Hola, chicas! Gracias a Caro2728, Ali TroubleMaker, Leslie08, Margo y a Maya Masen Cullen por sus lindos reviews! Me hicieron muy feliz, y gracias a todos los seguidores de esta historia por darle una oportunidad. Aquí les traigo un nuevo capítulo, espero que lo disfruten! Tal vez este capítulo no sea tan interesante como los otros, pero con este doy fin a las vacaciones de Draco y Hermione :) Espero que les guste!
A leer!
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Capítulo 16: Deseos de Año Nuevo...
El viento helado desordenó su cabello castaño mientras desaparecían de Hamsted y segundos después se aparecían detrás de uno de los miles de árboles que inundaban en Hyde Park.
-¡Hermione!-exclamó Luna al verla llegar en compañía de Draco. La chica corrió y la abrazó entusiasmadamente.-Theo pensó que no vendrían.-dijo con cierta ironía.
La castaña se acomodó su bufanda guinda y negó de inmediato.
-Por supuesto que vendríamos, Luna. No me hubiera perdido la oportunidad de pasar año nuevo con ustedes.-les aseguró esbozando una sonrisa.
Theodore alzó una mano y se acercó a los recién llegados. Llevaba una cámara instantánea con él y parecía haber estado tomando fotografías del paisaje minutos antes.
-Sé que sólo tú podrías convencer a Draco de hacer esta locura, Hermione.-le dijo el castaño animadamente.
Ella volvió a sonreír.
-Sé que será divertido.-respondió mientras le echaba una mirada divertida al rubio.-¿No es así, Draco?
-Por supuesto, preciosa.-le dijo al mismo tiempo que miraba a su amigo.-¿Qué tal las vacaciones, Theo?-le preguntó distraídamente.
Hermione se separó de ellos y se acercó a Luna que parecía estar observando curiosamente algo en uno de los lagos congelados del parque.
-Increíbles.-sentenció Theodore con una amplia sonrisa en el rostro.-Las mejores vacaciones de mi vida. Si pudiera quedarme a vivir con Luna y su padre, lo haría ahora mismo.-le aseguró.- ¿Qué hay de ti, Draco? Siento que no he sido el único que la ha pasado de maravilla. ¿Qué tal las navidades en el mundo muggle?-preguntó con cierta curiosidad.
Draco no podía negarlo, Theo sólo estaba diciendo la verdad.
-Ha sido una experiencia muy interesante.-le dijo sin querer entrar en obvios detalles.- Te puedo asegurar que estás vacaciones también han sido las mejores para mí. Lejos de Wiltshire y de mis padres.-le comentó mientras caminaban hacia las chicas.-Y con Hermione.
-Me alegro, Draco.-respondió Theo sonriendo con complicidad.-Al fin podemos hacer lo que queramos, y veo que has estado ocupado, amigo.-concluyó con diversión.
El rubio alzó una ceja dispuesto a responderle.
-Hola, Draco.-le interrumpió Luna saludándolo gentilmente.
-Eh, hola, Luna.-respondió mientras Hermione se acercaba a su lado y él colocaba un brazo alrededor de ella.
Ella esbozó una sonrisa.
-Bien, salgamos de aquí.-les animó Theodore al mismo tiempo que cogía la mano de Luna.-Este lugar está lleno de torposoplos.
-¿Torpo qué?-preguntó Draco confundido.
-Torposoplos.-le corrigió la castaña.-Luna acaba de verlos en el lago.
Theo empezó a reír al mismo tiempo que Hermione, y junto al resto del grupo se apresuraron en dejar Hyde Park atrás. Caminaron por unos segundos más, hasta que se adentraron por completo en la enorme ciudad.
Londres y sus gigantescos edificios, los autos pasando a toda velocidad y las miles de tiendas que había en cada esquina, llamaron la atención de Draco. Hacía mucho que no visitaba este lugar, y ciertamente, muchas cosas habían cambiado desde entonces.
-Debo admitir que nunca antes he estado en Londres muggle.-confesó Theodore maravillado y mirando todo a su alrededor.
