Regulus saludó a Sirius desde el otro lado de la plataforma del andén y recibió una sonrisa cansada y un cabeceo en respuesta. Estaba pegado a Remus, así que se convenció de que estaría bien.

Avanzó por el pasillo hasta encontrarse con Barty asomado desde el interior de un compartimiento. Caspar y Severus ya estaban adentro y el mayor de los Crouch intentaba convencer a Severus de despertar a Bezoar, sacarlo de su caja de transporte y meterlo al compartimiento. Severus lo ignoraba mientras sacaba la túnica de su baúl.

—¿Te vas a cambiar tan rápido? —Regulus buscó su propio baúl apenas notó que aparecía sobre los asientos y sacó la túnica de uniforme.

Se apresuró a seguirlo y escuchó que Caspar le decía algo a su primo.

—¿Viste a Sirius? —le preguntó a Severus, caminando unos pasos por detrás de él. Lo vio asentir—. ¿Crees que se sienta mejor?

—No lo sé —Severus pareció pensarlo—. Creo que yo nunca me recuperaría si Lily desaparece.

Regulus suspiró.

Cuando llegaron al baño, Severus entró y le cerró la puerta en la cara.

Caspar, que se acercaba a un ritmo más lento con su propio uniforme doblado sobre el brazo, soltó una risita. Regulus le frunció el ceño y los dos se apoyaron en uno de los lados del pasillo, vigilando la puerta mientras el tren comenzaba a moverse.

—¿Arreglaste las cosas con tu hermano, Black?

Él respondió con un sonido afirmativo y un movimiento de cabeza.

—Qué bien —Caspar le revolvió el cabello con su mano libre y le dio dos de esas molestas palmaditas—. Tardaron mucho, se nota que son igual de tercos.

—Como si tú no tuvieses peleas tontas con Barty…

—Pero no duran meses —argumentó el Slytherin mayor—, sólo unas horas. No aguantaría tanto, es como mi hermanito. No tengo ni idea de cómo el otro Black pudo aguantar tanto, ¿no perdona todo el mundo a sus hermanitos fácilmente?

Regulus se encogió de hombros.

Unas chicas pasaron frente a ellos buscando un compartimiento. Ava iba de última en el grupo y saludó a su novio con una sonrisa. Caspar realizó una reverencia exagerada, le sostuvo la mano y presionó un beso en el dorso antes de dejarla continuar detrás de sus amigas.

Regulus esperó a que se hubiese alejado lo suficiente para soltar un bufido de risa y Caspar le dio un codazo.

—No molestes, Black.

—Qué romántico-

—Dije que no. Yo no te hago eso a ti-

—Claro que lo haces-

Los dos se callaron cuando Severus salió del baño. Tenía el ceño fruncido y batallaba con la capa.

—¿Por qué dejé que me convencieran de cambiar de capa? —se quejó, dándoles una mirada seria a ambos.

Como la mayoría de Slytherin eran sangrepuras y no podían no presumir durante un rato, sus capas tenían leves diferencias con las de las otras Casas que no incumplían las normas del uniforme. Botones ocultos, recubrimiento extra para amuletos de temperatura, gemelos de plata o de oro para cerrarla, detalles en el cuello bajo el verde de la capucha y otros en las mangas. Él siempre había conseguido la versión estándar y avisado que era de Slytherin para tener la capucha verde. Nada más.

Regulus le pasó su capa a Caspar para que se la sostuviese y se acercó para ayudarle a acomodar el cuello y explicarle cómo se cerraba con el broche oculto.

—¿Qué necesidad de esconder el broche? No tiene sentido…

—Para poner gemelos en el cuello y que sea más elegante y sepan de qué familia eres viéndote el cuello —explicó Caspar en tono aburrido— porque parece que nadie nos enseñó a relacionarnos sin ver el escudo familiar de alguien en su cuello.

Regulus extrajo una pequeña caja de su bolsillo, la abrió y le mostró algunos juegos de diminutas piezas plateadas, negras y de oro blanco.

—¿Cuál te gusta más?

Severus le frunció el ceño así que él siguió antes de que pudiese rechazarlo:

—La capa la pagó Crouch. Y Mulciber y Rosier no me están dejando pagar tu otra capa nueva. Al menos déjame poner los gemelos de mi colección.

—Saben que no soy un elfo doméstico liberado al que ahora tengan que andar vistiendo, ¿verdad? —Aun así, Severus sostuvo algunas de las piezas, intentando determinar cuál era menos costosa. Era imposible saberlo, e incluso si había alguna "menos costosa", no sería barata.

