20 de Julio.

Harry nunca se había sentido tan nervioso en su vida, cualquiera que fuera la situación que pasara la resolvía dando lo mejor de sí. Eso sin quitar cuando le ganaban los impulsos y terminaba metiéndose en problemas.

Pero esto, era mucho más grande, lo sabía, porque no había hecho cualquier cosa, se había casado, joder. Estaba comprometido con Draco, para toda la vida, la nueva realidad lo asustaba y emocionaba a partes iguales pero lo que realmente le preocupaba era cómo lo tomaría su familia, sobre todo James y Sirius, con Regulus no era tan cercano pero a esas alturas no sabía qué esperar.

Se levantó de la cama más temprano de lo habitual y se dispuso a meterse a la ducha, la cita para dictaminar el heredero universal de la familia Malfoy era en cuatro horas, pero él no podía estar un segundo más acostado, solo pensando.

El reloj del celular marcaba las 6:15 de la mañana. Harry debía llegar una hora antes a las oficinas para que el abogado Crocuh le diera instrucciones sobre la lectura del testamento y su acta de matrimonio. Calculaba su salida del apartamento de Sirius en hora y media aproximadamente.

Harry eligió lo que se pondría ese día con suma cautela, necesitaba dar una buena impresión, así que optó por un pantalón de vestir en color negro que usaba con poca frecuencia, camisa gris claro, tenis negros y un saco también negro, dejó sus cosas sobre la cama y se metió a la ducha. El chico duró un largo rato bajo el chorro de agua tibia, intentando calmar sus pensamientos. Minutos después terminó la ducha y salió del baño, se vistió con lo que eligió y se arregló más que de costumbre, ese día llevaba más loción que el día de su boda, además intentó peinar su cabello, esperaba que al menos durase ordenado hasta el final de la reunión.

El azabache salió como de costumbre de su habitación, faltaban unos minutos para las siete de la mañana, decidió aprovechar el tiempo para preparar el desayuno, lo que era su especialidad. Sobre todo cuándo James, Sirius y Regulus se levantaban hambrientos, para ellos trabajar de noche era sinónimo de cansancio y ganas de meterse a la cama apenas llegasen a casa, y casi siempre con un hambre voraz, pero el agotamiento era tal que preferían no comer y Harry preparaba algo para todos cada mañana y ese día no sería la excepción, además si actuaba como siempre ninguno sospecharía que al tener que salir repentinamente era porque estaba en medio de una situación complicada.

Pero si algo caracterizaba a Harry era su mala suerte y ese día, su padrino se había levantado tan temprano como él, a pesar de haber llegado a casa esa tan solo un par de horas atrás.

—Harry, buenos días —saludó Sirius, cuándo llegó a la cocina. El hombre tenía unas ojeras de antología y una cara de no haber dormido lo suficiente—, ¿porque tan elegante?

Sirius observó a su ahijado, que estaba más arreglado de lo normal.

—Padrino, ¿Qué haces despierto tan temprano? —preguntó Harry intentando ocultar la sorpresa que le causó verlo y la última pregunta.

Sirius hizo un ademán con la mano restándole importancia.

—Tengo una reunión importante con… —Sirius guardó silencio durante unos segundos, seleccionando las palabras adecuadas para añadir–, Cissy, en un juicio, no sé bien de qué se trate pero ella me necesita

A Harry se le helo la sangre. Mierda, pensó.

La relación entre Draco y Harry se basaba en la confianza, amor y respeto. Draco siempre había sido sincero con él, le platicaba sus planes y a menos que se tratara de otra cosa (qué francamente no creía) la reunión de la qué hablaba Sirius era la misma que la suya. Maldijo internamente, todavía nadie se podía enterar, sin embargo Harry creyó que a estás alturas mentirle a Sirius o hacerse el desentendido le traería problemas más graves que al enterarse que se había casado.

Harry respiró hondo, terminó de cocinar el huevo con tocino, le sirvió el desayuno a Sirius junto a unas tostadas y un vaso de jugo de naranja.

—Gracias —respondió Sirius, sentándose a la mesa frente a Harry.

