Bleach pertenece a Tite Kubo.

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El Mundo Virtual de Kurosaki Ichigo

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27: Sadō vs Barragan

Todos se acercaron a Ichigo, mientras que el cadáver de Ulquiorra, era destruido. ― ¡Ese ha sido un grandioso combate, muchacho! ―todos elevaron la mirada hacia la voz. Se trataba de un anciano de piel oscura y un cuerpo marcadamente corpulento, al menos para la edad que aparenta. Su cara está surcada por numerosas arrugas y dos grandes cicatrices, una en su barbilla, que se extiende por la parte izquierda de su tórax, y otra que atraviesa su ojo derecho, dejándolo aparentemente tuerto. Poseía un enorme mostacho blanco y un cabello de igual color y escasa longitud. Los restos de su máscara Hollow tienen el aspecto de una corona de cinco puntas, y se sitúan en la parte superior de la cabeza y enmarcan su frente y sus sienes. Se alcanzaba a notar, el tatuaje con el número 2. Contaba con dos gruesos brazaletes de oro en sus muñecas y un gran cinturón del mismo material con un símbolo solar. Si bien llevaba un hakama blanco similar al de Ulquiorra y Harribel, la chaqueta era sustituida por una camisa ajustada de manga corta y tres líneas negras verticales. Sobre ella, luce un característico abrigo blanco que se extiende hasta la altura de las rodillas, con cuatro gruesos mechones de piel negra dispuestos de forma horizontal uno en el cuello y los tres restantes por debajo de su cintura. ― ¡Has enfrentado a uno de los más poderosos, pero simplemente ninguno de ustedes podrá nunca conmigo! ―dijo el anciano ―Después de todo: Yo soy el 2 Espada. ―todos abrieron los ojos ante esto y al instante, estaban casi todos en el suelo, producto del gran Instinto Asesino del anciano ―Tiempo antes de convertirme en Espada, yo solía ser el indiscutible Rey del Hueco Mundo y el gobernante original de Las Noches, que por aquel entonces no era una enorme fortaleza, sino un desolado recinto abierto al aire libre cuyo único techo posible era el cielo nocturno. Reinando sobre una corte de Hollows, mi aburrimiento no dejaba de aumentar al no tener nada que hacer, ningún enemigo al que derrotar o conquistar. ―una sonrisa asomó en su rostro y elevó las esquinas de su bigote ―Mis ejércitos carecían de toda utilidad, al estar esperando una invasión de fuerzas externas que no se producía. Hace décadas en un momento en que el hastío de llegaba a tales extremos que comenzaba a plantearse la idea de dividir a su ejército en dos facciones y ponerlas a pelear entre sí, llegaron a su presencia Sosuke Aizen, Ichimaru Gin y Kaname Tōsen, quienes acaban con un par de súbditos de Baraggan antes de que Aizen me preguntara si yo en verdad era el Rey del Hueco Mundo. Confirmé este hecho y les pregunté si son humanos o Shinigamis, ya que parecía ser claro que por la falta de sus máscaras no eran Hollows, más al no obtener respuesta comenté que este hecho es insignificante, ya que su llegada logrará entretenerme algo más. Aizen desenvainó su Zanpaku-tō, y me la mostró mientras me preguntaba si acaso yo era feliz con lo que tiene en la actualidad. Dado que me mostré confuso ante esta cuestión, Aizen me pregunta si no desea llegar aún más alto, prometiéndome más poder y un nuevo mundo si decide unirse a sus fuerzas. Yo le interrumpí con una siniestra carcajada, respondiéndole que no hay nadie que se encuentre por encima mío y que no hay un lugar más alto del que yo ocupaba en la actualidad, ―Barragan entonces, comenzó a mirar a los presentes, antes de centrarse específicamente en Sadō, quien notó su mirada y se puso en pose de batalla ―para después ordenar a mi ejército que acabe con Aizen y sus subordinados. Pero entonces… Aizen liberó su Shikai y en un solo parpadeo todos mis súbditos de Baraggan son diezmados, sorprendiéndome enormemente y obligándome a utilizar mi propia arma. Al verme de pie y dispuesto a empuñar mi hacha, Aizen comentó irónicamente que vestido de negro y en esa pose me asemejaba más a un Shinigami que al Rey del Hueco Mundo, ante lo cual me enfurecí y le manda callar y afirmando que le matará con mis propias manos. ―el anciano entonces, apretó con toda la fuerza que pudo, su arma ―Él usó sus ilusiones para hacerme enloquecer y luego me hizo recuperar la cordura una y otra y otra vez. Si bien por el devenir de los hechos yo acabaría viéndome obligado a mostrarle pleitesía a quien claramente era un astuto traidor de su raza y unirne a sus fuerzas como la Segunda Espada ―gruñó con asco, ante esto ―e incluso, me vi obligado a ceder mi palacio de Las Noches para establecer en él la gigantesca base de operaciones del Shinigami traidor, siempre mantendré en mi fuero interno los deseos de vengarse de aquel que me ha robado su trono. Me prometí a sí mismo que haré a Aizen arrepentirse de haberme dado este poder de Arranca y que, como único rey y dios, perseguiré a Aizen por toda la eternidad. Pero primero… ―usando el Sonido, desapareció de la vista de todos. Reapareció ante Sadō, los Shinigamis gritaron el nombre de su amigo.

