¿A quien le gusta el RengokuXTomioka?
Gritenlo alto, terrones de azúcar.
Espero les guste mucho, por que esta shipp me ha gustado desde el inicio.
Disfrútenlo.
-Me pregunto, ¿Por qué Kyojuro me habrá citado aquí?- Se cuestiona con timidez un joven hombre de cabellos pelinegros, atados en una coleta baja, con un haori de dos tonos diferentes, de un lado de color rojo y otro en diseño verde y amarillo en formas de cubos, una espada a su izquierda y por debajo, el uniforme de los cazadores de demonios.
Camina tranquilamente en medio de un sendero que atraviesa el bosque, el cual no está muy lejos de su casa.
Usualmente, fuera de las misiones o de sus patrullas nocturnas, no es muy adepto a salir fuera de su hogar, pero esta vez lo ha hecho, solo por petición del pilar de la flama.
Pues le mando el recado de verlo en un punto específico del bosque, sin darle mayores explicaciones.
-No esperaría que enviara un mensaje por medio de su ciervo- Se queda mirando una vez más aquella nota que lleva entre sus manos. Lanza un suspiro y levemente se sonroja -¿Por qué me citaría en un lugar así? ¿No hubiera sido mejor ir a mi casa? No está nada lejos de aquí- Se cuestiona ese hecho por unos minutos, pero reanuda su paso hasta llegar al claro del bosque.
Al llegar, se detiene inmediatamente para seguir hablando consigo mismo -Ahora que lo pienso… ¿Se tratara de algo por mi cumpleaños?- Eleva su vista hacia arriba, para que su mirada azul opaca se tope con el inmenso cielo –Solo Shinobu me dio un regalo, una agua de flores de glicina- Se queda pensando en ese detalle que mando la joven, por medio de su cuervo –En realidad, es una buena trama para los demonios- Su voz monótona y seria, denota gratitud por el detalle de su compañera.
Se cruza de brazos y deja salir un suspiró –Kyojuro… ¿También… Me dará algo?- Entrecierra sus ojos ante esa pregunta para sí mismo, provocando que su corazón lata desbocada, sonrojando sus mejillas, dejando que los nervios se apoderen de su ser, para acto seguido negar con la cabeza, sintiéndose muy avergonzado –No, Giyu, no pienses en eso… Kyo… Rengoku… No me daría nada de eso a mí… No creo… No soy… Muy especial para él…- Dice esto último en una voz débil, con la mirada baja, sintiéndose muy poca cosa como usualmente se siente.
Solo deja que la tristeza y decepción se apodere de su mente, su rostro se ensombrece, destruyendo la pequeña esperanzan de felicidad que había nacido en su lastimado corazón.
-¿Por qué pensé eso?- Se pregunta algo herido, para negar con la cabeza –Yo no soy como ellos, no soy fuerte, no soy imprescindible en el cuerpo de cazadores, ni valioso… No soy un digno pilar para ser igual a ellos, o estar a lado de nadie… Yo… No creo que alguien algún día pueda…- Cierra sus ojos, apretando los dientes y frunciendo el ceño –Ni siquiera me merezco sentir esto…- Lleva su mano derecha hacia su pecho, sintiendo como su corazón golpetea fuertemente –Quisiera no a verme…- No quiere ni siquiera decirlo, le avergüenza sus sentimientos –El sentir querer estar cerca de él- Su rostro se descompone en pesar.
En silencio se vuelve a quedar, recordando el momento en que lo vio por primera vez a ese peculiar pilar de cabellos cual llamas de una cálida fogata en medio de la noche.
-Flash Black-
-Hola, me presento soy Kyojuro Rengoku. Un gusto conocerte-
El solo recordar como lucia en ese instante, el cómo le sonreía, le extendía la mano, y se notaba tan alegre por conocerlo, tan emocionado solo por hablarle a él.
Le hizo sentirse un poco feliz, casi como si fuera algo especial para el pilar de la llama, aunque rápidamente se dio cuenta que él así con todos, y por eso decidió no emocionarse tanto.
