Buen día, tarde o noche, apreciado lector.
Antes que nada, permíteme hacerte saber, con cierta vergüenza, que pese a ser este un proyecto importante para mi, no hago revisión del mismo, por lo que disculpa las faltas de ortografía y sintaxis. Probablemente este capitulo tenga muchas de esas.
¿Cuál es la excusa para eso? Pues que mi salud, la cual nunca a sido buena, últimamente a empeorado bastante, y aunque técnicamente hablando dispongo de bastante tiempo, no puedo aprovecharlo como me gustaría, teniendo que dejar algunas cosas de lado, entre ellas la revisión de esta historia.
En cualquier caso, espero que disfruten este capitulo y la historia en general.
Cyberz Fuera.
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Lejanas Copias Tuyas
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—¡Vamos, Lincoln!— exaltado, Rusty increpó a su amigo— ¿En verdad vas a preferir a unas chicas antes que a nosotros?
Confundidos, todos los presentes, incluidos algunos extraños que estaban en los alrededores y que sabían un poco sobre ellos, voltearon a ver con cierta confusión al chico lleno de acné. Algunos incluso lucia indignados ante la pregunta que aquel bien conocido degenerado expresó, pues les resultaba irónico que justo él preguntara aquello.
—Tu nos has dejado de lado cada vez que intentas conquistar a una chica— respondió Clyde, arqueando una ceja—, nunca te hemos dicho nada por eso.
—¿En serio están de parte de Lincoln? ¡Quiere irse a pasear y ligar con una niña!
—Haiku solo es un año menor que nosotros— con desinterés, Lincoln tomó la palabra—, si ella es una niña, entonces también nosotros lo somos.
—¡Claro que no!— ofendido, Rusty alzó la voz— Ya somos adultos, y ella es una niña, apuesto a que ni siquiera tiene vello…
Con mucha rapidez, pero incluso mas fuerza, Clyde y Zach taparon la boca de Rusty antes de terminar lo que diría, sintiéndose avergonzados por lo atrevido y despreocupado que era ese idiota para expresarse. Nadie se cuestionaba la razón por la que Rusty siempre estaba en problemas, si acaso se cuestionaban como no se metía en mas problemas siendo como era.
—Rusty, eres un enfermo, ¿Por qué eso debería de importar?
—Creo que casi nadie de nuestra clase tiene vello aun, Rusty— con incomodidad, fue Zach quien hizo el comentario—, solo míranos, somos unos niños. Solo los chicos que están en algún equipo escolar han empezado a tener algo de eso.
—Díganlo por ustedes, perdedores— con prisa y sin pudor, Rusty levanto su playera, exponiendo su pecho y mostrando un pequeño vello parcialmente rizado en el—, yo estoy ya en camino a ser un tipo varonil.
—Rayos, Rusty, tu piel es demasiado blanca. Eso no puede ser normal.
—¿De qué hablas? tu piel es igual de clara.
—En él es normal por su condición genética—con calma, Clyde agregó—, una persona normal no debería ser tan pálida, Rusty.
—Como sea, al menos yo tengo algo de vello. En cualquier caso, ¿en verdad no les molesta que Lincoln salga con una niña?
—Pues no, somos niños, a fin de cuentas.
—Entonces, supongo que no esta tan mal que a mi me guste una, ¿cierto?
Antes de volver su mirada con preocupación en dirección a Rusty, los chicos compartieron entre ellos miradas de incomodidad. Era Rusty quien dijo aquello después de todo.
—Eso depende— con miedo a la respuesta que podría recibir, Lincoln preguntó—, ¿de quién se trata?
—Descuiden, se los contare después, tu novia ya llegó.
Volteando en dirección a donde Rusty apuntó, los chicos vieron que Haiku efectivamente se acercaba a ellos, pero si bien a Lincoln no le sorprendió, para el resto fue inesperado ver a las dos chicas que la acompañaban, pues, aunque ninguna de ellas era atractiva convencionalmente, como si lo era Haiku, igual había algo en ellas que los atrajo bastante. Probablemente el hecho de que eran mayores, aunque también podría ser el hecho de que, al tener pechos desarrollados, las hormonas de los chicos simplemente se agitaron.
—Hola, Lincoln— mostrando aquella tenue sonrisa, Haiku saludo al peliblanco, dándose la libertad incluso de pararse junto a él.
—¿Qué hay, Lincoln?— a forma de saludo, fue Maggie quien preguntó, sin mostrar expresión alguna en su rostro, y usando aquella ronca voz que tenía, intimidando un poco a los amigos del peliblanco— Parece que lo de ser un nerd es parte de tu familia, los amigos de Luan también se ven como una bola de desadaptados.
—Hola, Haiku— saludó, sonriéndole cálidamente— y hola, Maggie. Es molesto que lo digas, pero la verdad es que si somos un grupo de nerds.
—Yo creo que eso no tiene nada de malo— usando sus manos para acomodar su cabello, Ashley procedió a saludar—, ¿Cómo estas, Lincoln?
Tras que la conversación casual propia de momentos así avanzara un poco, Lincoln al fin pudo irse en compañía de las chicas, dejando atrás a sus amigos y los planes que ellos tenían, los cuales rechazo con justa razón. O al menos así lo veía él.
—Pensé que dirías alguna estupidez para evitar que Lincoln se fuera con ellas— comentó Clyde, una vez que el grupo de amigos emprendió camino.
—No había forma de hacerlo, creí que Lincoln quería pasar la tarde con una niña, pero ahora entiendo porque se fue.
—¿A que te refieres?— inocentemente, fue Liam quien preguntó.
—¿Acaso no viste a la chica que parecía un cadáver? Sus tetas eran enormes, puedo apostar a que podría poner mi…
Tapando violentamente la boca de su amigo una vez más, Clyde y Zach miraron con severidad al degenerado del grupo y sin mediar palabras, decidieron llevárselo con ellos así, impedido para hablar. Siempre que pasaba algo así, todos se cuestionaban porque seguían siendo amigos de un chico tan desagradable, pero al final nunca indagaban mucho al respecto, a fin de cuentas ya era parte del grupo, y sacarlo sería molesto.
—Y, ¿Cómo has estado?
Sentado en la mesa de aquel restaurante familiar, frente a Ashley, Lincoln preguntó, tratando de iniciar una conversación con ella mientras las otras dos chicas regresaban. Aunque trató de convencerlas de que él podía hacer cierto encargo, en realidad agradeció que Haiku y Maggie lo dejaran a solas con Ashley. Era una chica genial y, a diferencia de sus otras citas, ella le gustaba bastante.
—Todo bien, pasando el rato con las chicas y ya.
—Ahora que lo mencionas, pasas bastante tiempo con Maggie y Haiku. Ninguna de ustedes tres se parece, ¿Cómo terminaron siendo amigas?
—¿Haiku no te ha hablado sobre eso?— con cierta confusión, Ashley preguntó, interesándose mas en la platica que el peliblanco le proponía.
—No se lo había preguntado.
—Oh. Han tenido como quince citas el ultimo mes y nunca le preguntaste por eso. La verdad es que no me sorprende— Lincoln arqueó una ceja ante aquellas palabras—. Nuestras madres son amigas desde hace años. Cuando tenia como siete años, me tuve que mudar con mi familia, pero Maggie y Haiku siguieron juntándose. Ellas dos son muy unidas, aunque esos gustos raros que tienen las hacen algo inexpresivas.
—¿Qué hay de ti?
—Volví hace poco mas de un año al pueblo. Solo mamá, mi hermana y yo. Y volvimos a juntarnos como cuando éramos pequeñas. Eso es todo.
