Capítulo 6: la parrillada
No era frecuente que los Heeler se reunieran como familia. Claro, algunos miembros no vivían en la misma ciudad, aunque se veían con regularidad e incluso asistían juntos a alguna fecha importante. Pero había una gran diferencia entre compartir un evento y compartir un día agradable juntos.
Esta vez, no era un día especial ni nada en particular, simplemente Radley quería pasar un día junto a su familia y su pareja. Había hablado dulcemente con su madre, que tenía el poder para hacerlo realidad, y su hermano del medio había puesto su casa como punto de reunión.
Rad lo llamó trabajo en equipo, Frisky lo llamó reunión familiar. De cualquier manera, era la primera vez que ella tenía la oportunidad de sentarse junto a la familia de su prometido. Aunque, para su mal augurio, no estaban todos. Chilli aún se encontraba de viaje por el trabajo, mientras que Stripe y su familia habían viajado de vacaciones a la India. Eso no desanimó a Rad, ya que aún mantenía sus ganas de pasar, aunque sea un rato con los parientes que tuviera presente.
El sol ya se había ocultado, y la noche empezaba a formarse. Bandit estaba sentado junto a la parrilla, hablando con su hermano. Ambos Heeler azules contemplaban el cielo desde la terraza mientras bebían unas cervezas. Cada tanto miraban alrededor del patio trasero. Nana y Frisky conversaban animadamente mientras comían bocadillos. Por su parte, Bluey y Bingo jugaban en el jardín mientras trataban de evitar un plato de galletas de la abuela. En un momento Frisky persiguió a las pequeñas Heeler por el patio, con una fuente de risas detrás de ellas.
—"De acuerdo, todo está listo. Tenemos comida, patatas fritas, cervezas, música... ¿El lugar parece lo suficientemente acogedor?", preguntó el Heeler mayor.
—"Ah, no te preocupes Rad", hizo un gesto con la mano, "Es mucho más acogedor que tu apartamento", se rió Bandit.
Rad puso los ojos en blanco. "¡No me voy a escandalizar por eso!". Su hermano se rió un poco. "Gracias de nuevo por dejarnos hacer la parrillada aquí"
—"Ni lo menciones", tomó un trago, "Era lo menos que podía hacer. Supongo que debo aprovechar para hacer una fiesta ahora que mi esposa no está en casa", bromeó, lo que le valió la risa de su hermano.
—"¿Has hablado con Chilli?"
—"Mhm", afirmó Bandit mientras tomaba otro trago, "Esta mañana, aunque no mucho".
—"Frisky me dijo que había intentado comunicarse con ella, pero solo pudieron hablar por mensajes".
—"Sí, ya sabes cómo es su trabajo", soltó, con una indiferencia en su tono.
—"Debo decir que tienes suerte", tomó un trago, "Tu esposa es la que trabaja mientras tú tienes todo el tiempo del mundo libre".
Bandit miró a Rad de reojo. Por alguna razón no le había caído bien aquel comentario.
—"Frisky aún está tratando de adaptarse a los horarios de mi trabajo", empezó a explicar, "Aunque me gusta llegar y que me reciba con la comida lista, tampoco quiero que su vida se limite a eso", resopló. "Todavía no sé bien como nos las apañaremos luego de que nos casemos, y eso… Eso de cierta forma me preocupa"
Bandit reflexionó un poco. "Bueno… Con Chilli pudimos encontrar un punto de equilibrio donde ella se enfocara en el trabajo y yo en la casa".
—"¿Y tú estás bien con eso?"
Bandit asintió.
—"Pero… ¿Y tu trabajo? ¿No era algo importante para ti?"
—"Lo es…", miró al patio por un momento, "pero también mis hijas, y cuando tienes hijos a los que criar, debes tomar ciertas decisiones"
—"Ohh…"
—"Cuando ustedes tengan hijos…"
Rad le hizo un gesto para que se detuviera. "Aún es muy pronto para hablar de eso"
Bandit arqueó una ceja. "¿Frisky no ha sacado el tema?"
Rad miró a otro lado. "¡No hablaré sobre eso!". Bandit se rió. "Odio admitirlo, pero… Realmente extrañaba tus bromas", suspiró. "Me gustaría poder mantenerme en contacto contigo y con Stripe más a menudo..."
Bandit puso una mano reconfortante en el hombro de su hermano mayor. "Está bien, no te preocupes. Lo entendemos"
Rad vio una sonrisa comprensiva en su hermano.
