El aire estaba pesado en la instalación temporal que la policía había montado cerca de la USJ. A pesar de los días transcurridos, el ambiente seguía cargado de tensión debido al reciente ataque. Una leve brisa agitaba las hojas de los árboles cercanos cuando un vehículo de Monarch Inc. se detuvo frente a la entrada.
Tanaka-San fue el primero en salir, seguido por el Dr. Nakamura, quien cargaba un portafolio lleno de equipos y documentos. Ambos intercambiaron una breve mirada antes de dirigirse hacia el edificio. Tanaka, usualmente calmado, parecía nervioso, mientras que Nakamura se mostraba curioso, aunque con una mueca de incomodidad.
Al entrar en la sala donde se encontraba el cuerpo del Nomu, Tanaka se detuvo en seco, sus ojos abriéndose de par en par al ver el grotesco experimento que yacía frente a ellos. La piel del Nomu, con su apariencia retorcida y desfigurada, parecía casi alienígena. Su musculatura desproporcionada era evidente incluso estando inmóvil.
—Esto es... Esto es un monstruo —murmuró Tanaka, retrocediendo un paso, su rostro pálido.
El Dr. Nakamura, aunque claramente afectado por la visión, avanzó con determinación. Sus ojos estudiaban cada detalle del Nomu con una mezcla de fascinación científica y disgusto moral.
—No, Tanaka, no es solo un monstruo —dijo Nakamura con voz grave— Esto es un ser humano... o lo que alguna vez lo fue —.
Tanaka lo miró con incredulidad.
—¿Cómo puedes decir eso? ¡Mira esto! ¡Esto no tiene nada de humano! —Su tono era casi desesperado —.
Nakamura se inclinó sobre el cuerpo, ajustándose los guantes antes de comenzar una inspección visual preliminar.
—Porque, incluso con todo esto —dijo, señalando la grotesca musculatura y las cicatrices que recorrían el cuerpo— Aún se puede ver. La estructura ósea, las conexiones nerviosas... todo está aquí, aunque distorsionado más allá de lo reconocible. Esto no es algo natural. Esto es el resultado de una manipulación quirúrgica y genética extrema —.
Izuku, que había estado observando en silencio desde un rincón de la sala, dio un paso adelante.
—Eso es lo que sospechábamos —dijo, con la voz tensa— Según las sombras que convoqué, cada Nomu contiene las "vidas" de al menos tres personas diferentes. Fueron asesinadas y sus cuerpos reutilizados para crear estas cosas —.
Nakamura se giró hacia él, con una mirada que mezclaba respeto y preocupación.
—Eso explica por qué su fisiología es tan inestable. Combinar múltiples quirks y cuerpos... Es una hazaña que desafía todo lo que sabemos sobre la biología humana. Pero también es algo terriblemente cruel —.
Tanaka tragó saliva, su incomodidad palpable.
—Esto es... Esto es algo que ni siquiera debería ser posible. ¿Quién haría algo tan atroz? —.
Nakamura apretó los labios, desviando la mirada hacia el cadáver del Nomu.
—Alguien que no tiene escrúpulos ni límites en su ambición. La tecnología y el conocimiento necesarios para hacer esto están más allá de lo que la mayoría de los científicos podrían manejar. Esto no es obra de un solo individuo. Esto es el resultado de una red de recursos y de mentes retorcidas —.
Izuku asintió, su mandíbula apretada.
—Por eso necesitamos que lo examines, Dr. Nakamura. Necesitamos saber cómo lo hicieron y, si es posible, evitar que algo así vuelva a ocurrir —.
El doctor se enderezó, ajustando su portafolio.
—Haré todo lo que pueda, Izuku. Pero necesito acceso completo al cuerpo y al historial de cualquier muestra que hayan recogido. Esto no será fácil, pero si hay algo que podamos aprender, lo encontraré —.
Tanaka, aunque aún tembloroso, finalmente recuperó algo de compostura.
—Yo me encargaré de coordinar con la policía y asegurarme de que tengas todo lo que necesitas —.
Izuku les dirigió una mirada seria, aunque con un atisbo de gratitud.
—Gracias a ambos. Esto es solo el comienzo, pero cada paso que demos nos acerca más a detener a quienes hicieron esto —.
Con esas palabras, la sala quedó en un silencio solemne, solo roto por el leve zumbido de los equipos de monitoreo. En ese momento, todos comprendieron la magnitud de lo que enfrentaban.
El Dr. Nakamura se instaló en un laboratorio improvisado, lleno de equipos avanzados proporcionados por Monarch Inc. La sala estaba iluminada con una luz blanca brillante que resaltaba cada detalle de los instrumentos quirúrgicos, microscopios, y escáneres. En el centro, sobre una mesa metálica, yacía el cuerpo del Nomu, inmóvil pero aún imponente. Nakamura, enfundado en su bata blanca, revisó rápidamente su portafolio antes de sacar una serie de dispositivos de análisis.
—Bien, comencemos con lo básico —dijo Nakamura para sí mismo, ajustando su máscara. Activó un escáner 3D que comenzó a proyectar una imagen holográfica del Nomu en tiempo real, mapeando su estructura ósea, tejidos musculares y nervios.
—La musculatura está sobrecargada —murmuró, tomando notas en una tableta— Parece haber sido diseñada para maximizar la fuerza bruta, pero a costa de la eficiencia. La estructura ósea tiene refuerzos metálicos... esto no es natural —.
Con una aguja fina, extrajo una muestra de sangre del Nomu, depositándola cuidadosamente en una serie de tubos de ensayo que colocó en una centrífuga. Mientras la máquina giraba, Nakamura revisaba las imágenes holográficas.
—Interesante... las conexiones neuronales están completamente distorsionadas. Es como si alguien hubiera intentado redirigir las funciones del cerebro hacia un único propósito. Esto explicaría la falta de autonomía y su comportamiento casi animal —dijo, frunciendo el ceño.
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Nakamura procedió con un análisis más detallado de las células. Utilizó un microscopio avanzado conectado a una computadora que podía identificar rastros de quirk factor en la muestra de sangre.
—Esto es... asombroso y aterrador al mismo tiempo —murmuró, observando las lecturas— Aquí hay rastros de al menos tres quirks distintos. Uno de regeneración acelerada, otro de fuerza aumentada, y... este es peculiar. Parece un tipo de quirk relacionado con absorción de energía cinética. ¿Cómo lograron combinar estas características sin que el cuerpo colapsara? —.
Ingresó las lecturas en su base de datos, comparándolas con otros registros. Mientras tanto, ajustó un microscopio electrónico para observar la estructura molecular de las células.
