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UNBREAKABLE

CAPÍTULO XXII

Una Nueva Esperanza

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La caja cayó al suelo sin hacer un solo ruido, aunque estuviera rodeada de arreglos florales y bajo sus pies tuviera uno de los mejores tapices de la región, Sakura solo pudo sentir como el aire salía de su pecho, incapaz de volver a recuperarlo, a la vez que sus dedos temblaban incontrolablemente y lágrimas y gotas de sudor comenzaban a empaparla en cuestión de segundos.

Estaba teniendo un ataque de pánico.

Pero incluso si los años de estudio y experiencia la había preparado para tratar a ninjas en el mismo estado, era muy diferente cuando era ella quien pasaba por el tortuoso sufrimiento de ahogamiento y desesperación, y que ahora no dejaba de jadear buscando ayuda entre las paredes decoradas de telas y flores frescas. Pero incluso en medio de ese dolor, solo podía pensar en ese iris negro, esos hermosos iris negros que hasta hace no mucho buscaban el sonido de sus palabras.

La puerta corrediza sonó detrás de ella, y como un pez buscando el agua, Sakura se arrastró hasta la persona que había venido en su encuentro pidiendo ayuda, aun sabiendo que la casa en la que habitaba no había más que cuervos esperando su muerte pacientemente. Tumbada en el suelo, solamente pudo levantar la vista para encontrarse con la despiadada mirada del hombre responsable de todo lo que le pasaba.

—¿Ocurre algo malo?—preguntó sin mover un solo dedo, solamente observándola desde arriba, Sakura no dudó ni un segundo en que Sasuke lo había hecho a manera de reprimenda por la última noche que estuvieron juntos, aquella que todavía perduraba en su mente como una terrible pesadilla.

La estaba castigando.

—S-sas… —no podía hablar, su garganta estaba cerrada a tal punto que solo podía jadear para recuperar aire, aire que parecía no llegar a sus pulmones.

—El día de hoy saldré todo el día, pero regresaré en la noche para terminar lo que comencé… —como si la escena de verla retorcerse bajo sus pies no le hubiera importado en lo más mínimo, dio su mensaje y se dio la vuelta antes de cerrar la puerta nuevamente— Y espero que esta vez no haya contratiempos.

Sus ojos cristalinos derramaban lágrimas que se mezclaban con la saliva que escurría involuntariamente de su boca, pero sus pupilas no dejaron de mirarlo con el profundo odio y terror entrelazados que sentía por él.

Al final, Sasuke nunca movió un solo dedo para auxiliarla.

Y se fue, Sakura solo pudo recuperarse de la ansiedad mediante ejercicios de respiración mientras escuchaba cada vez más lejos el sonido de sus imperturbables pisadas. En medio de la oscuridad, en un cuarto al que ya no entraba la luz del día por estar decorado de pies a cabeza de tesoros y regalos pretenciosos, Sakura solo pudo ver el techo una vez recuperó el aliento. Las telas preciosas bordadas de oro y plata, anillos con piedras enormes de minerales que solo podía imaginar en las novelas que compartía con Ino, todos esos regalos salieron volando cuando Sakura pudo por fin levantarse para levantarse y gritar.

Cansada, derrotada y con unas tremendas ganas de destruir todo el edificio, solamente pudo arrancar los pétalos de todas las flores que encontraba a su alrededor, todas las flores de un tenue color rosados como su cabello, representando lo frágil que era ella y la corta que podía ser su vida en las manos de cualquiera. Sin libertad, sin decisión propia, solamente mostrando su cara en cenas de concejales y trabajadores de alto rango en las reuniones de una aldea corrupta. Como un maldito ramo de flores destinado a secarse.

Las palabras de Sasuke ya ni siquiera parecieron asustarla como antes, por supuesto que la tomaría a la fuerza esta noche, ya no había nada que pudiera retenerlo, solo el recuerdo de alguien que ahora ya no estaba ni siquiera vivo. O por lo menos eso es lo que Sasuke esperaba que pensara, sin querer mirar otra vez ese iris que ahora yacía en el suelo, Sakura tomó el respiro más doloroso de su vida y fue hasta la ezquina donde dejó aquello que le era tan dificil de ver.

Lo tomó con su mano derecha y con mucho cuidado abrió el puño para volver a ver lo que ella esperaba fuera una mentira. Era un globo ocular completo con un iris negro, aunque existiera la posibilidad de operar, no había manera de que fuera recuperado un ojo de vuelta en su totalidad si este había sido arrancado desde el nervio ocular. No solo por lo barbárico del acto, sino porque probablemente la persona moriría de dolor primero antes de recibir la atención médica necesaria. Estaba claro que fuera quien fuera este ojo, esa persona estaba indudablemente muerta.

