Love Anna.
Amigos y desvelos.
Anoche fue la primera vez que experimente el insomnio. Jamás me había pasado una noche en vela, yo soy el tipo de persona que se queda dormido en cuanto la cabeza toca la almohada. Pero fue diferente anoche. Mi mente revolucionada por un millón de preguntas no me dejaba descansar, repasaba incansable los momentos de la tarde anterior. Esas hamburguesas, la presentación, el cementerio, el alivio de saber que había concluido el primer semestre. Pero sobre todo, no dejaba de pensar en todo lo que aquel beso pudo significar. No vi venir ese beso, así como tampoco esperaba nada de lo que sucedió a continuación.
Bajo la luz de las estrellas, ella rodeó mi cuello, pegando su cuerpo al mío. al principio no supe que ocurría pero mis brazos fueron más sabios y no dudaron en rodearla para atraer su calor hacía mí. sus labios en los míos, fue mi perdición, le correspondí probando su boca, recorriéndola, pidiéndole permiso con mi lengua
-Yoh..
Y ella accedió. Su lengua encontró la mía, la saboree. sus manos se enredaron en mi cabello a la altura de la nuca y yo la estreche todavía más, casi podía sentir su corazón latiendo con la misma fuerza que el mío mientras que acariciaba su espalda. Ella se estremecía con mis dedos. Termine por perder el equilibrio al negarme a soltarla…
-Yoh
Por mi torpeza, Anna terminó recostada sobre el pasto. El contraste entre lo blanco de su piel, su cabello claro y los tonos pardos que adquirió el pasto en la oscuridad de la noche me robaron el aliento. Ella se quedó inmóvil mirándome con esos ojos que parecían brillar igual que las estrellas, yo sobre ella me las apañe para no aplastarla, apoyándome en el antebrazo izquierdo, mientras que mi mano derecha se aventuraba para sostener su rostro.
-Yoh!
El recuerdo de su silueta en mis brazos y la forma en que me besó me tuvo con los ojos abiertos toda la noche. En especial, porque cada vez que trataba de cerrar los ojos y conciliar el sueño, sentía su espacio, su ser todavía flotando entre mis dedos, y volvía a mi esa impaciencia feroz que desconocía en mí mismo.
No podía dejar de pensar en ella. Si tan sólo yo no fuera un…
-YOH!
… Imbécil que se quedó paralizado cuando ella dejo sus manos en mis hombros con la sorpresa de la postura, o si por lo menos hubiera dicho algo cuando sus manos se deslizaron de mis hombros a mis brazos y antebrazos, acariciándolos con una suavidad que erizo mi piel. sí tan solo mi corazón no se me hubiera atorado en la garganta, impidiendo pronunciar palabra alguna, cuando ella se enderezo poco a poco y se disculpó por el impulso.
¿Porque dude? ¿Porque me detuve? ¿Porque me acobarde justo en ese momento?
-¡Yoh Asakura! ¡hey, Yoh! Despierta! Yoh! Hay alguien aquí?
Un golpe en la cabeza me trajo de vuelta a la realidad. Aturdido, entre el golpe y la distracción, observe a mi alrededor para ver a HoroHoro (el autor del coscorrón), con una toalla alrededor de su frente para sostener el cabello azulado, que farfullaba algo.
Era verdad, estábamos todos en el onsen de la pensión, disfrutando de un baño luego de una copiosa cena para celebrar el fin del semestre y el inicio de las vacaciones de verano. Y yo, distraído, no había escuchado una palabra de todo lo que estaban diciendo. El recuerdo de Anna con su dulce mirada me llevó a otro lado, lejos de las peleas y bromas entre los chicos. Ahí estábamos todos, HoroHoro, Chocolove, Ren y Manta. El agua era deliciosa y la noche dejaba ver algunas estrellas en el cielo.
El originario de Hokkaido chasqueaba los dedos frente a mi cara.
-para mí que ya pasó demasiado tiempo en el agua caliente -comentó Chocolove. - seguro se le frío el cerebro.
-no seas tonto, en todo caso, estará escalfado. - le corrigió Ren, siempre tan sabihondo.
-escamado? - trato de bromear Chocolove.