—"De acuerdo…", Bandit tomó un trago y se levantó. "¿Qué te parece si empezamos a cocinar?"
—"Me parece una buena idea".
Mientras ambos encendían la parrilla, Frisky se acercó a la terraza. Había llevado una videocámara, y estuvo grabando a la familia mientras hablaban, se acomodaban y jugaban. Rad parece divertido, incluso feliz, aunque un poco desconcertado por la repentina y aguda necesidad de su prometida de documentarlo todo.
—"¡Y aquí tenemos a los chefs!", dijo ella, acercándose mientras los filmaba.
—"Cariño, para con eso", pidió Rad, mirando a la cámara.
—"¡Nada de eso!", soltó con una risita de por medio, "Este será un buen recuerdo para rememorar luego de nuestra noche de bodas".
Cuando Frisky se acercó más, Rad la rodeó con sus brazos y ella inmediatamente se acomodó para tener la cabeza sobre su pecho. Bandit se alegró por ellos, aunque no podía evitar sentirse un poco cabizbajo.
—"Por cierto, Bandit", volteó para ver a su hermano "¿A qué hora llegará esa amiga de la que mencionaste?"
—"Oh… Ah… No lo sé", levantó los brazos y frunció los hombros, con nerviosismo. "Pero espero que pronto. Me muero por que la conozcan".
—"Sí, tengo algo de curiosidad", admitió Frisky.
—"Yo también, me pregunto cómo habrá soportado las bromas de Bandit", se burló un poco.
A unos metros de ahí. Wendy llegó a la residencia, acompañada de Judo, una hora antes de lo que tenía planeado. Se alegró cuando Bandit le había mencionado que Bluey y Bingo también estarían, así podría llevar a su hija, aunque le preocupaba que no se comportara correctamente. Tuvo una breve charla con ella, en donde le pidió que por favor se portara bien. Ella le prometió que haría su mejor esfuerzo.
Al pasar por la casa, se podía escuchar la música y las risas a todo volumen. También era posible ver las sombras de la gente en el brillo opaco de un espacio medio iluminado. Uno de los vecinos que pasó cerca saludó a Wendy antes de quejarse por la música.
Wendy se acercó a la casa y llamó a la puerta, entrando rápidamente con su hija. Había estado ahí lo suficiente como para no necesitar esperar a que alguien abriera la puerta. De hecho, Bandit le había insistido en que pasara si nadie le atendía.
—"¿Hola?", preguntó en voz alta al no ver a nadie.
—"¡Hola!", escuchó a alguien llamar desde la cocina. "¡Por aquí!"
Wendy y Judo siguieron el sonido hasta que se toparon a alguien hurgando en la cocina. Era una Heeler azul oscuro de avanzada edad que estaba acomodando unos elementos en la encimera. Dicha mujer mayor volteó a ver a las chow-chows y se acercó a ellas.
—"¡Hola!", la abrazó fuerte y la besó en la mejilla. "¿Cómo estás? Tú debes ser Wendy, ¿Verdad?"
La chow-chow asintió. Estaba un poco sorprendida por la manera en que fue recibida.
—"¿Usted es… Chris? ¿La… madre de… Bandit?"
Ella hizo un gesto con la mano. "Puedes decirme 'Nana'", sonrió. Sus ojos inmediatamente se dirigieron a la pequeña chow-chow que la miraba escrutadoramente. Se agachó para verla más de cerca. "¡Hola! ¿Cómo te llamas tú?"
Judo no respondió. Wendy rápidamente la ocultó detrás suyo e intentó disimular.
—"¡Se llama Judo! Es… algo tímida"
—"Ohh, entiendo", se levantó sin dejar de mirarla, "Puedes jugar con Bluey y Bingo. Están en el patio".
Judo miró a su madre y ella le hizo una seña para que fuera, así que abandonó el lugar rápidamente. Por su parte, Wendy le entregó a Nana un frasco que había traído, el cual la anciana miró con confusión.
—"¿Qué es esto?", preguntó, ajustándose las gafas.
—"Es kombucha casera", enunció, algo nerviosa. "Es un té saludable que tiene buenas propiedades"
—"¿En serio?"
Wendy asintió. "Así es", se frotó la nuca, "No quería llegar con las manos vacías y tampoco sabía que traer. Bandit me dijo que no hacía falta nada, pero aun así…"
—"Está bien…", la interrumpió, "Descuida". Volvió a mirar la kombucha. "¿Es tan buena como dices?"
—"Oh sí…", afirmó.
