Advertencia este capitulo incluye escenas de sexo, leer bajo su propia responsabilidad.
Graciaspor leer.
Capítulo 23 Pasion
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Ezio
27 de Diciembre
La vida no podía ser mejor sobre todo mi vida todo estaba marchando bien, desde mi cumpleaños número 17 había tenido problemas con mi familia admito que ceder a mis deseos fue muy mala idea ya que Zusu mi linda flor dejo de hablarme la había lastimado y aunque trate de que me hablara solo logre que me evitara a mas no poder como si fuera alguien indeseable le comente a Cristina esta situación pero me pidió que le diera su tiempo aunque omití la parte donde la bese en aquel escondite en ese techo, Cristina al no saber ese echo pensó que ella estaba preocupada que a lo mejor se sentía mal por meterse en problemas pero no era eso, pero el día que se quedó en casa de su amiga Anna de Medici comenzaron a cambiar las cosas, no se que ocurrió al día siguiente se que fue algo malo pero ella volvió a ser la misma de siempre, sonriendo y platicando de cualquier cosa incluso en los entrenamientos con Federico ella volvía a practicar conmigo todo como siempre aunque admito sentir celos de mi pequeño hermanito que ahora era mas consentido por ella pero lo aceptaba por que Petruccio esta mas débil. Pero lo que si no acepte fue ese día encontrarla en el festival de Florencia bailando alegre con un fulano cualquiera, que la miraba como un pedazo de carne en tiempos de invierno, no lo soporte y fui a interrumpirlos bailando yo con ella mientras Federico que igual se enojó al ver eso llevo lejos al fulano aquel de Zusu.
Pero de ahí todo era magnifico en mi mente me repetía que no podía ser hombre mas afortunado por excelente vida y aunque planeé pasar la noche con Cristina le había hecho una promesa a mi linda flor salvaje de pasar el rato con ella probando algo nuevo casi siempre me pedía ayuda para eso, esperaba que no fuera una medicina rara pero ella lo valía y haría lo que fuera por ella…por mi familia.
-Ah… solo falta poco para que sea demasiado noche paso a bañarme…y estaré con…ella- mi conversación con migo mismo se quedó en el aire ya que una explosión a un olor tan agradable que no había olido desde mi cumpleaños ….un relajante aroma a Jazmín al entrar bien vi a alguien parado en mi habitación observando la ventana -Zusu….- su cabello estaba suelto siempre lo había visto trenzado pero ahora suelto le llegaba más debajo de sus glúteos mirando más abajo podía ver que una suave tela cubría un poco sus piernas es más menos de ella estaban tapadas y de ahí nada solo su piel expuesta hasta los pies todo se veía.
Se que me escucho ya que se tensó y comenzó a darse la vuelta demasiado lento para mi gusto pero tenerla de frente vi la mejor vista que haya tenido, la ropa que traía es de color blanco demasiado ligero para ser ropa interior no llegaba mas haya de su muslo, la mire hacia arriba la tela encaja bien con su cuerpo jamás había visto algo como eso y la luz que entraba por la ventana no ayudaba en nada.
-Ezio…ven- fue una simple oración pero que saliera mi nombre de esa manera tan suave y sensual de su boca me hipnotizo llevándome a ella cerrando la puerta en mi entrada sus labios se veían más rojos de lo normal y su piel juro que brillaba alce mi mano para tratar de tocarla pero temiendo que se rompiera como la flor que era….¿una flor?...¡UNA FLOR!.
-¡Zusu…dios ¿Qué haces? - ¿Cómo podía excitarme con solo verla? Con ella, con mi amiga, con mi hermana y aun asi sentía tanto calor no solo en mi cara sino también en otro sitio.
-Ezio…-
-NO, NO, NO….Vamos cúbrete- trate de alejarla mirando a todos lados para ver con que la cubría viendo como estaba mi recamara muy romántico pero antes de procesarlo senti unos brazos tomarme por el cuello pegándonos por completo fue con tanta fuerza que senti caerme con ella para evitarlo puse mis manos en la cadera de ella grave error…Dame fuerza Dios.
