—¡Por los Dioses! — Dice Kara al salir. Lena se apresura a envolverla en sus brazos —Mi emperatriz— Uno de sus mensajeros aparece —El Clan Olsen se acerca—

—Prepárense para la batalla— Ordena La Suprema Gobernante y el hombre desaparece, acto seguido el mecanismo de alerta del imperio suena anunciando la guerra —Lex más te vale que mi general pueda mover las piernas y traer su culo a la arena. Y averigua una forma de deshacernos de eso— Dice entrando al palacio con Kara a su lado —Creo que tengo algo, iré a mi torre y te aviso, pero antes le llevare una pócima a Mike— El oráculo dice y la emperatriz asiente, Lillian niega antes de tomar su camino y retirarse, ella también debe de vestirse, tiene que organizar los refugios.

Juntas en la intimidad de su habitación con el lecho aun desordenado por su encuentro desenfrenado Lena y Kara se arreglaban.

—Lena— Susurra la princesa y la emperatriz deja la ropa a un lado —Lo solucionaremos lo prometo. Juntas somos más fuertes— Dice la gobernante tomando las manos de Kara en un intento de calmarla. La noble asiente soltándose del agarre de su amada girándose para alcanzar la camisa de su emperatriz y ponérsela. Lena se deja vestir por la mujer de cabellos como el oro y la sonrisa más brillante que el cielo y el mar —Se que volverás— Afirma la princesa.

—Lo hare nada me separará de ti, no una horda de asesinos inútiles como es el Clan Olsen, ni mucho menos un estúpido Sultán que juega a ser Dios como lo es Morgan—

—Te creo. Confío en ti— Dice Kara.

—Te quedaras adentro de estos muros. No sald…— Kara pone dos dedos sobre los labios de Lena silenciándola —El trato sigue en pie. Yo me quedo en casa con nuestra gente y tú regresas con las cabezas de nuestros enemigos—

—Sí— Responde la Emperatriz —Madre te ayudara con todo lo que necesites para organizar a nuestro pueblo— Finaliza Lena y la princesa reanuda su tarea de vestirla.

Juntas salen de la habitación.

Juntas se paran frente a todo el imperio; familias y guerreros. Algunos no regresarán, pero morirán por su tierra. Serán honrados y recordados por dar sus vidas en la creación de una nueva era.

—Doxeh— El hombre da un paso al frente y se arrodilla —Te quedas al frente de la seguridad del castillo—

—Como usted ordene Mi emperatriz—

—Y Doxeh me respondes con tu alma por sus vidas—

—Por supuesto Emperatriz— El hombre se retira y vuelve a su lugar frente a sus hombres.

—Arias— La morena egipcia camina al frente y se arrodilla. Ella fue la última en unirse a las tropas de la emperatriz, por su tenacidad y honorabilidad Lena le perdono la vida en su última guerra y la morena le ha mostrado lealtad —Eres la segunda línea de defensa. Si algo pasa de enfrente más vale que te asegures que jamás lleguen a estos muros—

—Así será mi emperatriz. Por mi alma— Afirma la mujer regresando a su lugar al asentimiento de la gobernante.

Lena llama en un antiguo idioma y dos bestias aladas descienden de los cielos. Viendo al macho Lena ordena —Protégela— La criatura ruje y feroz camina hacia la futura emperatriz consorte quedando a su lado.

—Matthews— El General se arrodilla —Al frente conmigo— El general asiente y con una última mirada a su esposo camina hacia su caballo listo para la guerra.

La Emperatriz Luthor da un paso al frente acercándose a la mujer que ama, dejando un último beso en sus labios, saboreándola, grabando a fuego en la memoria de su alma su sabor para recordarlo por siempre incluso más allá de la muerte.

Lentamente y sin querer Lena da otro paso ahora alejándose, sin prisa y tomándose su tiempo apareciendo la suavidad de la piel de su mujer al tacto de sus caricas inhala el perfume y aroma de su princesa para llevarlo consigo —Eres y serás siempre lo más grande, inefable y etéreo de mi existencia— Susurra la emperatriz con sus ojos verdes conectados a los azules contemplando con amor y adoración a lo noble frente a ellos.

Con más determinación que nunca de ganar la batalla y regresar a casa la emperatriz suelta la mano de su amada, girando sin mirar atrás sube a su caballo, pidiendo a los dioses que le permitan volver con su amor. Con su llama gemela.

—¡Guerreros! ¡A Matar! — Ordena Kara y los gritos de las tropas resuenan por todo el imperio. Lena encabeza la marcha, Mehr corre a su lado, su general a su diestra y toda una legión detrás levantan el polvo de la arena, los cascos y tambores suenan anunciando la guerra.

La batalla se desata.

Las fuerzas luchan.

Las espadas chocan.

Los gritos de dolor ensordecen.

La sangre tiñe la arena.

La muerte recibe su cuota.

La emperatriz Lena Kieran Luthor de Haxāmanišiya es la proveedora.

La Suprema Gobernante tiene una misión. Mayor aún tiene un propósito. Una razón para existir. Y fallar no es una opción.

Proteger a Kara.

Regresar a Kara.

Amar a Kara.

Son sus pensamientos mientras su shamshīr se desliza en la carne, cortando, rebanado, decapitando. Sin piedad. Sin culpa. Sin remordimientos. Para el final del día no quedará nada ni nadie que amenacé con la vida de su amada.

