capítulo 31: Naruto no Piensa en las consecuencias
—"imposible".Biju/Bestia Hablando.
—"por ella", Pensamiento de personajes.
—"¿como olvidarte?",Pensamientos de Biju/Invocación/Bestia.
—"interesante".Personaje hablando.
Ningún personaje de Naruto o la serie rwby me pertenecen ,este trabajo es por mero entretenimiento,de antemano gracias por leer este fanfic
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—¡"Naruto, Naruto!",clamaba Nora Valkyrie sin cesar, su voz resonando como un trueno en la tormenta, cargada de desesperación y miedo, con una urgencia palpable.
Su líder, su amigo, había desaparecido.
—¡"Naruto, Naruto!",gritaba Ren con todas sus fuerzas, el habitualmente sereno joven ahora sumido en la búsqueda frenética de su líder y amigo.
Tras el incidente de la invasión de los Grimm al reino de Vale, se podría decir que todo estaba en calma, aunque eso sería una cruel ironía.
Nora buscaba incansablemente a su líder. Han pasado cinco días desde que comenzó la búsqueda y nueve días desde que terminó la invasión.
Se sentía devastada. No hacía más de siete días que le confirmaron la muerte de su amiga, Pyrrha Nikos, y también la del director Ozpin.
La noticia de la muerte de Pyrrha le destrozó el corazón. Lloró sin consuelo, inconsolable, y aunque Ren, en menor medida, también derramó muchas lágrimas, Nora lloró hasta quedarse dormida.
Pero no podía simplemente quedarse y dejar que la tristeza la consumiera. Ella no era así. Se mantuvo firme y alegre, aunque le costaba esfuerzo. Tenía la mínima esperanza de que su líder, Naruto Uzumaki, estuviera vivo. Todavía no habían confirmado su muerte, solo lo mantenían como desaparecido en acción.
Nora, con el corazón destrozado pero la determinación inquebrantable, continuaba su búsqueda. Cada rincón del reino de Vale era minuciosamente revisado, cada sombra examinada con detenimiento. Ren, a su lado, compartía su dolor y su esperanza. La pérdida de Pyrrha había dejado una herida profunda en ambos, pero la posibilidad de encontrar a Naruto les daba fuerzas para seguir adelante.
Entonces, comenzaron a buscar. Un grupo de exploración valientemente se adentró una vez más en el reino de Vale, un reino ahora infestado de Grimm. Nora quisiera decir que se unió a ese grupo para buscar rezagados o cuerpos de ciudadanos para darles un entierro digno, que ingresó a este grupo de reconocimiento para realizar una buena acción al igual que los demás cazadores. Pero no, su objetivo principal era buscar a su líder. Ella tenía fe de que él todavía estaba vivo.
Y ahora, aquí se encontraba bajo los restos del estadio Amity. Aunque llamarlos restos del estadio era una expresión muy fuerte, la verdad es que si una persona normal viera este lugar, diría que nunca fue un estadio. Este lugar solo era roca tras roca de escombros; las piezas metálicas que componían el estadio parecían haberse fundido y desvanecido.
La única forma en que sabían que este lugar eran los restos del estadio Amity era porque muchos ciudadanos y los mismos cazadores vieron cómo literalmente el estadio Amity, desde el cielo, fue consumido por una esfera roja incandescente. Literalmente se desvaneció en segundos. La onda expansiva hizo que las nubes se dispersaran y que el cielo temblara. Los fuertes vientos huracanados que surgieron de esa explosión llegaron incluso hasta la ciudad de Vale, capital del reino de Vale.
Ella se encontraba buscando en este lugar, ya que era el único sitio que quedaba por explorar. Si no encontraban a Naruto allí, tendría que aceptar la dolorosa realidad: Naruto estaba muerto.
—¡"Naruto, Naruto!",incluso Jaune se encontraba buscando a Naruto. No era de sorprenderse; para él, Naruto era su mejor amigo. Además, Jaune era el líder del grupo de exploración, encargado de buscar cuerpos o sobrevivientes en este reino caído.
Nora admiraba la fortaleza de Jaune. A pesar de tener un brazo enyesado, los acompañaba en la búsqueda. El chico había cumplido su promesa: después de la invasión, se aseguró de poner a salvo a todos los ciudadanos civiles en el pueblo más cercano a las afueras del reino. Se cercioró de que los hospitales atendieran a los heridos y enfermos. Cuando vio que todo estaba en orden, cuando la invasión terminó y las vidas que pudo salvar estaban en mejores manos, con las mejores atenciones y los mejores insumos disponibles en ese momento, lloró y se derrumbó. Sus gritos de llanto resonaron como una cascada, sin importarle estar rodeado de gente, sin importarle que los soldados que comandaba lo vieran. Había dicho que haría esto, que cuando la invasión terminara, lloraría la muerte de su amiga.
—¡"Penny, Penny!", Jaune gritaba el nombre de su compañera con tal fuerza y dolor que incluso los mismos soldados se estremecieron. Sus compañeros se arrodillaron junto a él, también con lágrimas en los ojos, lamentando la pérdida de su amiga. Sorprendidos, nunca habían visto a Jaune tan destrozado. Él se desmayó del dolor; su corazón no pudo soportarlo.
Al día siguiente, Jaune se obligó a levantarse. Tenía trabajo que hacer o, más bien, quería mantenerse ocupado para no pensar en su dolor. Con cada paso, sentía el peso de la tristeza, pero se aferraba a la esperanza de que el trabajo le brindaría algún consuelo.
—¡"Naruto, ¿dónde estás?! ¡Grita si puedes oírme! ¡Grita!", Nora gritaba desesperada. Poco a poco, sus lágrimas empezaban a filtrarse, aunque mantenía la fe de que Naruto estaba con vida. Esa fe, sin embargo, comenzaba a flaquear. Naruto era fuerte, ella lo sabía, pero el enemigo al que se enfrentó no se parecía a nada que alguien en este mundo hubiera enfrentado antes.
Sasuke, ese enemigo formidable y peligroso, poseía un poder tan abrumador que empequeñecía a cualquiera que ella conociera. Ni Ozpin, ni la profesora Glynda Goodwitch, ni el general Ironwood, e incluso se atrevería a decir con mucha seguridad que ningún cazador con años de experiencia podría hacerle frente a alguien como Sasuke. El idiota estaba jugando con ellos. Ese hombre, por sí solo, podría haber diezmado Vale en cuestión de minutos, pero prefirió no hacerlo. Decidió usar a los Grimm, y Naruto se enfrentó a este sujeto solo.
Nora, con el corazón en un puño, seguía buscando a Naruto. Cada rincón, cada sombra, cada sonido la llenaba de esperanza y temor. La desesperación en su voz era palpable, y sus lágrimas caían como lluvia silenciosa, reflejando la tormenta en su interior. Sabía que Naruto era fuerte, pero el enemigo al que se enfrentó era una fuerza de la naturaleza, un titán que desafiaba toda lógica y razón.
Al rodear una gran roca, sus ojos captaron una imagen que la marcaría de por vida. Como si apenas pudiera comprender lo que tenía frente a ella, vio un cuerpo apoyado en un gran escombro de concreto.
La ropa que cubría a esa persona parecía fundirse con su propia piel, formando una sola entidad. Partes de su cuerpo estaban carbonizadas, negras, y la sangre escurría por las grietas rojizas que aparecían por todo su cuerpo. Gran parte del cabello de esa persona había desaparecido, dejando solo pequeños mechones rubios reconocibles. Sorprendentemente, aún seguía respirando.
Esa imagen se imprimió en las pupilas de Nora, y no pudo evitarlo: dio un grito estremecedor que resonó en el aire.
—"¡Hahahaha!", Nora se levantó, respirando jadeante y sudorosa. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en la carpa de circo que usaban como campamento. Algunos dirían que, estando de viaje, usarían una simple tela como cama, pero no. Naruto había prometido que tendrían todas las comodidades posibles, y cumplió. Ella no estaba durmiendo con una simple manta; tenía un colchón debajo de ella.
Nora pudo distinguir la figura de Naruto apoyado en un escritorio, iluminado por una lámpara. Él estaba escribiendo en un trozo de papel, y ella se dio cuenta de que eran esos famosos sellos de peso, objetos maravillosos que podían pasar de no pesar nada a casi una tonelada en un instante. Era algo sorprendente.
Naruto, al notar que ella había despertado, se giró hacia Nora y le sonrió.
—"Vaya, eres la primera en despertar. Descansa, aún no es mañana", dijo Naruto, mirando su pergamino. —"Faltan como cinco horas para el amanecer. Aprovecha y sigue durmiendo".