—"De acuerdo…", caminó unos pasos y la dejó sobre la encimera, "La probaré más tarde". Volvió a dirigirse a Wendy. "Tenía muchas ganas de conocerte".
Wendy se sorprendió. "¿En serio?"
Nana asintió. "Bandit me ha hablado mucho de ti"
Wendy reaccionó el doble de sorprendida. "¿De verdad?".
Nana volvió a asentir. "Así es. Cuando él me hablo sobre ti la verdad no lo podía creer…"
Wendy estaba nerviosa al principio. Había acordado reunirse con la familia de Bandit, empezando por su madre. La idea de conocer a los Heeler, interactuar con ellos y explicarles todo sobre ella o su vida era algo emocionante y a la vez aterrador. En algunas fantasías color de rosa que había tenido, la chow-chow era parte de una pequeña familia y todo era feliz. En otras, era rechazada, ignorada y expulsada ya sea por su condición o su pasado. En momentos más realistas, pensamientos más oscuros que le hicieron sentir inferior y acomplejada le recordaron exactamente por qué había aceptado ir en primer lugar. Su cabeza le hacía imaginar una y otra vez cómo algunos de esos posibles escenarios podrían aplicarse ahora.
¿Cómo reaccionarían los demás miembros? ¿Qué pensarían de ella? ¿Se sentiría aceptada? ¿Se llevarían bien? ¿Qué pasaría si las cosas no salen bien? Había tantas preguntas que Wendy comenzaba a sentirse mareada con todas ellas. Había estado pensando en ello durante un buen rato, incluso antes de aceptar la invitación, pero ahora más que nunca se sentía tan… tan real.
La chow-chow descubre que la madre de su vecino charla mucho. No es que le importe; ella lo aprecia. Escucha atentamente y asiente un par de veces cuando le parece apropiado. No podría hablar, aunque quisiera. Tiene la boca llena de unas deliciosas galletas de la Heeler anciana.
A pesar de la falta de sustancia y la ligera incomodidad, fue... agradable.
—"Jamás me imaginé que Bandit realmente tendría a alguien que lo ayudaría a hacer ejercicio", se rió, con una risita corta y natural.
Sintiéndose un poco inquieta, asintió y se rascó la cabeza. "Sí… bueno… simplemente fue algo que sucedió"
—"Y ¿Cómo le va con esos ejercicios?"
—"Pues…", dudó por un breve momento y sonrió con bastante timidez cuando volvió a hablar. "Digamos que está dando lo mejor de sí"
—"Me lo imaginaba", volvió a reírse. "Por favor no le digas nada esto", pidió, "Se suponía que me hablaría sobre ti con la condición de que no dijera nada a nadie"
Wendy hizo un gesto con sus dedos a sus labios. "Soy una tumba".
—"Gracias por eso"
—"Solo una pregunta…", comenzó, mientras tomaba otra galleta, "¿Por qué le pidió lo de no decirle nada a nadie?"
—"No lo sé…", levantó las manos. "Supongo que le avergüenza el hecho de que los demás sepan que está haciendo ejercicio… y que no le ha funcionado porque sigue igual", agregó.
—"Entiendo…", le dio un mordisco a la galleta mientras la observaba. "Están bastante buenas".
—"Gracias, querida. Puedes tomar todas las que quieras, pero te recomendaría que guardes un poco de espacio para la parrillada", le guiñó un ojo.
—"Claro, eso haré", se terminó la galleta y se sacudió las manos. "¿Bandit está afuera?"
Nana asintió. "Así es…", se dirigió hasta la encimera, donde había hieleras con diferentes bebidas enlatadas, además de una bandeja con una pila de hamburguesas, pollo y hot dogs esperando a ser cocinados. "Está preparando la barbacoa junto a su hermano", informó, "Tal vez quieras ir a verlos". Levantó la bandeja de la comida y se volvió hacia ella. "¿Te importaría?"
—"Claro", dijo con una sonrisa mientras agarraba la bandeja.
Entonces su sensible olfato captó un olor muy agradable. De hecho, un aroma que ella disfrutaba mucho, pero que hacía mucho no sentía. Wendy olfateó de nuevo y se dio cuenta de que no se había equivocado: alguien estaba cocinando carne. Entonces sus orejas peludas enviaron señales a su cerebro y ella se corrigió: alguien estaba asando carne. Wendy giró la cabeza y escudriñó la terraza. Ahí pudo distinguir a su vecino, junto a otros dos individuos que no lograba identificar. Los tres estaban tan distraídamente conversando y bromeando que en ningún momento habían notado la presencia de la chow-chow. No fue hasta que Bandit volteó un momento, miró en su dirección y finalmente la notó, ella se sacudió mentalmente cuando sus ojos se encontraron con los de él.