—Sirius… tengo que confesarte algo —murmuró Harry.

Sirius levantó la vista y observó a su ahijado con aire preocupado.

—¿Ya me dirás por qué tanto misterio y elegancia el día de hoy? —preguntó Sirius, llevándose a la boca el tenedor con comida.

Harry tragó saliva, desvió la mirada de los ojos azules de Sirius, mirándole inquisitivo. Decidió armarse de valor y de una vez por todas abrió la boca para hablar:

—Draco… y yo… —Harry titubeó—, hemos hablado, arreglamos nuestras diferencias y…

Harry levantó la mirada hacia su padrino y añadió:

—...nos casamos

Sirius dejó caer el tenedor de su mano estrepitosamente sobre el plato de porcelana dónde estaba servido su desayuno, observando incrédulo a Harry, ¿Cómo podía ser posible semejante suceso? Pensó el mayor.

La respuesta fue clara después de unos minutos: el viaje de Harry con amigos. Su repentina elegancia y el nerviosismo con el que lo había recibido, ¿Cómo no lo pensó antes?.

—¿Cómo dices? —preguntó Sirius.

—Draco y yo estamos casados, y supongo que a la reunión que irás será al nombramiento del heredero universal de la familia Malfoy de la cuál soy partícipe, por ello quise hablar contigo y contarte eso de viva voz, antes de que lo supieras en el juzgado —explicó Harry.

—¿Te das cuenta de la responsabilidad que tienes o bueno tienen ahora y lo que vendrá después?

—Somos conscientes de ello, Draco y yo lo hablamos mucho antes de tomar está decisión hace un par de semanas —dijo Harry.

El chico se llevó a la boca una tostada y le dio una mordida, no obstante desde que vio a su padrino se le había cerrado el estómago, rezaba por no devolver el desayuno y encontrarse inconveniente para la reunión.

Sirius se levantó de la silla con brusquedad, se pasó la mano por su cabello largo y rizado, logrando que se esponjara un poco, dio un par de vueltas por el comedor, murmurando cosas para sí mismo, Harry se sintió ligeramente triste aunque no por eso iba a cambiar de rumbo.

—¿Cuál fue la situación qué te llevó a esto? —preguntó Sirius, deteniendo su caminar, colocándose detrás de la silla que había ocupado, tomando con firmeza el respaldo.

—Draco quiere una mejor vida para su familia y desea quitarle poder a su padre porque está seguro de que él no es una persona que se detiene hasta conseguir lo que quiere sin importarle por quién tenga que pasar —informó Harry—, y yo quiero ayudarlo porque no está pensando en él sino en todas las personas a su alrededor, basta decir que lo amo y no hay cosa que desee más

Sirius asintió con rigidez, apretó los dientes y desvió la mirada de su ahijado.

—Sirius, yo siempre voy a querer a mi familia y estará por encima de todo. Tal vez no he tomado la mejor decisión porque ni siquiera he terminado la universidad pero de lo que sí estoy seguro es que daría cualquier cosa para ver a la gente que quiero feliz, porque he sido testigo de lo mal que la hemos pasado todos por culpa de ese hombre, incluido tú —mencionó Harry.

—Podría haber otras soluciones… —musitó Sirius.

—¿Cómo cuáles? —preguntó Harry—, lo que sé hasta hoy a pesar de que no me lo han dicho es que Lucius estaba dispuesto a cerrarles el negocio porque estabas apoyando a tú prima ante la situación él… Draco me lo dijo el día que me salvó de Cedric y además todavía no han encontrado otra solución —añadió.

Sirius analizó las palabras de su ahijado porque esa era la verdad, hacía un par de semanas tuvieron la notificación de que un inspector se presentaría en The camp rock para supervisar si no había alguna violación al código de salubridad en cuánto al funcionamiento. Si bien ellos no temían en lo absoluto a Lucius Malfoy, el hombre podría mover sus influencias para cerrarles el negocio y darles largas para volver a abrirlo, lo cuál resultaría en pérdidas irreparables y ninguno de los dueños principales del café iban a ceder ante los posibles chantajes de un hombre como él.

