Capítulo 1: El Sendero hacia la Cima
El viento helado soplaba entre los riscos del Monte Plateado, levantando copos de nieve y esparciendo un gélido manto sobre la empinada senda.
Morgan avanzaba con pasos firmes, su abrigo blanco la mantenía caliente en ese ambiente de temperaturas extremas mientras su largo cabello negro ondeaba por la brisa helada. Llevaba consigo un bolso de color amarillo, el cual mantenía resguardada de la nieve y el viento. Su mirada de ojos rosados, fría y determinada, escaneaba el sendero en busca de cualquier obstáculo.
A su derecha estaba su Espurr que mostraba en sus grandes ojos violetas una iluminación por su energía psíquica. A su izquierda estaba su Ninetales que sacudía su pelaje dorado, manteniendo una temperatura cálida a su alrededor. Ambos Pokémon estaban atentos ante cualquier desafío que el Monte Plateado les presentara.
No pasó mucho tiempo antes de que el primer oponente apareciera. Un Ursaring surgió de entre unas grandes rocas, rugiendo con furia y bloqueando el camino. Sin embargo, Morgan no mostró miedo ni sorpresa.
— Espurr, usa rayo. — ordenó con su voz tranquila.
El pequeño pokémon extendió sus brazos al cielo, provocando qué un potente rayo impactara contra Ursaring haciéndolo retroceder, pero la bestia aún tenía fuerzas y se lanzó contra ellos usando cuchillada.
— Ninetales, psicocarga. —
Las colas de Ninetales se extendieron en una mezcla de energía azulada y violeta, liberando una ráfaga de poder que detuvo al Ursaring obligándolo a huir entre los árboles nevados. Morgan no dijo nada, simplemente siguió caminando. Sabía que aún le quedaba un largo camino por recorrer.
Mientras ascendía, más pokémon salvajes se interpusieron en su camino. Un Donphan rodó por una pendiente en un intento de embestirla, un Graveler le bloqueó el paso en una gruta, e incluso un Golbat descendió desde los cielos para atacar. Pero ella y su equipo superaron cada obstáculo con precisión y control.
La razón de su viaje era importante. Algo la llamaba hacia la cima del Monte Plateado, un propósito que la impulsaba a continuar sin titubear. Cualquiera que la viera pensaría que se dirigía a desafiar al famoso entrenador que se encontraba en la cima, viendo como avanzaba a pesar de todo.
Tras varias horas de arduo ascenso y constante lucha, finalmente alcanzó la cumbre. En ese lugar entre la nieve y el viento, una silueta solitaria permanecía de pie. Un hombre de chaqueta roja con la gorra del mismo color bajo su cabello negro. Estaba acompañado de un imponente Charizard a su lado, el cuál tampoco se inmutaba ante el clima extremo de la cima.
Morgan se acercó con su rostro aún impasible, extendió el bolso hacia él.
— Madre dijo que no olvidarás comer adecuadamente. — dijo la chica sin rodeos.
Red tomó el bolso con calma. Durante un instante, hubo silencio entre ellos. Luego, con un leve tono curioso el entrenador preguntó.
— ¿Por qué no te teletransportaste hasta aquí? — dijo el entrenador de ojos rojos.
Morgan desvió la mirada, levemente avergonzada.
— Todavía no domino esa habilidad. — confesó en voz baja, con Espurr escondido detrás de ella.
Red esbozó una mínima sonrisa antes de abrir el bolso. Charizard se acercó curioso de qué iba a comer su entrenador para pedirle un poco.
La nieve continuó cayendo en silencio mientras padre e hija compartían la comida en la cima del mundo.
Continuará.
