Capítulo 5: Inevitable

Miró fijamente a través de una de las ventanas de la habitación.

Está lloviendo otra vez, pensó Hermione con cierta impaciencia. El viejo reloj marcaba las tres de la tarde, y nuevamente se torturaba a sí misma con esos pensamientos.

No podía evitarlo. Sabía que esto sería así. Sabía que toda esa semana, día tras día, y segundo tras segundo, se convertirían en un verdadero infierno para ella.

Lo sabía y se lo merecía por no poder olvidarlo.

Había intentado concentrarse en sus materias, dedicarse a realizar otras actividades escolares, despejar su mente, e inclusive había cambiado de compañero de rondas para evitar cualquier posible acercamiento, pero no era suficiente.

Lo peor de todo y lo que más la atormentaba, era que por más que Ron la hubiera besado, por más caricias que ambos se hubieran dado o encuentros que hubieron tenido, aquello no se acercaba, ni conseguía eliminar lo que Malfoy le había hecho sentir en un simple beso.

¿Qué estaba sucediendo con ella? ¿Cómo podía haber sucumbido ante la locura? ¿Pasión? ¿Deseo?

Era humana después de todo; pero eso no justificaba sus actos.

Había cometido un error, había sido imprudente y si no dejaba de pensar en eso, sus amistades y su novio, empezarían a sospechar que algo estaba sucediendo con ella.

-¿Estás bien?-le preguntó Ginny observándola desde la entrada mientras se acomodaba su bufanda bicolor.-Llevas mirando el vacío desde hace varios minutos…

Aquellas palabras la hicieron volver a la realidad y se reprochó por haber sido descuidada.

-No es nada…-mintió poniéndose de pie.

Ginny asintió en silencio, y cuando se disponían a salir de la habitación, frenó sus pasos inesperadamente.

-Hermione...-murmuró de pronto.

-¿Qué sucede?-inquirió la castaña algo alarmada.

Inevitablemente, pensó en la probabilidad de que alguien la pudiera haber visto esa noche. En el peor de los casos, podía haber sido Ginny y en esos momentos, se estaba preparando para decírselo.

Por favor, no, pensó desesperada e intentando ocultar su inquietud.

-Sé que no hemos tenido mucho tiempo para hablar sobre lo que ocurrió.-sentenció la pelirroja algo decaída mientras agachaba la mirada.-Ya ha pasado casi un año, sigue siendo difícil para todos...

Se está refiriendo a la guerra, pensó las castaña calmándose a sí misma.

Podía sonar cruel, pero era la primera vez que se sentía feliz hablando sobre eso, y lo más importante, era que su terrible secreto continuaba a salvo con ella.

Ginny alzó la mirada.

-Sé que no podemos olvidar lo que pasó...-continuó diciendo de forma apacible y como si estuviera pensando exactamente en cómo continuar:-La otra noche, tuviste uno de esos sueños... Si quieres hablar sobre lo que ocurrió aquella vez...-murmuró dirigiendo su vista disimuladamente hacia el antebrazo de la castaña.

Hermione dejó salir un suspiro. No había esperado tocar ese tema en esos momentos, pero entendía a lo que Ginny quería llegar.

-Está bien, Ginny...-le dijo con comprensión.-No tienes que preocuparte. Eso es algo de lo que yo misma me estoy encargando.

-¿Estás segura?-insistió como si no le creyera del todo.

-Lo estoy.-respondió esperando poder acabar con esa conversación. Sabía que las intenciones de Ginny eran las mejores, pero no tenía planeado hablar de eso con nadie. Ese asunto era algo con lo que ni ella misma podía lidiar. Sin embargo, supuso que una mentira blanca no estaría demás.- Si en algún momento necesito hablar sobre ello, entonces te buscaré.-le prometió.

Ginny asintió en silencio.

-En ese caso…-empezó la pelirroja cambiando de actitud y esbozando una sonrisa.-Bajemos. No quiero hacer esperar a Harry. Y sé que tú tampoco, quieres hacer esperar a Ron…

Hermione, sonrió también, y bajaron a la sala común donde se encontraron con sus respectivos novios.

Los cuatro, llegaron a Hogsmeade y se separaron, quedando en verse al final de la tarde.

-¿Sucedió algo?-inquirió el pelirrojo al verla algo distraída durante el recorrido.