-¿En serio?-preguntó la castaña sorprendida.
-No sólo soy yo. Draco tampoco ha estado aquí en mucho tiempo.-le aseguró echándole una mirada a su amigo.
El rubio asintió.
-Casi ni recuerdo cuando estuve aquí por última vez.-admitió Draco sin tener muchas memorias sobre aquello.
Las castaña sonrió con diversión.
-Me encantará enseñarte mis lugares preferidos.-murmuró mientras entrelazaba su mano con la de él.
Theo se detuvo a observarlos con curiosidad.
-¿Entonces, ya lo hicieron oficial?-preguntó un tanto entusiasmado.
Hermione asintió de inmediato. No había nada que ocultar, y mucho menos a Theodore y Luna, ellos habían sido un gran soporte durante el inicio de su noviazgo y probablemente lo seguirían siendo por mucho tiempo.
-Oh, felicidades.-dijo Luna igual de entusiasmada que su novio, mientras esbozaba una amplia sonrisa.
-Malfoy y Granger, jamás lo habría imaginado.-sentenció Theodore guiñándole un ojo a Hermione y luego miró a Draco.-Estoy feliz por ustedes.-admitió sintiéndose un tanto orgulloso de que su amigo hubiera encontrado la felicidad.
Hermione se sintió afortunada. Al fin su relación era oficial, y por ahora, podían demostrar su amor sin temor a que alguien les viera. Sabía que no habían iniciado de la mejor manera, de hecho, se habían equivocado en muchas cosas, pero lo cierto era que no podía sacrificar esto. Su felicidad. Y esta era su primera salida como pareja junto a sus amigos.
Una cita doble, recordó la castaña pensativa, mientras su mente retrocedía unos cuantos meses atrás y recordaba haber estado en esta misma situación, pero sus acompañantes habían sido otros.
Las cosas habían cambiado mucho desde entonces, y no valía la pena pensar en aquellos recuerdos que ahora se le hacían tan lejanos y extraños. Este era el presente, y no había forma de negar que estaba viviendo la mejor etapa de su vida.
-¿Hermione?-preguntó Draco trayéndola de vuelta a la realidad. Probablemente preguntándose que pasaba por la mente de su novia.
Ella le restó importancia a sus pensamientos y decidió olvidarse de todo eso.
-No es nada.-le dijo tomando su mano y sonriendo.
Todo estará bien, pensó mirando sus ojos grises, y Draco pareció entender lo que ella quería decir.
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-Oh, este lugar es maravilloso.-exclamó Luna mientras observaba las luces de colores y todo a su alrededor.
Habían caminado un poco hasta llegar a una pequeña feria, que estaba situada en el centro de Londres, y en la que había varias atracciones.
La tarde estaba cayendo y el ocaso le daba una tonalidad anaranjada al cielo. Todavía faltaban varias horas para el inicio del nuevo año y la feria parecía ser una buena opción para pasar el rato.
Ni Draco, Theodore o Luna, habían visitado antes un parque de atracciones muggle, a excepción de Hermione. Pero los gritos, las risas, el ambiente de diversión y el clima festivo, podía sentirse a leguas.
-Apuesto a que tengo mejor puntería que tú, Draco.-exclamó Theodore mientras se acercaban a un puesto de tiro al blanco.
Draco rodó los ojos.
-No lo creo, Theo.-le dijo al mismo tiempo que se colocaba a su lado y Hermione le daba los boletos. El encargado del puesto les entregó diez pelotas a cada uno.
-A un lado, señoritas.-exclamó Theo solemnemente, mientras Hermione y Luna sonreían. Primero fue el turno del castaño, sonrió de lado y lanzó las pequeñas pelotas a cuantos objetivos se le aparecieron, logrando darle a sólo siete de los diez que eran.
Draco no tardó en tomar su lugar. No se consideraba bueno, pero por el simple hecho de demostrar que podía ser el mejor en todo, logró darle a nueve de los diez objetivos.
-Supongo que algunos hábitos nunca mueren.-sentenció Theo riendo.