—Tienes un punto a tú favor pero…

—Padrino, no hacemos esto solo para darle su merecido a ese hombre —interrumpió Harry–, también lo hacemos porque Draco y yo nos amamos, además teníamos pensado casarnos hasta culminar el semestre pero dadas las circunstancias adelantamos los planes, más no la decisión

—Supongo que no hay mucho que pueda hacer —murmuró Sirius.

Harry negó vehemente.

El hombre estaba molesto porque su ahijado junto a su sobrino tuvieran que resolver una situación que les competía a los adultos, si tan solo no fueran tan cobardes habrían llegado a una solución prometedora y no dejar que los muchachos unieran sus vidas si todavía no se sentían listos para ello.

—Buenos días, me temo que llegamos tarde a una reunión —dijo Regulus, ahogando un bostezo, se veía tan cansado como su hermano.

—Harry también irá, de hecho él es clave en la reunión —enfatizó Sirius.

El aludido se sintió visiblemente avergonzado.

—¿Cómo Harry podría ser clave? no comprendo —murmuró Regulus.

—Será mejor explicártelo en el camino —dijo—, terminemos de almorzar —dijo Sirius y de nuevo se sentó—, no quiero que salgamos con prisa de aquí

Harry no supo como tomar eso, pero al menos Sirius parecía más comprensivo, esperaba que ningún integrante de su familia les diera la espalda, sobre todo su padre, y hablando James, no tenía idea de cómo iba a darle la noticia.

...

—Joven Potter, es hora —dijo el abogado Crouch, al llegar hasta él, para informarle que era momento de entrar.

Harry estaba nervioso y sudaba frío desde que junto a los hermanos Black cruzó la puerta principal del juzgado. No sabía qué esperar de Lucius Malfoy, sin embargo ambos Black le brindaron el apoyo que él necesitaba en ese momento, a pesar de no estar de acuerdo con sus decisiones, no lo dejarían a su suerte, porque eran familia.

Harry asintió, levantándose del sofá qué había estado ocupando tan sólo unos minutos antes.

—¿Mi secretaria te ha dado tú acta de matrimonio? —preguntó el abogado.

Harry asintió de nuevo, tenía la boca seca a causa de los nervios y no creía tener la posibilidad de hablar.

—Bien, yo tengo dos copias más y Sonia —dijo y señaló a la mujer que esa mañana lo acompañaba y había presentado como su secretaria, ocupando un sofá en la sala de espera— tiene otras más, no sabemos a qué nos vamos a enfrentar ahora pero será mejor estar prevenidos

—¿Seguro que no es necesario que entremos? —preguntó Sirius.

—Lo más sano es no interferir con los agentes de la policía que han venido en cubierto —respondió Crouch.

Harry les había contado camino al juzgado como había terminado casado con Draco y su idea de pedirle ayuda a Neville para que sus padres detuvieran a Lucius, sin embargo se habían llevado la sorpresa de que a Malfoy y a un tal Ryddle los buscaba la policía del estado por supuestos fraudes y esa era la oportunidad perfecta para cazarlos a los dos. Regulus preguntó abiertamente si no era mejor haberle detenido en el juzgado sin la necesidad de casarse tan jóvenes, y Harry respondió que el hombre era tan poderoso que bastaba hablar con alguno de sus contactos para retirar los cargos, a cambio de una fuerte suma de efectivo, por ello la mejor solución era quitarle el poder para que al fin dejase de comprar a cuanta gente se le cruzaba por su camino con tal de conseguir lo que quisiera.

—El abogado tiene razón, todo está bajo control —inquirió Regulus.

—Así es, no se preocupe señor Black —aseguró el abogado y desvió su atención hacia Harry—, ¿me acompaña por favor?

Harry lo siguió, con el sobre de papel en las manos, sin atreverse a mirar a ninguno de los hermanos Black, esperaba que todo saliera tal y como lo habían planeado.

...

—Señor, él es mi esposo, Harry Potter —escuchó a Draco decir, sintió que sus piernas le fallarían en cualquier momento.

Ryan Wilson observó durante un instante al joven que entraba detrás del señor Crouch antes de retomar la palabra:

—¿Usted es el esposo del joven Draco Lucius Malfoy Black? —preguntó Wilson.

