Pov Gohan
- Esta... es la figura de un héroe - el eco producido por la contundente voz de All Might a través del micrófono hizo que se me erizara la piel - Este hombre, al igual que muchos otros, dio su vida por proteger lo que creía correcto - la cara de mi profesor expresaba una seriedad que ocultaba la obvia tristeza y furia que su ser guardaba - No obtuvimos ninguna victoria aquel día, solo conseguimos evitar seguir recibiendo derrotas por parte de alguien que cumplió sus objetivos numerosas veces, alguien a quien se supone debíamos detener. Es incalculable todo lo que le debemos a sus familias. Perdón... es nuestra culpa...
La fría sala de hospital donde yo veía la transmisión conmemorativa para todos los héroes caídos por la mano de Stain estaba algo vacía, pues era temprano en la mañana. Las pocas personas que nos encontrábamos allí no podíamos despegar los ojos del antiguo televisor que colgaba en la esquina junto al pasillo.
- Culpa... - pensé con disgusto
All Might guardó silencio por los siguientes segundos. Su mirada de repente se tornó hacia la misma cámara que captaba la transmisión que yo estaba observando.
Me paralicé al ver sus brillantes ojos azules, escondidos en lo profundo de la inusualmente oscura sombra bajo su frente.
- Nuestra culpa... - volví a pensar sin romper el falso contacto visual
Me sentí observado, sentí que me estaba mirando a mí y solo a mí, como si supiera de alguna forma que yo lo estaba viendo a él también. Su enojo era casi palpable, haciéndome tragar saliva en busca de saciar la sed que me provocó el estar temeroso tan repentinamente.
- Mi culpa... - llegaron esos pensamientos no intencionados
Sentí que pasó una eternidad y que mis alrededores estaban en completo silencio.
Jadeé como si hubiera estado aguantando la respiración cuando ya no pude ver más sus ojos. Él se había inclinado por completo en un rápido movimiento, dejándolo con un aspecto extrañamente vulnerable como pocas veces se le había visto. Algunas cámaras volvieron a desprender numerosos destellos de luz otra vez, para al final convertirse en una fiesta de destellos en el momento en que los héroes que se encontraban a su lado hicieron la misma reverencia que él.
Al salir de mi pequeño trance, puse mi mano firmemente sobre mi rodilla para evitar que mi pierna siguiera temblando de la forma en que lo hacía. No era necesario que alguien viera eso para deducir que algo raro estaba ocurriendo, solo bastaba un pequeño intercambio de palabras para notar mi inintencionada actitud somnolienta producto de las pocas horas de sueño que he tenido últimamente.
Es muy agotador que tus propios pensamientos sean los que te quiten el sueño. No había una noche en la que no preguntara al aire si podría haber hecho algo diferente, si en verdad estaba haciendo lo correcto, si en verdad estaba dando todo de mí mismo. Me prometí una y otra vez lo mismo, pero no logro estar conforme.
¿Y si Hawks no hubiera ayudado esa noche? ¿Qué hubiera pasado si terminaba con Stain en el momento en que lo tuve de frente? ¿De qué me sirve tanto poder si no logro salvar a los que me importan? No lo sé. Ya no sé nada. Me consumía el arrepentimiento y la aplastante sensación de no tener control sobre nada. Y lo que termina por ahogarme en ese mar de desorientación era el hecho de no poder hablarlo con nadie. ¿Cómo podría decirle a alguien que estuve cerca de matar a un villano? No hay nadie que recibiría de brazos abiertos a alguien así, ni siquiera yo mismo. El simple hecho de querer acabar con la vida de otro ser humano me hacía sentir sucio, pero si alguien más moría por no hacerlo... no lo sé. Mientras más lo pienso, menos sé qué debería pensar.
Lo más difícil de todo era hacer que nada de eso se reflejara en mí. Pero por más que quería no lograba dar la impresión de estar completamente bien. Deseaba poder calmarme y permanecer tranquilo, justo antes de que llegaran las personas a las que también estaba esperando.
- Te dije que es demasiado tarde, Mina! - en ese mismo momento, exclamó una aguda voz en la entrada de la sala, en un tono lo suficientemente alto para llamar la atención de todos los presentes. Yo fui el único que no levantó la cabeza para ver el origen del ruido, en su lugar sentí un pequeño frío recorrer mi espalda
Mi boca se esforzó para cambiar de forma y mostrar una sonrisa, buscando en mi cabeza una y otra vez un motivo para sonreír. Tener a mis amigos a mi lado debía ser más que suficiente, pero la sola idea de poder perderlos justo como casi le sucede a Iida no me dejaba en paz y me ponía constantemente de mal humor. Pero sin importar qué cosas pasaran por mi mente, no podía dejar que me vieran así, no podía dejar que se preocuparan, que me pusieran por delante de sí mismos.
En el instante en que la voz de Mina llegó a mis oídos, levanté la cabeza con gran rapidez.
- Buenos días, Gohan! - exclamó con entusiasmo mientras Hagakure sacudía enérgicamente ambos brazos
- B-Buenos días, chicas! - dije casi gritando al levantarme apresuradamente de la silla - ¿C-Cómo va su día? Ya empieza a hacer algo de frío, ¿no? - pregunté sin pensar y con una sonrisa exageradamente amplia, queriendo despistarlas sobre mi situación cuando ni siquiera habían tenido tiempo para verme bien a la cara, todo producto de mi desesperación - Aunque tal vez sea porque así son los hospitales, jaja...
Mi nerviosismo aumentó debido al pequeño momento de silencio posterior y ver a ambas mirarse la una a la otra en confusión. Estaba seguro que las dos pensaron lo mismo en ese momento. Hagakure encogió los hombros, extrañada por mi inusual saludo.
- Ah... Bien, eso creo - respondió Mina en una combinación de confusión y diversión, notablemente divertida por la rara situación
- Tú no? Estás muy raro - dijo Hagakure con suma honestidad
- Yo? P-Para nada. Estoy bien, solo que... algo cansado - dije una verdad a medias... o más bien una mentira a medias
Mina frunció el ceño en señal de preocupación y no necesitaba que Hagakure fuera visible para saber que debía estar haciendo lo mismo.
- Sí... se nota - volvió a hablar la invisible - ¿Te ocurre algo? - me exalté un poco al oír justo lo que quería evitar
- ¿No has dormido bien? Tienes unas pequeñas ojeras - mencionó Mina entrecerrando los ojos e inclinándose un poco para observar mejor mi condición
Inmediatamente froté mis dedos por debajo de mis ojos, dándome cuenta de lo que se me había pasado por alto las pocas veces que me vi en un espejo. Mi enorme sonrisa se esfumó cuando me centré en ello, pero rápidamente volví a sonreír.
- Solo un poco, pero estoy bien - dije con más seguridad para darles tranquilidad, cosa que afortunadamente sucedió
Era evidente para mí que ellas, o al menos Mina, no habían quedado convencidas por completo, pero no volvieron a tocar el tema, pues la conversación se desvió rápidamente en los próximos exámenes que llegarían al cabo de unas semanas. Yo por mi parte incentivé dicho tópico para terminar de enterrar este inusual e incómodo evento.
El ambiente volvió a calmarse y yo mismo olvidé el asunto.
- Estos exámenes estarán difíciles, pero es por eso que... - en un momento determinado nuestra charla se vio interrumpida por la puerta que estaba frente a nosotros
Cuando vi a la persona que salió inmediatamente me quedé callado, viendo desde lejos cómo se marchaba. Una vez más, sin tener ningún tipo de interacción con él.
Mina y Hagakure también guardaron silencio pues ya todos mis amigos habían notado mi actual relación con Iida. Desde el incidente no hemos intercambiado muchas palabras.
Las miradas disimuladas que Iida dirigía hacia mí, acompañado de su más reciente seriedad respecto a mí me hicieron darme cuenta que Iida ha empezado a cuestionar todo y a ser sobrepasado por la incertidumbre y la indecisión.
Muy pronto, Iida diría algo al respecto sobre lo que vio. Yo por mi parte he planeado una y mil veces ser quien dé el primer paso, pero acobardándome a último momento por miedo a presionarlo, dejándome únicamente con el deseo de que sea yo el primero a quien se lo diga. Aunque en el fondo quisiera que se olvidara completamente del asunto.
El mismo doctor que había visto todos los días desde que internaron a Todoroki y Midoriya volvió a hacer presencia en la sala. Sin más, nos dijo que podíamos entrar a visitar a dichos pacientes.
Entramos por la puerta sin mencionar una palabra, caminamos la mitad del trayecto en el mismo silencio. Pero era evidente que ellas no se quedarían con la duda.
- Sabes... estoy casi segura que el límite de visitantes por paciente es de tres personas - dijo Mina con un tono que me indicaba su evidente insinuación - ¿Iida y tú... siguen sin hablarse? - preguntó tímidamente
Suspiré pesadamente al tener que enfrentarme a la misma situación de nuevo. Asentí sin decir nada, tallando mis ojos con cansancio.
No les he explicado el motivo exacto del por qué Iida y yo no estamos en buenos términos del todo, y por lo que parece él tampoco ha abierto la boca. Tengo suerte de tener compañeros que respetan la privacidad de los demás, pero en algún momento tendré que dar explicaciones creíbles sobre ello, y antes de eso tengo que pensar en una forma de limpiar el aire entre él y yo. Simplemente no tenía las fuerzas para pensar en ello ahora mismo.
Los tres nos detuvimos en la habitación de Todoroki, tomé algo de aire y abrí la puerta, esbozando una sonrisa de inexistente tranquilidad una vez más.
Un fuerte ruido me despertó. Rápidamente reconocí las mezcladas voces de varios de mis compañeros de clase gritando al unísono.
Varios comentarios de sorpresa y halago llegaron hasta mis oídos, pero no hice caso a lo que decían.
Estiré mis brazos lentamente, traqueando uno que otro hueso.
- Otra vez... - susurré incómodo y molesto por haberme quedado dormido en mi asiento de nuevo
Los comentarios se hacían más fuertes a medida que el pitido en mis oídos se desvanecía. Yo seguía sin atender a lo que sucedía en el salón de clases, toda mi atención se concentró en sentirme un poco avergonzado al ver la baba que dejé sobre mi cuaderno, la cual tapé con rapidez antes de que alguien la viera, razón por la que inconscientemente alcé la cabeza en búsqueda de algún testigo, pero solo me encontré con la mayoría de los presentes reunidos al frente.
Ya todos se habían callado, atentos a las siguientes palabras de la persona que estaba siendo el centro del alboroto.
- I-Iida... yo... yo no p-puedo aceptar esto! - balbuceó Midoriya apenado y entre risas nerviosas
Oír la voz de Midoriya fue suficiente para entender cuál era la "ocasión especial". Tardó unos cuantos días, pero finalmente había sido dado de alta del hospital. Me puse de pie para unirme a la multitud.
- Por favor acéptalo. Fue mi culpa que el otro terminara destruido - dijo Iida estirando ambos brazos con una pequeña caja en sus manos
Cuando pude verlos a ambos, tallé mis ojos para tener más claridad sobre lo que Iida estaba dándole a Midoriya. Yo mismo me quedé un poco sorprendido al ver que Iida le estaba regalando un celular a Midoriya.