—Por si no te has dado cuenta —Intentó aclarar Caspar—, los sangrepuras tenemos una inteligencia emocional inexistente. Y normalmente tenemos dinero. Más dinero que inteligencia emocional así que a tus amistades se les dan regalos, a tu pareja se le dan regalos, a tus familiares, a tus profesores…antes de las vacaciones a Ava se le dañaron las mangas de su capa de invierno, le dije que le conseguiría otra, podía acompañarla a comprarla y ella se rió y me dijo que no iba a dejar que le comprase una capa y eso fue…muy raro para mí porque fue como…¿cómo entiende que me importa si no me deja reemplazar su capa? ¿Entiendes?

Severus sacudió la cabeza con una expresión confundida.

—Puedes…decirle que te importa y ya. Y acompañarla a comprarse la capa sin pagársela.

Caspar lo observó como si acabase de ofenderlo a él, a su familia y a su novia y luego le hizo un gesto a Regulus como un "¿estás escuchando eso?".

—Así no funcionan nuestras cabezas —Regulus le dio una mirada de disculpa y se encogió de hombros—. ¿No te gusta ninguno? En el baúl tengo más-

—No sé elegir esas cosas, escoge uno tú, me da igual.

Regulus pareció encantado de poder elegir él. Mientras Caspar entraba al baño a cambiarse y ellos vigilaban la puerta, él estuvo discutiendo consigo mismo sobre estaciones y colores y texturas y luego Severus escuchó algunos pensamientos sobre qué material era mejor para alguien que pasaba mucho tiempo en el laboratorio con elementos extraños.

—Sé que llevas los últimos años negándote a recibir lo que sea de James y Sirius, así que…gracias por recibir estas cosas nuestras —Regulus comenzó a ajustarle un par de gemelos plateados en las mangas bajo la túnica. Era un juego combinado de mangas y cuello con una diminuta flor de lis—. También sé que puede ser un poco raro, pero si no recibieras nada nunca, pensaríamos que nos odias y Crouch y Mulciber estarían lamentándose todo el día pensando en qué han hecho para que nos odies…

—¿Tú también lo pensarías? —Severus frunció el ceño y movió la cabeza como él le indicó cuando Regulus pasó a acomodarle las dos piezas en el cuello de las que colgaba una cadena plateada muy fina que ayudaría a mantener la capa cerrada sin necesidad de abotonarla.

Regulus movió la cabeza en un gesto de "más o menos".

—Supongo que menos que ellos porque llevo años viendo la cara que le haces a James cuando te quiere comprar algo, pero…sí, estaría pensando "no le agrado tanto" o algo así…

Severus soltó un pesado suspiro y rodó los ojos.

—Qué extraños son.

Cuando Caspar salió ya cambiado, presumió su gran habilidad para colocarse las piezas en las mangas y cuello frente a un Severus que volvió a rodar los ojos. Regulus tardó un poco menos que ellos y al fin regresaron al compartimiento donde ya estaban Rosier, Nott y Mulciber.

Los Slytherin tenían como costumbre evitar ir a cambiarse solos estando en el tren, así que ellos fueron luego y Caspar y Regulus comenzaron a discutir sobre los dulces que comprarían para el resto del viaje.

A mitad del viaje, Barty se había dormido ocupando la mitad de uno de los asientos y Caspar hechizó el suelo para ser una colcha y poder jugar cartas sin tener que mover a su primo. Nott estaba leyendo, igual que Regulus y Severus, aunque a diferencia de ellos, a veces intervenía en el juego avisándole a Rosier qué cartas tenía Mulciber, lo que hacía que él se quejase por trampa e insistiese en comenzar de nuevo la ronda.

Un "Severus, Severus, Sev" empezó a sonar en la cabeza de Severus y él miró de reojo hacia Regulus, que estaba en el lado de la ventana del asiento donde Barty dormía. Arqueó las cejas y escuchó una nueva oleada de pensamientos.

¿Recuerdas que Remus tenía información de un libro para contrarrestar pociones que no iban para su examen?

Severus asintió sin bajar su libro. Suponía que si Regulus prefería hablarle así y no en voz alta era porque también prefería que los demás no se enterasen.

Sirius me dijo que Grindelwald se lo dio, continuó la oleada de pensamientos de Regulus mientras sus ojos vagaban por las páginas de un libro de hechizos avanzados. Y me dijo que Grindelwald también estuvo ahí con lo de DeFleur. Además estuvo cuando yo estuve en el bosque hace unos años…

Es un vidente, razonó Severus. No sería raro que apareciera en eventos que le interesan y que ha visto de antemano.

