Capitulo.26 Duda.
Familia, justicia y honor. Estos son los valores que guían mi espada. Esta verdad esta escrita con sangre y las sombras son el lugar donde ataco. Soy Giovanni Auditore y como mis antepasados antes que yo, soy un asesino.
Giovanni Auditore 1476.
Giovanni.
Jamás había imaginado que aquella pequeña niña que me vio asesinar a unos guardias y luego me llamo por mi nombre para asustarse demasiado y desmayarse hizo que tome una decisión que cambiaria el rumbo de mi familia y después de cuidarla y entrenarla junto a mis queridos hijos me haya traicionado y vendido a mis enemigos fue una sorpresa enorme verla con esas ropas de los templarios que reconocería donde sea incluso si estaban algo mal hechas pero tenían la marca de esos desgraciados, verla usar esa cruz que representaba la perdida de la libertad como la conocemos, verla con esos ojos tan indiferentes pensando en ella misma como todos esos enemigos que combatí en el pasado creyendo que nunca me alcanzarían pero crie a uno bajo mi cuidado.
Me dolía dolo pensar recordar cada cosa referente a ella pero el más afectado de todos fue mi hijo Ezio lo vi crecer junto a ella compartiendo travesuras incluso compartiendo momentos únicos en la niñez eran inseparables complementándose uno del otro y aunque tuvo un acercamiento hace poco con Cristina Vespucio su interés siempre y su verdadero ser fue junto a esa niña y no podía aceptar que en 12 años viéndola crecer forjándola nos haga esto.
Salir de Florencia fue rápido y en silencio pero al llegar una de las casa abandonadas fuera de la ciudad tome una decisión importante.
-Maria…debo ir- mi linda esposa no había dicho nada solo llevaba a Petruccio de la mano mientras tenia una pequeña maleta en su espalda algo que el no quiso dejar ni un poco.
-Pero …Querido estas herido …No podrás tu solo- aunque hablamos bajo el único que nos escucho fue Federico y Petruccio que fue de inmediato a esa maleta pequeña.
-Padre yo ire con usted – su seriedad era increíble mi hijo que siempre mantenía una sonrisa con esta situación el perdió esa sonrisa.
-De ninguna manera tu te llevaras a tus hermanos y a tu madre a la villa-
-Ire – estaba decidido y aunque no quería no podría detenerlo.
-Ninguno ira todos iremos a la villa y cuando tus heridas estén mejor podrás regresar- Maria alzo la voz llamando la atención de mis otros hijos lo que no quería.
-¡¿Irse? ¿A dónde?!- Claudia estaba alterada cuando nos pregunto
-Hija es algo que debemo….-
-¡Padre deberíamos irnos!- pero el grito de alguien nos detuvo en nuestra charla y lo que vi no me gusto los ojos de mi hijo Ezio estaban rojos me dolía verlo asi el nunca lloraba al igual que ella la pequeña flor pero en todo el camino cuando salíamos lo vi soltar muchas lagrimas disimulando limpiándolas con su manga apretando ese collar que nunca se quitaba…el regalo de ella.
-Ezio escúchame pon atención lleva a tu madre y tu hermano a Monteriggioni ahí tu tío te va ayudar a protegerlos hasta que regresemos- una decisión bastante razonable
-¡¿Y usted padre, Federico?!- tenia miedo mi hijo y con mas razón pero debía ser fuerte asi que lo tome de los hombros
-Ezio escúchame no confió en nadie mas para llevarlos a salvo hasta la villa protégelos hasta que vuelva- mis palabras lograron calmarlo un poco.
-Padre ¿Qué harán ustedes?- a pesar de su calma aun le dolía toda la situación
-Veremos por que nos traiciono y saber si fue en contra de su voluntad o desde un inicio planeó todo necesito ver si es un enemigo o un aliado – mis palabras lograron volver a alterarlo
-¿Qué harás si resulta ser una enemiga?- apenas tenia 17 años y ya se había introducido a este mundo se que el sabia la respuesta
-Lo que le hacemos a los enemigos- no dije mas y me acerque a mi esposa para despedirme de ella me deseo suerte y que regresara incluso me pidió que volviera con ella no le respondí por que no sabría si volvería con ella y mi pequeña Claudia me abrazo tan fuerte pidiendo que me fuera con ellos la consolé diciéndole que no, que tenia asuntos importantes y oh mi pequeño Petruccio pidió ver a su hermana mayor sabia quien era a la que llamaba, ella lo consentía y ahora no sabría como resolver esto.