Incomoda con ello, Ashley notó la forma en que Lincoln la veía, y si bien no era de una forma lasciva, ni tampoco de una forma denigrante, le seguía siendo bastante incómodo. Era un chico lindo, pero todo lo que había escuchado sobre él la ponía de un humor extraño, como si le molestara. En un inicio aquello ocurría porque no confiaba en él, mas aun cuando estaba junto a Haiku, pero ahora que sabia mas sobre él, esa extraña sensación era mucho más constante.
»¿Qué hay de ti, Lincoln? ¿Por qué sigues invitando a Haiku a esas citas? ¿En verdad planeas tener algo con ella, o solo estas jugando con sus sentimientos?
—¿Sentimientos?— confundido, Lincoln parpadeó repetidas veces ante esas preguntas— No se de que hables, Ashley, Haiku y yo solo somos amigos. Por eso la invito a esas citas, para demostrarle cuanto la quiero, como amiga.
—Ya veo. Es una lástima, para Haiku esas citas son algo un poco más que solo amistosas.
—¿En serio?— nervioso ante aquello, pero especialmente por la mirada fulminante que Ashley le dedicaba, Lincoln preguntó con una voz algo temblorosa— Yo no creo que sea así.
—Soy su amiga íntima, Lincoln. Creo que se mas sobre ella que tú. Puede que para ti ella solo sea tu amiga, pero para ella es algo distinto. Ella es hermosa, pero tiene esa aura que aleja a la gente, así que eres el primer chico que la invita a salir, así que se esta tomando muy en serio esas citas.
»Sabes, ella me ha contado mucho sobre ti. Es gracioso que se conozcan desde hace tanto tiempo, y todo gracias a una de tus hermanas. Si no me cuentas a mi o a Maggie, Haiku dirá que solo Lucy es su amiga, aunque se conocen muy poco y no comparten muchas cosas en común. Quizá sean solo ellas, o puede que sea por ese gusto raro que tienen por lo oscuro, pero ninguna de ellas es muy buena para conectar con las personas. Maggie tiene esa actitud tosca, Lucy difícilmente habla con las personas, y Haiku solo es alguien asustadiza. Me pregunto si es por como son que terminaron metidas en esas aficiones e ideologías. ¿Tú qué opinas, Lincoln?
—No puedo hablar por Maggie o por Haiku— manteniéndose algo incómodo, Lincoln respondió, sintiéndose algo exaltado por aquella aura ominosa que esa chica emanaba por momentos, pero alegre también de conversar con ella un poco mas de lo normal, aunque fuera de cosas que parecían difíciles—, pero Lucy terminó metida en las cosas góticas por mi culpa. Solo se siente identificada con algunas cosas, pero si a ella le gusta, no creo que este mal.
—Lo entiendo. Pero, como te decía, Haiku te ve de forma especial. No se si realmente le gustes, pero te ve como alguien especial. Gracias a que tienes experiencia con Lucy, fuiste capaz de tratarla con normalidad, y eso la hace feliz. Pero me molesta un poco saber que estés jugando con ella.
—Yo no estoy jugando con ella…
—No creo equivocarme— le interrumpió—, ella nos ha platicado cada una de sus citas, y la verdad si parece que estas jugando con ella. Si para ti Haiku es solo una amiga, ¿Qué necesidad hay de que tengan contacto físico?
—Yo no… es decir… es solo, ya sabes, contacto normal.
—He tenido bastantes amigos, y otros tantos novios, y creo que se bien que a un amigo del sexo opuesto solo se le besa cuando quieres algo mas que una amistad, pero nada como un compromiso. ¿Me explico?
—No creo entender lo que dices— con su cuerpo algo encogido, Lincoln trataba de aparentar calma.
—Quiero decir, pequeño casanova, que este es un pueblo pequeño, y es fácil saber lo que otros hacen, dicen o sienten, con mucha facilidad. Y por eso se que no es Haiku a la única chica que has estado engatusando con citas esplendidas para después convencerlas de que las dejes ser algo mas que tus amigas, pero sin pedirles que sean tus novias.
—No es lo que parece.
—Cuando escuche sobre eso la primera vez, me moleste mucho, ¿sabes? Fue por eso que empecé a prestarte atención. La verdad tu me dabas bastante igual, pero Haiku es mi amiga, y es una niña, así que no podía dejarla ser engatusada por algún idiota de turno.
—Estas malinterpretando las cosas…
—Pero fue una sorpresa escuchar sobre ti, pequeño casanova. Creí que eras el típico chico popular que se aprovecha de su popularidad para hacer alguna estupidez de la que nunca se arrepentirá porque no tiene los escrúpulos ni valores para ello. Pero me calmé bastante cuando supe quien eras.
—¿En serio? ¿Por qué?
—Bueno, aunque ya había notado tu cabello antes, no me di cuenta que tú eras el chico Loud hasta que pregunte por ti. Diez hermanas son muchas, y eso me hizo enojar, teniendo tantas hermanas me parecía horrible de tu parte estar jugando con las chicas a las que invitas a citas. Pero según todas las personas a las que he preguntado, tu no eres alguien malo.
—Por supuesto que no— mostrando una falsa seguridad, Lincoln trató de mostrar indignación.
—Un chico me contó que en una ocasión le ayudaste para evitar a su bully, y gracias a eso el matón se aburrió y perdió interés en el chico. Eso fue muy amable de tu parte Lincoln.
—Gracias, creo.
—Los chicos de tu clase dicen que eres un nerd. Pero también dicen que eres genial.
—¿En serio? Nunca me lo han dicho a mí.
—Dicen que sabes tocar algunos instrumentos musicales, o que tienes buenas calificaciones. También dicen que eres bueno en los deportes y que tus bromas o chistes son siempre muy divertidos. Eres en verdad alguien genial, Lincoln. ¿Por qué todos creen que eres un nerd? O bueno, ¿Por qué todos creían que lo eras?
—Pues, me gusta leer comics…
—Oh… olvidaba que son solo niños.
—Tú también lo eres— amedrentado, Lincoln increpó a la chica.
—Tengo quince años, Lincoln.
—Son solo tres años de diferencia.
—Puede ser, pero créeme, la forma en que ves las cosas a tu edad y la forma en que se ven las cosas a mi edad es bastante distinta. Yo, personalmente creo que tengo algo mas de experiencia que el resto, al menos en esto de los chicos y las chicas.
—No creo que sea para tanto.
—Hiciste lo imposible para tratar de tener a cuatro chicas felices en un baile solo porque tus hermanas te emparejaron con ellas sin avisarte, y al final pasaste una noche no muy agradable para evitar que ellas se molestaran. Eso fue muy lindo, Lincoln. También escuche sobre esa vez que corriste para atrapar a la chica del moño azul cuando caía de un árbol, me dio risa cuando me mostraron tu foto siendo mas pequeño y con era férula por haberte dislocado el hombro. ¿Por qué intentaste detenerla con tus brazos?
—Creí que, si no lo hacía, ella se lastimaría.
—También escuche que ayudaste a tu hermanita a que la escuela reconociera oficialmente su club gótico…
—Fúnebre.
—Si, eso, fúnebre. Y que pasaste mucho tiempo con Lucy y Haiku planeando como hacerlo. Hasta conseguiste que se les permitiera entrar en el cementerio para lecturas nocturnas y gracias a eso de alguna forma conseguiste que la mala fama que tenia aquel tipo de aspecto cadavérico mejorara.
—Se llama Boris.
—Lo sé, es solo que no confió mucho en un adulto que se junta con niñas pequeñas. Pero tu si lo haces, y supongo que eso te hace una mejor persona que yo. Eres también alguien maduro, Lincoln.
—Yo solo quería ayudar a Lucy, es algo que le gusta y no quería que sintiera que no valía la pena, solo quería que se sintiera reconocida.