Sin embargo, no podía ser Itachi.

Rezó con todas sus fuerzas que su hipótesis fuera cierta.

Recogió la caja negra del suelo y puso el ojo de vuelta en su lugar, al igual que lo envolvió con la misma cinta roja. Los colores de Akatsuki, los colores de la técnica especial del clan Uchiha, un iris negro que mantenía escondido un patrón de aspas inimitable por cualquier otra persona que no compartiera sangre con uno de los cuatro clanes más antiguos de la aldea de Konoha.

Como ex kunoichi, Sakura conocía el funcionamiento de un dojutsu, incluso si solo tuviera conocimientos teóricos sobre el sharingan gracias a la extinción del clan que limitó a la población con dicho poder. Quizá Sasuke pecó de arrogante al subestimarla, o quizá solamente fue una advertencia para demostrar de lo que sería capaz para cumplir sus oscuros objetivos si es que ella no cooperaba. No había manera de que fuera uno de los ojos de Itachi, incluso si este ya no tenía el chakra necesario para activar su sharingan, los años de uso y desgaste deberían estar presentes en la esclerótica de su ojo, no solo eso, la misma enfermedad debería estar presente con los sintomas de cualquier enfermedad ocular, tales como vasos sanguíneos hinchados, cambio de color en la esclerótica, o el único síntoma de perdida de visión que Sakura recordaba con claridad, la visión nublada.

Nada de eso se presentaba dentro de la caja de regalo como una vil broma.

En menos de un segundo, Sakura sintió como el alma regresaba a su cuerpo.

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Las negociaciones que Sasuke tenía regularmente con los dirigentes de la aldea se limitaba únicamente a los reportes de la entrada de forasteros que pudiera significar una amenaza para el antes equipo Hebi, ahora llamado Taka, es por ello que Jugo frecuentemente patrullaba las fronteras para verificar la entrada y salida de comerciantes, transportistas y uno que otro viajero turista. Karin y Suigetsu, por otro lado, se encargaban de vigilar al líder de la aldea y subordinados. Incluso si estos juraban por su vida y la de sus familias que no los traicionarían, es claro que Sasuke no les tenía ni un gramo de confianza, menos después del incidente de su líder con su mujer.

Su mujer...

Nunca se había considerado así mismo como un hombre de hogar, la idea de llegar a casa después del trabajo y ser recibido por el olor de una cena recién hecha y las pisadas cortas de un infante sin duda nunca habían cruzado por su cabeza, hasta ahora. Para ser alguien quien hace muchos años ya había perdido la añoranza de tener una familia, la imagen de tener un hijo parecido a él no le desagradaba por completo.

Sin embargo, el semblante desfigurado por el dolor, odio y tristeza en Sakura hizo que su cuerpo reaccionara de una manera diferente a lo habitual. La mirada de horror de las personas que asesinaba no representaban nada para él, ni siquiera le importaban, pero ver a su antigua amiga contraerse bajo sus artimañas le había parecido…

Interesante.

No le tomaría mucho tiempo darse cuenta de que su regalo no era más que un truco. Un ojo que él mismo había tomado de un mero prisionero de la cárcel, la cual había visitado como siempre hacía en busca de información. Pero cuando se topó con ese par de iris negros no pudo evitar sentir una ira irracional.

Tal vez la clase de sentimientos que estaba sintiendo en ese momento lo estaban volviendo loco, pero no podía entender cómo después de tanto esfuerzo, destalles, gestos y cuidados, Sakura no volvía a ser la misma mujer torpe y superficial que buscaba un poco de su atención. Sus nudillos se ponían rojos de solo ver como su expresión en sus ojos verdes cada vez se parecían más a los de Itachi, una expresión de decepción, como si él estuviera tomando el camino que los llevaría a todos a la ruina, cuando justamente su intención era salir de ahí.

Incluso cuando Sauke le traía las mejores telas para cubrir su cuerpo, este no hacía más que volverse más pálido y opaco, los anillos que en un principio se deslizaban por el largo de sus dedos sin problema ahora le quedaban grandes y ya no servía de nada usarlos, y las flores, esas malditas flores que él específicamente ordenaba fueran del color de su cabello, peonias rosas cortadas ese mismo día, orquídeas blancas que se asemejaban al color de sus piernas impecables, lirios de los colores de la primavera y montañas de follaje para resaltar la magnitud de su aprecio por ella.

Nada de eso parecía despertar en ella a la chica que él recordaba.

