UNAS PALABRAS CAMBIARON TODO.

Capítulo 002: El joven mocasín es tentado.

Aldea de Konoha. 5 de julio del año 64 de la Era de Aldeas Shinobi.

Hospital de la Aldea de Konoha.

Neji empezaba a despertarse del estado de inconsciencia que el dolor le había provocado. Lo primero que vio fue el techo blanco del cuarto en el que se encontraba, luego poco a poco se incorporó, solo para encontrarse a su sensei y a Tenten, su compañera de equipo, la cual se encontraba cubierta de vendas producto de su encuentro con la Kunoichi de Sunagakure.

"Es bueno ver que te despiertas, Neji." Dijo el Jonin experto en Taijutsu, quien mostraba una actitud melancólica, un claro contraste a su habitual espíritu juvenil.

"¿Cómo te sientes, Neji?" Dijo Tenten con un tono tranquilo en su voz.

"Estoy bien, solo me duele un poco la…" Empezó a decir Neji, pero se detuvo al recordar el cómo es que había terminado inconsciente, lo cuál hizo que su ira empezara a ir en aumento. "Hinata, ella, ¡ELLA USO EL SELLO EN MÍ! ¡HIZO TRAMPA!"

"Neji, basta." Dijo Guy con una voz firme y fuerte. "Desde el inicio del examen Hayate dijo que todas las técnicas estaban permitidas, por lo cual el uso de ese Juinjutsu era completamente válido, si de alguien es la culpa es tuya por burlarte de esa manera de los sentimientos de una camarada de Konoha."

"Neji, Guy-Sensei me dijo lo que le dijiste a Naruto y Hinata, eso fue algo bastante grosero, no importa lo mal que estén las cosas en su familia, Hinata no es responsable de lo que haya pasado con tu padre." Dijo Tenten.

"No esperaba que lo entendieran." Dijo Neji mientras apartaba la vista de su maestro y compañera. "¿Solo vinieron a regañarme y criticarme? Porque si es así, estoy seguro que seré llamado por Hiashi tan pronto salga de aquí, así que solo pierden su tiempo."

"Neji…" Empezó a decir Tenten, pero fue detenida por su maestro.

"Ya estábamos por irnos, Neji, solo queríamos ver que despertaras bien e informarte de algo que pasó luego de tu derrota." Dijo Guy, causando un gesto de enojo en el rostro de Neji al escuchar que fue derrotado. "Lee se encuentra gravemente herido, peleó contra Gaara, los Shinobi médicos no están seguros de que pueda volver a ser apto para el servicio como Shinobi."

"Ja, bueno, si de verdad creen que yo me busqué el ser torturado por Hinata, entonces Lee se buscó quedar herido por Gaara, ese tonto debió prever que Gaara no era un oponente que podía derrotar un inútil sin talento." Dijo Neji.

"¿¡CÓMO TE ATREVES A DECIR ALGO ASÍ!?" Gritó Tenten a su compañero.

"Tenten, no tiene caso." Dijo Guy mientras le ponía una mano en el hombro a su pupila, para luego tomar una profunda inhalación y luego soltar el aire con pesadez. "Neji, es claro que en estos momentos no estas en condiciones de escuchar consejos o razones, así que lo mejor es que nos retiremos, pero antes déjame decirte lo siguiente: En parte estoy feliz de que no hayas pasado a la siguiente ronda del examen, pese a que tienes las habilidades necesarias para ser un Chunin, es más que obvio que careces de la madurez requerida, dejas que tu rencor personal nuble tu juicio y eso en una misión puede costarte la vida a ti y a tus compañeros." Luego de eso Guy y Tenten se marcharon.

Pero luego un tercer visitante llegó a la habitación de Neji, uno que el Hyuga no podía decir que no esperaba.

"¿Le puedo servir en algo, Hinata-Sama?" Dijo Neji con una sonrisa que mostraba todo el enojo que sentía el Hyuga por su prima. "¿O es acaso que cree que debo recibir aún más castigo?"

"Vine a disculparme, Neji." Dijo Hinata tras entrar a la habitación de su primo.