Ella sonrió con disimulo.

-Está haciendo algo de frío...-respondió abrazándose a sí misma.

Ron asintió de inmediato.

-¿Por qué no vamos a tomar un café?-sugirió pasando un brazo por encima de sus hombros.

La brisa helada meció el cabello de Hermione, y se arrepintió de no haber traído una bufanda con ella.

-Sí, suena bien…-murmuró mientras se dirigían a Las tres escobas.

La taberna estaba casi vacía, sólo había unas cuantas personas y un par de alumnos conocidos que ambos saludaron con un simple gesto.

Esto no era lo que la castaña había planeado para los dos, pero supuso que podía ser peor.

Por un segundo, se preguntó si lo que estaban haciendo Harry y Ginny, era igual o más aburrido que lo que ellos hacían.

Desechó la idea, e intentó mantener una conversación con su novio, después de todo, él no tenía la culpa de esto.

-¿Crees qué es la mejor decisión...?-le preguntó Ron bebiendo un sorbo de su café.-Sé que es un tema que ya hemos hablado, pero...

Repentinamente, Hermione volvió a la realidad y no supo que decir. Una vez más, había estado divagando en sus pensamientos, y se sintió sumamente culpable.

-Lo siento, Ron, n-no te escuché...-admitió intentando concentrarse en la conversación.

Maldición, pensó mirándolo a los ojos. ¿Por qué le estaba sucediendo esto? La persona que tenía en frente, era Ron, su novio, tenía que importarle lo que le decía.

-Es sobre la academia de aurores…-sentenció él, cambiando la expresión de su rostro a una más seria.

Hermione levantó la mirada y asintió.

-Me dijiste que ingresarías en cuanto nos graduemos.-murmuró ella esperando sonar convincente y dándole un sorbo a su café también.

Ron asintió algo indeciso, y como si estuviera a punto de decirle algo importante.

No se equivocó.

-Aún no estoy seguro de hacerlo, Hermione…-admitió de pronto.

La castaña alzó una ceja confundida. Ron no había dejado de hablar de eso en todo el verano. Él y Harry deseaban convertirse en aurores desde que la guerra había terminado y ¿ahora le decía que tenía dudas?

-¿Qué te detiene?-preguntó Hermione batiendo su café y dándose cuenta que no le había echado azúcar.

Él dejó salir un suspiro.

-Ser auror es algo sacrificado.-empezó a decir con una madurez que ella nunca habría esperado ver en él.- Los entrenamientos son constantes, no tendría tiempo de verte, siempre estaría combatiendo el mal, y en cierto modo, mi vida continuaría en riesgo… y la tuya también.-hizo una pausa mientras clavaba su mirada en ella.- No me podría perdonar si algo te sucede a ti...

Hermione, no podía creerlo. ¿Acaso estaba hablando en serio?

-Ron…-le interrumpió tan pronto como pudo.-Sé que es algo riesgoso, pero el verdadero mal ya fue destruido... Lo peor ya ha pasado. Además, he demostrado lo bien que puedo cuidarme sola.-murmuró suavemente.-Ron... Este tu sueño y por ningún motivo, dejaré que lo abandones…

Él asintió.

-Lo sé, pero no será lo mismo sin ti, Hermione... Lo sabes. Nunca podría dejar de preocuparme...-acabó diciendo, mientras hacía una pausa, y se acercaba a ella lo suficiente como para poder besarla.

Hermione se había dado cuenta que los besos de Ron siempre habían sido suaves, en ocasiones, algo torpes y como si no quisiera dañarla, inclusive en los momentos más apasionados, él siempre había sido así, y eso la hizo sentir mucho peor. ¿Acaso estaba comparándolos con los de alguien más?

Se separaron brevemente, y luego de aquel "momento especial", no volvieron a tocar el tema de la academia de aurores. Ron no quería preocupar a su novia, y ella tampoco deseaba seguir hablando sobre eso. Prefirieron conversar sobre otras cosas sin importancia; y al cabo de una hora, se prepararon para dejar la taberna.

Hermione fue la primera en ponerse de pie, y mientras Ron pedía otro café para el camino, ella se dirigió a la salida. No sabía en que estaba pensando, pero definitivamente, iba distraída otra vez, ya que casi tropieza con alguien en la entrada.