Justo por eso lo estoy pensando, insistió Regulus. No he sabido que intervenga tanto con más estudiantes. Tiene mucho interés en lo que hacemos o no hacemos, ¿no crees?

Severus frunció el ceño y siguió escuchando. Regulus parecía intentar formular una teoría y no estar seguro de cómo hacerlo.

Sería bueno tener a un vidente habilidoso de nuestro lado, fue su justificación.

Severus bajó el libro al fin y se cruzó de brazos. Estuvo mirando por la ventana durante varios segundos.

Podríamos hablar con él, sugirió Regulus, todavía mediante legeremancia. Sin el fénix presente. Me da la sensación de que deja de hacer lo que está haciendo cuando el fénix de Dumbledore se acerca…

Pensé que eran pareja, señaló Severus. No tendría que esconderle nada si son pareja.

Hay parejas que tienen intereses muy diferentes. Regulus hizo una pausa. Si yo tuviese pareja intentaría que mis intereses y los suyos no choquen tanto y no ocultarle cosas, pero supongo que ellos lo hacen de esa manera…

Severus arrugó más el entrecejo.

Podemos probar hablar con él, aceptó. Arrinconarlo cuando esté solo. Sin el fénix.

Intercambiaron un asentimiento y regresaron a sus respectivos libros hasta que Barty se despertó y comenzó a hablarles del sueño que tuvo en que lo hacían director de Hogwarts y trasladaba la Sala Común de Slytherin de las frías mazmorras a una torre cálida en un piso más elevado. Esto dio inicio a todo un debate sobre cuál sería una mejor ubicación para su Casa que los entretuvo durante un rato.


Dumbledore preparó un discurso de regreso a clases que tenía que esperar a que sus estudiantes recordasen el orden que requería estar en el colegio y dejasen de deambular de un lado al otro y hacer ruido. Después de las vacaciones siempre había más desorden que otros días.

Severus se detuvo en el pasillo del comedor cuando escuchó que lo llamaban. Los otros Slytherin se pararon junto con él, pero Alessa Zabini, que era la que le había hablado, les dio una mirada muy seria de pies a cabeza que hizo que Caspar retrocediese y le dijese que lo esperaban en la mesa de Slytherin.

Sólo cuando ellos se alejaron lo suficiente, Zabini le hizo un gesto para que se acercase. Como estaba con sus amigas, Severus se abrió paso para detenerse frente a ella y las otras "arpías" prácticamente les encerraron en medio de ellas. Lo de que hacían formaciones como en el Quidditch no era tan exagerado después de todo. Lo atribuyó a que Dolohov era la nueva capitana del equipo de Slytherin.

Dentro de esa "barrera" formada por sus amigas, Alessa volvió a ser la adolescente relajada que fue en su sala tomando el té. Le agarró las manos y le dio una pequeña sacudida entusiasmada.

—¡Tengo regalos para ti! Me gusta darle regalos a mis amigas, un regalo por cada día de Yule. No sé qué se le compra a los chicos así que nos reunimos para intentar adivinar…

—¿Los chicos también se dan un regalo cada día del Yule entre ustedes? —le preguntó Yaxley.

—¿No que yo sepa? —La respuesta de Severus sonó más bien a pregunta.

Alessa conjuró una gran bolsa y se la tendió. Le estaba hablando de que ignoró lo que Regulus le dijo vía cartas y le consiguió una capa con detalles blancos, luego se reunió con las chicas y decidieron que necesitaba zapatos a juego. Y otro par de zapatos para ir a Hogsmeade. Y…

Severus se encogió un poco, recordando lo que le dijo Regulus de que alguien sangrepura podía tomar el rechazo de los regalos como si le odiase.

—Yo no te conseguí nada…

No sabía si era un grave error así que se encogió más cuando las cinco chicas lo miraron fijamente en silencio durante un momento.

—Pero si te estoy dando regalos para que seas mi amigo, no te estoy pidiendo nada —Alessa sonó extrañada. Las otras chicas incluso soltaron risitas como si Severus hubiese dicho algo tonto y gracioso.

Él se repitió que alguien sangrepura pensaba diferente y decidió agradecerle por los regalos. Por la cara de Alessa, ella había decidido que ahora era su nueva mejor amiga. Comenzó a darle cumplidos por la capa y hasta sostuvo los hombros de Severus y lo hizo girar para fijarse en todos los detalles de la prenda.

