Aún me falta una última vez que estuvieron juntos nuestros tortolitos y eso lo voy a poner en el siguiente capítulo junto con el mensaje del pergamino. Y obvio vamos a leer más del Sasuke celoso.

Adrit126 ya sabes que este cap, es para ti como casi todos. Gracias por los comentarios en cada capítulo.


Sasuke me puso encima una capa, cuando me coloque la capucha, no se alcanzaba a ver más que mi boca, e igual pasaba con él. Sasuke se veía imponente a mi lado, apenas llegaba al metro y 70, pero comparado con mis 10 centímetros menos y su corpulencia. Él era imponente.

Pidió una habitación en la primer posada que nos cruzamos, él debía saber que estaba cerca, pues siguió la dirección sin titubear. ¿Lo habría planeado? Pedimos cenar en el comedor general, solo estaban 2 mesas más ocupadas. Comimos rápido, en silencio y sin poner mucha atención a lo que deguste. Me moría de nervios.

Cuando cerro la puerta tras él (una vez que llegamos a la habitación) y se quito la capa, sentí que mi estomago caí al suelo. Se acercó lentamente por la espalda y empecé a temblar, me quito la capa. Puso sus manos en mi cintura y dejo un beso en la base de mi cuello.

-Entonces, ¿Cómo me ibas a convencer Sa-ku-ra?- deletreo mi nombre de forma sensual y estaba segura se estaba riendo de mí.

Se sentó en la cama matrimonial y me observó con el Sharingan activado. Tomo mi mano derecha y me jalo hacia él. Me sentó en su regazo, como habíamos estado en la cueva hace un par de horas y como habíamos estado en la guarida de Orochimaru hace un par de semanas.

El beso lo dicto esta vez él y aunque era pasional, lo mantenía lento. Puse mis manos en sus hombros, porque no sabía donde más ponerlas y esos anchos hombros parecían un sitio de anclaje ideal. Él mantenía una mano en mi cintura y la otra en uno de mis glúteos. Parecía que le gustaba tocarme el trasero.

Dejo de besarme y empezó por quitarme el cabello del cuello, fue delineando todo a su paso con pequeños besos. No pude evitar suspirar, su tacto era tan dulce, que sino fuera por la mano que seguía masajeándome el trasero pensaría que era una caricia casi infantil.

Sumado a todo esto, empecé a sentir su erección entre mis piernas y no pude evitar el sonrojarme. Se sentía gruesa y se estaba poniendo tan dura, que empecé a hiperventilar de anticipación.

Me miro a los ojos, mientras bajaba el ziper de mi blusa roja. Su otra mano paso de mi glúteo a mi pierna, acariciando de una manera deliciosa. Yo no pude evitar empezar a tocarle el pecho, sus pectorales parecían esculpidos en piedra y se sentían cálidos y tersos al toque. Sus antebrazos también parecían esculpidos de lo duros que estaban al flexionarse. Antes no me había puesto a pensar en lo bien que le hacían los entrenamientos exhaustivos que realizaba Sasuke. Y ahora la idea se me antojaba tan sexy, lo bien que se vería sudado y sin camisa, mientras entrenaba sin descanso su puntería, su chidori o el uso de la katana.

Cuando Sasuke le quito la blusa roja y la dejo en la de malla que usaba debajo como sostén, ella también quito la camisa de él. Y se atrevió a besar toda esa perfecta piel expuesta. Sasuke tendría algunos rasguños de entrenamiento, incluso los que le había hecho con el Kunai hace unas horas ella. Empezó a emanar chackra verde para curarle. Pero él la detuvo.

-Más tarde- hizo una ligera pausa. -¿Puedo quitar esta ya?- dijo jalando la malla.

Ella asintió ruborizada ante la idea de que la viera desnuda del torso. ¿Y si no le gustaban sus pechos? No eran grandes, pero tampoco eran tan pequeños como antes. Cuando se la saco por encima de la cabeza él ya estaba aprovechando la situación, tocándola sin pudor. Se sentía ruborizar, pero debajo de la vergüenza también estaba la excitación. Empezaba en el centro de su ser y viajaba hacia el resto del cuerpo, como una sensación muy nueva y le encantaba. Se sentía poderosa cuando él la besaba.

