Acuerdos

La vi mientras se separaba de mí, desnuda y perfectamente segura con su cuerpo. Se estiro, como si estuviera acostumbrada al sexo duro antes de la cena. Y yo, Draco Mr. poderoso Malfoy, mortífago reformado, ex enemigo y ahora aparentemente aliado de cama, no me puedo mover del piso donde me ha dejado. Me llevo las manos a la cara para que no me vea sonreír, ¡Merlín que buena cogida nos hemos dado!.

Me debato entre dormir en el suelo o en la cena a la que debo asistir en 15 minutos. Pero me incorporo mientras la observo. Pansy siempre me pedía que le subiera el cierre del vestido. Tardaba horas en componerse el maquillaje y el peinado. Luego salía cuando estaba segura de que había alguien afuera que presenciara su salida furtiva de mis aposentos.

Pero Granger no, toma su ropa y se la pone con toda delicadeza, con su varita se sube el cierre del vestido que lleva a la espalda, yo solo observo como si una mano invisible la cubriera de ropa y la peinara de vuelta.

-Me debes unas medias Malfoy.- me dice, tomando su bolso y sacando un pequeño objeto metálico.

-Daños colaterales, supongo. - bostezo y un escalofrío me recorre la espalda. Este lugar debe estar a unos diez grados a lo mucho, no sería prudente quedarme mucho más tiempo.

-Te veo en la cena, acércate cuando quieras. Sin dudar y con toda seguridad te digo que mañana tendrás una primera página en El Profeta.

-No creo que pueda ir Granger, has utilizado mi ropa como alfombra y ahora está arruinada.

-Eres un mago, soluciónalo. Te veo abajo, si no vas entenderé que nuestro negocio ha sido declinado.

La miro con confusión. - Es un trato cerrado Granger.

-Si, pero esta sigue siendo una prueba. Te cogí, nos cogimos y ahora es el turno de tu dignidad. Cómo se supone que haga mi parte si te niegas a verme en público.

Se va, sin más. Así que así se siente quedarse atrás. Bueno, no me puedo quejar, un culo del ministerio es mejor que no culo en lo absoluto. Y cuánta falta le hacía una buena follada, desde que se había convertido en la mismísima peste negra ya nadie quería acercarsele y eso incluía cualquier culo de cualquier tamaño que no fuera el de Blaise Zabini. Aunque claro ese oscuro culo estaba fuera de discusión. Primero porque es hombre, segundo porque el cabrón me visita cuando quiere y tercero porque uno no coge a su único amigo. Hay que tener principios.

Me paro, me estiro y giro a la ventana que ya no está, la sólida pared ennegrecida que bien recordaba me regresa a la realidad. Si no bajo a la estúpida cena mi futuro será igual de negro. Si no estuviera en forma no habría manera de que dejara el suelo.

- Winky- espero a que la elfina doméstica aparezca. Un suave "puf" y la voz chillona que recordaba.

- Dígame amo Draco - La elfina llevaba aún su falda, blusa y sombrero azul. Se veía suficientemente sobria.

-Limpia mi ropa, la quiero impecable para bajar a cenar en 5 minutos.

-Sí amo- la elfina desaparece y junto con ella su ropa, suerte que acababa de ponerse los boxers o tendría que esperar en pelotas.

- Bueno era el turno de su amado Whisky, suerte que Granger saliera antes o se habría enfurecido de haber visto a la elfina. ¿Qué se supone que tendría que hacer? ¡Como si él supiera trucos de magia para limpiar y planchar la ropa!.

El ruido del gran salón era un alboroto que se escuchaba a través de las puertas cerradas. Pero sabía que eso estaba por cambiar. Intento tomar el asa de la puerta pero se detuvo a unos centímetros. Respiro hondo y repito mi mantra "piensa en algo bueno, en algo muy bueno Malfoy", me imaginó volando sobre mi escoba en aquel viaje de la semana pasada sobre los terrenos de la mansión Malfoy, persiguiendo el amanecer y luego una boca carmesí viniendo a toda prisa interrumpe mis recuerdos, es como una ola que se estrella con furia sobre la playa, incontenible. "Oh, valla que buen recuerdo para esta noche", y al pensar en ella sonrío. Mientras todo mundo la ve hablando con correcta compostura y dicción yo estaré ocupado pensando en todas las cosas que le puedo hacer, y no! no necesito más compañía que la de mi imaginación.