Midoriya solo se rio nerviosamente, mirando rápidamente hacia nuestros sonrientes compañeros quienes esperaban una respuesta positiva de su parte después de semejante regalo. Yo me uní a las risas después de los comentarios y algunos aplausos alegres de parte de los más entusiastas de la clase.
Midoriya no tuvo más opción que sucumbir ante la presión y aceptar el regalo, aunque se le notaba en la cara que lo hacía gustoso también. Sus palabras de agradecimiento casi no se entendieron por la risa que los demás le habían contagiado.
Iida de repente volteó su mirada hacia nosotros. Mi sonrisa se desvaneció ante el inevitable cambio en mi ritmo cardíaco. Él movió sus ojos viéndonos a todos y cada uno.
Tal vez era por acabar de despertar, pero de inmediato pensé en que Iida posó su mirada en mí un instante más que en los demás. Chasqueé la lengua en incomodidad, me abofeteé mentalmente por pensar con prioridad algo tan ridículo e insignificante. Qué tan paranoico he de estar para ser eso lo primero que se me pasó por la cabeza.
- La clase está por empezar... - dijo Iida en un tono de voz inusualmente bajo, suspirando e inhalando al final de sus palabras - Por favor, vayan a sus lugares - ordenó el delegado poniendo su mano sobre su abdomen, haciendo que me preocupara un poco
Escuché varios pasos alejarse detrás de mí, pero yo no me moví, ni dejé de mirar a Iida. Al ver su cara me di cuenta que en ningún momento sonrió como lo hacía a menudo, ni siquiera cuando Midoriya aceptó su regalo.
Iida empezó a caminar hacia su asiento, con la misma dificultad que en los últimos días, su mano nunca dejando de tocar su herida por encima de la ropa y el vendaje que seguro tenía por debajo.
Me nació la necesidad de ofrecerle mi ayuda, o de tan siquiera preguntarle cómo se encontraba. Aunque no pude estar seguro si era por preocupación genuina o solo un intento por hacerlo sentir que estaba de su parte, y así él podría estar de la mía. De nuevo me regañé por desviarme de las verdaderas prioridades.
Cuando me di cuenta, yo ya estaba justo delante de él. Me moví inconscientemente, con una rapidez suficiente como para hacer que él detuviera su andar por la sorpresa.
No supe qué decir inmediatamente, así que tomé el camino más fácil ante su dificultad física.
- ¿T-Te encuentras bien? - pregunté alzando levemente ambas manos para mostrar una disposición a ayudarlo si era necesario
Su cara volvió a la neutralidad. Iida acomodó sus lentes y luego su propia postura.
- Sí, estoy bien, pero te agradezco por preguntar - contestó secamente, de una forma totalmente opuesta a sus formales palabras
Decir que el silencio posterior fue incómodo era quedarse corto. Me quedé parado esperando algo más, pero nunca llegó.
- Ah... b-bueno, me alegra... - hice lo que pude para sonreír y sonar tranquilo
Iida tampoco se movió. Empecé a preguntarme por qué, hasta que me di cuenta que le estaba bloqueando el paso hacia su asiento. Inmediatamente me hice a un lado.
Momentáneamente lo observé, hasta que en el recorrido mi mirada coincidió con la de Mina, cuya cara me hizo darme cuenta de lo extraño que se debió haber visto para todos. Detrás de su expresión de extrañeza residía una de inconfundible preocupación, lo último que quería. Sentí mi pecho encogerse, provocando que pusiera mi mano por encima, apretando mi uniforme con fuerza.
- ¿Y bien? - me sobresalté al escuchar la voz del profesor Aizawa en la puerta
- Ah! Lo siento, ya voy! - dije disimulando una risa nerviosa para disminuir la incomodidad, luego fui velozmente hasta mi asiento
Nuestro profesor suspiró cansado, yendo a su escritorio para dar inicio a la clase de una vez.
Justo después de sentarme apoyé mi cabeza con mi mano, codo sobre la silla, ignorando por completo las palabras del profesor.
- La primera interacción real que tengo con Iida desde el incidente y no pudo haber salido peor! No solo le demostré que se me dificulta hablar con él, si no que todos fueron testigos! Así solo le daré motivos para pensar mal de mí o que me preocupa lo que vaya a decir - pensé sin alzar la mirada
Cuando noté que el profesor me estaba viendo directamente, me erguí en la silla para evitar que me llamara la atención. Aunque en todo momento hice caso omiso a lo que decía.
- Maldición, se nota que no estoy listo para encararlo... aunque, tal vez todo esto es solo una gran exageración. Digo, no es seguro que a Iida de verdad le preocupe tanto como pienso y esté planeando exponerme sin pensar en lo que yo tengo para decir. Es más, puede que solo esté débil por su herida y en realidad le importe tan poco que ya hasta lo haya olvidado - fantaseé en medio de la angustia
Traté de mirar a Iida de nuevo, moviéndome lentamente hacia atrás para que Tokoyami y Koda no me bloquearan la visión, pues Iida estaba hasta el otro lado del aula. Él estaba inmerso en la clase, mirando a nuestro maestro con apenas unos parpadeos de por medio.
Con la misma lentitud, me incliné hacia delante de nuevo. Pero rápidamente volví a inclinarme hacia atrás, ahí me di cuenta de la realidad.
- Me estaba mirando! Definitivamente no lo ha olvidado! - me asusté después de ver que giró la cabeza hacia adelante apenas lo miré - Si no hago algo pronto, voy a...
- ...un trabajo en parejas! - ese grito a medias me hicieron finalmente prestarle atención al profesor
- Ah? Qué? - dije mirando hacia todas partes, confundido por el repentino cambio de actitud fluyendo a través de los estudiantes
Me calmé un poco y procesé lo que alcancé a oír.
- Qué bien! Será mejor elegir rápido! - escuché claramente a Sero por lo cerca que estaba. Él giró su cabeza lentamente hacia mí, haciendo crecer su sonrisa en el proceso. Hasta daba un poco de miedo
La mayoría estaba igual que él, hablando entre todos para concretar ese mismo punto.
El pequeño alboroto no inmutó a Aizawa, pero sus ojos se abrieron notoriamente por un instante cuando los posó de nuevo sobre mí. Ni siquiera tuve tiempo de pensar nada cuando el profesor volvió a pronunciarse.
- Y por supuesto, yo seré quien los elija! - solo eso bastó para callarlos a todos después de unos comentarios quejumbrosos. Sero cambió su expresión facial en extremo, casi haciéndome reír
Se me hizo extraño de inmediato. Tanta preocupación me han hecho, desde hace rato, estar en estado de alerta. El profesor sabe muy bien que nuestra clase es bastante propensa a este tipo de situaciones, y conociéndolo, él hubiera querido evitar el escándalo. Decir que él elegirá las parejas es claramente importante para nosotros, y él lo sabe, así que, normalmente lo hubiera dicho de inmediato o incluso desde mucho antes.
Siendo ese el caso, haber anunciado eso hasta el final podría ser porque quería bajarle los humos a la clase desde temprano. Pero también podría ser que él no tenía planeado hacerlo así y algo lo hizo arrepentirse a último momento.
Apreté los ojos cansado y me recosté sobre el espaldar de la silla, echando la cabeza hacia atrás y apagando el cerebro un momento. Hoy le estoy prestando demasiada atención a cosas sin importancia.
No he empezado el día y ya se me quitaron las ganas de lidiar con lo que sea que esté preparado para mí hoy.
- Qué flojera... quiero irme a dormir... - pensé resignado, volviendo a echarme hacia adelante sin abrir los ojos
El profesor Aizawa aclaró su garganta, listo para empezar.
- Asui y Kaminari - comenzó
Sonreí al pensar que Asui tendría que echarse el equipo al hombro, disculpándome mentalmente con mi amigo rubio.
- Sero y Bakugo
Qué curioso, escuché a Sero volver a alegrarse al ver que le tocó alguien que nunca dejaría un trabajo mal hecho.
Nombres siguieron saliendo de su boca, nombres que no estaba expectante por escuchar. Pensé por un momento a quién hubiera elegido yo como compañero de trabajo. No tuvo que pasar mucho para que Mina se me viniera a la cabeza. Son incontables las veces que hicimos lo mismo en la escuela, esa facilidad para trabajar juntos es justo lo que necesito ahora.
- Ashido y Yaoyorozu - escuché inmediatamente después
- Mierda... bueno aún quedan más... - otras dos personas se me vinieron a la cabeza
- Kirishima y Hagakure - no era posible una coincidencia así, o sí?
Mis otros amigos se me pasaron por la mente también. Evitando que me preocupara al respecto.
- Pensándolo bien, estoy bien con quien sea que sea mi pareja, incluso si es Todoroki que ni siquiera está aquí - me convencí a mí mismo - Pues qué mas da. Siempre y cuando mi pareja no sea...
- Iida y Son - abrí los ojos de golpe, esas tres palabras me dejaron sin aliento
Derribé mi libreta y utensilios sin querer, llamando la atención del maestro y de los más cercanos. Yo solo los recogí del piso sin atreverme a levantar la mirada, tardándome un poco a propósito para que cuando volviera a alzar la cabeza ya no hubiera nadie viéndome. Pero no funcionó. Ahí seguía Aizawa, que no me había quitado los ojos de encima. Volví a bajar la mirada apenado, por algún motivo con miedo de mirarlo a la cara.
Mientras más segundos pasaban, más ansioso me ponía. Me pregunté por qué no proseguía. El hecho de que el profesor esté callado solo haría más énfasis en mi reacción. Estoy seguro que los demás saben que algo pasa entre Iida y yo, y esto solo les ayudará a confirmarlo.
Ante tanta tensión que sentía, pude notar el pequeño calor que apareció en mis mejillas.
- Qué vergonzoso! - en ese silencio pude suponer que más de uno habría de estarme mirando también, pero no me atrevía a voltear la cabeza para averiguarlo
No entiendo por qué de repente mi reacción le afectó tanto al profesor, qué es lo que está esperando.
Mi respiración se pausó por un instante cuando, dentro de mi paranoia, me di cuenta de lo que pasaba.
- No... Aizawa debe de saber lo que hace. ¿Por qué de repente haría un trabajo en parejas cuando justamente ahora nos hace falta un estudiante? Eso solo complicaría a quien fuera compañero de Todoroki. ¿Por qué todos con los que me junto fueron elegidos primero y luego justamente me toca con el único que no quiero? Tal vez si alguien más eligiera los grupos... pero siendo él, me cuesta creer que en verdad fue al azar... - pensé alzando lentamente la mirada - ¿Acaso me está haciendo pasar por esto para ver mi respuesta? Porque de ser ese el caso podría significar dos cosas, que él está sospechando algo sobre mí o...
- Bueno... supongo que podemos continuar - dijo Aizawa como si nada
- ...Que ya lo sabe - finalmente lo miré a la cara, solo para que él me dejara de ver un segundo después
Escalofríos recorrieron mi cuerpo ante esa posibilidad. Otra vez, mis oídos ignoraron por completo la voz de Aizawa. Inmediatamente miré a Iida, eliminando rápidamente la idea de que él en realidad ya le contó todo, debido a no haber ningún indicio de ello, pero más que nada a que quería aferrarme a lo positivo, pues no tendría salvación si eso era verdad, me expulsarían. Traté de recordar algo, cualquier descuido o cosa que haya dicho para hacer al profesor pensar que algo raro pasa, pero en mi desesperación no pude pensar nada lo suficientemente sólido.
