-Estamos aquí -dijo Kalki- nos escondimos cuando vino el..

Zass intervino, aparentemente calmado, pero empujando certeramente a Kalki, logrando que este guardara silencio.

-Cuando escuchamossss que alguien venía.

-Oh chicos, no tienen nada que temer, solo somos mi ama y yo.

Dijo Trixx, animado como siempre.

Alya encontró en ese momento la merienda que había dejado el padre de su amiga y empezó a comer, dándole a su kwami pequeños trocitos del delicioso pan.

Pasado un poco el peligro, Marinette se relajó un poco y se alejó del clóset.

-Alya, ¿cómo supiste que amabas a Nino?

Preguntó mientras miraba por la ventana con un tono de voz triste.

-Fue fácil chica, aunque supongo que menos repentino que lo que te ha pasado con Adrien.

-Adrien...

dijo triste la guardiana, tocándose los hinchados labios con una expresión desolada.

-El está bien Amiga, tu misma dijiste que despertó del desmayo pronto y que parecía normal.

Ambas miraban en ese momento por la ventana, así que no se percataron de la luz verde que iluminó levemente el clóset.

Ni de los Kuamis, que se empujaban unos a otros, actuando extraños.

-¿Porqué no jugamos a las confesiones?

sugirió Kalki, pícaramente.

-Noo

gritó Tikki

-¿Porqué mejor no van ambassss a tomar un helado?

les dijo Zass, de nuevo mirando a Kalki con los ojos muy abierto.

-Es una genial idea, ¿no te perece amiga?

Dijo Marinette, encaminándose a la trampilla con Alya detrás.

-Insisto en que estás muy rara hoy amiga... dijo mientras la guardiana abría la trampilla y se disponía a bajar.

-Te digo que es solo el sueño.

Contesto mientras comenzaba a bajar.

-¡Marinete Dupain Cheng! -gritó la reportera con un tono perturbadoramente parecido al de Chloe Bourgeois- ¡¿Porqué demonios tienes a Adrien Agreste escondido en el clóset?!


Gracias Misaki, un abrazo.