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-Sasuke-

Sakura era todo calidez, curvas y suspiros. Se la estaba pasando en grande, tomando sus pechos en la boca, jamás imagino que esto iba a ser tan encantador y embriagante ¡No podía dejar de hacerlo!

Se sentía tan excitado, pero se obligaba a ir lento, no quería apresurar nada, que ella se arrepintiera, se asustara o le dijera que no quería seguir. Tampoco quería hacerle mucho daño, Sakura era pequeña y sabía que la primera vez duele. Eso decían en todas partes.

Se paro de la cama con ella aún en brazos, se apresuro a quitarse todo, aventó la sandalia que le quedaba puesta a un rincón, y luego le quito las botas y sus prendas inferiores, mientras ella estaba temblando, esperaba que fuera de expectación. Ella hizo todo por que todo fuera rápido, pero no lo veía a los ojos y estaba muy colorada.

Luego volvió a tomarla de la cintura, parecía que ese era su lugar favorito en el mundo. La pego a su pecho y se agacho a besarla lenta y tan obscenamente como pudiera, luego la llevó a la cama, la acostó y ella comenzó a acariciar sus hombros con tanta ternura y dedicación, mientras que él le besaba de nuevo los pechos y el cuello. Sasuke para su vergüenza dejo salir un suspiró de satisfacción ante las caricias. Quizó ocultar él momento, separándole las piernas y colocándose ahí en medio.

Se preguntó que sabor tendría esos pequeños fluidos que ya se notaban en la entrepierna de su excompañera; el botón en su cumbre se veía algo hinchado, e hizo algo que jamás pensó, se agacho y beso un poco alrededor de ese punto, Sakura empezó a temblar, también intentaba alejarlo, pero él paso un par de veces la lengua por ahí, era un sabor extrañó y dulzón, pero adictivo. Sakura quizó cerrar las piernas más de una vez y gemía sonoramente, lo que hacia que él Uchiha quisiera más de aquellos sonidos.

La estaba torturando tanto como pudiera, pero para su sorpresa, Sakura alargo su mano en una posición un tanto incómoda para ella, le tomo su pene en las manos, lo acarició con ternura pero con necesidad. Y eso lo descolocó, su agarre era cohibido hasta cierto punto, pero estaba decidida a hacerlo llegar al infierno.

La apartó con toda la suavidad que pudo, le tomo ambas piernas entre sus brazos y se ajusto hasta estar en la entrada de su vagina. Su eje apuntaba directo a las puertas de lo que seria su infierno personal. Le miró cuestionando si le daba permiso de seguir.

-Hazlo ya- dijo en un débil susurro.

Sakura estaba sonrojada, con el pecho subiendo y bajando rápidamente ante la intensidad del momento, sus jades estaban cerrados y Sasuke necesitaba verlos, necesitaba grabarse en la memoria esta experiencia, quizá no hubiera otra oportunidad, aunque siendo sincero iba a hacer lo necesario, para tener otra oportunidad.

-Entonces mírame a los ojos- ordenó.

Sakura abrió esos jades, Sasuke guio su miembro hasta comenzar a entrar en ella. Poco a poco y en la última parte, dio un empujón rápido. Sakura jadeaba, luego soltó un quejido, sin apartar la vista. Sasuke bajo la vista hasta sus cuerpos unidos. Era una imagen demasiado personal, excitante y única. Obscena sin duda, ver como sus cuerpos se unían a la perfección, le hizo sentir un sentimiento de pertenencia y posesión que jamás creyó sentir por una mujer.

Sakura paso su mano derecha por el vientre y emano un poco de su chackra verde. Él la miro cuestionando la acción. Estaba tan concentrado en sus sentimientos que no se había movido.

-No quiero que arda, quiero que sigas, no te quiero hacer esperar- susurro sin verlo a los ojos.

-Molestia- dijo sonriendo.

Luego ella paso la mano por el corte del cuello. Pero el se la apartó.

-Prefiero tus manos aquí- y le acomodó sus preciosas manos por los hombros.