-Estoy harto de tus chistes malos! - dijeron al unísono HoroHoro y Ren. Los dos se pusieron a pelear dentro del onsen. Trate de seguirles la corriente sin poder acoplarme realmente.
Manta se acercó a mí y me dio un codazo juguetón en un costado, preguntándome si de verdad no había escuchado una palabra de lo que habían estado hablando en la cena y en el baño. Negué con la cabeza, avergonzado.
-¿Qué te pasa Yoh? Estás Más distraído de lo normal, de hecho.
-¿Tú crees Manta?
-vaya que sí, HoroHoro te estaba diciendo de esa chica que le gusta y tú no le contestaste nada. Que grosero, ja, ja, ja- rio, cubriéndose la boca con una mano, lo que le dio un aspecto pícaro.
Cierto, por eso terminé pensando en Anna. HoroHoro estaba pidiendo consejos de relaciones, y yo no era el más indicado para aconsejar nada, así que me mantuve al margen de la historia sin interrumpir, por educación. Pero el recuerdo de la noche anterior que me mantuvo en vela se volvió a hacer presente en un segundo.
-creo que no pude concentrarme - me lleve la mano a la nuca, incómodo por decir una verdad a medias.
-si no te conociera diría que estabas pensando en una chica tú mismo -se burló Manta y mi corazón dio un vuelco al escuchar eso. Me reí con nervios para tratar de fingir que lo que había dicho no me había afectado. Mi mejor amigo, conociéndome de tantos años, noto el tono de voz tembloroso de inmediato. -espera… ¿si estabas pensando en una chica? ¡Tu! ¡Yoh! ¡TE GUSTA UNA CHICA!
-¡¿QUE?! ¡NO! - le dije, apresurándome a cubrirle la boca con la mano, amordazando mientras lo apartaba del grupo. chapaleando en el agua termal, se armó más escándalo que el que Manta por sí solo armó hablando de la chica.
- ¿Una chica? - Chocolove se acercó. era un chismoso de lo peor, que disfrazaba su interés en los chismes repitiendo por la vida la información era poder. En un segundo, los tres chicos se acercaron, formando una rueda a mi alrededor. Por un momento considere que ahogarme en el onsen no era tan mala idea.
-¿Entonces porque estas tan rojo?
-¡Yo no! ¿Que? ¡No! No me gusta nadie en este momento - tartamudeé.
- ¡claro que sí! - se rio a carcajadas HoroHoro - ¿Como es? ¿Es linda? ¿Está bien dotada? - agrego, haciendo un ademan con las manos a la altura del pecho.
- ¿Es tierna y simpática? ¿o es sexy y seductora?
- Que desagradable son - Ren le dio un coscorrón - ¿Como pueden preguntar esa clase de cosas? Se nota que nunca han tenido novia! Y me alegro! Nadie se merece unos idiotas que solo piensan en eso.
Manta y yo reímos bastante al verlos. No había ocasión en que los tres, HoroHoro, Ren y Choco se juntaran sin causar un revuelo y pelear entre sí. Se notaba que eran buenos amigos y que se divertían siendo vecinos en el mismo edificio.
- Ya pero dime Yoh - comenzó a decir Manta en un tono más conciliador, mientras al fondo los tres idiotas trataban de lanzarse productos de baño los unos a los otros - ¿Quién es? ¿Porque no me habías contado? ¿Que ya no me tienes confianza?
- No es eso Manta - le dije, ofuscado, me apenaba mucho pero aunque fuera mi mejor amigo, los juegos entre mi hermano y yo eran estrictamente privados y no los compartía con nadie - Es solo que es… - Me mordí la lengua para frenar mis palabras en lo que encontraba aquellas que fueran adecuadas para lo que ocurría. Decidí, que lo mejor era ser honesto pero con ciertas reservas - Si hay una chica y eeeh., se podría decir que me gusta -me encogí de hombros- pero no es lo que crees…no manta, me malinterpretas. No es que me guste una chica… bueno… no se definirlo
-¿Entonces? ¿Te gusta o no? - cuestionó. La sonrisa afable de Manta me dio la certidumbre que necesitaba.
- Digamos que tengo cierto interés en ella.
-Bueno ¿y quién es?-se apuntó a la conversación Chocolove, sentándose a mi izquierda -la conocemos?