"¿Disculparse? ¿Acaso hizo algo malo? No, claro que no, solo hizo lo que el Soke hace siempre, demostrar su superioridad con una maldita artimaña." Dijo Neji.

"Neji, esto no se trata del Soke o Boke, se trata de nosotros." Dijo Hinata con tristeza en su mirada. "Tú siempre has sido el mejor entre nosotros, eres el genio del clan, aquel con el Byakugan más fuerte, sé que tu merecías ganar y por eso lamento haber usado el sello en ti, lamento haber ganado usando algo ajeno a mis habilidades."

"Que amable al venir a pedir disculpas, pero yo puedo ver a través de sus palabras sin necesidad de activar el Byakugan." Dijo Neji con desprecio. "La verdad es que soy del Boke y tú del Soke, la verdad es que no importa cuánto me esfuerce o que tan talentoso sea, siempre seré un mero segundón por el simple y maldito hecho de que tu padre nació un par de segundos antes que el mío, mi destino estaba marcado incluso antes de que fuera concebido. Y aunque tú parecías ser diferente al resto del Soke, ahora sé que esa actitud de niña tierna y tímida es falsa, no eres diferente al resto del Soke, solo tienes un gatillo distinto, pero tranquila, ahora sé que a menos que quiera que mi cerebro estalle no debo hablar mal de tu noviecito."

Hinata soltó un largo suspiro y luego miró a su primo con resignación.

"Vine porque sentía que te debía una disculpa, si tú decides aceptarla o no es tu decisión." Dijo Hinata para luego dar media vuelta y retirarse, pero al estar en el marco de la puerta volteó para ver a su primo. "Siempre te he admirado y respetado, espero tu rencor no te impida ver eso."

Luego de esas palabras Hinata se marchó, cabizbaja.

Tras la partida de su prima, Neji se recostó en su cama, esperando dormir un poco para poder aclarar sus ideas.

Tristemente, aún había un último visitante que esperaba ver al Hyuga.

"Vaya, la princesita de los Hyuga tiene su temperamento." Dijo Kabuto mientras entraba a la habitación de Neji, pero a diferencia de los demás, Kabuto había cerrado la puerta con seguro, además de que activó un sello que dejó insonorizada la habitación.

"¿Y tú qué demonios quieres?" Dijo Neji con fastidio al ver al Genin que se había rendido en las preliminares del examen.

"¿Acaso no puede un Genin de Konoha visitar a un compañero herido? Además, como Shinobi Médico tengo ciertas libertades en el hospital, como el poder revisar los expedientes de los pacientes, y por lo visto a ti te darán el alta el día de mañana, así que tengo poco tiempo para hablar contigo."

"¿Y de qué demonios querrías hablar conmigo? Ni siquiera te conozco."

"Pues te tengo una propuesta que creo encontrarás interesante. Dime, ¿Te gustaría ser libre?"

Mientras tanto, en otro lado del hospital.

"¿¡QUÉ!? ¿¡CÓMO QUE NO ME VA A ENTRENAR PARA EL EXÁMEN!?" Le gritó Naruto a su Sensei.

"Tranquilo Naruto, la verdad es que hay algunos asuntos que tengo que atender, simplemente no tendré tiempo suficiente para entrenarte como es debido." Dijo Kakashi en un intento de tranquilizar a su pupilo.

"¡NO ME SALGA CON ESO! De seguro solo se la pasará entrenando a Sasuke, ¿No es así -ttebayo?" Respondió Naruto.

"Naruto, debes entender que en estos exámenes solo Kurenai y yo tenemos dos alumnos que pasaron a la final, y a diferencia de Sasuke y tú, Hinata y Shino tienen clanes que se pueden encargar de su entrenamiento, pero yo tengo que ver por ti y por Sasuke, y como soy el único que puede ayudar a Sasuke con el Sharingan tengo que darle prioridad a él."

"¿¡VÉ COMO SI ESTA PREFIRIENDO A SASUKE POR ENCIMA DE MI!?"