—Las mutaciones son artificiales —concluyó Nakamura, hablando en voz alta para que su grabadora captara cada palabra— Esto no es un fenómeno natural. Alguien manipuló el factor quirk de estas personas, forzando una compatibilidad que no debería existir —.
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Nakamura también realizó pruebas físicas en el cuerpo. Usó sensores para medir la densidad de los músculos y los huesos, descubriendo que eran significativamente más densos que los de un humano promedio.
—Esto explica su resistencia... pero estas modificaciones deben haber sido extremadamente dolorosas. No puedo imaginar que alguien pudiera soportar esto conscientemente —.
Con unas pinzas, retiró una pequeña placa metálica incrustada en el brazo del Nomu. Al examinarla bajo el microscopio, encontró un número de serie grabado.
—Un número de identificación... esto podría ser una pista importante —dijo, anotando el código.
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Después de varias horas, entrada la noche, Nakamura organizó sus hallazgos y convocó a Izuku y a los agentes de la policía para informarles.
—Lo que tengo hasta ahora es esto: los Nomus son el resultado de una experimentación inhumana. Sus cuerpos fueron modificados para soportar múltiples quirks, lo cual habría matado a cualquier persona bajo condiciones normales. Los rastros de quirks que encontré sugieren que, al menos, tres individuos fueron usados para crear este espécimen. Además, encontré un número de serie en una de las modificaciones mecánicas —dijo, mostrando las imágenes del análisis.
Izuku escuchaba con atención, su rostro reflejando una mezcla de enojo y determinación.
—Esto confirma lo que sospechábamos —dijo Izuku— Tenemos que averiguar quién está detrás de esto y cómo podemos detenerlos —.
Nakamura asintió.
—Seguiré trabajando en esto. Tal vez pueda encontrar una forma de revertir algunos de los efectos o, al menos, identificar mejor los quirks utilizados. Pero será un proceso largo —.
Con esas palabras, Nakamura volvió a su trabajo, decidido a desentrañar los oscuros secretos que los Nomus guardaban en su interior.
Izuku dejó escapar un largo suspiro mientras se dirigía hacia la salida de las instalaciones. Las luces brillantes del laboratorio contrastaban con la oscuridad que se extendía más allá de las ventanas, donde la noche había caído hace horas. El sonido de sus pasos resonaba suavemente en el pasillo vacío mientras se detenía brevemente frente a una de las ventanas, observando el horizonte de Musutafu iluminado por las luces de la ciudad.
"Apenas comienza..." pensó, sintiendo el peso de la situación. Todo lo que había presenciado esa día, desde los Nomus hasta la reunión con Nezu y el análisis de Nakamura, era solo la punta del iceberg. Había demasiadas preguntas sin respuesta, y cada una parecía más oscura que la anterior.
Mientras caminaba hacia la salida, revisó su teléfono. Tenía varios mensajes de Momo y de otros compañeros de clase, todos preocupados por él. Algunos mensajes eran palabras de agradecimiento, mientras que otros simplemente buscaban asegurarse de que estuviera bien. Izuku sonrió ligeramente, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos. "Tengo que mantenerme fuerte por ellos", pensó, cerrando la pantalla y guardando el teléfono en su bolsillo.
En la entrada principal
El gran edificio estaba desierto a excepción de un par de agentes de seguridad de Monarch Inc., quienes lo saludaron respetuosamente mientras salía.
—Señor Midoriya, ¿necesita transporte? —preguntó uno de los guardias.
Izuku negó con la cabeza.
—No, gracias. Caminaré. Necesito despejar mi mente —.
Los guardias asintieron, aunque con cierta preocupación. Izuku salió por las enormes puertas principales, sintiendo la brisa nocturna golpear su rostro. El silencio de la noche era tranquilizador, pero su mente no dejaba de girar. Las imágenes de los Nomus, los gritos de sus compañeros durante el ataque en la USJ y las palabras de Nakamura seguían repitiéndose en su cabeza.
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El camino a su casa en Dagobah Beach estaba relativamente tranquilo. Las calles estaban desiertas a esa hora, y el sonido de sus pasos era lo único que rompía el silencio. Mientras avanzaba, no podía evitar reflexionar sobre todo lo que había pasado.
"¿Qué clase de persona haría algo tan horrible?" pensó, recordando las palabras de Nakamura sobre las personas transformadas en Nomus. "Experimentar con vidas humanas como si fueran simples herramientas... Esto no es solo villanía. Es algo peor."
Apretó los puños, sintiendo una mezcla de rabia y tristeza. Había visto el rostro del sufrimiento en muchas formas durante su tiempo con Monarch, pero esto era diferente. Esto no solo era un ataque físico, sino una violación total de la humanidad.
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Finalmente, llegó a Dagobah Beach. El sonido de las olas y la tranquilidad del lugar lo recibieron como un bálsamo. La playa, que ahora estaba completamente limpia y transformada gracias a los esfuerzos de Monarch, parecía un reflejo de su propio crecimiento. Caminó hacia la orilla, dejando que el agua mojara sus zapatos mientras miraba hacia el horizonte.
"Tengo que ser más fuerte", se dijo a sí mismo. "Esto no se detendrá aquí. Si los Nomus son solo el comienzo, entonces no puedo permitirme vacilar."
Cerró los ojos, recordando las palabras del primer portador de las sombras. "Puedo convocar sus recuerdos... sus sombras. Si realmente quiero saber más, tengo que estar dispuesto a enfrentar la verdad, sin importar lo dolorosa que sea."
La idea lo asustaba, pero también lo motivaba. Sabía que tenía el poder para hacer una diferencia, pero con ese poder venía una responsabilidad inmensa. Una responsabilidad que estaba dispuesto a cargar, aunque el peso de la misma lo aplastara.
Izuku se giró hacia su casa, una silueta solitaria contra la noche iluminada por la luna. Con cada paso, sentía que su determinación crecía. No importaba cuán oscuro se pusiera el camino, estaba listo para enfrentarlo.
"Esto apenas comienza, pero yo también estoy listo para empezar."
Era pasada la medianoche, y el suave sonido de las olas en Dagobah Beach proporcionaba un breve respiro a Izuku mientras revisaba sus notas en la mesa del comedor. El silencio reinaba en la casa hasta que un leve golpe en la ventana lo sacó de sus pensamientos. Frunció el ceño, levantándose con precaución y caminando hacia la entrada principal. Abrió la puerta y, para su sorpresa, allí estaba Toga, con su habitual sonrisa traviesa, pero con un leve rastro de cansancio en sus ojos.
