Capítulo 3: Miradas...

Dos semanas, pensó Hermione sin poder creer que ese era el tiempo que había transcurrido desde aquel incidente con Malfoy.

Todo había resultado tan extraño y bizarro, definitivamente algo estaba mal con ella, porque por estúpido que sonara, aún no conseguía borrar los recuerdos de aquella noche. En su mente, aún podía sentir esas frías respiraciones contra su cuello, la forma en que esa mirada gris se había clavado en la de ella y lo intimidante que todo eso había resultado.

Debió haberle parecido una pesadilla, pero resultó todo lo contrario.

Palideció, y se reprochó a sí misma, por haber permitido que eso sucediera.

¿Por qué demonios sigo pensando en eso?, se repitió sin querer probar ningún bocado esa mañana. Alejó el plato y prefirió pensar en otra cosa.

A su lado, Ron parecía tener el mismo apetito de siempre, y más allá, Harry leía despreocupadamente el diario el profeta.

-¿Viste la portada de Corazón de bruja?-exclamó Ginny apareciendo a su lado con un semblante animado.

-No...-murmuró la castaña volviendo a la realidad.

Ginny, sonrió emocionada.

-Échale un vistazo, Herms.-insistió enseñándole la revista.-Harry aparece en primera plana, y yo también…

A veces, Hermione se sorprendía de lo fácil que había sido para la pelirroja, superar la guerra y la muerte de su hermano Fred. Había pasado casi un año, pero para ella no había sido así de simple, y Ginny parecía sentirse más entusiasmada con el hecho de ser el centro de atención.

Tomó la revista entre sus manos para complacer a su amiga, y le echó un vistazo a la fotografía que aparecía en la portada.

Al parecer, había un artículo que hablaba sobre el corazón del joven Potter, y cómo había sido arrebatado por la hija menor de los Weasley, escrito, por supuesto, por Rita Skeeter.

Se sintió aliviada al no encontrar su nombre por ningún lado. La última vez que había leído aquella revista, Skeeter la había involucrado en un triangulo amoroso con Harry y Víctor.

-Sales bastante bien, Ginny.-murmuró Luna sentándose a su lado.

-¿En serio?-preguntó la pelirroja entusiasmada.

-¿A quién más vas a enseñarle eso?-inquirió Ron para molestarla, mientras colocaba un brazo sobre los hombros de Hermione.

Su hermana, le dirigió una mirada asesina y fingió no escucharle mientras volteaba para volver a su conversación con Luna.

-Podemos ir a Hogsmeade este fin de semana…-sugirió el pelirrojo acercándose al oído de la castaña.-Pero quisiera que sólo seamos tú y yo está vez...-admitió con cierta timidez.

Hermione, esbozó una leve sonrisa.

-Sí, me encantaría.-murmuró pensando en que eso le haría bien y dejaría de pensar en todo aquello que fuera irrelevante. Salir un poco con Ron, parecía una excelente idea.-Necesito un respiro...-acabó diciendo.

En verdad, lo necesitaba, pero aquello estaba lejos de suceder, ya que luego de que Ron se separara de ella, la castaña alzó la mirada desinteresadamente hacia adelante y se dio cuenta que no muy lejos de ahí, cierta persona de la mesa Slytherine, la observaba detenidamente.

¡Demonios!, pensaron ambos al mismo tiempo.

Draco, bajó la mirada a toda prisa, sintiendo que aquella escena le había vuelto a disgustar.

Maldita sea, no entendía que sucedía con él, era la segunda vez que pasaba, y era demasiado orgulloso como para admitirlo.

Su dignidad estaba primero.

Esto tenía que ser parte de algún problema o trastorno dejado por la guerra, no encontraba otro motivo para esta extraña ¿obsesión?

-Mejor toma una foto.-sugirió Theodore sentándose a su lado mientras le arrebataba el diario el profeta.-Te durará más.

-No sé de qué demonios estás hablando.-le respondió volviéndole a quitar el profeta y concentrándose en un artículo que hablaba sobre la condena de su padre en Azkaban y de otros mortífagos más, incluido el padre de Nott.

-¿Necesito decirlo?-preguntó el castaño con diversión, aclarándose la garganta.-Bien, lo diré... Llevas mirando a Granger, desde hace media hora. Todo un record, querido amigo.

Draco, quería asesinarlo. Sólo estaba exagerando y se lamentó por haber sido tan descuidado como para dejar que Theodore lo notara.

-Ilusiones tuyas, Nott.-respondió sin hacerle caso.

-Sí, por supuesto.-dijo con ironía, arrebatándole el diario por segunda vez y leyendo el artículo que hablaba sobre su padre también.- No es la primera vez, ¿Acaso no tienes otra historia que sea más creíble? Mi padre por ejemplo, él dirá una historia mucho mejor que la tuya este fin de semana en su nuevo juicio.-rió señalando el profeta.

