Capitulo 36.
Azucena.
Su propuesta me dejo algo impactada era algo que queria escuchar desde hace tiempo pero este trato tan cruel de su parte me dejo una experiencia muy amarga que no me gustaría volver a repetir en mi mente estaba aun grabadas esas palabras y no podría sacarlas fácilmente ya tenia serios problemas y ahora esto sin duda era algo que no podría soportar
-Zu….¿Que respondes?- me volvió a preguntar ya frente mio con una mirada indesifrable para mi.
-¿Me odian también verdad?- Paola había dicho que no pero i si era cierto que me odiaban.
-No …por supuesto que no….yo…yo estuve mal-
-¿Tu me odias?- le volve a preguntar veía dudas en él, al parecer no estaba seguro de la respuesta que me daba.
-Yo…- si el dudaba de si mismo
-Me odias – le afirmé con mi voz temblorosa por ese hecho y que no me diga nada lo confirmaba -Vez lo haces- no quise mirarlo más asi que con cuidado me baje de la hamaca tapándome con la sabana que tenia puesta, esto no tenia salida asi que lo ayudaría me iría lejos de él.
-Si es cierto te odio- lo sabia -Te odio por hacernos esto…te odio por dejarnos ….te odio por no contarnos nada crecimos juntos contándonos cada secreto confiando el uno en el otro, apoyándonos con cada problema que teníamos, limpiando nuestras lagrimas y miedos….creo que la pregunta aquí es ¿Tu nos quisiste alguna vez- lo que dijo me dejo sorprendia dio la vuelta a la situación de un sentido de odio a dudas a una de culpa.
-Claro que si los quise es mas….los amo siempre lo hice y hago- me di la vuelta a encararlo su mirada seria y profunda con esos ojos que me miraban buscando las respuestas a preguntas que no se atreve hacer.
-Entonces por que lo dudas…volvamos a ser una familia, padre nuestra madre nuestros hermanos…tu como mi hermana y yo como tu hermano- …claro hermana eso es lo que soy para el.
-Esta bi….-
-¡LINDA ¿ESTAS BIEN?- de la nada Alfredo entro a mi cuarto empujándome con la puerta estrellándome de lleno contra Ezio quien por suerte evito que terminaramos en el suelo abrazándome y dándome la vuelta cubriéndome por completo. -¡¿Pero quien demonios eres?! ¡Suéltala!-
-¡Eso debería preguntar yo! ¡¿Por qué entras en el cuarto de una mujer sin tocar?!- creo que debo detener esto o se pondrá peor.
-¡Alfredo estoy bien!- le dije alejándome de Ezio mostrándome para que viera que realmente estaba bien.
-Linda me alegro que estas bien ¿Dónde estabas? ¿Quién es este? ¿Segura que estas bien?- me lleno de preguntas sujetándome mis hombros examinándome desde arriba abajo.
-¿Por qué no estaría bien? ¿Qué insinúas? -
-¿Tu qué crees?-
-Basta los dos….Alfredo es Ezio Auditore mi he…mi hermano lo recuerdas te hable de él hace tiempo- le dije tratando de calmarlo -y Ezio el es Alfredo es un buen amigo mío es de confianza – mire a ambos primero uno y luego al otro viendo como ambos se miraron algo extraño.
-Vaya un placer Ezio-
-Lo mismo Alfredo – y se tomaron de las manos en un saludo simple creo que se llevaran que se llevaran bien los dos.
-Ya que todos nos conocemos ¿podrías dejarnos a solas Alfredo?-
-Pero linda….¿Y si te hace algo?-
-¡¿Qué?! –
-Te prometo que no lo hará- trate de convencerlo mientras lo guiaba de nuevo a la puerta solo dijo un esta bien y cuidado, una vez solos vi como Ezio comenzó a caminar de un lado a otro con enojo.