—"¡Wendy!", exclamó con alegría mientras la pareja volteó para verla.
—"Ah… Hola", saludó, con nerviosismo.
Bandit le hizo señas. "¡Ven! ¡Acércate!"
La chow-chow hizo caso, Bandit la recibió educadamente y luego la presentó a su hermano y cuñada y viceversa.
La escena terminó siendo mucho más tranquila con este grupo en particular. Rad resultó ser tan cálido y amable como Bandit, y los dos juntos eran tan ruidosos y graciosos. Por su parte, Frisky era bastante simpática y agradable. Parecían muy divertidos. Por lo tanto, Wendy rápidamente se sintió cómoda en medio del grupo.
—"Entonces", dijo Rad. "¿A qué te dedicas? ¡Espera! Déjame adivinar...", la inspeccionó rápidamente de arriba abajo. "¿Eres modelo?"
Wendy negó con la cabeza.
—"¿Pero trabajas en algo de modelaje? Porque lo aparentas".
Wendy se rió entre dientes. "Soy instructora de pilates"
—"¿En serio? ¿Haces clases a domicilio? Porque me vendría bien bajar…"
—"¡Rad! ¡No hables de trabajo!", amonestó Frisky.
—"Lo siento Rad, pero no me especializo en esa área", dijo Wendy encogiéndose de hombros.
—"¡Sí! ¡Ella no te ayudará con tus problemas de peso!", dijo Bandit mientras abrazaba la cintura de Wendy.
—"Entonces...", miró a Bandit, "¿Solo puedo ayudarte a ti con tus problemas?", preguntó con un bufido.
Bandido soltó una risita. "¿De verdad quieres que responda eso delante de mi hermano?".
—"Podrías intentarlo", bromeó.
Frisky y Rad se rieron entre dientes. Eran demasiado divertidos de ver, finalmente parecía que Bandit había encontrado a alguien que podía igualar sus bromas. Entre los cuatro intercambiaron chistes y charlaron un poco, Nana se unió a ellos poco después con bolsas de papas fritas y bebidas para invitarlos.
Mientras conversan, los ojos de Frisky se fijan en la mano de Bandit: el movimiento circular del pulgar de su cuñado, dibujando un pequeño patrón en la cintura de su vecina, le da una mala sensación. Recuerda cuando Bandit tomaba a Chilli por la cintura en varias ocasiones, simplemente abrazándola y frotando círculos en la curva. No era lo único. La manera en que la chow-chow estaba muy apegada a él y en ningún momento parecía incómoda, definitivamente le hizo sospechar que algo no estaba bien.
Con el pasar de los minutos, Wendy estaba hablando con entusiasmo con la familia de Bandit, y él estaba feliz por que estuviera participando en la conversación. Mientras tanto, Frisky permaneció callada, perdida en sus pensamientos, con una expresión ligeramente abrumada en su rostro.
—"¿Frisky?", Rad chasqueó los dos dedos frente a ella, "¿Hola? ¿Estás ahí?"
—"¿¡Qué!?", volvió rápidamente a la realidad.
—"Te pregunté si era Tailandia el lugar más adecuado para ir de vacaciones en este momento".
—"Oh… Ah… Creo".
—"¿Estás bien?", arqueó una ceja.
—"Sí, solo… estaba pensando en otra cosa"
—"En nuestra boda, ¿Verdad?", le dio unos pequeños codazos en el costado a modo de broma.
—"¡Sí! Justo en eso…", intentó disimular.
—"Cariño, ya te dije que no tienes por qué preocuparte de eso ahora", espetó Nana. "Viniste aquí para relajarte y pasarla bien".
Rad asintió. "Mamá tiene razón. Deja los problemas para después"
Frisky arqueó una ceja. "¿Problemas?"
Rad sacó una cerveza de la hielera y quiso entregársela a Frisky, pero ésta la rechazó. Luego intentó ofrecérsela a Wendy.
—"¿Te gustaría una cerveza?"
—"¿Cerveza?", ella lo miró sorprendida.
—"Sí, es bueno compartir un poco antes de la comida. Te relaja bastante"
—"No gracias", agitó las manos, "No suelo beber".
—"Entiendo…", pensó por un momento, "¿Quieres algún refresco? O... ¿Prefieres agua?".
—"¿Si por qué no?", ella aceptó. "Agua suena bien".