—¿Toga? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Izuku, cerrando la puerta detrás de ella y señalando hacia el sofá —¿Algo pasó? —.
Toga se dejó caer en el sofá con un suspiro, jugueteando con un mechón de su cabello. Su uniforme escolar improvisado estaba arrugado y cubierto de polvo, un claro indicio de que había tenido una noche difícil.
—Descubrí algunas cosas interesantes, Izuku —dijo, levantando la vista para mirarlo— Y, bueno, también estuve... allí, en el ataque —.
Izuku sintió que el aire en la habitación se volvía más denso.
—¿Qué quieres decir con que estuviste allí? —preguntó, su voz firme pero sin sonar acusadora.
Toga le dedicó una sonrisa que no llegó a sus ojos.
—Tranquilo, no participé en la pelea... al menos, no como esperaban. Digamos que hice lo que pude para sabotear algunas cosas desde dentro —.
Toga comenzó a explicar cómo, desde el momento en que la Liga de Villanos planificó el ataque, ella había estado recopilando información. Había escuchado las órdenes de Shigaraki y Kurogiri, analizado sus movimientos y encontrado pequeños momentos en los que podía actuar sin ser descubierta.
—Por ejemplo, ¿recuerdas cómo los villanos parecían un poco desorganizados al principio? —preguntó, inclinándose hacia adelante —Eso fue porque les hice creer que el plan inicial había cambiado. Cambié algunos de los tiempos y les di información incorrecta —.
Izuku se cruzó de brazos, procesando la información.
—Eso explica por qué algunos de ellos parecían actuar sin coordinación... —murmuró para sí mismo.
Toga continuó, describiendo cómo había logrado sabotear discretamente algunos de los portales que Kurogiri había abierto, ralentizando la llegada de refuerzos y permitiendo que los estudiantes tuvieran un poco más de tiempo para reagruparse.
—No fue fácil, ya sabes. Si Shigaraki se enterara, estaría muerta —dijo con un toque de dramatismo, llevándose una mano al pecho — Pero valió la pena —.
Izuku suspiró y se sentó frente a ella, mirándola directamente a los ojos.
—Toga, no sé si esto sea sostenible. Estás arriesgando demasiado, y no puedo pedirte que sigas haciendo esto —.
Toga inclinó la cabeza, su sonrisa volviendo a aparecer.
—No lo haces, Izuku. Yo lo elijo. Tú fuiste el único que no me vio como un monstruo. ¿Por qué no ayudarte a cambiar este mundo un poco? —.
Izuku permaneció en silencio por un momento, antes de asentir lentamente.
—¿Qué más descubriste? —preguntó, cambiando el tema.
Toga le habló de un hombre misterioso al que Shigaraki llamaba "el maestro". Aunque no sabía mucho sobre él, entendió que era la fuente del poder detrás de la Liga de Villanos y quien había proporcionado los Nomus.
—Escuché a Kurogiri mencionar algo sobre más experimentos... sobre Nomus más fuertes —dijo, su tono más serio —Y creo que están planeando otro ataque, uno mucho más grande —.
Izuku apretó los puños, sintiendo una mezcla de frustración y determinación.
—Gracias por decírmelo, Toga. Esto es importante. Lo pasaré a las personas adecuadas —dijo.
Toga se levantó y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo y miró a Izuku.
—Cuídate, Izuku. No puedo protegerte si te metes en demasiados problemas —.
Izuku sonrió ligeramente.
—Debería decir lo mismo para ti —.
Cuando Toga desapareció en la oscuridad de la noche, Izuku se quedó mirando la puerta cerrada, su mente trabajando a toda velocidad. "Esto apenas comienza," se recordó a sí mismo, mientras tomaba su teléfono para llamar a Nezu y compartir lo que había aprendido.
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El sol de la mañana brillaba a través de las ventanas del salón 1-A, llenando el espacio con una luz cálida que contrastaba con el ambiente tenso que reinaba entre los estudiantes. Sentados en sus escritorios, algunos de ellos hablaban en voz baja sobre los eventos recientes en la USJ, mientras otros permanecían en silencio, claramente afectados.
—No puedo creer que algo así haya pasado... —murmuró Mina, rompiendo el silencio con un tono nervioso — Y pensar que todo eso fue real —.
—Es increíble lo rápido que nos superaron —comentó Kirishima, apretando los puños sobre su escritorio —Pero también es impresionante cómo algunos de nosotros logramos mantener la calma —.
—Algunos, sí —dijo Todoroki, su tono neutral, aunque sus ojos estaban clavados en la ventana —Otros todavía necesitan aprender mucho —.
La conversación continuaba, pero se detuvo abruptamente cuando la puerta del salón se abrió, y una figura familiar entró. Izuku Midoriya caminó hacia su asiento con calma, su expresión tranquila, aunque su postura denotaba una confianza y madurez que parecían inusuales para alguien de su edad.
El silencio se apoderó del salón. Todos los ojos estaban puestos en él.
Desde el incidente en la USJ, Izuku había sido el centro de atención, y no por elección propia. Videos de seguridad filtrados habían circulado en los medios, mostrando su actuación durante el ataque: la forma en que había protegido a sus compañeros con las sombras, enfrentado a los Nomus con una determinación inquebrantable y tomado decisiones rápidas bajo presión.
—Miren quién llegó, el héroe de la USJ —comentó Bakugo con sarcasmo, cruzándose de brazos.
Izuku lo ignoró, dirigiéndose a su asiento mientras sentía las miradas de sus compañeros clavadas en él. Finalmente, fue Mina quien rompió el silencio.
—Izuku... ¿es cierto lo que dicen? ¿Que tú... tú hiciste todo eso? —preguntó, su tono lleno de asombro.
Izuku suspiró y se giró para mirar al grupo.
—Hice lo que tenía que hacer para proteger a todos —respondió con calma — Eso es todo —.
—Eso es todo, dice —repitió Kirishima, sonriendo con admiración —¡Amigo, te enfrentaste a esos Nomus como si fueran nada! Eso fue increíblemente varonil —.
—Y las sombras... —agregó Jiro, cruzando los brazos —Eran como algo sacado de una película de terror. Fue... impresionante, pero también daba un poco de miedo —.
Ochako se acercó a Izuku, su mirada llena de gratitud.
—Gracias por protegernos, Izuku. De verdad. No sé qué habría pasado si no hubieras estado ahí —.
Izuku asintió, aceptando los cumplidos con humildad.
—Solo hice mi parte. Todos hicieron lo mejor que pudieron en esa situación, y eso es lo importante —.