—"Naruto", fue un susurro inconsciente, pero una lágrima traicionera rodó por la mejilla de Nora, la cual limpió rápidamente. Entonces lo notó al instante: su ropa no era la misma que la de la tarde. Tenía puesta su pijama. Miró a Naruto, miró su pijama y se sonrojó intensamente.
—"¡Tú, tú... per-pervertido!", Nora dio un aullido de vergüenza y se cubrió el cuerpo como si Naruto la estuviera devorando con la mirada... lo cual no era del todo desacertado.
—"No soy un pervertido, soy un súper pervertido. Hay que recalcar esa parte de 'súper', hay mucha diferencia", dijo Naruto con naturalidad, sin verse afectado por el arrebato de Nora. Más bien, parecía divertido.
—"¡Me desnudaste y me cambiaste de ropa! ¡Mancillaste mi hermoso cuerpo!", Nora estaba muerta de vergüenza y también se sentía frustrada porque Naruto no se veía apenado; más bien, parecía disfrutar de la situación.
—"Si te sirve de consuelo, me vendé los ojos. No vi nada, . .solo lo sentí", la sonrisa de Naruto era perversa.
—"¡Maldito bastardo!", Nora se quitó las sábanas de encima, dispuesta a levantarse, pero Naruto levantó las manos en señal de paz.
—"¡Está bien!, Ya basta de bromas. La verdad es que no fuiste la primera en levantarte. Esa fue Ruby. Le ordené que ella te cambiara de ropa y después yo te sané. Notarás que no sientes ningún dolor".
Nora abrió los ojos, sorprendida. Era cierto. Ella había recibido un Rasengan indirectamente en el estómago. Ahora mismo debería estar agonizando de dolor, pero no sentía nada. Seguramente Naruto la había sanado con esa técnica misteriosa de aura verdosa que él llamaba la Palma Mística. Ella le había pedido que le enseñara esa técnica y, sorprendentemente, él no se negó. El problema era que, por más que trataba de aprenderla, le resultaba imposible. El control de aura necesario para algo así era extremadamente alto. Ella podía controlar su aura, sí, pero ¿a ese nivel? Francamente, nunca esperaría llegar siquiera a ese nivel, así que se dio por vencida.
—"Entonces, ¿no viste nada?", dijo con un susurro audible.
—"Bueno, ganas no me faltaron", respondió Naruto, esquivando una almohada que Nora le lanzó.
—"¡Idiota!", ella graznó como un animal, su rostro rojo de vergüenza y frustración.
Naruto, notablemente silencioso, se limitó a observarla con seriedad.
—"¿Qué pasa?" ,preguntó Nora, con preocupación en su voz.
—"Tenías una pesadilla. ¿Con qué soñaste?" ,inquirió Naruto, su tono suave pero firme.
Nora, aún visiblemente afectada por el sueño, respondió débilmente:
—"Soñé con el día en que te encontré después de la invasión."
—"Ya veo" ,dijo Naruto, recordando también ese día. Estaba profundamente agradecido con Nora. Aquel día, él estaba gravemente herido; incluso respirar era doloroso. En ese momento de angustia y sufrimiento, Nora apareció. Ella lo ayudó, lo levantó y lo llevó a un hospital improvisado en las afueras del reino. Estuvo a su lado hasta que se recuperó. No le alcanzaría la vida para agradecerle a Nora por salvarlo.
Naruto tomó una pausa, observando cómo las lágrimas comenzaban a fluir nuevamente por las mejillas de Nora, esta vez con más fuerza.
—"No deberías angustiarte por ese recuerdo. Estoy bien, todo gracias a ti" ,dijo Naruto, pero se quedó callado al ver la intensidad del dolor en los ojos de Nora.
Nora, con la voz quebrada, expresó su dolor:
—"Siempre pasa lo mismo. Cuando las cosas van bien, algo sucede y me arrebatan todo. Primero fue mi madre. No la recuerdo muy bien, pero sé que me puso a salvo para que no muriera a manos de los Grimm. Arrasaron con mi pueblo. Luego terminé en Kuroyuri, conocí a Ren y las cosas parecían ir bien, pero otra vez la desgracia vino. Kuroyuri fue atacado por un Grimm y lo perdí todo de nuevo. Nos quedamos solos Ren y yo. Y luego, cuando entré a Beacon Academy, las cosas parecían ir bien otra vez. Los días eran llevaderos, fáciles, cada día era más feliz que el anterior. Pero otra vez se me arrebató todo. Perdí a Pyrrha y creí haberte perdido a ti. La desgracia siempre me persigue. Trato de mantenerme alegre y ver el lado positivo de las cosas, pero me es muy difícil. Ya no sé si podré seguir haciéndolo".
Nora dejó salir lo que contenía en su corazón. Ver a alguien tan alegre como ella quebrarse así era doloroso.
Naruto optó por quedarse en silencio. ¿Qué podría decir o hacer para consolar a Nora? Solo podía ser él mismo y expresar lo que sentía en lo más profundo de su ser.
—"No sé..." Nora no supo en qué momento Naruto se movió, pero de repente él estaba peligrosamente cerca de ella, su nariz rozando la suya y su frente apoyada en la de ella. La cercanía era abrumadora, pero también reconfortante.
—"Por favor, no llores" ,murmuró Naruto, su voz suave como una brisa de verano. Nora intentó calmarse, pero la tristeza que había estado reprimiendo finalmente había salido a la superficie. Necesitaba desahogarse, dejar que las lágrimas fluyeran libremente.
—"Soy un desastre..." ,susurró Nora, su voz quebrada por el dolor.
—"No digas eso, no es cierto" ,la interrumpió Naruto con firmeza, su tono lleno de convicción.
—"Llevo la desgracia a donde sea que voy", dijo Nora entre sollozos, su cuerpo temblando con cada palabra.
—"Eso no es verdad, tú traes fortuna a donde quiera que vayas" ,respondió Naruto con una sonrisa serena, sus ojos brillando con sinceridad.
—"No es cierto" ,Nora negó con la cabeza vehementemente, sus lágrimas cayendo como lluvia.
—"Claro que sí. Mírame a mí, era un desastre antes de conocerte" ,Naruto la tranquilizó, su voz llena de una calidez que solo él podía ofrecer. De alguna manera, sus palabras eran ciertas.
—"No debería haberte dejado solo, debí haber peleado contigo contra Sasuke" ,dijo Nora, su voz llena de arrepentimiento. Naruto negó con la cabeza, esta vez con más determinación.
—"Hubieses salido herida, ustedes hubiesen salido lastimados gravemente" ,respondió Naruto, su tono firme pero lleno de preocupación.
—"¡Pero hubiésemos sido lastimados juntos!. Debimos quedarnos contigo hasta el final, como un equipo" ,gritó Nora, la culpa de ese día la carcomía por dentro. Sentía que debió haber hecho más.
Naruto negó con la cabeza una vez más, tomó las manos de Nora y las apretó con fuerza, transmitiéndole su apoyo y cariño. —"Hicieron bien en dejarme, siguieron mis órdenes" ,dijo con suavidad, sus ojos reflejando la verdad de sus palabras.
—"Debí desobedecerte, te dejé solo, peleando contra ese monstruo y saliste muy herido, casi mueres" ,las lágrimas de Nora mancharon las manos de Naruto, quien las apretó aún más fuerte, como si quisiera absorber todo su dolor.
—"No, Nora. Hiciste lo correcto. Estoy aquí gracias a ti" ,susurró Naruto, su voz llena de gratitud y amor. La cercanía entre ellos se sentía como un refugio en medio de la tormenta, un lugar donde ambos podían sanar sus heridas.
Durante todo este tiempo, los ojos de Nora no se apartaron de los de Naruto. Lo miraba tan fijamente, con una intensidad que parecía atravesar su alma. Sabía que debía darle una advertencia, hacerle prometer algo. Conocía a Naruto lo suficiente para saber que si le hacía prometer algo, él lo cumpliría. Era una de las cualidades más reconfortantes de Naruto, su capacidad para cumplir sus promesas, algo que no muchas personas hacían.
—"Quiero que me prometas algo" ,dijo Nora, su voz temblando ligeramente.
—"Si está en mis posibilidades" ,respondió Naruto, su tono lleno de disposición.
—"¡No! ,¡Tienes que prometerme esto!" ,exclamó ella con firmeza, su voz resonando con una determinación inquebrantable. —"Prométeme que no me alejarás, que no nos alejarás de ti. Prométeme que nunca me pedirás que me vaya, que te deje solo. Que pedirás ayuda, que pelearemos juntos. No me apartes nunca de tu lado. Prométeme que cualquier enemigo que esté frente a ti lo enfrentarás conmigo, con todos nosotros".