Cuando comenzó a entrar y salir, busco la posición adecuada, para que pudiera rosar su clítoris en el proceso, por fin sus horas leyendo sobre anatomía y espiando el icha icha valdrían la pena. Podría no tener experiencia, pero Sasuke se caracterizaba por sus estrategias y eso es lo que buscaba al leer, tener la base para volverla loca por él.

Las embestidas eran suaves, deleitándose con la sensación de calidez, con la sensación de sentirse estrechado en su carne más sensible. Y ni por un minuto podía olvidar el resto de piel que estaba siendo aplastada por él, las piernas de Sakura seguían presas en su agarre. Ella no dejaba de gemir en su oído, de apresarlo por el cuello y los hombros. Incluso había estado acariciando, apretando y arañando la piel bajo sus manos. En una particular embestida, aquella primer embestida dónde literalmente se hundió en ella hasta dejar pegadas sus caderas a las de ella, dónde sus testículos pudieron rebotar contra sus glúteos, Sakura había apretado su trasero.

Lo tomó tan de sorpresa que, perdió un poco el equilibrio y la aplasto con todo su cuerpo, ella río y a él vergonzosamente se le salió un gemido. Luego ella había movido sus caderas de forma circular. Y por todos los infiernos, lo mucho que lo había apretado había comenzado a crear su orgasmo.

No imaginaba que Sakura podía ser tan atrevida, pero que bien que lo era, se sentía delirar con sus movimientos, que aunque inexpertos, eran deliciosos. Seria un placer seguir explorando que tan pasional se podía volver la Kunoichi.

Entonces dejó de ser tranquilo y se tomó la tarea como cuestión de orgullo, Sakura lo estaba haciendo jadear con sus movimientos, la velocidad la aumento, dejo sus piernas de lado, para atacar de nuevo los pechos, alternando con besos húmedos y mordidas en el cuello. Eso la hacia suspirar. Sakura lo tomó con ambas manos del mentón. Lo beso de forma sensual, obscena y mordiéndolo, empujando las caderas en busca de más y más fue lo que él le dio. Cuando ella estaba llegando al orgasmo, Sasuke también pudo sentir la presión empujar el semen por sus conductos y cuando ella lo apretó demás en la culminación de su orgasmo, él también explotó.

Sasuke estaba viendo estrellas detrás de los ojos, Sakura aún gemía y apretaba las sábanas con ambas manos, su cuerpo estaba arqueado y él aún podía sentir sus músculos estrechándolo hasta dejarlo seco.

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-Sakura-

Sasuke la había despertado rozándose contra ella. Él estaba desnudo, ella; se había puesto la ropa interior y su playera de malla Después de que Sasuke saliera de ella y se quedara dormido a su lado. En algún momento él se había pegado a ella y la abrazo por la espalda.

El miembro de Sasuke se había estado rozando contra su trasero sin ningún pudor y eso la había despertado. Jamás imagino que él Uchiha sería tan descarado. También le paso un brazo por debajo de la cabeza y el otro por encima del pecho. No sabia que obsesión tenia él, por tomar en la mano sus pechos y estrechárselos y luego peñizcarle los pezones.

Nunca imagino tampoco, lo que seria despertar con esos movimientos, no pudo evitar un gemido y entonces él hizo todo con mayor ímpetu. Sabía que estaba despierta y eso hizo que aumentará su ritmo.

-¿Puedo seguir?- preguntó con la voz extremadamente ronca y sensual.

-Sí- contestó en un jadeo.

Sasuke paso su mano izquierda de sus pechos a su centro y empezó a frotarlo lentamente, en círculos, tomando un poco de la humedad que había empezado a producirse. Y ella empezó a jadear aún más, no pudo evitar un par de gemidos y sintió a Sasuke sonreír, mientras le besaba los hombros y la nuca. Ella empezó a restregarse también contra el duro eje de él. Con ciertos movimientos del Uchiha, ella daba una especie de saltos hacia atrás. Y él había dejado un par de veces de frotarla, para tomarle el glúteo con apretones que no sabía podían ser tan excitantes. En uno de esos apretones, recibió un jadeo de Sasuke, uno de satisfacción como si estuviera tocando lo que más le gustara. Lo que también le ayudo a su autoestima y empezó a hacer un poco más consciente sus empujones hacia atrás. Más jadeos y un leve gemido fueron su recompensa.