"Nada de eso, ¿Crees que te dejaría de lado? Guy ya se ofreció a entrenarte, así que durante este mes te ayudará a mejorar tu Taijutsu, además hay cierto Shinobi bastante habilidoso que te puede ayudar en tu entrenamiento, le voy a pedir que se ponga en contacto contigo. Tendrás dos Shinobi de élite que te entrenen durante un mes."

"Bien, pero espero que cuando gané al final del examen Chunin me invite a comer ramen." Dijo Naruto.

"Tenlo por seguro." Dijo Kakashi. "Bueno, hora de irme." Luego de esas palabras Kakashi desapareció en una nube de humo.

"¡Oiga, el Kage Bunshin es lo mío -ttebayo!" Dijo Naruto, quien luego volteó la vista, encontrando al especialista de Taijutsu. "Cejotas-Sensei, ¿Cómo sigue Lee?"

"Naruto." Dijo Guy con cierta tristeza en su voz, el joven rubio se preocupaba por Lee a pesar de haberlo conocido hace apenas 5 días, mientras que su compañero de equipo con el que había pasado la academia, con el que había hecho misiones y entrenado por todo un año menospreciaba el esfuerzo de Lee. "Hablé con los doctores, de momento Lee está estable, solo queda esperar a que su condición evolucioné para saber si podrá volver al servicio activo."

"Solo queda esperar." Repitió Naruto con tristeza.

"Pero no te desanimes, Naruto, las Llamas de la Juventud de Lee no se extinguirán por algo como esto." Dijo Guy en un intento de animar al rubio.

"Si, estoy seguro que Cejotas estará de pie en unos días." Dijo Naruto con renovada alegría. "Pero bueno, ¿Me entrenará este mes tal como prometió?"

"Claro que sí, Naruto." Dijo Guy. "El día de hoy dedícate a descansar, así que te espero el día de mañana a las quinientas horas en la entrada de la aldea."

"¿¡Quinientas horas!? ¡Esos son como 15 días!" Dijo Naruto.

"Con quinientas horas me refiero a las cinco de la mañana de mañana." Dijo Guy.

"Ah, de acuerdo." Dijo Naruto. "Bueno, tengo que ir a hablar con Iruka-Sensei, nos vemos mañana, Cejotas-Sensei."

Luego de eso Naruto salió del hospital en dirección a la academia.

Mientras tanto, en el complejo Hyuga.

Hinata había llegado al complejo de su clan luego de un día sumamente estresante, con la esperanza de poder descansar por el resto del día, comer algo y tal vez elegir la ropa que usaría en su cita de mañana.

Aún estaba sorprendida y un poco molesta de que las acciones de Neji le hayan conseguido una cita con Naruto. Se culpaba a si misma de no haber tenido el valor de pedirle una cita a Naruto por si misma, pero las cosas no salieron como ella esperaba y no se iba a lamentar por lo que pudo haber sido. Ahora solo le quedaba adaptarse a la situación. Pero antes quería ir a su habitación y dormir.

Pero nuevamente las cosas no salieron como esperaba.

"Hinata-Sama." Dijo Ko mientras Hinata se dirigía a las escaleras que llevaban al segundo piso de su casa, donde se encontraba su habitación. "Su padre ordena se encuentre con él a la brevedad en el dojo familiar."

"De acuerdo, gracias Ko." Le dijo Hinata a su guardaespaldas/figura paterna para luego encaminarse al dojo familiar, el cuál no era su lugar favorito de su casa. Ese dojo estaba lleno de malas memorias.

"Pasa, Hinata." Dijo su padre antes de que Hinata tuviera siquiera la oportunidad de pedir permiso de entrar, una manera en la que Hiashi demostraba su dominio sobre los demás.

Hinata entró al dojo y se posicionó frente a su padre, colocándose en posición Seiza.

"Hola, Padre." Dijo Hinata con cierto nerviosismo en su voz, el cual esperaba que su padre no hubiera notado.

"Hinata, te he llamado aquí para hablar sobre tu desempeño en los exámenes Chunin." Dijo Hiashi. Hinata ya esperaba una reprimenda por el cómo venció a Neji, esperaba ver el gesto de decepción en el rostro de su padre como tantas veces había visto en el pasado. "Buen trabajo."