—Pero no todos estuvimos a la altura, ¿verdad? —intervino Todoroki, su tono frío —La próxima vez, deberíamos estar más preparados. Confiar en una sola persona para salvarnos a todos no es sostenible —.
El comentario dejó un aire de incomodidad en el salón. Sin embargo, Izuku no reaccionó a la provocación.
—Tienes razón, Todoroki. Esto no debería depender solo de una persona —dijo Izuku con firmeza, mirando al resto de la clase — Por eso necesitamos trabajar juntos y aprender de esta experiencia —.
La puerta se abrió nuevamente, y el maestro Aizawa entró con su habitual expresión de cansancio.
—Bien, dejen de mirar a Midoriya como si fuera un fantasma —dijo con sarcasmo —Lo que pasó en la USJ fue extraordinario, pero no cambia el hecho de que todos tienen que trabajar más duro para estar preparados —.
Izuku dejó escapar un pequeño suspiro de alivio mientras las miradas de sus compañeros finalmente se apartaban de él. Sabía que el camino por delante no sería fácil, pero también sabía que, con esfuerzo y determinación, todos en el salón 1-A podrían superar cualquier desafío.
Aizawa avanzó hasta el frente del aula, dejando caer su saco de dormir sobre el escritorio con un golpe seco. Los estudiantes, aún intentando procesar todo lo que había sucedido en la USJ, lo miraron con expresiones que oscilaban entre la curiosidad y la preocupación.
—Escuchen bien, clase 1-A, porque lo que voy a decirles es importante —comenzó, cruzando los brazos — La batalla aún no ha terminado —.
Las palabras de Aizawa hicieron que algunos estudiantes se tensaran. Ochako inclinó la cabeza con confusión.
—¿A qué se refiere, sensei? —preguntó.
Aizawa los miró con su habitual expresión cansada, pero sus ojos revelaban una determinación que rara vez mostraba.
—Sé que el ataque en la USJ los dejó marcados. Es normal. Pero si creen que eso fue lo peor que enfrentarán como héroes en formación, están equivocados —.
El salón quedó en completo silencio. Aizawa continuó.
—La sociedad está observando. La UA siempre ha sido un símbolo de excelencia, pero después del incidente, estamos bajo el escrutinio público. Y eso significa que ustedes, como futuros héroes, también lo están —.
Aizawa se apoyó en el escritorio y señaló al grupo con un gesto de su mano.
—Es por eso que deben prepararse para el próximo gran desafío: el Festival Deportivo de la UA —.
Los ojos de los estudiantes se abrieron con sorpresa.
—¿El festival deportivo? —repitió Kirishima, con una mezcla de emoción y duda —¿Vamos a participar, a pesar de todo lo que pasó? —.
Aizawa asintió.
—Exactamente. El festival deportivo es nuestra oportunidad de mostrarle al mundo que la UA sigue siendo fuerte, que no vamos a retroceder ante ninguna amenaza. Pero más importante aún, es su oportunidad de demostrar lo que valen —.
La clase estalló en murmullos.
—¡Eso suena emocionante! —exclamó Mina, golpeando la mesa con entusiasmo.
—Pero también es mucha presión —dijo Jiro, cruzando los brazos con nerviosismo.
—Es un campo perfecto para que los profesionales puedan evaluar nuestras habilidades —intervino Todoroki, con su tono serio habitual.
Izuku permaneció en silencio, asimilando la información. El festival deportivo era algo que siempre había soñado ver, pero ahora estaría en el centro del escenario. Después de todo lo que había sucedido en la USJ, sabía que las expectativas serían altísimas, tanto de los maestros como del público.
Aizawa los observó detenidamente antes de añadir:
—Para algunos de ustedes, esto será una oportunidad para destacar. Para otros, será una lección dura. El festival deportivo no es solo un espectáculo; es una plataforma para que los héroes profesionales los evalúen. Si quieren que los noten, esta es su mejor oportunidad —.
Bakugo sonrió con confianza, golpeando su escritorio.
—¡Es mi momento de brillar! —declaró.
Momo, que había estado reflexionando en silencio, miró a Izuku, quien parecía sumido en sus pensamientos.
—¿Izuku, estás bien? —le preguntó en voz baja.
Izuku levantó la vista, sus ojos brillando con determinación.
—Sí, estoy bien. Esto es justo lo que necesitamos. Una oportunidad para mostrar lo que hemos aprendido y crecer aún más —.
Aizawa los interrumpió, su tono volviéndose más grave.
—Pero no se equivoquen. Esto no será fácil. No es solo una competición entre ustedes; es una prueba en la que enfrentarán sus límites, una prueba en la que los demás cursos buscaran quitarles sus lugares. Prepárense para darlo todo, porque nada menos será aceptable —.
El salón quedó en silencio nuevamente, pero esta vez la tensión había cambiado. No era miedo lo que sentían, sino una mezcla de anticipación y desafío.
—El festival deportivo comienza en dos semanas —concluyó Aizawa. —Tienen tiempo para prepararse, pero no lo desperdicien —.
Mientras la clase terminaba, Izuku miró por la ventana, su mente llena de pensamientos. El festival deportivo sería su oportunidad de demostrarle al mundo, a sus compañeros y a sí mismo lo que era capaz de hacer. Pero también sería un desafío en el que tendría que enfrentarse a los recuerdos y las sombras de lo que había sucedido en la USJ.
Cuando la clase terminó y los estudiantes comenzaron a salir del aula, Momo se quedó cerca de Izuku, esperando el momento adecuado para hablar con él. Observó cómo algunos de sus compañeros discutían emocionados sobre el festival deportivo y cómo se prepararían para él. Kirishima hablaba con Mina sobre aumentar su resistencia, mientras que Iida discutía estrategias de entrenamiento con Uraraka.
Momo respiró hondo y, con determinación, se acercó a Izuku.
—Izuku, ¿puedo hablar contigo un momento en privado? —preguntó con una sonrisa amable, aunque había un toque de nerviosismo en su voz.
Izuku, que estaba guardando sus cosas, asintió.
—Claro, vamos afuera —.
Ambos salieron del aula y caminaron por los pasillos de la UA hasta llegar a un área tranquila cerca de los jardines. La brisa fresca de la tarde soplaba suavemente, moviendo el cabello de Momo mientras ella se detenía y lo miraba fijamente.
—¿De qué querías hablarme? — preguntó Izuku con curiosidad.
Momo entrelazó sus dedos y respiró profundamente antes de hablar.
—Quería pedirte algo... —dijo, bajando un poco la mirada antes de volver a enfocarse en él— ¿Podría entrenar contigo en tu casa para prepararme para el festival deportivo? —.
