Capítulo 3

~Misión~

Este bosque es algo turbio, frío y agresivo para mí, a pesar de que mi abrigo sirva su función, no ayuda en camuflarme con el entorno y así evitar depredadores, pero es el único camino que puedo tomar que me acerque a Dream Castle y permanecer oculta de los trogos si es que están buscándome.

De la nada empecé a oír respiros entre las hojas, el cantar de unos cuervos y el meneo de los arbustos y ramas: todo eso me infundió de miedo, me estremeció y casi hace que me salga un gritillo del horror como para dar señal de que soy presa fácil.

Debo correr ahora mismo, no puedo dejar que me cacen.

A medida que corría escuchaba más ruidos extraños, seguí por unos minutos más hasta que todo paró por el sonido del viento, donde me paré a modo de hallar un posible depredador y escapar de él.

Y entonces sentí un fuerte dolor en mi pata trasera que me hizo gritar como si me hubieran mordido, miré detrás, ¡y qué horror! Un cocodrilo me había atacado, tan rápido como voltee la misma bestia me arrastró al río serpentino.

En el agua yo le di una patada para zafarme de su boca y el cocodrilo se fue, arrancándome parte de mi pata izquierda; rápido traté de nadar hacia la orilla mas mis intentos por salir, y mi pie quebrantado, no ayudaron en nada y sólo continué hundiéndome.

Entonces así termina, de este modo yo fallo estúpidamente por no saber nadar, por no saber escapar, por no saber guiarme, por ser una simple lectora… Aquí moriré ahogada.

Shoo be doo, shoo shoo be doo.

Shoo be doo, shoo shoo be doo!

¿Eh?

Abrí los ojos y miré a tres ponis marinos alrededor mientras yo me hallaba en una burbuja marina.

-Casi la palmas amiga mía, por fortuna estamos aquí para ayudarte.

Dijo la que tenía pelaje verde claro.

-Os agradezco ponis marinos, ¿podrían subirme a la superficie?

-Por supuesto.

Los tres, o las tres no sé, arrimaron una concha enorme a mis pies y me subieron como se los había pedido; la burbuja se deshizo tras salir al aire.

-¿Qué hacías tan sola en estos bosques oscuros y con semejante atuendo unicornio?

Me costó un poquito pensar en cómo responderle por mi desánimo.

-Escapé de Trogonia y vengo en camino a Dream Castle para advertir del ataque de los trogos.

Dije derramando unas lágrimas, casi fallo mi misión.

-¡Una tragedia acaeció!

-Y mírate, toda cuitada y con media pata arrancada.

-Sí… Por favor no me hagáis recordar más de mis penas o que parezca una bufa.

-Perdona a mis amigas, una es mitotera y la otra una excéntrica; soy Kelpy, ¿cómo te llamas tú?

-Golden String, ¿podrían taparme la herida? Es que me arde mucho y creo que se está volviendo una hemorragia.

-Oh disculpa, ahorita lo hago.

Kelpy se sumergió al fondo del río y vino de vuelta con unas algas en su hocico; entre las tres vendaron mi pata para detener la hemorragia, a su vez disipando un poco mi ardor.

-Si gustas podemos llevarte a Dream Valley, que las tres somos súper veloces.

Dijo Kelpy al momento que sus otras amigas daban saltos y volteretas por encima de ella para mostrar sus capacidades.

-Llévenme por favor, no hay que perder tiempo.

-¡A toda prisa amigas!

Las tres empezaron a llevarme con la concha marina a río abajo, do se hallaría después de kilómetros de recorrido la gran cascada arcoíris y luego, Dream Castle, ansío por acabar mi objetivo.

§

-Muchas gracias por el aventón, de no ser por vosotras mi viaje habría durado días, y sobre todo: gracias por vendar mi pata Kelpy.

-De nada Goldy, espero cumplas tu objetivo.

Y así se fueron las ponis marinas con sus cantos rítmicos y alegres de siempre.

Aún con mi pata coja, puedo caminar hasta la entrada de Dream Castle, ojalá sane pronto de modo que no tenga que cabalgar con dolores.

Uy, parece que caminar normalmente hace que cojee mi pata derecha y casi me caigo, mejor camino de forma más ligera.

Pasito a pasito, contemplo mejor las vistas de Dream Valley, es tan hermoso como dicen, prados con ponis jugando, bosques con animales tiernos y mansos, cascadas en dirección al oeste, montañas bellísimas a lo lejos, un gran arcoíris por encima del castillo que parte de la misma cascada arcoíris, y cisnes volando por encima de nosotros.

Un lugar de sueño, do también se cuenta que viajaban seres de otro mundo para convivir con nosotros los ponis, sólo el Moochick sabe qué fue de esas enigmáticas criaturas; finalmente paré ante el portón del castillo.

-Buenas tardes yegua- oh, tu pata… Te atenderemos ahora mismo.

-No, vengo a dar aviso del ataque de los trogos a nuestra nación, exijo una charla con la Princesa Diamond.

-Pero debemos atenderte-

-Luego será, ocupo la charla con Diamond.