Planeaba decir algo, pero cuando miró al culpable, se encontró con la mirada de gris de Malfoy.

Él la observó fijamente, y de igual manera, lo hizo ella.

Parecía como si el mundo se hubiera detenido por unos breves e imperceptibles segundos, y nuevamente volvían a revivir lo de aquella noche.

Malfoy logró apartar la vista de inmediato, y Hermione intentó disimular.

-¿Draco, quieres pasar? Muero de frío…-murmuró una voz femenina detrás de él.

La castaña se alejó rápidamente, y fue en busca de Ronald esperando desaparecer lo más pronto posible del establecimiento.

-¿Estás bien?-insistió Astoria dándole una mirada de confusión al rubio, y sin haber sido testigo de lo anterior.

-Estoy perfectamente bien.-respondió él notando que Hermione entrelazaba una mano con Weasley y salían de ahí.

Draco sabía que la castaña había estado evadiéndolo durante todo ese tiempo. Apenas, si mantenían contacto visual, y hasta había cambiado de compañero de rondas para no establecer contacto con él. Ella lo quería lejos, y eso lo enfurecía. Le molestaba que ella quisiera aparentar cómo si nada hubiera pasado y que tuviera aquella actitud indiferente frente a lo ocurrido entre ambos.

Internamente, Malfoy sabía que Hermione sólo estaba haciendo lo correcto, y eso era lo que él también debería de haber hecho, dejar esto como un simple error o un arrebato del momento, pero no, él no estaba dispuesto a seguir su sentido común, él quería hacer todo lo contrario y continuar con esa locura.

¿Ella creía que podía evitarlo?

Se olvidaba que tenían que hacer un trabajo juntos, y aunque eso sólo fuera un estúpido pretexto, él buscaría la manera de encararla esa misma noche.

-No puedo creer que Nott haya caído tan bajo saliendo con esa demente…-murmuró Astoria sacándolo de sus pensamientos. La slytherin hizo una pausa mientras se arreglaba su largo cabello azabache con pretensión, y hacía un gesto con una mano.-Sé que su padre también está en prisión, pero creo que esto sólo está empeorando la reputación de su familia...-repitió mientras sonreía con malicia.- ¿Sabes algo? No me sorprendería que dentro de poco, acabe siendo amigo de Potter, de los pobretones Weasley y de esa sangre sucia...

El rubio dirigió su vista hacia ella.

-No vuelvas a decir eso.-le espetó de pronto.

Ella, alzó una ceja automáticamente.

-¿Qué te pasa, Draco?-le inquirió consternada por su actitud. Sentía que su novio actuaba algo diferente desde que habían llegado a ese lugar, pero esto parecía demasiado.

-Esta prohibido, Astoria. Lo sabes.-continuó él disimulando su repentino comportamiento.-Si te escuchan decir esa palabra, sólo me causarías más problemas de los que tengo...

La chica se quedó sin expresión por unos segundos, y luego recordó a lo que se refería. Cuando la guerra había acabado, palabras como sangre sucia, traidor a la sangre o mestizo, habían sido prohibidas por orden del ministerio y de escuchárselas decir a cualquier mago, este corría el riesgo de ser asociado a actividades ilícitas relacionadas con los mortífagos remanentes y que aun quedaban esparcidos por el mundo.

-Lo había olvidado.-le respondió fastidiada, y posiblemente molesta porque ahora no tenía un insulto para Granger o para cualquiera de ese grupo.-Odio este lugar... ¿Por qué me trajiste aquí? Sabes que detesto esta taberna...

Draco no la escuchó. De todas formas, no le interesaba lo que Astoria pudiera llegar a pensar o decir, lo único que le importaba era tener cuidado y no volver a actuar de esa manera o acabaría echando todo a la basura.


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Caminaba por los pasillos buscando al idiota de Justin Fletcher. Ya había anochecido, y el castillo empezaba a quedar vacío. El gran reloj del comedor estaba a punto de marcar las nueve, y dentro de unos minutos, empezarían las rondas de prefectos.

Draco caminó en dirección a su objetivo, y fue directo al grano.

-Fletcher.-llamó al distraído muchacho, quien parecía estar esperando a alguien más.

El chico volteó de inmediato.

-¿Malfoy?-inquirió sorprendido. No se suponía que él estaría ahí.- ¿Qué haces aquí? Se supone que Longbottom y tú, vigilarán el ala superior de las mazmorras...