-Te dejaré ganar la próxima vez.-respondió Draco mientras se hacía ganador de un pequeño oso de peluche.
El rubio lo miró con cierta curiosidad, sin esperar recibir algo como premio, y luego se lo entregó a Hermione.
-Oh, vamos al carrusel.-exclamó Luna un tanto soñadora mientras aseguraba haber visto un hinkypunk entre la gente.
-Mejor vayamos a la noria.-sugirió Hermione esperando poder pasar un tiempo a solas con Draco.
Y al parecer, no era la única que deseaba hacerlo.
-¿La rueda gigante?-preguntó Theodore entusiasmado.
-Sí, creo que es un clásico, y sé que les gustará.-les explicó la castaña mientras le echaba una mirada a Draco y este también parecía estar de acuerdo.
Siempre lo estaban.
-Sí, suena bien. ¿Qué están esperando? ¡Vamos!-respondió Theo mientras colocaba una mano alrededor de los hombros de su novia.-Eso nos dará un tiempo a solas, linda.-sentenció guiñándole un ojo a Luna.
Draco tomó la mano de Hermione entre la suya. Nunca antes había subido a esa rueda gigante que la castaña había llamado Noria, pero estaba ansioso de hacerlo con ella.
-¿Qué tan alta es?-preguntó el rubio con curiosidad mientras esperaban su turno.
La castaña esbozó una sonrisa, y miró hacia arriba. Había olvidado cuando había sido la última vez que se había montado en una.
-¿Miedo a las alturas?-inquirió Hermione divertida.
-Debes estar bromeando.-le dijo Draco rodando los ojos.-Jamás le he temido a las alturas.-sentenció al mismo tiempo que subían a uno de los compartimientos de la noria.
Hermione ingresó primeo, y luego él.
-¡Nos vemos arriba!-les gritó Theo, mientras él y Luna esperaban el siguiente vagón.
La noria era una enorme atracción que daba una larga y lenta vuelta. Lo suficientemente lenta como para apreciar el paisaje y llegar a la cima en compañía de una persona especial.
-Relájate, Draco.-le pidió Hermione un tanto divertida.
-Estoy relajado.-le aseguró sin importarle las bromas de su novia.-He volado más alto que esto.
Hermione dejó caer su cabeza sobre uno de los hombros del rubio. Sabía que recordarían ese día por el resto de sus vidas.
-Lo sé.-aceptó sonriendo.-Sólo estaba tomándote el pelo.
Draco se quedó en silencio por unos segundos, y luego una sonrisa se dibujó en sus labios.
-Pero si ese es mi trabajo, Granger.-le dijo al mismo tiempo que rodeaba a la castaña con uno de sus brazos.
La rueda no tardó en empezar a moverse. Lo hizo lento, suave, y poco a poco fue dejando el suelo, hasta que un nuevo panorama comenzó a asomarse frente a ellos.
Draco no quería sonar como un completo romántico, nunca había sido su estilo. De hecho, siempre se había burlado de aquellos patéticos que sucumbían por amor y se cegaban por eso, pero Hermione había cambiado su forma de ver el mundo, y ahora, era él quien formaba parte de los que se veían irrevocablemente enamorados.
Se sorprendía de lo graciosa e irónica que la vida podía llegar a ser.
-A veces pienso que esto es sólo un sueño.-sentenció Draco mientras Hermione alzaba su cabeza para verlo.- Que en verdad estés conmigo.
La castaña entreabrió los labios. Podía leer su rostro y ver la misma expresión que había visto cuando tuvieron aquella conversación luego del incidente con Ronald. Hermione podía sentir sus inseguridades, como si se estuviera preguntando si él en verdad podría hacerla feliz.
-Mírame. Esto no es un sueño.-le respondió entrelazando su mano con la suya.-Tú y yo. Sé que suena increíble, pero es la verdad, Draco.-Hermione hizo una pausa mientras su mirada se encontraba con la suya.-Estamos juntos en esto. Es lo que hemos decidido.-sentenció.-Y yo, en verdad lo quiero, Draco. Quiero estar contigo y despertar cada mañana a tu lado. Te escogí a ti.