Naruto contuvo el aliento. Esta era una promesa que realmente no quería hacer, más por el hecho de que muy probablemente tendría que pelear solo. Entendía muy bien el deseo de Nora, pero el enemigo que enfrentaría en el futuro sería demasiado para ella y para todos los demás.
Sin embargo, algo en su alma le instaba a prometerlo, a cumplir lo que Nora le pedía. Por un instante se resistió, pero decidió seguir el llamado de su corazón. Cerró los ojos y, en consecuencia, Nora también cerró los suyos. Sus manos entrelazadas fuertemente eran una representación de las palabras que Naruto iba a decir. Él nunca alejaría a Nora de su lado, ni a ninguno de sus amigos. Y aunque quisiera, tenía la sensación de que estos chicos lo seguirían hasta el final del mundo. Era un pensamiento muy alentador.
—"... yo".
—"¡Ya dense un beso, desquiciados!"
Nora abrió los ojos al igual que Naruto con tanta rapidez que fue sorprendente. Giraron su visión hacia donde estaba esa voz y ahí encontraron a Ren sentado en su cama. Ren los miraba fijamente y también se dieron cuenta de que Ruby también estaba despierta. Los dos estaban llorando, parecía que habían escuchado toda la conversación, y ahora entendían muy bien el corazón de Nora.
Naruto no sabía por qué hacía todas estas cosas, pero fue más porque quería aliviar el ambiente. Entonces, estiró sus labios hacia los de Nora con mucha lentitud, sus ojos brillando con una mezcla de picardía y burla.
—"¡¿Pero qué?!", Nora lo empujó con rapidez, sonrojándose fervientemente. —"¡Ni siquiera lo intentes, Naruto, ni que tuvieras tanta suerte!"
—"¡Puff, jajaja, jajajaja!" Naruto estalló en una carcajada, su risa resonando por la carpa.
—"¡Oye! ,¡No te rías!, ¡Casi mancillas los labios de una hermosa doncella!"
—"¡Jajaja!"
—"¡Deja de reírte!" ,Nora cruzó los brazos, tratando de mantener una expresión seria, pero sus labios temblaban, luchando por no sonreír.
Ren, observando la escena, no pudo evitar añadir , —"Naruto, si sigues así, vas a necesitar más que tus habilidades de combate para protegerte de Nora."
Rubí, secándose las lágrimas, añadió con un tono juguetón, —"Creo que Ren tiene razón, Naruto. ¡No te confíes demasiado!"
Naruto, aún riendo, levantó las manos en señal de rendición. —"Está bien, está bien. Me rindo. Pero no puedo evitarlo, es tan fácil burlarse de Nora"
Nora, finalmente sonriendo, se acercó y le dio un suave golpe en el hombro. —"Solo asegúrate de mantener esa promesa, Naruto. No importa lo que pase, estaremos contigo".
—"... trataré "
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—"¿Qué es eso?"
Un ciudadano de Vale miró al mar desde los puertos marítimos. Un momento, ¿no fue el reino de Vale invadido por los Grimm y ahora esa zona está completamente inhabitable? ¿Cómo es posible que un ciudadano de Vale se encuentre mirando los puertos del reino? La respuesta llegó en un momento de incertidumbre, o más bien, en un momento de furia.
Cuando Naruto Uzumaki despertó de su letargo en uno de esos hospitales improvisados, recibió la dolorosa noticia de manera directa. Los militares de Atlas no se andaban con rodeos; rápidamente le informaron de la muerte de su amiga Pyrrha. La noticia fue un golpe devastador, entregado sin miramientos, como si fuera una rutina más en su sombrío deber.
Nora, con el corazón en llamas, insultó a los soldados por su insensibilidad al dar la información. Sin embargo, había que tener en cuenta que ellos solo seguían órdenes. No es que fueran insensibles, sino que habían hecho esto tantas veces que prácticamente se había convertido en una rutina. Informaban a los ciudadanos que algún familiar o conocido había fallecido en la invasión, con una frialdad que solo la repetición puede otorgar.
Nora esperó con ansiedad la reacción de Naruto. Su inquietud creció al ver que él permanecía en silencio. A pesar de haber despertado de su letargo, no se encontraba en las mejores condiciones; prácticamente parecía una momia, vendado desde los pies hasta la cabeza. Sus ojos, sin embargo, eran ventanas a un alma desgarrada por el dolor.
Después de un breve pero eterno silencio, las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Naruto, seguidas de un grito de dolor que resonó en las paredes del improvisado hospital. Su llanto era un eco de la pérdida, una manifestación de la profunda herida que la noticia había infligido en su corazón. Nora, conmovida, se acercó a él, sus propios ojos llenos de lágrimas, y lo abrazó con fuerza, compartiendo su dolor en un intento de consuelo mutuo.
Naruto, con gran esfuerzo, logró salir de su camilla. Cada movimiento era una batalla contra el dolor que recorría su cuerpo.
—"¡Oye! ,¿Qué haces? ¡No te levantes!",exclamó Nora, preocupada. Ren también intentó detenerlo, pero Naruto los ignoró, su furia era palpable.
Sabía que no encontraría a Sasuke allí, ya que el idiota seguramente estaba muy lejos. Tampoco encontraría a Cinder, quien probablemente ya había escapado. El único objeto de su ira se encontraba en el reino de Vale. A pesar del dolor que sentía en cada fibra de sus músculos al caminar, no se detuvo. Cada paso lo acercaba más a su objetivo. Nora y Ren trataron de detenerlo, pero Naruto no les hizo caso. Incluso intentaron retenerlo físicamente, pero Naruto, aún en esa condición, era mucho más fuerte que ellos y los derribó con facilidad.
Se sintió culpable por esa acción, pero en ese momento, nada importaba más que su misión. La culpa era un lujo que no podía permitirse.
En su camino, se encontró con la figura de su amigo Jaune Arc, quien lo miraba con comprensión. Jaune, con una mirada de entendimiento, se interpuso en su camino.
—"No pienses detenerme, Jaune",advirtió Naruto, su voz cargada de amenaza. Pero para su sorpresa, Jaune no intentó detenerlo.
—"Por supuesto que no",respondió Jaune, lanzándole un objeto. Naruto, aturdido, miró las acciones de su amigo. Abrió ligeramente los ojos al ver lo que Jaune le entregaba.
—"No pensarás ir sin tu arma, ¿verdad?",dijo Jaune, con una sonrisa triste.
Naruto desenvainó su katana de su funda y miró el sable plateado con sed de sangre. La hoja reflejaba su determinación y su dolor. Con cada paso, su resolución se fortalecía, y el peso de su misión se hacía más claro. La furia y la tristeza se entrelazaban en su corazón, impulsándolo hacia adelante, hacia el reino de Vale, donde esperaba encontrar respuestas y quizás, un poco de paz.
Naruto agradeció con un gesto y siguió su camino. Cuando Nora y Ren intentaron seguirlo, Jaune los detuvo con una mano firme.
—"Esto es algo que él tiene que hacer solo. Está demasiado enojado para escuchar razones. Déjenlo desahogarse. Lo mejor que pueden hacer ahora es simplemente vigilarlo. Nos aseguraremos de que no se exija más de lo que puede",dijo Jaune con voz solemne, sus ojos reflejando una mezcla de preocupación y comprensión.
Naruto llegó a las entradas de los derrumbados muros del reino. Sin dudarlo, desenvainó su katana y se lanzó contra los Grimm. Las criaturas no esperaban que un solo hombre los diezmara con tal ferocidad. Cada movimiento de Naruto era un torbellino de furia y precisión, su katana brillando con un resplandor mortal.
La contienda fue asombrosa. A pesar de su condición, Naruto se movía con una velocidad y agilidad que desafiaban la lógica. Nora y Ren apenas podían seguirlo con la vista; cada parpadeo los hacía perder de vista su figura, que se desvanecía en una estela de relámpagos. Cada edificio y casa derrumbada que atravesaba se convertía en un campo de batalla, donde los Grimm eran cortados por la mitad con una precisión letal.
Durante diez días, Naruto purgó el reino de Vale de los Grimm. En todo ese tiempo, su hazaña fue contada, vista, grabada y narrada de boca en boca por cada ciudadano del antiguo reino de Vale. La historia de su valentía y determinación se extendió como un fuego salvaje, inspirando a todos los que la escuchaban.