-Papá ten esto es una medicina que ayudara con tus heridas – en sus manos tenia dos frascos de un liquido color verde y el otro de un liquido naranja -Mi hermana me ayudo hacerlos me dijo que ayudaría a la familia- Asi que es eso lo que traía en esa maleta que no queria soltar, medicinas que prepararon juntos toda esta situación se tornaba extraña, si era enemiga ¿Por qué nos dejo esto tan valioso?
-Gracias- me bebi el contenido de ambos si tiendo un alivio en mi cuerpo cansado , los hice a un lado para acercarme a Ezio que se despedía de Federico
-Hijo confió en ti cuídalos y cuando nos vayamos tu hermano y yo revisa esa maleta úsalo sabiamente- con eso ultimo les di una última mirada alejándome con Federico saliendo de esa casa para volver a Florencia perdiéndonos en sus calles subiendo a un tejado mis heridas ya no dolían tanto.
Habíamos subido a un tejado no tan lejos de nuestro hogar aun no amanecía del todo faltaba mucho esperaba que Ezio los llevara como lo indique y no quedaran o no tardarían los guardias en revisar a los alrededores.
-Federico hijo mío toma esto- le extendí una de mis hojas ocultas la otra que usaba siempre pero rota se la había dado a Ezio esperaba que lo usara sabiamente
-Padre ¿Pero que usara usted?-
-No te preocupes por eso se defenderme ahora busquémosla- sin decir muchas palabras comenzamos a buscar en todos los posibles lugares en los que pudiera estar tan rápido como salieron los primeros rayos del sol, pero ni en la casa de ese traidor de Uberto ni en la iglesia donde esta Rodrigo Borgia tardamos casi medio día y no estaba en ninguno de los lugares a los que iba era frustrante estábamos casi en la plaza.
-Padre hay gente reunida en la plaza – mire a donde estaba esa plaza se escuchaba mucho ruido asi que nos acercamos y lo vi una enorme multitud estaba en la plaza gritando mil insultos "Traidora, mátenla, inmundicia, asquerosidad, zorra, infiel" eran demasiado ensordecedores y el ver a que le lanzaban esos insultos me quede sin aliento ahí en esa tarima donde se realizan las ejecuciones estaba ahí parada no sabia que es lo que le había hecho pero la sangre en su ropa y cara era signo de tortura la postura que tenia era signo que le dieron latigazos en su espalda, su mirada perdida mirando a todos.
Al mirar hacia abajo vi a los hombres de mi hermano Mario les di una señal para que se acercaran lo mas que pudieran
-¿Qué significa esto? – Federico saco mis palabras en ese tono asustado y yo estaba igual.
-Debemos salvarla – dije en un susurro mirando a todos lados podría con al menos con 6 guardias pero… -Federico hoy es el día no dudes en matarlos necesitamos respuestas- trate de transmitirle confianza -Bajemos rápido- me moví lo mas rápido que pude al estar en el suelo sin detenerme me acerque a ella, le di instrucciones a los hombre de Mario de ir por los lados y federico cerca de mí esquivando a todas esas personas emocionadas por lo que pronto pasaría.
-¡No olvidemos este día y que se demuestre que Florencia sigue fuerte ante cualquier enemigo!- La voz de Uberto me llenaba de rabia el no era mas que otro traidor -Algunas ultimas palabras Cagna – no debía detenerme al parecer nadie se había percatado aun de nuestros movimientos.
-Oh ya es hora de la merienda – verla de cerca llena de moretones, y cortes en sus brazos y como se veía su postura azotes en su espalda no me había equivocado flagelación una de las formas para sacar información ¿Qué le había hecho a mi pequeño lirio? Aun con esas horribles heridas se veía que estaba parada por pura fuerza de voluntad y su humor no cambio ni un poco, era su frase favorita cuando me veía llegar se estaba despidiendo. Me apresure lo mas rápido al ver la señal de Uberto de tirar de la palanca senti mi corazón acelerar doliendo en mi pecho y lanzando un cuchillo logre cortar la cuerda salvándole la vida justo cuando comenzó a caer escuche como se dio un golpe duro.
-¡Asesino mátenlo y a esa mujer también!- Uberto grito mientras el junto con Rodrigo se iban y los guardias me rodeaban silbe dando la señal y la batalla empezó asustando a la gente que estaba alrededor que salieron corriendo al ver que los guardias me atacaban, luchaba esquivando las espadas teniendo roces aunque me sentia mejor de cuando llegue de mi misión pero debíamos movernos. -¡GUARDIAS MATENLOS!- grito por ultimo Uberto viéndolo a lo lejos su maldita mirada de ganador por la situación incluso el español me miro con burla asegurando su victoria…desgraciado.