Draco se tardó unos segundos en contestar, mientras su mente procesaba todo lo que acababa de oír. Sabía que muchas cosas cambiarían al volver a Hogwarts, el tiempo de afrontar la verdad se acercaba, pero si de algo estaba seguro era que lo que sentía por ella seguiría intacto.
-¿Cómo haces para hacerme sentir así?-le preguntó mirando fijamente a sus ojos avellana.
Ella dejó salir un suave suspiro mientras se quitaba un mechón castaño de su rostro.
-Tendría que preguntártelo a ti también.-le dijo sabiendo que ambos sentían exactamente lo mismo.
Parecía que a medida que iban llegando a la cima, la conversación se hacía más profunda y significativa.
-Ciertamente, es algo increíble.-sentenció Draco, sin saber cómo explicarlo. Y es que las cosas más hermosas de la vida no tenían explicación.-Me haces sentir increíble.-repitió haciendo una pausa.-Siento que he sido un idiota por todo el tiempo que perdí.
-Yo creo que todo ocurrió en el momento indicado, Draco.-le corrigió ella.-No hemos perdido el tiempo, aún nos quedan muchos años.-le dijo con esa seguridad que él necesitaba escuchar.
-Años que no desperdiciaremos.-le aseguró sabiendo que nadie podría interponerse entre ellos y sus sueños.-Haremos lo que queramos, Hermione… Pídeme lo que quieras y te lo daré.-confesó entusiasmado.
Ella esbozó una sonrisa. Draco no sabía lo tierno que podía llegar a ser en momentos tan especiales como esos. Nadie conocía verdaderamente a Draco, solamente Hermione lo hacía y había visto facetas que el rubio jamás se las había mostrado a alguien.
-Lo único que quiero ahora mismo, es a ti.-sentenció ella acercándose a besar sus labios.
Sus bocas se unieron en un candente beso que les transmitió ese deseo y calor que les hacía olvidarse de que existía un mundo a su alrededor. No había forma de poder evitar esa fuerte atracción que ambos sentían, siempre era lo mismo y cada vez con más intensidad. Draco deslizó sus manos por su cintura deseando tanto poder perderse en el maravilloso cuerpo de Hermione, quería explorarla, la necesitaba y no tenía ni idea de cuanto podía transmitirle con un sólo beso. Sin embargo, por mucho que quisiera hacerlo y por mucho que la deseara, sabía que debía esperarse un poco, y volver a Hamstead para poder continuar con la placentera tarea.
Ambos se separaron para recuperar el oxígeno perdido, y se sonrieron mutuamente.
Hermione dirigió su vista hacia el horizonte y vio el hermoso crepúsculo frente a sus ojos. El día estaba terminando y ambos observaban el último atardecer del año.
-Es tan hermoso.-murmuró Draco mientras veía toda la ciudad de Londres en su máximo esplendor. Desde el río Tamesis hasta el imponente Big Ben.
-Sí.-sentenció Hermione admirando la ciudad.-Te dije que te gustaría.
Draco dejó de ver el maravilloso panorama, y dirigió su vista hacia la castaña.
-Gracias, preciosa.-le dijo al mismo tiempo que ella giraba su rostro hacia él.-Gracias por todo.
Una tierna sonrisa se dibujó en los labios de la castaña. Sabía a lo que él se refería.
-Estaremos bien, Draco.-le prometió mirando fijamente a sus ojos grises y transmitiéndole todo esa felicidad que el rubio adoraba.-No importa lo que pase, sé que estaremos bien.
Él se quedó en silencio por unos segundos, observando la sonrisa de Hermione y lo hermosa que ella lucía frente a sus ojos.
Los recuerdos golpearon en su cabeza nítidamente, y a su mente vino aquel primer momento en que la había vuelto a ver cuando regresaron a Hogwarts, recordó su inocente rostro confundido por cómo él la había mirado durante toda esa clase con Slughorn, recordó lo mucho que él había intentado resistirse a su encanto, y luego todas las cosas que había tenido que hacer para llamar su atención.
