¿Qué pasa con el informante?

Spy x Family © Tatsuya Endo

Sinopsis: Durante una reunión para obtener información, Nightfall no pudo evitar pensar en cómo Franky Franklin había cambiado su vida.


¿Qué pasa con el informante?


En una de las muchas oficinas secretas usadas para trabajar en secreto, Franky y Nightfall estaban escuchando con mucha atención. Él, con sus auriculares grandes y su sonrisa habitual, ajustaba los controles de su grabadora. Mientras tanto, ella lo observaba de lado, con los brazos cruzados y una expresión que dejaba clara su impaciencia.

—¿Estás seguro de que esto funcionará? —preguntó Nightfall, con un tono lleno de duda mientras lo miraba fijamente.

Franky la miró con un poco de desprecio y soltó un suspiro, aunque sabía que no podía culparla por desconfiar. La reunión había tenido lugar en una de sus oficinas más abandonadas: un sitio lleno de cajas de cartón, con un aire colmado de olor a café viejo y cables quemados. Apenas había logrado despejar espacio para improvisar un lugar de trabajo.

La posibilidad de que algo explotara y delatara su ubicación era alta, pero él se aseguraría de que Nightfall no se enterara de eso.

—¡Claro que sí! —expresó él, dándose la vuelta hacia ella con una gran sonrisa—. Este equipo es viejo, pero todavía funciona. Solo necesitamos un poco de paciencia.

—No tenemos tiempo, informante. Si no consigo la grabación esta noche, se acabó. No habrá otra oportunidad para atrapar a estos ladrones de pinturas.

—No entiendo por qué la gente roba arte —dijo Franky. Dejó de ajustar los controles de la grabadora y echó un vistazo a Nightfall—. ¿Tienes alguna idea, Fifi?

Nightfall frunció el ceño, pero no dijo nada. Sabía que Franky Franklin tenía talento con los aparatos, aunque su personalidad a veces le sacaba de quicio.

—No sé cuándo permití que me pusieras un apodo tan grosero —respondió ella con desinterés—. Si no quieres usar mi nombre clave, al menos llámame, Fiona Frost.

—No.

Fiona levantó una ceja, intrigada.

—¿No?

—¿Por qué debería llamarte por tu nombre si tú solo me llamas "Informante"?

—Te he llamado por tu nombre algunas veces, Franky Franklin —alegó Nightfall, irritada por la acusación—. Además, no tiene sentido cambiar eso si lo que me ofreces no sirve de nada.

—Confía en mí. Lo que buscas está aquí.

Franky giró en su silla y siguió trabajando como si nada hubiera pasado. El silencio se apoderó de la oficina, llenando el lugar de una atmósfera aburrida. Los minutos pasaron, y Nightfall comenzó… a aburrirse.

Reconocerlo, aunque solo fuera en su mente, le parecía extraño. Su entrenamiento como espía siempre se había basado en ocultar emociones, pero incluso en eso tenía prioridades. Había algo que la guiaba, una idea que repetía cada día como un mantra. Sin embargo, últimamente, otras cosas habían empezado a ocupar su mente, y, para su frustración, todas parecían girar en torno al mismo nombre: Franky Franklin.

Fiona soltó un suspiro, molesta por los pensamientos que la invadían, pero decidió aceptar lo inevitable: se acercó a Franky para verlo trabajar. La repentina cercanía hizo que él se pusiera tenso.

—¿Sabes? Si esto funciona, ganarás muchos puntos —dijo Franky.

—No me importa ningún tipo de reconocimiento ni puntos —expresó Fiona con frialdad—. Solo quiero terminar esta misión y ocuparme de cosas más importantes.

El ambiente se volvió tenso de nuevo, pero Franky no perdió de vista su objetivo.

—Bueno, entonces supongo que eres la compañera perfecta para mí. Yo me encargo de los aparatos, y tú te encargas de mantenernos con los pies en la tierra.

Nightfall no pudo evitar abrir los ojos por el comentario, pero un sonido interrumpió la conversación, y Franky se inclinó hacia la grabadora con entusiasmo.

—Es justo lo que necesitábamos.

—¿Estás seguro? —preguntó Fiona, acercándose aún más. Su expresión de desconfianza empezaba a cambiar a una de esperanza.

El sonido era débil, casi un susurro, pero estaba ahí: las voces de los ladrones de arte.

—Déjame ajustar esto —señaló Franky, ajustando los controles.

—¿Qué dicen?

—Todavía no está muy claro.

Mientras el mensaje se hacía más comprensible poco a poco, ambos se quedaron en silencio. Franky ajustó los auriculares con cuidado, sus ojos brillando de emoción. Fiona, por su parte, estaba tensa, casi conteniendo la respiración.

—Escúchame, informante… Franky Franklin.

Franky se quitó los auriculares y los dejó colgando sobre su cuello, contemplando a Fiona con curiosidad. Ella lo observó, como si intentara decidir si estaba loca o si era demasiado valiente para su propio bien.

—¿Qué pasa?

—Gracias.

—¿Eh?

—Quería agradecerte por tu ayuda —explicó Fiona—. Sigamos con esto.

Franky la miró con atención. Aunque sentía la tentación de preguntarle sobre el cambio que había notado en ella, decidió no hacerlo. En lugar de eso, solo dijo:

—De nada, Fifi.


Nota de la autora: Mi primera historia de Franky y Fiona (Fionky), ¡y todo gracias a una imagen que vi en Tumblr! Creo que logré mantener las personalidades de ambos, pero si alguien tiene algún comentario, ¡sería genial!

Desde ya, muchas gracias por leer.

Ciao.