"¿Q-Qué? ¿Qué has dicho, Padre?" Preguntó Hinata, incrédula.

"Tu desempeño durante este examen ha sido más que satisfactorio." Comenzó a decir Hiashi. "Al inicio del examen lograste fácilmente disipar el Genjutsu que escondía el salón donde se llevaba a cabo el primer examen, el cual lograste aprobar con un puntaje excepcional y sin tener la necesidad de copiar según he podido investigar. En el Bosque de la Muerte tú y tu equipo lograron llegar al centro del bosque en el primer día, más específicamente, completaron el examen en poco más de hora y media, siendo el segundo equipo en llegar al centro del bosque, solo superados por el equipo formado por los hijos del Kazekage, sin olvidar que también llegaron en tiempo récord, rompiendo el récord que hasta ese momento le pertenecía a Uchiha Itachi. Y, por último, lograste derrotar a Neji en las semifinales. Durante este examen demostraste ser una digna integrante del clan Hyuga, y eso merece reconocimiento."

"Pero padre, le gané a Neji usando el sello, no fue justo." Dijo Hinata.

"Hinata, como el Hokage te informó al inicio de las preliminares, los exámenes Chunin fueron creados para simular el ambiente de una guerra. Y en una guerra la victoria no consiste en completar un examen, consiste en completar una misión y, de ser posible, mantenerse vivo. En el campo de batalla no hay tal cosa como justo e injusto, hay sobreviviente y muerto." Dijo Hiashi con firmeza. "Me aseguraré de que el asunto con Neji sea tratado, francamente su actitud ha sido incorrecta desde hace un tiempo, esto puede que sea una oportunidad de que aprenda algo de humildad, algo que todo Chunin debe aprender y de lo que él tristemente carece."

"Entendido, padre." Dijo Hinata, algo aliviada de las palabras de su padre.

"Durante el mes que tienes para prepararte para las finales me encargaré de tu entrenamiento, creo que es hora de que te instruya en las técnicas avanzadas del clan. Iniciaremos tu entrenamiento mañana al amanecer." Dijo Hiashi con la serenidad y frialdad que caracterizaba.

"Entendido, padre." Dijo Hinata, un tanto emocionada de recibir nuevamente el entrenamiento de su padre.

"Y en cuanto a tu relación con el chico Uzumaki." Dijo Hiashi, haciendo que de repente el alma de su hija penda de un hilo. "Daré mi veredicto sobre esa relación luego del examen, por favor retírate y dile a mi siguiente visitante que puede pasar."

"Como ordenes, padre." Dijo Hinata un poco más tranquila mientras se levantaba y salía del dojo.

Al salir del dojo Hinata se encontró con alguien en especial, un Anbu. Pero no cualquier Anbu, era uno con una túnica blanca, lo que lo marcaba como un líder de escuadrón. Además, aunque Hinata no solía ver muchos miembros del escuadrón de asesinato, si sabía que las máscaras que usaban estos normalmente eran de perros, zorros o gatos, pero nunca había visto un Anbu con una máscara como la que el Anbu tenía.

Una máscara de serpiente.

"Mi padre dice que puedes pasar." Dijo Hinata, a lo que el Anbu serpiente simplemente asintió con la cabeza para luego entrar al dojo mientras Hinata se alejaba.

"Padre dijo que decidirá si aprueba o no mi relación con Naruto, aunque aún no somos nada realmente." Pensaba Hinata mientras entraba a su recamara y se acostaba en su cama para luego sacar de debajo de su almohada un pequeño muñeco de peluche con una forma bastante peculiar. Un peluche en forma de Naruto. "Si quiero tener una relación con Naruto, debo dar el máximo de mi en el siguiente examen. Si quiero tener una relación con Naruto, debo ser capaz de derrotar a Naruto."

Mientras tanto, en la Academia.

Las clases recién habían terminado por hoy, así que Iruka Umino se preparaba para marcharse a su apartamento cuando por la ventana apareció su ex alumno favorito.

"Hola, Iruka-Sensei." Dijo Naruto mientras entraba al salón de clases por la ventana.

"Naruto, si querías hablar conmigo pudiste solo entrar por la puerta." Dijo Iruka.