Izuku parpadeó, sorprendido por la petición.
—¿Entrenar conmigo? —.
—Sí —Momo asintió con determinación — Desde que regresaste, me he dado cuenta de lo mucho que has crecido. No solo en términos de poder, sino también en estrategia y liderazgo. Durante la prueba de combate en equipo contra Bakugo y Todoroki, pude ver lo bien que piensas y actúas bajo presión. Quiero mejorar y siento que entrenar contigo es la mejor forma de hacerlo —.
Izuku la miró por unos segundos en silencio, evaluando su petición. Sabía que Momo tenía un gran potencial, pero también era consciente de que, a pesar de su talento, le faltaba confianza en sí misma.
—Momo... no tienes que compararte conmigo o con nadie más —le dijo con sinceridad—. Eres increíble por ti misma —.
Momo sonrió con suavidad.
—Gracias, Izuku, pero quiero mejorar. Quiero estar preparada para cualquier situación y demostrarme a mí misma que puedo dar lo mejor de mí. Además... entrenar contigo me haría sentir más cómoda que hacerlo sola —.
Izuku pensó por un momento y luego asintió con una sonrisa.
—Me encantaría entrenar contigo —.
Momo dejó escapar un suspiro de alivio y sonrió ampliamente.
—¡Gracias, Izuku! Prometo esforzarme al máximo —.
Izuku metió las manos en los bolsillos y la miró con diversión.
—¿Cuándo quieres empezar? —.
—¿Qué tal mañana después de clases? —preguntó Momo con entusiasmo.
—Me parece perfecto —respondió Izuku.
Momo asintió con determinación, sintiéndose motivada.
—Entonces, nos vemos mañana en tu casa —.
Izuku asintió y ambos regresaron a sus casas con una sensación de anticipación. El festival deportivo de la UA sería el escenario perfecto para demostrar su crecimiento, y ahora, juntos, se asegurarían de estar más preparados que nunca.
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La sala de entrenamiento estaba casi vacía, excepto por dos figuras: Bakugo y All Might. El ambiente estaba impregnado del característico olor metálico del sudor y los golpes constantes contra los sacos de entrenamiento. Bakugo estaba en el centro, con los puños apretados y la mandíbula tensa, su respiración agitada por el esfuerzo. Desde que había recibido One For All, había intentado forzarlo a responder a su voluntad, pero no importaba cuánto lo intentara, no lograba desatar su verdadero poder.
All Might, en su forma esquelética, lo observaba con los brazos cruzados y una expresión seria.
—Katsuki —llamó All Might con un tono firme pero paciente— El Festival Deportivo de la UA es la oportunidad perfecta para que el mundo vea quién eres. Debes demostrarles que aquí estás tú, que eres el próximo símbolo de la paz —.
Bakugo respiró con pesadez y apretó los dientes.
—Lo sé... pero... ¡MIERDA! —explotó, lanzando una fuerte explosión contra un saco de arena que salió volando contra la pared.
All Might lo miró sin inmutarse.
—¿Qué está pasando? —preguntó con calma— ¿Sigues sin poder usar el poder completo? —.
Bakugo le lanzó una mirada furiosa, pero había algo más en sus ojos: frustración.
—¡Ni siquiera puedo usarlo a un 10%! —gruñó— ¡Se supone que este poder es mío! ¡Se supone que debo hacer mierda a todos con él! ¡Pero no responde como debería! —.
All Might frunció el ceño y se llevó la mano al mentón, pensativo.
—Interesante... —murmuró— Cuando yo obtuve One For All, no tuve problemas para usarlo, aunque seguramente la energía acumulada era mucho menor. Lo mismo ocurrió con mi predecesor —.
Bakugo chasqueó la lengua.
—¡No me digas eso como si me sirviera de algo! —.
All Might se quedó en silencio por un momento antes de hablar nuevamente.
—One For All no es un simple poder, Katsuki. No es solo cuestión de forzarlo a obedecerte. Es un legado, una voluntad que se transmite de usuario a usuario. Tal vez tu problema no sea la falta de fuerza, sino que aún no entiendes cómo conectarte con ese legado —.
Bakugo golpeó la pared con fuerza, dejando una grieta visible.
—¡Eso es una mierda! ¡No necesito "conectarme" con nada! ¡Este poder es mío y lo haré mío a mi manera! —.
All Might suspiró.
—Katsuki... si no entiendes lo que One For All realmente es, nunca podrás usarlo en su máxima expresión —.
Bakugo apretó los puños con más fuerza hasta que sus nudillos se volvieron blancos.
—Dame más tiempo... lo haré funcionar —.
All Might lo miró fijamente, con algo de duda en sus ojos.
—Tienes hasta el festival deportivo —dijo finalmente— Pero recuerda... si no logras controlarlo, este poder podría destruirte —.
Bakugo no respondió, solo se quedó mirando sus manos, sintiendo la impotencia de no poder hacer suyo el poder que se suponía que sería su trampolín hacia la grandeza. Algo no encajaba, y aunque no quería admitirlo, en el fondo sentía que One For All lo rechazaba.
El tiempo corría, y con el festival acercándose, la presión sobre sus hombros se hacía cada vez más pesada.
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La brisa nocturna recorría el campo de entrenamiento detrás de la casa de Izuku en Dagobah Beach. La iluminación tenue de las farolas estratégicamente colocadas generaba un ambiente cálido y relajado, pero dentro de la zona de combate, el aire estaba cargado de tensión.
Izuku y Momo estaban frente a frente, ambos en posición de combate. Llevaban ya más de una hora entrenando, pero el tiempo parecía haberse desvanecido entre ellos.
—Vamos una vez más —dijo Izuku, su respiración aún controlada, pero con gotas de sudor resbalando por su frente.
Momo asintió, pero estaba agotada. Sus músculos ardían por la intensidad del entrenamiento, pero su orgullo le impedía detenerse. Quería demostrar que podía mantenerse a la par de Izuku, que no necesitaba que la protegiera, sino que podía luchar a su lado.
Izuku no le estaba dando ningún trato especial, lo cual apreciaba. Sabía que él la respetaba lo suficiente como para no contenerse, aunque siempre se aseguraba de que el entrenamiento no se volviera peligroso.
—Usaré una estrategia diferente esta vez —dijo Momo con una pequeña sonrisa.
—Eso quiero ver —respondió Izuku, con una mirada llena de determinación.
Momo corrió hacia él, generando rápidamente un bastón de combate con su quirk. Intentó asestar un golpe lateral, pero Izuku lo esquivó con facilidad, moviéndose con una fluidez que solo alguien con su nivel de entrenamiento podía lograr.
