Neville respiró hondo y se puso de pie, la profesora McGonagall había indicado que todos buscaran pareja y practicaran los pasos básicos para el baile de navidad. El chico se acercó con nervios al grupo de adolescentes de su edad, después de todo eran a las que más les hablaba por compartir clases, pero no contó con que Lavender vio sus intenciones y se alejó de inmediato jalando a Parvati. Hermione las vio huir y de pronto solo quedaron ella y Neville.

—No tienes que hacerlo si no quieres. —se apresuró a decir cuando escucho las risas, bajo la mirada y con las mejillas sonrojadas estaba dispuesto a dar media vuelta.

—Vamos Nev, no les hagas caso, fuiste el más valiente al acercarte primero, los demás se escondieron como tortugas bajo el caparazón. —Hermione trató de motivarlo logrando que Neville sonriera de lado con timidez.

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Neville estaba decidido se lo preguntaría esa tarde, se sentía inseguro y temeroso de que le dijera que no, pero había también una pequeña oportunidad de que lo aceptara. Hermione siempre había sido muy buena y amable con él, le ayuda cuando se le complicaban las cosas en clases y solía explicarle con la calma que profesores como Snape no estaban dispuestos a brindarle. Incluso si se iba más al pasado ella había sido su primer amiga, le había ayudado a encontrar a su sapo apenas minutos después de conocerla en el expreso de Hogwarts y bueno por todo eso y mucho más Neville hizo presente su lado Gryffindor y se animó a sí mismo a acercarse a su compañero quien estaba leyendo quien sabe qué cosa junto al lago.

—Hermione… Ho…Hola. — titubeó.

La castaña apartó la mirada de su pesado libro y saludo con una sincera sonrisa a Neville. —Hola Neville, ¿cómo has estado?

Neville tomó eso como una señal para sentarse y se acomodó junto a la gryffindor ya más aliviado. —Muy bien en realidad, aunque con algo en la cabeza dándome vueltas.

— ¿Qué cosa?, espero nada malo

—No… no… es algo con lo que todos andamos lidiando más bien, bueno, lo que quiero decir es, ¿Te gustaría ir al baile conmigo? —Neville estaba como un tomate, estaba tan abochornado que incluso emitía calor.

Hermione se sintió incomoda no porque no quisiera ir con Neville sino porque ya había aceptado ir con alguien más y se sentía mal de rechazar a Neville.—Neville lo lamento pero ya me han invitado y he aceptado, espero puedas entenderlo. — Hermione agarro la mano de su amigo y le dio un pequeño apretón amistoso.

El chico saco una sonrisa algo tristona antes de atreverse a hablar. —Descuida Hermione, creó que en parte es mi culpa, debía darme valor desde antes, era obvio que muchos otros chicos irían tras de ti.

Hermione sonrió y se sonrojo ante tal comentario. —Descuida Neville sé que encontraras a alguien que estará feliz de acompañarte, de hecho creo que se de alguien a quien le podrías preguntar.

— ¿De verdad? ¿A quién?

—Ginny.

— ¡Ginny Weasley! —Neville abrió los ojos asombrado. — ¿Enserio crees que ella aceptaría ir conmigo al baile?

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Neville Longbottom la mayoría de las veces no se consideraba a sí mismo como alguien valiente o digno de estar en gryffindor, sin embargo algunos recuerdos le daban la fuerza suficiente para hacer de lado esas ideas, como la vez en que Dumbledore personalmente le dio 10 puntos con los que ganaron la copa de las casas, o cuando enfrentó a Crabbe y Goyle al mismo tiempo y aunque terminó en la enfermería se ganó el respeto de muchos en gryffindor.

Ese día trataba de recordar cada una de esas pequeñas victorias y se decidió en invitar a Ginny Weasley al baile de navidad, no tenía mucha confianza en sí mismo y estaba casi seguro de que diría que no, pero al menos quería intentarlo, no quería ser un cobarde. Así que se quedó esperando afuera del gran comedor y cuando la vio salir la abordo.

—Hola Ginny tienes un minuto.

—Tengo cuidado de criaturas mágicas, voy con Hagrid pero si quieres puedes acompañarme.

—Claro, eh… ¿te ayudo con tus libros? —Se rascó la cabeza.

Ginny frunció el ceño con una sonrisa que delataba no entender bien lo que estaba pasando.

—No es necesario Nev.

—Está bien. —Bajo la cabeza, metió las manos en los bolsillos y camino juntó a su compañera.

Ambos ya iban caminando por los terrenos cuando el gryffindor por fin se animó a hacer la pregunta.

—Gynny, en realidad me gustaría preguntarte si te gustaría ir al baile conmigo, se que