El clan Olsen desaparece con la cabeza de su líder rodando por la arena —No eras tan diferente de tu hermano Kelly Olsen— Susurra la emperatriz.

Pero esto apenas empieza.

Mientras los guerreros pelean entre ellos, devastadora con una tormenta de arena Lena se abre paso entre la montaña de muertos que deja hasta llegar a su objetivo… El Sultán De Caucasus, que gracias al poder adquirido va dejando también su ofrenda a la muerte.

El hombre camina decidido con el único propósito de matar a La Emperatriz Haxāmanišiya y arrasar con todo a su paso.

—Luthor—

—Morgan—

En el palacio imperial el oráculo corría frenético —Necesitamos detener a Lena no puede enfrentarse con Morgan—

—¿Por qué? —

—Porque si lo hace morirá—

Ambos gobernantes se ven fijamente y en un segundo las espadas chocan.

Morgan Edge, sultán gracias a su primer matrimonio, antes de ello un guerrero, despreciable sí, pero bastante bueno en el uso de las espadas. Aunque no lo suficientemente bueno como para derrotar a La Emperatriz Luthor. Es por ello que hace lo que mejor se le da que es hacer… trampa; un trato con una fuerza que no comprende sin importarle la destrucción masiva que ese ser oscuro podría causar si se libera, el caos sería imaginable. Fuerza que lo ayudará a cumplir su mayor ambición… Conquistar Haxāmanišiya y obtener la cabeza de la mujer que nunca ha podido vencer.

La cabeza de Lena Kieran Luthor y con la ventaja que le ha dado su alianza sobrenatural, es posible que por primera vez en la historia tenga la oportunidad de obtenerla y con ello la victoria de este tiempo.

Ventaja que resalta a la vista mientras el shamshīr imperial se desliza en su costado, haciendo lo que sería un corte limpio que provocaría el sangrado inminente del enemigo. No así en esta ocasión.

Una maldición sale de los labios de Morgan por el escozor de la herida. Pero eso es todo. Apenas y parece un rasguño y Lena aprieta su mandíbula tensando sus músculos —Armas mortales. No pueden matarme— Con arrogancia el Sultán fanfarronea, aprovechando el desconcierto para propinar un golpe a la emperatriz haciéndola tambalear rasgando la piel donde la punta afilada en la piedra de su anillo cortó —Hoy morirás Lena Luthor Emperatriz De Nada—

—Lex debe de haber algo que podamos hacer—

—Lo hay, pero de nada servirá si no evitamos que Lena se enfrente a Morgan. Necesita que el veneno sea más—

—Maldita sea. Hay que avisarle— Desesperada Kara sale de la torre del oráculo con Lex siguiéndole el paso debe de llegar a su amada antes de que la muerte misma lo haga. ¿Qué pasará si la princesa llega al campo de batalla?

Veloz como el rayo Lena se recupera levantando su shamshīr deteniendo el ataque del Sultán que iba directo a su pecho. Da un paso atrás poniendo algo de distancia recuperando el aliento. Un hilo de sangre corre por su rostro tiñendo la blancura de su piel por el golpe recibido.

—Voy a destruir a todo los tuyos Luthor, en especial mi adorada esposa Kara después de violarla y pasarla por todos mis hombres para que la gocen—

—Sobre mi cadáver Morgan—

—Es justo lo que pretendo Luthor, que sólo tu cadáver quede al final—

—¿Kara iras al campo de batalla? —

Kara ignora las palabras dirigidas a ella concentrándose en tratar de montar al macho alado que no se deja —¡Quieto Ciro! — Ordena la princesa en un argot casi extinto y la bestia obedece permaneciendo apacible y atento ante la mujer frente a él que susurra palabras en su oído.

—Alguien debe de protegerla— Afirma Kara al tiempo que la criatura alza el vuelo.

El aura negra y pesada proveniente del Sultán es intensa y abrumadora. Infiltrándose en el aire como el humo en el los pulmones. Haciendo pesado el ambiente. Una vez más la emperatriz se aleja ágil ganando distancia entre su contrincante y ella.

—Seguirás pretendiéndolo porque tú; intento de hombre, no eres el único con aliados—

Inesperado como un relámpago en una noche calmada, dos bramidos cortan el silencio como el trueno, Mehr y su compañero aparecen rugiendo, clavando sus colmillos en el muslo y costillas del Sultán, la emperatriz aprovecha para desarmar al hombre y evitar que el entierre su arma en uno de ellos.

Gritando injurias Morgan retrocede con la pierna destrozada cuando las criaturas lo sueltan —¡Maldita! ¿Cómo? —

Con arrogancia la emperatriz sonríe. Mientras ve al sultán caer arrodillado a sus pies sosteniendo su muslo desgarrado y rápidamente ennegrecido —Armas mortales no pueden matarte Morgan, pero el veneno en la mordedura de mis bebés no tiene nada de mortal— Son las últimas palabras de la emperatriz antes de soltar un derechazo dejando inconsciente al imbécil.

Los guerreros haxāmanišiyanos al ver al Sultán en el suelo gritan eufóricos por la victoria, mientras que los pocos soldados sobrevivientes de Caucasus leales al sultán arrojan sus armas a la arena aceptando la derrota.

Pero La Emperatriz Luthor sabe que aún le falta ganar la guerra.

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Con este capítulo iniciamos la cuenta regresiva hacia el final.

Capítulo 1 de 5 para terminar la historia.