POV de Hikari

El plan de hoy por la noche era ir a la casa de una amiga para hacer tareas y proyectos que teníamos pendientes. Me faltaba un minuto para llegar a su residencia cuando recibí un mensaje de Tora. Sorprendida lo abrí, es raro que Tora me escriba. Tal vez eran buenas noticias del partido. Pero no, lo que leí me dejó paralizada:

Hola, Hikari. Espero que estés bien. Disculpa que te escriba así de repente. Ganamos el partido, pero Kenma no se siente bien. Creo que se agotó demasiado…Y yo también le dije algunas cosas muy fuertes cuando regresamos a nuestras habitaciones…siento que yo lo terminé enfermando. Su papá vino y lo llevó a su casa para que descansara. Tal vez puedas ir a verlo por si necesita algo. Te lo pedimos como equipo. A nosotros no nos dejan salir, pero nos sentiríamos más tranquilos si puedes cuidarlo. Mañana jugamos contra el Karasuno. Espero que se recupere para entonces. Él tenía muchas ilusiones de jugar…Dile a Kenma que lo siento. Gracias, Hikari.

Me di la vuelta y corrí a la casa de Kenma mientras llamaba a mi amiga disculpándome por no poder quedarme hoy en la noche en su casa.

-Espero que Kenma esté bien…es raro que no haya sido Kuroo el que me haya avisado, pero tal vez tiene que ver con lo que decía Tora de "haberle dicho cosas fuertes". Se debe de sentir culpable. Pero estoy segura que Kenma nunca culparía a nadie por cómo se siente.

Luego de unos 15 minutos, tocaba desesperada el timbre de la casa Kozume, pero nadie abría.

Podría parecer maleducado, pero decidí entrar solo así. El portón siempre está abierto y sé en dónde esconden la llave de la puerta principal. De niña solía entrar a menudo sin permiso y a nadie parecía importarle. Pero ahora, con la situación familiar que tienen, no me siento tan tranquila mostrando este exceso de confianza.

Espero que nadie se moleste, pero la situación lo amerita.

-Compermiso, soy Hikari. Buenas noches…vine a ver a Kenma.

Nadie respondió. Me daba algo de vergüenza haber entrado de esa forma a la casa de mis ex vecinos, pero eso no era importante en este momento. Subí las escaleras y golpeé la puerta de su habitación.

Sin respuesta.

La abrí y allí estaba él. Kenma estaba dormido en su cama aún con su uniforme de voleibol puesto. Verlo me aliviaba, pero al mismo tiempo no podía dejar de estar preocupada.

De seguro se esforzó de más, pero no creo que haya sido solo el partido de hoy. Si hubieran jugado contra el Karasuno, sería normal que se esforzara exageradamente y le diera fiebre. Pero ese no es el caso.

Últimamente ha estado muy distraído. Tal vez no se ha cuidado lo suficiente y no ha dormido ni comido bien. Suele hacer eso cuando está pensando en muchas cosas. Y también está lo que dijo ese día afuera de las canchas de voleibol. A mi no me engaña. Que diga que "quiere ponerle fin al juego de su vida" no es solo una forma de hablar. Se está empezando a comportar como cuando éramos niños. Está pensando de forma muy negativa…espero que no esté entrando de nuevo en una depresión.

Luego de tomarle la temperatura y ver que el termómetro marcaba 38.5, creí que lo mejor sería darle medicina y cambiarle la camisa y los calcetines. De seguro estaban empapados en sudor y eso sería un problema.

Busqué en el botiquín del baño y encontré la medicina. Dejé una pastilla y un vaso de agua en su mesa de noche. Luego fui a buscar en su armario algo que podría ponerse para estar cómodo, tomé una de sus camisas y me acerqué a él.

-No puedo creer lo que estoy a punto de hacer…pero no es momento de ser tímida. Si no lo hago, su fiebre nunca bajará.

Suspiré. Tomé un brazo y lo deslicé suavemente por la manga.

-Listo, un brazo menos.

Lo mismo hice con la otra manga. Sentí que estaba realizando una operación de corazón abierto con lo cuidadosa que estaba siendo. No quería despertarlo aún y menos que me encontrara haciendo esto…

-Bien, ahora solo falta el cuello.

Cuidadosamente levanté su cabeza. Justo había logrado sacar la camisa cuando el brazo de Kenma atravesó mi espalda. Todo pasó tan rápido, pero enseguida entendí la situación. Me estaba abrazando.

-¡Kenma! Lo siento, sólo quería ayudar. Te quería cambiar la camisa…-empecé a explicar en un susurro.

Kenma abrió los ojos por un momento.

-Hikari…debo estar soñando.- dijo entre suspiros mientras me abrazaba más fuerte.

Estaba medio dormido. Nunca esperé terminar en esta situación. Si alguien llegara a entrar y viera esta escena…Me sonrojé como nunca antes.

No podía zafarme de sus brazos, pero al mismo tiempo, por alguna extraña razón, no quería que me soltara. Nunca había sentido esto por él ni por nadie. Me sentía protegida a pesar de que yo era quien estaba intentando cuidarlo.

No quería que ese momento acabara, pero si no le ponía su camisa de regreso, nunca se recuperaría. Esperé unos 3 minutos, los cuales me resultaron eternos, para asegurarme que estaba dormido completamente antes de tratar de salir de esa situación. Su brazo ya no ejercía fuerza, así que pude levantarme.

Lo miré. Me sonrojé más. Y me apresuré a ponerle la camisa. Cambié sus calcetines, lo tapé, le puse un paño húmedo en su frente para bajar la fiebre y bajé a la cocina. Sería mejor preparar algo de comer para cuando despierte.

-¿Qué es esto que estoy sintiendo?- dije aún más sonrojada, como si eso fuera posible, mientras partía unas zanahorias para la sopa de pollo que estaba preparando.

-Tengo que calmarme. Lo más importante ahora es que Kenma se recupere.

Al terminar, subí de nuevo a su habitación. Quería tanto recostarme de nuevo junto a él y abrazarlo, a no soltarlo, pero me contuve. No sé que estoy sintiendo, pero tendrá que esperar. Él no se siente bien y ahora lo más importante es que se cure.

Me senté en el sillón y empecé a leer un libro que tenía Kenma en su librera para ya no seguir pensando.