-¡ LLEVATELA!- le grite a mi hijo que bloqueaba el ataque de un soldado, mientras mataba a uno y esquivaba a otro le arrebate su arma al que se acercaba y con un giro lo golpeaba con el arma de su compañero y lo dejaba sin vida vi a Federico tomarla como un costal de papas y fue cuando vi que su espalda estaba llena de sangre ¿Cómo seguía con vida? Que le han heche…. eso me distrajo y no vi al soldado que se acercó y me dio un golpe severo en el brazo izquierdo con la espada dejándome inmóvil y haciendo perder el equilibrio siendo ayudado por uno de los hombre de Mario, las emociones hacían que el dolor no fuera tan severo pero ya no podía mover el brazo como quisiera.
-¡Señore huya…lo cubriremos!- vi a esos mercenarios y les tome la palabra y esquivando a otro Sali corriendo en dirección contraria sabia que Federico la llevaría a la Rosa con Paola.
Senti que los guardias me estaban alcanzando asi que acelere más el paso y en una esquina logre ver una escalera asi que la subí lo mas rápido que pude para correr con dirección del burdel, pase varios tejados hasta que vi que ya no había ningún guardia detrás mío, avance mas lento buscando un carro de heno para saltar pero al ya estar en frente del burdel no encontré ninguno asi que debía bajar manualmente iba a ser muy difícil por mi brazo, comencé a bajar y cuando iba por la mitad del edificio no pude agarrarme bien y termine en el suelo por fortuna estaba en la parte trasera y unas chicas gritaron al verme y por fortuna me ayudaron
-¡Trae al medico de inmediato, le hablare a Madam Paola!- el golpe fue muy fuerte comenzaba a ver borroso y de repente todo oscureció.
.
.
.
-¡Signore! Aguante- algo me despertó y no solo eran las voces de varias mujeres que escuchaba a lo lejos quería decir algo pero no podía decir nada ni una palabra el dolor era tan intenso que quería gritar no sabia que me estaban haciendo pero dolía como el infierno.
Fueron horas en las que me torturaban hasta que al fin me dejaron en paz y demasiado débil.
-Ahora solo vigílenlo estas horas serán criticas iré a ver como esta el muchacho ahora- ¿Muchacho? ¿cuál muchacho?
-¿Qué…Que me sucedió?- estaba cansado y adolorido veía a Paola y Anneta ahí frente mío junto a un doctor que se limpiaba las manos
-Signore le han lastimado demasiado el doctor lo curo – no sabia que mi herida fuera tan grande creo que fue un milagro que sobreviviera.
-Ah…muchas gracias Anneta y a ti Paola…estoy vivo gracias a ustedes- me senti muy débil sentía que pronto volvería a dormir pero debia saber de mis hijos -F-Federico ¿Llego…llego bien? ¿Llego…con…ella?- alcance a ver sus miradas preocupantes fue un cambio a un mas drastico.
-¡Oh Signore! – Anneta comenzó a llorar eso me preocupo y trate de pararme necesitaba verlos saber que estaban bien.
-¡¿Qué les sucedió?! ¿Dónde están?- la preocupación me esfumo el dolor que estaba sintiendo solo quería encontrarlos
-Están bien o en lo que cabe- Paola de inmediato me detuvo recostándome en la cama de nuevo pero Anneta solo comenzó a llorar mas.
-¿Qué?-
-Cálmate Anneta yo le digo…Federico llego bien pero lo alcanzo una flecha dándole en la pierna y correr con ella y la chica le causo severos problemas posiblemente pierda movilidad en el futuro o eso dijo el doctor mientras la chica…..Llego muy herida su espalda estaba llena de agg…no puedo ni decirlo y la paliza que le proporcionaron no ayudo mucho ahora esta dormida y no despierta por fortuna encontramos un libro entre su ropa que explica que medicinas le podemos dar ahora solo rogamos que despierte- escuchar que seguían vivos alivio mi preocupación pero estaban demasiados heridos mi mente no podía saber en que pensar, mi pequeña flor casi es colgada por traición por según escondernos pero eso difiere de lo que nos dijo no se que pensar solo esperaba que saliera con vida para saber si fue correcto salvarla.
-Por cierto su hijo Ezio vino no hace mucho y se fue a matar a Uberto- dijo de repente que me dejo en shock
-¡¿Dijiste Ezio?!-
-Si signore trate de detenerlo pero estaba decidido a matarlo le enseñe como ocultarse y obtener recursos espero que eso le ayude con su misión- Paola era tan generosa en ayudarnos no se como pagarle esta deuda tan grande
-No…puedo estar …mas despierto …cuando llegue despiérteme debo saber por que regreso- le dije ya muy cansado asi que me deje vencer por el sueño.