-Por favor…Ezio hazme tuya….no te pediré nada más…. Te lo pido- su voz suave y sus palabras me dejaron inquieto su aliento chocando muy cerca de mi, una belleza ante ti que conoces de toda la vida, una de las personas más importantes que daría todo para que este bien y no quiero hacerle daño de ningún modo.
-Zusu…no….vete por favor no, no soy tan fuert…-no me dejo terminar la frase cuando bajo un poco mi cabeza besándome rompiendo mis defensas de autocontrol, cuando se separo a mis ojos ella era lo que siempre vi…una mujer.
Moví una mano a su nuca dejando la otra apretando su cintura y elevándola más a mí, la volví a besar saboreando cada parte de su dulce boca que al mezclarse con la mía sabor vino creábamos un exquisito sabor por alguna razón sentía que ya había experimentado este suceso pero lo ignore y me concentre en el ahora, mordí su labio inferior obligándola a abrir más su boca y poder meter mi lengua, explorarla era una maravilla todo en ella era eso…
-Ahh…No me detendrá…perdiste toda oportunidad de huir- susurre en sus labios mirando esos ojos casi verdes que me miraban con tanto placer.
-No te pedí que lo hicieras…- nuestras voces se mezclaban anhelando más para devorar su boca nuevamente avanzando hasta la cama en ningún momento deje que se alejara de mi por más de 5 centímetros, su cuerpo se ajustaba perfectamente al mío y mi ropa comenzaba a molestar, la deposite suavemente en mi cama admirando todo en ella necesitaba desvestirme empecé quitándome con fuerza los zapatos y quitándome el chaleco dejándome con el pantalón y la camisa únicamente en ningún momento quite la mirada de sus hermosos ojos tratando de transmitirle todo a ella.
-Mi sexy flor ….hoy sentirás el cielo y yo el infierno ….- le dije dándole una sonrisa
-¿Por qué infierno?-
-Por qué pruebo algo prohibido…-le dije quitándome la camisa ganando un dulce sonrojo de ella, lo que más me encantaba hacer ese tono rojo de su cara no solo con palabras o insinuaciones si no con mi cuerpo, me acerque hasta estar encima de ella pasando mi mano por su mejilla comenzando a bajar por su cuello, su clavícula y detenerme cerca de su pecho.
Me vio dudar y tomo mi mano depositándola en su seno, tal vez no era tan grande pero tampoco tan chico simplemente era perfecto, entraba perfectamente en mi mano comencé a masajearlo ganando gemidos leves de parte suya eso me dio invitación a tocar mas haya y comencé a besar su cuello siguiendo masajeándolo y con la otra comencé a acariciar su cadera pasando a su muslo levantando aquella prenda tan sexy….descubriendo su zona tan privada.
Ella despacio comenzó acariciar mis hombros hasta llegar a mi torso estaba seguro que ella podía sentir el latir fuerte de mi corazón, no hace más de medio año anhelaba que ella me mirara mas que un hermano y una dulce chica me ayudo en eso pero ahora ese fuego que sentí por ella parece volver con más intensidad y agradecía que ella este ahora bajo mío gimiendo levemente por mis caricias me daba entender que ella siente lo mismo que yo.
Sus jadeos eran hermosos y aumentaron más cuando comencé a quitarle esa estorbosa antes linda prenda que tenía dejándola desnuda antes mis ojos, me incline y comencé a besar al redor de sus pechos tomando un pezón en mi boca succionándolo levemente
-¡Ahhh Ezi…o!- mi nombre en su boca se oía tan delicioso, senti mi miembro endurecerse con escucharlo acelerando mi respiración.
-Eres la perdición hecha mujer…- en un movimiento rápido me deshice de mi pantalón liberando mi erección lista para entrar en ella pero sería lo mas delicado ella se merece todo.
Baje mi mano hasta su centro acariciándolo desde arriba hasta abajo estimulando aquel botón que respondía bien ante mi toque.
