Gaara estaba ocupado leyendo documentos importantes mientras ignoraba el zumbar de una mosca, cierta mosca era inmensa, de color rojo y poseía cabellera amarilla. Siendo sincero no era más que un insecto, Deidara, no dejaba de balbucear frases sin sentido o eso pensaba cuando hablaba demasiado rápido.
— Necesitas un baño — El Kazekage alzó la mirada del documento al estar hastiado por el fétido hedor que desprendía el ninja.
— ¡El baño lo puedo tomar luego! hmm — Exclamó ofendido — Lo importante es que vayas por Hinata.
— Debe estar ocupada con algunas misiones, al igual que yo, que tengo trabajo que hacer — Gaara señaló la pila de papeles que estaban sobre el escritorio, cerca estaba un cactus que ya tenía un capullo a punto de florecer y que a veces usaba como sujetapapeles— Hay personas que no estamos libres todo el tiempo y no aprovechamos cualquier circunstancia para salir de la aldea.
Deidara comprendió la indirecta, así que decidió usar otro tipo de táctica antes de proceder a usar su arte para deshacerse de los documentos e incluida la oficina.
— Bien, solo vine a visitar a un viejo amigo, Gaara-chan. — Al decir su nombre de esa manera se ganó una mirada llena de odio, pero iba a usar eso a su favor. — Pero verte aquí, lleno de papeles me hace preguntarme si siquiera llegas a tener tiempo para salir a citas, hmm.
— ¿Vas a ofrecerme a tu hermana? — Preguntó en tono amargo. — Empezaba a irritarse, mas no iba a mostrarlo.
— ¿A Kurotsuchi? Claro que no — Deidara se sorprendió por que la recordara — La has visto y parece más un hombre… además no está bendecida como Hinata. — Señaló su pecho al recordar las palabras de Lady Tsunade.
— No sexualices a Hinata.
— Cómo si pudiera atreverme… Aprecio mis manos lo suficiente para no volver a intentarlo. — Sintió cierto escalofrío al recordar la cachetada que casi lo dejó sin dientes. Delante de Hinata no podía usar el "Hmm" porque lo tomaba de manera negativa y él apreciaba su salud física. — Ya que tú no puedes ir por ella, me veo ya en el altar a punto de casarme.
Iba a aprovechar que Gaara no recordaba que la Hyuga era un año menor que él, además de que estaba pronta a iniciar los 19 años y él los 20. Siendo el mayor de los tres debía mostrar cierta madurez e inteligencia.
— Seguro que ya tiene un novio. — Gaara volvió a mirar los documentos y luego el cactus — Lo que dijo en ese entonces fue una broma, no puedo tomármelo en serio.
—Gaara-chan, conoces la situación de los ANBU, se nos da una pareja y somos obligados a casarnos, hmm… Hinata está más que obligada a seguir las órdenes sea que le seleccionen un marido o deba casarse con su primo a menos que alguien con poder y buena posición se adelante. — Deidara intentaba usar su método de persuasión. — Así que como nieto del tercer Tsuchikage voy a desposarla, a menos que tú decidas hacerlo antes.
— Eres molesto, Deidara. — El Kazekage entendía lo que su casi amigo le estaba diciendo, yendo no perdía nada, asimismo tenía otros asuntos que resolver. — Iré a Konohagakure.
El cielo de la noche en Sunagakure se vio a animada e iluminada por fuegos artificiales que eran la celebración del ninja de Iwagakure, un par de empujoncitos más y sería el padrino de la boda. En todo caso si no llegaba a suceder vería hervir en celos al Uchiha que era tan expresivo como Gaara. Casi empezó a reír al darse cuenta que a Hinata le gustaban los hombres con el rostro imperturbable.
Ino estaba en la floristería Yamanaka en compañía de sus amigas, era lo mejor que podía hacer cuando los clientes escaseaban. TenTen y Hinata eran mucho más alegres de lo que parecían ser a diferencia de Sakura que le hacía enojar.
— Tengo entendido que estás saliendo con Sai. — Hinata le dio un guiño de complicidad.
— A los ANBU nada se les escapa. — Rio la rubia — hacemos algo más que salir de paseo, es tan apasionado y lo que tiene entre sus piernas es taaan…
— ¡Pervertida! — Exclamó TenTen abanicándose el rostro con la mano izquierda — Al menos eso compensa su falta de sentido común, cuídate mucho o saldrá el heredero Yamanaka antes que los Akimichi o Nara.
Hinata empezó a reír, para luego mirar a TenTen — ¿Te imaginas que el pobrecito sea mucho mayor que el resto su equipo? Todo porque su mamá es muy golosa.
— ¡Por favor! de las tres yo soy la más responsable en ese aspecto. — Ino les dio un guiño. — Fui yo quien les enseñó cómo debían de usar un preservativo.
TenTen negó con la cabeza al recordar lo ocurrido muchos años atrás. — ¡Claro que no! fue traumático ver al pepino envuelto en ese plástico y me asusté más cuando dijiste que era pequeño y que los chicos lo tienen muuucho más grande.
— ¿Me vas a decir que Neji lo tiene del tamaño de un maní? — Refutó la rubia un tanto enojada porque la estaba haciendo ver como si fuera una depravada desde la niñez.
— ¡No lo sé, nunca lo he mirado de la cintura para abajo!
Hinata estaba partiéndose de la risa al ver el rostro de TenTen, parecía estarle haciendo competencia a las rosas rojas de la floristería, se distrajo al ver junto a la ventana del establecimiento un cactus que parecía estar a punto de florecer.
