Lo estaba besando por agradecimiento, porqué hubiera planeado traerme aquí con tantos preparativos de por medio. Sasuke podía ser frío e incluso hosco conmigo, pero también era un amor con patas. Deseaba con toda mi alma poder convencerlo de volver a la aldea, que tuviéramos una relación normal y no a escondidas. Aunque si me ponía pensar en mis prioridades no importaba no decirle a nadie, si eso me permitía darle de besos como podía hacerlo ahorita. Lo solté y trate de regular mi respiración o terminaríamos en otra cosa y aun ni siquiera habíamos cenado.

-Debemos cenar- susurre aun de puntillas.

-Hmp- obtuve como toda respuesta.

Cenamos en silencio, me moría por empezar a estudiar lo que Sasuke me había brindado, pero si me ponía con eso estando a su lado, sabía que no iba a lograr concentrarme de forma correcta y todo lo que sea estudio, necesita de mi total concentración. Cuando terminamos de comer en un silencio cómodo, me dispuse a guardar las cosas en mi mochila, junto a mi nuevo tesoro.

Rebusque en mi mochila, pero olvide empacar alguna pijama... iba a tener que usar su playera o dormir con mi atuendo de hoy y eso solo significaba. Que Pakun se iba a burlar de mí por llevar el olor de Sasuke. Ni que decir de lo mucho que se iba a burlar Kakashi-sensei de mí y todas las bromas que iba a hacer sobre "los nuevos Uchihas".


Sasuke

Sabía que iba a estar emocionada, pero no esperaba que se pusiera tan feliz. Había valido completamente la pena robárselos a Kabuto y la cantaleta que iba a tener que soportar al regresar. Cuando regreso de ir al baño a lavarse los dientes y la cara, me sorprendió verla con solo una camiseta azul encima. Era corte de camiseta de hombre y solo le tapaba literalmente los glúteos, sentí una ira recorrerme por todo el cuerpo y ni siquiera fui consiente en un principio de que había activado el sharingan y la marca de maldición hasta que sentía las alas brotar en mi espalda.

-Sasuke, ¿Qué pasa?- susurro y se puso en guardía.

Se dio la vuelta buscando sus herramientas ninja, y algo me llamo la atención... en la espalda llevaba el símbolo de mi clan, la camisa era mía... era las que usaba antes de dejar la aldea.

-Sakura, ¿De donde sacaste la camisa?- dije en tono ronco por la ira que comenzaba a disiparse.

-Eso no importa ahora, ¿Qué enemigos nos atacan?- dijo con un kunai ya listo en la mano.

-Baja eso, no es lo que piensas- digo algo avergonzado por mi arrebato.

-¿Qué pasa entonces Sasuke-kun?- dice intrigada y hasta algo asustada ¿Tiene miedo de mí?

-Responde, ¿De donde sacaste esa playera?- vuelvo a preguntar.

-Yo... etto... espero no te enojes...- balbucea y se sonroja de una manera que me encanta -verás, yo y el resto del equipo 7... hemos ido un par de veces a tu viejo departamento a limpiar... - baja la mirada - desde que Naruto se fue a entrenar, solo he ido yo y un día... pues vi esta playera y no pude reprimir el impulso de quedármela... se que no esta bien tomar tus cosas, pero solo quería un recuerdo, algo que me hiciera Extrañarte menos-.

Siento que mi pecho se estruja al escucharla tan triste de decir esas palabras. Se que me extraño mucho, porqué yo también lo hice, antes me negaba a aceptar que lo que más extrañaba era a ella. Pero también extrañaba a Kakashi y a Naruto.

-Es de cuando tenía 13 años, serás enana- no puedo evitar reírme - ¿Porqué la trajiste?- digo, mientras la observo descaradamente.

-Grosero- dice haciendo un mojí con esos labios carnosos. -Siempre la llevo conmigo a las misiones, es mi forma de recordarte y tener en perspectiva que quiero volverte a ver.- susurra cerca de mí.

-Eres una niña- digo y la tomo de la cintura.

Como me gusta esa parte de su cuerpo, es tan pequeña, que una sola de mis manos puede cubrirla perfectamente... la playera se le ve perfecta, aunque poniéndose de puntillas se le ve todo el trasero respingón que me encanta. No estoy pensando correctamente para esta hora del partido, y no detengo mi mano, hasta darle una nalgada en ese bonito trasero, de sus labios sale un gemido pequeño, que me alborota más las hormonas... trato de regresar a mi estado normal, no me gusta que Sakura me vea en ese estado.

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Estoy demasiado cansado a la mañana siguiente que me despierto, ni siquiera quiero despertar, no abro los ojos aún. Las mañanas son la peor parte del día, cuando logró enfocar un poco con la poca luz de la habitación. Doy un respingo lleno de sorpresa y después me siento como un tonto por haberme olvidado de porqué estoy tan cansado. Unos cabellos rosados inundan la almohada de al lado, la espalda la tiene al aire y las sabanas solo le tapan el bonito trasero. Todas las imágenes de la noche anterior pasan como relámpago y eso detiene mi mal humor. Aún no despierta, Sakura debe estar tan cansada como lo estoy yo. Por lo que la dejo dormir y solo me dedico a observarla.

Disfrutó mucho de esto, pero se que tiene que parar por un tiempo si quiero seguir adelante con mis planes. Esta parte de mi vida, esta para cuando Itachi este muerto y yo este libre de mi promesa de acabar con todo, para reconstruir mi clan y pueda vivir en paz.

Se qué tal vez Sakura no lo entienda, quizá este mal que pensara en tener hijos ya.

Sakura comienza a despertar...

-Buen día Sasuke-kun- me sonríe con esa luz en sus ojos que siempre esta

presente cuando me ve...

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Una hora mas tarde la veo marcaharse al lado de Pakun, que no escucho que le dice. Pero se que esta burlandose de ella, porque no deja de reirse el chucho. Debo ir a entrenar, por lo que me alejo rapidamente.

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Cuando llegó al punto de encuentro esa noche, estoy lleno de pequeñas heridas. Sakura y Pakun ya estan ahí.

-Podias haberte tardo más mocoso, no es como que tenga algo que hacer- me dice él chucho con su típica voz odiosa.

-Hmp-

-Gracias Pakun, te veo mañana. Por favor dile a Kakashi-sensei que no se le olvide guardar bien las plantas que le di- Sakura acaricia al Can y este se desaparece.

-¿Plantas?- pregunto.

-Estuve recolectando por la mañana plantas para diferentes fines, de las que mostraban los pergaminos que me diste- dice.

Cuando se acerca a mi, me abraza con esa forma tan calida que tiene. No logro disimular que me ha apretado justo donde tengo un par de heridas y raspones del entrenamiento.

-¿Qué pasa Sasuke-kun? - pregunta inquieta.

-Nada- me mira como diendo que nl me cree -es lo normal del entrenamiento- suelto.

-Vamonos entonces, tengo cena y te curare- dice decidida y empieza a caminar sin esperarme.