Harry asintió.

—¿Puedo ver su acta de matrimonio? —preguntó de nuevo.

—Claro —respondió Harry y caminó a paso lento hasta el escritorio del juez, y le tendió el sobre color crema con el acta de matrimonio dentro.

Wilson se tomó unos minutos para comprobar lo dicho por ambos chicos, Draco se levantó del sofá para acercarse hasta su esposo. Lo tomó por la cintura y lo guio hasta él sofá que había estado ocupado, y tomaron asiento, un tanto apretujados. El rubio no soltó a Harry en ningún momento lo cuál Harry agradeció, necesitaba sentirlo cerca para tranquilizarse.

—Te amo —susurró Draco en su oído.

Harry le sonrío un poco nervioso pero se acercó un poco más a él para responder:

—Te amo —murmuró.

Draco tomó la mano de Harry con la suya libre y la llevó a sus labios, dejando un suave beso.

Lucius gruñó pero nadie le prestó atención.

Narcisa y Pansy parecían aturdidas, sin embargo encontraron satisfactorio todo lo que ocurría por que si a Lucius le restaban poder, más de una persona sería libre.

Al cabo de unos minutos entre diversas llamadas para comprobar que el matrimonio fuera legal y que estuviera en el libro del registro civil el juez Ryan Wilson volvió la atención a los presentes.

—Es mi deber informarle señor Malfoy que su hijo ha cumplido con todo lo que dice la cláusula del difunto Abraxas Malfoy, sin embargo, me parece que usted tiene algo que decir —dijo con intención.

Lucius esbozó una sonrisa tétrica que dejó helado a más de uno, sin embargo Draco solo mostraba rabia, Harry a su lado intentaba tranquilizarlo, por el bien del plan.

—Así es… —siseó Malfoy—, no es mi intención dejar la fortuna de la familia Malfoy en manos de cualquiera, y peor si se trata del querido ahijado de Sirius Black porque déjeme decirle una cosa señor Potter, yo siempre me salgo con la mía

Harry comenzó a sentir rabia conforme el mayor iba hablando, pero antes de que él o cualquiera de los presentes lograra hacer algo, Lucius hizo un movimiento rápido que le permitió sacar con rapidez la pistola que llevaba escondida dentro del pesado abrigo negro que portaba, apuntando directamente a Harry.

—¡Lucius! ¡Por amor a dios! ¡¿A qué extremos vas a llegar para cumplir tus caprichos?! —bramó Narcisa.

—No son caprichos, nadie mejor que yo ha sabido manejar las empresas y tener tanto poder me ha costado muchos años y no lo voy a perder por que el maricón de tú hijo se cree la mejor persona para estar al frente —masculló Lucius.

—¡Tú mataste a Joseph! y no voy a permitir que hagas lo mismo con Harry —bramó Draco y rápidamente se levantó del sofá y cubrió a Harry con su cuerpo, el chico se levantó y se colocó a un lado suyo.

—Eres listo Draco, lástima que resultarás maricón e igual de sentimental que tu madre, yo lo maté y no me arrepiento de nada… —admitió el mayor.

—Eres un jodido monstruo —masculló el rubio.

Lucius se encogió de hombros, jaló el gatillo pero antes de que hiciera nada, la puerta se abrió abruptamente y entraron cinco agentes de la policía apuntando a Lucius con sus respectivas armas, y "el juez" que iba a llevar el caso de la familia tomó su arma y se unió a la causa.

—Gran confesión señor Malfoy, es una lástima que todo su esfuerzo haya sido en vano y también el de su colega Ryddle a quién hemos detenido hace un momento —dijo Frank, el padre de Neville—, y por cierto buen trabajo Wilks, eres excelente haciéndote pasar por el juez que Malfoy había sobornado y qué también fue detenido

Lucius observó al supuesto juez Ryan con odio, si bien no había conocido personalmente a quién llevaría el caso del heredero de los Malfoy, charló con él por teléfono, pero todo había sido una trampa.

—¡Malditos todos! —gritó Lucius, mientras lo aprendían, le quitaban la pistola y colocaban las esposas.