-Mmm, no creo que se te otorgue una plática con la gobernante, además suena poco creíble un ataque trogo después de tener mucho tiempo sin actividad bélica, incluso con el ascenso de Rag al poder, pero por tu herida damos fe de que sea cierto; entra, yo te ayudaré a caminar si te resulta complicado mantenerte tú sola.

-Sí, gracias.

Me adentré al castillo, todo adornado con candelabros, estatuas de mármol y demás reliquias que un feudal puede tener, qué hermosa y lujosa debe de ser la vida de Diamond, casi que tengo envidia de ella; los mismos guardias me guiaron a la sala de médicos donde atenderían mi pata.

-Entra, la médica Moondancer hará lo mejor para reponer tu pata trasera, nosotros veremos si se te otorgará la oportunidad de hablar con Diamond. Si quieres puedes quedarte un tiempo.

-Me quedaré.

-Entendido.

Los guardias se fueron del pasillo y yo entré a la sala.

-Bienvenida, ¿qué le aflige-?

Moondancer miró fijamente lo que me quedaba de pata trasera.

-Oh, ocupo que te quites tu abrigo y te acuestes en la camilla para revisarla adecuadamente.

Seguí y me acosté en la cama a su derecha, ella me quitó las algas que cubrían la herida para inspeccionarla con instrumentos raros.

-Hmm…

Puro silencio siguió junto a algunos gemidos míos a medida que tocaba ciertas partes de mi caña.

-Aparte de su falta de pezuña, todo parece estar bien, tan sólo tendré que ponerle una prótesis, aunque usted no podrá volver a correr.

-Bien... Una duda, ¿tendré que pagar por la prótesis?

-No, dala como albricia.

-Pero si no vengo con buenas nuevas.

-Todo paciente me es una buena nueva, me gusta sanar a los ponis.

-Bueno. Otra duda, ¿Dolerá la inserción?

-No, sin embargo tendrá que esperar a que le hagan la pieza a su medida, por el momento te vendaré el pie.

-Entendido.

Moondancer me vendó con cuidado la caña de mi pata trasera, y entonces alguien tocó la puerta.

-Ce, te conseguimos la cita con Diamond.

Eso fue rápido a mi parecer, Moondancer abrió la puerta dejando ver a los mismos guardias de antes.

-Tienes suerte de que hoy la princesa no está muy ocupada.

-Pero todavía no acabo aquí.

-No Moondancer, yo misma demandé mi cita y no quiero dilatarla, luego puedes atenderme mejor, además es una urgencia lo que llevo.

-Tu pata también lo es.

-No en comparación con el ataque inminente de otra nación en el cual… Se cometerán terribles atrocidades en contra nuestra…

Recordar aquello casi hace que me quede sin palabras.

-Oh, disculpa mi intromisión en este embrollo, sólo quiero cumplir mi labor como siempre, no sabía que usted era víctima de un ataque bélico…

-No hace falta que te disculpes, simplemente espera, no tardará demasiado mi concierto con la princesa.

-Entonces sígueme, la princesa anda un poco atareada también y no quiere retrasos como tú tampoco.

Asentí y le seguí con algunos dolores en mi pata trasera, pasados unos minutos de caminata incómoda llegamos a la sala de tronos, por ésta ocasión sólo se hallaban la princesa Diamond y quien parecía ser la condesa Sapphire.

-Me postro ante ti gran princesa, mi nombre es Golden String, proveniente de River Hills, y vengo a avisar del repentino asalto a Ponyland por parte de los trogos.

-Explíquese más detalladamente.

-Sí princesa, mi pueblo fue asaltado por el mismo Mag, hijo de Rag, quien se presentó como un comandante bajo cargo de un carnero azul llamado «Grogar», ellos…

Me quedé callada unos segundos por recordar aquella atrocidad comandada por ese demonio.

-Ellos nos capturaron a todos para llevarnos como esclavos a sus tierras salvo mis vecinos unicornios a quienes les extirparon sus cuernos para crear una nueva arma que les permita usar magia; yo fui la única que pudo escapar de ese matadero, y puede que mis amigas también sigan vivas.

Listo, dije lo que tenía que decir, ya puedo dar por finalizada mi labor.

Miré como las dos ponis de la realeza hablaban entre susurros, quisiera saber qué hablan.

-Bien Golden String, gracias por informarnos de este suceso trágico, mandaremos guardias unicornio a defender North Ponyland-

-Espera ¿unicornios? ¡No! Si hacen eso los trogos obtendrán una mayor cantidad de víctimas a su merced, pues tendrán armas mágicas para ese entonces, mejor que enviéis a terrestres y pegasos, o bien pidan ayuda a los pingüinos.

-Dudas del poder de nuestros soldados mágicos, no temas pues son tropas élite lo que mandaremos.

-Princesa, yo no dudo del poder de los unicornios, de lo que sí dudo es que puedan derrotar a un ejército trogo que peor aún, están fabricando armas mágicas ahora mismo.

-Ahí tu error, seres feos que nunca tuvieron acceso a la magia difícilmente podrán superar a los que siempre tuvieron magia, simple lógica.

