Me llevo una gran sorpresa cuando el peluquero favorito de Edward entra en la suite. Mi novio siempre le contrata para el Ultra y solo se deja cortar el pelo por él, salvo durante los últimos dos años que se ha cortado el pelo él mismo con la rasuradora que tenemos en casa.
Elijo un outfit festivalero pero no tan explícito como el que usé en 2019 porque ahora soy su manager y tengo que hablar con posibles contratantes. No puedo llevar transparencias donde se me vea el tanga y el sujetador. Elijo un top de tirantes negros con shorts del mismo color y encima me pongo una falda de tul transparente.
Mientras Edward está entretenido con su peluquero hago una breve llamada a mi suegra asegurándonos de que todo sigue el plan que hemos hablado previamente. A Edward le va a encantar.
-Bella ven y dime qué opinas de la ropa que he elegido- me llama desde la habitación cuando el peluquero ya se ha ido.
Camino hasta donde está y le veo usando unos vaqueros azules gastados y un polo negro con su nombre artístico.
-¿Aprobado?
-Quieres que te griten tus fans- le digo apoyándome contra el marco de la puerta observándole.
-Bueno eso también pero sobre todo quiero hacer gritar a una en concreto. Esta noche, en esta cama- me aclara antes de besarnos.
-No sé, estará muy cansada.
-Lo dudo, la adrenalina de verme en cabina la excita tanto como a mí. Después de cada set suele haber jornadas maratonianas de sexo- susurra contra mis labios.
Me río de sus palabras.
Entiendo que él planea venir esta noche después de la fiesta que habrá tras cerrar el festival, lo que no sabe es que tiene otro tipo de fiesta más familiar esperándole.
-¿Llevas el anillo?- me pregunta cogiéndome la mano.
-Siempre- le respondo sonriendo mientras veo como acaricia la piedra con su pulgar.
-Entonces estamos. Voy a avisar a Garret y salimos para allá con todos los del equipo.
Asiento cogiendo mi bolso y mi teléfono móvil.
En el lobby del hotel nos juntamos todos, conozco a algunos miembros nuevos que no había visto hasta ahora y salimos para Bayfront Park.
Una vez allí todo es un caos, creo que no he corrido más en mi vida entre entrevistas de prensa, photocalls, llamadas con Garret y mensajes con Esme.
Los últimos veinte minutos los he reservado para que estemos los dos solos en su camerino, nadie más.
-¿Nervioso?- digo acercándome a él y abrazándole desde atrás.
-Mucho- se ríe- como si fuera mi primer gran show.
-Todo va a ir genial, la gente te ha echado de menos, te añoran, están deseando verte, escucharte.
Noto su corazón bajo mis manos bombeando sin cesar.
-Tranquilo cariño- le digo moviéndome hasta quedar frente a él y besándole justo encima de su corazón.
Sus brazos me rodean y noto sus labios en mi frente.
-Üll, tienes que ir subiendo- nos interrumpe un chico del staff entrando al camerino sin llamar.
Va vestido de negro y lleva un pinganillo en la oreja.
-Ella sube conmigo- le dice al chico saliendo del camerino conmigo de la mano.
Él asiente y nos guía por los diferentes pasillos hasta llegar al backstage y conducirnos dentro del escenario por abajo.
Como siempre esperamos juntos en el foso a que la intro de su show acabe y él suba a la cabina.
Cuando eso sucede me despido de él con un beso y le deseo suerte.
-No te vayas muy lejos, estate por aquí por favor- me pide cuando ha subido los primeros dos escalones.
-Aquí estaré- le prometo apretándole la mano para infundirle ánimo.
Él me guiña un ojo antes de girarse para subir las escaleras saliendo completamente y siendo visible por el público. Desde aquí oigo los gritos y los silbidos.
Sin duda es aclamado.
Prometí a Edward estar por aquí pero no puedo quedarme quieta sin bailar todas esas canciones que ya he escuchado en nuestra casa. Así que escribo a Giselle, que sé que está por aquí, para bajar a la zona entre las vallas y el escenario y bailar como cuando iba a Ushuaïa.