Draco jamás había dejado que alguien viera más allá de esa careta del típico chico arrogante que todos conocían. Pero a ella, a Hermione él le había mostrado todo. Ella le había hecho sentir cosas maravillosas, cosas que jamás había sentido y que nunca pensó que experimentaría.
Nunca antes lo había dicho, pero necesitaba decírselo, necesitaba decírselo ya. Y aunque fuera en contra su propio ego, y en contra todo lo que alguna vez le hubieran enseñado, Draco estaba seguro de que nunca se arrepentiría.
El tiempo ideal había llegado.
-Te amo, Hermione.-confesó sin poder evitar que aquella frase se escapara de sus labios. ¿Acaso alguna vez se lo había dicho a alguien?
Nunca. Y ahora, por primera vez en su vida, se lo decía a la persona que se había convertido en todo para él.
Ella se quedó sin expresión alguna por unos segundos, mientras el viento soplaba en su cara y pensaba en aquellas dos simples, pero importantes palabras que Draco acababa de decirle.
-Yo también te amo...-le dijo en voz baja mientras se aferraba a él y sentía que este era el mejor momento de su vida.-Te amo tanto, Draco.-repitió, y sin poder evitarlo, volvió a apoderarse de sus suaves labios, provocándole sensaciones que sólo esos momentos de éxtasis concebían.
El mundo había dejado de girar, y por primera vez en su vida, ambos habían aceptado que se amaban con locura.
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Theodore cogió la cámara instantánea que Luna había guardado en su bolso segundos atrás, y se apresuró en tomar una foto grupal.
-Theo, nos dejarás ciegos con tantas fotografías.-se quejó la rubia riéndose de su novio.
-Me lo agradecerán en un par de años.-le aseguró el castaño al mismo tiempo que presionaba el obturador de la cámara.
Hermione sintió esa emoción de año nuevo recorrer su cuerpo entero mientras sostenía la mano de Draco entre la suya. Tal y como Theodore lo había dicho, sabía que esas fotografías serían un recuerdo valioso de todo lo que habían vivido en ese día.
-Tal vez puedas dedicarte a esto, Theo.-le sugirió Draco esbozando una sonrisa, y recordando que su amigo había llevado sacando cientos de fotos ese día.
Theodore alzó una ceja.
-Viniendo de ti, pensaría que es sarcasmo, amigo.-respondió el castaño sonriendo de lado.
El rubio rodó los ojos.
-Hablaba en serio.-dijo sin darle importancia.
Hermione notó que la noche había caído bastante rápido. Ya debían ser casi las nueve, y nuevamente, la gélida nieve había empezado a inundar la ciudad con cierta moderación.
-¿Por qué no vamos a tomar algo antes de que me congele?-les sugirió mientras sentía que Draco colocaba su gabardina alrededor de sus hombros para abrigarla.
Nadie objetó nada y todos parecieron estar de acuerdo con la idea. Querían pasarla bien antes de que el año terminara.
-Tal vez yo pueda ayudarte con eso más tarde.-susurró el rubio discretamente contra su cuello mientras ambos se adelantaban.-Además, me dejaste muy entusiasmado en la noria.-le dijo con ese tono seductor que ella adoraba.
Hermione sonrió de lado. Estaba a punto de responderle, pero fue interrumpida por alguien más.
-¡Ey, los escuchamos!-se quejó Theodore a sus espaldas, mientras Luna reía.
Sólo faltaban unas cuantas horas, y entre bromas y conversaciones, se dirigieron a uno de los tantos pubs que abundaban en la fría Londres, allí en medio de West End y Westminster, el núcleo de ocio de la ciudad y dónde la gente ya parecía estar celebrando la llegada del nuevo año.
-...Y yo le dije a Draco, que por qué demonios no te tomaba una fotografía, así podría conservarla y no parecer un acosador.-les relataba Theodore al mismo tiempo que todos reían.
