—Creo que deberíamos apresurarnos para llegar a la Casa de los Gritos.

Harry, al notar que Hermione tenía razón, extendió su capa para ocultarla junto a él y poder tomar rumbo hacia allá. Sirius le había escrito que intentaría visitarlo a las ocho, y de no lograrlo, se verían a la una de la mañana en la chimenea de la sala común.

—Ten paciencia.

—Paciencia es lo último que me queda, Hermione.

Harry estaba cansado y harto. Habían pasado treinta minutos desde que habían llegado y Sirius seguía sin dar señales de vida. Caminaba de un lado a otro, con los puños cerrados y la mandíbula tensa.

—Si no llega a las nueve, nos vamos.

Hermione asintió y se sentó en la cama. Quiso ponerse a leer, pero estaba demasiado ansiosa e inquieta con el malhumor de Harry como para concentrarse, por lo que simplemente se quedó en silencio mirándolo dar vueltas por la habitación.
Cuando dieron las nueve, ella no dijo nada. No quería alterarlo más de lo que ya estaba, y él dio claras señales de darse cuenta de la hora cuando pateó una silla que salió volando al otro lado de la habitación con un golpe seco. Hermione dio un brinco, sobresaltada por el estruendo. Harry se pasó las manos por la cara y suspiró.

—Perdón, no quise asustarte.

Ella asintió y tomó eso como permiso para acercarse.

—Lo siento, sé que querías verlo.

Su amigo desvió la mirada y suspiró. Hermione le acarició la cara con suavidad, haciendo que la mirara, entregándole una sonrisa afectuosa para reconfortarlo.

—Vamos a Hogwarts. Aún puede llegar a la una, como te dijo.

Harry asintió, pero en lugar de moverse, se quedó mirándola. La frustración seguía ardiendo en su interior, mezclada con algo más que ni él mismo entendía del todo. Su pecho subía y bajaba con pesadez, su respiración aún alterada por la ira y la decepción. Entonces, siguiendo el impulso de lo ahogado que se sentía en ese momento, la besó.

Hermione abrió los ojos de par en par, sorprendida. No supo cómo reaccionar. Era la primera vez que alguien la besaba, y su cuerpo se tensó de inmediato. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? No quería herir los sentimientos de Harry, pero tampoco sabía si quería ese beso o no.

Él notó que ella no respondía y dudó. ¿Estaba esperando que él hiciera algo más? ¿Qué era lo que se suponía que estaba haciendo? El nerviosismo comenzó a aflorar, había metido la pata y tenía dos opciones: quedar como un idiota o quedar como un estúpido. No quería que Hermione se sintiera poco deseada o usada por él, y por otro lado la rabia dentro suyo estaba tirando sus inhibiciones a la basura, por lo que decidió arriesgarse y bajó las manos a la cintura de su amiga, atrayéndola hacia su cuerpo, insistiendo en el beso torpe y desesperado. Ella no se resistió, lo recibió y lo dejó guiar, aún perpleja y sin decidir si detenerlo o no.

Harry tomó eso como una señal para continuar. Con movimientos lentos, fue avanzando, haciendo que Hermione retrocediera hasta que el borde de la cama detuvo su camino. Ella dejó escapar un sonido de sorpresa al sentir el colchón presionando la parte trasera de sus muslos, pero no era lo único. Un leve roce en su pierna le indicó otra presencia firme que no pudo ignorar.

Él lo notó al instante y sus mejillas se sonrojaron mientras ardían incómodamente de vergüenza. Se separó un poco, desviando la mirada al suelo, ya que el pecho de Hermione seguía pegado al suyo. No podía estar más tenso.

—Está bien, es normal. —murmuró ella, intentando parecer madura y firme, nada nerviosa ni asustada de lo que estaba pasando.

Harry se sintió aturdido y mareado. Su mente era un torbellino de pensamientos confusos; no podía controlar su cuerpo. Podía ver el borde del pecho de Hermione pegado a su camisa; nunca se había detenido a mirarla de esa forma y menos así de cerca.