"Vamos, eso no sería divertido, además lo que tengo que hablar con usted de algo muy importante." Dijo Naruto mientras cruzaba los brazos.

"Muy bien, ¿De qué quieres hablar?" Dijo Iruka.

Luego de eso Naruto empezó a contarle a Iruka sobre las palabras de Neji y de cómo iba a tener una cita con Hinata el día de mañana.

"Así que al fin te diste cuenta de los sentimientos de Hinata por ti." Dijo Iruka con una sonrisa en su rostro.

"¿¡Usted también lo sabía!? ¿¡Por qué nadie me lo dijo -ttebayo!?" Dijo Naruto, disgustado.

"Porque eso era un secreto de Hinata y a nadie le gusta que otros estén difundiendo sus secretos, estarás de acuerdo, ¿O es acaso que quieres que me comporte igual a Neji?" Dijo Iruka.

"Bueno, tiene razón en eso." Dijo Naruto, resignado. "Bueno, pero ¿Qué debo hacer ahora? Invité a Hinata a salir, pero no sé nada acerca de lo que debo hacer en una cita y ni de chiste le preguntaré algo así a Kakashi-Sensei o al viejo Hokage, con los libros que leen de seguro me dirán cosas pervertidas. Ino y Sakura me dijeron muchas cosas acerca de mi ropa, mis modales y de que debo llevarla a un mejor lugar que a Ichiraku Ramen, ¿Qué debo hacer?"

"Bueno Naruto, para empezar una cita es algo importante para una chica, y conociendo a Hinata de seguro es su primera cita, así que no está de más esforzarte en algo así. Te esfuerzas en hacer tus bromas, así que esto no tiene por qué ser diferente." Comenzó a decir Iruka. "Que cuides tu higiene y tus modales es algo básico no solo para una cita, sino para toda la vida, pero no tienes porqué cambiar toda tu persona, después de todo Hinata se enamoró de ti por ser tú mismo. Y en cuanto a llevarla a comer, Ichiraku Ramen es un lugar especial para ti y puede ser un buen lugar para una primera cita, solo no hagas que sea el único lugar al que vayan, también tienes que tomar en cuenta los gustos de Hinata."

"Entiendo." Dijo Naruto.

"Dime Naruto, ¿Te gusta Hinata? ¿Qué opinas de ella?" Preguntó Iruka.

"B-Bueno, la verdad no sé si me gusta o no, luego de su pelea contra Neji y cómo me defendió sentí que debía hacer algo por ella y pedirle una cita se sintió correcto." Dijo Naruto. "Y sobre lo que opino de ella, siempre me pareció algo rara en la Academia, se sonrojaba tan pronto me le acercaba y tartamudeaba mucho cuando intentaba hablar conmigo, supongo que si le gusto ahora es algo lógico, pero…"

"¿Pero?" Preguntó Iruka, intentando reprimir una risa por las palabras de Naruto.

"Pero, en el examen escrito se ofreció a dejarme copiar de su examen, aún si eso podía hacer que la expulsaran. Y en su pelea contra Neji, no se enojó porque Neji la insultara, se enojó porque Neji me insultó a mí, eso demuestra que le importo mucho, ¿No es así?"

"Si, a Hinata le importas mucho, dime ¿Hinata te parece bonita?" Preguntó Iruka, quien por dentro se moría de la risa por lo tierno que se mostraba Naruto, quien normalmente se mostraba como un gamberro.

"¿¡EH!? B-Bueno…" Empezó a decir Naruto. Por un momento pensó en Sakura, quien para Naruto normalmente era su referente de 'chica linda', pero luego recordó un poco a Haku, quien Naruto encontró aún más atractiva que Sakura, aunque luego eso terminó cuando Haku reveló que era hombre. Y ahora que se ponía a pensar en Hinata, recordó su piel blanca como porcelana, sus ojos claros como perlas, su peinado con corte de princesa y su sonrisa llena de bondad. "Si, Hinata es muy bonita, creo que es aún más bonita que Sakura e Ino."