Edward lleva una hora en cabina cuando otro miembro del staff se acerca a mí y me indica que el dj necesita algo y tengo que subir.
Preocupada subo las escaleras de dos en dos y llego hasta el foso donde estábamos antes.
Solo veo la espalda de Edward y tampoco Garret está por aquí.
Miro al chico que ha ido a buscarme como preguntándole que qué quería pero justamente en ese momento Edward se gira buscándome y cuando me ve me pide que suba a la cabina con un gesto.
Frunzo el ceño y le hago caso.
No es la primera vez que subo a la cabina durante alguno de sus shows pero sí es la primera vez que lo hago en un festival tan grande y no estoy preparada para la sensación que me invade, me paralizo, me siento observada y abrumada.
Oigo como una canción nueva comienza. Edward ha debido de crearla cuando yo no estaba en casa porque es la primera vez que la escucho.
-¿Qué…?- comienzo a preguntarle pero no puedo terminar la frase porque sus labios están contra los míos y el público ha comenzado a silbar tan fuerte que se escucha por encima de la música sin problema.
Sin separar los labios noto como Edward me gira y mi cuerpo recuerda que hemos hecho esto antes, muchas veces, en casa. Él ponía música en la mesa de mezclas y bailábamos como ahora.
Sonrío y paso mis brazos por detrás de su cuello sin dejar de besarnos.
La melodía aumenta de ritmo y nos separamos.
Él agarra mi mano y me hace girar en medio de la cabina.
Me río feliz e incrédula de lo que está haciendo.
Él se ríe conmigo antes de coger el micrófono con su otra mano y sin dejar de mirarme dice:
-Voy a casarme con esta chica- anuncia enloqueciendo al público.
Abro los ojos sorprendida y emocionada al mismo tiempo sin dejar de sonreír.
-Me ha dicho que sí- continúa hablando al micro pero sin dejar de mirarme y señalando mi anillo en la mano que aún sujeta.
Asiento como volviendo a aceptar su petición de matrimonio y esta vez soy yo la que se acerca a él para besarle.
Me gira entre sus brazos mientras nos reímos y el público grita y silba desde abajo.
-Te amo- le digo antes de darle el último beso.
Me separo de él sonriendo y guiñándole un ojo antes de bajar las escaleras de vuelta al foso.
No puedo creerme lo que acaba de pasar.
Edward continúa su show con normalidad pero yo estoy completamente obnubilada. Perdida entre nubes de corazones y seguro que con una sonrisa tonta en la cara.
No soy consciente de nada más hasta que él baja las escaleras cuando el show termina y nos abrazamos.
-No me puedo creer lo que has hecho- le digo colgada en sus brazos.
-No podía callármelo, estoy feliz desde que nos prometimos, tenía que compartirlo- se defiende.
-Y me ha encantado- confieso besándole.
Él intensifica el beso haciéndolo mucho más pasional de lo que debería teniendo en cuenta que no estamos solos.
Nos separamos riendo y los organizadores llegan hasta nosotros.
Nos felicitan por nuestro compromiso y también por el excelente set que Edward acaba de cerrar. Aun se escucha al público silbando y aplaudiendo.
-Vámonos a casa- me pide pasando un brazo por mis hombros y conduciéndome a la salida.
Sigo en una nube y por eso cuando abrimos la puerta del camerino me sorprendo de escuchar el grito ¡Enhorabuena!
Hay muchísima gente aquí. Los padres y amigos de Edward, que se me había olvidado que venían, David, Armin, Hardwell, Martin, sus parejas, sus managers, Garret y Giselle, todos han venido a felicitarnos al camerino.
Nos separamos para recibir abrazos y besos de felicitaciones.
Nos perdemos entre el mar de gente que nos rodea, todas las personas lucen una sonrisa en su cara.
Recibo un gran abrazo de Esme y otro de Carlisle felicitándome.