Todos los alumnos se pusieron de pie, tomándome desprevenido por enésima vez. Empezaron a mezclarse entre ellos, evidentemente para juntarse con sus parejas. Yo me puse de pie y caminé hacia Iida quien yacía sentado en un puesto distinto al suyo. Cuando hicimos contacto visual, mil cosas pasaron por mi mente a toda velocidad. A mi alrededor solo podía escuchar el alboroto de la clase como un sonido distante. Sentí una mano en mi hombro, era Mina. Ella dijo algo que solo fue sonido ahogado para mí, aunque no entendí qué dijo de todos modos le asentí sin pensar con una sonrisa. Ella me miró con preocupación, haciendo que mi pecho volviera a apretarse.
Me senté en el puesto vacío delante de él, girando la silla 90 grados para quedar lado a lado.
- ¿Listo para empezar? - Iida fue directo. Me preguntó con un tono, ni amistoso, ni desafiante, completamente neutral, como si estuviera hablando con un desconocido
Suspiré ligeramente afectado por ello.
No supe qué contestar. Me di cuenta que no presté atención a la explicación del profesor para el trabajo. Me sentí reacio a preguntarle, con nervios y vergüenza a la vez. Frente a su estoica cara, tardé un poco en reunir el valor para hacerlo.
Pov narrador
Escuchar las repetitivas palabras de la enfermera se había convertido en una rutina inusualmente tortuosa para Todoroki. El chico ya ni siquiera prestaba atención, pero incluso así podría decir al pie de la letra todas y cada una de las palabras, de tantas veces que las había escuchado. Todoroki, aunque fastidiado, era consciente de que la mujer solo hacía su trabajo, pero eso no quitaba el hecho de que dejar de escucharla se había convertido desde hace varios días en el motivo principal por el que quería irse del hospital.
Shoto dejó de oír su voz, eso activó un interruptor en su cerebro para inmediatamente dar las gracias y pedirle que cerrara la puerta. Cuando la soledad y el silencio volvieron a hacerse presentes en la habitación, al fin pudo relajarse.
- Buenos días! - se escuchó solo unos segundos después, proveniente del mismo lugar donde antes estaba la mujer que lo cuidaba, y junto a la puerta corrediza siendo prácticamente azotada - Traje algo para ti!
Todoroki nunca creyó que esa voz se quedaría tan clavada en su mente que ahora cada vez que la escuchaba solo podía darse la vuelta en la cama para darle la espalda mientras se moría de ganas de murmurar lo molesto que era. Sin ganas, se levantó hasta quedar sentado para mirar a su nuevo visitante, aunque lo de nuevo no era más que un adorno lleno de la más intencionada ironía.
- Oh, veo que esta vez viniste solo - dijo el bicolor con una muy deliberada apatía con la única intención de hacer que Gohan la notara
- Sí, era el único que estaba libre hoy. Todos los demás siguen ocupados con ese trabajo - mencionó Gohan sentándose en una silla, mientras rebuscaba en la bolsa que cargaba el regalo que le había traído al bicolor - He de suponer que Shoji ya te lo contó todo, no?
Todoroki gruñó en silencio al ver que su visitante no captó su mensaje subliminal. Luego solo asintió, recordando la reciente visita de su compañero de trabajo.
Unos momentos pasaron. Así como todos los días, Todoroki sintió un pequeño ardor en su rostro, más específicamente alrededor de su ojo izquierdo. En respuesta, puso su mano sobre su cara, acariciando suavemente la venda que recubría esa zona. El chico de repente dejó de escuchar a Gohan rebuscando entre sus cosas, haciendo que apartara la vista de la ventana para mirarlo a él.
Gohan lo estaba mirando. Ante la respuesta del bicolor, el saiyajin bajó la cabeza con una expresión notoriamente más apagada que antes.
- S-Sé que lo puse por aquí en algún lado - dijo Gohan para desviarse de cualquier situación incómoda que pudiese devenir, estar una clase entera junto a Iida ya había sido suficiente por un día
Todoroki comprendió de inmediato, tomó algo de aire y eligió por una vez ser el primero en hablar. En parte porque estaba cansado de pasar por lo mismo cada vez que Gohan lo visitaba.
- Son - Todoroki lo llamó. Gohan se exaltó un poco al saber lo que su compañero quería
- L-Lo siento, es solo que... tengo... muchas cosas en la cabeza ahora mismo, sí? - contestó sin verlo a la cara
- Eso no explica qué tengo que ver yo en el asunto
- ¿A qué te refieres? - ciertamente Gohan no le había dado indicios de que Todoroki tuviera algo que ver con sus problemas internos
- Lamento ser yo quien te lo diga, pero se nota que estás desesperado por causar una buena impresión - Todoroki explicó, eso no fue suficiente para hacerlo entender
Shoto se inclinó más hacia delante en su cama, hasta quedar encorvado.
- Debes estar muy ocupado con las actividades de la academia, además de tus patrullajes con tu héroe a cargo. Eso sin mencionar que deberías estar preparándote para los exámenes, y aun así... estás aquí todos los días - Gohan se vio ligeramente apenado por las palabras de Todoroki - Tanto Iida como tú...
- Es... es solo que... - titubeó Gohan dudoso
- En estas circunstancias, nadie hace eso sin motivo. Puedo entender que Iida lo haga, pero tú? ¿Por qué estás aquí? - Todoroki hizo sonar la pregunta un poco más dura de lo que pretendía, y se dio cuenta de inmediato al ver la reacción de Gohan
Gohan recordaba perfectamente por qué. ¿Cómo podría olvidarlo? Era lo único que podía pensar cada vez que miraba las heridas de sus compañeros. Era lo primero que se le vino a la cabeza al entrar en esa habitación. Simplemente no podía ignorarlo. En ese sentido, Iida y él podían coincidir.
Incluso en ese momento, Gohan volvió a sumirse en sus pensamientos para reproducir lo que, a sus ojos, él había provocado.
Todoroki se extrañó, de repente Gohan miraba a la nada con una expresión de seriedad.
- ¿Y bien? - presionó Todoroki al no recibir respuesta
- Tal vez debí haberlo matado... - susurró en un súbito deseo de exteriorizar sus sentimientos, casi tragándose su lengua al final en un intento por reprimirse emocionalmente, cosa a la que se empezaba a acostumbrar
- ¿Qué? - Todoroki no alcanzó a oír al chico
- Solo sentí que... pude haber hecho las cosas mejor esa noche - cambió sus palabras en el momento en que vio una segunda oportunidad de explicarse
Todoroki se cruzó de brazos esperando a que el saiyajin continuara. Ahora era él quien requería una explicación.
- Y de haberlo hecho... ni tú, ni nadie habrían salido heridos - dijo Gohan mientras se ponía lentamente de pie
Todoroki conectó los puntos inmediatamente. Al hacerlo, su semblante cambió, esbozando una sonrisa acompañada de una inesperada risita.
- No sé qué me sorprende... ustedes son así - Gohan entendió a quién se refería con "ustedes", provocando que pusiera mala cara al saber lo que Todoroki estaba por decir - Iida y tú tienen que entender que hay cosas que no pueden controlar. No tienen por qué echarse la culpa por lo que un villano haga, como si ustedes lo hubieran provocado
Por mucho que Gohan lo deseara, las palabras de Todoroki no tuvieron ningún efecto sobre él. El pobre chico estaba más que convencido que lo que él decía no aplicaba en sí mismo pues Todoroki no tenía la menor idea de lo que pasaba por la cabeza de Gohan.
Todoroki prosiguió, notando poco a poco que no lograba convencerlo, así que cambió de estrategia.
- Mira... si de algo sirve, nadie está molesto con ustedes y nadie los ve como los responsables. Si haces todo esto como señal de disculpa, no te molestes, no hay nada por lo que disculparse. Estoy seguro que Midoriya diría lo mismo. No tiene sentido que se queden pensando en qué no hicieron, o qué pudieron haber hecho diferente. Lo mejor que pueden hacer es enfocarse en su actualidad, porque si no lo hacen, en el futuro estarán igual que ahora - Todoroki no podía evitar sonreír al tener que sermonear a alguien por algo tan evidente
Una pizca de relajación llegó al cuerpo del bicolor cuando la expresión de Gohan cambió para bien, pareciendo haber surtido efecto esta vez.
Para Todoroki, sus palabras eran una forma refinada de decir "dejen de llorar y pónganse a estudiar", pues él lo decía con la única intención de que Gohan dejara de perder el tiempo y se pusiera a prepararse para los exámenes.
Pero Gohan no lo vio así. Nada de lo que dijo su compañero le importó de verdad, desgraciadamente él estaba demasiado sumido en el pensamiento de que su responsabilidad era innegable y nadie podía ayudarlo en esa situación, tanto que ni se paró a pensar en lo que acababa de escuchar. Estaba tan asustado por la idea de perder lo que tenía ahora que, cuando se enfrentaba a una dificultad, siempre trataba de dejar que todo recayera sobre sí mismo, alejando a los demás de sus problemas. Pero sin saberlo, también alejándolos de sí mismo.
Lo único que se le quedó en la cabeza fue esa última parte. Ciertamente debía reunir el coraje para encarar a Iida y solventar ese problema.
Gohan suspiró, finalmente sacando el pequeño obsequio que le trajo a Todoroki, quien empezaba a notar con creciente preocupación que su compañero no se encontraba bien, lo intranquilizaba darse cuenta que la situación no era tan simple como parecía, pero no había mucho que él pudiese hacer para ayudar. El chico le entregó la bolsa en la mano, para después darse la vuelta para marcharse.
- Lo compré hace un rato, probablemente ya se haya enfriado - Gohan cambió la conversación abruptamente con voz apagada, refiriéndose al regalo. Todoroki miró el objeto en sus manos intuyendo que era comida
Shoto abrió la boca involuntariamente, sintiendo la necesidad de decir algo al ver al joven así.
Gohan puso la mano en la puerta, deteniéndose por un momento.
- Perdón por molestar... - dijo Gohan haciendo que Todoroki abriera los ojos sorprendido
Ahora Todoroki se sentía culpable. Él supo al instante que Gohan sí se había dado cuenta del desinterés que Todoroki había mostrado y su intento por hacerle entender que no estaba del todo cómodo con su visita.
Sin pensarlo demasiado, Todoroki no creyó que Gohan se lo fuera a tomar a mal, pero por si las dudas quiso aclarar las cosas y abrirse un poco.
Gohan abrió la puerta para irse. De lo único que Todoroki podía estar seguro, es que no podía dejar que se fuera así.
- Son! - Todoroki lo llamó casi en un grito desesperado, causando que volteara la cabeza para mirarlo
El joven de pelo negro primero se confundió cuando él se quitó las sábanas y se bajó de la cama. Pero con cada paso que Todoroki daba, Gohan se veía más y más sorprendido.
Todoroki le puso la mano en el hombro ante su atónita mirada.
