No supo muy bien que estaba pasando, de un momento a otro, la caja que trataba desesperadamente de abrir estalló en polvo, obviamente víctima del cataclismo de ChatNoir.
La ligera onda expansiva del súper poder de su compañero la hizo salir despedida hacia atrás, cayendo en la alfombra frente a su escritorio.
De inmediato, sintió unas fuertes manos sujetar sus brazos y un figura negra arrastrarla un par de metros, girando hasta quedar encima de ella.
Parpadeó sorprendida, mirando los ojos profundamente verdes de ChatNoir.
-Gatito... ¿que suc..
Intento preguntar, pero los dulces labios que se posaron sobre los suyos se lo impidieron.
El terror de escucharla asustada había nublado su razonamiento, luego sintió su poder desintegrando la caja que lo mantenía prisionero. Su mente apenas y procesaba lo que estaba ocurriendo.
Se lanzó a los brazos de su princesa, pero el exagerado impulso los catapultó contra el escritorio.
Evitando que saliera lastimada, giró con ella en el aire para no chocar con el mueble y cayó un poco más allá, casi hasta la chaiselongue, cayendo sobre ella.
Emitió un sonido, algo parecido al ruido sorprendido que hacía Ladybug cuando, de la misma forma, evitaba que la afectara el ataque de algún akuma.
Entonces, su princesa lo llamó "Gatito".
Si bien, no era la primera vez que lo llamaba así, nunca la había escuchado llamándolo así mientras miraba sus ojos, más azules que el Sena, iguales a los de su lady.
Su Lady, la única que le decía "Gatito".
Algo se desbloqueó en su cerebro, y pudo ver claramente cada característica de Marinette en su Lady y cada detalle de Ladybug en Mari.
Que tonto había sido al no darse cuenta de inmediato, solo un ciego podría no haberse percatado de que las mujeres que dividían su corazón eran en realidad una sola.
Lleno de júbilo por su descubrimiento, la besó con todo el amor por su Lady y su princesa.
Después de la sorpresa inicial, Marinette respondió al beso con ganas. En algún momento quedó olvidada la idea de estar traicionando a Adrien.
En realidad todas las ideas quedaron olvidadas y cuando la mano enguantada del héroe de París se puso tiernamente sobre su mejilla, acariciando con suavidad mientras Mari respondía al beso.
Sus manos se movieron en automático y sujetaron los hombros de ChatNoir, con la sensación de haber vivido ese beso anteriormente.
Su compañero dejó un momento sus labios cuando fue evidente la necesidad de tomar aire. Sin embargo, pronto volvieron a encontrarse en un beso si es posible más intenso que el que acababan de disfrutar.
Parecía que intensificando ese beso su mente iba a encontrar finalmente una verdad largamente buscada; algo así como un acertijo cuya respuesta siempre estuvo frente a ella.
Sintió levemente la piel de la cintura las garras de los guantes de su compañero y se regocijó cuando percibió directamente sobre su piel es acaricia, ya que su blusa se había levantado un poco. Llena de un desconocido valor, la guardiana llevó sus manos al fuerte cuello del héroe y a su suave cabello dorado.
Sentir sentir su suavidad y su calor tan cerca de ella, la hizo emitir un sonido similar a un leve maullido de gato. Esto causó que se separará de los labios de su compañero, situación que él aprovechó para deslizarlos sobre la sensible piel de su cuello.
La intensidad de las caricias y los besos empezó a incrementarse intempestivamente, ambos rodaron por el suelo dejando a marinette encima en esta ocasión.
Posó entonces las manos sobre el pecho vestido de negro mientras él le rogaba.
-Besame de nuevo, milady.
La sensación de claridad aumentó, entonces Marinette se movió para girar a ChatNoir nuevamente sobre ella y con la brusquedad del movimiento, su cabeza golpeó la chaiselongue con un fuerte sonido dejando al héroe de París desmayado sobre su alfombra.
-¡Marinette! -gritó su madre desde abajo- Alya está aquí.