"Bueno, ahí lo tienes, Hinata te parece bonita físicamente y la tienes en muy alta estima, eso no significa necesariamente que te guste como novia, pero demuestra que hay una posibilidad para que sean pareja. No creo que tengas algún problema con tu cita el día de mañana."

"Bien, es todo lo que quería escuchar." Dijo Naruto mientras se preparaba para salir del salón de clases por la ventana.

"Antes de que te vayas, Naruto, hay algo que quiero decirte." Comenzó a decir Iruka mientras recordaba como le dio a Naruto su protector frontal. "A decir verdad cuando supe que tu equipo y el de Hinata entrarían al examen Chunin me opuse, ustedes eran recién graduados y fueron mis alumnos, pero en el poco tiempo que ha pasado desde su graduación han mostrado madurez y un gran desempeño, Naruto, estoy verdaderamente orgulloso de ti."

Al escuchar esas palabras del que fue como un hermano mayor, casi un padre, Naruto casi llora de alegría. A pesar de no haber sido el mejor en la academia ahora estaba en las finales de los exámenes Chunin, como recién graduado y llegó tan lejos en su primer intento, algo que ni siquiera un renombrado genio como Neji había podido.

"Gracias Iruka-Sensei, le prometo que daré todo de mi en las finales." Dijo Naruto esbozando una gran sonrisa. "Ahora que lo pienso, si asciendo a Chunin entonces tendremos el mismo rango, ¿No es así?"

"Pues sí, pero un Chunin no es igual a otro, hay otros factores que…" Comenzó a decir Iruka hasta que fue interrumpido por el rubio.

"Quizás haga tan buen papel en las finales que el viejo Hokage me ascienda directamente a Jonin y entonces usted podría ser mi subordinado." Dijo Naruto.

"Y al caño se fue toda esa madurez que dije que habías ganado." Dijo Iruka con pesar.

"Tal vez en un mes usted deba referirse a mi como 'Capitán Naruto' y usted sea mi Kohai." Dijo Naruto en tono de broma.

"¡VEN AQUÍ ENANO CABEZA DE CHORLITO!" Grito Iruka mientras se abalanzaba contra el rubio, el cual rápidamente escapó por la ventana.

"Lo dices en broma, pero a decir verdad es bastante posible." Pensaba Iruka mientras observaba a Naruto correr por la aldea. "Naruto, estoy seguro de que pronto la aldea reconocerá tus méritos y algún día serás un espléndido Hokage."

De regreso al hospital.

"¿Libre? ¿A qué te refieres?" Le dijo Neji a Kabuto, quien esbozó una sonrisa mientras se acomodaba los lentes.

"Como tú mismo dijiste, a pesar de tu talento siempre quedarás a la sombra de alguien inferior a ti, todo por el nacimiento de tu padre." Dijo Kabuto. "Pero dime, ¿Qué harías si pudieras librarte de tus ataduras?"

"Sigues sin responder a mi pregunta, así que o vas al punto o te largas." Dijo Neji mientras activaba su Byakugan.

"Bueno, hagamos un repaso de tu vida. Tu madre murió en el ataque del Kyubi, tu padre fue usado como chivo expiatorio para evitar una guerra y, aun así, aquí estas, el mayor prodigio que ha producido el clan Hyuga termina derrotado por alguien inferior, solo porque tenía la ventaja de ser del Soke." Dijo Kabuto.

"¿Sólo viniste para recordarme el asco que es mi vida? Ya lo sé, no necesito un recordatorio." Dijo Neji mientras se ponía de pie.

"Vine aquí para decirte que alguien te ofrece la liberación de tus grilletes. De la aldea que no hizo nada para defenderte, del clan que te reprime y del botón de autodestrucción que tienes en la frente, ¿Te interesa?" Dijo Kabuto con un tono de voz típico de un vendedor.

Las palabras de Kabuto calaron en Neji. Hasta donde sabía, no había ninguna forma de quitar el Sello del Pájaro Enjaulado, y lo había investigado arduamente tanto en la biblioteca Hyuga como en la de Konoha, pero solo llegó a la conclusión de que a menos que un maestro e Fuinjutsu logre crear un sello reverso que pueda contrarrestar el sello en su frente sin matarlo, pero el único maestro en Fuinjutsu de Konoha era Jiraiya del Sannin y dudaba que él fuera a ayudarlo.

