Hola a todos!! Se que he estado sin publicar nada muchísimo tiempo y que tengo una historia a medias, pero no tengo nada nuevo para ella de momento así que he decidido dejarla en pausa ;u;
Para compensarlo os traigo un fic de los rojitos que he estado escribiendo estos últimos días entre descanso y descanso, espero que os guste!!
CAPÍTULO 1
El viento soplaba fuerte en Townsville esa tarde, llevando consigo una sensación de tensión palpable. Brick había vuelto, pero no era solo la ciudad la que lo había llamado, sino un asunto personal. Su moto rugió al detenerse frente a la casa de los Powerpuff Girls, el sonido resonando en el vecindario de manera tan intensa que parecía cortar el aire.
Su mirada fría observaba la entrada. A sus veintitrés años, Brick había cambiado. Su arrogancia se había acentuado con los años y, aunque siempre había sido el más problemático de los chicos, el tiempo le había dado una capa de oscuridad que lo hacía aún más peligroso. No era el mismo Brick que una vez peleó contra las chicas; ahora era más calculador, más reservado, más... despiadado.
En su rostro se reflejaba una expresión de desdén, como si todo lo que le rodeaba fuera una molestia. Pero había algo en su interior que lo empujaba a hacer lo que nunca pensó que haría: acercarse a su hermana, Blossom. La idea de ser hermanastros le resultaba repulsiva, pero el destino lo había arrastrado hasta aquí.
Al bajarse de la moto, sus botas resonaron sobre el asfalto mientras avanzaba hacia la puerta. No le importaba si ella lo esperaba. La última vez que se vieron fue un enfrentamiento furioso, pero las cosas ahora eran diferentes. Al menos para él.
Cuando tocó el timbre, el sonido se oyó como un eco. No era el tipo de persona que hacía esto por cortesía. En su mundo, las reglas las ponía él.
La puerta se abrió con lentitud, y allí estaba ella. Blossom. Su cabello rojo, perfectamente cuidado, caía en suaves ondas sobre su espalda. Sus ojos, normalmente llenos de determinación, se encontraron con los de él, y por un segundo, todo pareció detenerse.
—¿Qué quieres? —preguntó Blossom, con esa mezcla de desconfianza y curiosidad que siempre tenía cuando lo veía. Aunque lo intentaba ocultar, la tensión era evidente.
Brick la miró de arriba abajo, con una sonrisa arrogante.
—No me digas que me vas a invitar a entrar de inmediato, ¿verdad? —dijo con tono burlón, cruzando los brazos sobre su pecho mientras la observaba con intensidad. Era como si disfrutara ver cómo ella se esforzaba por mantener su compostura.
Blossom se cruzó de brazos, sintiendo que algo en él había cambiado. No era solo la apariencia; era algo más profundo. Un cambio en su actitud, algo más peligroso.
—No estoy en la disposición de discutir contigo, Brick —respondió, manteniendo su tono firme—. ¿A qué has venido?
Brick resopló, entrando sin esperar su respuesta, su actitud despectiva como siempre. No le importaba lo que ella pensara.
—A ver cómo estás, o ¿me estás diciendo que ni siquiera te importa que tu "hermanastro" venga a visitarte? —su voz sonaba baja, pero cargada de un veneno palpable. Era como si disfrutara hacerla sentir incómoda. Después de todo, para él, las reglas de ser familia no aplicaban.
Blossom lo observó con recelo, sin saber exactamente qué esperar. Aunque sus corazones parecían tan distantes como el sol y la luna, había una especie de magnetismo entre ellos que no podían negar. No podía dejar de preguntarse por qué Brick había decidido aparecer, pero no iba a mostrar que le preocupaba.
—¿De verdad esperas que te dé la bienvenida con los brazos abiertos? —respondió con desdén.
Brick la miró fijamente, su mirada tan penetrante que casi podía sentir su peso. No era la típica chispa de rivalidad entre ellos. Era más oscura, más compleja.
—No quiero tu bienvenida. Solo me interesa saber qué estás haciendo. ¿Todavía te crees la heroína perfecta que todos esperan? —dijo Brick, con su tono más duro, como si estuviera buscando una grieta en la fachada de Blossom.
Blossom, aunque irritada, sintió una especie de desafío crecer dentro de ella. ¿Por qué tenía que ser tan difícil estar cerca de él? No lo soportaba, pero al mismo tiempo... había algo en su arrogancia que la atraía. Algo que no podía negar.
—Puedo manejarme sola —respondió, sin quitarle la vista de encima, sabiendo que si algo le molestaba a Brick era su independencia.
—Eso lo veremos —dijo Brick, una sonrisa fría curvando sus labios. Su tono no dejaba lugar a dudas. No estaba aquí para ser amable, no quería jugar a ser el hermano perfecto. Solo quería ver hasta dónde podía llegar con ella.
Blossom suspiró, sin querer admitir lo que sentía. La verdad es que su presencia la desconcertaba. Quizás por su naturaleza tan diferente, quizás por lo que había sucedido entre ellos, pero Brick tenía algo que la desestabilizaba.
Finalmente, sin decir palabra alguna, Brick se acomodó en el sofá, lanzando su chaqueta sobre el respaldo con una indiferencia total. Y aunque la situación era extraña, algo más se fraguaba en el aire.
El ambiente entre ellos se tensaba a medida que sus miradas se cruzaban con más frecuencia, y aunque intentaban mantener la fachada, las pequeñas chispas de una tensión desconocida comenzaban a crecer.