- No... No te preocupes. Después de todo, siempre vienes a visitarme - dijo Todoroki sonriendo sinceramente - Muchas gracias por el regalo, por tomarte el tiempo de preocuparte y venir aquí, y... bueno, por todo en realidad. Es bueno tener... - se detuvo por un momento, reafirmando un poco la seguridad de sus palabras, y presionado por la cara casi necesitada de Gohan - ...amigos como tú...
Los ojos de Gohan se iluminaron un poco al escuchar esa palabra. Amigos. Claro, de eso se trataba todo el asunto. Por ellos era que había un asunto en primer lugar.
Gohan sonrió honestamente por primera vez en el día, asintiéndole a su nuevo amigo.
- Bien... nos vemos mañana entonces - finalizó Todoroki, sintiéndose aliviado y contento al ver que pudo levantarle un poco los ánimos a su visitante
Gohan se despidió levantando la mano, alejándose por el pasillo mientras el otro estudiante lo miraba por unos segundos.
Sin más, Todoroki cerró la puerta y volvió a recostarse en su cama, dejando salir un quejido de dolor acumulado al recostarse. Hizo lo posible por no mostrar que estaba adolorido tan solo por caminar.
El chico miró hacia la mesa en su derecha, contemplando su regalo. Lo abrió y su contenido lo dejó sin palabras. Tal y como había supuesto, era comida. Pero no solo eso, era su comida favorita, soba.
Todoroki estaba seguro que nunca le había dicho que esa era su comida favorita, y tampoco eran lo suficientemente cercanos como para que lo hubiera notado. De hecho, antes del incidente apenas y se dirigían la palabra, y ni siquiera a diario.
¿Acaso lo intuyó solo recordando cuando estaban en la cafetería? Todoroki se asombró, haciéndose una mínima idea de qué tanto valor deben tener los demás para él.
Shoto recordó que el chico no tenía una familia de verdad o a alguien esperándolo en casa. Los compañeros de clase con los que constantemente lo veía debían ser lo más cercano que tenía a eso. Tal vez eso incluía a todos los demás, incluso a él. ¿El simple hecho de verse las caras todos los días era suficiente para él?
Gohan en verdad apreciaba a los que lo rodeaban, y ver a esas personas casi morir y no haber hecho nada al respecto debió ser más duro de lo que el bicolor pensaba.
Todoroki probó su comida pensativo, empezando a entender un poco cómo su ahora amigo se sentía.
- Ashido! - gritó la mujer mayor que la acompañaba
Mina brincó del susto, saliendo de su trance. Uno más de tantos había tenido tan solo en ese día.
- S-Sí, señorita Mirko! - Mina se puso de pie como un rayo, haciendo un saludo militar
- Deja eso! - Mirko tomó la mano que la chica usó para su saludo y la bajó, notablemente frustrada
La rosada solo podía mirar temerosa el enojo de su mentora. Sus nervios creciendo mientras la heroína caminaba de un lado a otro frente a ella, poniendo su mano en su frente y la otra en su cintura.
- Ya sé que estás preocupada por ese amiguito tuyo, pero eso no es excusa suficiente! - la regañó la mujer cansada de tener que lidiar con eso todo el día
Mina bajó la cabeza sin saber qué contestar. Ella misma era consciente de que todo el asunto la estaba afectando más de lo que debería, mucho más.
El instinto protector que ella había desarrollado hacia su mejor amigo la hacía desconcentrarse demasiado.
- Al menos trata de pensar en otra cosa mientras estemos patrullando!... ¡¿O acaso quieres que te sancione de nuevo?! - amenazó para llevarla al límite y obligarla a recomponerse
- N-NO! - gritó aterrada, levantando ambas manos defensivamente - Todo menos eso! - ella estaba segura que otro castigo de la heroína coneja la dejaría tan adolorida que no podría moverse por días
Ella de verdad se estaba esforzando por mejorar como heroína. Tal y como Mirko le había dicho, tenía la intención de deshacerse de su debilidad. La chica tenía claro que Gohan fue fuertemente influyente en esa decisión y en su determinación.
Pero para la rosada no se trataba únicamente de hacerse más fuerte para llamar su atención o para pelear a la par de él. No, ella quería ir más allá.
Desde la escuela, ella se esforzaba por estar siempre presente, incluso sin darse cuenta. Ella sabía en su subconsciente que el joven necesitaba esa compañía. Ese afán por ayudarlo había crecido muy ligado a su personalidad, sobre todo alrededor de él.
Pero en muy poco tiempo, todo había escalado todavía más. Ella quería protegerlo, tanto física como emocionalmente. Eso implicaba estar con él, también en ambos sentidos. No era tan fácil de comprender, ni ella misma estaba segura de qué debía hacer. Sus sentimientos hacia él, descubiertos hace mucho, no le proporcionaban la claridad que quería.
Más allá de sus estudios y de su profesión, ella sentía la necesidad de demostrarle su valía, casi como si buscara aprobación. Ella lo necesitaba a él. Era extraño, su muy confiada forma de ser tambaleaba cuando se trataba de una de las personas que se supone debía confiar más, haciendo que sus inseguridades salieran a la luz.
Tantos secretos ocultos, incluso ahora que sabía que tenía un problema con uno de sus compañeros, e incluso así él no se atrevía a incluirla, y ella por miedo no lo cuestionaba. Sentía que la estaba alejando, o más bien, que él se estaba aislando. Una y otra vez deseaba tener la oportunidad de demostrarle que ella está ahí para él, que no solo se quedara en palabras, aunque en el fondo también deseaba sentir que él la necesitaba a ella por igual.
Tanto pensar al respecto la hacían distraerse, justo como ahora. Pero si de algo estaba segura, es que pase lo que pase... jamás lo abandonaría.
- Ya descansamos lo suficiente. Vámonos - ordenó Mirko recuperando la calma para seguir con su patrullaje
Mina asintió, viendo de un lado a otro constantemente para mantener su mente alerta y ocupada.
Las calles de la ciudad no ofrecían ninguna novedad. Solo los típicos civiles que se acercaban a la heroína para pedir la ocasional foto. Uno que otro que aprovechaba para hacer lo mismo con la estudiante, quien trataba de mantener su "modo serio" y no caer en el relajo.
- Adelante, señorita. Sonría! - dijo la madre de la niña que se estaba tomando una foto con ella, pasando sus dedos índice por su boca simulando una sonrisa
Mina miró hacia abajo. La pequeña tomó su mano, alzando la mirada y sonriendo de oreja a oreja. Era imposible que eso no la hiciera sonreír de la misma manera.
Ashido abandonó su fachada rápidamente e hizo lo que hubiera hecho en una situación normal. Ella tomó a la niña y la sentó sobre sus hombros, provocando que esta y su madre rieran.
Mirko miraba todo desde un costado de la escena, permitiendo que sucediera.
- Ahí va! - anunció animosamente la mujer con la cámara
Las chicas reafirmaron su sonrisa, esperando el destello de luz.
- A la una, a las dos y a las...! - un fuerte estruendo no permitió que la mujer continuara
A las espaldas de la heroína, una fuerte explosión inundó los oídos de los presentes en la zona. Tan rápido como pudo, y aturdida por su agudo oído, Mirko se giró para dilucidar lo que ocurría. Su cabello, alborotado por la fuerte onda expansiva, estorbó en el proceso.
Entre los mechones que cubrieron su rostro, Mirko pudo ver a un hombre agachado. Esa silueta, oscurecida por la intensa luz del fuego a sus espaldas, le devolvió la mirada. Ambos reconocieron en ese momento que Mirko era la única heroína en la escena, así que debía encargarse del asunto.
Ashido bajó a la niña, gritando a su madre para que salieran de allí inmediatamente.
La estudiante se sorprendió cuando notó que un vehículo era el causante de la explosión. Cuando ella notó al sujeto también, corrió para ponerse al lado de Mirko.
El causante se puso de pie, permitiéndoles ver su vestimenta verde, su cabello gris, su expresión de molestia y el tatuaje con forma de M en su frente. Pero ambas concentraron su atención en sus manos que también estaban en llamas. Cuando el hombre se irguió por completo, empezó a caminar hacia ellas, dando pasos lentos y mientras los civiles seguían alejándose en la distancia.
Mina se asustó un poco, pero adoptó una posición firme, lista para hacer su deber. Mirko no se movía aún, la ausencia de personas le permitía ir con cautela.
En medio del caos, un silbido casi imperceptible se empezó a oír. El villano detuvo su andar y miró hacia un costado. Alzó la cabeza, viendo a lo lejos el origen del ruido.
El sonido se hizo más fuerte, lo suficiente para poner a Mirko en alerta. Ella miró rápidamente hacia el mismo lugar que el hombre, percatándose de la pequeña figura que se avecinaba.
Cuando volvió a poner sus ojos en el criminal, una bola de fuego se dirigía hacia ellas, o más bien, hacia Mina. Para la chica, ese proyectil iba tan rápido que era imposible de esquivar. Sin siquiera quererlo, había aceptado que la bola de fuego la iba a golpear. Mirko se interpuso, empujándola fuera de la trayectoria, y apenas evadiendo el ataque ella misma.
El criminal no reaccionó, el fuego de sus manos subió a gran velocidad por sus brazos y hombros, bajó por su torso y sus piernas, para finalmente hacer que sus pies fueran los que estuvieran en llamas. El instinto de Mirko la golpeó repentinamente. La mujer saltó inmediatamente hacia él.
Todo sucedió demasiado rápido. Mientras ella todavía se encontraba en el aire, el silbido se convirtió en un estruendo. En ese mismo momento, Hawks salió de la nada con su espada de plumas en mano, empuñando el arma sin tener dudas de lo que iba a hacer.
Ella sabía lo que ese ruido había sido. Ese villano debía de tomarse en serio si Hawks viajaba tan rápido para poder alcanzarlo, eso sin contar que estaba luchando con su espada, dispuesto a matarlo si era necesario.
Aunque su cuerpo apenas se movía, los reflejos de la heroína le permitían entender lo que sucedía a esa gran velocidad. Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando el villano se agachó para esquivar el corte.
La inercia de Hawks no le permitía recomponerse tan rápido como él querría. Incluso así, era irreal pensar que, cuando sus pies ni siquiera habían tocado el suelo, el villano ya se encontraba en el aire. Sin poder hacer nada, Hawks recibió una patada en el rostro, notablemente fuerte.
Mirko, aunque saltó con fuerza, apenas se había movido un par de metros mientras todo eso sucedía. Al igual que el héroe, Mirko no pudo hacer nada para evitar que Hawks se chocara con ella, enviándolos a ambos hasta chocarse con la pared de un edificio, pasando justo al lado de Mina.
El villano se agachó, luego saltó con fuerza provocando momentáneamente un aro de fuego alrededor de sí y elevándose lo suficiente para terminar sobre los edificios adyacentes, corriendo sobre ellos. Todo ante la mirada de la chica que apenas pudo entender lo que pasó.
- JODER! ¡¿Te puedes quitar de encima?! - gritó Mirko molesta, sabiendo que el atacante estaba huyendo
Hawks se puso de pie desesperadamente sin siquiera mirarla o responder, extraño en él. Eso solo confirmó que el villano era peligroso y permitir su escape sería terrible.