-eeh… no creo…
-está en la universidad entonces -dedujo Choco, observándome curioso, tenía la misma mirada cómplice que Manta hace unos momentos. -así que acerté. Es fácil deducirlo, no? Si tal vez la conocemos entonces es porque va a la universidad?
-idiota, puede que la conozca de otro lugar -intervino HoroHoro- ?qué tal si vive aquí en la pensión?
Los cinco nos miramos en silencio, hasta que Manta prorrumpió en risas y los demás le siguieron. Sentí alivio.
-ya pero Si no quieres decirme su nombre, ¿Cómo es ? -trato de convencerme Choco.
-Es difícil de describir. -que podía decirles que fuera lo bastante ambiguo-Es bastante guapa, se viste con mucho estilo y todo lo que usa de ropa se le ve muy bien.
- Eh pillín - comentó HoroHoro codeándome- Así que, es linda, picaron. Seguro esta como quiere.
-No es eso - empuje la cara de HoroHoro lejos de la mía- También es muy inteligente, sabe muchas cosas, a veces es un poco taciturna pero cuando hablamos es fácil encontrar un tema en común. es agradable estar con ella - concluí vagamente, no tenía caso darles pormenores a los chicos, sobre todo si temía que supieran el nombre de quien se trataba. Los muchachos se miraron entre sí, divertidos de haber encontrado a quien hostigar durante el resto de la noche. Yo solté los pedazos de información para ver si con eso me escapaba de ese escrutinio, pero entendí que no iba a ser tan fácil. La peor parte es que al decir todas esas cosas en voz alta, me confirmaron la tremola sospecha de que, en ese semestre había aprendido a apreciar a Anna por quien era, reconocer sus defectos y sus fortalezas, torear ese humor difícil de predecir e interpretar sus silencios o miradas.
-Bueno y entonces, si te gusta pasar tiempo con ella, es linda y puedes hablar con ella. ¿Qué te detiene? - cuestionó Chocolove, apoyando la espalda en el borde del estanque del agua termal
Un nudo en la garganta se instaló de tal manera que no pude emitir ni un sonido, no podía decirles "Porque aposte una estupidez",
-Es que… no sé cómo acercarme a ella. -mentí a medias.
-Pues muy fácil, solo pídele su número de teléfono -soltó HoroHoro - y dile que has estado pensando en ella y que la invitaras a salir. El clásico cine, palomitas y cena, no falla. O bueno, eso pensaba, hasta que invite a Tamiko a ir al cine y ella me dejo en visto.
-Ya acéptalo, HoroHoro, si no te contesta los mensajes y no te responde las llamadas es porque no hay nada ahí - le reprendió Ren- por lo menos Yoh tiene más posibilidades con esa muchacha, al menos él sí conversa con ella.
-Que cruel eres! - lloriqueó HoroHoro.
- Entonces Yoh, ya dinos quien es. Quizás así te podemos ayudar.
- pero es que - tartamudee - no… puedo decirlo…
Me sumergí en las aguas termales para ocultar patéticamente el rubor de mis mejillas. Me sentí como un mocoso de secundaria al que habían descubierto en el patio trasero de la escuela tratando de entregar una cartita con una confesión de amor.
-Entonces di lo que si puedas - dijo Ren, apremiante, él se había mantenido al margen de la conversación, escuchando atentamente.
-uummm… comimos juntos una vez y también nos hemos besado. Pero eso es todo. Creo que hay una oportunidad, pero es difícil pasar tiempo a solas. Siempre está ocupada.
-Yoh está enamorado - se burló HoroHoro y me aplico una llave al cuello con su brazo derecho, alborotando el cabello - ¡Ay! ¡quién fuera tú!
-No seas ridículo - trate de soltarme - No se trata de eso.
Por la carcajada que lanzaron todos al mismo tiempo y el calor que sentía en las orejas, deduje que me había puesto rojo como un tomate. Me maldije por lo torpe que me había vuelto con las palabras eso no era lo que quería que pensarán ¿Ahora como arreglaba todo este embrollo en el que me había metido?