-Pero no son simples seres feos, ellos son los trogos, los guerreros orco más eficaces del mundo.

-Si ni siquiera Wantall pudo derrotar a un sólo unicornio como Majesty, dudo que un montón de bárbaros puedan contrarrestar a un ejército entero; ten fe en nuestra raza superior Golden String.

-Pero no somos superiores: yo no soy superior sino débil, mi magia no es buena para defenderme, y los otros no pudieron tampoco, nos litigaron humillantemente.

-No creas eso, por el hecho de haber nacido unicornio ya eres superior a los otros tipos de ponis y demás seres.

-¡No es cierto, por haber nacido como unicornio casi muero allá!

Al final lloré y traté de irme corriendo, y por mi falta de pezuña me caí al suelo dolorosamente.

Cierto, no puedo correr como antes, más desafortunada no puedo ser, y creo que estoy jadeando y sollozando; traté de levantarme y un guardia me ayudó, la princesa guardó un penoso silencio por mi congoja; mientras tanto miré a la condesa Sapphire acercase a mí y empezó a susurrarme.

-Escucha Golden, ignora lo que dice Diamond que seguro no comprende nada la situación en verdad, trataré de enviar cartas pidiendo ayuda a los otros reinos y si tenemos suerte, nos ayudarán a proteger Ponyland.

-Sí, hazlo por favor, te lo imploro por el bien de los unicornios.

-Lo haré, no te preocupes.

Sapphire volvió a su lugar al lado de los tronos, la princesa continuó:

-Whistler, Tracker, ocupo que vayáis a espiar Trogonia para dar avisos de cada ataque que planeen.

-Sí princesa.

Y las dos guardias se fueron de la sala de tronos.

-Sobre vos pueblerina, ya puedes retirarte.

Me encaminé al pasillo principal donde me esperaba el otro guardia para escoltarme de vuelta a la sala de Moondancer; ambos caminamos por los mismos pasillos hasta llegar al cuarto.

-Eso fue rápido, reanudemos la cita.

Dijo Moondancer, yo entré y me volví a sentar en la camilla.

-Y dime, por mera curiosidad mía, ¿qué fue lo que pasó allá en la estepa Troggürk?

-No tienes que saberlo…

Dije penosamente, casi soltando otro llanto de agonía.

-Si tú dices, entonces no me meteré en ese asunto, perdón.

Y ella continuó midiendo y revisando mi pierna por varios minutos.

§

-Te llevaré a tu cuarto de huésped para que puedas descansar.

Dijo el guardia (el mismo de antes), con ambas citas terminadas y una prótesis en proceso sólo me quedaba resollar, cabalgamos por los pasillos por varios minutos hasta llegar a la habitación.

Los pasillos de Dream Castle se veían más sombríos que cuando llegué, la noche llegó muy rápido; la plática con Diamond no fue como me la esperaba, ella no ostenta una actitud sabia como yo pensaba originalmente, parece un tanto más… Airada por así decirlo. En cambio la condesa parece ser la amable, compasible y lista de la realeza, de todas formas no me incumbe cómo se comporten todas ellas, mi misión está terminada.

-Este es su cuarto, puede quedarse los días que quiera, pero debe irse antes de la próxima luna.

-Entendido.

El guardia se fue y yo entré a la habitación: tenía una cama en la esquina derecha, un espejo, unos cajones y guardarropas, además de una pintura del Moochick en un banquete con un cisne coronado y una ventana mostrando la cascada arcoíris.

Parece un sueño hecho realidad, aunque de forma temporal, una pueblerina tiene hogar en Dream Castle… Ahora que lo pienso, debo ir a lavar mi abrigo que apesta a peces y algas.

Me quité mi abrigo y me acosté en la cama (que es muy cómoda), mirando fijamente la ausencia de casco, fue desafortunado evento, como todo lo que me pasa en la vida: de perder varios libros en el río de chavala, de nunca convivir demasiado con los demás por ser objeto de mofa ante mis actitudes, de ser rechazada en la academia real de North Ponyland, de quedarme en River Hills por mandato del ayuntamiento para ser la bibliotecaria, y finalmente ser víctima de un ataque trogo cuando parecía que iba a lograr mi sueño, y sigo viva a pesar de mis adversidades.

Volteando a la pared trato de pensar en otra cosa, en lo sucedido…

Mag, Grogar, Bray, Gimn, Lamn, y los trogos en general, son bestias salvajes sin valor por la vida, al menos realicé mi objetivo y ahora se intentará poner un alto a su ataque.

Ya no tengo por qué sentir penas ni tristezas, puedo continuar con mi vida, quizá realizar mi sueño de ser profesora en Dream Valley nuevamente, mas no estoy conforme, siento como que todo empeorará si no hago algo más, sobre todo con la terrible decisión de la princesa, pero no debe importarme por ahora, tengo que dormir.

Donde sea que se encuentren mi fallecida hermana y mis vecinos unicornios, os deseo paz eterna.

¿Te gusta el tocino?

-sparkleMLP