- Ponte de pie, rápido! - exigió el héroe alado, con un tono extremadamente contrastante a su personalidad normal, uno de furia
Hawks alzó vuelo otra vez. Mirko se puso de pie con rapidez, mirando por un instante a Mina. La mujer tomó impulso y saltó, alcanzando el techo del edificio por igual.
Con esa mirada, Mina supo todo lo que necesitaba. Fue una llamada de atención, no podía quedarse atrás ahora. Su cuerpo se movió de inmediato, corriendo por la acera para seguirles el paso a los tres adultos.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que ella se diera cuenta que no podría alcanzarlos, pero se rehusó a detenerse. Siguió corriendo tan rápido como pudo.
Desviarse hacia las escaleras laterales dentro de algún callejón y subir hasta allá estaba fuera de cuestión, tardaría demasiado. En su lugar, la chica eligió fungir como amortiguador, protegiendo a cualquier persona que se encontrara demasiado cerca si algo llegase a pasar.
Las tres figuras se alejaban rápidamente, y ya de por sí era difícil verlas desde el suelo. Ella literalmente había entrenado su resistencia, así que no se cansaría pronto, pero su velocidad no era suficiente.
Ashido se detuvo cuando el villano volvió a saltar, ya en el último edificio de la cuadra, cruzando toda la calle de en frente de un solo salto, llegando hasta un edificio del otro lado. Mirko hizo lo mismo, mientras Hawks volaba.
- Es inútil... - pensó la joven empezando a sentirse inservible, ella no podía hacer nada como eso. Inmediatamente borró cualquier duda, eligiendo ignorar sus propios pensamientos autocríticos
Sin pensarlo, empezó a correr otra vez, a sabiendas que no serviría de nada.
Ashido maldijo internamente cuando los tres adultos desaparecieron por completo de su visión. La chica dio todo lo que su cuerpo le permitía, incluso cerrando los ojos, negándose a aceptar la derrota que ocupaba más y más espacio en su cabeza.
La idea de rendirse estaba tan presente como la negación a aceptarla.
- Esto es ridículo... - ahora era su orgullo quien continuaba moviendo sus piernas, pero este se empezaba a quebrar poco a poco también. Desde su punto de vista, ella no estaba siendo más que una espectadora - Si él me viera así...
A punto de darse por vencida, Mina abrió los ojos de golpe cuando sus pies se despegaron del suelo. Un par de manos la habían levantado.
La rosada recordó que era Hawks quien había llegado a la escena. Naturalmente, su estudiante de cabello negro fue la primera persona que se vino a la cabeza de la chica.
- Gohan! - la chica gritó alzando la cabeza rápidamente.
Mina soltó un pequeño suspiro, encontrándose, no con su mejor amigo, si no con una oscura figura que ya ella conocía.
- Dark Shadow! - gritó causando que la criatura le mostrara una sonrisa
- Hey! Parecía que necesitabas una mano! - le respondió vivaz
- Ashido, voy hacia ellos! Prepárate! - habló Tokoyami completamente opuesto a su compañero y con la misma molestia de su mentor. Luego se elevó para ubicarlo nuevamente
Mina no dijo nada. Todavía inmersa en sus propios pensamientos, solo dejó que su compañero le apoyase. No pudo hacer nada por sí misma, y la peor parte es que eso no era novedad.
De un momento a otro, su atención se tornó hacia otro asunto, aún más importante para ella.
- Tokoyami! - Mina alzó la voz, recibiendo una mirada del joven - ¡¿Dónde está Gohan?! - preguntó inmediatamente con un ceño fruncido y un tono intranquilo
Tokoyami supo enseguida el cuidado que debía tener al responder. Hawks y él estaban furiosos persiguiendo a un villano con mucho ímpetu, casi desesperadamente, mientras su otro compañero no estaba en la escena. Era evidente lo que Mina podría pensar y a la vez temer.
Tokoyami quiso contestar, parando a último momento al no poder decir lo que ella quería. Lo único que salió de su boca fue un sonido ahogado. Tokoyami dudó al responder y Mina lo notó.
El chico pudo ver el temor en sus ojos. Antes de que hubiera un malentendido, él se aclaró.
- Yo... Yo tampoco lo sé - no era una respuesta satisfactoria, pero tampoco una mala noticia - Todo fue tan repentino que... apenas y pude seguir a Hawks. Solo recibí su señal y fui hacia él. No tuve oportunidad de preguntarle!
Mina se dio cuenta que Tokoyami estaba tan preocupado como ella. Su mejor amigo no ignoraría sus deberes con Hawks, ni se alejaría del campo de batalla así, mucho menos dejaría solos a su mentor y compañero. Su interior se negó a pensar en una tragedia, casi dando por hecho que su amigo estaba bien, e ignorando completamente lo inusual de su ausencia.
Quedarse pensando no le daría respuesta.
- Vamos! - le gritó a Tokoyami
Ya no podía pensar en que esta situación estaba fuera de su nivel. Era complicado para ella, pero no podía olvidar el progreso que había hecho hasta ahora.
El gran problema era que ella sentía que, aunque trabajaba duro y su maestra le recordaba que se estaba haciendo más fuerte, no había hecho nada para alcanzar ese estatus. Solo necesitaba un último empujón en su confianza, un logro de ella que la hiciera tomar vuelo de verdad. Aunque sentía que acababa de tener otro "fracaso", esa oportunidad llegaría más pronto de lo que ella creía.
Ya a varios cientos de metros de ese lugar, Hawks se empezaba a desesperar. No podía aumentar la velocidad de golpe, así que iba acelerando poco a poco, pero el sujeto lo hacía también, era ridículo que pudiera correr tan rápido. Ya hasta Tokoyami se había quedado atrás, si eso continuaba así se terminaría quedando solo contra el villano de nuevo, o peor, se escaparía.
Necesitaba con urgencia que llegara el apoyo de una vez, pero esperar no estaba en sus planes.
Se dio cuenta que Mirko empezaba a llegar a su velocidad máxima, por la cara de esfuerzo que esta tenía. Debían hacer algo rápido.
- Al diablo... MIRKO! Lánzame hacia él! - gritó a todo pulmón
La mujer saltó ligeramente, mientras Hawks se posicionaba. Los pies de la heroína se posaron en la espalda de Hawks, justo en medio de sus alas.
Con todas sus fuerzas, Mirko empujó al héroe para darle el impulso necesario.
De nuevo, Hawks blandió su espada para asestar un golpe sentenciador. El villano alcanzó a verlo, agachándose en el momento justo, igual que antes. Pero esta vez, Hawks tenía la ventaja. Ahora el villano estaba entre Mirko y él. Era su oportunidad para acorralarlo.
Hawks esperó su próxima zancada y se abalanzó sobre él de frente mientras sus piernas estaban despegadas del piso. El villano entendió la situación, debía pelear.
Los tres iban a una gran velocidad, constantemente saltando y cayendo para acoplarse al cambio de altura cada que cambiaban de edificación.
Al ver que Hawks se arrojó sobre él, el villano alzó ambas manos. El fuego de sus pies volvió a subir por su cuerpo, regresando a sus manos, incluso a una velocidad superior a la de antes.
Hawks supo inmediatamente que él no era quien estaba a la ofensiva en ese momento. El hombre de pelo gris expulsó una enorme llamarada de las palmas de sus manos. Las cejas enojadas del héroe se torcieron alarmadas en pánico. El fuego estaba a punto de darle de lleno a Hawks. Ni siquiera cubriéndose con sus alas podría aguantarlo, eso lo supo solo con verlo.
El rubio apenas y tuvo tiempo de meterse entre el espacio de dos edificio para evitar ser completamente abrasado, estrellándose fuertemente en el proceso. El despliegue de poder fue tal, que la gran velocidad que llevaba el hombre se redujo prácticamente a cero.
Mirko estaba detrás del villano. Aún a esa velocidad, el tipo trató de golpear la cabeza de Mirko con una precisión impresionante. La mujer lo esquivó, tropezando un poco al no poder mantener el equilibrio a semejante velocidad. Ella se deslizó por el piso, acomodando su cuerpo para apoyarse en el muro de la azotea donde habían terminado. Una vez ahí, sus piernas volvieron a enviarla hacia su contrincante.
Mirko sonrió cuando por fin pudo tenerlo mano a mano. Cambiando recurrentemente entre brazos y piernas, los golpes de Mirko eran bloqueados por el villano. Cada vez que esas manos en llamas tocaban a la mujer, ella sentía que estaba al borde de quemar su piel. Su defensa no parecía quebrarse.
El calor que iba desprendiendo la obligaron a bajar poco a poco la intensidad de sus ataques.
Mirko trató de patear la pierna derecha del hombre, causando una reacción inesperada. Las llamas de su mano derecha se movieron hacia su pierna derecha antes de recibir el golpe.
Algo en el cerebro de la heroína simplemente se activó.
Sin darle descanso, Mirko atacó violentamente el costado derecho del villano, solo ese lado. Tal y como se imaginó, el fuego subía y bajaba cada vez que Mirko golpeaba el lado superior o inferior de su cuerpo respectivamente.
El fuego no pudo seguirle el paso. Mirko consiguió patear la cabeza del villano, sacándole una sonrisa más grande a la mujer. Mirko giró en el aire, asestando otro golpe con su otra pierna en el mismo lugar, haciéndolo retroceder varios pasos.
Ese pequeño momento de descanso fue suficiente para él. Las llamas se quedaron en sus manos, luego el hombre de verde juntó sus puños en su pecho, mientras el fuego aumentaba su brillo.
Antes de que la heroína pudiese recortar distancias y continuar su ataque, el villano lanzó un golpe al aire. La sonrisa de Mirko se esfumó cuando una bola de fuego salió disparada de ese puño. Apenas y la había logrado esquivar cuando otras más se dirigían hacia ella. Cada golpe que el hombre daba se convertía en un proyectil de fuego.
Si había algo que Mirko no tenía era alcance. Sus fuertes piernas le permitían evadir los ataques, pero nada más que eso. El hombre empezó a caminar mientras atacaba más rápido, Mirko respondía dando pasos hacia atrás, acercándose al borde de la azotea. Sus brazos estaban peligrosamente cerca del calor, calor que empezaba a quemarla una vez más.
- MIRKO! - gritó su camarada llegando desde atrás
El villano lo volteó a ver, descuidando su ataque un segundo. Inmediatamente, Mirko saltó hacia él con potencia, agrietando el suelo bajo sus pies. El de pelo gris se giró un poco, dejando que cada lado de su cuerpo estuviera de frente a los héroes. Luego alzó sus manos y disparó, esta vez de sus palmas. El fuego era notablemente más lento, lo suficiente como para que ambos lo pudieran evadir. Era ahora o nunca.
Mirko abrió sus piernas, casi haciendo un split perfecto, deslizándose bajo el fuego. Hawks usó sus alas para elevarse sobre el ataque, todavía con un fuerte agarre sobre su espada roja.
La mujer sintió en la planta de su pie un crujido cuando lo pateó en la rodilla. Logró desestabilizarlo.
Hawks gritó con todo lo que tenía, finalmente deslizando su hoja a través de toda la espalda del hombre, desde hombro hasta cintura. Con el impulso de sus ataques, ambos quedaron en el lado opuesto, donde antes estaba el otro.