Cada soldado de Atlas y cada estudiante de la Academia de Cazadores fueron testigos de cómo Naruto acababa con las bestias que ellos no pudieron hacer retroceder. Que él estuviese herido de gravedad hacía su hazaña aún más sorprendente. Su cuerpo, vendado y maltrecho, era un testimonio de su resistencia y voluntad inquebrantable. Cada golpe de su katana era una declaración de su determinación, una promesa de que no se detendría hasta que el último Grimm fuera derrotado.
Y al final del décimo día, con el sol ocultándose en el horizonte, Naruto se arrodilló de cansancio, clavando su espada en el suelo para no desplomarse. Su respiración era errática, sus pulmones ardían y su visión se volvía borrosa. Su cuerpo había llegado al límite, y él lo había exigido más allá de lo recomendable en su condición. Finalmente, se desplomó en el frío asfalto, su cuerpo exhausto y sin fuerzas.
La gente clamó su nombre, cantó su victoria y aplaudió su coraje. Sus voces resonaban como un eco de gratitud y admiración. Naruto había dado todo de sí para protegerlos, y ellos lo sabían. Los ciudadanos del antiguo reino de Vale comenzaron a regresar a su hogar destruido, dispuestos a reconstruir poco a poco lo que una vez fue. La esperanza renacía en sus corazones, alimentada por el sacrificio de Naruto.
En esos momentos, los ciudadanos se reunían en los puertos, observando con curiosidad y preocupación una flota de barcos que se acercaba desde altamar. No sabían de dónde venían ni cuáles eran sus intenciones. La incertidumbre se mezclaba con el temor, pero también con una chispa de esperanza. ¿Serían aliados o enemigos? ¿Refugiados en busca de ayuda o invasores con intenciones oscuras?
Cuando los barcos llegaron a los puertos, desembarcaron faunos. La gente se preguntaba qué querían allí. Si eran refugiados de algún otro lugar, temían no poder ayudarlos, ya que apenas tenían recursos para sobrevivir ellos mismos. La situación era desesperada; los pocos barcos que tenían para pescar no eran suficientes para alimentar a todos.
Los faunos llevaban uniformes que, por un instante, hicieron temer a los presentes que eran parte del Colmillo Blanco. Sin embargo, esos uniformes no pertenecían a esa agrupación. El que parecía estar a cargo habló con voz firme y leyó un documento como si fuese un mensajero de algún reino.
—"¡Hoy he venido a ustedes como emisario de Menagerie! Incluso desde ese rincón del mundo hemos oído noticias de su situación y hemos venido a ayudar."
Más hombres salieron de los barcos, cada uno cargando una enorme caja de madera, y también desembarcaron animales. La escena era un despliegue de solidaridad inesperada.
—"¡Siena Khan, líder del Colmillo Blanco, extiende su mano hacia cada ciudadano de este reino! Entiende que este momento no es para ser indiferentes, que nuestras diferencias importan muy poco cuando una vida está en juego y cuando una catástrofe como esta es vivida. ¡Cada ciudadano, sea hombre o mujer, humano o fauno, recibirá alimentos para subsistir!"
Cada hombre, mujer, niño y fauno se sorprendió por esas palabras. ¿Menagerie los estaba ayudando? Dejaron atrás las preguntas más importantes. El Colmillo Blanco los estaba ayudando, ¿esos mismos que también ayudaron a destruir su hogar? En todo caso, lo importante era que caja tras caja de alimentos bajaban de los barcos, y parecía no tener fin.
Desde la distancia, Blake Belladonna observaba todo este alboroto. Se sentía sorprendida y recelosa, sospechando de las intenciones de Siena. ¿Por qué estaría ayudando activamente a los humanos? Entendía por qué ayudaría a los faunos, pues eran de su misma especie, pero algo no cuadraba. ¿Había tenido Siena un cambio de corazón? Blake lo dudaba mucho.
Los faunos, con sus uniformes impecables, se movían con eficiencia, descargando las provisiones. Los ciudadanos de Vale, aún desconfiados, comenzaron a acercarse, sus miradas llenas de curiosidad y esperanza. La voz del emisario resonaba con autoridad y compasión, uniendo a todos en un momento de necesidad compartida.
Blake, oculta entre las sombras, observaba cada movimiento. Su mente era un torbellino de pensamientos y emociones. Recordaba los días en que el Colmillo Blanco era una fuerza de terror y destrucción. Ahora, verlos como salvadores era un giro inesperado. ¿Podría confiar en ellos? ¿Podría confiar en Siena Khan?
Mientras las cajas de alimentos se apilaban en los muelles, los ciudadanos comenzaban a organizarse para distribuir los suministros. La cooperación entre humanos y faunos era un espectáculo raro y hermoso. Blake sintió una chispa de esperanza, pero también una sombra de duda. ¿Sería esta ayuda un preludio a algo más siniestro?
¿Siena trataba de ganarse el favor de la gente en este momento de necesidad? Bueno, eso parecía mucho más probable. En todo caso, no estaba bien. Blake conocía la situación de su lugar de nacimiento; toda esta comida no pudo haber provenido de Menagerie. Tuvo que haber salido de otro lugar.
Blake dudaba mucho, y con razón. Conocía muy bien su tierra y sabía que no podían cultivar trigo en esas cantidades. Sin embargo, en esas cajas había muchos costales de trigo. La situación era sospechosa y necesitaba respuestas.
Tenía que hacer algo. Averiguar qué estaba pasando realmente y detener a Siena si estaba empezando a robar alimentos de otros pueblos para ayudar a los valeanos. No podía permitir que los fines y malévolos planes de Siena y del Colmillo Blanco se llevaran a cabo sin oposición.
Blake decidió que debía viajar de regreso a su tierra. Zarpar en barco hacia Menagerie era la única opción. La travesía sería larga y peligrosa, pero no tenía otra alternativa. Debía descubrir la verdad y, si era necesario, detener a Siena.
Mientras Blake se preparaba para su viaje, sus pensamientos se llenaban de dudas y preocupaciones. ¿Qué encontraría al llegar a Menagerie? ¿Podría enfrentarse a Siena y al Colmillo Blanco sola? La incertidumbre la acompañaba, pero también una determinación férrea. No podía quedarse de brazos cruzados mientras su tierra natal y su gente sufrían.
El puerto estaba lleno de actividad. Los faunos descargaban las provisiones y los ciudadanos de Vale comenzaban a organizarse para distribuir los alimentos. Blake observaba desde las sombras, su mente trabajando a toda velocidad. Cada movimiento de los faunos, cada palabra del emisario, todo era analizado con detenimiento.
Blake sabía que debía actuar con rapidez. No podía permitir que Siena utilizara esta crisis para sus propios fines. La ayuda que llegaba a Vale era necesaria, pero no a costa de otros pueblos. La justicia y la verdad debían prevalecer.
Con el corazón pesado pero decidido, Blake se dirigió al puerto. Encontró un barco dispuesto a zarpar hacia Menagerie y se embarcó en su misión. La travesía sería ardua, pero su determinación era inquebrantable. Debía descubrir la verdad y proteger a su gente, sin importar el costo.
Mientras el barco se alejaba del puerto, Blake miró hacia el horizonte. El futuro era incierto, pero su misión estaba clara. Debía enfrentarse a Siena y al Colmillo Blanco, descubrir sus verdaderas intenciones y detener cualquier plan que pusiera en peligro a los inocentes. La lucha por la justicia y la verdad apenas comenzaba.
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Naruto se quedó paralizado...
mientras cruzaban varios pueblos, uno tras otro, dejando ver la huella de destrucción que los Grimm habían dejado a su paso. Los pueblos estaban destruidos hasta los cimientos, casi irreconocibles.
Ruby, Ren y Nora miraron con horror los cuerpos esparcidos por cada pueblo que atravesaban. Para Ren, esto fue un doloroso recordatorio de lo que ocurrió en su antiguo hogar, y para Nora, era lo mismo. Para Ruby, esto era completamente nuevo y se sintió abatida al ver tanta devastación.
Un pequeño consuelo para ellos era que Naruto había visto señales de que algunos civiles lograron escapar, mudándose a otros pueblos cercanos que tal vez, solo tal vez, habían salido intactos de la estampida de los Grimm que atacaron Vale. Sin embargo, este pensamiento no aliviaba mucho su dolor.
Pero en este momento, el corazón de Naruto se contrajo y sus ojos se abrieron de par en par al ver el pueblo de Brennendes Herz frente a él. Nora se tapó la boca, incapaz de contener su angustia. Ren se puso furioso, sintiendo que esta calamidad volvía a repetirse, algo que no podía soportar. Ruby simplemente se entristeció aún más, sintiendo el peso de la tragedia.