En cuanto toco las asas de acero frío las puertas se abren, un único destello me aturde por unos segundos. La gente a mi alrededor próximo se gira para verme y al percatarse de mi presencia, el silencio de la indignación, la molestia y la antipatía no se hacen esperar. No veo a nadie en particular pero mi vista periférica es muy buena, puedo ver a la gente que me mira, unos furtivamente y otros directamente. Miles de expresiones y ninguna buena.

Ningún rostro conocido, al menos ninguno al que me interese saludar. Buscó entre la multitud y la veo casi de espaldas a mí, hablando con su gran séquito de Gryffindors. Lleva en brazos al mocoso Weasley que seguro le ha arruinado el vestido. La cobija blanca de lunas plateadas revelaban unos pequeños piececillos agitándose sobre su costado. No me percato de que me dirijo a ella hasta que es muy tarde. Todos los rostros se giran a verme y sus ojos se quedan muy abiertos por la sorpresa. Sólo Lavender Brown deja caer la mandíbula exageradamente y se gira a cotillear como si tuviera el chisme del siglo. Casi me pierdo la buena cara enfurecida de la comadreja por intentar ubicar a Potter. Pero entonces ella voltea y me sonríe.

-¡Malfoy, qué bueno que viniste! Empezaba a pensar que no vendrías.

-¿Por qué no habría de hacerlo? Fuiste muy clara. - Mi rostro serio y quizá algo tenso era incapaz de responderle la sonrisa. Podía sentir el silencio detrás de mi pero ella lo ignoraba como si no existiera.

-Hermione, ¿tú lo invitaste?- Pregunta la comadreja entre dientes, y aunque lo dice muy bajito resuena en cada esquina del gran salón, o al menos así le pareció.

-¡Claro que lo hice! Yo misma llevé su invitación a la Mansión Malfoy. - "Mentira bien jugada Granger. Esa mañana llegué tarde a desayunar, mi madre fue quien me entregó el correo en donde estaba la invitación, había llegado por lechuza porque él mismo alimentó al ave que seguía en el comedor esperando su recompensa. Pero quién podría contradecirla, ni siquiera él podría." - Esperaba que llegaras antes del discurso de la cena, hay un par de cosas que necesitamos hablar. - Continuo como si nada.

Asentí. Todos los presentes me veían.

-Oh, date la vuelta Malfoy, nos tomaremos una foto.- Sin entender lo que pasaba un flash me volvió a aturdir, pero esta vez a propósito.- Aún no estoy lista Dennis, dame unos minutos-le ordenó ella al fotógrafo en cuya cámara se podía leer "Propiedad de: El Profeta", mientras la chica entregaba la comadreja bebé a Potter quien se encontraba a su lado y carecía de expresión para la situación, me permití observar el gran salón. La plática volvía a fluir y solo algunos estaban pendientes de lo que decían, muy extraño todo.

-Dennis, necesito una fotografía frente al mural de los acuerdos por favor, ¿Malfoy me ayudas?.

Extendí la mano y ella la tomó. Fue un gesto de cortesía que por años tuve con mi madre y vino como acto reflejo ante su pregunta. Pero los flash de cámaras que no creía haber visto no se hicieron esperar. Para cuando Granger bajó dos míseros escalones y soltó mi mano, unas 20 fotografías o más se habían hecho ya. Y ni siquiera habíamos llegado al estúpido mural de los acuerdos.

Mientras caminaban hacía allá y Granger saludaba a todos con bobas sonrisas muy fingidas, me hacía preguntas estúpidas a las que contestaba con lo primero que se me venía a la mente, igual eran solo para dar una falsa impresión de cordial conversación. Al llegar al dichoso mural a un lado de la chimenea se colocaron diplomáticamente uno frente al otro para darse un cordial saludo que por supuesto fue captado por la cámara de Dennis y algunas más. Posteriormente se giraron para algunas fotos más.

- Sonríe Malfoy, tus minas están haciendo una gran contribución a Hogwarts. Tiene que parecer que estás feliz. - le dijo entre dientes.

Para cuando volteo a verla con verdadera sorpresa otro montón de interminables flashes comenzaron a iluminarlos. Ése era el plan social que su madre le había sugerido y su boleto de reivindicación, no era posible que ella lo supiera a menos…

- Qué sonrías Malfoy, esta es la foto que tan ansiosamente buscarás mañana en el Profeta. - y aún con miles de pensamientos en la cabeza, volteo hacia las cámaras y sonrió un poco, apenas lo suficiente para hacer notar que estaba cómodo con cualquier cosa que ella hubiera planeado.