—Su broche tiene una flor de lis —señaló Parkinson, extendiendo el brazo como si quisiera tocar una de las piezas, pero Zabini le dio un manotazo sin fuerza.

—¿Quieres meterte en problemas con la familia Black por el resto de tu vida?

—¿Se lo dio uno de los Black?

—El menor espero. ¿No recuerdan que el mayor hizo ese numerito de…?

—No he oído a nadie comentar que los dos Black tengan pareja…

—Bueno, es que técnicamente no hay aprobación familiar si la cabeza de familia no está…recuerda que en la casa Black era su madre la que…

—Yo creo que debe estar cortejándolo si no le puso algo más obvio…

—Una flor de lis es bastante obvia cuando tu linaje viene de Francia…

Severus intentó seguir su conversación en vano. Hablaban demasiado rápido y a Alessa se le escapaban frases enteras en italiano de las que él no captaba ni una palabra.

Cuando recordaron que él estaba justo en medio de su discusión, Alessa le pidió que le mostrara cómo le quedaba lo que le dio en cuanto se lo pusiera. Luego la "formación de Quidditch" se deshizo alrededor de Severus y se rearmó en torno a Alessa para que las chicas pudiesen entrar al comedor con su líder en el medio, discutiendo sobre alguna otra cosa, mientras un muy aturdido Severus se quedaba en el corredor con la bolsa de regalos.

Se tardó unos instantes en reaccionar para darse la vuelta y vio a Lily caminando hacia la mesa de Gryffindor con Remus. Él lo saludó de forma disimulada y ella giró el rostro en otra dirección. Parecía que había estado mirándolo hablar con las chicas Slytherin.

Las últimas semanas había tenido muchos momentos que catalogaba como "cálidos". Cuando Barty le dejaba desayuno hecho, Caspar diciéndole que tenía agua caliente en el baño, Regulus que no paraba de preguntarle su opinión y escuchaba con mucha atención, incluso había algo cálido en su pecho por Alessa intentando hacerse su amiga apareciendo con una bolsa de regalos de la nada.

En el momento en que Lily evitó su mirada, toda esa calidez se desvaneció y se sintió de forma similar a cuando era pequeño y se paraba en la entrada de su casa, sin tener a dónde ir que no fuese un sitio gris y destartalado.

Severus, escuchó una voz deslizarse dentro de su cabeza. El viejo va a comenzar a hablar y Crouch te va a ir a buscar pensando que Zabini te hizo algo. Ven a comer.

Severus parpadeó un par de veces, respiró profundo y entró al comedor, procurando no ver hacia la mesa de Gryffindor.


El profesor Grindelwald se encontraba detrás de su escritorio en el aula de Adivinación, con las botas apoyadas en la mesa y un libro sobre el regazo, cuando dos estudiantes salieron de un pasadizo detrás de uno de sus estantes y algunas cortinas de cuencas decorativas. Hizo una pausa de la lectura, manteniendo el índice sobre la línea que leía, y soltó un "ah".

—Con que ese es el pasadizo que lleva a mi salón…

Regulus se sacudió la capa y comprobó que Severus cerraba bien la entrada. El profesor arqueó las cejas.

—Ya pasó el toque de queda y es apenas el día del regreso a clases, no creo que se hayan metido en un problema ya, ¿o sí?

—Queremos hablar con usted —indicó Regulus, arrastrando un par de sillas de las mesas donde usaban bolas de adivinación para que Severus y él se sentasen.

Grindelwald conjuró un marcapáginas y lo colocó en el libro que leía antes de cerrarlo.

A pesar de la seguridad con que entraron, era bastante obvio que estaban discutiendo en secreto porque pasaron un largo rato en silencio hasta que el profesor exhaló.

—Déjenme ver…¿es sobre la Orden del Fénix o todavía no han llegado a esa parte…?

—¿Cuál Orden del Fénix? —Regulus frunció el ceño.

Grindelwald sacudió una mano.

—Sólo díganle que no a eso. Por su bien.

—Parece saber mucho sobre lo que hacemos y lo que planeamos —comentó Severus.

El profesor sólo se encogió de hombros.

—Albus me dijo que cuidase a mis estudiantes.

—¿Si le hacemos preguntas va a responder sinceramente? —Regulus sonó inseguro.