Pero incluso así, la gente no dejaba de alabar la belleza de Sakura Haruno. La presentaba como su pareja oficial en eventos formales a los que estaba obligado a ir como invitado principal y solo podía escuchar los halagos exagerados de los funcionarios, aun cuando estos tuvieran en sus anulares un anillo de matrimonio. Se preguntó si Sakura lo miraba a él con el mismo asco que miraba a esos cerdos. No importara lo que hiciera, parecía que la única respuesta que recibía de ella era más rechazo.

—Ella no merece todo lo que estás haciendo por ella —le dijo Karin, la última vez que se escabulló a su cama— ¿Qué pretendes que herede tu desendencia con una mujer defectuosa?

Justo cuando Sasuke estaba por echarla de la habitación, Karin le dio una carpeta con los análisis clínicos de Sakura más recientes.

—Lo que quieres es un hijo suyo, pero su cuerpo apenas y podrá con un embarazo —Sasuke miró el expediente, buscando algún rastro que pudiera delatar la trampa de su subordinada, pero basado en las citas médicas que había tenido con anterioridad y en las que Sasuke había estado presente, muchos de los resultados eran correctos, si no es que todos.

Sakura era incapaz de tener hijos en el estado en el que estaba.

Dado a su herida en la espalda, el desbalance de chakra no solo ocasionaba una evidente perdida de energía y vitalidad al ser un cuerpo que ha funcionado con cierta manera la mayor parte de su vida, sino que también ocasionaba una serie de cambios hormonales que, en una mujer cuyo ciclo menstrual era vital para garantizar su fertilidad, había olvidado por completo el hecho de que Sakura no había tenido su periodo desde el momento que la trajo a la aldea.

¿Todo eso podía ocasionar una herida?

—Mi sangre y mis habilidades pertenecen al clan Uzumaki —le susurró Karin mientras dejaba caer la fina bata que la cubría, mostrando las marcas que Sasuke habia puesto en ella en cada una de las batallas que habia requerido de ella— No entiendo por qué teniéndome a mí, acudes a ella como si fuera la única que pudiera lograr tu cometido.

Karin recostó el amplio torso de Sasuke en la cama, quien todavía sostenía la carpeta con la foto de Sakura en primera fila. Con un solo movimiento, Karin hizo volar las hojas por toda la habitación, enfrentando la mirada indiferente de la cual había estado enamorada todo este tiempo.

Sin embargo, Sasuke solo tuvo un segundo para hacer que Karin estuviera completamente inmóvil en el suelo, retorciéndose de dolor. Sin poder siquiera gritar por ayuda o clemencia, Karin solo pudo ver un par de orbes rojos brillando en la tenue oscuridad de la habitación.

Su sharingan.

—De haberte querido como mi esposa, ya lo hubiera hecho —Sasuke se levantó de la cama con total tranquilidad, mirando a Karin como si de una cucaracha se tratase— No olvides tu papel en esta misión, o de lo contrario no tendré piedad alguna.

Se decía que la habilidad del sharingan consumía una mínima cantidad de chakra cuando el portador era un Uchiha, y la facilidad con la que Sasuke activó su genjutsu contra ella lo demostraba, con sus habilidades mejoradas al máximo después de la pelea con Itachi y Danzo, Sasuke Uchiha no era sino el ninja más poderoso que Karin conocía.

Pero también, no podía evitar pensar que se había vuelto más cruel.

El recuerdo de esa noche solamente le trajo a Sasuke más frustración de la situación. De no ser por las convenientes habilidades de Karin la habría matado en ese momento, y que lo haya perturbado en su habitación con la excusa de ser un mejor prospecto que la elección que él había hecho le pareció una broma de muy mal gusto. Si bien, había cosas que no podía negar, y era el hecho de que Karin había sido su escape ante los deseos carnales, nunca había expresado siquiera una palabra de afecto en ninguno de esos encuentros como para que ella se considerara su pareja más apta. Nunca hubo un beso, ni un abrazo, ni siquiera una caricia, ni siquiera hubo algún momento en que él quisiera protegerla de todo peligro como ahora lo hacía con Sakura.

Porque él nunca había sentido afecto por alguien como Karin, pero por Sakura sí.

Incluso le pareció curioso como esa escena se repitió una vez más, al ver a Sakura en el suelo rogando por su ayuda, fue bastante claro para Sasuke que lo que sintió no fue más que satisfacción, pero la segunda escena fue diferente, si Karin le hubiera tocado siquiera la punta de su pie mientras suplicaba por su vida probablemente ahora no tendría ese dedo unido a ella.

