I
La noche era cálida y silenciosa en Londres, en el cielo las estrellas ya brillaban en su patrón habitual.
Dentro de la casa dálmata todos los caninos dormían profundamente y con tranquilidad, excepto por Dante, este estaría moviéndose entre sueños hasta que despertó con un exalto y un sudor frío en su nariz, el conocía el sentimiento, pero también ignoraba, o mejor dicho desconocía, el peligro que se cernía sobre la casa dálmata... Oh sí... Dante lo había sentido, era algo oscuro, peligroso y antiguo...
"¿Antiguo?" Se cuestionó Dante a sí mismo, preguntándose cómo podía saber eso, quizá no lo sabía, pero definitivamente podía sentirlo dentro de su memoria primitiva, lo sentía.
Dante estuvo unos segundos paralizado por el terror, observando la puerta, como en espera de algo; quizá de que pasara algo; quizá de que no pasara.
"Definitivamente de que no pase" se respondió Dante a sí mismo para tranquilizarse.
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Pasaron un par de minutos más y el sentimiento no se iba, así que Dante decidió pedirle ayuda a su hermana.
Se obligó a sí mismo a moverse de su lugar y con cuidado buscó a su hermana entre los dálmatas dormidos, cuando la encontró intentó despertarla con cautela, así que uso su hocico para moverla ligeramente.
—Dolly... —susurró el dálmata. —Dolly despierta... —insistió el joven canino.
—Hmmm... Cinco minutos más Dylan —respondió la dálmata entre sueños.
—Dolly por favor, puede suceder algo catastrófico —insistió Dante un poco más fuerte, a lo que uno de sus hermanos respondió con un ronquido; Dante se agachó y volvió a insistir de moverla con su hocico. —Por favor hermana.
Dolly se estiró un poquito y entre abrió sus ojos para ver a su hermano.
—¿Dante? Yawwwwnnn... ¿Qué sucede? —dijo la dálmata mientras se volvía a acurrucar.
—Dolly por favor, algo Terrible está por suceder, necesito tu ayuda —dijo Dante.
—Yaaawnnn... Vuelve a la cama Dante, ya mañana nos ocuparemos del fin del mundo...—respondió Dolly antes de volverse a quedar dormida. —zzzZZZ...
Dante no pudo creer la capacidad de su hermana para volver a dormirse; una vez más, Dante se quedó observando la puerta y por un largo tiempo, lo suficiente para que su hermana entre sueños lo despertara de su trance.
—Bow whacka woooo... zzzZZZ... —. Soltó Dolly entre sueños y con una voz muy suave.
Dante sacudió su cabeza y pasó por la puerta, tenía que saber que quería dañar a su familia.
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Dante había salido de la habitación y Dolly estaba soñando pero aún estaba en ese extraño limbo en el que escuchas aun lo que sucede a tu alrededor, había escuchado la puerta, pero su sueño lo interpretó como ella entrando a una puerta, luego de eso patinó con su skate hasta que llegó a la cima del Big Ben, este marcaba las 10:10 con 30 segundos lo raro era que ahí se encontraba estancado el reloj, sin embargo Dolly saltó y voló con las alas de su Skate, se hallaba nadando entre las constelaciones invernales, las estrellas jugaban con ella, se escondían, le lanzaban planetas o anillos de asteroides que ella atrapaba, Dolly dentro de su sueño se sintió curiosa, normalmente el chico constelaciones era su hermano, sin embargo, lo estaba disfrutando, a pesar de las miradas de los astros, estos estaban observándola, juzgándola, o eso pensaba Dolly, pero, aun así ella las ignoró, siguió jugando muy plácidamente.
De repente, sonó un golpe seco y Dolly dio un sobresalto, como esos que uno da cuando sientes una caída falsa en un sueño; Dolly se quedó por unos instantes viendo la oscuridad y luego decidió estirarse, vagamente su mente le recordó que su hermano quería hablar con ella así que lo buscó con la mirada... Nada, por supuesto que nada, Dante podría haberse perdido en la oscuridad, pero Dolly fue a buscarlo en su lugar de siempre, entonces mientras intentaba buscarlo, la puerta se abrió ligeramente con un leve sonido, Dolly volteó a verla y luego de eso buscó a su hermano entre los demás cachorros.