—Si, y lo hiciste bien. Siguen siendo un grupo peculiar, pero al menos ya no son los marginados del pueblo gracias a que tienen actividades relacionadas con la escuela. Un niño de doce años se encargo de que la escuela entendiera eso y lo permitiera, tienes bastante tenacidad si conseguiste algo así, lo admito.
—Gracias— sonrojado, mas por la sonrisa que Ashley le dedicó, que por los cumplidos que le escucho, Lincoln tartamudeo un poco aquella palabra.
—Conseguiste detener el acoso escolar de tu grupo de amigos, conoces a casi todo tu grado, aunque no seas amigo de muchas personas, y gracias a tus hermanas conoces a muchas personas de grados superiores e inferiores. Pero no aprovechas eso para hacerte notar, por el contrario, tienes un bajo perfil la mayoría del tiempo.
—Bueno, no creo que seria una buena idea aprovecharme de el reconocimiento de mis hermanas. Es algo que ellas consiguieron, no yo.
—También me gusta eso de ti, Lincoln. Eres alguien que no quiere aprovecharse de los otros. Tienes todo para ser el chico genial y popular de la escuela, aun si es aprovechándote de lo que otras personas han hecho, pero te has mantenido al margen. Y no lo haces porque seas alguien reservado, solo lo haces porque no quieres pasar por encima de nadie.
»Cada vez que preguntaba sobre ti, las cosas siempre terminaban igual, haciéndote ver como un chico lindo que es amable con todos y que siempre hace cosas divertidas, pero que nadie se quiere juntar con él porque es un nerd que lee comics y se viste como tonto.
—¡Oye!
—Eres mi tipo completamente, Loud. Dejando de lado la forma en que te vistes, creo que en verdad me gustas, y mucho.
Lincoln se emociono ante aquella declaración, después de todo, para él, Ashley era sin dudas una chica atractiva la cual le gustaba mucho. En parte era por eso que seguía teniendo citas con Haiku, pues, aunque no podía negar aquellas cosas de las que fue acusado, lo cierto es que la pequeña chica vampiro, como la mayoría se refería a ella de forma despectiva, le era bastante indiferente en términos de atracción.
No era ciego, ni tampoco tonto, al menos no demasiado, Haiku era una niña hermosa que, sin lugar a dudas, al pasar por la pubertad seria increíblemente atractiva, puede que, de las más atractivas en todo su curso, a fin de cuentas, ella tenía esa belleza exótica a causa de su ascendencia y de su muy peculiar pero refinado estilo de vestir. Todo en ella era un claro indicio de la bella mujer que sería algún día, y la muy atractiva chica que estaba por convertirse en un par de años como mucho.
Agregado a ello estaba su personalidad tan curiosa, pero sin duda tan entrañable. Era cierto que, para la mayoría de los chicos y chicas, Haiku era solo una chica vampiro pretenciosa y muy estirada, la cual no hablaba con casi nadie por su sentido de superioridad. Pero en realidad ella era solo una niña tímida a la cual le costaba entablar relaciones debido a la marca profunda que su situación familiar había dejado en ella.
Pero una vez ella se abría con alguien, así como lo hizo con Lincoln gracias a Lucy, ella era solo una niña mas de entre tantas. Aunque gustaba de usar aquella ropa refinada y con cierto toque estético, realmente no dejaba de ser solo una niña con un interés en algo en particular, la cual por mucho tiempo se sintió sola en el pueblo, hasta que conoció a Lucy. Una niña que pese a ser difícil de tratar en un inicio, para la mayoría de los hermanos, especialmente de las mas pequeñas en la familia, era alguien muy apreciada, incluido el mismo Lincoln.
Pero, pese a eso, Haiku no le interesaba como una pareja… no como una novia. Sus razones para seguir manteniendo aquella estrecha relación que formo con ella recientemente era debido a dos razones. La primera de ellas era exactamente la misma que para seguir estrechando lazos con el resto de las chicas, el contacto físico. No era algo que se sintiera cómodo de compartir con nadie, ni siquiera con Clyde y los chicos, pero la verdad es que, en esos dos meses recientes en que estuvo haciendo su jugada estúpida y arrogante, varias de las chicas realmente habían caído por él y su pequeño juego.
Sonriendo un poco para sí mismo, Lincoln recordó como es que, aun si era a escondidas, podía besar libremente a casi todas las chicas, y mas de alguna ya le había permitido llegar incluso mas lejos. Jordan le permitió tocar sus pechos y al poco tiempo le dejo palpar su cuerpo con libertad, algo que Mollie también le permitía, aunque solía hacerse un poco mas de rogar por ello.
La verdad era que, pese a ser algo muy gratificante en el momento, Lincoln realmente no estaba tan feliz como llego a pensar por conseguir aquellos avances con ninguna de ellas, pues, contrario a lo que pensó en un inicio, hacer aquello no le hacia olvidar ni superar lo de Stella, solo se lo recordaba y le causaba cierta culpa. Era un poco descabellado, pero Lincoln de verdad quería algo íntimo, sin embargo, esperaba intimidad como la que tuvo con Ronnie, o con Paige, o con la misma Stella, el tipo de intimidad que ocurre de manera sentimental, no física.
Y era por eso que seguía invitando a salir a Haiku, pues al salir con ella era muy probable que, por su edad, no la dejaran ir sola, siendo Maggie quien la acompañaba la mayoría de las veces, y por extensión, también Ashley, y era esta ultima la que mantenía interesado a Lincoln. Aunque algo mayor, y en consecuencia mas alejada de lo que él podía manejar, Lincoln igual intentaba hacer sus avances con aquella chica de sonrisa graciosa y look relajado.
Aunque algo descarado al hacerlo, Lincoln perdió la vergüenza al momento de tratar de convencer a Ashley de tener algo con él, no solo por la confianza de sus éxitos recientes con otras chicas, sino al notar también como es que Haiku no parecía darse mucha cuenta de como él coqueteaba con su amiga, Así como Maggie parecía notarlo, pero impasiva, dejaba suceder aquello sin intervenir en lo más mínimo. Aquello hizo pensar a Lincoln que tenia el camino despejado para tratar de acercarse más a Ashley.
—Cuando intentas parecer un chico genial— continuo la chica del cabello con un color indescifrable—, de alguna manera me parece lindo. Puedo entender porque a Haiku le gustas tanto. Ella te ve como un hermano mayor, ¿sabias?— Lincoln se mostró sorprendido, lo cual basto para que Ashley entendiera su respuesta— Pero ella quiere mas a tu hermanita. Al principio creí que Haiku quería ser tu novia o algo así, por eso empecé a preguntar sobre ti. No quería a un chico raro o malo con ella, pero afortunadamente ella no te quiere de esa forma. Según ella si le gustaría ser tu novia, pero solo porque eso haría que Lucy sea su hermana menor. Bastante tierno, ¿no crees?
Lincoln frunció el ceño, molesto ante la idea de que Haiku en realidad lo estaba usando, pero poco tiempo tuvo para reflexionar al respecto, pues la linda chica frente a él, aprovechando que las otras dos acompañantes seguían ausentes, continuó.
»Cuando te vi con ella me moleste un poco, tenías esa pinta estúpida de chico popular arquetípico, con esa actitud cliché, y encima pensé que te veían como un idiota desesperado por atención al teñirte el cabello de color blanco.
—¡Ese es mi color natural de cabello!— molesto por lo dicho, Lincoln le corrigió.
—Si, lo sé, cuando me entere me sorprendió mucho, no es que sea algo de todos los días ver a un niño de doce años con el cabello blanco. De hecho, cuando supe que era tu color natural de cabello, incluso me pareció genial, pero aun no tenia mucha confianza en como te comportabas con Haiku, así que empecé a preguntar sobre ti con todas las personas que pude. La primera fue Maggie.
—Pero, todos hablaron bien de mí, ¿cierto?— con nerviosismo, Lincoln apelo a lo que anteriormente le dijo la chica.