-Ezio…- quería que gritara más y más y con cuidado metí dos dedos dentro de ella sintiendo como ella me succionaba, estaba tan apretado comencé a masajear dentro ganando más estímulos con hermosos gemidos que salían de su boca asi como fuertes suspiros, ella se retorcía ante mi mano apretando las sábanas con sus manos moviendo sus piernas ganando roces entre las mías y en poco senti como mi mano se mojó más de lo normal…ya era hora.
-Te dolerá …- le dije acomodándome entre sus piernas dejándome todo a mi merced.
-Lo sé..-
-No quiero hacerte daño…mi flor…- la cordura estaba volviendo y esto…
-No lo dudes… hazlo…-su respiración era entre cortada mirándome con esos ojos tan llenos de lujuria como lo estarían los míos, trate de alejarme, pero sus piernas me rodearon sintiendo el primer roce que desconecto todo en mí, con ayuda de mi mano la guie a su entrada deslizándome en su interior y mientras lo hacía volví atacar su boca distrayéndola, sentir su interior tan apretado me enloquecía que de un movimiento de mi cadera entre en ella, quería comenzar a moverme pero un quejido me detuvo.
-AHH…- vi como hizo una mueca de dolor me quede lo más quieto posible esparciendo besos en todo su rostro como lo sospechaba ella era virgen y yo un bastardo aprovechándome de esto….no me arrepentía de esto.
-Pronto pasara...- susurre tocando su rostro besando sus labios, sus mejillas todo en su rostro acariciando su cadera y su pierna subiendo de nuevo tomando su mano entrelazando nuestros dedos, no sé cuánto paso hasta que senti como se comenzó a relajar mas moviendo ella un poco su cadera eso me motivo a entrar y salir de ella sintiendo la suavidad de su interior envolviendo mi miembro apretándolo y lubricándolo haciendo que mis movimientos fueran un poco más rápido haciendo que sus gemidos me guiaran a lo que sentía dolor o placer había un poco de ambos.
No puedo describir esta sensación nunca la había sentido antes con ninguna chica incluida Cristina el sentimiento que estaba en mi pecho crecía y crecía queriendo explotar moviéndome mas fuerte dentro de ella, sus gemidos comenzaron hacerse más fuertes y tuve que poner una mano en su boca y aunque quisiera escucharlos en todo su esplendor debíamos ser silenciosos.
-AHh…Ezio…más- salió apenas de su boca tapada por mí eso hizo que un escalofrió recorriera mi espalda llegando a mi pene quería golpearla con todo pero debía ser delicado asi que nos cambie de posición poniéndola encima mío dándole el ritmo.
Ella comenzó a moverse, a subir y bajar lentamente dejándome una vista de sus pechos rebotando en cada movimiento mientras trataba de callar sus gemidos con una mano suya, era excitante ver eso, mis manos estaban en su cadera a su estómago de ahí a sus pechos. Los movimientos comenzaron a ser más fuertes como yo lo quería, esta pequeña flor quería tanto como yo, quería más profundo puse mis manos en su trasero apretándola más a mi cada que bajaba pero senti que no era suficiente comencé a mover mi cadera hacia arriba cada que ella bajaba mojándome con sus líquidos que salían de nuestra unión.
No podía soportarlo volví a ponerla bajo mío y comencé a embestirla a mi propio ritmo ganando más accesibilidad y sintiendo como me apretaba más y más.
-B…Bésame- apenas pudo decirlo está por terminar y yo estaba igual, tome su boca saboreándola senti como comenzó a apretarme más de la cuenta estaba terminando y cuando trate de retirarme su agarre no me dejo y termine vertiendo todo de mi en su interior ahogando nuestros gemidos con ese beso.
-¡Oh por dios!- masculle por debajo, la había llenado por completo al salir de ella me recosté a un lado tratando de recuperar un poco el aire, mirando feliz el techo solté un largo suspiro, la senti acurrucarse junto a mi, pase una mano a su espalda acariciándola.
Sentía que su respiración comenzaba a ir mas lento, se estaba durmiendo ¡Oh pobre flor no sabes en que te metiste!
