III
Dolly despertó completamente adolorida y sola, la noche se puso aún más oscura y ella no sentía su pata trasera, alzó la mirada y encontró el mural "de" Da Vinci, su sangre y entrañas encontraban se esparcidas por toda la pared y su cabeza yacía al lado de la puerta, acomodada como si de un adorno se tratase.
Dolly simplemente lloró en silencio, se levantó lo mejor que pudo e intento llegar a la habitación para acostarse entre los cadáveres de sus padres.
"¿Estarían muertos?" se preguntó la destrozada Dolly "a este punto, sería raro pensar que no" se respondió; abrió la habitación sin ganas y en lugar de cadáveres lo que la recibió fue una habitación completamente roja, el olor del hierro cobrizo fue tan fuerte que el estómago de Dolly finalmente devolvió lo que ya no tenía encima de la sangre, y la dálmata volvió a caer del cansancio encima de toda la sangre; mientras sus ojos se cerraban su nariz olió aquel olor tan familiar raro y problemático y vio como de la esquina su hermano se materializó entre el humo y se acercó a ella para susurrarle unas cosas, finalmente, luego de aquella noche, Dolly se durmió.
Cuando despertó el día estaba dando sus primeros rayos de luz, se levantó y se sacudió lo mejor que pudo la sangre sin caerse por su pata mal herida, observó los collares de sus padres flotando cerca suyo.
—Buenos días papá —dijo mientras sonreía.
—Buenos días mamá —dijo mientras agitaba su cola; Dolly entonces miro toda la habitación vacía de presencia, esparcidos alrededor de la habitación se podían ver sus huesos y algunos collares.
—Buenos días hermanos —dijo mientras salía de la habitación, sus pasos la llevaron al comedor y encontró a Delgado servido en todos los platos de la mesa.
—Buenos días Delgado, si quieres hoy podríamos practicar ese nuevo truco que querías aprender —dijo con una sonrisa amplia y sincera de la que se le escapó una lágrima —¿Eh? oh, no mamá hoy no tengo hambre, Dylan y yo tenemos un proyecto que terminar... Emmm no, no te puedo decir, es un secreto —dijo con una sonrisa incómoda, como si tratara de esconder una sorpresa, que llenó la habitación completamente vacía. —Bueno los veo al rato —dijo mientras caminaba hacia la puerta principal, ahí casi tropiezo con el cadáver de Deepak —¡Wow! Lo siento Deepak te dejare que continúes con tu emmm… meditación —dijo mientras pasaba con sumo cuidado por encima de él.
—Hola Da Vinci hermana, buenos días —le dijo a la cabeza de su hermana saludándola como si llevara tiempo sin verla.
—L-lindo pañuelo el que llevas hoy —la cabeza no le respondió —Si, lo sé, es el de siempre, pero, simplemente me sentí con ganas de decírtelo hoy... —se encogió con un poco de tristeza la Dálmata, nunca le daba esa clase de cumplidos a su hermana, pero se sintió con ganas de demostrárselo ese día. —Bueno, te veré luego —. le dijo con una sonrisa mientras abría la puerta y salía.
Ya era de día y el sol se alzaba por el horizonte muy gentilmente, algunos pájaros cantaban incluso a las lejanías en los árboles. Dolly dio unos pasos en los escalones y notó un bulto de tierra en el patio delantero.
—¡Oh! Diesel, ahí te escondías travieso muchacho —dijo la dálmata mientras se acercaba al bulto de tierra moviendo la cola con suma alegría.
Escarbó y encontró el cuerpo de Diésel lleno de tierra por dentro y con gusanos ya formándose en su piel.
—No te me vuelvas a esconder así ¿ok? —dijo Dolly mientras restregaba su nariz húmeda en la seca nariz de su hermano... Sin embargo, debajo de Diésel Dolly notó algo más.
Era Dorothy esta parecía plácidamente dormida y estaba abrazando con suma ternura su nuevo juguete que compraron ayer en la venta de garaje.
—O-Oigan... E-encontré a Dorothy —. Dolly sonrió y abrazó el cuerpo sin vida de su hermanita sus lágrimas corrían sin cesar por todo su rostro mientras la abrazaba con fuerza, sollozó durante horas hasta que escuchó unos pasos de pezuñas, ahí volteó su mirada confusa, triste y llena de lágrimas, hacia arriba.