Naruto seguía inmóvil, mirando fijamente el muro destruido del pueblo.
—"Naruto",Nora intentó llamarlo, pero antes de que pudiera decir algo, Naruto se movió como un relámpago, entrando al pueblo en ruinas. Sorprendentemente, aún había personas allí. Aunque las casas estaban destruidas y todo parecía desolado, esas personas estaban limpiando y reconstruyendo. Pero en ese momento, nada de eso le importaba a Naruto. Buscaba desesperadamente entre la gente, con temor en su corazón y la esperanza de encontrar a alguien conocido.
Entonces alguien lo reconoció.
—"¡Naruto!"
El chico giró hacia esa voz. Era una joven que él recordaba bien, Amelia. La reconoció porque había trabajado con su padre en la construcción de una casa hace mucho tiempo. Naruto se acercó rápidamente a la chica. Ella quiso saludarlo, pero él no tenía tiempo para cortesías.
—"¿Dónde está? ¿Dónde está Naira?",preguntó, visiblemente asustado.
—"E-Ella está en el centro del pueblo. Se construyó un albergue, ella..." ,Amelia intentó explicar, pero Naruto no la dejó terminar y se fue tan rápido como había llegado.
Siguiendo sus pasos, sus amigos corrieron tras él. Era raro ver a su amigo y líder en ese estado; parecía que realmente le importaba mucho esta chica. Ruby, Ren y Nora intercambiaron miradas preocupadas mientras trataban de mantener el ritmo.
El tiempo que tardaron en llegar a su destino fue mínimo. Naruto usó toda su velocidad al máximo, tardando literalmente segundos en llegar. Y entonces la vio. Ella estaba como él la recordaba: deslumbrante y sencilla. Parecía que la tragedia no la había cambiado en lo más mínimo. Naira se encontraba detrás de una mesa, sirviendo alimentos a los damnificados con una gran cantidad de ollas a su alrededor.
Naruto se acercó con paso de zombie, como si no pudiera creer su suerte al verla bien. Sus ojos se llenaron de lágrimas de alivio y emoción. Naira también lo vio y se sorprendió de verlo allí. Con una velocidad que desafiaba lo lógico, dejó todo atrás y corrió hacia él.
—"¡Naruto!",gritó con alegría, abalanzándose sobre él y abrazándolo con fuerza. Naruto hizo lo mismo, estrechándola tan fuerte que parecía que querían fundirse en una sola persona.
—"Qué bueno que estés aquí" ,susurró ella, casi al borde del llanto, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
Naruto la sostuvo con ternura, sintiendo que todo el peso de la preocupación y el miedo se desvanecía en ese abrazo.
Los amigos de Naruto llegaron hasta él, deteniéndose a unos metros de distancia. Sonrieron al ver que Naira estaba bien. Ruby no la conocía en absoluto, no sabía quién era esa chica ni nada sobre este pueblo, pero al ver la expresión de alivio en el rostro de Naruto, se alegró por su felicidad. Ren y Nora, por otro lado, compartían una conexión más profunda con la situación, sintiendo un alivio similar al de su amigo.
Naruto logró separarse del fuerte abrazo de Naira y, con una mezcla de urgencia y preocupación en su voz, preguntó:
—"¿Dónde están Carlos y María?, ¿Dónde están tus padres?"
Naira bajó la cabeza, sus hombros empezaron a temblar y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Naruto lo entendió de inmediato. La tristeza y el dolor en su expresión eran inconfundibles. Ruby, observando la escena, sintió una punzada de empatía, aunque no conocía los detalles, podía sentir la gravedad de la situación.
Naruto se acercó más a Naira, colocando una mano reconfortante en su hombro. Sus amigos se acercaron un poco más, formando un círculo de apoyo alrededor de ellos. Ren apretó los puños, sintiendo la impotencia de no poder hacer más en ese momento. Nora, con lágrimas en los ojos, miró a Naira con una mezcla de compasión y tristeza.
—"Lo siento mucho, Naira" ,dijo Naruto en voz baja, tratando de consolarla. Naira sollozó, incapaz de contener el dolor que sentía. Ruby, aunque no conocía a Naira, se sintió conmovida por la escena y deseó poder hacer algo para ayudar.
El grupo permaneció en silencio por un momento, respetando el dolor de Naira. La devastación a su alrededor parecía aún más palpable con cada segundo que pasaba.
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Naruto se encontraba ahora frente a dos lápidas. No eran las mejores, de hecho, eran muy sencillas, lo mejor que Naira podía permitirse en su situación. En esas lápidas estaban grabados los nombres de Carlos Thompson y María Thompson, dos personas que vivieron juntas hasta el último aliento de sus vidas. Ellos eran de las pocas personas que trataron muy bien a Naruto, y él les debía mucho.
Toda esta tragedia ocurrió en un instante.
Según lo que le contó Naira, fue tan rápido que ni siquiera ella lo notó. Nadie lo había notado en realidad, ni siquiera los guardias.
Mientras sus padres y ella dormían, fue como si el mundo se hubiese sacudido. El temblor de la Tierra se hacía más fuerte y entonces los Grimm pasaron. No mostraban el instinto asesino que siempre exhibían hacia los humanos; no, simplemente pasaron por encima de ellos como si no valieran nada, destruyendo casa por casa como si fueran muros de cartón. No mataron humanos intencionalmente, pero mientras caminaban, los pisaban como hormigas, los empujaban como objetos sin valor.
Un Goliat fue lo que destruyó la casa de Naira. Pasó caminando frente a su hogar y lo destruyó como si no estuviera ahí. En esa gran tragedia, su padre y madre murieron aplastados por los cimientos. Ella, milagrosamente, había sobrevivido sin salir herida.
Naruto estuvo tres días mirando esas lápidas. El viento torrencial, la lluvia y el sol abrazador no lo movieron de ahí, ni siquiera el hambre que sentía. Sus ojos, llenos de tristeza y determinación, no se apartaban de los nombres grabados en la piedra. Cada gota de lluvia que caía sobre su rostro parecía mezclar sus lágrimas con el agua del cielo, mientras su corazón latía con un dolor profundo y constante.
Naira siempre venía a asegurarse de que él estuviese bien. Se acercaba con pasos suaves, su rostro reflejando una mezcla de preocupación y ternura. Le decía que esto no fue su culpa, que no podía haber previsto lo que sucedió. Sus amigos también intentaron llevarlo directamente al campamento, pero él no se movió. Su cuerpo parecía anclado al suelo, como si las raíces de su dolor lo mantuvieran allí.
Por supuesto que no era su culpa, pero trataba de comprender por qué. Había puesto sellos por todo el pueblo, en un diámetro de 2 kilómetros por fuera de los muros. Esos sellos ayudaban a persuadir a los Grimm de desviar el camino, de irse por otros lados, como una ilusión. Cada sello había sido colocado con precisión y cuidado, con la esperanza de proteger a todos los que vivían allí.
Sin embargo, parecía que eran demasiados de esos imbéciles y lograron destruir los sellos, o mejor dicho, el sello no pudo con tanta carga de enemigos. Naruto cerró los ojos y suspiró, arrodillándose ante las lápidas de sus viejos amigos. Era extraño llamar a un hombre anciano y a una mujer anciana sus amigos, pero lo eran. Sus manos temblaban ligeramente mientras tocaba la fría piedra, sus dedos trazando los nombres grabados con una mezcla de cariño y tristeza.
—"No se preocupen, su hija está en buenas manos. No permitiré que nada malo le pase. Mientras yo viva, ella no estará sola", Naruto prometió, jurando en la lápida de sus amigos. Sus palabras resonaron en el aire, cargadas de una determinación feroz. El viento soplaba suavemente, como si llevara su promesa a los espíritus de Carlos y María, asegurándoles que su hija estaría protegida.
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Naruto caminaba por las calles del pueblo, observando con gratitud cómo la gente comenzaba a reconstruir sus hogares poco a poco. Sabía que tardarían muchos años en que este lugar volviera a su antigua gloria, pero el esfuerzo y la determinación de los habitantes eran evidentes.
—"¡Naruto!",Nora se acercó a él rápidamente, mirándolo fijamente con preocupación,—" ¿Estás bien?".
Naruto sonrió, tratando de tranquilizarla,—" Ahora estoy mejor".
Poco después, todos los demás se unieron a ellos. Ren le dio una palmada en la espalda, un gesto de consuelo a su estilo, mientras que Rubí lo abrazó con fuerza, transmitiéndole su apoyo incondicional.