—Si son las preguntas correctas…

Ellos intercambiaron miradas. El profesor tenía una sonrisita divertida. Podía percibir su comunicación mental pero los escudos de oclumancia no lo dejaban espiar a menos que quisiera forzarlos.

—El libro que le dio a Remus fue todo un problema —recordó Regulus—. ¿Por qué intervino?

Grindelwald bajó los pies de la mesa y pareció pensarlo durante unos momentos.

—La señorita Williams desapareció, ¿cierto?

Hablaba de Florence.

—Sí —le respondió Regulus—. ¿Sabía de eso?

El profesor lanzó un hechizo no verbal hacia la puerta que creó una barrera que se deslizó por cada centímetro del salón como si los estuviese resguardando. Luego les hizo un gesto para que se acercaran al escritorio.

—Parece que es un buen momento así que por qué no…

Mientras lo decía, Grindelwald pasó ambas manos sobre el escritorio para vaciarlo y unas líneas mágicas se dibujaron sobre la mesa. Había puntos con iniciales y símbolos y Regulus se inclinó más cerca cuando reconoció un R. A. B.

—A veces una cosa causa otra aunque no tengan nada que ver —Grindelwald presionó el índice sobre el círculo con las iniciales de Regulus, que empezó a moverse por una de las líneas—. En un escenario en que el señor Black no tenía ese pequeño incidente con su madre, la atención de su hermano mayor se desviaba completamente y no se daría cuenta del peligro hasta que fuese demasiado tarde y su hermanito estuviese muerto aproximadamente entre 1978 y 1979 —El círculo desapareció al final de esa línea y él pasó a tocar otro círculo idéntico en otra línea—. En un escenario en que el incidente sucedía pero no llamaba la atención de su hermano mayor, cierto mago oscuro se terminaría enterando y usándolo como una amenaza para que cumpliese ciertas tareas. Y los dos Black acabarían muertos, uno en 1979 y otro en 1996. El Black es intercambiable, por cierto, algo que me parece muy curioso, significa que los años se mantenían pero había dos escenarios posibles en cada año. Implicaba que uno tendría más tiempo que el otro, pero una vez que moría el primero, se irían los dos. Menos de cuarenta años para el que tuviese más tiempo…era una vida muy corta para un mago. Y yo soy un poco entrometido.

Regulus observó las líneas en la mesa con horror y se echó hacia atrás, cayendo sentado en la silla con los ojos muy abiertos y algo pálido. Era bastante claro que ya no quería reclamarle por la intervención.

—De nada —Grindelwald sonrió, divertido.

—Gracias —Severus decidió decirlo él porque Regulus continuaba en shock.

El profesor tocó otro círculo y comenzó a desplazarlo por una línea.

—El otro señor Black pudo haber sido condenado de haber sido encontrado la noche del incidente con Bastian DeFleur. Fue algo bastante serio. Toda condena forma una bola de nieve que lo lleva a Azkaban y todo pase por Azkaban lleva a su muerte…y toda muerte suya se lleva a su hermano menor con él —Se detuvo al final de esa línea y tocó un círculo diferente—. El señor Lupin, por otro lado, tiene una línea que llega hasta 1998 si el señor Black va a Azkaban. Pero es curioso porque si no va a Azkaban y están separados, no pasa de 1980…

Severus decidió que él también necesitaba volver a sentarse si el profesor seguía con esta avalancha de información.

—Del señor Potter o de la señorita Evans prefiero ni hablar…1981. Veintiún años para una vida mágica es casi como no llegar a la adultez.

—¿Qué condiciones tienen? —La voz de Severus tembló un poco—. Sirius, Regulus, Remus- ha dicho condiciones de todos ellos. ¿Qué condiciones tiene Lily para que su línea termine ese año?

Grindelwald lo señaló a él.

—Mortífago —Hizo una pausa y se pasó una mano por la barbilla— y la Orden del Fénix. La Orden es un problema siempre. Si ella entra, su línea de vida siempre se acorta en algún punto entre 1978 y 1981. Si el señor Potter entra, ella también lo hace. Y el señor Potter entra después de que el señor Black lo hace por la desaparición de la señorita Williams…

—¿Eso es este año? —Regulus reaccionó para preguntar esto—. Ella acaba de desaparecer así que-

El profesor asintió despacio.

—Sí, no falta mucho.