—Eres rápida, pero aún eres demasiado predecible —dijo, atrapando el bastón con una de sus manos y jalándolo para desestabilizarla.
Momo, sin embargo, ya esperaba eso. Liberó su agarre del bastón justo antes de que él pudiera usarlo contra ella y en su lugar, creó una pequeña bomba de humo que explotó entre ellos, cegando temporalmente a Izuku.
—Buen truco... —murmuró él, retrocediendo y cerrando los ojos por un instante para concentrarse en los movimientos de Momo.
De repente, sintió su presencia detrás de él. Momo había aprovechado la distracción para moverse con rapidez y lanzar un golpe con el mango de una daga corta.
Pero Izuku ya había anticipado su movimiento.
En un instante, giró sobre su eje, atrapando la muñeca de Momo con una precisión impecable. Antes de que ella pudiera reaccionar, la inclinó ligeramente hacia atrás, asegurándose de que no pudiera moverse sin perder el equilibrio.
Sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia.
Momo sintió su respiración atraparse en su garganta. Su corazón latía con fuerza, pero no era solo por el combate. Podía sentir la calidez del aliento de Izuku, la intensidad de su mirada esmeralda, la cercanía abrumadora de su cuerpo.
Izuku también se quedó en silencio por un momento. Había querido detener su ataque, pero ahora se encontraba en una posición que no había previsto. Sus ojos se encontraron con los de Momo, y por primera vez en toda la noche, sintió que su concentración flaqueaba.
—Te tengo... —murmuró él, tratando de recuperar la compostura.
Momo tragó saliva, sintiendo un leve rubor en sus mejillas.
—Eso parece... —respondió ella, sin apartar la mirada.
El silencio entre ellos se prolongó, y la tensión en el aire se volvió casi palpable. Izuku sintió un impulso extraño, una sensación nueva para él, pero que en el fondo, sabía lo que significaba.
Momo fue la primera en reaccionar.
Aprovechando que Izuku había bajado mínimamente la guardia, movió su pierna y empujó suavemente la suya, haciendo que él perdiera un poco el equilibrio. Con un rápido movimiento, se liberó de su agarre y giró sobre sí misma, colocándose ahora detrás de él y presionando su espalda contra la de él.
—Ahora te tengo yo —susurró con una sonrisa juguetona, tratando de disimular su propio nerviosismo.
Izuku sonrió, reconociendo la jugada.
—Touche... —murmuró, sintiendo aún el calor de su cercanía.
Momo lo liberó y dio un paso atrás, pero el aire entre ellos seguía cargado.
Izuku se giró para verla, y por un momento, el entrenamiento dejó de importar. Lo único que veía era a Momo, con su respiración agitada, su mirada brillante, y su expresión suave, pero decidida.
—Creo que deberíamos tomar un descanso —dijo Momo finalmente, tratando de ocultar su agitación.
Izuku asintió, frotándose la nuca.
—Sí... buena idea —.
Ambos se alejaron un poco, sentándose en el suelo mientras trataban de calmar sus corazones acelerados.
Momo sacó una botella de agua y se la ofreció a Izuku.
—Toma, te ves agotado —.
Izuku la tomó con una sonrisa agradecida.
—Gracias... aunque tú también te ves bastante cansada —.
Momo soltó una pequeña risa.
—Lo estoy... pero valió la pena —.
Izuku bebió un poco de agua y la miró de reojo.
—Eres increíble, Momo. Tu quirk, tu inteligencia, tu determinación... no cualquiera podría mantenerse firme en un entrenamiento como este —.
Momo sintió un escalofrío recorrer su espalda ante esas palabras.
—Tú también eres increíble, Izuku —dijo en voz baja— Desde que te conocí, siempre me has inspirado. Y ahora... verte convertido en lo que eres... —.
Izuku la miró, esperando que terminara su frase.
Momo desvió la mirada con una pequeña sonrisa, pero con el rubor aún presente en sus mejillas.
—Solo quería que lo supieras —murmuró.
Izuku sintió su corazón latir con fuerza, pero no presionó más el tema.
El silencio que siguió fue distinto al de antes. No era incómodo, sino denso, como si ambos estuvieran procesando algo que aún no podían poner en palabras.
Fue Momo quien, después de un momento, tomó una decisión.
Desvió la mirada hacia el suelo por un instante y luego volvió a alzarla, esta vez con una expresión resuelta. Se inclinó un poco hacia Izuku, sus dedos rozando los de él de manera intencionada.
Izuku sintió el contacto y la miró sorprendido, pero no apartó la mano.
—Izuku... —susurró Momo, con un leve titubeo en su voz.
No necesitaban palabras.
Izuku, sin apartar su mirada de la de ella, se acercó lentamente.
Momo hizo lo mismo.
Los segundos se sintieron eternos hasta que finalmente, sus labios se encontraron en un beso suave, tímido al inicio, pero que pronto se volvió más profundo.
Izuku sintió el calor de Momo envolviéndolo, el leve temblor en sus manos mientras lo tocaba con delicadeza. Momo, por su parte, sintió cómo el tiempo se detenía, como si ese momento hubiera sido inevitable desde el principio.
La brisa marina soplaba suavemente sobre la terraza de la casa de Izuku, donde él y Momo seguían en su propio mundo tras el beso. Sus respiraciones aún eran irregulares, sus rostros sonrojados, y sus manos seguían entrelazadas, como si ninguno quisiera romper el momento.
Momo sonrió, bajando ligeramente la mirada.
—Bueno... eso fue... interesante —susurró, con una mezcla de timidez y emoción.
Izuku dejó escapar una pequeña risa, sin soltar su mano.
—Sí... supongo que sí —.
El silencio entre ambos era cómodo, pero antes de que pudieran decir algo más, una tercera voz interrumpió el momento.
—¡Waaaaaahhh! ¡¿Acaso están ignorándome?! ¡Eso no es justo! —.
Momo e Izuku saltaron por la sorpresa, girándose rápidamente en dirección a la voz.
Ahí, recostada contra la baranda de la terraza, con una expresión divertida y traviesa, estaba nada menos que Himiko Toga.
Llevaba su clásico uniforme oscuro y una chaqueta holgada. Su sonrisa era grande y juguetona, pero en sus ojos había un brillo de picardía y algo más... algo que hizo que Momo sintiera un escalofrío recorrer su espalda.
Izuku frunció el ceño, llevándose una mano a la frente con exasperación.
—Toga... ¿cuánto tiempo llevas ahí? —.
Toga hizo un puchero y se cruzó de brazos.