—Si, ya te lo dije, todos hablaron bien de ti, no hubo una sola persona a la que yo le preguntara que pudiera decirme algo malo sobre ti. Bueno, además de que eras algo atolondrado, bastante descocado y super nerd, pero eso me pareció lindo. Incluso llegue a pensar que era lindo lo que hacías de cambiar tu apariencia, como queriendo encajar con todos. Pero…
La pausa que hizo Ashley en ese momento, lo desconcertó un poco. Ella desvió la mirada y mantuvo la intriga por varios segundos, frunciendo suavemente sus labios por momentos, como tratando de pronunciar algo, mientras sus dedos tamborileaban sobre la mesa con cierta prisa.
»¿Recuerdas ese día en la entrada de tu escuela? Cuando te pusiste a hablar conmigo mientras Haiku salía, el día que ella tuvo que salir tarde por algo sobre su club de vampiros— Lincoln asintió, sin la energía para enfrentar a la chica y corregirla diciendo que aquel club era de góticos y no de vampiros—… ese día que aquella chica morena se te acerco y tu saliste corriendo.
Lincoln trago saliva de forma pesada, casi ahogándose con el acto, al recordar aquello.
»Te lo voy a resumir, pequeño galán, ese día yo hable con esa chica. Bueno, en realidad hablé con ella en otras ocasiones también, pero el punto es que descubrí algunas cosas que no me terminaron de gustar sobre ti, pequeño galán.
—No se que es lo que Stella te dijo, pero seguramente estas confundiendo las cosas.
—Tu te le declaraste, ella te rechazo y ahora la ignoras en todo momento, aun cuando ella quiere arreglar las cosas.
—Si, bien, no estas confundida, pero esa no es toda la historia.
—¿Cuál seria toda la historia entonces?
—Pues, ella estuvo dándome señales de que quería algo mas conmigo, por eso decidí confesarme. Ella ya sabia que me gustaba y aun así comenzó a tratarme de esa forma tan… ni siquiera sé cómo definirlo.
—¿Ella ya lo sabía? ¿Estás seguro?
—Claro que sí, ya había intentado algo con ella antes.
—Oh… ¿Cómo fue eso entonces?
—Cuando nos conocimos, ella se acerco a mi y a la pandilla y eso nos confundió, creímos que ella quería algo con nosotros, incluso la confrontamos para que eligiera a uno…
—¿A quién eligió?
—Pues… no eligió a nadie, dijo que ella solo quería conocernos mejor para hacerse amiga nuestra, así que hasta ahí quedo todo.
—Y aunque ella dijo que solo quería ser amiga de ustedes, ¿decidiste declararte otra vez?
—Esa vez no me declare, era solo que Stella es linda y a todos nos gustaba. La primera vez que me iba a declarar fue cuando ella empezó a actuar mas cercana a nosotros, a mi y a Liam en especial, pero ella noto que estábamos actuando raro, así que hablo con nosotros otra vez.
—Ella les dijo en dos ocasiones que solo quería una amistad, pero tu aun volviste a intentarlo. Eso no suena como una buena excusa para dejar de hablar con ella.
—Pero, después de eso ella empezó a pasar mucho tiempo a solas conmigo, teníamos algo especial, y se que ella lo sabía. Fue ella la que empezó con todo eso, fue ella la que me empezó a tratar diferente, yo solo hice lo que pensé que ella quería.
—¿Ella te dijo que quería eso?
—Pues, no, pero así se sentía.
—Esa chica les dijo en dos ocasiones que no quería nada con ustedes además de una amistad, pero, por alguna razón, tu decidiste que la forma en que te trataba significaba que ella quería algo más. ¿Correcto?
—No lo digas de esa forma, en verdad ella me trataba diferente.
—Ella te dijo claramente que solo quería ser tu amiga, y cuando ella empezó a tratarte de forma especial lo único que pudiste pensar es que ella quería ser tu novia. ¿No paso por tu mente que ella simplemente te veía como un amigo especial? ¿No pudiste pensar en que esa chica solo te veía como el mas cercano o el mas intimo de sus amigos? Debía ser necesariamente que quería ser tu novia. Eso es muy arrogante de tu parte, pequeño galán, el mundo no gira a tu alrededor.
—¡Pero ella me provocaba! Estoy seguro de eso…
—Oh, ya veo, estas seguro de eso. Me pregunto que tipo de insinuaciones te hacia ella para que tu llegaras a esa conclusión, quizá tener mucho contacto físico contigo, lo cual solo puede significar que quiere sexo contigo, ¿cierto? Imagino entonces que deberás tener mucho sexo con tus hermanas, en especial con las pequeñas, ya que ellas también deben ser muy unidas a ti y deben tener mucho contacto físico, y eso solo puede significar que les gustas.
A Lincoln se le revolvió el estomago al escuchar eso, pero fue incapaz de expresar su voz para defenderse por lo que la chica frente a él le decía.
»¿O acaso era porque se tomaban de la mano? Eso suele significar que son novios, ¿cierto? Seguramente mucha gente pensó que tus hermanas mayores eran raras cuando te llevaban por la calle de la mano, cuidando de ti, aunque seguramente no era por eso, era porque tu le gustabas a tus hermanas y querían verse como tus novias, ¿cierto?
—No— sintiéndose nauseabundo, Lincoln trató de defenderse—… no puedes comparar ambas cosas, Stella no es mi hermana. Es obvio que las cosas son diferentes entre la familia y los amigos.
—Bien, entonces debieron ser las citas, solo los novios tienen citas después de todo. Jamás se ha visto a familiares tener citas ni tampoco amigos, solo parejas. Ella quería salir en citas contigo para que fueran novios, por eso solo tenia esas citas contigo… oh, es verdad, ella tenia citas con cualquiera de tus amigos, quienes eran también sus amigos. Con todos ustedes, citas que ella consideraba como las de amigo, pero que tú, o puede que todos ustedes interpretaran como algo mas, a pesar de que ella fue muy clara.
—Pero, tu no entiendes, ella me trataba de forma diferente.
—Si, Lincoln, ella lo hacía, porque eras especial para ella, eso no significa que quiera ser tu maldita novia o que quiera algo de ese estilo contigo. En todos los grupos hay un favorito para cada miembro. ¿Acaso tu aprecias de la misma forma a toso tus amigos? ¿Los tratas igual? ¿Pasas el mismo tiempo con ellos? ¿Tienes las mismas anécdotas con todos? ¿Han pasado por las mismas cosas y hablan siempre sobre lo mismo? ¡Claro que no!
»Porque, como has dicho antes, es ese chico de lentes tu mejor amigo, con el que mas pasas tiempo, el que sabe mas cosas sobre ti y sobre quien mas sabes cosas. Aquel con el que compartes más recuerdos.
—Pero eso es diferente…
—¿¡De que manera!?— poniéndose de pie de forma amenazante, Ashley ahora no lucia seria, ni molesta, ni confrontativa, se veía furiosa— ¿Qué harías tu si ese chico de lentes dejara de hablarte? ¿Qué harías si el, de un momento a otro, decidiera ignorar tu presencia? Si lo único que hicieras fuera decir que el es tu segundo mejor amigo, y no el primero, ¿te parecería justificado que el decidiera cortar lazos contigo?
—No… sería injusto…
—¡Exacto! Seria una estupidez que el dejara de hablar contigo por algo tan trivial como eso, después de todo el no es tu dueño y no puede obligarte a sentir como el quiere, solo debe aceptarlo y trabajar en eso. ¡Si tu mejor amigo hace algo que te incomoda y después tu se lo haces saber, es obvio que seria una estupidez que el comience a ignorarte y a ser un idiota con otras personas! ¡Eso es justo lo que tu hiciste con esa chica morena!