Hermione lo observó en silencio, la expresión en el rostro de su amigo la entristeció. No solo porque él parecía perdido, sino porque ella misma seguía sin saber qué hacer, sin entender qué sentía. Tomó la mano de Harry con suavidad queriendo darle consuelo y lo besó de vuelta con cariño en vez de pasión o romance, siguiendo su instinto protector y sus ganas de entregarle ternura.

Él recibió el beso sin saber cómo continuar. Ahora el que estaba confundido era él. Se sentía nervioso y asustado, pero odiaba sentirse así. Él había comenzado todo, así que debía ser quien lo terminara. Después de todo, ella había gemido… eso significaba que le gustaba, ¿o no?

De repente, recordó lo enojado que estaba. Odiaba sentirse como un niño entre los campeones, detestaba ser el más pequeño del grupo. Había pasado por cosas que ningún otro estudiante de su edad podía entender, sin embargo, el Cáliz de Fuego lo había elegido como un igual. Eso significaba que era un hombre, ¿verdad?
Con esa idea ardiendo en su interior, se sacó la chaqueta y la tiró al suelo sin pensarlo dos veces.

Hermione sintió como perdía el equilibrio y caía hacia atrás, siendo recibida por la cama. Sin tener otra opción, Harry cayó encima de ella. Y entonces lo sintió con mayor claridad: la presión, el calor de su cuerpo. Un escalofrío recorrió su espalda y sintió que no podía respirar. El nerviosismo y la incomodidad se apoderaron de ella, pero, por otro lado, estaba comenzando a sentir algo nuevo en su interior, una sensación que jamás había experimentado.

Él la sujetó de las caderas y ella resopló, sorprendida. Harry no sabía si continuar o no, pero a su parecer, ella no estaba incómoda y él no quería decepcionarla. Aunque no sabía muy bien qué hacer a continuación, pero si sabía que se sentía muy bien estar pegado a ella y quizás se sentiría mejor si pudiera estar un poco más cerca...Deslizó sus manos con firmeza y separó las piernas de Hermione sólo un poco, buscando estar más cómodo, dejando una de sus rodillas entre medio de sus muslos y la otra junto a su pierna, sobre la cama.

La chica de cabello enmarañado no sabía dónde meterse. Todo estaba sucediendo demasiado rápido y su mente por primera vez le estaba fallando, no alcanzaba a seguirle el ritmo. No estaba segura de qué quería hacer y no quería decepcionar a Harry. Lo único que tenía claro era que respirar se estaba haciendo cada vez más difícil y el calor la estaba sofocando, por lo que bajó el cierre de su chaqueta buscando algo de alivio.

Harry se sorprendió ante su movimiento. Su respiración se agitó más cuando sintió la mano de ella pasar por encima del cierre de su pantalón, ¿Acaso quería…? Buscando no quedar como un niño delante de ella, se desabrochó el botón.

Ella no lo notó, estaba muy concentrada en tratar de soltar su cinturón, cuya hebilla se estaba clavando dolorosamente en su piel debido al peso de Harry sobre ella.

Harry pensó que Hermione seguía avanzando y que no le estaba quedando mucha más opción que ponerse a la altura. Su corazón latía con fuerza, su mente era un caos, pero no quería quedarse atrás. Con torpeza, acomodó a su amiga debajo de él, tomándola por las caderas. Se quedó inmóvil por un segundo, su rostro se puso aún más rojo si es que eso era posible. Nunca había tocado la ropa íntima de una mujer antes, mucho menos mientras la tenía puesta.

Hermione enrojeció al sentir las manos de Harry en sus caderas, el contacto directo con su piel la tomó por sorpresa. Sin querer dejó escapar un pequeño gemido cuando él se movió, y accidentalmente tocó una zona especialmente sensible para ella a través de la tela. La sensación estaba siendo muy agradable y eso solamente agregaba confusión.

Él fue ganando confianza al escucharla, pensando en que estaba haciendo lo correcto y que Hermione también quería esto, y sin pensar, siguiendo su instinto y lo fuerte que se sentía en ese momento, comenzó a bajarle los pantalones. Hermione se sorprendió y puso sus manos de inmediato entre Harry y ella intentando crear distancia entre ambos, pero él creyó que eso le estaba gustando y con esa seguridad, terminó de quitárselos.