Me disculpo con ellos porque se me había olvidado lo de la sorpresa después de la otra sorpresa que Edward tenía para mí.
Edward está emocionado y rodeado de sus amigos.
Sonrío mirándole hasta que Alice llega a mí felicitándome y pidiéndome ver el anillo de cerca.
-Cartier- adivina.
-No lo sé, es mi anillo de pedida puede ser del bazar de la esquina y para mí seguirá teniendo un valor incalculable.
Alice sonríe y vuelve a abrazarme emocionada.
Cuando ya hemos pasado por todos los brazos de las personas que hay en el camerino voy hasta Edward y le abrazo colocando mi mano en su lumbar.
-¿Y cuándo?- le pregunta su padrastro.
Soy consciente de que todo el mundo está atento a su respuesta.
-No tenemos un día concreto pero queremos que sea en septiembre- responde antes de mirarme y yo asiento estando de acuerdo con él.
-¿Septiembre?- pregunta Esme dando un sorbo a una copa de champán.
Se me había olvidado su fanatismo por el alcohol.
-¿De 2023?- pregunta Alice.
-No, de este año, de 2022- respondo yo sinceramente.
Entonces las caras cambian y algunas ya no son de felicidad si no de sorpresa.
-¿Pero tenéis ya todo organizado? ¿Cuánto lleváis prometidos?
-Solo desde el mes pasado, se lo pedí en Tailandia- responde Edward por mí.
-¿Y cómo va a dar tiempo a preparar una boda en tan solo cinco meses?- pregunta de nuevo Alice.
Ambos nos reímos y nos encogemos de hombros.
-No tenemos ni idea Alice, porque además Edward comienza la gira de verano y estamos inmensos en la construcción de nuestra casa en Ibiza, solo queremos que sea pronto. Queremos casarnos cuanto antes- respondo yo antes de girar la cabeza y besar a mi pronto marido.
-Bien pues… ¡boda en septiembre!- expresa elevando la voz con felicidad.
Todos nos reímos.
La mayoría de los amigos djs de Edward abandonan el camerino y solo quedan los amigos y familia más cercana.
-Es un poco tarde pero he reservado para cenar. Mesa para 12- digo invitándoles a continuar la reunión en otro sitio más cómodo.
-¿Tú sabías que venían?- me pregunta mi novio sorprendido y sonriente.
-¿Saberlo? Ella ha organizado todo- le dice Zafrina.
-¿Sí?
Asiento.
-Les has echado de menos estos años, ¿para qué esperar?- le pregunto.
Edward se ríe negando y me besa.
-Acerté contigo- me susurra.
-¡Eh, eh! Promesas sexuales delante de nosotros ¡no!- exclama Leah haciéndonos reír a todos menos a Esme y Carlisle.
Nos trasladamos en diferentes coches hasta el restaurante que está cerca del hotel donde se están quedando todos. Un hotel diferente al nuestro porque no quería arriesgarme a que Edward los viera antes de tiempo.
Cenamos todos juntos y nuevamente es de madrugada cuando llegamos a la habitación.
-Te quiero y te quiero aún más por haber traído a mi familia y amigos hoy aquí. Estoy muy feliz- me dice sentado en la cama aun vestido y conmigo de pie entre sus piernas.
-Tú lo mereces, te lo mereces todo- le digo inclinándome a besarle.
Es él el que intensifica el beso pero soy yo la que le empuja contra la cama y se sube a su cadera.
Esta noche no es sexo, es amor.
.
Son las siete de la mañana cuando mi móvil suena metido en el bolso que llevé anoche desde algún rincón de la habitación.
El ruido se apaga, cierro los ojos queriendo volver a dormir y suena de nuevo.
Echo para atrás el cobertor de la cama y me levanto despacio sin despertar a Edward que duerme a mi lado y con una de mis piernas entre las suyas.
Camino solo con un ojo abierto hasta el sonido del móvil y me agacho para coger el bolso que dejé tirado al lado del armario.
Mamá llamando.
Contesto.
-Dime- respondo en susurros saliendo de la habitación y cerrando la puerta para no despertar a Edward.