El ambiente optimista y la alegría parecía haber contagiado a todos con la festividad que se acercaba.
-¿En serio?-preguntó Hermione mirando a su novio con diversión.
Draco asintió y no le quedó más remedio que aceptar la verdad.
-Gracias por revelárselo a todos, Theodore.-respondió con ironía, y luego miró al castaño.-Pero debo admitir, que gracias a él y sus tontos consejos, logré acercarme a ti.-sentenció observando a Hermione.
Ella le dirigió una mirada cómplice a su novio, sabía que las únicas personas que les habían dado su apoyo incondicional en todo ese tiempo habían sido Luna y Theodore. Los amigos eran la familia que uno escogía, y ciertamente, tanto Draco como Hermione, además de hallarse el uno al otro, habían encontrado la más increíble amistad en esas dos personas frente a ellos.
Luna esbozó una sonrisa y alzó su pequeña copa de champagne.
-Salud por eso, chicos.-les animó con esa tierna voz que la rubia poseía. Hermione también lo hizo, y supo que su amistad prevalecería por muchos años más.
El resto de la noche continuó igual de interesante y divertido, el año estaba a punto de terminar, y las personas se sentían excitadas por el inicio de uno nuevo. Una oportunidad para volver a empezar y hacer todo lo que no se había logrado cumplir en el año que se iba.
Hermione bebió un poco de su coctél. Había pedido algo suave, sinceramente no quería arriesgarse a beber nada más fuerte, porque sabía que no se le daba muy bien beber alcohol.
-Este año ha sido increíble.-confesó Draco, aprovechando que Luna y Theodore se habían puesto a bailar románticamente junto a otras parejas en el centro del pub.
Hermione se encontró con su mirada.
-Este año ha sido el mejor de mi vida.-le respondió ella sonriendo.
-De nuestras vidas.-le corrigió Draco observándola fijamente a los ojos.
-Sólo unos minutos más, dragón.-murmuró Hermione recordando el gracioso sobrenombre.
Sólo faltaban unos pocos minutos para que el reloj marcara las doce y sentía que muchas cosas habían ocurrido durante ese año. Demasiadas. Su estabilidad emocional había sufrido un desequilibrio bastante radical. Su corazón se había subido a una montaña rusa que nunca antes había experimentado.
Era extraño imaginar cómo había empezado el año y cómo estaba terminado. Sus planes habían cambiado de una manera significativa, y ahora, tenía otras prioridades, otros objetivos y otros sueños. Desde que había regresado a Hogwarts, hasta el momento en que decidió dejar a Ronald por Draco. Todo eso se había convertido en una cascada de sucesos que podía desestabilizar el mundo de cualquiera.
Pero no significaba que todos esos sucesos fueran malos. Por supuesto que no, este había sido el mejor año de su vida como se lo había dicho a Draco, y había sido tan especial que estaba segura que jamás lo olvidaría.
Sonaba algo cursi, y a lo mejor podía ser algo en lo que muchas personas no creían, pero Hermione sabía que ese chico frente a sus ojos, era la persona que la hacía feliz y con la que deseaba pasar el resto de sus días.
-Estoy feliz.-dijo de pronto, mientras Draco sonreía.
-¿Estás feliz?-preguntó el rubio con naturalidad mientras le daba un sorbo a su trago.-Yo no he dejado de estarlo desde que estamos juntos.
Hermione estiró una mano y acarició la suya.
Draco sabía exactamente lo que ella podía estar pensando y recordó que el año anterior había pasado año nuevo solo, sin la compañía de nadie, ni siquiera de sus padres. Nada le habría hecho adivinar que, ahora estaría sentado junto a su novia. Sí, su novia.
Eso sonaba tan maravilloso.
Sabía que la sociedad lo odiaba, y perdería la poca estima de sus despreciables padres cuando se enteraran de su relación, pero la tenía a ella, y sólo a ella.
-¿Puedes creerlo?-le preguntó Hermione emocionada.
-¿Qué?-dijo él contagiándose de su energía.
-Que estemos juntos aquí, en este preciso momento. ¿Lo habrías imaginado?