Pero… Si lo piensa bien, su mente rápido trae momentos en donde el pilar de la llama varias veces se acercaba a él solo para hablarle, con una cercanía que no tenía con nadie más, ni siquiera con el pilar del sonido. Por ende, comenzó a pensar que eso posiblemente se convertiría en una amistad, o posiblemente…
-¿Qué haces Giyu?- Sentándose a su lado, sonriéndole, tocando su hombro.
-¿Qué esta comiendo? ¿Te puedo acompañar?- Llegar de repente a donde está el pilar del agua para sentarse a su lado tan cerca, incluso si el lugar fuera un restaurante, sin importar que hubieran mas lugares desocupados, lo buscaba con la mirada para estar juntos.
-¿También vas por ese camino? Debo seguir ese sendero, te acompaño- De repente unirse a un tramo de sus misiones.
Siempre Kyojuro habla sin parar, platicando y casi gritando, mostrándose emocionado, atento…
A Giyu, le agrada el cómo ese joven hombre le presta atención, no solo de cosas importantes relacionadas con las misiones, sino… Que también le ha preguntado acontecimientos de su pasado, algunas si se las llego a revelar, las que se podía permitirse hablar, en otros momentos… Solo se quedaba callado y no respondía nada.
Y es allí, que ese hombre, le dedicaba una sonrisa que nunca antes le había dedicado a nadie más, una mueca suave de felicidad y paz, que transmite una calma y calidez única, acariciándole la cabeza, siendo más un pequeño mimo para hacerlo feliz.
-Entiendo…- Ese tono calmado que casi nunca expresa por su hiperactiva personalidad -Algunas partes de nuestro pasado son difíciles de expresar- Esa mirada brillante, tan comprensiva, provoca que ese vivido recuerdo, lo haga sonreír en la realidad, siente que ese fue el primer momento que sintió esto por primera vez.
-Giyu, cuando te sientas listo para hablar, puedes hacerlo conmigo. Yo te escuchare- Cerro sus ojos, dedicándole una sonrisa, sin alejarse del contacto que inicio.
-Fin Flash Black-
Recuerda los instantes más memorables con el pilar de la llama, pero sobre todo, rememora el instante, el primer momento en que noto que su corazón comenzó a latir por él, donde se sentía tan nervioso, sonrojado, calentando lentamente su rostro… Donde también comenzó a sentir que no debía estar a su lado, pero sabe que lo necesita ver...
Se culpa tanto por sentir algo, a lo que se cree poco merecedor.
-¿Cómo podría tener el derecho de querer a alguien si… Todos los que me han querido, han muerto?- Mira hacia el cielo, notando las blancas nubes moverse lentamente –No debo ilusionarme por nada de eso… De igual forma es imposible… Que yo… Le guste…- Asiente resignado, con su típico semblante sombrío –Solo le daría asco, y es mejor… No quiero que por mi culpa, pueda pasarle algo…-
Malamente lo ha pensado y relacionado, el pilar del agua, siente que cada que alguien lo llega a querer o apreciar, sufren una muerte prematura o están en constante sufriente, como si se tratara de una terrible maldición que carga y contagia a los demás, no desea nada de eso para el pilar de la llama.
Por eso, su mente se trata de convencer y hacerlo entender que Kyojuro Rengoku, jamás se fijaría en él y eso es lo mejor que puede ocurrir, aunque le duela tanto que esa opción ocurra.
-Solo, quiere ser amigable… Es bueno en eso, en que todos lo aprecien y quieran, él… Es como el sol…- Al sentir los cálidos rayos de la enorme estrella amarilla, caer sobre la piel de su rostro, hace recordar lo que el pilar de la llama lo hace sentir al estar a su lado.
-Es… Muy agradable estar a su lado, el ser amigos… Y eso es suficiente…- Asiente, confesando y aceptando lo único a lo que puede aspirar a lado de quien le parece gustar, al grado de quererlo y ser feliz junto a él, pero solo hasta allí seria capaz de aceptar.