—Pero ella…
—¿¡Ella!? ¿Y que hay de ti? Si en verdad lo que ella te hizo fue tan malo, entonces, ¿porque ahora lo haces tú?
—¿Yo?— indignado ante la acusación, Lincoln también se puso de pie. No iba a tolerar que le compararan con aquella asiática— ¿En qué momento?
—Dices que esa chica morena te ilusiono y luego te rechazo, ¿en qué se diferencia eso de lo que tú estás haciendo con Haiku? Le hablas bonito, la tratas bien y aunque sabes bien que tu le gustas, no parece que vayas a pedirle que sea tu novia. Al contrario, pareces más feliz simplemente teniéndola cerca y diciéndole algunos cumplidos a cambio de que ella te deje besarla. ¿No es igual a lo que dices que la chica morena te dijo?
—Yo no estoy haciendo eso, estas malinterpretando lo que hago.
—Por supuesto que no, estoy bastante segura. No es como si hicieras esto solo con Haiku, después de hablar con la chica morena, el tema de tus otras casi novias, salió a flote sin problemas. Me parece una estupidez que nadie le vea lo malo, pero eso que haces es horrible. Estas saliendo con un montón de chicas al mismo tiempo.
—¿Y cual es el problema?— aunque lo intento, Lincoln fue incapaz de lucir intimidante, pues al ser mas joven que Ashley, era también mas pequeño, y pese a ser solo por un poco, era suficiente para que perdiera intensidad— ¡Han hecho conmigo siempre! No vi que nadie se molestara por la forma en que las chicas me trataban a mí, así que no veo porque es un problema que yo haga algo parecido, solo estoy tratando de divertirme, así como ellas lo hicieron conmigo antes.
—¿Acaso te estas escuchando, Lincoln? Lo que estas diciendo es una completa estupidez, ¿eres idiota o algo así?
—¡No lo soy! ¡Ya no más! Siempre fui alguien bueno, alguien amable, todas esas estupideces, y lo único que conseguí es que todos me llamaran idiota por serlo. Y ahora que al fin me estoy divirtiendo, no entiendo por qué a ti debería de importarte. ¿Quién te crees que eres tu para decirme en que me equivoco?
—Ya te lo dije, Lincoln, tu me gustas…
—¿¡Y eso que!?
—Eso me convierte en la chica a la que le gustas, idiota, eso soy.
—¿Cómo puedes decir que te gusto si estas criticando lo que hago?, me estas tratando de hacer ver como un maldito idiota que juega con las chicas.
—Pues, porque eso eres idiota, un niño pedante y malcriado que ahora sabe que puede conseguir lo que quiere, y por eso empezó a portarse como un bebé llorón que alza la voz para que todos lo vean, usando esa estúpida ropa exagerada y actuando como si fuera el personaje cliché de alguna comedia romántica adolescente de los años dos mil.
—¡Bien! Si yo soy todo eso, entonces tu eres una tonta, ¿Cómo puede gustarte alguien como yo, si soy tan malo? Es raro que digas que te gusto si todo lo que puedes decir de mí son cosas malas.
—Pues, porque no me gusta ese estúpido personaje que quieres aparentar ser. Me gusta el chico lindo del que todos hablan cuando pregunto por ti, el que es alguien amable con todos y que quiere ayudar siempre. El que cuida a su familia y respeta a todos, especialmente a las mujeres. Ese chico incomodo que suele tener problemas siempre por estar para todos, pero siempre olvidar darse tiempo a sí mismo.
»Me gusta el chico de sonrisa linda que Haiku me ha platicado, ese que cuida de ella y de su hermana menor, el que las acompaña a todos lados ya que son muy pequeñas para poder ir solas, aun si eso significa dejar de lado sus propias actividades. El chico que cuando conoció por primera vez a Haiku, la hizo sentir cómoda ya que no menciono nada raro sobre ella ni tampoco reacciono de forma exagerada a como se vestía.
»El chico que empezó a leer novelas de vampiros para tener algo de que hablar con ella cuando pasaban el rato juntos, ese que la defendió mas de alguna vez en la escuela, aun si eso significaba quedar en ridículo, ese mismo chico que ayudo a su hermana menor y a Haiku a formar aquel club de raros donde puede justarse con más gente con gustos parecidos sin tener que soportar la mirada de los demás en la cafetería de la escuela. El chico que inicio una campaña completa para tratar de limpiar el nombre de los góticos del pueblo, haciendo que la gente deje de verlos como maniáticos peligrosos y con tendencias violentas, y los convirtió solo en un grupo de raritos que les gusta vestir de forma exagerada y pretender que son vampiros.
—Yo— Lincoln quiso pronunciar algo, lo que sea, incomodo ante la forma en que la discusión entre ellos había llamado la atención de algunas personas, que descaradamente veían en su dirección—…
—Me gusta el chico que la chica del moño me dijo que eras. Alguien tenaz, que se esfuerza por conseguir lo que quiere, pero que siempre espera ayudar a otros en el proceso, el mismo que a diferencia de los otros chicos, hablaba con esa chica cuando aun eran niños, sin ser grosero con ella ni decirle que era un niño solo porque jugaba de forma algo ruda en los deportes. El chico honesto que cuando aun eran pequeños fue el primero que le dijo a la chica del moño azul que era linda, y la hizo sentir mas segura de si misma porque alguien honesto y tierno como tu lo dijo de manera sincera.
Lincoln en verdad quería decir algo, pero estaba bastante impresionado por la forma en que aquella chica que, pese a mostrarse bastante reservada a su alrededor, parecía haber hecho una investigación sobre él muy basta. Misma chica que no le sorprendió consiguiera anécdotas tan personales de las chicas con las que salía, pues si Ashley tenia algo a su favor, era su forma de congeniar tan fácilmente con todos.
»Me gusta el chico elocuente y encantador que Mollie dijo que eras. Ese que, a pesar de verse como un nerd, sabe muchas cosas sobre música e incluso toca un par de instrumentos, el mismo que tiene buen ojo para la moda y que sabe mantener el control de una situación cuando es necesario. El chico que pese a ser algo inseguro, siempre se esfuerza por dar un paso adelante y mantiene la cabeza fría, el que además de saber sobre cosas de moda, sabe también sobre cosas diferentes y muy interesantes, el que, si no fuera tan tímido, podría ser el centro de atención en cualquier conversación.
»Pero da igual cuan bueno sea el Lincoln del que todos hablan, porque el Lincoln que yo puedo ver es una basura.
—¿Cuál es tu problema? ¿Por qué me insultas de esa manera?
—¿Sabes? Tuve un novio cuando tenia tu edad que solo me invito a salir porque yo era una de las chicas lindas. Yo no le importaba en absoluto, solo quería tenerme a su lado para presumir con sus amigos y pretender que yo era su estúpido trofeo. El muy idiota ni siquiera estaba atraído por mí, lo hizo por una estúpida apuesta entre sus amigos, que estaban seguros de que yo lo rechazaría. Pero cuando lo acepte, lo único que hizo fue regodearse en el hecho de que yo era su novia, sin que yo le importara realmente. ¿Te recuerda a alguien?
—No…
—Curioso, a mi me recuerda mucho a ti, yendo de chica en chica y jactándose al respecto, como presumiendo que pasaste de ser un nerd al que nadie volteaba a ver, a un chico casanova que puede conseguir a la chica que escojas. Pavoneándote con todos sobre como es que tuviste una cita con tal o cual chica linda y lo mucho que a ellas les gusta tu nueva apariencia, sin importarte ellas realmente.