Hace tiempo lo vi asi y fue cuando me agredieron y cuando le rompieron el corazón a Claudia
-¡¿Cómo se le ocurre que te hare daño?! ¡Yo tu familia…si te dije cosas malas pero jamás te dañaría! – y seguía y seguía yo solo lo mire sin pensar en nada sobre lo que me dijo sobre todo por que tenia un punto no fueron golpes pero si palabras.
-¿Cuándo te iras de la ciudad?-
-¿Acaso ya no me quieres tener aquí?- mm ¿Qué significaba esa pregunta
-No es eso…solo que si voy contigo debo dejar todos mis pendientes resueltos-
-¿Cómo que tipos de pendientes? Son muchos….¿Necesitas de mi ayuda?-
-No, solo necesito tiempo –
-¿Estas segura? Puedo encargarme de algunas otras cosas que tengas pendientes- su oferta era buena pero esto debia hacerlo yo sola.
-Gracias pero es algo que debo hacer yo sola…solo quiero saber si tienes algún pendiente hazlo yo comenzare a empacar-
Ezio.
Verla moverse lento y sin casi algo de alegría era doloroso, no me gustaba verla asi y aunque lo único que me pidió fue tiempo no supe que hacer.
-Iré hacer unos pendientes entonces, regreso en la tarde-
-Si claro con cuidado- fue lo único que me contesto sin mirarme éramos como unos completos extraños que solo se saludan de vez en cuando, este trato ¿Era algo que realmente yo quería? No lo sé ahora que lo veo y lo vivo en realidad no lo sé, al salir de su habitación me dirigí a una salida tratando de que nadie notara mi presencia cuando lo logre comencé a caminar rumbo a mis pendientes que solo era entregar recados de mi padre todo fue rápido incluso en una carrera con un sujeto no pude dejar de pensar en los incidentes de hace poco y aunque también debía pasar con Leonardo decidí no hacerlo, decidí hacer unos trabajos mas para ganar un poco de dinero e irme ya.
Todo el día estuve ocupado incluso durante la noche no descanse necesitaba sacar todo el estrés que tenia dentro mío pero comencé a tener hambre asi que decidí ya ir al palacio de Lorenzo comencé a caminar lento por las calles rumbo a su caso solo que al llegar me encontré que la puerta estaba abierta, no había nadie esto esta mal.
Mire a los alrededores había muchos cuerpos de los soldados
-¡¿Qu ha pasado aquí? ¿Dónde están todos?!- mire a los lados y vi como 5 soldados comenzaron a acercarse a mí.
-Lo siento Lorenzo no está ahora mismo…-
-Señor es el que mato a Pazzi-
-¡¿Asi? Mátenlo- ordenó el tipo y pronto todos sacaron sus espadas, trataron de acertarme varios golpes esquive a la mayoría saque mi espada y contrataque a unos acertando un golpe al primero pronto los otros se acercaron y con mi ahoja me ayude a matar al segundo, me aleje un poco de ellos y al primero que se acerco le di un golpe con el mando de la espada haciendo que cayera un poco y clavarle mi hoja en su cuello, de pronto los otros dos se acercaron y con un giro le clave la espada en el abdomen y cuando la saque termine con el ultimo arrojándolo al suelo con una patada y clavándole la espada.
-Debo buscar a Lorenzo- me dije a mi mismo y comencé a caminar más pero ahora que se que hay enemigos debo usar otros medios escale un poco y comencé a altar para llegar hasta el otro lado del palacio, llegue a una habitación en la parte de arriba, todo el lugar estaba destrozado desde los muebles hasta las paredes active mis habilidades viendo que había dos guardias en el lugar y en el fondo una palanca creo que Lorenzo la toco por su color dorado que tenia. Salte para poder llegar a el, pero me vieron los guardias gritando de nuevo que me maten pero con facilidad los elimine, decidí jalar la palanca activando una puerta secreta, bien eso es algo bueno al llegar ahi había una escalera perfecto para llegar al segundo piso el recorrido fue rápido al estar ahí había otra palanca creo que me abriría la puerta pero abrió otra cosa, cofres con dinero, lo tome y seguí mi camino encontrándome con mas guardias, esta vez decidí ser cauteloso.