-Ese es tu trabajo.-le espetó de mala gana.-Yo recorreré este pasillo con Granger.-sentenció sin importarle lo que su patético compañero dijera.

Fletcher pestañeó dos veces, eso había sido inesperado.

-Pero...-intentó decir como si no le creyera del todo.-Ella y yo vigilaremos este pasillo...

-Son órdenes de Mcgonagall, Fletcher…-le interrumpió el rubio, pensando en que había sido demasiado fácil cambiar los nombres de la lista de prefectos con un breve hechizo.-¿Planeas desobedecer las órdenes de la directora? No tengo tiempo para esto.-le dijo con esos aires de superioridad.

Fletcher se quedó pensativo, pero luego de escuchar lo último, no dijo nada y simplemente, se fue de ahí creyéndose toda la historia.

Idiota, pensó el rubio sin tener que esperar demasiado a su acompañante. Pronto, sintió que alguien se acercaba.

Hermione, había bajado las escaleras, esperando encontrar a Justin como todas las noches, pero se llevó una sorpresa cuando vio a cierto rubio en su lugar.

Maldita sea, ¿Qué hace él aquí?, pensó desesperada. No quería dirigirle la palabra, pero la situación lo ameritaba.

-¿Malfoy?-inquirió sin poder evitarlo.- ¿Dónde está Fletcher?-preguntó mirando a ambos lados y esperando ver al muchacho en alguna esquina.

Draco tardó en responder. Dio un paso adelante y bajó su arrogante mirada hacia ella.

-Con Longbottom.-le respondió volviendo a tener aquella actitud desafiante de hacía unos días.

En verdad, odiaba todo lo que Granger había hecho para evitarlo. Lo odiaba, porque para él, eso significaba que ella lo rechazaba.

Y Malfoy, no lo aceptaría, no después de que ella también le había correspondido esa noche.

-¿Qué? Te equivocas. Se supone que él y yo, recorreríamos este pasillo.-sentenció esperando que esto sólo fuera una confusión. ¿Qué demonios hacía Malfoy ahí?

-Mcgongall, nos cambió.-mintió con naturalidad.

Pero, ella no iba a creerse esa historia. Hermione, era astuta y podía adivinar que esto era parte de algún plan del rubio.

-Eso es imposible, revise la lista hace sólo una hora y tu nombre no estaba ahí.-exclamó algo frustrada.

-Muchas cosas pueden suceder en una hora.-le dijo sin darle tiempo a protestar.-Supongo que hubo un cambio de último minuto.

Ambos, se quedaron en silencio, y Hermione, prefirió no refutarle nada. Lo que menos deseaba, era empezar una conversación.

Se repetía a sí misma que nada de lo que sentía era real y que si había sobrevivido a una guerra, podría sobrevivir a lo que sea que Malfoy tramaba.

-¿En serio creíste que podrías evitarme toda tu vida, Granger?-preguntó el rubio asegurándose de que no hubiera nadie cerca. Sería claro y directo, sin más rodeos ni palabrería.

-No te he evitado.-respondió ella despreocupada. Había decidido que la indiferencia sería su mejor arma, que eso lo alejaría, pero en esos momentos, se dio cuenta que se había equivocado. Él era un Malfoy, y no iba a permitir que alguien como ella hiciera algo como eso.

Él, sonrió para sus adentros.

-Lo has hecho...-sentenció mirándola de reojo.-Y creo saber porque…-agregó con suspicacia.

Ella, intentó mantenerse en sus cabales.

-Olvídalo, Malfoy…-logró decir poniéndose seria y buscó el mejor argumento posible.-Lo que hiciste fue una locura, acéptalo… Lo de esa noche, jamás debió suceder. No sé en que estabas pensando.

Draco odió esa respuesta.

-¿Por qué demonios me hechas toda la culpa a mí?-inquirió frenando de inmediato.-No intentes hacerte la víctima, si mal no recuerdo, no pusiste resistencia...

Hermione le miró incrédula. Por supuesto que lo había hecho.

-Lo hice, Malfoy.-le espetó sin poder creer que se atrevía a culparla.-Lo hice, pero tú...

Él no le dio tiempo de seguir, simplemente, la acorraló en el momento menos esperado y quedó frente de ella.