Los muchachos se volteaban a ver, cómplices, maquinando una idea que a todas luces iba a lamentar. En un momento me atacaron torciéndome el brazo por la espalda y tirando de mi cuello con una llave, alguien sujeto mi pierna y empezaron a hacer preguntas alegando que me soltarían hasta que no les dijera de quien se trababa
-vamos Yoh, -escuche una voz demasiado familiar- ya dinos quien es la afortunada. Nos tienes en ascuas.
Hao se acercó al onsen, usando una toalla alrededor de la cintura y con el cabello suelto. Todos lo voltearon a ver como un bicho raro por su inesperada llegada. Incluso yo me sorprendí. La última vez que vinieron Hao estuvo renegando y quejándose del escándalo que tenían, que eran tan ruidosos y que hablaban puras tonterías, así que contar con su presencia en el onsen no estaba en mis expectativas.
-¿Porque me ves así, Yoh? ¿En Que estás pensando? ¿Otra vez en esa linda chica que te robo el sueño?
-Déjate de tonterías, Hao. No es para tanto - respondí, girando la cabeza, abochornado. ¿Cómo supo que no pude dormir? Quizás era porque un insomne reconoce a otro sin falla.
-si quieres te puedo dar unos consejos, pero, me tienes que decir de quien se trata, hermanito.
- Si Yoh, ya dinos de quien se trata - Corroboró Manta - La duda me está matando. Nunca te había visto así por una chica.
-es una tontería - Me voltee, ofuscado. Habían llegado a esa estúpida conclusión por la mala selección de palabras de hace rato, pero decir que estaba enamorado era ridículo. Nunca me he enamorado.
Hao se reía por lo bajo. Supe que se estaba aprovechando de la situación, avergonzándome y molestándome cuando sabía perfectamente de que chica se trataba, la razón por la cual quería tener mayor cercanía y lo que ganaría o perdería dependiendo del resultado de la apuesta.
-Ja, ja, Manta tiene razón, Yoh. Hay algo extraño en todo esto - después se inclinó para murmurar en mi oído sin que los demás se enteraran - es poco común que actúes tan deshonesto y mientas. Ese es mi papel, no lo robes.
Lo fulmine con la mirada.
-Basta- intervino Ren - como yo lo veo, solamente tienes que dejar de ser un gallina y decirle las cosas como son.
- eso quisiera - respondí en un lamento, ignorando a mi hermano y sus palabras. -Pero no creo que sea buena idea
-¿Y porque no? -me interrogó con más insistencia Ren
- Bueno…
- Si Yoh, ¿qué te detiene? ¿crees que tienes competencia? ¿Temes que te rechacen? - la sonrisa ladina de Hao me provocaba ciertos sentimientos homicidas- quizás ya está saliendo con alguien más y no te lo ha dicho.
- Podría ser - murmuré apretando los dientes para no gruñir. Hao trataba de provocarme, pero no iba a caer. Prefería no decirle nada sobre la noche anterior, en especial porque seguramente lo tomaría como la señal de que necesitaba adelantarse para asegurar la victoria. Y lo que menos quería era que estuviera cerca de Anna -Pero yo me refería a que se irá de la ciudad por las vacaciones.
-Bueno eso es bastante normal -intervino Ren, con aire de suficiencia-, sólo hay que esperar a que terminen las vacaciones. Relájate, la verás el siguiente semestre.
La idea de los dos meses de vacaciones sin verla era tortuosa; mientras ella se iba a Aomori, yo me quedaría en la pensión a arreglar todos los desperfectos sin un salario. Sin hablarle tampoco, porque me sentía bastante ridículo mandando mensajes o llamando por teléfono. No es mi estilo. Prefiero comunicarme en persona.
-Si. supongo que sí.
Ren me dedicó una mirada larga y calculadora, como si estuviera tratando de leer todos aquellos sentimientos e ideas que no podía expresar en voz alta.
-Claro Yoh - añadió Hao - quizás en septiembre te animes a decirle algo a esa chica. Pero cualquier cosa puede pasar en estos meses. Quizás se reencuentre con un novio en sus vacaciones. O tenga algún otro pretendiente del que no estás enterado.
-claro, puede ser- le dije pensativo.
Y yo sabía que tenía razón, se necesitaría de un milagro para poder acercarme a Anna ahora que ya no compartiríamos clases juntos.