El villano, sin hacer ni un ruido, cayó al suelo. Los héroes jadeaban cansados, ella aliviada, él cauteloso.
- Qué molesto fue este cabrón... - rio la heroína caminando hacia él - ¿Qué fue lo que hizo de todos modos? - dijo mirando a Hawks
Hawks se asomó por encima del borde, notando la presencia de civiles quienes miraban hacia arriba, atraídos por las llamaradas. Sus plumas se levantaron ligeramente, señal de un escalofrío.
Hawks volvió a mirar al hombre caído. Su sangre había oscurecido su vestimenta, mas no había tocado el suelo aún.
- Espera! - la advertencia de Hawks sonó más fuerte de lo previsto
Mirko supo enseguida que Hawks creía que esto no había terminado. Lejos de discrepar, ella detuvo su andar y se alejó lentamente hacia un costado, al igual que él.
- El bastardo mató a Hound Dog - el corazón de Mirko dio un vuelco al oír esas palabras, luego lo volteó a ver
- Espera, espera... ¿De qué estás...? - ella cuestionó incrédula
- Woods apenas y salió con vida. Yo era el único cerca que podía seguirlo...
Hawks nunca despegó la vista de él, así se dio cuenta de que su sangrado prácticamente se había detenido. Mala señal.
- Tch... el apoyo debe de estar lejos todavía. Hay que aguantar hasta que lleguen - dijo volviendo a alzar su espada
- P-Pero si ese tipo está...! - trató de objetar Mirko
El fuerte resplandor calló sus palabras. El cuerpo entero del hombre fue cubierto por el fuego.
El villano puso las manos sobre el piso y se levantó lentamente. Ambos héroes se prepararon para lo que venía.
Una vez de pie, el tipo gruñó, acomodándose el hombro y sin poder evitar sonreír.
Poco podían ver más allá del fuego, pero con lo poco que podían, reconocieron su enorme sonrisa aun estando un poco de espaldas. Su mueca era tan grande que parecía forzada, pero evidentemente no lo era.
Esa silueta negra arqueó su espalda. Su gruñido se convirtió en gemido, a la vez que el fuego era absorbido por su espalda, entrando por su herida.
El fuego fue absorbido por completo, dejándolo al descubierto otra vez. Sus ojos estaban cerrados, su piel y su ropa intactas.
Hawks tragó saliva cuando vio el corte en su camisa verde, pero no en su piel.
- Haaa... - el villano soltó un suspiro, lleno de una desagradable satisfacción. Su sonrisa se mantuvo, pero ahora solo eran visibles sus labios - Estoy cansado... - su voz era grave, pero increíblemente serena - De verdad traté de irme, en serio traté - justo después de decir eso, sus ojos se abrieron y las llamas volvieron igual que al inicio, pero esta vez solo en su mano derecha
Ninguno respondió.
- ¿Es por lo que le pasó al héroe peludo? - dijo dando un paso adelante - ¿O por el de madera? - dio otro paso más
Mirko apretó los dientes, replicando la furia de su compañero.
- Bueno... eso ya no importa - el fuego se intensificó, dejando a los héroes en total alerta, listos para lo que sea - Ya me quitaron una, ¿Tienen idea de lo que tarda en volver? - dijo mirando su mano apagada - No dejaré que lo vuelvan a hacer...
Cuando él volvió a levantar la mirada, Hawks había arrojado una pluma afilada directo a la cara del villano. Su mano en llamas realizó un golpe de revés, desviando el objeto. Justo después, Mirko ya se encontraba junto a él, con su pierna bastante alta y en movimiento para asestar otro golpe.
Su mano izquierda detuvo la patada, sujetando con fuerza la pierna. Los intentos de Mirko por liberarse no daban frutos, su agarre era excesivamente fuerte. Sin más opción, trató de usar su otra pierna, mientras Hawks se acercaba para ayudarla.
Para el villano ya todo era diferente, el plan había cambiado. Ya no se trataba de escapar, solo de vencer. Ese cambio de mentalidad fue más que suficiente para retratar una pelea completamente diferente a la anterior.
El villano soltó a Mirko. En un solo instante desapareció de ahí, haciendo que la patada golpeara nada más que el vacío donde él solía estar, y reapareciendo solo a centímetros delante de Hawks.
Todo fue tan rápido que el héroe no pudo reaccionar. Inevitablemente, el rostro de Hawks chocó con el del villano. Este último ni siquiera se movió, por otro lado, el sangrado nasal de Hawks indicó que para él fue como chocarse con una pared.
- Hawks! - gritó la heroína conejo
Ella dio un paso al frente. El villano replicó su movimiento, volvió a desaparecer y aparecer delante de ella. Antes de siquiera verlo, Mirko ya había sentido el puño hundiéndose en su abdomen.
Por unos instantes y por su cercanía, Mirko pudo apreciar mejor su cara, su sonrisa nunca se había desvanecido. La fuerza del ataque fue suficiente para que el agarre de sus pies en el piso fuera superado y ella terminara estrellándose en el muro de la azotea, golpeando su espalda justo en el borde de este.
En ese corto lapso de tiempo, lo único que pudo hacer el héroe alado fue levantar la cabeza después del golpe. Ya ni siquiera tuvo tiempo de moverse, el villano volvió a aparecer en frente de él.
El fuego subió por su brazo y bajó hasta su pie, el hombre lo usó para patear el costado de la pierna de Hawks y que perdiera balance. El fuego subió a su mano izquierda, el hombre la usó para golpear a Hawks en la boca del estómago.
Su cuerpo se elevó por los aires, donde el villano apareció otra vez. El rubio notó el fuego en su pie izquierdo, justo antes de recibir una patada que lo envió hasta el asfalto. Incluso con lo alto del edificio, no tardó nada en aterrizar.
Las personas a su alrededor lo reconocieron. Al ver sus heridas, varios corrieron en su ayuda, ignorando por completo la situación. Hawks, aturdido por la secuencia de golpes, tardó unos segundos en volver en sí. Los comentarios preocupados de los civiles llegaban como sonido ahogado mientras se centraba por completo en agudizar su visión para mirar hacia el techo del que acababa de ser arrojado.
Con la vista borrosa, Hawks distinguió la figura del villano entre las caras que se empezaban a reunir sobre él. El temor provocado por la repentina luz lo terminó de despertar, sumado al instinto de proteger algo más que a sí mismo.
- TODOS AL SUELO! - ordenó usando todo el aire que tenían sus pulmones
El héroe se paró y saltó, yendo de cara a la bola de fuego que se avecinaba. Sacando fuerzas de donde no las habían, extendió sus alas tanto como pudo, dispuesto a recibir de lleno el ataque sin protección alguna, con tal de proteger a los ciudadanos que estaban detrás de él.
Hawks apretó sus ojos. Morir no era algo a lo que le temía, pero su corazón se estrujó cuando su cerebro reprodujo las caras de sus amigos y colegas dolidos por la pérdida.
Sus dos alumnos fueron los últimos en hacer presencia en su mente. Hawks sonrió internamente cuando se dio cuenta de lo cercano que se había vuelto a ellos, pero a la vez siendo abordado por una gran tristeza.
Al menos moriría como un héroe.
Ya su rostro empezaba a sentir el calor en aumento. Pero ese calor se detuvo.
Ese extraño sonido hizo que Hawks abriera los ojos de golpe. La esfera ígnea había desaparecido, siendo reemplazada por múltiples de menor tamaño. Muchas bolas de fuego que descendían a su alrededor, y solo unas pocas que iban hacia él.
Hawks giró la cabeza, viendo con gran horror las caras estupefactas de las personas. Como una bomba de racimo, los proyectiles cayeron al suelo.
Los gritos repletos de agonía no tardaron en llegar, gritos que eran opacados por el sonido de las explosiones.
El rubio frunció la cara siendo poseído por la furia, luego volvió a ver al atacante.
Hawks nunca había gritado tan fuerte en su vida. Completamente cegado por la ira, voló hasta allá a una velocidad impresionante. Ni siquiera sintió los pocos proyectiles que conectaron con su cuerpo.
Movió sus brazos con toda su fuerza, apuntando la espada al cuello del villano. Este lo esquivo con más esfuerzo que antes, dejando que Hawks pasara de largo, elevándose por los aires justo encima del hombre.
Tan solo unos pocos segundos habían pasado, y ya se había desatado todo ese caos.
Cuando Hawks llegó a su punto máximo, se despojó de todas las plumas que aún estaban en sus alas. Todas y cada una de ellas se convirtieron en navajas que apuntaban hacia abajo.
Las plumas bajaron todas al mismo tiempo, cubriendo un gran área que hacía imposible de esquivar. El de pelo gris lo sabía, así que puso ambos brazos sobre su cabeza, recibiendo múltiples cortes a lo largo de su cuerpo.
Mirko se había recuperado a medias, pero aun así saltó hacia él. Sin dejarlo respirar, le dio una fuerte patada en las costillas. Un claro crujido se escuchó, y Mirko sabía que no era de ella.
El villano gruñó adolorido. Sin sus alas, Hawks cayó por pura gravedad, pero por la altura a la que estaba logró tomar mucho impulso. Su espada descendió, apuntando a la carótida. El villano apenas pudo colocar su brazo izquierdo y mano derecha en el camino.
La sangre salió casi como si explotara. La espada atravesó su mano, cortando por completo su palma a la mitad. La hoja se detuvo a medio camino justo antes de cortar su otro brazo también.
- SUFICIENTE! - por primera vez el villano alzó la voz
El fuego volvió a cubrir todo su cuerpo de forma muy violenta, repeliendo a los dos héroes quienes terminaron cayendo al suelo.
Hawks perdió el agarre de la espada que se había quedado clavada en el brazo del villano. El de vestimenta verde tomó el mango de la espada con sus dientes y se la arrancó de su propia carne, posteriormente sujetándola con el brazo que estaba prácticamente colgando.
Los héroes se pusieron de pie. Hawks trató de recuperar su espada, pero el villano mantenía un fuerte agarre sobre el arma. Hawks dejó de intentar recuperarla y se concentró en reunir las plumas que quedaron esparcidas por el lugar. Las plumas lo rodeaban, apuntando hacia el villano una vez más.
- Serán desgraciados! - se quejó cínicamente el sujeto viendo su mano semi amputada
El fuego empezó a ser absorbido por sus heridas, dándoles a entender lo que iba a pasar.
- No! - exclamó Mirko acercándose hacia él antes de que lograra curarse otra vez
- Mir...! - Hawks habló tratando de seguirla, pero su sangrienta tos lo detuvo de hacer ambas cosas. Él cayó sobre una de sus rodillas por el dolor que tenía
Mirko lanzó otro ataque, pero ya era tarde. El villano sujetó su pie con su mano regenerada, con un agarre superior al anterior, agarre que ahora era doloroso. Era evidente para ella que eso se debía a que ahora estaba molesto. Al mismo tiempo, pisó el otro pie de Mirko, lo suficientemente fuerte para que no pudiese moverlo.
El hombre se tomó su tiempo para ver ambas de sus manos, ahora ninguna de ellas estaba en llamas, y su cara dejó en claro que eso no le gustaba para nada.