En verdad, lo mataría, pero Draco prefirió ignorarlo, especialmente lo último, y simplemente, intentó aferrarse a sus principios.

-No estoy mirando a Granger.-repitió el rubio queriendo acabar con el asunto.

Theodore asintió.

-No dejes que Astoria, te vea haciéndolo.-sentenció poniéndose de pie.- Sabes que tu novia, es capaz de hacer una locura y Granger, no tiene la culpa de que ahora seas su admirador número uno.

-¿Qué demonios, Nott? Quieres cerrar la boca, y dejar de decir estupideces… -sentenció mirando hacía ambos lados, temiendo que alguien más les hubiera oído.

-Aunque a decir verdad, no te culpo.-insistió mirando a la castaña, quien parecía estar hablando con Weasley.- Ahora, que ya no somos mortifagos, puedo asegurar que Granger siempre me ha parecido interesante, y Weasley... Weasley es un verdadero imbécil.-sentenció riendo.

Malfoy, no sabía en qué momento, había llegado a suceder esto, ni cuando había empezado a sentir cierta fijación o interés por Granger. La guerra había terminado hacía casi un año, y no encontraba una respuesta a su pregunta.

Pensaba en aquella noche en la que la había acorralado contra la pared. ¿Por qué había hecho algo cómo eso? Ahora, ella pensaría que él era un demente que merecía estar encerrado en Azkaban como su padre, podía verlo en su mirada, podía ver esa incertidumbre en esos ojos miel, preguntándose por aquel repentino arrebato.


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La clase con Slughorn, empezó más temprano, y podía oírse la intensa lluvia que caía en las afueras del castillo.

-¿Es que nunca se va a acabar?-le murmuró Ron observando Harry.-Voy a morir del aburrimiento.

-¿Crees que eres el único?

El profesor no dejaba de hablar, y en verdad, aquello no parecía tener fin.

Hermione estaba mirando hacia las ventanas por donde se deslizaban las gotas de lluvia mientras apoyaba su rostro en una mano. Últimamente, las pesadillas con Bellatrix torturándola habían sido menos frecuentes y eso parecía haber mejorado sus noches de sueño, pero en esos momentos, ella tampoco estaba concentrada, o al menos, no estaba del todo presente en la clase. De rato en rato, le enviaba miradas a Malfoy, y este sin poder evitarlo, se las devolvía.

¿Por qué demonios estoy haciendo esto?, se reprochó a sí misma.

Luego de varios minutos, y a modo de terminar con la lección, Slughorn, les dijo que debían empezar a trabajar en sus proyectos, pues entregarían un avance al concluir el mes.

Hermione, cerró su cuaderno y repentinamente, una de sus hojas, salió volando por los aires.

Genial, pensó con ironía.

-Hablo en serio, Harry... El próximo partido es contra esas serpientes, y en verdad, tenemos que patearles el trasero. Sería una vergüenza, si nos ganan en la primera temporada…-murmuró Ron con entusiasmo.

-Mañana, será el primer entrenamiento… Nos hace falta un golpeador y…

Hermione, no los siguió oyendo, prefirió alejarse y recoger su hoja.

Pero, para su sorpresa, alguien ya lo había hecho por ella.

-Haciendo apuntes de la clase. Tan típico de ti.-murmuró Malfoy entregándole el papel.

Ella, prefirió ignorarlo.

-Ya oíste a Slughorn.-agregó Draco fingiendo sonar desinteresado.-Podríamos empezar mañana, no tendré tiempo la próxima semana...

Nuevamente, quedó sorprendida. No esperaba empezar el proyecto tan pronto, pero sabía que mientras más rápido lo hicieran, más rápido acabarían y eso implicaba menos tiempo con él.

-Está bien.-aceptó notando cierta amabilidad en Malfoy.- Entonces, mañana, después de la cena... ¿A las ocho?-sugirió.

Él, asintió.

No era una mala idea, las otras noches, tenían rondas como prefectos, y no tendrían tiempo de hacer nada.

-En la biblioteca.-agregó Malfoy.

Hermione intentó no mirar directamente a sus ojos grises, no lo haría. Ya había tenido suficiente con lo de clase. Fingió mantener una actitud serena, y sin decir nada más, se fue de ahí.

Esto no está pasando... Esto no está pasando, se repitió a sí misma mientras escapaba de las mazmorras.

Había olvidado esperar por Ron, pero lo cierto, era que no le importaba. En esos momentos, nada importaba.


Capítulo corto y aburrido, lo sé. Prometo que el próximo será mejor, ya lo verán :)

Rosalie!