Antes de que sus pensamientos comenzaran a divagar más, un ave mensajera, que reconoció al instante como remitente del hospital clandestino, llegó hasta su encuentro. Tomó el pequeño pergamino de la pata del ave y solo había una simple frase, nada más que pudiera interesarle a Sasuke.

La operación fue exitosa

Antes de que supiera que su hermano estaba vivo, habría dado lo que fuera por poder volver a verlo y decirle la verdad, de cómo los Uchiha solo fueron un juego para los demás clanes y para la aldea, desenmascarar las mentiras de Danzo y vengar a su hermano eliminando a todos aquellos los que lo habían manipulado. Solo en ese entonces solo hubiera pedido una cosa.

Volver a ser una familia.

Pero por alguna razón, el solo hecho de pensar en su hermano estando cerca le causaba molestia, le desesperaba verlo tan derrotado, tranquilo de que la muerte pudiera llevárselo, de hecho, parecía que era lo que quería. Incluso cuando Sasuke le trajo a uno de los mejores doctores y le habia brindado los mejores cuidados por ser su único hermano, este parecía no valorarlo, y en su lugar le reprochaba una y mil veces que lo que hacía estaba mal.

Pero él, tanto Sakura, parecían no entenderlo…

La familia que él tanto ha anhelado está a la vuelta de la esquina. El último objetivo por el que ha luchado tanto.

¿Por qué de todas las personas, ellos dos no querían entenderlo?

—Me voy —dijo antes de irse de la cárcel y arrugar el papel del ave mensajera, esta se fue entendiendo que no llevaría una respuesta de regreso.

—¡Que tenga buen día, honorable líder!

Los trabajadores de la cárcel hicieron reverencia al momento en que él salió, el respeto y miedo que había ganado durante el paso de las semanas era evidente en todos lados, ahora su trato hacia él era incluso de mayor prioridad que con su lider original, y no era algo que le disgustaba. Era una lástima que la aldea estuviera destinada a desaparecer una vez Sakura recuperara todo su chakra, y antes de dirigirse al encuentro con ella, recordó algo importante, por lo que dio vuelta y fue directo hasta el consultorio del médico que la atendía.

Ya era hora de poner en marcha su último plan.

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Ya estaba acostumbrado a la oscuridad.

Pero no era la oscuridad de un cuarto sin ventanas ni puerta, sino una oscuridad abismal donde sabías que no había un final para ese túnel oscuro en el que Itachi llevaba atravesando tanto tiempo. Con el tiempo, esa oscuridad dejó de ser intimidante, y dado a la tranquila y apacible personalidad de Itachi, pudo adaptarse a esa inmensa negrura, o quizá fue al revés.

De cualquier manera, esta oscuridad era diferente, las vendas que cubrían la mitad de su cara no parecían ser suficientes para calmar la molestia de sus ojos. Quería tocarlos, de ser posibles, quería sacarlos de manera que ya no pudiera sentir esa incomodidad que poco a poco le comenzaba a desesperar.

Pero su voluntad era mucho más grande, la voluntad de volver a la persona que lo esperaba en algún lugar.

—Es impresionante lo bien que ha salido la operación, ¿tuviste algún tratamiento previo antes de este? —el doctor, con el cual ya estaba acostumbrado a hablar y responderle con normalidad, vio los resultados de su operación más complicada.

Un usuario del sharingan con una enfermedad degenerativa por el uso excesivo de sus habilidades, un soldado de guerra que estaba destinado a morir en batalla o de que menos en una cama de hospital sin posibilidad de salvación, este doctor había sido capaz de trasplantar sus córneas desgastadas con otras específicamente sanas y en el mejor estado que pudieron haber encontrado.

El doctor ni siquiera quiso pensar de dónde conseguía esa clase de recursos el menor de los Uchiha.

—Mmm… sí, escucha lo que voy a decir —consiente de que un recién operado de la vista es incapaz de ver por lo menos en un periodo de una semana, el doctor le habló de la misma manera que cuando seguía siendo un inválido— al parecer, tu cuerpo ha sufrido una enfermedad crónica durante años que ha deteriorado tu cuerpo hasta este estado…

Itachi ya conocía esa historia, apretó los puños sabiendo que la operación probablemente había salido con un desperfecto.

—Sin embargo, —el doctor se interrumpió a sí mismo, quizá porque sabía que Itachi no tenía nada que decir y lo único que quería era descansar— tu cuerpo pareciera haber recibido una cantidad de cuidados previos a la operación, por tanto, tu cuerpo tuvo una respuesta positiva al momento de comprobar si tu flujo de chakra seguía funcionando.

—¿Está diciendo… que fue un éxito?