El amanecer me alcanzó otra vez sin que yo hubiera podido dormir casi nada. A mi alrededor, en futones, dormían todos mis amigos. sus ronquidos se podrían escuchar hasta el Monte Fuji, estaba seguro. dormían tan profundamente que pensé que sería bastante maleducado salir de ahí. Me cubrí el rostro con el antebrazo, tratando de acallar el ruido de mi mente que era incluso más escandaloso que HoroHoro durmiendo a pata tirante. Creo que me quede dormido, porque cuando por fin abrí los ojos, el sol ya estaba bastante alto y mis amigos no estaban.
Me levanté bastante aperezado, sentía un dolor de cabeza insipiente que sabía me acompañaría hasta que pudiera dormir lo suficiente. Baje al comedor donde parecía que se había armado otra fiesta. Al ser domingo, Okasa nos había dado carta blanca para preparar el desayuno que quisiéramos y comer juntos. a cambio había pedido paz y quietud durante toda la siguiente semana; La primera de vacaciones, donde no habría nada que hacer ya que todas las inquilinas se irían a sus casas por el verano.
Al entrar Chocolove presumió que había preparado huevos al gusto para todos y que podía prepararme algo si quería. decliné indicándole que primero iría a cambiarme ya que desayunar con el yukata de dormir no me encantaba.
Me dirigí al pasillo mientras me rascaba el hombro, tratando de desperezarse y desperté de golpe al ver a la culpable de mi desvelo usando el teléfono de la casa. Anna era quien más lo utilizaba, y la verdad, no la culpo, su habitación era la que tenía peor recepción de todas. Uno de los desperfectos de nuestra querida pensión es que la señal de telefonía era bastante mala. En un terreno aledaño habían instalado una torre para monitorear y captar señales satelitales, con tan mala suerte, que terminaba interfiriendo con las llamadas y los mensajes de texto en ocasiones. Nuestro fiel teléfono fijo era la solución y por eso Okasa lo ofrecía como parte del servicio de la estancia. Era lo menos que podíamos hacer.
Ella pareció no notar que estaba yo ahí y continuó hablando con tranquilidad, o al menos eso parecía hasta que escuche su voz y entonación.
-No lo creo. Me parece que es una idea pésima y no estoy de acuerdo - hizo una pausa, la persona con quien hablaba seguro que le estaba contestando algo que le desagradaba bastante - Entiendo que es necesario, no te estoy culpando Madre, pero aun así me rehusó a hacer lo que dices. La razón por la que voy a hacer ese viaje es porque iba a pasar tiempo contigo. Y si no vas a estar entonces, ¿Porque diablos pasaría dos semanas sola en Aomori? - suspiró audiblemente, más como un resoplido indignado. Me pregunté si podría pasar a su lado sin que se diera cuenta, ya que no quería ser un intruso escuchando a sus espaldas. -¿Como que quizás sean tres semanas? - Lo abrupto del comentario me hizo sentir como si me hubiera caído un balde de agua fría, lo mejor sería regresar por donde vine -Me niego. Prefiero quedarme aquí en la pensión todas las vacaciones antes que quedarme sola allá. Lo siento madre, no lo haré. Por favor, llámame cuando vuelvas a casa de tu viaje al extranjero, y entonces iré. No vemos.
Y colgó.
-No sabía que te gustaba espiar conversaciones ajenas -me dijo fríamente, sin mirarme a los ojos, estaba observando disgustada el teléfono fijo.
-No fue intencional - alegue- Yo solo iba a cambiarme para poder desayunar.
Anna volteó a verme, y me recorto con la mirada de los pies a la cabeza. Sus ojos se fijaron en que yo tenía la yukata medio abierta y mal puesta por haber tenido una noche intranquila y ser un estúpido que olvidó que en esa casa vivían también un montón de señoritas.
-Como sea, no es importante.
-¿ocurrió algo?
-Nada que valga la pena mencionar. Te enteraras de todos modos. - resopló y se cruzó de brazos. El vestido negro le quedaba muy bonito ese día y hacía destacar en su pecho el rosario azul del que me había hablado antes.
-Pareces muy molesta-le dije, y me acerqué a ella, un poco atolondrado- Si tú quieres, puedes contármelo, yo te escucharé.