Rad abrió la cerveza y se la tomó para sí mismo. Luego vio que ya no quedaban en la hielera.
—"Cariño, ¿Podrías fijarte si hay más cervezas en la nevera?", pidió a su prometida.
—"Claro, lo haré".
Frisky caminó unos pasos hasta la cocina, abrió la nevera y pudo encontrar unas pocas latas de cerveza. Se giró y estuvo a punto de comunicárselo a su prometido, pero hubo algo que la hizo detenerse: Bandit estaba detrás de Wendy, tan cerca que juraría que ella podía sentir su cálido aliento rozando su cuello. Observaba de lejos cómo él aparentemente le enseñaba un truco para dar vuelta la carne, mientras Rad y Nana hacían chistes al respecto. En ese punto, parecía que ambos estaban ignorando la comida y los comentarios a su alrededor. Wendy agarró la mano de Bandit, entrelazando sus dedos, y le apretó la mano mientras una pequeña sonrisa melancólica se dibujó en sus labios cuando encontró su mirada.
Frisky simplemente se queda mirando, por un momento. Su mente intenta digerir la visión supuestamente extraña frente a ella. Sus ojos terminaron adquiriendo el tamaño de platos.
—"¡Rad! ¿Puedes venir un momento?", gritó al unísono.
—"¿Ahora?", preguntó sin interés en su voz.
—"¡Sí! Ahora"
—"Iré en un momento…"
—"¡AHORA!", interrumpió, en un tono más fuerte.
—"Está bien, ya voy", se sobresaltó un poco y decidió hacer caso.
—"Cielos, aún no se casan y ya estás sufriendo las consecuencias", bromeó Bandit.
Cuando Radley entró a la cocina, vio a su prometida permaneciendo inmóvil, con las cejas obstinadamente fijas en punta hacia abajo.
—"¿Qué sucede? ¿No hay más?", caminó hasta la nevera. "Estoy seguro de que compramos…"
Frisky interrumpió. "¿No notas algo raro?"
—"¿Qué?", se mostró confundido mientras volteaba para verla, esta vez notando su actitud.
—"Algo raro está pasando ahí afuera…"
Rad se mostró el doble de confundido. "¿Qué quieres decir?"
—"¿Es que acaso no lo ves?", se giró para encontrar su mirada.
—"¿Ver qué?"
—"Creo que algo pasa entre Bandit y Wendy", encontró el coraje para decir, pero sólo el silencio de la habitación respondió.
Él no pudo responder de inmediato, tuvieron que pasar varios segundos hasta que cambió su cara de incredulidad por una de impacto.
—"¿Qué?", pronuncia cuando el silencio ya le resulta incómodo.
—"¿Es lo único que vas a decir?", espetó.
Rad suspiró fuerte mientras se apretaba el puente de la nariz. "¿Me llamaste aquí solo para decirme eso?"
—"¡Rad! Esto es serio"
—"Muy bien, vamos a ver…", se cruzó de brazos, "¿De dónde sacaste eso?"
—"¿Es que acaso no los viste?", señaló, "Están muy pegados"
—"Pues despégalos", soltó vacilante.
—"¡Rad!", se quejó, "¿Cómo puedes bromear en un momento así?"
—"Estoy tratando de comprenderte, pero no te entiendo. ¿Tengo que comprender que solo porque los viste pegados te hizo sospechar que algo pasaba entre ellos?"
—"¡Sí!", exclamó con seguridad.
—"¿Algo como qué?"
—"Tú sabes…", murmuró con determinación.
—"Espera, ¿Me estás diciendo que ellos dos…?", hizo algunas señas con las manos mientras las movía rápidamente.
—"¡Exacto!"
—"De acuerdo…", miró a todos lados, "estoy realmente desconcertado"
—"Rad, por favor"
—"¿Tú crees que mi hermano sería capaz de hacerle eso a Chilli?", cuestionó.
—"Bueno… no lo sé, ¿Tú que crees?"
—"Frisky…", comenzó a protestar, pero ella la interrumpió, con sus ojos suplicándole que simplemente lo escuchara.
—"¡Rad! Los vi. Vi cómo se miraban. Vi como estaban muy juntos. Vi cómo se tomaban las manos…"
Frisky continuó una vez que Radley no respondió. La conversación que siguió para él fue extrañamente forzada al principio, aunque quiso creer que tenía sentido. Ella se estremeció. La voz de su novia actuó como una descarga de adrenalina, haciendo que los ojos del Heeler mayor se abrieran de par en par. Eso sumado a la ambigua explicación sobre sus pensamientos solo hicieron aún más complicado el asunto.
