Prologo

Ya era pasado el mediodía y Dylan hallábase en su casa del árbol acomodando libros nuevos en su pequeño librero; resulta que ese día su familia y el habían ido a una venta de garaje, fue un día relativamente divertido; los cachorros se escabullían entre las cajas buscando juguetes, sus padres obtuvieron un minuto a solas... Pero solo un minuto.
Dolly y el tuvieron que intentar poner orden a todo lo que los cachorros querían comprar; se dieron cuenta de que perdieron a Dorothy y luego de ponerle orden al garaje la encontraron debajo de una caja mordiendo un juguete y todos los cachorros encontraron lo que de verdad necesitaban.

Dawkins incluso encontró otro juguete robot... Que si bien no reemplazaba al anterior al menos hacía que el estuviese un poco más contento.
"Vaya día" pensó Dylan mientras agarraba el último libro de su primera caja; lo limpió y lo acomodó en su librero cuando.

—¡¿Qué haces Hermano?! —preguntó Dolly saliendo casi de la nada en frente de Dylan.

—Acomodando mis libros hermana —respondió Dylan con seriedad dándole la vuelta y buscando entre sus cajas.
Dolly metió su hocico entre una caja, la más polvorosa que había comprado Dylan, y olfateó un poco.
—snif snif—. Arrugó un poco la cara y —¡AAAAACHUUU! —. Estornudó muy fuerte, tanto que el polvo formó una pequeña nube en el aire y unos cuantos papeles salieron volando fuera de la caja —ahhhg… snif — Dolly intentó aclararse la nariz —¿Por qué te gustan tanto estás cosas antiguas Dylan? — dijo Dolly mientras se rascaba un poco la nariz.

—Son cosas sobre astronomía Dolly, y son cosas muy antiguas; y frágiles —. Le respondió el dálmata mientras recogía los papeles que se quedaron tirados —Apreciaría mucho que no me dificultaras acomodarlos— reprimió Dylan a su hermana.

—Como sea genio, mamá dice que no te entretengas demasiado con eso y regreses a casa temprano —dijo la Dálmata mientras se bajaba de la casa del árbol.

Dylan suspiró.

—Hubiera terminado antes de no ser por alguien —dijo el joven canino en voz alta esperando que su hermana lo hubiera escuchado, a lo lejos escuchó la puerta cerrarse y continuó con sus libros, acomodó sus hojas, y mientras sacaba los libros volvía a meter las hojas entre ellos para no perderlas, ya si eso mañana las pegaría.

Con cada libro sus hojas disminuyeron hasta que le quedaron cuatro y dos de ellas llamaron poderosamente su atención, estás dos hojas eran antiguas y hechas de pergamino europeo. La primera de ellas contenía círculos con figuras geométricas muy raras y tenía escrito con tinta en cursiva y firmada.

"¿Y si existiese otra forma de vida paralela a la que conocemos, pero carente de los elementos que destruyen la nuestra? ¿Y si en otra dimensión existe una fuerza diferente de la que genera nuestra vida? ¿Y si esta fuerza emite una energía, que, procedente de su dimensión desconocida, consigue alcanzar nuestro espacio-tiempo y crear en él una nueva forma de vida celular?"

La segunda hoja tenía formas geométricas sin curvas...

Dylan se quedó pensativo un minuto observando ambos pergaminos y después se asomó a su caja para descubrir tres libros más, el último de ellos, el más antiguo, estaba cubierto de polvo y grasa pero por sus lados asomabanse un poco otras hojas que parecían estar hechas del mismo pergamino; el dálmata sacó el libro y una ráfaga de viento entró por su ventana y lo tiró de su hocico abriendo el libro en el suelo; pasó las páginas volando y regó otras cuantas tantas por todo el suelo de la casa del árbol.

—¡oh genial! — exclamó él joven dálmata mientras se acercaba a la ventana para cerrarla, cuando lo hizo se quejó —Ahora tendré que acomodar otro libro —dijo Dylan mientras se acercaba al libro; este estaría abierto en una página que tenía más figuras geométricas encima de un mapa estelar y en la otra parte tendría otra escritura cursiva firmada por la misma mano que la anterior. Dylan buscó entre todas las hojas las que encontró al inicio y cuando lo hizo confirmó que de hecho eran las mismas firmas. —Wow, eso fue conveniente —exclamó él dálmata mientras hacía un poco al lado las hojas anteriores y leía la otra hoja nueva.

"Cierto es que no se puede demostrar que tal forma nueva de vida exista en nuestro universo, pero yo he visto sus manifestaciones y he hablado con ellas... Lo he visto en lejanas riberas, más allá del tiempo y la materia. Se mueven a través de curvas extrañas y de ángulos alucinantes."

Dylan entonces estudió la otra hoja y la separó del libro para llevarla a comparar con su mapa celeste.
El mapa era antiguo, pero bastante exacto con el suyo, así que el dálmata juntó las otras hojas y trató de darles sentido, apuntó su telescopio hacia donde el antiguo mapa celeste le indicaba y observó aquellas figuras geométricas mientras pensaba sin cesar en aquellas palabras escritas en cursiva.

Solo había vacío, ninguna luz de astro o planeta regresaba hasta el pequeño telescopio, sin embargo, el mismo libro tenía indicaciones para que el encontrara lo que el mapa indicaba.

Esa noche el dálmata estelar, no regresaría a casa.