—Lo suficiente para ver cómo se devoraban con la mirada y luego se besaban como tortolitos en primavera —respondió con una risita— ¡Fue muy lindo! Pero... —.
De repente, su expresión cambió a una de falso enojo y celos exagerados.
—¡¿Por qué no me invitaron?! —dijo inflando las mejillas— ¡Eso no es justo, Izuku! ¡Tú y Yaoyorozuestán acaparando todo el romance y me dejan fuera! —.
Momo sintió cómo su cara ardía de vergüenza.
—¿Q-qué? ¡¿De qué estás hablando?! —exclamó, tratando de recuperar la compostura.
Toga la miró con una sonrisa encantadora y ladeó la cabeza.
—Ohhh, vamos, Yaoyorozu~. —dijo con voz melosa— Sabes perfectamente de qué hablo. Después de todo, ambos son guapos, fuertes y fascinantes. Y yo... —.
Hizo una pausa dramática, llevando una mano a su mejilla y fingiendo suspirar.
—Yo también quiero divertirme con ustedes dos~ —.
Izuku sintió un leve tic en su ojo.
—Toga... —suspiró, ya resignado.
Momo, por otro lado, aún estaba tratando de procesar lo que acababa de escuchar.
—¿D-dijiste ambos? —preguntó, con los ojos muy abiertos.
Toga se acercó con un paso ligero y despreocupado, rodeándolos con la mirada.
—Pues sí. ¿O acaso creían que solo estaba interesada en uno de ustedes? —rió— Izuku me salvó la vida y me dio un propósito. Y tú, Momo, eres increíblemente hermosa e inteligente... —.
Se inclinó levemente hacia Momo, con una sonrisa coqueta.
—¿Cómo no enamorarme de ustedes dos? —.
Momo sintió cómo su cerebro colapsaba por un momento. Izuku también estaba claramente sorprendido.
Toga, en cambio, solo disfrutaba de ver sus reacciones, como si esto fuera el mejor entretenimiento del mundo.
—Pero bueno —continuó con una risita— No quiero arruinar su noche romántica, así que... —.
Antes de que pudieran reaccionar, se inclinó hacia adelante y, con una rapidez impresionante, le plantó un beso fugaz en la mejilla a Momo y luego hizo lo mismo con Izuku.
Ambos quedaron completamente congelados.
—¡Jejeje! Ahora sí, estamos un poco más parejos, ¿no creen? —dijo Toga, guiñándoles un ojo antes de saltar hacia atrás y apoyarse en la baranda.
Izuku se llevó una mano al rostro, completamente derrotado.
—Toga... —.
Momo, por su parte, estaba demasiado en shock como para decir algo coherente.
Toga solo sonrió ampliamente, disfrutando cada segundo del caos que acababa de causar.
—Bueno, chicos, creo que ya me divertí suficiente por hoy~. Pero Izuku... —dijo, mirando a Izuku con una expresión más seria— Necesito hablar contigo sobre algo importante. Algo relacionado con la Liga —.
Izuku recuperó rápidamente su compostura y asintió.
—Entendido. Vamos adentro —.
Toga se dio la vuelta y entró en la casa, dejando atrás a una Momo completamente confundida y a un Izuku con un leve dolor de cabeza.
Momo finalmente logró reaccionar y miró a Izuku con incredulidad.
—¿Esto pasara seguido?
Izuku suspiró.
—Estoy pensando que pasará más de lo que me gustaría admitir —.
Momo se llevó una mano a la frente, cerrando los ojos por un momento.
—Esto va a ser... interesante —.
Izuku solo pudo asentir.
Porque, definitivamente, así sería.
Izuku, Momo y Toga entraron en la casa, la luz cálida iluminando la sala mientras el sonido del océano aún se filtraba desde la terraza. Toga se dejó caer en uno de los sillones con una expresión despreocupada, pero Izuku notó que sus ojos reflejaban algo más... una preocupación latente.
Momo, aún desconcertada por lo que había pasado en la terraza, tomó asiento junto a Izuku, manteniendo cierta distancia con Toga.
Izuku cruzó los brazos y la miró con seriedad.
—Bien, Toga. ¿Qué es lo que sabes? —.
Toga jugueteó con un mechón de su cabello antes de suspirar y ponerse más seria.
—Bueno, como saben, he estado manteniendo mi "cobertura" dentro de la Liga de Villanos. Y últimamente han estado muy inquietos. El ataque a la USJ fue solo el comienzo, y aunque lo consideran un fracaso por la intervención de Izuku y los heróes, también aprendieron muchas cosas de ello —.
Momo frunció el ceño.
—¿A qué te refieres con que aprendieron? —.
Toga giró los ojos, como si la respuesta fuera obvia.
—Aprendieron sobre ustedes. Sobre cómo pelean, sobre qué tan preparados están... y sobre lo mucho que no lo están —.
Izuku entrecerró los ojos, sintiendo un peso caer sobre él.
—¿Entonces planean otro ataque? —.
Toga asintió.
—Eso parece, pero hay algo más. Se están moviendo con mucho más cuidado ahora. Se han dado cuenta de que la UA tiene defensas mucho más fuertes de lo que esperaban, y por eso, en vez de un ataque directo, han empezado a buscar refuerzos —.
Momo se inclinó ligeramente hacia adelante, interesada.
—¿Refuerzos? —.
—Sí —respondió Toga, su tono más serio de lo usual— Se rumorea que la Liga quiere reclutar individuos con quirks poderosos, pero no solo eso... están buscando a personas con una mentalidad muy específica. Gente que odie a los héroes. Gente que haya sido olvidada o abandonada por el sistema —.
Izuku sintió una punzada de inquietud.
—Quieren expandir sus filas con gente que realmente tenga motivos para unirse —.
Toga sonrió de lado y le lanzó una mirada divertida.
—¿No es irónico? Es casi lo contrario a lo que hace la UA, ¿no crees? Mientras ustedes buscan a los mejores para ser héroes, ellos buscan a los mejores para destruirlos —.
Momo tragó saliva, asimilando la información.
—¿Tienes nombres? ¿Sabes quiénes podrían ser reclutados? —.
Toga negó con la cabeza.
—Aún no. Solo he escuchado rumores. Pero lo que sí sé es que Shigaraki está obsesionado con encontrar a personas con quirks de alto nivel. Quiere asegurarse de que la próxima vez que ataquen, no haya forma de que puedan perder —.
Izuku golpeó la mesa con el puño, causando que Momo y Toga lo miraran con sorpresa.
—No podemos permitir que eso pase —.
Toga soltó una risa suave.