—¿Por qué no intervino también con lo de Florence? —Severus sonó frustrado—. Habló de cuidar a sus estudiantes pero ella-

—En el escenario en que la señorita Williams no desaparecía, lo hacía la señorita Evans —Grindelwald le respondió con suavidad—. El señor Black y el señor Potter entraban a la Orden más rápido, ustedes dos se hacían Mortífagos pronto. Las líneas eran muy cortas y se detenían de formas muy abruptas. Es algo lamentable que escapaba de mi control. No se puede cuidar a todo el mundo, señor Snape-Prince. Ya debería saberlo. Uno elige a quiénes va a cuidar y anteponer frente al resto.

—¿Y a quiénes está cuidando usted? —le preguntó Regulus en un susurro.

Grindelwald se reclinó en el respaldar de su asiento.

—He estado haciéndome esa misma pregunta durante los últimos años —Él tamborileó con los dedos sobre un par de círculos—. Albus y yo nos reunimos antes de que me contratara como parte de un acuerdo para que no me metieran preso por algunas tonterías que hice cuando era más joven. Revisamos esto a fondo. Le di nombres de estudiantes que todavía no estaban en edad de entrar a Hogwarts, fechas, lugares y descripciones. Y en ese momento sólo eran eso, más predicciones. Me dijo que vigilara y que diera los pasos necesarios para que tuviese a su niño dorado. Y que no me encariñara.

—¿Qué niño dorado? —Severus frunció el ceño—. ¿Quién es?

Grindelwald sacudió la cabeza.

—Un niño que no ha nacido y que Albus ya piensa enviar a sacrificarse porque ese escenario le da los resultados que está buscando.

Los dos adolescentes le dieron una mirada de profundo horror.

—Han estado jugando con nuestras vidas como si fuésemos piezas de ajedrez —protestó Regulus—. Ustedes dos-

—No, Regulus —Severus le contestó en voz baja—, lo está traicionando. ¿No es verdad? —Él volvió a fijarse en el profesor—. Algunas intervenciones son las que Dumbledore le pidió y algunas son para intentar salvarnos, ¿cierto? Son dos manos del mismo lado del tablero utilizando jugadas opuestas.

—Albus me dijo que no me encariñara —Fue la única respuesta de Grindelwald, encogiéndose de hombros— y ciertamente él lo vería como traición, aunque también busque su línea que se alarga más.

—¿Cuál es la línea de Dumbledore que se alarga más, profesor?

—En la que no entran a la Orden —contestó Grindelwald sin dudar— y no hay un niño dorado usado como sacrificio, una en la que...es solamente otro niño mágico sin nada contra qué pelear.

Regulus estuvo observando las líneas en la mesa durante varios segundos en silencio.

—Si esa es su línea más larga, ¿por qué el director está buscando hacer las jugadas que le dan una línea más corta? ¿No sabe que morirá antes así?

—Lo sabe —Grindelwald asintió—. Albus prefiere morir como director de Hogwarts y mago alabado en el mundo mágico que vivir más años retirado y en silencio.

—Así que todo esto es un viejo mago manipulador y ambicioso usando a adolescentes que debería cuidar —Severus habló entre dientes.

Grindelwald no le dijo nada.

Regulus se inclinó sobre la mesa de nuevo.

—¿Hace falta que el director sepa qué jugadas está haciendo? —le susurró al profesor Grindelwald—. Quiere que esté en su línea de vida más larga. Yo no quiero a mi hermano muerto ni en la Orden. Algunas partidas se ganan dejando que la persona mueva sus piezas creyendo que tiene las cosas bajo control mientras todo es parte de la estrategia, ¿no?

Grindelwald volvió a tamborilear sobre las líneas con los dedos. Su expresión se puso más seria.

—Eso…podría funcionar, sí. Y Albus me odiará durante las siguientes décadas si funciona…

—Yo preferiría que alguien a quien quiero me odie a que esté muerto —argumentó Regulus con suavidad.

Grindelwald arrugó el entrecejo y movió una mano hacia ellos, retirando de inmediato la barrera en toda la habitación.

—Necesito pensar en lo que está sugiriendo, señor Black. Es tarde, la noche es de los jóvenes, no de los viejos.

Regulus lo aceptó, se levantó despacio y se despidió de él con un cabeceo. Severus lo imitó.

En cuanto dejaron el salón, la puerta se cerró detrás de ambos.

Regulus se sorprendió cuando sintió la mano de Severus sobre su cabeza.

—Brillante —le susurró. Y en su cabeza sonó un "extremadamente manipulador también".

Le estaba revolviendo el cabello. Era menos molesto cuando él lo hacía y Regulus se encogió un poco y sonrió, tomándolo como un halago.