¡Primer capitulo del año! :D
Tras unos minutos de hablar con su hermano, Ronnie Anne se alisto para visitar a Héctor, Rosa y de ser posible a sus tíos y primos a quienes la última vez que los vio fue en la pequeña boda improvisada que tuvo con Lincoln —aún no se casan por la iglesia—. Del afán no alcanzo a secarse el cabello, por lo que lo dejo así, suelto. En una mochila morada empaco lo esencial: Celular, las llaves de la casa y pastas con una botella de agua debido a su estado, dejo una nota a Lincoln de donde estaría para no preocuparlo y salio de la casa. Justo a tiempo, pues vio estacionado el camión que era del abuelo con Bobby en el asiento del conductor.
—¿Lista?
—¿Tu lo estas?
Ambos se abrocharon los cinturones y Bobby puso en marcha el auto hasta Great Lakes City.
Uno pensaría que hubo silencio durante el camino, pero no. Bobby y Ronnie Anne hablaban sin parar como si no se hubieran visto en mucho tiempo. Pero era Bobby el que más hablaba. El se estaba sintiendo agotado de tener que trabajar en varios puestos, tanto su familia como Lori le aconsejaron tomarse un descanso y enfocar su mente en una sola cosa, el hacerlo le abrió la oportunidad de solo ayudar en el mercado Casagrande y de ser posible, herede la tienda mientras que en sus ratos libres tomaba clases de guitarra.
—Bien, ya llegamos... Y este, ¿me prometes que no le dirás al abuelo que tome la camioneta sin su permiso?
Su hermana negó con la cabeza y sonrió. Solo por esta vez le daría el beneficio de la duda. Ya se vengara con eso si se presenta la oportunidad.
Entraron a la casa que, tampoco es que haya cambiado mucho que digamos, solo nuevos muebles y quizá una que otra pared pintada. Siguieron hasta la sala hasta que alguien los ve desde su sillón.
—Ronalda —extendió los brazos.
—Abuelo, me alegra verte —corrió a abrazarlo.
—A mi también me alegra verte. Por cierto hay unos tamales en la mesa —se levanta y se dirige a la mesa.
—Abuelo no creo que sea...
Héctor se acerca para agarrar dos pero, no contaba con la astucia de una chancla voladora.
—No en mi guardia —dijo Rosa mientras la chancla era devuelta a su mano como boomerang—. Oh mi niña, viniste —en vez de abrazarla la estaba asfixiando—. ¡Oigan todos vengan, tenemos visitas!
—¡Ronnie! —dice nada menos que Carlota.
La chica no ha cambiado, seguía con la misma ropa y se había soltado el peinado que solía llevar. Su estilo de vida tampoco ha cambiado mucho, solo se volvió más independiente al abrir su propio salón de belleza trabajando como makeup artist, teniendo a su hermano CJ como peluquero, barbero y también dueño del local.
—Hola Carlota —se abrazan—¿Y los demás?
—De seguro Carl esta convenciendo a CJ en buscar chicas por Internet —Carlota rueda los ojos molesta de imaginarse a su hermanito viendo revistas de chicas con poca ropa o sin ella—. La adolescencia si que lo está afectando, ya sabes, cambios de humor, de estatura, acné... Solo falta que le cambie la voz.
—Hola —entro Carl hablando con voz varonil, hasta que tosió—. Oh, creo que me atore —su voz paso a ser la misma que todos conocemos.
Carl Casagrande cambió bastante en cuanto a lo físico: Más alto, un poco más atlético y seguía usando la misma ropa solo que unas tallas más grandes. En cuanto a su estilo de vida, seguía siendo un aprovechado y todo un galán con las chicas, claro que eso le cobraba factura al llegar a casa con el ojo morado. Sigue en la secundaria y su sueño es ser un exitoso hombre de negocios.
—Por favor dime que no hiciste nada estúpido con CJ.
—Oye, la abuela ya me castigo por eso —dijo Carl—. CJ está jugando con sus estúpidos legos —esto último lo dijo con voz baja y rechinando los dientes para no ser escuchado por su hermano.
Y hablando del rey de Roma, a la sala entra CJ quien seguía igual a como cuando tenía trece años: Cuerpo redondo, con los dientes del frente salidos y baja estatura. Como se dijo antes, el chico ahora ayudaba a su hermana con la peluquería, pero solo los fines de semana, ya que su verdadera vocación es el teatro, el cual lo descubrió hace poco.