—Izuku, Izuku... Siempre tan noble —.
—No es solo ser noble, Toga —dijo Izuku con firmeza— Si la Liga logra fortalecer sus filas con individuos poderosos, el próximo ataque será peor. Y no podemos dejar que eso suceda —.
Momo respiró hondo, tratando de calmarse.
—Debemos informar esto a la UA. Nezu y los demás tienen que saberlo —.
Izuku asintió.
—Sí, pero debemos hacerlo con cuidado. No podemos permitir que la Liga descubra que tenemos información sobre ellos —.
Toga se encogió de hombros.
—No se preocupen, sé cómo cubrir mis huellas —.
Momo la observó con atención.
—Toga... ¿por qué nos estás ayudando? —.
Toga parpadeó y luego sonrió ampliamente.
—Ohhh, querida Momo, ¿acaso no es obvio? —.
Se inclinó hacia ellos, su expresión juguetona.
—Me gustan ustedes dos, y eso es razón suficiente —.
Izuku suspiró, mientras Momo apartaba la mirada, sintiendo que su rostro se calentaba nuevamente.
—No importa cuál sea tu razón —dijo Izuku— lo importante es que estás aquí y que estás dispuesta a ayudarnos —.
Toga hizo un gesto de victoria con los dedos.
—¡Exacto! Y pueden contar conmigo para seguir trayéndoles información de primera mano —.
Izuku se levantó.
—Bien, prepararé un informe para Nezu y lo contactaré en la mañana —.
Momo también se levantó.
—Debemos ser cuidadosos. Si la Liga sabe que Toga está con nosotros, podría estar en peligro —.
Toga hizo un gesto de despreocupación.
—Oh, por favor. ¡Soy una experta en encubrirme! —.
Izuku la miró seriamente.
—Aun así, ten cuidado. No quiero que termines como los Nomus —.
Toga se quedó en silencio por un momento, su sonrisa desapareciendo un poco.
—Sí... yo tampoco quiero eso —.
El ambiente en la habitación se volvió más tenso por un momento, hasta que Toga se sacudió el cabello y sonrió de nuevo.
—Bueno, bueno, ¡basta de cosas tristes! ¡Nos veremos pronto! —.
Dicho eso, se dirigió a la ventana y saltó ágilmente fuera de la casa, desapareciendo en la oscuridad.
Momo la observó hasta que dejó de verla y luego suspiró.
—Ella es... caótica —.
Izuku sonrió levemente.
—Sí, pero en el fondo, es alguien que solo quiere encontrar su lugar —.
Momo se cruzó de brazos.
—Espero que lo encuentre en el lado correcto —.
Izuku miró hacia la ventana por donde Toga se había ido.
—Yo también —.
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El ambiente en la UA estaba cargado de tensión. Con el Festival Deportivo acercándose, los pasillos estaban llenos de murmullos y expectativas. Sin embargo, al llegar a la puerta de su salón, la Clase 1-A se encontró con un obstáculo inesperado: una multitud de estudiantes de otras clases bloqueando la entrada.
—¿Qué demonios es esto? —gruñó Bakugo con desdén, cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño.
El resto de la clase también se quedó perpleja al ver la cantidad de estudiantes reunidos, todos con miradas intensas dirigidas hacia ellos. En el centro, dos figuras destacaban más que el resto: Neito Monoma, de la Clase 1-B, con su sonrisa burlona de siempre, y Hitoshi Shinso, de la Clase 1-C, con una mirada analítica.
Monoma fue el primero en hablar, su tono cargado de sarcasmo.
—Así que estos son los "elegidos" de la Clase 1-A. Los niños mimados que acaparan toda la atención de la UA, los superhéroes del ataque —.
Bakugo soltó una carcajada despectiva.
—Tsk, ¿y ustedes qué? ¿Vinieron a llorar porque no están en la Clase 1-A? Váyanse a casa si no pueden soportarlo —.
Monoma sonrió aún más, como si esperara esa reacción.
—¿Soportarlo? Por favor, Bakugo. No es cuestión de soportarlo, sino de poner las cosas en su lugar. Durante todo este tiempo, ustedes han estado bajo los reflectores. Villanos atacan la escuela y, de repente, la Clase 1-A es el centro de atención —.
—Porque somos los mejores —interrumpió Bakugo sin dudarlo, con una mirada desafiante— No es nuestra culpa que ustedes sean mediocres —.
Varios estudiantes de las otras clases se tensaron ante su arrogancia, pero Monoma mantuvo su sonrisa.
—Oh, claro. ¿Y cómo explicas que todo lo que han logrado sea solo porque los pusieron en el camino correcto? ¿Qué han hecho realmente para merecerlo? —.
—¡Vencer a todos en el maldito Festival Deportivo y humillarlos frente a toda la escuela! —exclamó Bakugo con furia — ¡Así es como voy a probarlo! —.
Algunos estudiantes se removieron incómodos, mientras que otros apretaban los dientes. La actitud de Bakugo solo aumentaba la hostilidad del ambiente.
Izuku, quien había permanecido en silencio hasta ahora, suspiró y decidió intervenir.
—El Festival Deportivo no es solo una competencia de fuerza bruta —dijo con voz firme— Es la oportunidad para todos de demostrar lo que pueden hacer, sin importar la clase en la que estén —.
Shinso, quien hasta el momento había observado la interacción en silencio, se cruzó de brazos y miró directamente a Izuku.
—Eso lo dices tú, Midoriya, pero la realidad es que el sistema favorece a los que tienen quirks llamativos. Algunos de nosotros tuvimos que conformarnos con los cursos generales porque no pudimos demostrar nuestro potencial en una prueba que solo medía combate —.
Izuku sostuvo su mirada.
—Si crees que el sistema es injusto, el Festival Deportivo es tu mejor oportunidad para probarlo —.
Shinso no dijo nada de inmediato, pero un leve brillo en sus ojos indicaba que tomaba en serio esas palabras.
Monoma chasqueó la lengua.
—Hmph, qué aburrido. Pero no importa. Ya veremos si los "prodigios" de la 1-A pueden demostrar algo más que arrogancia —.
El grupo de estudiantes comenzó a dispersarse lentamente, pero antes de irse, Shinso se volvió una última vez hacia Izuku.
—Nos veremos en la arena —.
Izuku asintió.
Cuando la multitud finalmente desapareció, la Clase 1-A dejó escapar un suspiro colectivo.
—Bueno, eso fue incómodo —murmuró Kaminari.
—Pff, que hagan lo que quieran —bufó Bakugo, con una expresión de absoluto desdén— De todas formas, los voy a destrozar a todos —.