-¡Este trabajo es muy aburrido, hubiera ido con los otros a buscar a esa perra!- uno de los soldados se quejaba, em escondi detrás de la puerta queria saber de que hablaban
-¿Qué no sabes que esa maldita es muy escurridiza? Escuche del capitán que siempre tratan de cazarla pero los malditos ladrones siempre la protegen incluso algunos ciudadanos- ¿De quien diablos hablaban?
-¡Dejen de quejarse idiota! ¡Escuche un ruido ahí abajo asi que aganarse el sueldo, la mitad registre el patio y la otra venga conmigo a registrar la capilla!-
-¡A la orden capitán!-
-¡Después registren los escondites secretos!-
-¿Qué sucede con Lorenzo?-
-Prácticamente esta muerto- dijo por ultimo y comenzaron a avanzar a donde estaba dos guardia se pusieron en la puerta decidí acabarlos a los dos, avance por el cuarto la puerta bloqueada siendo resguardada por uno lo elimine y seguí avanzando pase por una ventana que se dirigía al patio llevándome a otra habitación igual con muchos guardias esto era un problema comenzaba a cansarme asi que decidí acabar con todos ellos de una vez, lace un cuchillo eliminando a uno y dos los mate con la hoja y el ultimo con la espada, sentia que no estaba lejos del escondite de lorenzo escale.
Pasar por mucho lugares en llenos de guardias, salte por ventanas hasta llegar al tercer piso donde estaba repleto de guardias eran demasiados como para luchar solo, asi que decidí pasar desapercibido para tenderles una trampa y como tal cayeron en ella entrando unos asi que los ataque sin compasión pero el que mas me costo eliminar por su tamaño pero cuando lo logre decidí irme al escondite de Lorenzo solo que al llegar el trato de atacarme.
-¡Ezio! Has vuelto a salvar mi vida primero en la iglesia y ahora en mi casa malditos como se les ocurre entrar aquí-
-No se preocupe señor yo les daré caza para que no se acerquen de nuevo a usted- necesitaba de él asi que no podía dejar que lo mataran era un aliado muy importante
-Gracias Ezio…mira a tu alrededor esta sala…esta es una de mis salas en agradecimiento puedes tomar lo que gustes- dijo y al mirar había grandes tesoros que de seguro valdrían mucho, asi que solo decidí tomar oro lo necesario.
-Grazie Signore por su generosidad….ahora debo irme pero regresare cuando todos los Pazzi estén muertos- le agradecí por el oro
-Que asi sea….por cierto antes de que te vayas ¿tu conoces a una jovencita de La rosa que canta?-
-¿Una joven cantora?- la única mujer que se me viene a la cabeza es ella.
-Ah parece que no la conoces, una joven prometedora que me gustaba contratar en mis fiestas junto con las demás chicas- con cada palabra confirmaba mis sospechas -Pero en fin…se que es mucho pedir pero ¿Puedes ayudarla a salir de la ciudad?-
-A que se debe esa petición –
-Escuche que hoy irían por ella temo que ya la hayan atrapado sus ordenes fueron torturarla y matarla- que crueldad de esos desalmados.
-La ayudare solo de me su nombre-
-Mmm si no mal recuerdo las chicas le decían Azu pero no estoy seguro- sus palabras me dejaron helado….Azu…es un apodo raro y solo lo escuche una vez entre cortesanas y fue con Paola.
-Me tengo que ir- no espere a que me dijera nada más y salí corriendo de ese lugar. Esos malditos iban detrás de ella, al salir del palacio Medici comencé a correr lo más fuerte que podía, debía llegar ahí con ella y asegurarme que está a salvo.
Cruce puentes, casas, empuje gente con tal de llegar lo más rápido al burdel donde ella debía estar a salvo, debía estarlo me lo prometieron ella estaría ahí, corrí casi cayendo entrado por la puerta trasera asustando a algunas chicas, pero no me importo solo quería llegar a esa puerta, estando frente de ella no me importo nada y entre pero lo que había adentro me dejo sin palabras.