—¡Más que un éxito, es un milagro de la medicina! —la risa del doctor sonaba tan satisfactoria que el pecho de Itachi se encogió por la abrumadora sensación de esperanza— Dale las gracias al médico que te trató antes que yo, de otra forma, hubieras muerto en el quirófano, ¡Ah, casi lo olvido!, también parece que tu alimentación aquí fue de mucha ayuda, y de alguna manea veo tu cuerpo en mejor forma, ¿te estuviste ejercitando en tu celda? ¡Ja, ja, ja!

El doctor estaba tan emocionado que salió a presumir el logro que acababa de conseguir, una operación que parecía destinada al fracaso resultó salir como lo planeado, las enfermeras del edificio no dejaban de murmurar las asombrosas habilidades del doctor de Amegakure, y los otros doctores querían comprobar con sus propios ojos al paciente milagroso, pero este estaba enclaustrado por órdenes de arriba sin posibilidad de ver a nadie más que a su médico.

El hospital por un momento parecía haber olvidado que se trataba de una pocilga donde mandaban a los vagabundos con enfermedades terminales y mujeres embarazadas sin dinero ni recursos a morir, era incluso más raro ver que los pacientes mejoraran en un lugar así, e Itachi, contra todo pronóstico, parecía ser el único en ese edificio que presumía haber recuperado gran parte de sus fuerzas.

Pero este solo pudo sentir como sus ojos se humedecian detras del bendaje, sabiendo perfectamente que esos cuidados previos a la operación no eran sino el resultado del duro esfuerzo de la kunoichi que lo habia encontrado y acogido en medio del bosque.

Antes de que la enfermera le suministrara pastillas para dormir y poder descansar de las molestias postoperatorias, Itachi pidió volver a hablar con el doctor, este regresó con una gran sonrisa, pensando que aquel hombre solo quería darle las gracias por salvarle la vida.

—Doctor —se sentía extraño de volver a tratar con civiles, de manera que su voz sonó extraña para todos— ¿Es posible para mí volver a pelear?

—¡¿Qué?! ¡Ni se te ocurra volver a esas malditas costumbres militares! —el doctor ni siquiera lo dudó dos veces antes de siquiera responder a su pregunta—Si bien tu flujo de chakra ha regresado, aún necesitas de muchos cuidados para recuperar siquiera el ochenta porciento de tu salud, forzar tu cuerpo a pelear sería una locura considerando que hasta hace poco no eras capaz de ni siquiera canalizar una pequeñísima cantidad de chakra.

—Mi vida solo se ha tratado de pelear por mis ideales, doctor —Itachi no parecía molesto, pero era claro que no podía quedarse de manos cruzadas sabiendo que el tiempo ahora corría contra reloj— Debo proteger a las personas más importantes que me quedan.

—No, es impensable que quieras pelear justo después de haber conseguido tu oportunidad de volver a ver, ni siquiera has recuperado la vista por completo, se necesita por lo menos una semana en reposo y poca exposición a la luz para que podamos verificar cuánto porcentaje de tu vista serás capaz de recuperar con el paso del tiempo y los medicamentos.

—Soy un Uchiha, sabe que tenemos una capacidad regenerativa ocular mayor al promedio.

—Ni siquiera sabemos si aún tienes el sharingan, muchacho, por tanto es díficil asegurar que esa capacidad regenerativa siga funcionando en tu caso.

—¿Qué dice?

—¡Así como escuchas! Tu operación fue tan riesgosa justamente porque eres miembro del clan Uchiha —al ver la expresión confida de Itachi, el doctor decidió explicar en sencillas palabras lo que pasaba por su cabeza— verás, tal vez ya lo sabes, pero los ninjas comunes pueden recibir un trasplante de un ojo con el sharingan con la condición de que este representará un mayor consumo de chakra durante el resto de su vida, pero en el caso de los Uchiha, recibir un ojo sin ninguna clase de habilidad innata en ella puede causar un rechazo de su cuerpo al nuevo ojo, pudimos haberte operado y no haber obtenido resultados en lo absoluto.

La conclusión a la que el doctor estaba llegando dejó a Itachi sin palabras, si es así, Sakura…

—¿Significa que mi hermano ya no es capaz de activar el sharingan, eh?

Esa voz…

—Parece que al final, el único portador del clan seré yo, ¿no lo cree doctor?

Incluso si toda su vida había hecho sacrificios y esfuerzos por el bien de su hermano, esta era la primera vez que sentía unas enormes ganas de callarlo con un golpe.

Más cuando en su voz no parecía lamentar la noticia.

—Felicidades por tu pronta recuperación, aniki.

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