-¿Te vas a casar?
Me despierto del todo ante el tono de su pregunta.
-Mamá…
-Mi pregunta se responde con un sí o un no.
-Sí- suspiro.
-¿Y por qué tenemos que enterarnos por la tele? Estamos comiendo cuando sale un reportaje sobre un concierto en Miami donde a mi hija le piden matrimonio y dice que sí.
-Edward no me pidió matrimonio ayer, ya lo había hecho antes.
-Ah o sea que lo sabías y has preferido contárselo a miles de personas que no conoces antes que a tus padres.
-Oye mamá, Edward me lo pidió el mes pasado, dije que sí y acordamos no decir nada hasta no tener decidido algo. No tenemos ni fecha- le miento descaradamente.
Mi madre suspira sonoramente al otro lado.
-Bella me alegro de que seas feliz, me alegro de que estés con Edward, de verdad, pero entre que no te vemos nunca y que no nos haces partícipes de tu vida nos sentimos un poco desplazados.
-Pues no os sintáis así. Estamos felices, Edward quiso sorprenderme ayer y lo que hizo ha sido el acto más romántico que me han hecho nunca. Claro que os lo íbamos a contar pero no me arrepiento de lo que pasó ayer, nadie lo sabía, sus padres también se enteraron de sorpresa.
-¿Por qué no venís a Londres? Déjanos daros la enhorabuena en persona. Déjanos veros juntos un poco y compartir tiempo de familia- propone en tono más conciliador.
-Claro mamá, iremos. Ahora vamos a estar en Los Ángeles dos semanas porque Edward lleva dos años sin ver a su familia pero iremos a Londres pronto- prometo.
-Bella, siento sonar tan… dura pero es que te echamos de menos. Algún día Edward y tú tendréis un hijo y querrás tenerle cerca.
-Mamá no quiero empezar de nuevo con el tema de los hijos porque me caso, por favor.
-No he dicho eso.
-Ya te he dicho que iremos a Londres.
Mi madre me pide que felicite a Edward también y luego cuelga.
Cuando me giro para volver a la habitación Edward está levantado apoyado en el marco de la puerta.
-Supongo que anunciarlo así ayer no me ha hecho ganar puntos con tus padres.
Sonrío y me acerco a él.
-No, pero te ha hecho ganar puntos conmigo- le digo besándole y empujándole de nuevo a la cama.
Es muy temprano y necesito descansar para afrontar la comida y la tarde con mi familia política.
Más tarde esa mañana Edward y yo estamos tumbados de lado en la cama con mi espalda contra su pecho mirando mi ordenador.
-Viviendo en Ibiza, no aceptar las residencias en dos de los mejores clubs del mundo sería para matarte- le digo señalando el calendario que abrí ayer con Garret.
-Sí que voy a coger las residencias de HÏ y Ushuaïa pero si nos casamos en septiembre tendré que terminar antes.
-Si nos casamos el último finde de septiembre no-
-Pero dijimos el 17- me recuerda él.
-Una semana arriba o abajo… puede ser el 24 sin problemas.
-Me gusta más el 17- espeta con cabezonería.
Me río y niego reclinándome un poco para poder escribir en el calendario y el sábado 17 de septiembre pongo ''boda''. Así como también reservo el jueves, el viernes y el domingo de esa semana.
-Simplemente termino la residencia el primer fin de semana de septiembre y ya está- soluciona rápidamente.
-Vale. Residencia en Las Vegas- continúo.
-No, descartado.
Me giro a mirarle sorprendida. Lleva años con esa residencia.
-Prefiero aceptar shows sueltos. Al final viajar todas las semanas a Las Vegas me limita mucho porque me quita dos días a la semana si contamos los trayectos.
-Garret no va a estar de acuerdo- le digo.
-Garret que diga lo que quiera que yo haré lo que vea.
-¿Y todos estos festivales?- le digo inclinando la pantalla a su lado.
Mira uno a uno con detenimiento y en total descarta tres que por incompatibilidades de horario no puede hacer pero los demás los acepta.