El sonido de los tacones resonando en el mármol de su habitación, seguido de la luz de la mañana inundando el lugar y abofeteándole el rostro fueron el primer indicio de un nuevo día.

-Buenos días querido. - Dice su madre mientras como rayo pasa de él y se dirige al baño, deja correr el agua y la escucho esculcar mi ropa.

-¿Qué hora es? - atino a preguntar, no tengo ninguna reunión para el desayuno o para todo el día, ni siquiera para toda la semana así que no entiendo este atropello a mi privacidad.

-Las 7.30am. - Pero ya es tarde para ti. Tendremos un desayuno importante en media hora, así que báñate y arréglate.

-¿Un desayuno? ¿Así de pronto? ¿Con quién?, - no me puedo creer lo que dice y de su respuesta depende si le pido amablemente que se vaya y me disculpe con sus invitados o me arrastre a la bañera.

-Hermione Jean Granger, Minerva McGonagall y el ministro de magia en persona, Kingsley Shacklebolt.

Solo al escuchar el primer nombre me incorporo de un salto, para cuanto pronuncia el apellido del ministro ya estoy entrando a la bañera. - Madre, estas son las cosas importantes que debes comunicarme una noche antes. -le digo, dándome toda la prisa que puedo.

-Yo soy quien debería estarte reprochando, cómo es que no viste venir esto! ¡Primera página de "El profeta" Draco! Fortuna Malfoy al servicio de Hogwarts.

¿Qué?!- La alegría me inunda, wow Granger sí que sabes cumplir tu parte.

-¿Es que no tienes otro color que no sea negro? ¿Tienes que andar vestido siempre como si alguien se hubiera muerto?

-¡Mi dignidad madre! ¡Mi dignidad se murió hace un rato! Ahora sal para que pueda vestirme, por favor. - La cortina de la bañera se abre de pronto y solo puedo tapar aquello que me niego a que madre conozca.

-¡No me hables así Draco Malfoy y escúchame bien! Si echas a perder esto quedarás desheredado de la fortuna Black y tomarás té frío el resto de tu vida, ¿Lo entendiste?

Mojado y con el cabello escurriendo atino a asentir. Ésta es la matrona Malfoy y claramente un desayuno sorpresa no la ha puesto de humor. Solo un tonto la haría enojar más. En cuanto me da la espalda corro la cortina y salgo de la ducha hasta que la escucho marcharse. Ciertamente no tengo nada más que no sea negro, maldita mi suerte! Qué se supone que vista, ¿es un desayuno de negocios?, ¿de agradecimiento?, ¿algo formal o informal? Miro la hora: 20 a las 8am, la desesperación empieza a ser palpable. Tomo los pantalones grises y la única camisa blanca informal que poseo, me los pongo a toda prisa y me observo al espejo. "Patético". 18 a las 8am. Busco otro pantalón, ningún color más que negro. Entiendo la frustración de mi madre y grito a todo pulmón. -"¡Nana!"

Tras un suave puf la elfina doméstica aparece. - Joven amo, su madre me ha pedido ayuda con el desayuno no puedo ayudarlo- se excusa.

-Vamos Nana, solo necesito que cambies de color este pantalón. - le señalo el sobrio y aburrido pantalón negro que acabo de abrocharme.

-Joven amo, usted mismo puede hacerlo.

-¡Alto! No te atrevas a desaparecer o te seguiré llamando hasta que arruines el desayuno de mamá y te obligue a recibir cualquier prenda que tenga a la mano. - la orejas de la vieja elfina decienden unos centímetros con tristeza pero no se va- ¡Vamos Nana!, soy terrible con estos hechizos domésticos, los tuyos duran más.

-Esta bien, ¿qué color quiere amo Draco?

-Cualquiera que no sea ridículo, algo más claro y alegre.

-Esta bien, con un chasquido sus pantalones pasaron a ser un elegante color marron claro que le iba muy bien a su cabello. Astutamente la elfina había desaparecido también. - ¡Pero que idiota! Había olvidado pedirle que cambiara también el saco y los zapatos. - Si la volvía a llamar su madre seguro la despedía, y no podría vivir sin Nana.

Me observo en el espejo y luego giro a ver el reloj junto a mi cama de nuevo. 10 a las 8am. Mamá de verdad me desheredará sino estoy en la puerta para recibirlos. Me llevo las manos al cabello con frustración y termino más despeinado. - Muy bien, tu turno Malfoy.