Radley tuvo que admitir que se sentía algo intrigado ante la perspectiva de Frisky y descubrir por qué había llegado a esa conclusión. No había nada que hubiera despertado sus sospechas, y esto viniendo de su novia ciertamente significaba algo. La Cocker Spaniel no desconfiaba de todo el mundo por naturaleza, por lo que solo se limitó a asentir con la cabeza. Por supuesto, todo fue solo por el darle beneficio de la duda, ya que a él le costaba un poco creer en sus palabras. Secretamente exhaló un suspiro de intranquilidad y, después de lo que pensó que sería un momento de vacilación, trató de reprimir su risa. El tono brusco de su prometida demostraba que no bromeaba y no estaba de humor para bromear. Él se sentía un poco culpable por vacilarla con anterioridad, pero no tuvo la oportunidad de pensar en ello por mucho tiempo.
—"¡Tienes que creerme!", exclamó luego de tan larga explicación.
Rad soltó un suspiro exasperado. "Cariño…", empezó diciendo, arrastrando las palabras. "Yo quiero creerte, pero…"
—"Pero, ¿Qué?", preguntó con un tono molesto en su voz.
Él miró como ella levantó una ceja mientras sus labios se fruncían, y al mismo tiempo mantenía una expresión seria. Tragando saliva, y articulando las palabras, dice: "Pero… es un poco… complicado de creer".
Frisky no se tomó bien la respuesta. "¿Vas a defenderlo solo porque es tu hermano?"
—"¡Por supuesto que no!", aclaró, "Solo digo que no me atrevería a acusarlo de algo como eso sin estar realmente seguro".
—"¿Qué acaso no viste lo mismo que yo?", cuestionó.
—"Lo único que vi fue a una chica simpática que es buena amiga de Bandit"
—"¿Y cómo explicas que esté todo el tiempo cerca de él?", volvió a cuestionar.
—"Tal vez se sienta cómoda cerca de él", intentó justificar. "Bandit me habló un poco sobre ella y, por lo que me dijo, no está acostumbrada a reunirse con gente a la que no conoce".
—"¡Ahí lo tienes!", le señaló, "Una cosa es guiarte por lo que él te dijo y otra muy distinta es comprobar si lo que dice es realmente cierto".
Rad puso los ojos en blanco. "Pues yo he comprobado que es una chica algo tímida"
—"¿Tan tímida como para dejar que Bandit la abrace y le tome las manos?", inquirió, "¡Por favor! ¿Cuándo has visto a un hombre hacer eso con una mujer que supuestamente dice ser su amiga?"
Rad dudo por un momento. "Bueno… no conozco mucho las amistades de mi hermano, así que no puedo decirte como trata a sus amigos… Pero si conozco mujeres que tienen ese tipo de actitudes".
Frisky arqueó una ceja. "¿Ah sí?"
—"¡Sí!", asintió, "Verás, en la plataforma donde trabajo hay alguna que otra mujer que tiene los mismos comportamientos que los hombres", comenzó a explicar. "A veces incluso les gusta bromear con ellos…", empezó a reírse al recordar algo. "Es más. Mira. Una vez me acuerdo que estábamos todos juntos en…"
El Heeler mayor se detuvo al ver que su novia ni siquiera le estaba prestando atención, había sacado su teléfono y parecía estar buscando algo.
—"¿Qué es lo que haces?", parpadeó, mirándola con incredulidad.
—"Estoy buscando entre mis contactos…", respondió, sin despegar la vista de su teléfono.
Rad inmediatamente supo lo que pretendía hacer.
—"¡Espera-Espera-Espera!", le quitó el teléfono. "¿¡Vas a llamar a Chilli!?"
—"¡Por supuesto!" Frisky replicó, intentando recuperarlo. "¡Tiene que saber lo que está pasando!".
—"Cariño, ¿No crees que estás tomando las cosas demasiado lejos?", ahora era él quien cuestionaba.
—"¡De ninguna manera!", replicó ella.
Rad hizo un ligero puchero. "¿Podemos... podemos tomarlo con calma?"
—"¿Tomarlo con calma?", enarcó las cejas, "¿Cómo pretendes que lo tome con calma?"
—"Bueno… ¿No has pensado que a lo mejor malinterpretaste la cosas?", preguntó inexpresivamente.
La Cocker Spaniel le dio una mirada fulminante que parecía que en cualquier momento le arrancaría la cabeza de un mordisco.