Anna me volvió a repasar de pies a cabeza y note como aferraba sus manos a sus costillas sin cambiar de postura, tan testaruda como siempre. Algo en mí se removió con incomodidad, sin saber muy bien ni que era, entendí que no podía fingir indiferencia y alejarme. Con el dorso de mi mano acaricie su mejilla en un triste intento por relajarla. Ella me respondió dándome un golpe en la muñeca y tratando de alejarme. Por impulso la rodeé por los hombros en un torpe abrazo que ella rechazó de manera poco convincente, pues dejó las manos en mi pecho y apoyó por un segundo si frente en mi hombro. -entonces…
-Por favor, Yoh, cállate y no presiones. No estoy de humor.
-es que… yo… no…
-Déjalo ya -me gruñó y me apartó de un empujón, a grandes zancadas tomó rumbo, dirigiéndose hacia el comedor. Alcance a escuchar como discutía con alguien más en el pasillo pero no estaba seguro de quién se trataba.
Simplemente seguí mi camino, mientras un millón de preguntas comenzaban a hacer ruido en mi cabeza otra vez, asediando incansablemente acerca de que es lo que Anna pensaba o sentía, porque hacía esas cosas o si era yo quien no entendía sus propios sentimientos.
Todos nos habíamos quedado holgazaneando en el comedor después del copioso desayuno, hablando de los planes para las futuras vacaciones, ideas para el futuro y todo tipo lentamente el alegre fue decayendo cuando Jun anunció que el siguiente sería su último semestre en pensión ya que se graduaría al iniciar la siguiente primavera.
-Entonces, son las últimas vacaciones en Tokio?-preguntó Pirika
- Eso parece. Ojala pudiera hacer algo especial para pasarlas, pero creo que solamente iré a China a visitar a mis padres -dijo, apoyando la mejilla en la mano.
-A mí me gustaría poder hacer algo en vacaciones - rezongó HoroHoro -No tengo suficiente dinero ni para ir a Hokkaido.
-Puedes conseguir un trabajo parcial de mesero durante las vacaciones, como hago yo - Le dijo Chocolove, estirándose en su asiento.
-Si hago eso, entonces no tendré tiempo para disfrutar mis vacaciones - se quejó de manera más patética todavía. Internamente me reí de su dilema, sin poder dejar de mirar por el rabillo del ojo a una estoica Anna Kyouyama.
-¿Qué es lo que les gustaría hacer en vacaciones de verano? - pregunto Ren, mirándonos a todos con curiosidad.
Los ahí presentes nos miramos entre sí, antes de volver la vista y responder al unísono
-Ir a la playa
-¿La playa? - Ren parecía incrédulo - ¿Es en serio?
-¿Es en serio que tú no piensas en la playa al recordar las vacaciones de verano ? -HoroHoro lo miraba con incredulidad- ¿En serio? Es lo mejor. El calor, el mar, la arena, los bikinis
Ren le dedico una mirada amenazadora, que bien podría significar que lo iba a despellejar vivo si continuaba presionando. Luego termino su vaso de leche antes de decir…
-Bien ¿Y porque no vamos a la playa?
-¿Cómo supones que haremos eso?
-Bueno, tenemos una casa en la playa en Okinawa, podemos viajar juntos y estar ahí una semana -respondió Ren, distraído, casi como si no estuviera haciendo una oferta así de generosa.
De inmediato, las chicas se pusieron en pie y comenzaron a brincar de gusto, preguntando si también ellas estaban invitadas. Chocolove y HoroHoro empezaron a adular a su vecino de residencia que apretaba la boca para no sonreír ni perder su semblante arrogante. Hao entro en la habitación preguntando cual era el alboroto y de donde provenía tanta generosidad cuando comprendió que iba. El ruido era bastante, la alegría contagiosa, y pude ver como en el fondo de la habitación una alta Jun Tao hablaba con una rubia Anna Kyouyama que tras negar varias veces con la cabeza, terminó por asentir y sonreír.