—¿Dante? —preguntó por lo bajo Dolly —Dante soy yo ¿De qué me querías hablar? —preguntó la dálmata en dirección a la puerta, pero no hubo respuesta —Jeje Dante ya deja de jugar —dijo la dálmata mientras salía de la habitación. —¿Dante? —preguntó Dolly mientras estaba a la mitad del pasillo, Dolly fue a asomarse a la entrada, pero lo único que vio fue la calle sumergida en la noche y unos cuantos faroles con luz muy tenue que iluminaban ligeramente el pavimento y las casas de los alrededores...
Dolly se dio cuenta después de unos segundos muy tensos.
Todo estaba demasiado callado, no había vehículo alguno que sonara a la distancia, tampoco animales callejeros hurgando entre la basura humana, tampoco se escuchaban los grillos... Ni siquiera el viento emitía su usual ululeo nocturno, la noche estaba inusualmente callada; Dolly se metió muy extrañada y trotó hacia el patio en busca de su hermano.
Cuando llegó al patio un olor extraño la recibió, era un olor algo distante pero bastante presente, este olor se esparcía por el aire y parecía pasar por encima de su valla; Dolly siguió el olor con algo de curiosidad y se asomó en su valla.
La casa de Clarissa; de ahí provenía el olor, está yacía en la casi completa oscuridad pues una luz emanaba desde dentro. Cuando Dolly se asomó el olor se intensificó demasiado, era un olor casi como si algo se hubiera quemado, pero no sabía que; y bueno Dolly odiará a Clarissa, pero tampoco la iría a dejar que se muera en un incendio, así que, en un pequeño acto de valentía, y porque creía que Clarissa le daría las gracias, Dolly dio un salto a la valla y aterrizó en el patio de Clarissa.
Olfateó buscando el origen del olor y cuando puso una pata dentro de la casa sintió como el ambiente había cambiado, se sentía más pesado, así que intento llamarla.
—¡CLARISSA! —gritó Dolly tratando de despertarla o saber dónde se encontraba. "si de verdad hay un incendio quizá tendría que llamar a los compañeros de papá, si no Clarissa va a regañarme y amenazar poruqe pasé a su propiedad" pensó Dolly.
Pero no hubo respuesta.
Dolly siguió olfateando aquel extraño olor y a cada paso que daba el ambiente se enrarecía aún más así que volvió a ladrar lo más fuerte que pudo.
—¡CLARISSA!
Aún sin respuesta.
Está vez, Dolly pisó algo con lo que casi se resbala, era algo líquido y ligeramente viscoso; cuando Dolly bajó su mirada observó que aquella cosa se extendía por todo el piso, se sentía tibio y emanaba de la cocina; Dolly se acercó con algo de miedo, cuando un nuevo olor inundó su nariz, un olor metálico cobrizo. Dolly se mareó momentáneamente y su estómago le quiso devolver agresivamente la cena de esa noche; entonces un sudor frío le llegó a su nariz.
Conocía ese olor, era un olor familiar en el hospital de su madre, sin embargo, no era un olor muy recurrente.
Dolly observó la puerta de la cocina con más miedo.
—¿C-Cla-Clarissa? — preguntó con la voz baja, insegura de sus propios pasos.
La cocina se encontraba entre abierta y la luz también emanaba de ahí; ambos olores inundaban su pobre nariz y su estómago luchaba por retener la cena; su corazón a duras penas podía mantenerse en su lugar; Dolly se empujó hacia la puerta y al abrirla los dos olores la atacaron sin piedad, su estómago dejo de pelear, pero su corazón disminuyó repentinamente su latir, se quedó quieta, observando, sin saber que sentir.
Delante de ella se hallaba una escena dantesca el cuerpo de Hugo yacía desmembrado, solo se hallaba su torso con el abdomen abierto y en dónde debería estar la cabeza hallábase en su lugar la cabeza de Clarissa desfigurada con una expresión de terror absoluto.
Finalmente, cuando el cuerpo de Dolly reaccionó se echó a correr, resbalándose con la sangre y cayendo en ella en el intento, su corazón pasó de estar completamente quieto a estar a más de mil por hora, se levantó y no importando que se resbalara corrió como pudo fuera de la casa de Clarissa; se detuvo en la valla y su respiración era irregular y agitada, por sus ojos se asomaban unas lágrimas. Dolly no podía creerlo, el mero hecho de haber visto el cadáver de Clarissa y Hugo se sentía bizarro, casi como un sueño; volvió a sentirse mareada y su cabeza le dolía, su estómago una vez más luchaba para no soltar la cena, Dolly misma luchaba para mantenerse en pie, sus patas le temblaban.