Entre sus pensamientos y el estar perdido en ellos, puede sentir como una presencia se acerca y no tarda en estar alerta, pero de inmediato baja la guardia al verlo llegar.
Y con solo verlo dirigirse a donde esta con paso apresurado, con esa sonrisa confiada, esos ojos fijos en él, saludándolo con la mano derecha levantada y agitándola de derecha a izquierda, llevando el mismo uniforme que el pilar del agua, con algunas diferencias, usando una capa blanca, con unas llamas amarillas y rojas debajo de esta.
Tomioka, solo siente latir su corazón, una felicidad inexplicable en su ser por observar como ese joven hombre va en su dirección, sin embargo, a la vez que trata de comportarse calmado y mostrar un rostro sereno para saludarlo cortésmente.
-¡Lo siento, Tomioka! ¡Llegue un poco tarde!- La manera en que su voz fuerte y clara se hace prénsate, mostrándose como bastante típico de este pilar.
-Está bien, Rengoku. No tengo mucho tiempo que llegue- Le responde con ese tono monótono, mirándolo aunque evita el contacto visual por la vergüenza y nervios que siente al estar a su lado.
-¡Me alegra no a verte hecho esperar! ¡Ha, ha, ha!- Se cruza de brazos, sonriendo tan confiado y animado.
Con solo escucharlo reír, mostrando esa voz tan alegre y contagiosa. Se siente halagado por la preocupación que tiene por a verlo hecho esperar. Provoca que su corazón se sienta tranquilo y rebosante de miles de sensaciones… Aun así, a pesar de ese sentir, lo quiere controlar –Igual, no es que este muy lejos de mi casa- Habla como si nada fuera importante para él –Pero, dime. ¿Porque querías verme aquí?- Le gusta ser claro e ir directo al grano, aunque no niega que estar a solas con el pilar de la llama lo hace sentir gozoso.
Aquella pregunta hace reaccionar al contrario, dedicando una sonrisa, a la vez que su energía desbocada también se manifiesta rápidamente -¡Por que hoy es tu cumpleaños, Tomioka!- Y sin pensarlo, ni pedir permiso alguno, se atreve a darle un fuerte abrazo al festejado.
Claramente esto toma desprevenido y por sorpresa al pelinegro, tanto que no logro reaccionar a nada, simplemente acepta el abrazo sin siquiera corresponderlo.
-¡Espero que la estés pasando muy bien!- Agrega esto al momento de aparte, quedando a una distancia bastante corta, dejando ver esas mejillas que poseen ahora un leve sonrojo y una mirada nuevamente diferente, compasiva y atenta a los gesto del azabache.
No pudo evitar sentirse impresionado por estas acciones, a la vez que confundido y nervioso, dejando que un sonrojado rostro se refleje -Ah… Si… La estoy… Pa-Pasando bien- Giyu, no sabe que decir, solo puede sentir una vergüenza que lo envuelve por completo, tanto es así que termina desviando la mirada hacia el flanco izquierdo, a cualquier punto lejos del pilar de la llama.
Esos contactos físicos usualmente no le agradan en lo absoluto, pero cuando los hace Rengoku, es tan diferente lo que siente, una calidez, un latir suave y una descarga eléctrica que recorre su cuerpo por completo… Quiere calmar su acelerado corazón que va a cada segundo más rápido, su respiración se agita un poco. Realmente se siente como un tonto al reaccionar así, pues es un pilar el controlar su respiración debería ser lo más normal y fácil de hacer –Gracias, por recordarlo…-
Se queda pensando, creyendo que realmente solo por algo así lo ha llamado hasta este punto.
-¿De verdad, solo me pidió venir aquí para felicitarme?-
-No tiene mucha lógica-
-Pero, bueno… No es que me desagrade en si…-
Todos esos pensamientos invaden su mente por unos segundo, pero… Muy lejos de la realidad sí que se encuentra.