¡Hinagiku, Lily y Baigon: Santen: Kesshun! (Escudo de los Tres Cielos: Unión) ―Orihime invocó a sus hadas, mientras que Barragan bajaba su Zanpaku-Tō, sobre Sadō, quien se movió con gran agilidad hacia atrás y la arena se levantó a su alrededor.

¡Arrogante: Pudre! (Gran Emperador Esqueleto: Pudre) ―El anciano se transformó en un esqueleto El ornamento con forma de ojo de su Zanpaku-Tō sellada ahora se encuentra en su pecho, suspendido por un collar, mientras que sobre su cráneo adquiere una lujosa corona tachonada de piedras preciosas unida a una cadena de gruesos eslabones que cae por el lado izquierdo de la calavera. La cicatriz que lucía Baraggan en su aspecto sellado en su ojo derecho se mantiene, ahora con la forma de una grieta en el mismo lugar. El hacha golpeó el escudo de luz de la pelinaranja, sin moverlo, cosa que complació al esqueleto. El anciano fue mandado hacia atrás, para su gran emoción. ―No has liberado toda la extensión de tu poder, muchacho. ―habló con voz cavernosa ―Noto altísimas cantidades de Reiatsu dentro de ti. Así mismo, tu poder y el de tu amiga, son muy extraños.

¡Brazo Derecho del Gigante, Brazo Izquierdo del Diablo! ―Sus brazos fueron recubiertos por el Reiatsu, uno blanco y otro negro. ― ¡La Muerte! (Golpe del Demonio) ―Sadō lanzó un poderoso golpe con su Brazo Izquierdo del Diablo, mandando a volar al anciano, hacia atrás. Baraggan fue contra Sadō, con su hacha en alto, mientras que Sadō avanzó hacia él, con sus puños, esquivando un corte horizontal agachándose y agarrando el arma del viejo. ― ¡El Directo! (Golpe del Gigante) ―Baraggan recibió un puñetazo directo en la mandíbula, siendo mandado a volar hacia atrás, pero fue rápidamente perseguido por Sadō, cuando iba a caer y le soltó la mayor cantidad de puñetazos directo al torso, que pudo. El esqueleto pareció soltar sangre verde sobre el Fullbringer, quien lo agarró por el rostro, lo elevó con la mano derecha y luego lo azotó contra el suelo, antes de darle un golpe a gran velocidad y con una fuerza física multiplicada x5, desde su puño izquierdo. El anciano fue agarrado por el cuello, elevando en el aire sin problema alguno para Sadō y finalmente, mandado a volar.

Barragan volvió contra Sadō, con el hacha en la mano derecha. ― ¡GRAN CAÍDA! ―Pero Sadō aplastó con las palmas de sus manos, el arma que caía hacia él, causando que Barragan se mostrara muy inquietado. ―Eres alguien, muy interesante, muchacho… ¡PERO ESTO NO VA A BASTARTE! ―El viejo rey, colocó más fuerza en su ataque y a pesar de que los pies de Sadō comenzaron a hundirse bajo las arenas de Las Noches, sus tobillos pronto se hundieron, también sus pantorrillas, el viejo vio en los ojos del joven, que este no sería el final, así que decidió cambiar de ataque, al querer elevar el hacha, Sadō la agarró con todas sus fuerzas, siendo elevado por los aires. ― ¡¿QUÉ?!