"Tengo que decirle a alguien" Pensó Dolly "A mis papás" pensó intentando pasar la valla, con más dificultad que la primera vez; cuando aterrizó del otro lado unas gotas cayeron al suelo; Dolly se dio cuenta entonces que se había caído en la sangre de Hugo y Clarissa "¡No! s-si llego con ellos, no lo entenderán, querrán llevarme a la cárcel o algo por el estilo" pensó con terror mientras empezaba a dar vueltas con algo de pánico. —¡Ya se! ¡Dylan! —. Finalmente declaró. —E-el ... el entenderá... espero que entienda —dijo Dolly, cuando de repente ese primer olor, aquel que la había llevado a la casa de Clarissa volvió a estar presente en el ambiente, está vez el olor parecía más débil, Dolly lo notó y siguió el olor con algo de terror, cuando su mirada volteó hacia el origen de aquel olor un vuelco le dio a su corazón, uno no tan grande como el anterior, pero más doloroso.
La casa del árbol de Dylan se alzaba sobre su vista y el olor venía desde arriba. Dolly sintió miedo por su hermano "quizá si llego más rápido pueda salvarlo..." se dijo a sí misma la dálmata mientras empezó a subir las escaleras lo más rápido que pudo.
Cuando llegó dentro de la casa volvió a sentir aquel ambiente pesado y esta vez Dolly se encogió del miedo, tragó saliva y... Se cayó al suelo de la casa del árbol con fuerza, la dálmata intentó levantarse pero algo se lo impedía; pesaba, eso que la había tirado pesaba, Dolly abrió los ojos después del susto y lo que vio encima de ella era negro, tan negro como la noche que se confundía un poco con la oscuridad del lugar, también era peludo; Dolly no sabía que era hasta que... Escuchó algo caer al lado suyo, algo pesado, ese algo dio unas cuantas vueltas antes de ponerse al nivel de la vista de la dálmata, Dolly tragó saliva y volteó.
Sus ojos, abiertos de manera desorbitada intentaban absorber la escasa luz de las estrellas que entraba desde la ventana, luego que finalmente pudo ver, con terror observó la cabeza de Dante con las cuencas oculares vacías devolviéndole la mirada. La dálmata entonces lo entendió, se quitó el cuerpo de su hermano de encima suyo y luego de observarlo un rato se tendió sobre el suelo y observó a su hermano, aún en shock. El cuerpo de Dante, a diferencia de dónde Clarissa, se hallaba seco, Dolly no pudo oler aquel cobrizo característico de la sangre.
Dolly rompió en llanto antes si quiera de empezar a sollozar, había hablado, o interactuado con él hace pocos minutos, intento abrazar el cuerpo de su hermano, sin embargo, el miedo la recorría, miedo a que esto siguiera sucediendo, ella no sabía que era, sospechaba de los De Vil, pero tenía que apresurarse si quisiera salvar a toda su familia, sus hermanos y sus padres.
Sus hermanos... Dylan… Pensó...
—¿¡Dylan...!? —llamó la dálmata con mucho miedo implorando por obtener una respuesta de su hermano.
Nada.
—¡Dylan! —llamó Dolly con un nudo en la garganta, está vez sucedió algo.
—Aaaughhh —. Era un grito que muy prontamente se ahogó, seguido de eso enfrente de la ventana calló una sombra y se escuchó un golpe que sonó muy fuerte, y lo que ella pensaba eran ramas rompiéndose, Dolly se asomó con rapidez por la ventana y a duras penas distinguió la figura de Dawkins tirado a los pies del árbol.
—¡Oh no! ¡No no no! —. Dolly bajó con rapidez la casa del árbol. —¡Dawkins por favor tu no! —. exclamó la dálmata mientras llegaba al lado de su hermano, sus lágrimas salían hace mucho ya solas, desesperada y con miedo.
Dawkins se hallaba desangrándose con las costillas rotas y de fuera, sus extremidades se encontraban dobladas de formas anormales y su hocico había sido forzado a abrirse demasiado, tenía una respiración pesada y con sus ojos tristes miro a Dolly.
Está observaba desconsolada como la vida de su hermanito se escapaba sin ella poder hacer nada al respecto.
Dawkins soltó una respiración ahogada por la sangre y de la mejor forma que pudo exclamó hacia su hermana.
—¡Corre!