—"Muy bien, chicos. Estuve deprimido por tres días. Espero que ustedes hayan hecho algo productivo. Así que, cuéntenme, ¿qué tan mal está este pueblo? ",preguntó Naruto, tratando de enfocarse en la situación actual.
—"El alimento escasea",dijo Rubí, con una expresión de preocupación en su rostro.
—"La infraestructura se deteriora cada vez más. A este paso, incluso si arreglan sus casas, no resistirán mucho con el tiempo. Necesitan hacer todo de nuevo, desde los cimientos. Las vías están deterioradas",añadió Ren, con su habitual escrutinio y análisis.
Naruto asintió, procesando la información. Pero lo que más le sorprendió fue lo que dijo Nora,—"La situación es precaria. Los alimentos que se cultivaban en esta zona fueron completamente diezmados, y los que sobraron en los silos ya fueron consumidos casi en su totalidad. No pueden importar alimentos por la falta de dinero y divisas. No tienen medios de transporte para importar alimentos y no tienen polvo. A este paso, si llega el invierno, no podrán sobrevivir. Tendrán que emigrar a otro lugar".
Naruto parpadeó, asimilando . Ren también parpadeó, mientras Rubí la miraba con una mezcla de preocupación y determinación.
—"¿Qué?", preguntó Nora, .
—"Sabes, Nora, tienes la habilidad innata de siempre sorprenderme. Si algún día tengo una hija, quiero que se parezca a ti y que seas su madrina. Serías una muy buena influencia",dijo Naruto con una sonrisa sincera.
Ren negó fervientemente con la cabeza. ¿Nora como madrina? Aunque quería mucho a su amiga, no la consideraba un buen ejemplo. Nora era más una incitadora de imprudencias, como el propio Naruto en su vida. Ya tenía suficiente caos con los, no necesitaba tres.
En ese momento, Naira se acercó lentamente al grupo. Había estado observándolos desde la distancia, pero Naruto la había notado desde el principio.
—"¿Te vas a ir?",preguntó ella con voz suave.
—"No sin antes cerciorarme de que estarás bien ",respondió Naruto, mirándola con determinación.
Entonces, Naruto sacó un pergamino de almacenamiento y lo extendió hasta casi 50 metros de distancia. Ruby, Ren y Nora nunca habían visto ese pergamino antes. ¿De dónde lo había sacado? ¿Y qué guardaba en él?
Naruto puso la mano sobre la hoja y, de repente, un sello apareció en el papel blanco. Con un fuerte "¡puff!", una nube de humo blanco se disipó, revelando incontables cajas de alimentos. Ruby, Ren y Nora tuvieron que alzar la mirada para ver la enorme pila de cajas que se había materializado ante ellos.
Quedaron boquiabiertos, al igual que todos los habitantes del pueblo que habían presenciado la escena.
Naruto miró a su equipo y a Rubí con determinación,— "Arreglaremos este lugar. Tomen estas cajas, llévenlas al albergue y repártanlas a cada ciudadano de este pueblo".
Nora hizo un saludo militar, sonriendo con entusiasmo,—"¡Entendido!",Inmediatamente tomó una caja y se dirigió hacia su destino. Rubí, por su parte, usó su semblanza de velocidad para hacer el trabajo más rápido, moviéndose como un rayo entre las casas.
Ren también procedió a hacer lo mismo, pero se detuvo un momento, frunciendo el ceño,—"Un momento, si no me equivoco, aquí hay alimentos",dijo, mirando a Naruto con curiosidad. Naruto asintió, preguntándose a qué punto quería llegar Ren.
—"¿Por qué cazas animales si tenías esta cantidad de alimentos?",preguntó Ren, con una mezcla de confusión y curiosidad en su voz.
Naruto sonrió, encogiéndose de hombros,—"Me gusta cazar",respondió simplemente, con una chispa de diversión en sus ojos.
Ren lo miró incrédulo por un momento, pero luego soltó una risa suave,—" Siempre tienes una respuesta inesperada".
Mientras tanto, Nora y Rubí ya estaban distribuyendo las cajas entre los habitantes del pueblo. La gente los recibía con gratitud, sus rostros iluminándose con esperanza. Naruto observó la escena con satisfacción, sintiendo que, a pesar de las dificultades, estaban en el camino correcto para reconstruir el pueblo.
Naira se acercó a Naruto, observando cómo su equipo trabajaba incansablemente,—" Haces mucho por este pueblo, Naruto.".
Naruto la miró, su expresión suavizándose,—"No podría hacerlo sin ellos. Somos un equipo, y juntos, podemos superar cualquier obstáculo"
Naira asintió, sintiendo una renovada determinación,—"Entonces, sigamos adelante. Hay mucho trabajo por hacer".
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Naruto repartió alimentos por todo el pueblo, dando todo lo que tenía. Prácticamente no le quedó nada, pero sabía que esto ayudaría a levantar el ánimo de la gente. Además, no se detendría ahí; tenía la firme intención de reconstruir este lugar desde cero, hasta el último ladrillo.
Empezó a dirigir a la gente en el trabajo. Primero, limpiaron todas las vías. Poco a poco, cada ciudadano se levantaba temprano para ayudar, y muy pronto todos se unieron en el esfuerzo común. Naruto les asignó un trabajo especial a Ruby, Ren y Nora: los campos. Ellos ararían la tierra, ya que las máquinas que se usaban para esto no tenían polvo para funcionar. Con sus habilidades, eran como superhombres y podían con esta tarea.
Naruto decidió construir el pueblo con sus propias manos. Aunque podría haber usado clones para agilizar el proceso, decidió no hacerlo. La gracia de devolver todo a como era antes residía en el esfuerzo propio, y esta gente necesitaba esto; necesitaban pararse por sí mismos. Cada día, Naruto trabajaba incansablemente, guiando a los demás y asegurándose de que cada tarea se realizara con precisión y cuidado.
Desde la distancia, Rubí observaba la escena. Sonrió, sintiendo cómo su corazón se calentaba al ver a Naruto así. Esto era fantástico. Este era el Naruto que ella conocía desde siempre. Tal vez era gruñón, tal vez era burlesco, y sí, tal vez era un poco pervertido, pero nunca dejaba a nadie solo. Si algo malo pasaba, él siempre estaba ahí para ayudar, sin importar quién fuera, sin importar si lo trataban mal o lo rechazaban. Naruto siempre estaba ahí.
Rubí sabía que Naruto hablaba en serio cuando decía que deberíamos desviar la mirada de los problemas de los demás y dejarlos a su suerte. Pero también sabía que su corazón no era tan duro. En el momento en que el veía los problemas de los demás,el no podía ser indiferente. Esto era innato en él; era un blandengue. Y por eso, Rubí lo admiraba tanto. Naruto era una buena persona
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Mientras todos los demás estaban ocupados construyendo sus propios hogares, Naruto se encontraba en la antigua casa de Naira. Con dedicación y esmero, limpió todo el lugar hasta dejarlo como una planicie vacía.
Con el paso del tiempo, esa planicie comenzó a llenarse de pilares, y luego, ladrillo por ladrillo, la estructura empezó a tomar forma. Naruto no iba a dejar a Naira en esa situación; él reconstruiría la casa de su amiga tal como ella la recordaba.
—"Naruto, de verdad no es necesario",insistía Naira, preocupada por el esfuerzo que él estaba poniendo.
—"No te preocupes, Naira. Quiero hacerlo",respondía Naruto con una sonrisa, mientras colocaba otro ladrillo en su lugar.
Naruto era extremadamente hábil construyendo casas. Calculaba que tardaría aproximadamente dos meses en tener la casa de Naira completamente terminada. Era una casa de cinco pisos con muchas habitaciones, más una posada que una simple casa.
—"¿Cinco pisos?, ¿No crees que es un poco exagerado?",bromeaba Naira, tratando de aligerar el ambiente.
—"¡Para nada!",respondía Naruto, riendo,—"Además , no estoy haciendo nada que no recuerdes ".
Cada día, Naruto trabajaba incansablemente, desde el amanecer hasta el anochecer. Sus manos se movían con precisión y rapidez, y su rostro mostraba una determinación inquebrantable. Naira, aunque seguía insistiendo en que no era necesario, no podía evitar sentirse conmovida por el esfuerzo de su amigo.
—"Naruto, eres increíble. No sé cómo agradecerte",dijo Naira un día, mientras le llevaba algo de comer.
—"No tienes que agradecerme, Naira. Ver tu sonrisa cuando todo esto esté terminado será suficiente, Pero un beso no estaría de más",respondió él, aceptando la comida con una sonrisa.