- Me las arrebataron... - dijo mirándola a los ojos
- ¿No te gustó? Pues tampoco te gustará cuando te arranque ese estúpido tatuaje con toda la piel de tu cara! - gritó en respuesta escupiendo en su cara y tratando con todas sus fuerzas de soltarse
- Me llevaré tus piernas como pago! - gritó extendiendo el brazo que sostenía la espada
Hawks trataba de levantarse pero no le era posible. Solo podía mirar al igual que ella.
Unas pequeña lluvia de ácido cayó sobre el villano, con algunas gotas cayendo sobre Mirko también. El pie que el villano tenía sobre ella perdió fuerza, permitiéndole liberarse y patear la cabeza del tipo, soltando su otra pierna.
Mirko se alejó momentáneamente y el villano se recompuso. El tipo miró hacia arriba, notando inmediatamente la figura con forma de pájaro sobre ellos.
Eso no dejó que lo desconcentrara. Cuando volvió a mirar al frente, tenía una pluma afilada justo delante. Usó la espada para desviarla.
Mirko aprovechó que tenía la espada muy alejada para asestar un golpe en su estómago. Usándolo como apoyo, Mirko saltó permitiendo el paso de otra pluma que también fue desviada por la espada.
Con la espada otra vez lejos, Mirko lo volvió a golpear. Cuando el villano quiso responder, más ácido cayó sobre su espalda, era más doloroso de lo que se esperaba. Eso no solo permitió que la heroína golpeara otra vez, si no que Hawks clavó una cuchilla en su abdomen.
En ese segundo, el villano tomó un aire acondicionado del techo y lo arrojó con fuerza hacia los estudiantes en el aire.
- Cuidado! - advirtió Mina. Por suerte lo evadieron
Solo fue un instante en el que Mirko fue su única preocupación. Más que suficiente.
La posesión del arma le dio la ventaja, condicionando a Mirko a mantener la distancia. Él era más veloz que ella, haciendo imposible que atacara.
Hawks hizo que sus plumas rodearan a Mirko y se dirigieran hacia el villano. Con la espada, pudo desviar todas las plumas que Hawks le arrojó, pero también permitió que Mirko se alejara.
Cuando no hubieron más, alzó la espada y la tiró con fuerza. La hoja, a una extrema velocidad, rozó a ambos héroes que la esquivaron cada quien por un lado.
El villano se posicionó entre ellos en un destello, golpeando a Hawks en el rostro y tomando a Mirko del cuello. Con ese impulso la arrastró hasta donde la espada había quedado clavada, la arrancó del suelo y trató de apuñalarla. Algo detuvo su mano.
Hawks, tirado en el suelo y con sangre por toda su cara, daba todo lo que le quedaba, tratando de atraer la espada hacia él para que no pudiera clavarla en ella.
Usando ambas manos, Mirko no conseguía quitar la mano de su cuello. El villano, poco a poco iba acercando la espada hacia ella.
- Tokoyami! A esta altura no conseguiremos demasiado, hay que arriesgarnos! - dijo Mina recibiendo un gruñido de acuerdo de parte de él
Los estudiantes descendieron peligrosamente, permitiendo que Mina tuviera más precisión en su ataque.
Ella apuntó sus manos y expulsó su ácido a máxima presión y corrosividad, obligando al villano a alejarse, soltando a Mirko en el proceso. La heroína inhaló aire y empezó a toser tomando su cuello.
Con ambos héroes caídos momentáneamente, ahora era turno de los estudiantes.
Al no estar presentes, ninguno estaba al tanto de las capacidades del villano. Tal vez ese fue el motivo de su descuido.
Estaban volando solo a unos cuantos metros del techo, lo suficientemente bajo como para que el villano pudiera alcanzarlos de un solo salto sin necesidad de su poder.
Eso fue algo completamente inesperado para ellos. Ese fue el motivo por el que ninguno supo qué hacer cuando lo vieron dirigirse hacia ellos.
La espada pasó de largo, pero el villano los embistió. Mina perdió el equilibrio y cayó dolorosamente sobre el techo. Tokoyami pudo recuperarse antes de perder el control de su vuelo.
- Ashido! - gritó preocupado
El villano aterrizó con fuerza, e inmediatamente saltó hacia la chica. Mina solo tuvo tiempo de ponerse de pie, pero fue de nuevo Hawks quien detuvo al villano atrayendo su espada.
Mina aprovechó el momento y disparó una fina línea de ácido a alta presión que impactó justo en su rostro. Mirko salió de la nada y pateó al hombre en la nuca derribándolo.
Ambas mujeres retrocedieron para tomar distancia. La cara del hombre ahora estaba cubierta de sangre que no paraba de salir por la herida que Mina le había infligido.
Casi como si se hubieran puesto de acuerdo, nadie atacó por los próximos segundos. Todos jadeaban cansados sin despegar la vista de su enemigo.
La tensión era insoportable y los gritos que seguían escuchándose en el fondo no ayudaban en nada.
El villano tomó aire y suspiró.
Tokoyami fue el primero en hacer un movimiento. Desde el punto ciego del tipo, la garra de Dark Shadow estaba por darle detrás de la cabeza.
El de pelo gris se dio cuenta justo a tiempo y se agachó. Mina tuvo un muy mal presentimiento. Instintivamente, ella disparó ácido hacia ellos, logrando impactar en la mano del villano que trató de sujetar al joven.
Hawks lanzó sus plumas otra vez. Todas y cada una de ellas impactaron en el objetivo.
- AHHHHHH! - un enorme grito de absoluta furia y exasperación salió de la boca del villano
El villano saltó de lleno hacia Mina, dejando en claro lo molesto que era el ácido para él. La velocidad era tan grande como antes, una velocidad que Mina no podía seguir. Mirko lo sabía, así que la apartó del camino con el hombro.
La heroína se extrañó cuando lo vio pasar de largo. Iba directamente hacia Hawks.
Tokoyami llegó justo a tiempo y apartó a Hawks del camino de la espada.
El villano se dio la vuelta, recibiendo un rodillazo en la barbilla de parte de la mujer. Él movió la cabeza hacia adelante, sorprendiendo a Mirko al ver el poco efecto que tuvo el golpe.
El sujeto se frustraba cada vez más, podía sentir cómo Hawks manipulaba la espada en todo momento, limitando sus movimientos. Ante eso, el villano le dio un puñetazo en el abdomen a Mirko extremadamente rápido, mandándola lejos.
El ácido de Mina ya estaba viajando hacia él cuando Hawks formó una daga como pudo con sus plumas, tratando de clavarla en el pecho del tipo. El villano se cubrió del ácido con la espada, mientras su otra mano sujetaba la daga.
Tokoyami apareció por detrás de nuevo y Dark Shadow asestó un zarpazo en la espalda del villano. No fue suficiente para moverlo.
El villano pudo notar cómo al mismo tiempo la fuerza de Hawks se iba agotando y el ácido de Mina iba perdiendo presión.
Cuando el chico volvió a intentarlo, el villano desvió la daga de Hawks hacia un lado y lanzó un corte hacia el estudiante, recibiendo el ácido en la espalda. La suerte jugó a su favor y Mina ya no pudo seguir disparando continuamente.
La punta de la espada no le dio al estudiante, si no a la criatura que iba con él. Dark Shadow fue derribado y Tokoyami con él.
El villano pateó a Hawks hasta hacerlo estrellar contra el muro. Mirko volvió a aparecer, esta vez decidió ignorar el arma y fue directo a asestar un golpe. La espada apuntó hacia su pecho, pero gracias a Hawks atravesó su hombro. Ella siguió, clavándosela aún más profundo.
Ella golpeó la cara muy herida del villano con su otro brazo, pero nada parecía hacer efecto.
¿A qué clase de monstruo se estaban enfrentando? Esa pregunta pasó al menos una vez por la cabeza de los cuatro héroes que trataban de detenerlo.
Mina era quien se lo estaba preguntando en ese momento. Ella cargó el suficiente ácido otra vez y apuntó hacia él, el villano levantó a Mirko del suelo con la espada que tenía clavada y giró su cuerpo hasta que la heroína estuviera en la mitad para que Mina no pudiera disparar.
Hawks recogió su daga y se abalanzó otra vez. El héroe temía que si la arrojaba, el sujeto la agarraría y se apoderaría de ella también, así que no tenía más opción que ir cuerpo a cuerpo.
El villano sintió algo raro en su mano. De inmediato lo supo, Hawks ya no estaba tratando de controlar su espada. Grave error.
En un rápido movimiento, pateó a Mirko sacando la espada de su hombro. En el momento exacto, detuvo el ataque de Hawks con su mano libre y lo hizo a un lado con fuerza y velocidad superiores.
Hawks se dio cuenta de su equivocación. Trató con su último esfuerzo de manipular su espada, esta vez para alejarla. No sirvió de nada.
Las pocas energías del héroe no se comparaban a la enorme fuerza natural del villano.
El color rojo de la espada adquirió un tono más oscuro al pasar por el pecho de Hawks, manchando el suelo con su sangre también. Ante la mínima señal de resistencia, el villano soltó la espada para salir de allí.
- KEIGOOO! - gritó desesperadamente la mujer conejo
El cuerpo de Hawks cayó al suelo. Él trató de apoyarse con su mano, pero no tardó nada en caer inmóvil.
El villano corrió inmediatamente hacia el lado opuesto, pasando por al lado de Mirko que hacía hasta lo imposible por ponerse de pie por enésima vez.
Mina era la única que se interponía en su camino. Con lágrimas asomándose en sus ojos, ella disparó todo lo que tenía, tan fuerte como podía.
El ácido lo golpeó de lleno, quemando casi su cuerpo completo. Él no se detuvo.
Mina lo veía acercarse con una cara aterradora. El ácido ya empezaba a salpicarle a ella también mientras la distancia se reducía.
- MINA! - fue lo que escuchó la chica de parte de su mentora
Mina miró a Mirko, quien corría detrás del villano sujetando su hombro herido. Justo detrás, Tokoyami levantaba el cuerpo de Hawks, claramente gritándole algo y tratando de cubrir su herida.
Al regresar la vista hacia el villano, su cuerpo se paralizó. Él estaba justo delante. Su imponente presencia, su sangre mezclándose con los montones de ácido.
Sus oídos dejaron de percibir sonido cuando el puño del sujeto conectó directamente con la cara de la chica. Era increíble que Hawks y Mirko hayan soportado esa fuerza por tanto tiempo.
Su visión se hizo borrosa y después oscura. Ya no podía percibir nada cuando su cuerpo golpeó el suelo. Solo era ella y su mente en sus últimos instantes consciente.
- Gohan... - fue la persona que se le pasó por la mente
Incluso en esa situación, no pudo olvidar que no conocía el estado del joven.
En ese microsegundo, deseó con todas sus fuerzas que al menos él estuviera bien.
Todo estaba oscuro y en silencio. Cuando sus sentidos regresaron a ella, la enorme molestia en su garganta le introdujo la necesidad de respirar.
- Gahhh! - Mina inhaló con fuerza empezando a toser, abriendo los ojos y levantándose hasta quedar sentada
Enseguida alzó la mirada, viendo de lado a lado la habitación en la que estaba. Ya era de noche, las luces de la ciudad se alcanzaban a ver por la enorme ventana que estaba a su costado derecho.