Nuevamente, Hermione comenzaba a sentirse confundida a su alrededor, como si su cabeza le dijera que tenía que alejar a Malfoy, pero su cuerpo, le decía todo lo contrario.

-Déjame ir...-trató de decir al mismo tiempo que intentaba sacar la varita de sus bolsillo.-No estoy bromeando, déjame ir o...

-No.-respondió acercando su rostro al de ella. Podía ser arriesgado, pero eso era lo que menos le importaba. Él sólo quería ver hasta donde era capaz de llegar con ella a su alrededor.

Quedaron muy juntos, y aquello, sólo empeoró la situación.

-Malfoy, estoy hablando en serio...-le advirtió casi desesperada mientras sentía que un mechón de cabello castaño caía por su frente.

Él sabía de lo que ella era capaz, la había visto usar su varita en la guerra, pero Malfoy no tenía planeado iniciar un duelo, él tenía mejores planes.

-No sé si creerte, Granger.-murmuró atreviéndose a llevar una mano hacia la delgada cintura de Hermione. La colocó en uno de sus costados, y presionó suavemente. Quería ponerla a prueba y comprobar si esto le hacía sentir lo mismo que a él.-Está bien. Escucha, este es el trato, te dejaré ir, sólo si respondes por qué has estado evitándome realmente...-le dijo sin remover su mano.- Sólo di la verdad y todo habrá terminado...

Él sabía que estaba yendo demasiado lejos, pero no le importaba, había deseado esto desde la última vez que la había besado y ahora, ansiaba hacerlo otra vez.

Hermione, intentaba contenerse. No quería volver a caer en su juego, pero la tenía aprisionada, y por mucho que lo negara, lo estaba disfrutando.

Y él, disfrutaba ponerla nerviosa.

-Vamos, acepta que no has podido olvidarlo...-la retó seriamente.

Ella no decía nada, sólo intentaba ignorarlo. Sabía lo que él intentaba hacer, sabía exactamente lo que quería que respondiera, pero Hermione jamás se lo diría. No le iba a dar esa satisfacción.

-Acéptalo, Granger.-le ordenó algo impaciente al ver que no decía nada.

-Malfoy... Basta. ¿Por qué demonios haces esto?-trató de alejarse, pero fue imposible.

Draco la atrajo más hacía él, y cuando la vio sobresaltarse un poco, entendió que esto no era parte de su imaginación, Granger también lo estaba disfrutando.

-Hicimos un trato. Dilo y te dejaré ir…-le recordó.

-No, no lo diré… -le dijo obstinadamente.- No tendrás ese placer. Mejor déjame ir o…

-¿O qué? ¿Llamarás a Mcgonagall y qué le dirás? ¿Que me castigué porque te di el mejor beso de tu vida?

Hermione quiso matarlo. ¿Cómo se atrevía a decir algo como eso? Eso había sonado tan infantil y poco creativo. ¿Acaso tenían doce años?

Está bien, pensó para sí. Dejaría esa actitud de víctima e intentaría jugar su juego.

-Eso es lo que desearías... ¿No es así, Malfoy?-le retó hastiada con la situación, y decidió verlo directamente a los ojos.-Sigues siendo tan inmaduro e insoportable...

Draco, sonrió de lado.

Quería que ella aceptara la verdad, que aceptara que aquel beso había estado rondando en su cabeza durante todo ese tiempo y que por más que lo intentara, no había podido olvidarlo.

Lo mismo que a él le sucedía.

Y ahora, le daría otro motivo para atormentarla, otro motivo para que sintiera remordimiento cada vez que viera la cara de su estúpido novio.

Alzó su rostro y la obligó a mirarle.

-Tal vez, deba hacerte recordar.-le dijo.

-No, por favor...-murmuró Hermione con sarcasmo.-Besas terrible...

Draco alzó una ceja sorprendido por la respuesta.

-¿Con qué beso terrible?-inquirió sonriendo y pensando bien en lo que diría.-¿Por qué no me enseñas tú, entonces?

Inconscientemente, Hermione cerró los ojos y de inmediato, sintió los fríos labios de Malfoy sobre los suyos.

En esta oportunidad, no hubo resistencia.

El rubio había empezado lento, queriendo recordar la textura de sus labios, y lo bien que sabían, pero cuando vio que ella, en verdad, le correspondía, introdujo su lengua sin previo aviso, e incrementó la intensidad del beso.