Eso era otra cosa, nadie en Konoha parecía realmente alarmarse de su situación. Hay quienes al enterarse se indignan, pero solo eso. Nadie en Konoha ha hecho algo al respecto de la situación de los Hyuga. ¿Y por qué habrían de hacerlo? Si el Sello era algo que el clan Hyuga ya tenía desde antes que se unieran a Konoha, los Hokage aceptaron ese acto barbárico con tal de tener a los Hyuga de su lado.

Aunque le molesta a Neji aceptarlo, el sujeto delante de él tenía razón.

"Continúa." Dijo Neji, un poco más sereno.

"Mi maestro te ha observado y ha quedado impresionado contigo, quiere ayudarte a sobrepasar tus límites y a librarte de tus frenos." Dice Kabuto.

"¿Y quién es tu maestro?" Dijo Neji, con cautela.

"Creo que aún no debes saberlo, pero lo averiguarás el día de las finales de los exámenes Chunin. Pero para que empieces a confiar te daré una pequeña muestra del poder que puedes alcanzar con él, si estás de acuerdo."

Neji lo pensó un momento, algo en sus adentros le decía que debía alejarse de ese tipo, pero la posibilidad de librarse de su destino de esclavitud era algo demasiado tentador como para dejarla pasar.

"Bien, acepto. Dame esa muestra de la que hablas." Dijo Neji.

"Perfecto, solo un pequeño detalle, asegúrate de que nadie lo perciba, especialmente los miembros de tu clan." Dijo Kabuto para luego liberar de entre sus ropas una serpiente blanca, la cual se abalanzó al cuello del joven Hyuga, mordiéndolo en el cuello.

Los gritos de Neji no se hicieron esperar, pero gracias a que la habitación estaba insonorizada nadie fue a su auxilio y Kabuto solo miraba mientras en el cuello del joven Hyuga aparecían tres líneas ligeramente curvas que recordaban a rasguños y que se acomodaban en forma de hélice.

El Sello Maldito de la Tierra.

Poco a poco Neji iba cayendo inconsciente por segunda vez en el mismo día, siendo lo último que veía la cara de Kabuto.

"Sasuke estuvo inconsciente durante un día luego de recibir el suyo, me pregunto si te adaptarás en menos tiempo, recuerda, debes ocultarlo de todos, especialmente de los miembros de tu clan. Nos veremos después, Neji." Dijo Kabuto antes de que el Hyuga callera inconsciente.

Ya con el Hyuga marcado, Kabuto solo debía ir a por la chica Uzumaki.

El traidor salió de la habitación y se disponía a ir a las habitaciones donde resguardaban a los sobrevivientes del segundo examen que no aprobaron, pero algo lo detuvo. O, mejor dicho, alguien lo detuvo.

Antes de poder entrar al ala donde estaban esos Genin derrotados, vio como el Hokage, Hiruzen Sarutobi, entraba a esa zona del hospital.

"Maldita sea, no creí que me encontraría con el Hokage en este lugar." Pensó Kabuto mientras daba media vuelta y se dirigía directo a la salida. "Los altos mandos ya deben estar sospechando de nuestros planes, lo mejor será mantener un perfil bajo hasta las finales. Supongo que tampoco podré ir a revisar el estado de Sasuke."

En otra habitación.

La joven no se encontraba nada bien. No solo había fracasado en el examen, si no que sus 'compañeros', los cuales eran hijos de altos mandos de Kusa, estaban muertos. Y dado que ella tenía la orden de mantenerlos vivos con su habilidad, de seguro recibiría una reprimenda bastante severa por parte de Zosui.

La niña casi desearía que aquel chico guapo no le hubiera salvado del oso, prefería morir devorada por una bestia salvaje que tener el mismo final que tuvo su madre, el solo pensar en eso hacía que la chica tuviera un ataque de pánico.

La niña estaba sumergida en sus pesimistas pensamientos hasta que a su habitación arribó alguien inesperado. Por las ropas que usaba el hombre mayor pudo deducir de quién se trataba.