Sadō se elevó por los aires, sorprendiendo al rey y a sus aliados. ― ¡Oclocracia! (Poder de la Turba) ―El adolescente cayó con toda la velocidad que pudo, mientras llevaba su brazo derecho hacia atrás, preparando un golpe.

Si Barragan pudiera sonreír en su estado actual, él lo haría. Tendría una sonrisa idéntica a la de Zaraki. ― ¡Senescencia! (Senilidad) ―Barragan es capaz de modificar el tiempo alrededor suyo, de esta manera puede crear un campo el cual es capaz de ralentizar cualquier objeto que entre dentro de dicho campo, haciendo así que todo ataque que vaya dirigido a él y así poder esquivarlo con suma facilidad. Barragan esquivó el puñetazo de Sadō, quien se movió con lentitud, pero esa lentitud, no disminuyó el poder, ni la fuerza detrás del ataque, dejando un cráter inmenso, en donde Barragan estaba parado. ―Acabas de inventar ese ataque, ¿no es así? Es demasiado conveniente, como para haber tenido el nombre, desde antes. Oclocracia.

Suì-Fēng apareció en ese momento, detrás de Barragan y al lado de Sadō. ― ¡Suzumebachi: Jinteki Shakusetsu! (Avispa: Pica a Tus Enemigos) ―Suì-Fēng la pronuncia a la vez que mantiene su arma con la mano derecha y ésta empieza a emitir un suave zumbido. En su primera liberación, Suzumebachi adquiere la forma de un pequeño aguijón dorado que cubre el dedo corazón de Suì-Fēng, así como un brazalete del mismo color que se ajusta a la muñeca de su usuaria, y se une al aguijón con una delgada cadena. Decorado con motivos horizontales dorados y negros, el Shikai se ajusta perfectamente al nombre de la Zanpaku-Tō. ―Nigeki Kessatsu (Muerte en Dos Pasos) ―Al perforar a Barragan con Suzumbeachi este no suele dejar una herida muy profunda, pero marcó la zona de ataque con un sello negro con forma de mariposa.

Esto distrajo a Barragan y le permitió a Sadō golpear al anciano en la cabeza, clavándolo en el suelo y hacerlo gritar de dolor. Sadō abrió los ojos con asombro, cuando notó como si su peso aumentara y aplastara a Barragan, entonces soltó… el peso aumentado y retrocedió, mirando su brazo izquierdo con asombro. ―Es como si el poder de mi brazo…

¡Acabara de aumentar y causara más daño! ―Pensó Barragan desde el suelo, sintiendo el daño extendiéndose por su cuerpo. ―Este chico es… no es el ataque de la patética Shinigami ¡ESE FUE EL CHICO! ―Se levantó y se lanzó contra Sadō, haciendo descender el hacha, pero ya Sadō estaba elevando su puño, logrando conectarlo en la mandíbula de Barragan, además de golpear al viejo en el costado. El punzón de Suì-Fēng, fue sentido por el viejo. ― ¡ESA MALDITA MOCOSA! ―Gruñó mentalmente.

―Sadō-Kun te ha producido un daño considerable, anciano. ―dijo Suì-Fēng con seriedad ―Y, aun así, te he envenenado. Es el fin y puedes sentirlo, ¿No es verdad?

El viejo comenzó a reírse y miró a Suì-Fēng. ―SÍ. EFECTIVAMENTE… ES COMO USAR TODO EL PODER DE LA RESURRECCIÓN. ―Y entonces, volvió la mirada a Sadō ―FUISTE UN ENEMIGO ESPLENDIDO, MUCHACHO. LASTIMA QUE EL COMBATE, FUERA TAN CORTO. CHICO: YO… BARRAGGAN LOUISENBAIRN, TE OTORGO EL PODER DE MI ZANPAKU-TŌ: GRAN CAÍDA. ―El Brazo Derecho del Gigante, ganó unas pulseras doradas de gran anchura, atadas por cadenas a una hombrera dorada.

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N/A: No vamos a matar a los Arrancars en fila, pero queríamos que Sadō tuviera un buen combate y un aumento de poder, por eso matamos a Barragan.