—"Frisky…"
Ella no respondió. Permaneció inmóvil, de brazos cruzados.
Rad puso los ojos en blanco ante su comportamiento dramático, pero en secreto lo amaba de todos modos. Ella era atrevida, lo mantenía alerta y amaba su ardiente personalidad a pesar de que lo enfurecía, pero sus dulces gestos, lindas sonrisas y ojos cautivadores le hicieron amarla más fuerte de lo que jamás había amado a nadie antes. Le encantaba que ella lo desafiara, pudo ver al instante cómo podía derribar sus muros, ninguna mujer podía acercarse lo suficiente para hacer eso, pero Frisky tenía control sobre su corazón y no estaba seguro de si eso era una bendición o una maldición.
Frsiky se dio cuenta de que Rad estaba cada vez más frustrado, pero aun así se negó a retractarse de sus palabras. También debió haber notado que no llegarían a ninguna parte pronto, porque él gimió con impaciencia antes de finalmente suspirar.
—"Está bien… está bien, Frisky, está bien. Si esa es tu última palabra, entonces no discutiré contigo". Rad le dijo con calma. "Aun así… voy a pedirte algo. Si haces esto por mí, entonces no te molestaré por el resto de la noche, te devolveré tu teléfono y me ocuparé de mis propios asuntos. ¿Suena bien?"
—"... ¿Qué es lo que quieres?"
—"En primer lugar, deberías dejar de ver ese programa donde cazan a los infieles", acusó de buen humor. "En segundo lugar, te pediría que por favor te comportes", la miró con una mirada de preocupación, "Hemos estado planificando este encuentro desde hace días y lo menos que quiero es arruinarlo todo por una sospecha". Hizo una breve pausa. "En tercer lugar, me gustaría que te sientes allá afuera y te relajes un poco. Haz estado trabajando mucho y creo que te mereces un buen descanso".
Frisky parpadeó, preguntándose por un momento si había escuchado algo mal.
—"... ¿Eso es todo?"
—"Sí, eso es todo. No te retrasará mucho y me hará sentir mejor saber que al menos descansaste un poco".
Frsiky dudó. "Pero… ¿Qué pasa si ellos dos…?"
—"¡No pienses en eso!". Rad le interrumpió. "Solo haz lo que te pido y si al final de la noche sigues pensando en eso te prometo que te dejaré hacer lo que quieras. ¿Qué dices? ¿Trato?"
Frisky puso las manos en las caderas, respiró hondo un par de veces y entrecerró los ojos mientras pensaba. Sopesó la propuesta durante unos segundos. Tal vez podía ser capaz de aguantar un tiempo considerable. Y por mucho que no quisiera admitirlo, tomarse un pequeño descanso le parecía una idea muy agradable.
—"...está bien", finalmente suspiró y decidió ceder. "Si eso realmente te tranquiliza... lo haré".
—"¡Gracias!"
Eso finalmente devolvió la sonrisa al rostro de Rad quien, bastante satisfecho, se acercó rápidamente a Friky, colocó sus manos sobre sus hombros y comenzó a conducirla hacia la terraza.
—"Créame, un pequeño descanso al aire libre puede hacer maravillas", aseguró Rad. "Te sentirás mucho mejor cuando te relajes".
A pesar de seguir siendo algo reacia, Frisky dejó que su prometido la llevara hasta afuera. Una vez allí, pudieron ver tanto a Bandit como a Wendy interactuando con Nana.
—"¡Ahí están!", exclamó Nana al notarlos. "¿Por qué se demoraron tanto?"
—"¿Está todo bien?", preguntó Bandit.
—"Sí, es que…", Rad miró a todos lados, "¡Olvidamos colocar las otras cervezas en la nevera!", intentó disimular.
Bandit arqueó una ceja. "¿En serio? Juraría que lo habíamos hecho"
—"¡Sí! ¡Yo también!", sonrió tímidamente, "Frisky no podía encontrarlas y yo tuve que ayudarle a buscarlas y… ¿Qué crees? ¡Las habíamos dejado bajo la encimera!"
—"Oh, vaya…", se lamentó Bandit.
—"Pero no te preocupes, ya las colocamos en la nevera… Aunque no creo que estén listas para para la comida"
—"Descuida, tomaremos otra cosa", hizo un gesto con la mano y pasó a otro tema. "Por cierto, mira lo que le acabo de enseñar a Wendy".
—"Ay no", se sintió avergonzada, "No creo poder hacerlo…"
—"¡Claro que sí!", la animó, "Vamos, que tú puedes".