— Ni se te ocurra engañar a Itachi con el Kazekage — Tenten siendo muy perceptiva descubrió el rumbo de los pensamientos de su casi prima, ni siquiera la escuchó hacer un ruido para negarlo o girar los ojos para mostrarle ironía — ¿Tan mal están? ¿En verdad pensaste por un segundo en irte con Gaara?
— ¡Oh! No lo puedo creer — Ino quedó perpleja al ver a Hinata dudar por un segundo, ella no era así.
— Le dio miedo que amenazara a Sakura. — Hinata tomó la maceta en sus manos, iba a llevarse el cactus a casa en reemplazo del que alguna vez le regaló a Gaara como promesa de que se casaría con él antes de los 20 años. Iba a ignorar lo referente a su amigo — Itachi debe continuar en su casa descansando de la paliza que le dio mi primo.
— Es de sabios no mirar a un Uchiha a los ojos. — Ino quería confortar a su amiga, pero no hallaba manera de lograrlo sin ser impertinente— Te regalo el cactus, así no olvidarás la promesa que le hiciste a Gaara.
Sasuke que acababa de ingresar no puedo evitar la conversación femenina. — ¿Qué promesa?
Tomó las primeras flores que vio, iba regalarle algo a Naruto y eso era mejor que llevarlo a comer ramen por enésima vez.
— Se casarán antes de los 20 años… ¡Sasuke-kun! — Gritó al darse cuenta de que había metido la pata hasta el fondo, pero al observar a su amiga con una inmensa sonrisa, adivinó lo que estaba planeando. — Falta un mes para que el Kazekage inicie los 20 años y todas sabemos lo que significa.
— Si tu hermano no se da prisa, el Kazekage vendrá a pedir la mano de Hina-chan. — Simplificó TenTen como si fuera lo más obvio. — ¿Quién podría rechazar al Kazekage?
Para Sasuke todo empezaba a tener sentido ¡por ello quería casarse el próximo mes! ¡Itachi estaba idiota si no se daba cuenta de sus sentimientos! Era claro que su cuñada no podía huir de un compromiso con un Kage y menos cuando las relaciones eran tensas la mayor parte del tiempo.
— ¿Cómo está mi bolita de dango? — Inquirió Hinata, durante la última semana él le había cerrado la puerta en la cara, por lo que harta le dejó claro que no estaba dispuesta rogarle ya que tenía misiones muy importantes.
— No sale de su habitación, mi madre va a dejarle la comida. — Sasuke meditó la conducta de su hermano, debía estar analizando sus errores durante la pelea con Neji Hyuga para derrotarlo la próxima vez que se lucharan. — No ha estado entrenando, por lo que puedes estar tranquila.
— Te recomiendo que le compres girasoles, esas le gustan más — Hinata le quitó los claveles rosas que había seleccionado. — También le gustan a Kushina así que él podrá ponerlas en la sala de su casa.
— A veces me asustan chismosos que son los ANBU. — Comentó Sasuke y se divirtió al ver furiosa a su cuñada.
— Son detalles que nos podrían ayudar a saber si hay un infiltrado en la aldea. — Hinata se ofendió por ser considerada una cotilla.
— Ya lo sé, Itachi dice lo mismo.
Ino y TenTen rieron al verlos a punto de estrangularse ya que la conversación seguía extendiéndose porque Hinata le revelaba los detalles más íntimos de su vida, como el osito con el que dormía desde los seis años o cuando se enamoró perdidamente de Naruto.
Temari se sentía ansiosa, sus manos estaban temblando y estaba segura de que si los atacaban al intentar defenderse sería ella quien saldría volando. ¿Quién no estaría entre ansiosa y asustada si tuviera que conocer a sus suegros? Había estado pidiéndole a Gaara durante meses que se diera un tiempo para ir a Konohagakure a presentarse formalmente y este dijo estar muy ocupado, hasta que llegó el nieto del Tercer Tsuchikage a decirle quién sabe qué cosa que logró sacarlo de la oficina.
Tenía la impresión de que estaba siendo usada para salir de Sunagakure, pero eso poco le importaba ya que el verdadero reto sería obligar a Kankuro a quitarse el maquillaje para no asustar a sus suegros, mas con las náuseas que este estaba sintiendo al parecer no sería muy difícil lograrlo.
— Si vomitas te convertiré en arte, hmm. — Amenazó Deidara al verlo casi verde. Al parecer volar en su ave de arcilla no era buena idea, ya estaba asqueado con solo recordar lo mal que la paso con la Quinta Hokage y su amiga.
— ¿En una horrible figura de arcilla? — Preguntó Kankuro, detestaba las alturas, pero jamás pensó en que volar.
— ¿Tú quieres morir! — Deidara tenía vena de la frente saltando por la ira, sus manos estaban elaborando un par de figuras explosivas.
— No deberías hacerle caso, está mareado por la altura. — Gaara estaba meditando en como noquear al ninja en caso de que su ira se manifestara. — Tal vez debamos regresar a la aldea para…
— ¡NO! — Exclamaron al unísono Temari y Deidara, ambos por motivos distintos, pero con un mismo fin; llegar a Konohagakure.
— Kankuro, si te atreves a hacer algo más te lanzaré — Temari lo amenazó con el puño, lo que hizo le tragar grueso y mantenerse callado el resto del viaje.