-Aun no es hora de dormir mi bella flor sensual la noche apenas inicia- le dije besando su cabeza atrayéndola más a mí.
-¿Qué? ¿Estas bromeando verdad? - me dijo con un leve tic en su ojo
-¿Crees que miento?- le sonreí dirigiendo su mano a mi ya duro miembro listo para una ronda mas, su boca hizo una perfecta o mirándome muy sorprendida -¿Lista?-
-Siempre- y eso fue el inicio de la mejor noche, haciéndola mía una y otra vez no dejándola descansar hasta que estuve satisfecho dejándome caer encima de ella descansando mi cabeza en sus pechos cayendo dormido al instante.
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Una dulce voz comenzó a despertarme y unas caricias en mi cabello me relajaban abrí los ojos un poco aún era de noche, el sol no salía me senti por un segundo perdido pero al sentir lo que apretaban mis brazos recordé no hace mucho tiempo quien estaba en ellos…
- Y entonces descubrí la verdad
Como todo lo bueno en la vida parece llevarme a ti
Y cada vez que corro a tus brazos siento que existo por amor
Como si existiera para amar y solo amar – sus versos eran hermosos haciéndome sentir seguro en sus brazos, nunca le había escuchado tales palabras la calidez que transmiten el amor que profesa era embriagante muy embriagante.
-¿Espero que hables de mí?- la interrumpí en su canto ganando una mirada cansada a mi, regalándome una hermosa sonrisa, me levante hasta llegar frente a su cara depositándole un beso suave y abrazándola depositándola en mi pecho al hacernos girar, sus pechos aunque suaves con mucha comodidad quería sentirla encima mío.
-No…tengo energía para otra ronda -me reí por sus pensamientos.
-¿Y me dices a mi pervertido?- me burle un poco de ella.
-No te burles- respondió haciendo un puchero mirándome muy cansada.
-Solo duerme mi linda flor- le susurre volviendo a cerrar los ojos durmiendo casi al instante con su murmullo de una canción que jamás le había escuchado una canción que me demostraba mi amor por ella una que me decía cuanto me amaba a mi, lo había aceptado la amaba.
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28 de Diciembre
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Comencé a asentir los rayos de sol en mi cara eran molestos, no quería levantarme esperaba que Zusu sintiera lo mismo…..estire mi brazo a un lado y no la encontré, me levante en contra de mi voluntad y estaba solo en la cama, mire enfrente y nada mire a un lado de mi y solo vi un lirio en la cama con una nota debajo de ella, la tome había algo escrito en ella
"Te espero abajo en la sala…tengo algo que decirte"
Se me hizo extraño, pero no cuestione nada me levante feliz por eso no sé qué tenía preparado pero estaba dispuesto hacer lo que ella me pidiera de ahora en adelante.
Me cambie rápido y al bajar me encontré con toda nuestra familia reunida.
-¿Qué sucede?- les pregunte pues era extraño se suponía que debían estar en la mesa no en la sala debíamos estar solo yo y ella.
-No lo se hijo Zusu nos pidió vernos aquí antes de desayunar- Padre estaba extrañado no tenia mucho de haber llegado de su viaje de negocios debía estar descansando.
-¿Y a todo esto? ¿Dónde esta me estoy muriendo de hambre? - Claudia ya estaba enojada pero no debió decir nada cuando Zusu apareció con una vestimenta extraña, no llevaba un vestido como siempre o sus ropas cómodas en su lugar tenía un pantalón con una camisa blanca y una capa de color rojo y una espada en la mano.
-¿Zusu?- Federico no sabía que decir nadie.
-¡Tienen menos de dos horas para abandonar Florencia!- Declaro dejándonos a todos impactados.
-¡Zusu ¿Qué significa esto?!- Padre se pasó frente a todos cubriéndonos, busque su mirada tratando de entender todo pero al encontrarme con sus ojos no estaba ese sentimiento de anoche y por un segundo la vi con un aura roja…significaba peligro.
