[Seasons]

Summary: Así como las estaciones, los sentimientos de Yamato por Mimi persistían.


[Primavera]

Mimi y Yamato se sentaron bajo el árbol de sakura, el cual estaba en flor; y eso era una hermosa vista. Mimi estaba recostada contra el árbol y Yamato estaba tendido con la cabeza en el regazo de la menor. Usualmente lugares así estarían llenos de familias y parejas deseando tener un picnic bajo un hermoso árbol, pero Mimi se había preparado y se había asegurado en tener esta área privada solo para los dos.

"Hm, ¿me das otra, por favor?" Mimi le sonrió a su pareja y le dio otra cereza; acarició sus cabellos mientras Yamato disfrutaba del dulce sabor. Mimi amaba la primavera. Era hermosa. Era cálida pero nada sofocante; a diferencia del verano el calor de la primavera era fresco.

Yamato se sentó y Mimi lo miró con curiosidad, el mayor solo sonrió y alzó otra cereza antes de colocarla en su boca. Mimi le sonrió pero se sorprendió cuando Yamato se inclinó para besarla.

Los dos se derritieron en el beso y Mimi aceptó de buena gana la cereza que Yamato le dio desde su boca.

Se alejaron buscando aire y se sonrieron, completamente tranquilos y enamorados aún después de todos estos años.

[Verano]

Yamato estiró su cuerpo sobre la toalla mientras Mimi le echaba loción bloqueadora en la espalda. Se sentía completamente cómodo con su novia masajeándolo.

Se revolvió un poco logrando hacer que su pareja casi cayera. Miró por encima de su hombro y le sonrió a la menor, quien estaba haciendo un puchero.

Mimi estaba sentada sobre él para 'tener un mejor ángulo' y Yamato pudo sentir que la menor no estaba muy cómoda.

Ella se inclinó hacia los labios de Yamato, cuando el mayor giró por completo quedando sobre su espalda y con Mimi aún sentada sobre él.

Su momento fue interrumpido por un súbito grito.

"¡Yamato! ¡Nada de sexo mientras estemos todos aquí!" ese grito fue seguido por una pelota de vóley lanzada hacia la pareja, la cual golpeó exitosamente la cabeza de Yamato, quien miró enojado a Taichi que estaba riendo histéricamente junto a los demás.

"La próxima vez, venimos solos." Mimi sonrió y besó a su pareja. Debió saber que no debió dejar a la vista los billetes con el destino a su lugar vacacional, pero al menos para la próxima vez sabía que debía tenerlos en casa.

Y en un cajón bajo llave.

[Otoño]

Mimi suspiró por centésima vez; Jelly - su Chihuahua - estaba corriendo alrededor de ella de forma desesperadamente impaciente para ir de paseo mientras que Jam - su otro chihuahua - se había rendido y estaba recostado lejos de su ama, refunfuñando.

Miró a sus perros con lástima antes de mirar hacia la ventana de Yamato otra vez. Había estado esperándolo a él y al cachorro por casi 20 minutos y Mimi estaba perdiendo la paciencia.

Eventualmente escuchó movimientos viniendo del edificio, hubo unos sonidos de rasguños y escuchó que Yamato regañaba a su cachorro para que dejara de hacerlo.

Mimi viró los ojos pero sonrió cuando los escuchó.

"Lo siento, se me hizo tarde." Mimi miró con singularidad a Yamato quien le sonrió con timidez.

"¿Tus llaves?" Yamato dejó salir un '¿huh?' y miró confundido a la menor, por otro lado, Mimi simplemente lo miró con impaciencia. Cuando estiró la mano, Yamato dudosamente le dio las llaves.

Miró curioso a Mimi, cuando abrió la puerta y los hizo entrar a todos.

"¿Y los perros?"

"Ya los sacaremos otro día." Dijo con completa calma.

Los tres perros bajaron sus colas, decepcionados: otra vez su paseo había sido interrumpido por la inhabilidad de sus amos al no controlar sus urgencias.

[Invierno]

Mimi suspiró suavemente cuando vio los copos de nieve cayendo por su ventana. Estaba envuelta en una pesada cobija con una taza de café caliente. Se supone que debería sentirse cálida y cómoda, pero estaba lejos de ello; se sentía con frío y vacía. Como siempre cuando Yamato no estaba con ella. De alguna forma la sensación era peor porque era la noche de navidad. No debería estar sintiéndose así: sabía que Yamato no estaría ahí esa noche debido a su itinerario, así que no debería sentirse desmotivada.

Pero así estaba.

Era la primera vez que pasaba la noche de navidad sin Yamato, aun cuando él estaba con gripe se acurrucaban juntos y veían películas cursis.

Nunca antes se había sentido tan sola.

Alejó la lágrima que cayó por su mejilla pero más llegaron después de la primera.

Mimi se apartó de la ventana y se curvó en el sofá, los sonidos de sus sollozos fueron amortiguados por la cobija mientras subía sus rodillas apoyando el rostro. El café salpicó en su mano cuando sus hombros se sacudieron, siseó pero no reaccionó más.

Yamato siempre estaba ahí cuando ella se lastimaba.

Pero hoy no.

Mimi se irguió y dejó la taza en la mesa. Se quitó el cobertor y fue a la cocina por papel toalla, aunque eran solo unas manchas de café, era difícil de remover.

De cualquier forma, fue distraída por el sonido del timbre. Mimi frotó su rostro para asegurarse que no hubiera rastros de lágrimas antes de abrir la puerta.

"Feliz Navidad, amor." Los ojos de Mimi se llenaron de lágrimas y se lanzó hacia Yamato, quien se suponía debía estar en LA preparándose para su tour.

Yamato envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Mimi y enterró el rostro en su cuello, sin querer soltarla nunca.

[The Fifth Season]

Él amaba todas las estaciones menos el invierno. Porque esa era la estación en la que siempre tenía resfriados, y no le gustaba preocupar a Mimi ni con el más mínimo estornudo. Pero claro, la sopa de pollo cálida y hecha en casa y acurrucarse en las noches con ella siempre hacía que su humor brillara en las frías noches de invierno.

Acurrucado con Mimi en su cama, Yamato se encontró a sí mismo pensando seriamente en cómo las estaciones cambiaban y cómo sus sentimientos por Mimi permanecían; su amor por ella crecía estable y fuerte.

Mirando dormir a su pareja, concluyó que ese desbordante amor merecía ser la quinta estación.

Porque así como las estaciones, sus sentimientos persistían.

Fin