Después un desesperado Sasuke, la había puesto debajo de él, le había subido la malla para dejarle los pechos al aire. Le había quitado la ropa interior y se había hundido en ella de forma salvaje. Esta vez no había sido suave, había sido rudo y demandante. Le había besado y mordido los pechos, la había estrujado de ambos glúteos y sus piernas las había tomado entre sus antebrazos subiéndolas en ángulos diferentes, que le hacían sentirlo aún más. Había empujado contra ella esta vez de forma hosca y profunda, pero lentamente.

Ella aparte de pasarse gimiendo su nombre, había apretujado tanto sus hombros y antebrazos que los podía ver rojos. También había pasado sus dedos de forma lenta, peñizcando levemente los duros pectorales de Sasuke. Era todo músculo, era todo dureza y pasión. Pero podía gemir y eso a ella le encantaba. Iba a seguir buscando la forma de que él gimiera por ella.

Cuando había empezado a aumentar él ritmo de sus envestidas, oculto el rostro entre el hueco del hombro y la cabeza de Sakura. Esta solo podía oír su errante respiración, entre sus gemidos, ella se abrazo a su espalda y empezó a moverse en círculos para aumentar el roce entre sus caderas. Potenciando la sensación placentera, Sasuke había empezado a gruñir, mientras ella daba uno que otro beso en su hombro muy cerca de la marca de maldición que portaba.

Una embestida en particular la hizo ver estrellas y cuando Sasuke repitió el movimiento otras dos veces, se vacío en ella con un gruñido hosco y gutural. El sentir el semen de Sasuke potencio el orgasmo de Sakura, el como se sentía vibrar el eje, sumado al líquido viscoso, la hizo culminar de manera que Sasuke pudo sentirse completamente apresado cuando todos los músculos vaginales lo apretaron en el orgasmo de ella.

Las respiraciones erráticas de ambos, fueron regulándose y Sasuke se dio vuelta en la cama dejándola a ella encima de él. Se quedaron dormidos sin mediar palabra.

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-Kakashi-

Era muy de madrugada y Sakura no volvió. Dormiría lo poco que pudiera dentro de la pequeña posada de paso. Había cenado y tratado de esperarla. Pero era obvio que no iba a llegar.

Solo esperaba que Sasuke supiera tratarla, siempre me había inclinado por enseñarle, porqué tenía un cierto parecido conmigo. Me veía en él y no quería que terminara igual de sólo que yo. No cuando tenia a Sakura de manera romántica y a Naruto y a mi como amigos.

Iba ser difícil cuidar del corazón roto de Sakura, pero al menos tendría un recuerdo de él, bajando sus barreras y permitiéndole entrar en su mundo, aunque estuviera plagado de oscuridad y aunque fuera guiado por las hormonas. Una parte de mi tenía la esperanza de que no la hiciera sufrir, pero conocía a su alumno y con él, nada era fácil.

Lo habían metido en un bien lío, el día que lo pusieron de líder de aquellos 3 niños. Se habían convertido en su familia y no estaba resultando nada fácil después de la deserción del cabezotas de Sasuke.

Velar por su seguridad era una cosa, pero velar por la seguridad de sus corazones era otra. Ella siempre estuvo enamorada de Sasuke, nunca lo ocultó. Naruto siempre mostró ampliamente su interés por ella. Y aunque para todos pareciera que era un cuento de amor no correspondido, él, que los conocía desde los 12 años. Sabía que Sasuke también correspondía a los sentimientos de la pequeña del grupo, cuantas veces se puso en peligro por ellos. En especial por ella perdía el control.

Y hablando de control, tenia que pensar seriamente sus pasos en cuanto a otra mujer se trataba, él era un ninja en toda regla y no podía permitir que Ayame lo sedujera. Todo esto era culpa de Sasuke y Sakura. Si ese mocoso, no hubiera tocado a la pelirosa, él no la hubiera besado, entonces no se habría puesto a pensar en lo mucho que extrañaba tener una compañera de cama y no hubiera alimentado los coqueteos de esa mujer del demonio.