Harry se colocó frente a Draco y él lo rodeó con sus brazos.

—Gracias al cielo que mi hijo resultara más listo que tú, es una lástima, pero estoy demasiado orgullosa de él y de mi hija, sobre todo agradezco que ninguno se parezca a ti —sentenció Narcisa.

—Vas a pagar una a una las que has hecho —aseguró Draco.

—Señor Malfoy, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga será usado en su contra —dijo Alice, la madre de Neville, llevando a Lucius fuera.

—¡Lo pagarán muy caro! ¡Tú y el maricón de Draco junto a Pansy!

—Cállate Lucius, a mi hermana no le vas a faltar al respeto —musitó Draco.

Lucius ardía en rabia y si las miradas mataran, ninguno de los presentes estuviera vivo, por suerte ya no iba a poder salirse con la suya.

—¡Yo le digo como quiera! —Lucius intentaba zafarse de los policías que sujetaban sus brazos con tanta fuerza que hasta lo lastimaban, pero a nadie le importaba.

—Llévenselo —ordenó el señor Longbottom.

—¡Suéltenme! —gritó Lucius, oponiendo resistencia para salir de la oficina.

—Mejor coopere señor Malfoy, será menos doloroso, aunque no me molestaría darle un poco de anestesia —musitó Alice.

—Deseo en el alma nunca volverte a ver cerca de mi o alguien de mi familia —murmuró Narcisa, conteniendo lágrimas en sus ojos.

Pansy se había quedado estática, abrazada de su madre, mientras aprendían a su padre que era lo menos que merecía.

—¡Eres una…!

—Vámonos ya —interrumpió otro de los agentes antes de que Lucius terminara de hablar.

—En un momento vendrá la juez que el señor Crouch contrató para el caso, ahora nada les impedirá recibir la herencia —dijo Wilks.

—Le agradezco señor, lo acompaño —dijo Crouch y salió de la oficina, con el fin de brindarle a la familia un momento a solas.

Harry se giró sobre sus talones y abrazó a Draco, que se aferró a él en un apretado abrazo, y se permitió llorar tan fuerte como pudo.

—Estoy contigo amor —murmuró Harry al oído de su esposo.

Fuera de la oficina seguían escuchándose gritos e intentos por callar a Lucius, y la situación empeoró cuándo Sirius y Regulus le respondieron los insultos a Malfoy, sin embargo los agentes de la policía continuaron su camino hasta una camioneta blindada dónde Ryddle los esperaba junto a un par de agentes más para trasladar a sus prisioneros a celdas de máxima seguridad.

—¿Están bien? —habló Sirius, apenas entró a la oficina.

Narcisa lloraba, no sabía si de rabia o alegría de que por fin Lucius Malfoy recibiría su merecido.

—Creo que sí tío —murmuró Pansy.

Draco y Harry se apartaron para observar a los recién llegados y grande fue la sorpresa de ambos al ver junto a Regulus a James Potter.

—Papá… ¿Qué haces aquí? —preguntó Harry, por un momento se aterró de lo que fuera a suceder, no quería perder también a su padre.

—¿Les hizo algo? —preguntó James en lugar de responder lo que Harry preguntó.

—Afortunadamente no, los policías lo detuvieron a tiempo —respondió Narcisa.

James suspiró con alivio, observó a su hijo y camino directo a él y lo envolvió en un abrazo.

Draco observó enternecido la escena y al cabo de unos segundos corrió hacía su madre y su hermana para unirse al abrazo familiar, por fin ya no había nada que temer, Lucius estaba preso y estaban seguros que jamás saldría de ahí.

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¡Hola! espero que les estén gustando estos últimos capítulos, al fin Lucius pagará por lo que ha hecho y Draco y Harry pueden vivir tranquilos porque sus esfuerzos resultaron favorables... y ya veremos como termina esta historia, deduzco que serán unos dos capítulos más, es decir un capítulo consecutivo y un epílogo 3. Agradezco infinitamente su apoyo y cada lectura 3 los tqm 3 Nos leemos en la próxima 3 Ale 3