—Hola Ronnie Anne —dijo CJ mientras la abrazaba con toda su fuerza, pero cuidadoso de no lastimarle el vientre —. Oh, y hola bebé —le da un besito en el vientre.
—Hasta que por fin alguien saluda a mi hijo o hija —Ronnie Anne miro mal a los presentes ya que desde que llego no les importo saludar al bebé.
Los demás se sintieron apenados, pero solo Bobby y Carl silbaron haciéndose los desentendidos.
—¿Y a qué se debe tu visita Ronnie Anne? —Pregunto nada menos que Carlos, quien llegaba con su esposa Frida y su bebé Carlitos, que ya no es un bebé.
Carlitos tiene el pelo rojo y enmarañado, como se acabará de levantar, usaba de vestimenta una playera blanca con el estampado de "Carlitos X", ya que sueña ser reconocido como su padre cuando era Carlos X, unas bermudas rojas y tenis negros con calcetas blancas. Estudia en la secundaria y quizá no sea un niño muy brillante que le guste pasar horas metido en una biblioteca, pero aun así saca buenas calificaciones.
—Oh nada, Lincoln esta con su familia y bueno, no quería pasar la tarde sola comiendo helado y viendo películas deprimentes, así que llame a Bobby y, ¡aquí estoy!
—Nos alegra tanto que vinieras, pero, debiste quedarte en casa...lo digo por bueno, el bebé —le dijo la abuela en un tono preocupado y maternal.
—No exageres abuela, mi vientre aún no se nota y si así fuera, eso no me va a impedir visitarlos. Así como tampoco evitare que me visiten de vez en cuando.
Las palabras hicieron llorar a todos, excepto a Héctor y Carlos porque bueno, hombres tenían que ser, y Ronnie no pudo evitar derramar las lágrimas que tenía acumuladas, aunque por dentro se sentía avergonzada de mostrar ese sentimiento sin haberlo pedido. Si bien ella se caracteriza por ser alguien de carácter fuerte, el embarazo de cierto modo le ha afectado la sensibilidad.
—Pues en ese caso, tendré que preparar más comida para ambos —dijo Rosa—. Quiero que mi nieto nazca fuerte y sano.
—Eso te lo garantizo —Ronnie guiño su ojo. Y en contados segundos, los Casagrande estaban sentados en la mesa; como Carlitos ya no era más un bebé su silla fue cambiada por una para gente grande.
La especialidad de la casa fueron los deliciosos tamales de Rosa más jugo de naranja y para acompañar un postre de frutos rojos. Todos disfrutaban del almuerzo, pero Ronnie era quien devoraba la comida, incluso pedía más.
—Qué bueno que no soy mujer — espeto Carl en voz baja, pero la suerte no estaba de su lado.
—¡QUE DIJISTE! —gritaron Ronnie y Carlota, aunque aclarando que la primera rugió como leona.
—N...Nada, nada.
—Bueno cambiando un poco de tema. ¿Ya pensaste en un nombre para mi nieto? —pregunto Rosa a lo que todos prestaban atención poniendo sus ojos sobre Ronnie Anne—. Porque tengo sugerencias, qué tal si sigues con el legado y lo llamas Charlie.
—A no, se llamará Héctor Junior como su increíble y apuesto abuelo —puso su mejor sonrisa mata pasiones.
—Escuchen —pero su petición fue interrumpida.
Casi todos se peleaban por escoger un nombre adecuado para el bebé de Ronnie Anne, los únicos que no opinaban eran Carlota y Cj, ella porque le parecía más justo que sean los padres quienes elijan el nombre, en este caso serian su prima y Lincoln, en cambio CJ creía que cualquier nombre le parecía bonito así no combinara.
—¡Oigan! —callaron todos—. Se que están muy entusiasmados por el nombre del bebé, pero creo que es algo que debo hablarlo con Lincoln. Además, ni sabemos que vamos a tener.
Se quedaron pensando un momento. La chica estaba en lo correcto, el nombre del bebé era algo que solo debían discutirlo los padres. Aunque no estaría mal recibir un poco de ayuda.
Espero y les haya gustado este capitulo, que quizá no sea el mejor porque al tratarse de los Casagrande no tengo mucho material.
Deseenme suerte para que los siguientes capítulos sean un poco más largos XD
