-¡Aaaaaaaah!
Plagg escondido junto a Tikki, en el escritorio, estuvo a punto de salir a defender a su cachorro cuando escuchó gritar al padre de la chica.
-¡Ella no tuvo la culpa!
gritó Adrien
-¡Papá, de verdad que no es lo que parece!
trato al mismo tiempo de intervenir Marinette.
Sin embargo, lejos de estar molesto, Tom Dupain empezó a saltar cargando en brazos a sus esposa, claramente feliz y emocionado.
-¿Qué demon...?
fue lo único que pudo decir Alya antes de que todos respiraran tranquilizándose al ver que no había peligro alguno.
El emocionado panadero dejó de saltar dejando a su esposa en el suelo con un beso y se lanzó a abrazar a los muchachos, si puede aún más feliz.
-¡Por fin! ¡Por fin!
-Cálmate Tom, los asustas
le dijo Sabine mientras recogía el botiquín del piso.
La buena señora aprovechó que su marido llenaba de besos la coronilla de su hija para tomar la mano de Adrien y acercarlo a la silla del escritorio, dónde le indicó con amabilidad que tomara asiento.
-Ese es un buen chichón -dijo mientras le limpiaba la frente con un algodón húmedo en una sustancia aromática que extrajo del botiquín- pero no parece grave, en un momento se pondrá mejor.
-¡Les traeré algo de comer!
gritó alegre es señor Dupain antes de bajar por la trampilla.
-¡Papá!
la guardiana, sonrojada del todo por la reacción de sus padres no se dió cuenta cuando Alya se acercó para preguntarle.
-Se trata de ChatNoir, ¿verdad?