Ella se sonrojo.
Y así, ladrillo a ladrillo, la casa de Naira fue tomando forma, reflejando no solo la habilidad de Naruto, sino también su profundo cariño y compromiso hacia su amiga.
—"¡Naruto!", gritó Naira, haciendo que el chico dejara de dar martillazos y mirara hacia abajo desde el tercer piso donde estaba trabajando—" ¡Baja de ahí! ¡Ven a comer!".
Naruto, al escuchar la voz de Naira, dejó sus herramientas y miró hacia abajo. Allí estaba ella, sosteniendo varios bentos preparados especialmente para él. Con la agilidad que siempre la sorprendía, Naruto descendió rápidamente hasta el suelo.
—"Siempre me impresiona lo rápido que bajas ",comentó Naira con una sonrisa, mientras le ofrecía la comida.
—"Es una de las ventajas de ser un cazador ... En entrenamiento ",respondió Naruto, guiñándole un ojo mientras tomaba uno de los bentos.
Naira observó a Naruto mientras comía. No podía evitar admirarlo, incluso en su estado andrajoso y cubierto de cemento y virutas de madera. A pesar de todo, se veía francamente deslumbrante, con un aire rudo y muy deseable.
—"¿Qué estás mirando?",preguntó Naruto, con una sonrisa traviesa al notar la mirada de Naira.
—"Nada, solo... me alegra que disfrutes la comida",respondió ella, desviando la mirada rápidamente, sintiendo cómo sus mejillas se sonrojaban.
Naruto continuó comiendo con entusiasmo, y Naira no pudo evitar sentirse conmovida por su dedicación. A pesar de estar exhausto, siempre encontraba tiempo para agradecerle con una sonrisa.
—"Sabes, Naira, esta comida está deliciosa. Deberías abrir un restaurante",dijo Naruto, bromeando mientras tomaba otro bocado.
—"¿Y quién se encargaría de construirlo?",respondió ella, siguiendo el juego.
—Yo, por supuesto. Pero solo si me prometes que me darás comida gratis de por vida",dijo Naruto, riendo.
Naira rió también, sintiendo cómo la tensión se desvanecía. disfrutaba de la compañía de Naruto y de sus bromas .
—"Trato hecho",dijo ella, sonriendo,—"Pero solo si terminas de construir mi casa primero".
—"¡Hecho!",respondió Naruto, levantando su bento en señal de brindis antes de seguir comiendo.
Y así, entre risas y bromas, el tiempo pasó, y la relación entre Naruto y Naira se fortaleció aún más, mientras la casa de Naira seguía tomando forma
Desde que Naruto llegó, todo el pueblo parecía estar mejor que nunca. Aunque aún enfrentaban problemas con los alimentos, la construcción del pueblo avanzaba a pasos agigantados. Naruto había asegurado que no se preocuparan por la comida, pues él se encargaría de ello. Naira no sabía cómo lo haría, pero veía a sus amigos arando la tierra y preparando nuevas áreas de cultivo, realmente enormes.
Ver a Naruto esforzarse tanto, especialmente por ella, hacía que su corazón se calentara. Cada día, él trabajaba incansablemente, y su dedicación era evidente en cada pilar que colocaba.
—"Naruto, ¿cómo piensas resolver el problema de los alimentos? ",preguntó Naira un día, mientras lo observaba trabajar.
—"Confía en mí, Naira. Tengo un plan",respondió él con una sonrisa, sin detenerse.
Naira sabía que Naruto algún día se iría, pero francamente no quería que eso sucediera. No lo permitiría. Sus pensamientos la abrumaban, por suerte Naruto no podía leer mentes.
Mientras tanto, Kurama observaba pacientemente a su carcelero, esperando que finalmente se diera cuenta de lo obvio.
—"Oye, ya estoy hasta la madre. Creo que debemos hablar del elefante enorme en la habitación",dijo Kurama, interrumpiendo los pensamientos de Naruto.
Naruto, mientras probaba la comida que Naira le había preparado, respondió a su inquilino.
—"¿Qué sucede, Kurama?".
—"Está bien, parece que las cosas que han pasado te han nublado la mente y el juicio, pero ya no te pases, ¿no?"
—"Sigo sin comprender",dijo Naruto, frunciendo el ceño.
Kurama suspiró, frustrado. —"Está bien, voy a ponerlo de este modo. ¿Recuerdas cuando estabas sosteniendo la mano de esa humana llamada Nora? Cuando pusiste tu frente contra la suya y estabas tan peligrosamente cerca como para besarla".
Naruto se sonrojó ante ese recuerdo. Sí, fue inconsciente, pero no hizo ese movimiento con la finalidad de besar a Nora, y Kurama lo sabía. —"Ella mencionó un pequeño y curioso detalle acerca de su vida...",Kurama dejó la frase en el aire, esperando que Naruto recordara.
—"¿Y cuál es ese detalle?" ,preguntó Naruto, claramente confundido.
Kurama rodó los ojos. —"Kuroyuri" ,dijo, esperando una reacción. Naruto levantó una ceja, sin entender a qué punto quería llegar Kurama ni por qué mencionaba ese nombre.
—"Está bien" ,Kurama se masajeó la frente, visiblemente exasperado,—"Hagamos una recapitulación. ¿Cuál es tu historia de fondo?"
—"Bueno, yo soy un chico huérfano que estudió en la Academia Imperio. El pueblo en el que vivía fue completamente diezmado por un Grimm. Ese pueblo se llamaba... Kuro...yuri" ,Naruto abrió los ojos de par en par, finalmente comprendiendo.—"¡Dios, no puede ser!".
Kurama suspiró, frustrado. —"¡Ah, ya era hora! Maldita sea" ,gritó, aliviado pero aún irritado.
Naruto, que estaba comiendo su comida, casi se atraganta. —"Nora y Ren vienen del mismo pueblo en el que yo supuestamente nací", dijo, con los ojos muy abiertos. —"Oh Dios, la he cagado monumentalmente. Ahora la mentira está tan involucrada que simplemente no tengo el valor de decirles la verdad. ¿Cómo les voy a decir 'Oye, en verdad yo no nací en el pueblo en el que ustedes vivieron, yo simplemente soy un viajero y vivía en un pueblo llamado Konoha'? Primero, no me van a creer y, segundo, se van a enojar conmigo".
Kurama, aunque divertido, no pudo evitar regañarlo. —"¡Por eso te dije que inventaras el nombre de un jodido pueblo, no buscar uno en los malditos registros de catástrofes!" ,gritó, pero esta vez con una sonrisa burlona.
Naruto se rascó la cabeza, nervioso. —"Estoy seguro de que fui yo quien tuvo la idea de inventar un nombre... pero no importa, e-esta conversación nunca pasó" ,tartamudeó, tratando de convencerse a sí mismo.
Kurama soltó una carcajada. —"No creo que debas ignorar este problema, ya sabes, podría morderte el culo más adelante".
Naruto negó con la cabeza, decidido a no enfrentar la situación. —"No, esto nunca pasó" ,repitió, como si decirlo en voz alta en su mente lo hiciera más real.
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Las tierras de cultivo ya estaban listas, una vasta planicie arada que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. La noticia se esparció rápidamente: Naruto iba a hacer algo con esas tierras, y esa expectativa capturó la atención de todo el pueblo.
¿Qué podría hacer él con las tierras de cultivo? El invierno se acercaba rápidamente, y no había tiempo suficiente para que los cultivos crecieran y maduraran.
Naruto observó a Ruby, Ren y Nora, exhaustos. Incluso para ellos, cazadores experimentados, arar la tierra solos había sido una tarea titánica. Habían tardado casi un mes y medio en completar el trabajo, no solo arando la tierra, sino también preparando nuevas zonas de cultivo y regando las semillas, especialmente el trigo.
Naruto caminó hasta el centro de los campos, donde tocó la tierra que se desvanecía entre sus dedos por el viento. Sentía el peso de la responsabilidad sobre sus hombros, pero también una determinación inquebrantable.
—"¿En serio vas a hacer esto, Naruto?" ,preguntó Kurama, levantando una ceja con escepticismo.
—"Esto me servirá como entrenamiento, y además, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la gente sufre" ,respondió Naruto con firmeza.
—"Creí que teníamos que ignorar los problemas de los demás y centrarnos en nosotros mismos" ,dijo Kurama con una sonrisa burlona.
—"Supongo que mentí" ,dijo Naruto, con un tono de resignación y aburrimiento.
El zorro, por su parte, solo sonrió. Este idiota de buen corazón nunca cambiaría, y era grato ver eso.