El día siguiente fue caótico. Yo no tenía ni idea de cuan rica era la familia Tao, siempre me pareció que era extraño que Jun pagara puntualmente cada mes aunque muchas noches las pasara fuera. Pero cuando Ren nos indicó que nos viéramos en el aeropuerto para abordar un avión privado a Okinawa comprendí cuan equivocado estaba. Ese descarado estaba forrado en billetes y podía vivir con todo el lujo que quisiera. Me sorprendió que siempre anduviera por la vida cuidando el dinero tal y como hacíamos nosotros, y que, siendo tan orgulloso, dejara que yo le invitase algunas chucherías como frituras o dulces, siempre que me sobraba un poco de mi dinero. Supongo que es normal. Él quería ser tratado y conocido por quien era, no por su riqueza.
La casa de verano era bastante lujosa, decorada de manea sobria, y en un estilo que estaba muy de moda. La estancia y la cocina bien podrían haber sido sacadas de una revista de diseño de interiores. Para rematar, contaba con una piscina hermosa y con una breve caminata de 15 minutos llegaban a la playa de arena blanca y agua cristalina de color turquesa. Era envidiable. Al llegar a la estancia, deje mis maletas en la sala, igual que hicieron los demás. Me acerque al gran ventanal de piso a techo que daba al patio para admirar la alberca. Por la puerta, salieron atropelladamente Pirika, Chocolove y HoroHoro que se pusieron el traje de baño y se tiraron un clavado. Con más calma, también salieron Hao, Tamao y Jun que llevaban en las manos unas toallas, la última en salir fue Anna que lucía un bikini negro que le sentaba de maravilla. Me preguntó si iba a salir, y le conteste que primero quería estirarme. Fue mi primer viaje en avión y aun sentía los oídos taponados y las piernas entumecidas por la altura.
Me quede mirando la escena divertida de los chicos jugando bajo el sol y entrando y saliendo del agua. Y a Anna, estirada en una silla de jardín con los lentes oscuros.
-Anna es la chica que te gusta.
Ren estaba de pie junto a mí con las manos en los bolsillos. Abrí mucho los ojos, medio atontado por escucharlo. No era una pregunta, sino una afirmación contundente.
-Ren… ¿Co-Cómo lo sabes?
-Te vi el otro día – dijo con un tono de voz que daba a entender que no tenía mucha ciencia. Poco a poco, la luz del entendimiento llego a mí, era él con quién Anna había tropezado luego de esa platica por teléfono que sin querer había sobre escuchado.
-Supongo que no tiene caso negarlo, pero …
-Descuida, no le diré a nadie…
-Gracias
-Pero…- Se volvió a mi llamando mi atención- debes saber que esto es lo más que puedo hacer por ti.
-¿Cómo?
-¿Por qué otra razón los invitaría aquí dos semanas? Aprovecha el viaje y dile lo que sientes. Estoy seguro de que debes de poder encontrar el momento adecuado para decirle las cosas.
-Ren, yo
-Es la única vez que voy a ayudarte con esto- me dio la espalda y se dirigió hacia el jardín- luego de esto no quiero escuchar ninguna queja sobre que no haz podido hablarle o pasar tiempo a solas.
Ren, definitivamente era un buen amigo.
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Hola, Hola
¿Me odian poquito por haber tardado tanto en actualizar? Jajajaja lo siento, de verdad, pero la inspiración no llegaba para esta historia. Trate de escribir mas de un capitulo de esta, pero fracase miserablemente. Solamente, luego de varios borradores, y otro fic bien puercote (tenía que tomarme una pausa y escribir ese Haona que me estaba consumiendo por dentro, jaja) pude escribir esto.
La verdad es que ya estamos cerca de terminar esta historia. Siendo sincera, odio que llevo años escribiendo esto y no he podido terminar. Me esforzare mucho para no dejar esto inconcluso. Pero mi vida de adulto a veces no deja escribir nada. Ojala fuera la heredera de los Oyamada y no tuviera que preocuparme por el dinero o por tener seguro medico jajaja.
En fin. Los quiero, gracias por seguir esta historia.
Y en especial gracias a Soy LPA, Guest, Vanenaveip16, Larusso, Binomio, Lili, Antoni, Denisse Hero por sus amables comentarios. Me encanta recibirlos y me motiva mucho.
Espero poder terminar más capítulos y subirlos pronto.
Nos vemooooos.