En un destello, todas las memorias de lo que había sucedido pasaron por su cabeza. Su inminente preocupación por el bienestar de los demás la golpeó como un camión.
Sin pensarlo, se bajó de la cama de golpe. Al poner los pies en el frío suelo del hospital, sus piernas perdieron toda la fuerza que tenían, haciéndola caer de rodillas.
- Mina! Por Dios! - chilló una voz femenina al abrir la puerta - Kenta! Ven aquí, rápido! - la mujer llamó a su esposo
Sus manos la tomaron de las axilas, tratando de levantarla.
- Mamá... - Ashido suspiró debilitada
Las pesadas pisadas de su padre irrumpieron en la habitación.
- Hija, ¿Te encuentras bien? - preguntó agachándose y ayudando a la mujer a regresarla a la cama
La joven se mareó repentinamente, impidiendo que respondiera. Mina se sentó en la cama, tratando de recuperar algo del color que su piel había perdido.
Los dos adultos la rodeaban y sujetaban esperando que ella contestara.
- ¿Dónde...? ¿Dónde están todos...? - susurró tomándose la cabeza. Su voz seguía siendo débil, pero eso no evitó que abordara el asunto principal
Sus padres se miraron por un momento, sabiendo que parte de la respuesta no le gustaría.
Mina se inquietó rápidamente por el silencio, así que repitió sus palabras.
- ¿Dónde están? - volvió a preguntar con más fuerza en su voz
- Ashido - se escuchó una voz en la puerta
Allí estaba Mirko. La alegría que Mina sentiría en ese momento se apagó antes de siquiera aparecer. La cara de ella lo decía todo, la preocupación en sus ojos no se podía ocultar detrás de su expresión estoica.
La chica tuvo claro el por qué cuando revivió en sus memorias lo que le pasó a Hawks. Ella desvió la mirada para no seguir viendo directamente el maltratado cuerpo de la heroína.
- ¿Acaso él está...? - Mina quiso preguntar, tratando que su voz no se quebrara
- No... - respondió a secas
Esa era una respuesta contradictoria, su cara y su boca decían cosas muy diferentes. Mina pudo entender que, aunque el héroe no estaba muerto, no era seguro que eso se mantuviera así por mucho tiempo. La estudiante no se pudo permitir preguntar más, era evidente que se estaba haciendo lo posible por salvarle la vida en ese mismo momento.
- Tokoyami... - Mina mencionó a su compañero
- Él está a salvo - contestó con prisa
Mina miró hacia otro lado otra vez. Su madre se había dado cuenta de ese detalle. Conociendo tan bien a su hija, sabía lo que podría estar pasando por su cabeza.
Mina no podía sacarse de la cabeza el haber sido vencida de un solo golpe. Algo en su interior le gritaba sus falencias en su cara.
- Mina... ahora será mejor que descanses. No sabes lo orgullosa que estoy de ti... - dijo su madre dándose cuenta del rumbo que la conversación amenazaba con tomar
- Estaremos justo aquí. No nos iremos hasta que estés mejor, sí? - la reconfortó su padre
La chica bajó la cabeza, sintiendo todo lo opuesto a lo que su madre expresaba. La razón era simple. Mina esperó pacientemente a que alguno de ellos le mencionara el paradero del causante de todo ese desastre, pero ninguno lo hizo. Ella intuía por qué.
- ¿Qué le pasó al villano? - preguntó Mina de la nada
- Mina... no te... - la mujer fue interrumpida por la heroína
- Señora Yuna... - habló Mirko con firmeza - Ella tiene que saberlo. El villano escapó...
El cuerpo de Mina tembló en las manos de sus padres.
- Lo siento... creo que fallé... - Mina trató de sonar un poco más animada, pero solo consiguió sacar una risita forzada. Se culpaba al ser la última persona quien se interponía entre el villano y el escape, sintiendo que fracasó miserablemente
Los tres adultos pensaron lo mismo al mismo tiempo. Y también tuvieron las mismas palabras para decirle.
- Hija... saliste con vida, eso es lo más importante - mencionó el hombre, siendo respaldado por su esposa
- Mina... - Mirko se acercó y se agachó, llamando la atención de la chica quien alzó su cabeza - Métete esto en la cabeza, y que no se te olvide. Tú... nos... salvaste... - sus palabras sonaban lo más honestas que se pudiera pedir
Mina la miró abruptamente, poniendo total atención. Mirko la tomó de las manos, dándole su más genuina sonrisa.
- Si Tokoyami y tú no hubieran llegado, ni Hawks ni yo estaríamos respirando ahora. No podría haberte pedido más, hiciste un buen trabajo... yo también estoy orgullosa de ti... - las dulces palabras de Mirko contrastaban con su normalmente dura forma de ser
Mina volvió a mirar hacia abajo, luchando por no llorar en ese mismo momento.
Los tres se quedaron con ella un poco más hasta que se calmó. Sus padres salieron de la habitación para que descansara.
Mirko los vio marcharse hacia la sala de espera, esperando parada en la puerta hasta que se perdieran de vista.
- Me agradan tus padres. No cualquiera viajaría de ciudad a ciudad solo para ver cómo estás - la heroína le dio ese cumplido
Luego, regresó su mirada a la joven. Ya estaba más calmada, pero aún no del todo. Mirko sabía por qué, por eso esperó a que sus padres se fueran.
Durante todo ese tiempo, ella cargaba con la misma incertidumbre en su corazón.
- Ashido... - la llamó Mirko
Mina esperó que ella le diera la noticia que estaba esperando.
- Él está esperándote - Mirko sonrió cuando la cara de la chica se iluminó al oír esas palabras
Mina caminaba tan rápido como podía, mirando hacia todas partes tratando de encontrarlo donde Mirko le había indicado.
Incluso quitándose el peso de la incertidumbre de encima, incluso sabiendo que se encontraba en perfectas condiciones, ella aún estaba ansiosa por hallarlo. Quería verlo con sus propios ojos.
Finalmente lo vio, parado mirando a través de un cristal, con una expresión vacía.
Mina tardó tres segundos en empezar a correr hacia él. Ella debía estar allí, eso se lo decía a sí misma una y otra vez. Quién sabe qué estaría pasando por la cabeza del chico después de enterarse de lo ocurrido.
Ella lo conocía lo suficiente como para saber qué tanto le afectaría lo ocurrido a Hawks. Y sumado a eso, estaba al tanto de que Gohan ya venía acarreando un problema que ella aún no conocía.
Mina ya no pudo más. Trató de no presionarlo ni de hacerle preguntas incómodas para darle su espacio, pero lentamente notó como su mejor amigo se iba alejando poco a poco, manteniendo una fachada de normalidad a través de la cual ella podía ver claramente. Hawks fue la gota que rebasó el vaso, ella sabía que él estaba sufriendo internamente y se negaba a seguir mirando desde un costado. Ashido sentía la responsabilidad de ser la primera en la línea para fungir como soporte.
Los ligeros pasos llegaron a los oídos del chico de pelo negro, quien volteó a ver al costado hacia el pasillo.
Ya a Mina no le importaba qué era o qué podría hacer al respecto, lo único que le importaba en ese momento era ir hasta allá y darle un abrazo.
La cara de Gohan cambió drásticamente de inmediato, su gesto se convirtió en una extraña mezcla de alivio, emoción y pesar.
Cuando aún faltaban unos pasos para llegar hasta él, la distancia desapareció entre ellos. Gohan se acercó velozmente y la envolvió en un abrazo, el que se supone ella iba a darle a él.
La sorpresa de Mina no se hizo esperar cuando fue levantada del suelo, con los brazos del chico apretándola alrededor de la cintura y espalda. Ella no pudo reaccionar, estaba tan metida en su preocupación por él que olvidó por completo que él también debía estar preocupado por ella.
En la emoción del momento, Gohan terminó recostando su cara en el abdomen de Mina, quien no tuvo tiempo ni de pensar en ello pues el joven la volvió a bajar, sin soltarse del abrazo y dejando su cabeza sobre el hombro de la chica.
El agarre era fuerte, pero sus brazos temblaban. Ashido, todavía algo sorprendida y dudosa, posó sus manos en los hombros de Gohan, cuyo cuerpo saltó ligeramente ante el contacto, todo el tiempo sin mencionar una palabra.
- H-Hey... - habló Mina, aturdida por el estado en el que estaba
- Temía que te hubiera pasado algo a ti también... - escuchar su voz resquebrajada fue como una puñalada al corazón
Se veía y sonaba al borde del derrumbe, eso no era algo para lo que la rosada se había preparado.
- Y-Yo... - deseó decirle que ella se sentía igual, pero se detuvo cuando el nudo en su garganta y el líquido en sus ojos amenazaron con aparecer
Mina miró la ventana donde Gohan estaba parado, dándose cuenta que era donde Hawks estaba internado. Le era imposible imaginar qué tan mal la debía de estar pasando.
Ashido, contagiada por su aflicción, lo envolvió en un abrazo con todas sus fuerzas.
El cuerpo entero de Gohan tembló, dejando escapar un quejido ahogado.
Todo se detuvo para Mina cuando sintió una gota en su hombro. Ella no pudo contenerse más, dejando escapar las lágrimas que desde hace rato ansiaban salir. Ambos necesitaban desahogarse, y tenían la suerte de tenerse uno al otro para hacerlo. Solo eran ellos dos en ese momento. Al final las palabras fueron lo que menos hizo falta.
La noche fue larga para el saiyajin. Ashido y Tokoyami ya se habían ido, y Mirko estaba descansando. Ahora él era el único que se mantenía pegado a la ventana de la habitación de su maestro. No tenía la menor idea de cuanto tiempo llevaba ahí parado, pero eso no le podía importar menos. Esa solo era una noche en vela más de las tantas que estaba teniendo últimamente.
Él miró hacia abajo, fijándose en su vestimenta. Eso le recordó que Hawks le había dicho en más de una ocasión que cambiara su traje. Gohan siempre le decía que lo pensaría, pero ahora estaba convencido.
Le nació hacerlo, con la única idea de darle la sorpresa cuando se despertara. Afortunadamente conocía a la persona perfecta para ayudarlo en ese asunto.
Varias emociones iban y venían, pero a parte de la tristeza, había una que siempre estuvo allí. Gohan no se la podía sacar de la cabeza como antes, porque ahora ya ni siquiera quería o tenía la suficiente voluntad para hacerlo. Su subconsciente esta vez no lo contradijo, no había ninguna voz que le advirtiera o recordara, todo el espacio en su corazón estaba ocupado por una sola sensación.
Sus manos, que estaban juntas en su espalda, se apretaron una contra otra. La furia iba en aumento y solo pensaba en una cosa.
"Un horrible tatuaje con forma de M grabado en su asquerosa frente" palabras dichas por Mirko.
Esa descripción era algo que nunca iba a olvidar.
Continuará
Hola, cómo les va. Solo quería disculparme por la tardanza y darles las gracias a todos por leer hasta aquí y por los comentarios sin importar de qué índole sean.
Haré lo posible por actualizar más seguido. Un saludo y muchas gracias otra vez. Nos vemos la próxima.