Naruto se sentó en la tierra, cruzó sus piernas y colocó sus manos en una posición meditativa. El viento susurraba a su alrededor, acariciando su rostro con una brisa suave. Había estado entrenando arduamente, siguiendo las enseñanzas de Kurama sobre la transformación de la energía y el aprovechamiento de la fuerza de la naturaleza.
Kurama le había hablado de la energía natural, una fuente de poder que podía absorber y utilizar. El zorro le estaba enseñando el modo sabio, un arte difícil y exigente. Nunca en su vida había entrenado tanto, y el cansancio no solo era físico, sino también mental. La fatiga mental era lo que más lo agotaba, pero Naruto no se rendía.
Kurama, en sí mismo, no tenía un modo sabio que enseñarle, ya que para ello se necesitaba un contrato con alguna especie de animal de invocación. Sin embargo, lo mejor que podía hacer era enseñarle a procesar la energía natural en su cuerpo y crear un modo sabio estándar. Naruto no comprendía del todo a qué se refería Kurama con eso, pero no le importaba. Lo que importaba era que esta habilidad lo hacía más fuerte.
Naruto sabía que debía tener mucho cuidado al procesar la energía natural del mundo. Un error, una distracción, y ¡pamm!, se convertiría en roca. Esa posibilidad le daba mucho miedo. Recordaba claramente la primera vez que vio su mano transformarse en piedra. El pánico lo invadió, pero Kurama expulsó la energía natural de su cuerpo y su mano volvió a la normalidad. Desde ese momento, Naruto tuvo mucho más cuidado con lo que hacía.
Naruto debía preparar su cuerpo para que la energía natural se filtrara en su sistema, transformándose en chakra. Su mente debía mantenerse serena, imperturbable y concentrada. Cuando la energía natural entraba en su cuerpo, se sentía como agua acariciando su piel, una sensación cómoda pero engañosa. Esta energía parecía tener conciencia propia, o quizás era simplemente caótica, tratando de dispersarse en todas direcciones. Naruto debía forzarla a venir a él, y ahí comenzaban los problemas. Era como si la energía quisiera rechazarlo, causando un dolor agudo, como si golpeara sus dedos con un martillo. No era una experiencia agradable, sino dolorosa y desafiante.
Era similar a intentar hundir una pelota en el agua. Si la golpeabas, la pelota regresaba con fuerza. La mejor manera era hundirla suavemente con la mano, una analogía que Kurama había usado, aunque estaba lejos de lo que Naruto realmente sentía. La energía natural era caprichosa y difícil de manejar, pero Naruto no se rendía. Sabía que debía dominarla para volverse más fuerte.
Con el tiempo, su entrenamiento había mejorado. Ya no le dolía tanto filtrar la energía natural en su cuerpo. Ahora, el dolor se sentía más como un golpe con un palo en lugar de un martillazo. Puede que no sonara como una gran mejora, pero para Naruto, era un avance significativo.
Todos miraban expectantes mientras Naruto permanecía sentado en el suelo durante tres horas. La tensión en el aire era palpable, y la curiosidad del pueblo crecía con cada minuto que pasaba.
Ruby, un poco dudosa, intentó llamar a Naruto. —"Uh, ha, Naruto, ¿qué estás haciendo?" ,preguntó, pero Naruto simplemente la ignoró, su concentración era inquebrantable.
—"Naruto, el pueblo nos está mirando raro" ,dijo Nora con extrañeza, sus ojos reflejaban la preocupación. Naruto no respondió, su mente estaba en otro lugar, más allá de las palabras.
—"Naruto, ¿nos podrías explicar qué haces?, Ya sabes, para decirle al pueblo de tus acciones y que no parezcas un completo loco" ,dijo Ren, con un tono de sinceridad. Y era cierto, el pueblo empezaba a impacientarse. ¿Qué estaba pasando? ¿Cuál era el objetivo de todo esto? Habían arado los campos, pero ahora Naruto solo estaba sentado en el suelo.
Imperceptiblemente, todos comenzaron a sentirlo. El ambiente se volvió extraño, como si vibrara con una energía invisible. Un pequeño tintineo, como el sonido de una campana lejana, resonaba en el aire. El viento parecía centrarse en un solo punto: Naruto. Era un viento suave y sedoso, que acariciaba su piel con delicadeza.
Naruto comenzó a respirar calmadamente, su rostro mostraba una mezcla de consternación y serenidad. Cada inhalación y exhalación era un acto de equilibrio, un baile entre el dolor y la paz interior. Sus amigos observaban en silencio, sintiendo la transformación que ocurría ante sus ojos.
Ruby frunció el ceño, su preocupación se mezclaba con la admiración. —"¿Qué está haciendo?" ,murmuró para sí misma, incapaz de apartar la vista de Naruto.
Nora, siempre enérgica, se mordió el labio, tratando de contener su impaciencia. —"Espero que esto valga la pena" ,dijo en voz baja, aunque en el fondo confiaba en Naruto.
Ren, con su calma habitual, observaba con atención. —"Debemos tener fe en él" —dijo, sus palabras eran un recordatorio para todos de la confianza que tenían en su amigo.
Una tenue capa de energía azul envolvió a Naruto, quien sintió una oleada de energía acercándose hacia él. Tal vez Ren y sus amigos no podían percibirlo, pero él sí. No solo podía verlo, sino también sentirlo.
El propósito no era transformar esa energía en chakra, sino redirigirla a otro lugar. Naruto absorbió la energía natural del mundo, consciente de que debía hacerlo. La energía que él contenía estaba corrompida, al igual que el mundo, tras tantos años de guerras, muerte y desesperación. Si Naruto redirigía esa energía hacia el suelo, lo volvería estéril e inservible para siempre. En cambio, debía purificarla, liberar todo lo negativo. Pero, ¿cómo purificar algo tan corrupto?
Al absorber la energía natural, Naruto sintió voces, gritos de desesperación y la presencia de la muerte. ¿Cómo curar algo tan lleno de ira? Naruto no se consideraba el mejor para esta tarea; Ruby sería más adecuada. Sin embargo, él daría todo lo que tenía. Ignoró las voces a su alrededor, la ira, la furia y la tristeza, y recordó momentos felices, cuando todo era simple y Pyrrha estaba con él. Su corazón se iluminó con esos recuerdos.
Entonces, Ren abrió los ojos, al igual que todos los demás. Naruto comenzó a brillar en dorado. Una capa dorada de energía tenue lo rodeaba, filtrándose bajo él y extendiéndose por el campo. La energía dorada iluminaba el atardecer, creando un espectáculo francamente hermoso. Nora intentó atrapar esas pequeñas motas doradas, pero se desvanecían en sus manos.
—"Increíble" ,murmuró Nora, maravillada.
Naruto cerró los ojos, concentrándose en la energía que fluía a través de él. Sentía cada partícula de negatividad siendo purificada, transformada en luz.
Y entonces, vieron algo sorprendente. Las semillas que habían plantado en el suelo comenzaron a emerger como pequeños brotes. Poco a poco, empezaron a crecer. Esto no era como la habilidad de Hashirama para hacer crecer la naturaleza de manera instantánea; no, esto era más como infundir energía a la vida misma, instándola a emerger con fuerza y vitalidad.
Naruto abrió los ojos, sabiendo que su trabajo estaba hecho. Respiró hondo, sintiendo la paz que emanaba del campo revitalizado.
—"¡Naruto! ,¡Eso fue increíble!" ,gritó Nora con emoción, sus ojos brillando de admiración.
—"¡Eso fue impresionante,¡Tienes que enseñarme!" ,exclamó Ruby, su entusiasmo desbordante.
—"¿Cómo hiciste eso?" ,preguntó Ren, su voz llena de asombro y curiosidad.
Un grito de júbilo resonó fuertemente. Todos vitorearon el nombre de Naruto, felices y agradecidos. Cada persona parecía radiante de alegría, y Naruto sonrió, aunque su mirada estaba perdida .
—"¿Naruto?... ¡Naruto!"
Naruto colapsó en el suelo,
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Les pido disculpas por los errores ortográficos y les invito a que me compartan sus ideas para mejorar la historia.
Les advierto que algunas cosas pueden no tener mucha lógica, así que agradezco cualquier sugerencia.
También les informo que me he tomado algunas licencias creativas con algunos personajes y que no seguiré al pie de la letra el canon original.
Les doy las gracias por su apoyo, espero que les guste lo que he escrito hasta ahora y que me acompañen en esta aventura literaria. ¡Un abrazo!
Gracias por leer.