—Eso no es verdad…
—Te he escuchado presumir frente a Haiku como es que la chica de las galletas suspira por ti, o como es que Mollie no deja de presumirte con su grupo de amigos. ¿Crees que es algo que Haiku quiere escuchar? ¿En verdad crees que, a Haiku, estando emocionada por estar en una cita con un chico que le gusta, estaría feliz de escucharte decir esas estupideces? ¿Consideraste en algún momento como se sentía Haiku al escucharte decir aquellas cosas? ¿Pensaste siquiera por un segundo en lo materialista que te escuchabas al hablar de otras chicas, como si de cosas se trataran?
—Yo no hago eso, no mientas.
—No necesito mentir, Lincoln, eres un idiota de primera, basura galáctica que paso de ser un chico amable y bondadoso a ser un manipulador que solo quiere que las chicas le devuelvan los favores que, según tú, les haces al tener citas con ellas.
—¡Por supuesto que no! Yo no hago algo tan horrible.
—¿Estas seguro? ¿Podrías defender esas palabras con toda confianza?
—¡Claro que si!
—Entonces, dime, si no eres una basura galáctica, si no tratas a las chicas como objetos, ¿Por qué siempre les pides algo a cambio?
—¿Qué hay de malo con eso? Cuando alguien hace algo por mí, siempre me pide que le retribuya, es normal esperar algo a cambio.
—¿Y te parece normal lo que tú esperas a cambio? Se que a Haiku no las has tratado como basura, pero esperar que ella te bese en cada cita, aun si ella no se sentía cómoda con eso es absurdo. ¡Son solo niños! Llevar a la chica del moño azul a paseos por el bosque, esperando a tener momentos a solas para manosearla…
—¿¡Quién te dijo eso!?
—Invitar a Mollie a ver una película en el cine, y después no dejarla en paz esperando que ella te deje manosearla durante la función, aprovechando lo oscuro del lugar.
—¿¡De donde sacaste eso!?
—Pedirle a la chica de las galletas que te mande fotos provocativas las cuales ambos sabemos para que usaras, y aun así ofenderte y tratarla mal cuando ella no accede, haciéndola caer en la presión. ¿Cómo puede ella estar segura de que no difundirás todas esas fotos intimas? Y no solo eso, mientras te convertías en el casanova asqueroso que eres, al mismo tiempo dejabas de lado a tus amigos. La chica morena esta rota por tu culpa, tus amigos ya casi no te ven por estar persiguiendo faldas y aquellas chicas que eran tus amigas y te rechazaron antes, pero con las que se supone que tenían una buena amistad, ahora a penas y te reconocen. Las dejaste de lado tanto que les pareces un extraño con esta nueva actitud pedante y desagradable.
—¿¡Cómo demonios sabes todo eso!?— dando un golpe con su mano a la mesa que estaba cerca a ellos, Lincoln encaró agresivamente a la chica que a penas momentos atrás consideraba era la que mas atractiva le parecía, viéndola ahora como una arpía.
—¿Qué mas da? Dije lo que tenia que decir, ahora dime tu si puedes defenderte con total confianza después de todo eso. Estabas muy seguro al respecto, dime, ¿Cómo justificarías todo eso?
—No tienes derecho a juzgarme— Lincoln se atraganto con sus palabras, pues al decir eso volvió a prestar atención a su alrededor y no solo a la chica frente a él—...
Era completamente paralizante, sin saber en que momento lo hicieron, tanto Maggie como Haiku estaban ya cerca de ellos presenciando toda esa perorata descabellada y humillante. Peor aun era el hecho de cómo, ante los gritos y la amenazante confrontación de la chica linda, un grupo de personas se había reunido a una distancia prudente de ellos, atentos a aquel espectáculo decadente y vergonzoso, donde sin lugar a dudas era Lincoln la estrella principal, pese a ser quien menos diálogos había tenido.
—Claro que tengo derecho a juzgarte, y no es por ser una mujer, por ser tu amiga o por ser amiga de Haiku, es porque yo tengo valores y se respetar a las personas, algo que tu claramente olvidaste como hacer.
—¿Y qué hay de mí? ¿Yo debo aguantar todo lo malo? Me ha tocado ser el costal de boxeo muchas veces, ¿Por qué está mal cuando yo quiero pasarla bien? ¿No me lo merezco? Después de todos esos rechazos, de las humillaciones, de que todos me subestimen, de que se me juzgue con tanta severidad, ¿no tengo yo el derecho de portarme de la misma forma?
—¡Por supuesto que no, idiota! Ser victima de algo no te da el derecho para ser ahora un victimario, es el razonamiento más estúpido, infantil y vengativo que alguien puede tener. Se que solo eres un niño estúpido y calenturiento, pero lo que dices esta mas allá de la inmadurez, es completamente descabellado. Solamente eres una basura galáctica, sínico y seguramente alguien con una fuerte discapacidad mental o un desorden de personalidad, porque no es normal llegar a una conclusión tan absurda.
—¿Por qué es absurdo? ¿Acaso no merezco también algo de diversión para mi…?
—¡La mereces, como todos! Pero, ¿te parece correcto divertirte aprovechándote de otros? El mundo entero te trataba como idiota y se burlaban de ti, pobre chico, es el mas sufrido de todos, jamás nadie antes tuvo que pasar por algo tan horrible, ni nunca en el futuro se sabrá sobre alguien que sufra tanto tampoco. ¡Eres la víctima del mundo! Estabas completamente solo y siendo victima de todos, es obvio que deberías revelarte y ser un idiota aun mayor que aquellos que te trataron mal.
»¡Excepto que no es así en absoluto! Tienes un grupo de amigos cercanos, un mejor amigo, hermanas infinitas que te ayudan y te apoyan, padres que se preocupan por ti, y una escuela que esta llena de gente que te conoce y evita ser malo contigo. ¿Sufriste bullying? Pobre de ti, especialmente porque nadie mas lo sufrió, eras la victima exclusiva del Bully de la escuela, ¿cierto? Oh, espera, es verdad, ese idiota acosa a todos y siempre esta en problemas por eso, no eres el único Lincoln.
Lincoln se sentía completamente ofendido, avergonzado y dolido. Aunque aquellas palabras le parecían tan fuera de lugar, de una manera asfixiante y engorrosa le parecía que tenían sentido, que eran reales.
»Y aun si realmente fueras el único que sufre todo eso, ¿realmente esperas que acepte que te comportes como un idiota? ¿Crees que esta bien simplemente vengarte? ¿Si alguien te acosa, entonces esta bien y justificado que tu hagas lo mismo con otra persona? ¿Todo se reduce únicamente a tomar venganza? ¿No hay forma de ser alguien mejor? ¿Debemos perpetuar toda esa porquería por la que nos toca pasar para sentirnos mejor, sin importar que lastimemos a alguien más?
—Yo no estoy lastimando a nadie— inseguro de su afirmación, pero tan avergonzado ante la escena que necesitaba hacerlo, Lincoln trató de defenderse.
—¿No lo haces? ¿En verdad crees que a esas chicas no les molesta lo que estás haciendo con ellas?
—Ninguna de ellas ha dicho nada al respecto, además no es como si las estuviera engañando o forzando a nada…
—¡Claro que lo haces!— ya irritada hasta el punto de tomarse completamente personal aquella disputa, Ashley decidió que no le importaba si sus palabras ahora lastimaban al chico que le gustaba, esto iba mucho más allá de solo alguien quien le interesaba— ¡La forma en que las atosigas a todas para que te den algo! ¡Como esperas y exiges de ellas exclusividad, misma que tu no eres capaz de cumplir! ¡La forma en que las humillas obligándolas a hacer cosas que no quieren! ¿¡Te parece correcto lo que haces con ellas!?