-No solo lo recordé, Tomioka- Esa voz por primera vez desde hace mucho tiempo vuelve a sonar suave, baja y tranquila.
No grita esta vez, por la afectación que le quedo después de esa misión.
Desde luego, esto llama mucho la atención del pelinegro, que se ve obligado a devolver la mirada en dirección del de cabellos en llama, y su sorpresa termino siendo enorme al verlo arrodillado delante de él, apoyando su pierna flexionada en el suele, le sonríe con un ensoñamiento singular, las mejillas de aquel hombre están sonrojadas y una mirada de confianza como de un enorme cariño reflejan un brillo único, y entre sus manos algo está sosteniendo con mucho cuidado.
Aquello claro que provoca que los azules ojos de Giyu se abran de par en par, y su boca se descubre en señal de sorpresa -¿Ren-Rengoku? ¿Q-Qué haces?- No entiende que esta pasado.
-Algo que he querido hacer desde el primer instante que te conocí- Se lo dice tan suavemente tan paciente y dulcemente, extendiendo ambas manos hacia el frente, para dejar ver una cajita de un color blanco, la cual es abierta para dejar ver un anillo color amarillo y rojo, similar a las flamas.
El observar esto, solo lo deja sumamente confundido y sin palabras al pelinegro, sin comprender nada de lo que está ocurriendo, hasta que el pilar de la llama habla.
-¡Giyu Tomioka! ¡Te amo con toda la fuerza de mi ardiente corazón, quiero estar esta vida y una eternidad después a tu lado! ¡Por favor, se mi compañero por siempre! ¡¿Te casarías conmigo?!- Por primera vez o por primera vez deja que se refleje a viva voz, lo nervios y angustia que posee, aprieta su mandíbula, formando una sonrisa de ilusión, dejando escapar un temblor por miedo a ser rechazado, a la vez que su frente se llena de un poco de sudor y un enorme sonrojó en sus mejillas se muestra, todo en señal y espera de la respuesta del pelinegro.
Simplemente, Tomioka no sabe que decir, ni en sus sueños, ni en sus pensamientos más locos imagino que algo así llegara a suceder.
Esto sin duda significa que… Rengoku está sintiendo lo mismos que él. No… Incluso está mostrando mucho más que eso…
Tomioka, siente mucho cariño hacia Rengoku, le gusta, quiere estar solo a su lado, lo quiere demasiado. Ya con solo poder ser su… Amigo, le era suficiente para sentirse pleno y feliz, un simple sentimiento de un querer mucho más grande que la amistad, pero… El pilar de la llama, ha dicho que lo ama, el amor es lo que hace latir e impulsar sus movimientos.
Sin duda esto ha resultado en un regalo de cumpleaños muy sorpresivo y peculiar.
Tomioka, solo se queda mudo, su corazón late fuertemente, las mejillas se le tiñen de rojo, su cuerpo no reacciona, solo se queda mirando atento a ese impetuoso hombre, su respiración profunda y agitada, concentrándose en pensar sobre la respuesta que le dará.
Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj?
¿Como están mis terrones de azúcar?
Hice este pequeño especial por el cumpleaños de Tomioka-San jajajajajaja.
Y que hoy es 8 de febrero, compartiendo cumpleaños con un caballero dorado, Krest de Acuario.
Pero hoy no pongo mucho de Saint Seiya, sino de Kimetsu No Yaiba.
Ahora si terrones de azúcar.
Le cantaremos la canción oficial de la familia terrón de azúcar.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Tomioka, tu cumpleaños si que si.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Tomioka, tu cumpleaños si que si.
Espero que les guste el One Shot de Giyu, y la loca propuesta de Rengoku... O sea, primero el pido matrimonio, y luego me le confieso, le digo que me gusta, le pido ser su novio y así... Jajajaja se pasan.
Ahora si, terrones de azúcar, nos leeremos después.
Y claro que habrá continuación, ya verán pronto.
Los quiero mucho terrones de azúcar.
Ammu se va.