— Harry…Espera. —susurró Hermione, con la respiración entrecortada y la voz temblorosa. Instintivamente intentó juntar sus piernas.

El campeón se detuvo de inmediato, intentando recuperar el aliento. Sentía que el corazón se le iba a salir del pecho, la adrenalina corría por su cuerpo. Hermione estaba debajo de él, su rodilla aún entre sus muslos. Las manos de Harry estaban a cada lado de su cabeza, sosteniéndolo, mientras su rostro colgaba justo sobre su pecho…aunque sin tocarla.

Ella, aún intentando crear distancia, movió sus manos para interponerse entre el cuerpo de ella y el de Harry, pero en el proceso pasó a tocar una zona muy sensible para él. Harry ahogó un gemido, su cuerpo se tensó al instante. El sonido inesperado hizo que Hermione se estremeciera, su piel se erizó. El aire entre ellos se sentía aún más denso y ninguno de los dos estaba seguro de qué hacer a continuación.

Hermione sintió un calor intenso expandiéndose entre su vientre y su entrepierna, seguido de una mano de Harry que, nervioso y avergonzado, intentaba poner su mano entre su virilidad y la mano de Hermione. No estaba seguro de querer dar ese paso, pero tampoco quería que ella pensara que no quería hacerlo. Ella sintió la mano tibia de él rozando su entre pierna y suspiró, su cuerpo reaccionó antes que su mente, empujando instintivamente su cadera hacia arriba.

Harry se sobresaltó. Sacó su mano rápidamente y volvió a apoyarla junto a la cabeza de Hermione, quedando sentado sobre ella. Ambos gimieron casi simultáneamente en un intento fallido de contenerse. Sus miradas se cruzaron, como si en ese instante ambos entendieran que así estaba bien. Harry comenzó a moverse rozando su ropa con la de ella. No sabía exactamente qué estaba haciendo, pero sí sabía algo: por primera vez en mucho tiempo, se sentía como un hombre.

Harry sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Se separó un poco de ella, irguiéndose sobre sus rodillas. Apoyó sus manos en la cara interna de sus muslos, notando lo separados que estaban otra vez. Sintió que su alma salía de su cuerpo cuando bajo la mirada.

Podía verla.

No por completo, pero lo suficiente. La tela aún la cubría parcialmente, pero…estaban tan cerca de…

Tragó saliva, tenía la garganta seca. Respiró profundamente, sintiendo un impulso eléctrico recorrer su columna vertebral. Era solo cuestión de un movimiento en la dirección correcta y ya no habría vuelta atrás. Su cuerpo estaba en llamas, su mente estaba nublada y en ese momento eso era todo lo que quería hacer. Toda la energía acumulada parecía haberse concentrado en un solo punto, lista para liberar la tensión que lo estaba consumiendo.

Pero entonces levantó la mirada.

Hermione lo observaba con los ojos muy abiertos. Su rostro estaba pálido, pero sus mejillas ardían de vergüenza. Se mordía el labio con nerviosismo y cuando vio a Harry acercarse para posicionarse, tapó sus ojos con ambas manos, aterrizando a la realidad.

No podía creer que se hubiera dejado llevar tanto por las hormonas que ahora estuviera a punto de perder su virginidad con él, ¿Cómo habían escalado tan rápido? No le salían las palabras para decirle que se detuviera…pero tampoco estaba segura de que quisiera detenerlo.
Le avergonzaba profundamente la idea de desearlo. Ellos no estaban enamorados, ¿O sí?, Ni siquiera eran novios, pero su cuerpo se sentía…tan bien.

Fue en ese momento en que Harry salió un poco de su trance y recordó que debajo de él había mucho más que un cuerpo y una sensación agradable, había una persona, un ser humano, y no cualquier ser humano: era Hermione.

Lamento si se lee un poco raro, tuve que cambiar alguns cosas para que no quedara "explícito".