—Yo no las obligo a nada…
—¡Si lo haces!— molesta, Ashley interrumpió al peliblanco— Y de la peor forma posible, chantajeándolas de forma toxica, usando esa estúpida labia tuya que termina por calar en ellas. "Mollie no me deja manosearla un poco, bien entonces voy a comenzar a ignorarla hasta que ella ceda". "La chica de las galletas ya no quiere compartir mas fotos conmigo, entonces actuare indignado y molesto hasta que ella crea que es la que esta equivocada, a fin de cuentas, no creo que hable con otros sobre que le estoy pidiendo ese tipo de fotografías". "La chica del casco me niega citas porque esta ocupada con sus actividades, entonces me hare el sufrido y me lamentare haciéndola sentir mal hasta que ella simplemente deje de hacer las cosas que le gustan para estar conmigo". Puedo seguir enumerando todas las pútridas y desagradables acciones que has tenido, Lincoln, pero, aun así, pese a todo eso, a que esa lista es interminable y solo empeora, ninguno de esos actos es el mas lamentable. Que entre todo eso ilusiones a cada una de ellas diciendo que, aunque no sean novios, ella es especial para ti, haciéndole creer que algo mas puede surgir entre ustedes es lo peor. Diría que eres una maldita escoria, pero no lo eres, Lincoln, eres una maldita basura galáctica.
Lincoln apretaba con fuerza sus labios, incapaz de encontrar una forma de responder a aquellas acusaciones, y sintiéndose completamente humillado ante el hecho de que dicho encaramiento fuese en un lugar público, con tanta gente extraña como testigo de todas aquellas desagradables palabras. Pero ahora que escuchaba de ellas a viva voz de alguien más, era cierto que sus actos se escuchaban bastante mal, tanto como para serle imposible pensar en una excusa.
»Dime, Lincoln, si descubrieras que tu hermana deportista dejo de hacer sus actividades deportivas porque alguien la presiona a pasar el tiempo con ella, ¿pensarías que eso está bien? ¿Qué hay de tu hermana, la fashonista? ¿Te seria indiferente si descubrieras que un pretendiente suyo la coacciona para que envie fotos intimas suyas, aun cuando a ella eso le molesta o le incomoda? ¿Estarías de brazos cruzados si a Lucy se ve obligada a tener contacto físico con su novio, aunque a ella no le guste la idea, solo porque él insiste en ello? Se sincero, Lincoln, quiero que recuerdes la forma en que has estado tratando a todas esas chicas y me digas si dejarías que alguien como tu estuviera con tus hermanas.
Un silencio muy prolongado surgió entre ellos dos, tan extenso que la gente alrededor termino por dispersarse, decepcionada de que aquel espectáculo fuera detenido de una forma tan anticlimática, sin una explosión, sin un intercambio de golpes o mas drama de por medio. Ashely volvió a tomar asiento tranquilamente, invitando a que Haiku y Maggie hicieran lo mismo, mientras Lincoln permanecía de pie con su mirada clavada completamente en sus pies, demasiado enojado y avergonzado como para aventurarse a moverse, temeroso de que al hacerlo hiciera algo de lo que se arrepintiera. Podría ser algo tan estúpido como tropezar por los nervios y hacer aun mas el ridículo, o no controlar su enojo y soltar el puñetazo en el rostro de aquella chica que hace un tiempo contenía de manera ferviente.
Maggie, como era de esperar, lucia su rostro sereno y parcialmente fruncido que la caracterizaba, claramente desinteresada en el pequeño intercambio de palabras del que fue testigo, desestimando la gravedad del mismo y dando por sentado que en un par de días todo volvería a la normalidad. Por otro lado, Haiku estaba preocupada. Hace tiempo que Ashley le había advertido que la forma en que Lincoln actuaba era poco saludable y muy desagradable, pero aun así ella continuo sus acercamientos con el peliblanco.
Aunque podía parecer el caso, lo cierto es que aquel enamoramiento que todos creían que Haiku tenia por Lincoln, no existía, o no de la forma en que todos pensaban. Era cierto que le admiraba bastante por todo lo que hacía, y también era cierto que el chico le parecía alguien lindo y atractivo, justo fue por eso que aceptaba sus citas, a fin de cuentas, podía presumir al respecto después. Pero para Haiku no era nada mas que el hermano mayor de Lucy, y puede que un poco parecido a una figura de hermano mayor para ella también. Salir con él tenía la única ventaja de que, si en el futuro algo se formalizaba entre ellos, Lucy seria su hermana menor política, lo cual las haría incluso más cercanas.
Era un poco cruel, pero la verdad es que a Haiku poco o nada le importaba volverse la novia de Lincoln, siempre y cuando la relación entre ellos no afectara negativamente su amistad con Lucy. Pero, aun con eso, Haiku quería a Lincoln, le apreciaba bastante, y le dolía verlo en el estado en el que estaba en ese momento, tan frágil y tan lamentable.
—Entonces— interrumpiendo el silencio, Maggie fue la primera en emitir palabras—, ¿ya no iremos a comer hamburguesas?
Lincoln suspiro, dejando con ello escapar no solo algo de su enojo, sino también buena parte de sus nervios, y con ello por fin levanto su mirada, enfrentando a aquella linda chica que mantenía su propia vista atenta a él, como esperando por su respuesta, por sus acciones, por la forma en que se defendería de aquel apabullante ataque.
La decepción de Ashley fue bastante al ver por fin el rostro de Lincoln, tan derrotado, tan triste, con tanto arrepentimiento, completamente desesperanzado y sin lugar a dudas lleno de una poderosa vergüenza que seguramente le acompañaría por mucho tiempo, puede que años. Pero en ese rostro, Ashley no pudo ver nada más, no había ninguna determinación para tratar de seguir defendiéndose, no había ningún enojo suficiente para hacerle tomar acciones, y su arrepentimiento se veía bastante endeble, como si aquello que le hizo quedarse sin palabras fuese el acto de exponer sus desagradables acciones, y no las acciones en sí.
Tenia que admitir que, por mucho que aquella imagen idealizada y lejana de Lincoln que conoció a través de los ojos de otras personas le gustaba mucho, y por ello lamentaba haber sido tan intensa y agresiva con él en ese momento, al mismo tiempo le fue muy gratificante hacerlo. Quizá podría decirse que para ella fue algo liberador. Pero también era algo completamente fuera de su carácter, ajeno a sus principios y sin lugar a dudas cuestionable para cualquiera que la conociera.
Aunque siempre fue alguien atractiva, y por ende alguien popular, lo cierto era que Ashley tenia problemas para hacerse respetar y una angustia notable al momento de tener confrontaciones. No es que ella fuera una niña tímida, ni tampoco una complaciente, o al menos ella no se consideraba a si misma como tal por mucho que otras personas así decidieran describirla. Ella simplemente era alguien que no sentía apropiado ni constructivo recurrir a confrontaciones que podrían sacar lo peor de ella, era preferible simplemente alejarse de los problemas.
Probablemente es por eso que a ella le había ido tan mal en sus relaciones románticas hasta ese momento. Aunque aún era joven, había tenido ya a varias parejas, pero ninguno de esos chicos había sido algo interesante ni tampoco alguien con intenciones serias o sanas hacia ella. Su primer novio, durante la primaria temprana, fue solo eso, un novio infantil, un recuerdo curioso a fechas recientes. Pero cuando creció, tuvo que tolerar a parejas muy desagradables.
En su mayoría solían ser chicos mayores, en la misma relación de edad que ella tenia con Lincoln, quienes la reclamaban como su novia para convertirla en algo parecido a un trofeo. Casi todos ellos le proponían el noviazgo y después iban a presumir con sus grupos de amigos sobre ello, pero no le prestaban demasiada atención a Ashley, incluso podría decirse que la ignoraban. No importaba si ella se esforzaba por ser una chica que ponía mucho de si para tratar de hacer funcionar aquellas relaciones, era incapaz por si sola de salvar aquello.