El Hokage, Hiruzen Sarutobi.

"Hola jovencita, ¿Cómo te encuentras?" Empezó a hablar el Hokage con una voz amigable, pero la niña no respondió, sus experiencias pasadas con los líderes de su aldea no le dejaron un buen sabor de boca y no tenía ningún motivo para confiar en el dirigente de Konoha.

El anciano al percibir el temor de la joven decide mantener su distancia. Se sienta en una silla cercana y busca entre sus ropas algo, lo cual pone bajo alerta a la joven, pensando que el anciano va a sacar algún arma.

Pero en lugar de sacar algún arma punzocortante o algo similar, el Hokage sacó una bolsa de Hijiki.

"Espero no te moleste que coma algo, mi nuera me tiene en una dieta baja en sodio, así que me prohibió el Hijiki, pero es mi comida favorita." Dijo Hiruzen mientras sacaba un alga de la bolsa y le daba un mordisco. "¿Gustas una?"

La joven dudo en si tomar algo de comer, pero la verdad es que luego de ser rescatada en el bosque no había comido nada, además de que sus compañeros de equipo tampoco fueron muy compartidos con la comida. La niña tomó una de las algas que le ofrecía el anciano y la comió con cautela.

"¿Tu nombre es Karin, no es así?" Dijo Hiruzen, sorprendiendo a la joven. "Era el nombre del expediente que mandó Kusa para el examen, pero creo que no había apellido."

"N-No tengo." Dijo Karin. Su madre le había enseñado con bastante énfasis que si alguien alguna vez le preguntaba su apellido ella debía decir que no tenía y que debía aferrarse a eso. Aunque ni era necesario, su madre jamás le dijo realmente cuál era su apellido, así que en parte no mentía.

"Entendido." Dijo el Hokage mientras guardaba la bolsa de Hijiki en su manga. "Lamento lo que les pasó a tus compañeros." Ante esas palabras la joven solo levantó un momento los hombros, restándole importancia.

"No eran mis amigos, solo eran un par de tontos que debía cuidar." Dijo Karin mientras acariciaba su antebrazo izquierdo, donde aún era visible la marca de una mordida humana.

"Comprendo." Dijo Hiruzen con un tono de voz neutro. "Bueno, una vez que te demos provisiones necesarias, un Chunin te escoltará hasta tu aldea."

Al escuchar eso, Karin se atragantó con el alga frita y empezó a toser, por lo que Hiruzen le acercó una botella de agua. Tras un par de tragos, Karin recobró la compostura, pero aún conservaba el temor tras escuchar esas palabras.

"Karin, ¿Te pasará algo malo si vuelves a Kusa?" Preguntó Hiruzen, tras lo cual en la mente de Karin empezaron a aparecer imágenes en secuencia. Un hombre pelirrojo era derribado por diez Shinobi de Kusa. Mordidas. Su madre entregándole sus primeros anteojos. Mordidas. Comer un Gyoza con carne podrida que alguien le dio como una broma de mal gusto. Mordidas. Su madre debajo de una manta, inmóvil. Mordidas.

Karin empezó a hiperventilar mientras se frotaba de forma rápida sus brazos, como si quisiera limpiar algo invisible en ellos.

"Karin, mírame." Dijo Hiruzen para llamar la atención de la pelirroja, la cuál no hizo caso. "Karin, mírame." Repitió el Hokage en un tono más alto y autoritario.

Esta vez Karin hizo caso al Hokage.

"Bien, ahora quiero que tomes una profunda inhalación." Dijo el Hokage, a lo cual la joven le obedeció. "Eso, ahora exhala lentamente." Nuevamente la joven obedeció a Hiruzen.

"G-Gracias." Dijo Karin al ver que las instrucciones del anciano le habían ayudado a recobrar el sentido.

"No hay de qué." Dijo Hiruzen. "Es más que obvio que no quieres regresar a Kusa, ¿No es así?"

"N-No, no quiero, pero no tengo otro lugar al que ir." Dijo Karin mientras un par de lágrimas recorrían sus mejillas.

"Bueno, si ese es el caso, ¿Te gustaría quedarte en Konoha?"