Hermione se aferró a su cuello, y sin poder evitarlo, su mano izquierda se perdió en esa sedosa cabellera rubia, haciendo que él la recostara aún más contra la pared, y colara una de sus piernas entre las de ella.

Draco mordió suavemente su labio inferior, y escuchó un gemido de su parte. Eso fue como música para sus oídos. Sus ganas por tenerla iban en aumento, e incapaz de resistirse comenzó a acariciarla con más desesperación por encima de la tela. La deseaba como nunca antes había deseado a alguien, y besar sus labios, era una de las cosas más exquisitas que había hecho.

Él quería esto, y sin poder contenerse, metió ambas manos por debajo de la blusa de la chica e hizo contacto directo con la suave piel de su espalda, casi rozaba su brassier y Hermione, se estremeció al tacto.

Ella sabía que después de eso, sería difícil parar.

No podía negarlo, la sensación era increíble y era mejor que cualquier otra cosa que hubiera sentido, pero estaban a mitad de los pasillos y ellos no eran los únicos prefectos vigilando esa zona.

-Malfoy, no... espera.-dijo confundida por lo bien que se sentía eso.

Pero, él no parecía hacerle caso, no cuando su lengua comenzaba a deslizarse por su cuello.

-En serio, detente…-le pidió jadeando y sintiéndose culpable por querer continuar con ese dulce festín.

Malfoy logró controlarse, y en cuanto vio directamente a esos ojos miel, pudo descifrar el mismo deseo en su mirada.

-¿Por qué, Granger?-insistió sin mover las manos de su cintura.-Se supone que me estás enseñando. ¿Verdad?

Ambos respiraban agitadamente por la intensidad del beso.

-No podemos...-admitió ella dirigiendo su mirada hacia otro lado.

Esto era un infierno, un infierno del que no podía escapar. Se sentía arrepentida, culpable y como si fuera la peor persona del mundo, pero a la vez, quería esto, quería más, quería continuar.

Maldición, pensó Hermione deseándolo tanto como él a ella.

-Tengo novio, Malfoy...-agregó recordando lo que la detenía.-Tú también tienes novia... Demonios, esto está mal. ¿No lo entiendes?

Draco alzó una ceja. No quería que ella empezara con ese estúpido argumento otra vez.

-Gracias por recordármelo, Granger.-dijo con petulancia, y luego la tomó por la barbilla, mirándola detenidamente a los ojos por unos segundos.-Pero, si crees que eso me va detener, entonces no has estado prestando atención.

Ella se quedó en silencio, intentando asimilar lo que acababa de decirle, y luego clavó su mirada en él.

-¿Por qué me haces esto…?-se atrevió a preguntarle. En verdad, quería que se lo dijera. ¿Qué demonios le había hecho?

-¿Hacerte qué…?-inquirió él alzando su rostro y después, rozó sus labios contra los de ella.

Hermione tragó espeso. Sentía que ya había tenido suficiente.

-Esto no volverá a suceder, Malfoy.-le aseguró como si hubiera despertado de aquella fantasía.-Lo juró...

-No hagas promesas que no puedes cumplir, Granger...-le interrumpió Draco separándose y dispuesto a continuar con el recorrido.

Ella le dirigió una última mirada, y sin nada más que agregar, regresó a la sala común de gryffindor. Que él acabara la ronda solo, no le interesaba si Mcgongall le restaba puntos por su comportamiento. Ahora, sólo quería estar lejos de él.

Se reprochaba por su falta de cordura, y de no haber sido lo suficientemente fuerte como para poder resistirse ante aquella tentación, pero de lo que más se lamentaba, era de sus palabras. Porque sí, las palabras de Malfoy, habían sido ciertas, y sabía que de alguna u otra forma, no cumpliría con su promesa.

Soy el ser humano más despreciable del planeta, se insultó a sí misma cuando llegó a la sala común de gryffindor y encontró a Ron esperando por ella.

Siempre había estado preparada para superar cualquier obstáculo en la vida, pero nunca para algo como esto.


Eso es todo por hoy. Espero que lo hayan disfrutado. No juzguen a Hermione muy duro! Cualquiera lo haría en su lugar, me incluyo xD. Gracias por los reviews del capítulo anterior, los amé x)

Rosalie!