Aun así, esos intentos por salvar sus relaciones pasajeras la hacían ver como alguien complaciente, capaz de entregar mas de lo que recibe con tal de mantener la relación a salvo, y eso era algo que sus parejas notaban, o sabían bien incluso antes de abordarla. Era molesto como ella se esforzaba y en cuanto flaqueaba un poco ante la duda, sus parejas hacían aquel chantaje emocional sobre ella.
En ocasiones era algo tan exasperante y desgarrador como empezar a ignorarla progresivamente hasta que ella no podía tolerarlo más, en otras simplemente se victimizaban y mantenían esa postura hasta que la hacían creer que todo había sido culpa suya. Era algo agotador tanto mental como emocionalmente, pero era solo una niña, y no sabía que más podía hacer al respecto.
Sin embargo, hubo algo que termino por acabar con su paciencia y también la hizo sentir repulsión por sí misma. Cuando su cuerpo empezó a desarrollar las formas propias de una señorita, los chicos dejaron de acercarse a ella para tenerla como un trofeo o una pequeña máquina de complacencias. Ahora querían su cuerpo, un cuerpo que ella misma apenas estaba empezando a entender y aceptar por si misma, pero que sus parejas, aprovechando la relativa autoridad que tenían sobre ella al ser mayores, querían explorar y sin lugar a dudas mancillar.
Comenzó a sentir asco de su propio cuerpo, convencida de que era por culpa de su aspecto que los hombres actuaban como animales a su alrededor. Parecía tener sentido en un inicio, después de todo, cuando un chico se acercaba a ella, parecía ser alguien amable, respetuoso y muy acomedido, pero al paso del tiempo era la atracción a su cuerpo lo único que podía ver en ellos. Sin lugar a dudas era su culpa, era ella quien los provocaba.
Afortunadamente retomo el contacto con Maggie, y eventualmente con Haiku, y aprendió a amarse a si misma de nuevo. ¿Cómo no hacerlo? Sus amigas le brindaban tanto apoyo que no amarse a sí misma significaría que no respetaba el amor que ellas le daban. Por eso mismo tuvo la necesidad de proteger a Haiku, Lincoln tenia todas aquellas banderas rojas que ella había experimentado antes, y no dejaría pasar eso por ninguna razón, menos aun tratándose de Haiku a quien ese idiota quería llegar.
Fue extraño, incluso Maggie y Haiku tenían tantas historias sobre Lincoln y lo encantador que era, resultaba irreal ver al Lincoln frente a sus ojos y compararlo con la basura galáctica que aparentaba ser en la actualidad. Pero la peor parte es que a nadie parecía molestarle. ¿Es que nadie notaba su mal comportamiento actual? Quizá solo era ella y sus prejuicios causados por varias experiencias negativas lo que causaba que tuviera en tan baja estima al peliblanco, pues del corto tiempo que llego a convivir con él, en verdad pudo notar esa amabilidad y buena voluntad que todos decían él tenía.
Pero supo que debía de haber algo malo cuando aquella tarde, esa chica morena con expresión de confusión trató de hablar con el peliblanco, consiguiendo que este simplemente huyera. La encaró, pensando que, después de todo lo que escucho y de lo poco que había visto, esa chica seria una mala persona, pero lo que descubrió fue completamente absurdo. Algo tan pequeño y tan común como un rechazo había convertido a Lincoln en un idiota. Al menos eso es lo que decía esa chica asiática.
Para su decepción, hablando mas a fondo con otras personas, descubrió que, en efecto, aquella simple situación había convertido a Lincoln en un idiota, el tipo de idiota que ella había tenido que lidiar por mucho tiempo. Intento dejar todo eso de lado, darle el beneficio de la duda al peliblanco, pero lamentablemente le fue imposible, sabiendo aquello ahora todo lo que veía en el se hacia mas claro. Nadie quería juzgarle por eso, pero Lincoln era un cretino, y si nadie estaba dispuesto a encáralo por ello, tendría que ser ella misma quien lo haga.
Pero no lo haría para proteger a Haiku, al menos no del todo. Lo que la motivaba mas que nada era la decepción y la frustración. Aquel lindo y amable chico que habitaba en los recuerdos de las personas había sido mancillado. Después de lidiar únicamente con chicos desagradables o manipuladores, saber sobre alguien como Lincoln le había devuelto la esperanza, incluso había conseguido enamorarse un poco de aquellas cosas que escuchaba. Lincoln era alguien que ayudaba a todos, alguien que cuidaba de su familia, alguien que era responsable, alguien muy divertido, alguien fiel a sus ideas, alguien carismático, alguien divertido, alguien que no abandona a sus amigos, alguien que respeta a las mujeres, alguien que respeta a los hombres, que respeta a los mayores y que cuida y enseña a los menores.
Tenia que admitir que todo eso era bastante irreal, idílico incluso, pero casi todos coincidían al describirlo, así que termino confiada en fabricar para si misma una copia de Lincoln. Pero a diferencia de Haiku, Maggie o sus amigos, quienes hicieron una copia de Lincoln en sus mentes tras conocerlo y presenciar todas aquellas buenas cosas, Ashley la hizo de segunda mano, escuchando solo lo que las personas contaban sobre él.
Tarde entendió que aquellas copias de Lincoln de las que todos hablaban, eran lejanas a ser como él, pues solo mostrarían lo bueno, y no tomarían en cuenta lo que pudiera nublar su imagen, y con ello en la mente de Ashley, aquello que se creó, fue una copia muy lejana de lo que el verdadero Lincoln era. Por eso enfrentarse a él había sido tan placentero y tan liberador, no solo eran los sentimientos de traición vacíos y falsos que ella misma se creo al idealizar a Lincoln, era el hecho de que, en ese momento, Lincoln representaba a todos los chicos idiotas con los que tuvo que lidiar y eso le permitió decirle a él todas las cosas que le hubiera gustado decirles a ellos.
Pero aun no terminaba con eso.
—Tal vez me excedí demasiado— tras otro largo silencio posterior a la forma en que ella misma negó con la cabeza a la pregunta de Maggie, al fin decidió continuar—, pero soy el tipo de persona que la gente aprecia, y me aproveche un poco. Apuesto a que ellas nunca te lo dijeron, y seguramente tu nunca preguntaste, pero si esas chicas te rechazaron es por culpa tuya.
»La mexicana dijo que te rechazo porque eras un tonto. Aun te gustaban cosas infantiles y tenias una forma de actuar que a ella le divertía, pero no le parecía atractiva. Te comportabas mas como un hermano para ella que como algo más, y nunca le diste muchas pistas de que tu la veías de otra forma. Ella creyó que tú también la veías como una hermana hasta que te declaraste. Tomarse de las manos, salir juntos, ver películas, jugar, que ella te enseñe a andar en patineta mientras tu le enseñabas a armar el cubo de Rubik. Arruinaste todo eso para ella.
—¿Yo lo arruine?— incrédulo y molesto una vez más, Lincoln preguntó.
—Bueno, ella hacia eso contigo porque confiaba en ti como en un hermano…
—Que estupidez— musitó casi entre dientes—…
—La chica de la diadema, la popular, Mollie me contó que te rechazo por una razón similar. Eres muy infantil, y ella pertenece a un grupo que es bastante pretencioso. A ella no solo no le gustabas, aunque eras divertido, eras literalmente el polo apuesto a lo ella podría esperar de un novio. Por eso se alejo de ti, no quería que te hicieras más ideas extrañas.
»Y la chica de la sonrisa bonita fue la más sorprendente. Según ella, todos sus amigos, y la mayoría de gente del pueblo sabe que a ella no le gustan los niños… eso es lo que dijo.
»Como ya lo había mencionado antes, también hable con la chica morena, la asiática. Fuiste un idiota con ella. Deberías disculparte. Por cierto, cuando hagas eso, ¿te gustaría salir conmigo? Ya sabes, como novios.