-No.-admitió Draco sonriendo mientras le daba un sorbo a su trago.-Dejar todo por ti, fue la mejor decisión de mi vida.-susurró jugueteando con la cadena que le había regalado por navidad, y luego acarició el zafiro.
Hermione no pudo evitar sonrojarse, y aquello llamó la atención de Draco.
-Aún no voy a comerte.-le advirtió con diversión.
Ella rió.
-Lo sé…-murmuró mirando al atractivo rubio.
Draco le dio un sorbo a su trago y luego observó fijamente a esos ojos miel que siempre parecían saber lo que él pensaba.
-Tal vez, aún somos jóvenes y es muy pronto para sacar conclusiones, pero un día entenderás que nadie te ha amado como yo, preciosa.-le aseguró sin poder evitarlo.
Hermione sintió que tenía el corazón en la boca, no sabía si era por efectos del alcohol, pero se sentía más sensible que de costumbre.
-Draco.-susurró sorprendida.-No necesitas decirlo. Eso ya lo sé.
Se sonrieron mutuamente, sabiendo que este sólo era el principio de una maravillosa aventura, y no fue necesario agregar nada más.
Empezaron a repartir copas de champagne a todos las personas en el pub. Sólo faltaban unos cuantos minutos, y al parecer, no había mejor manera que celebrarlo con una trago en la mano.
-¡Se termina el año!-gritaron a sus espaldas.
-¡Sí!-exclamó Theodore llegando junto a Luna.-¡Que se termine!-dijo completamente eufórico y extasiado. Definitivamente, el castaño había tenido más de una copa en lo que iba de la noche.
Draco esbozó una sonrisa y luego tomó la mano de Hermione, mientras sus miradas se encontraban y se preparaban para recibir el año nuevo.
-Nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro...-coreaba la gente al unísono.
Se contagiaron del jolgorio, el entusiasmo y de todo lo que el año nuevo traería consigo. Promesas y oportunidades, sueños y objetivos que llenaban sus corazones de una emoción que sólo este momento transmitía.
-Tres... Dos... Uno. ¡Feliz año nuevo!-exclamaron al mismo tiempo que las personas gritaban entusiasmadas a su alrededor.
Hermione sintió el pecho duro de Draco y rodeó su cuello con las manos para atraer su perfecto rostro al de ella. Lo único que quería ver eran esos ojos grises que la miraban de forma tan dulce y desconcertada a la vez.
Sus labios se encontraron al fin, uniéndose en una apasionada caricia, y mientras el beso se tornaba mas profundo, escuchaban como las otras voces del fondo continuaban gritando y repetiendo "¡feliz año nuevo!" los unos a los otros.
Pero ellos estaban en su propio mundo, sólo atentos a los movimientos de sus labios y al ritmo de sus corazones que latían a un millón por minuto. Atentos a las caricias que tanto tiempo habían estado escondidas, atentos a ese amor que desencadenaría en cosas tan maravillosas en un futuro no tan lejano. Atentos a ellos dos.
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Perdonen que el capítulo haya sido súper corto! Pero lo hice así, porque sólo quería concentrarme en Draco, Hermione, y su año nuevo juntos :)Espero no haberlas aburrido con tanta cursilería hehehe xD, pero el amor es así!
Debo admitir que este capítulo fue muy especial para mí, porque el año pasado realicé un viaje a Londres y me basé un poco en ello para escribirlo. Si tienen la oportunidad de poder visitar Inglaterra cuando esta pandemia se termine, háganlo! Les puedo asegurar que no se arrepentirán :)
Y sólo me queda decirles, que se viene un capítulo super interesante, con muchos momentos INTENSOS en su regreso a Hogwarts y probablemente, uno de los momentos que más han estado esperando :O ¿A quien le gustaría una actualización la próxima semana? Si tienen tiempo, me lo dicen en un review, me harían muy feliz haha :)! Muchísimas gracias por leer, chicas!
No se pierdan el próximo capitulo: "Capítulo 17: El precio del engaño"
