Alya y Sabine, que subían preocupadas a la habitación de Marinette se quedaron como congeladas apenas llegar.
-Wow Chica!
exclamó la reportera dando al final un silbido.
Sabine, que llevaba en las manos el botiquín lo dejó caer al suelo con un sonoro golpe que causó que Adrien soltará a Mari.
Y no solamente no soltó a su Lady, sino que dio un salto sorprendido interponiéndose entre ella y la puerta, tratando de defenderla de cualquier amenaza.
El joven sintió las pequeñas manos en sus hombros, mientras ella se abrazaba a él, no sabía si intentando detenerlo o escondiéndose.
-¡Tom! ¡¿puedes venir acá?!
gritó la señora Cheng
-¡Mamá! ¡no por favor!
imploró la chica.
Mirando que la amenaza no implicaba algún ataque físico, Adrien jaló a Marinette, abrazando su cintura y posándola a su derecha, sin dejar de estar a la defensiva. Ella estaba enrojecida hasta la raíz del cabello y miraba aterrada de su madre a Alya y a la puerta de la trampilla por la que podía escucharse a su Padre subiendo.
El señor Dupain ingresó a la habitación con el rodillo en la mano. Su cara de duda se incrementó al ver al muchacho abrazando a su hija en esa postura defensiva.
Sabine, lo detuvo cuando intento acercarse a los chicos, jalándolo del delantal para que bajara la cabeza hacia ella y le dijo algo en susurros al oído.
Alya dio un pequeño tosido cuando vio la mano libre de Adrien tomar la mano de su mejor amiga, en un claro signo de apoyo moral.
La misma imagen fue captada por el panadero, que pegó tremendo grito.
Este Capítulo va dedicado a Tikva y Alondra, gracias por comentar 3