-¿Qué te parece?- me pregunta cuando está todo agendado.
-Que no nos vamos a aburrir nada este verano- río.
-Sí pero salvo los fines de semana, vamos a poder estar en Ibiza en nuestra casa de lunes a viernes, la mayoría de las semanas.
Asiento.
-También quiero viajar a Londres cuando volvamos de Los Ángeles. Dar la noticia a mis padres en persona aunque ya lo sepan, mis amigas seguro que también lo saben.
-Me parece bien nena. Ven aquí antes de que sean las 12 y tengamos que irnos- me dice abrazándome contra su pecho desnudo y poniéndome boca arriba mirando el techo.
-¿Siempre es así de fácil?- le pregunto con sus brazos cruzados con los míos sobre mi abdomen.
-¿El qué?-
-Planear contigo. Haces que todo sea sencillo, que todo sea posible.
-Podría preguntarte lo mismo yo a ti- me responde él- haces que todo sea sencillo.
Me giro para besarle y terminamos rodando por la cama.
Seguimos desnudos después de anoche así que es fácil para él tocarme, abrirme y penetrarme.
-¡Edward!- me río y le regaño al mismo tiempo cuando noto como me muerde en el culo.
-Tú me hiciste lo mismo a mí- me recuerda.
Y es cierto, mismo mordisco, mismo cachete.
-Marca por marca- me dice antes de volver a meterse en mi interior desde atrás.
Cuando se corre sobre mi espalda tengo una idea en mi cabeza.
Una sorpresa y un regalo.
Ese mismo día por la noche viajamos hasta Los Ángeles.
Esme y Carlisle se van a quedar a dormir en nuestra casa porque mañana comeremos con James, Helen y los mellizos.
La casa es tal y como recordaba, luminosa y con olor a madera.
Aprecio las obras que mi novio hizo durante la pandemia así como los muebles nuevos en nuestro dormitorio que elegimos juntos.
Al día siguiente James y Helen vinieron a casa junto a sus hijos.
Edward estaba muy emocionado por conocerlos y aunque aún eran pequeños nos volvieron a todos locos caminando por toda la casa con sus pasos inestables.
Nunca había visto a Edward con niños pero me enternecía verle con un pequeño en cada brazo jugando con ellos.
La risa de los gemelos llenó nuestra casa toda la tarde hasta que cayeron rendidos en el sofá.
-Tío Edward- le digo a mi novio cuando coincidimos en el baño.
-Orgulloso tío, sí- sonríe.
-¿Quieres hijos?- le pregunto apoyándome en el lavamanos.
Se encoge de hombros.
-No lo sé, ahora no, ahora solo quiero ser el tío que mola- declara haciéndome reír- ¿tú?
-Ahora mismo no, tal vez cambie de opinión pero ahora mismo no quiero ser madre-
-Tú y yo solos también sería genial- me dice.
-Cruzaremos ese puente cuando llegue el momento- respondo abriendo la puerta.
.
.
.
¡Hola!
Antes que nada comentar que siento que la historia no está teniendo mucho seguimiento últimamente. No recibo a penas feedback de lectoras y eso en cierta manera me desanima a seguir publicando. No obstante, agradezco a las lectoras fieles que están ahí en cada capítulo, bien sea en las reviews, añadiendo la historia a favoritos o participando en el grupo de Facebook. Es de agradecer saber que el tiempo que inviertes escribiendo sirve para algo y que hay personas leyendo tu trabajo.
Sobre el capítulo:
Edward ha anunciado a lo grande que van a casarse sorprendiendo a Bella. La historia que ha creado para este momento ya está publicada en el grupo pero por si alguna no tiene Facebook, se llama Rest of our lives de Ben Gold.
También han debatido sobre qué shows hacer y a cuáles no y han pasado tiempo de calidad con los sobrinos de Edward.
Espero leer qué os ha parecido el gesto de Edward sobre el escenario.
¡Nos leemos el próximo fin de semana!