Tomando aire, Wendy se acercó a la parrilla, agarró la espátula, la pasó por debajo de una de las hamburguesas, esperó unos segundos e hizo un rápido movimiento para levantarla, haciendo que la misma diera una vuelta en el aire y cayera intacta en la parrilla.
—"Lo… lo hice", dijo sorprendida del resultado.
—"¡Lo hiciste! ¡Woo!", la vitoreó aplaudiendo, seguido por los aplausos de Nana.
—"¡Vaya!", exclamó Rad impresionado, "Eso fue increíble"
—"¿Lo ves?", Bandit se acercó a ella, "Te dije que podías lograrlo".
—"Creí que después de haber fallado las otras veces…"
—"No pienses eso", le interrumpió, "Además, ni siquiera fueron tantos intentos. Aprendiste mucho más rápido que yo"
—"¡Sí!", Rad se acercó, "Recuerdo que una vez Bandit intentó hacer ese mismo truco y casi nos quedamos sin comer…", empezó a reírse, "¡Oye! ¿Recuerdas cuando uno de los filetes cayó en la cara de Stripe y terminó estrellándose contra un árbol?"
—"¡Sí!", Bandit se unió a la risa, "¡Eso sí que fue gracioso!"
Viendo a aquellos machos divirtiéndose y, pensando que no tenía otra opción en ese momento, Frisky suspiró y se sentó junto a Nana. Por un breve momento, consideró la idea de simplemente quedarse así durante los siguientes minutos, pero la incómoda sensación de sus sospechas hablaba más fuerte.
Seguramente se debía a lo dolorida y cansada que estaba por la organización, el cuidado de las niñas o los preparativos de la boda, pero la silla se sentía increíblemente bien. En cuestión de segundos, el cuerpo de la Cocker Spaniel se relajó mientras miraba hacia el cielo. Era como si la fatiga de todo el día finalmente la estuviera alcanzando. Incluso el mero acto de cerrar los ojos se sintió especialmente agradable en ese momento.
Quizás Radley tenía razón. Tal vez un pequeño descanso no sería tan malo, después de todo... ¿Estaba alucinando por algo que malinterpretó? Tal vez Wendy no era quien pensaba que era. Tal vez sí se apresuró en sospechar precipitadamente, pero ¿Cómo no hacerlo? El seductor acento de la voz de aquella mujer joven, con su cuerpo esbelto, su sonrisa radiante en su rostro impecable y sus ojos penetrantes le dejó con deliciosos escalofríos recorriendo su espalda. Acaso… ¿Ahora estaba celosa de ella?
"Debo estar volviéndome loca", dedujo finalmente la Cocker Spaniel mientras meneaba la cabeza con incredulidad ante su imaginación. "Tal vez sí haya sido una locura…", se rió para sí misma después de varios minutos de contemplación donde no pasó nada sospechoso. Le preocupaba haber sido demasiado atrevida con su prometido.
—"¡La comida huele bien!", soltó Wendy mientras veía a Bandit dar vuelta la carne.
—"Sí", se rió sin apartar la vista de la comida. "Espero que te guste mi cocina"
—"Podrías servirme una olla de fideos instantáneos y me gustaría, porque tú lo hiciste", sonrió.
Rad se rió. "No lo creo. A Bandit se le conoce por arruinar incluso una olla de fideos", bromeó.
—"¡Oye! Eso no es cierto", protestó.
—"Oh, vamos Bandit", hizo un gesto con la mano. "Se te conoce muy bien por meterte en problemas".
El Heeler azul pone su mejor cara de ofensa, "¿Yo? ¿Meterme en problemas? Nunca".
—"Si nunca significa siempre…", murmura Rad en voz baja. Está lo suficientemente cerca como para que su hermano pueda golpearlo, y lo hace.
—"¡Rad! ¡Compórtate!", amonestó Frisky.
—"Tú también, Bandit", coincidió Wendy.
—"¡Él empezó!", respondieron ambos machos al mismo tiempo y señalándose. Paralelamente sus compañeras ponían los ojos en blanco ante sus actitudes.
—"Parece que algunas cosas no cambian", soltó Nana, riéndose.
En ese momento, Wendy tiene una extraña sensación, saca su teléfono y, al verlo, pone una mirada de disgusto, por lo que rápidamente lo apaga y se lo guarda.
—"¿Qué sucede?", pregunta Bandit al notar su expresión, "¿Está todo bien?"
—"Sí, solo… cosas sin importancia", pronunció, tratando de ignorar el asunto. "¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?".
—"No. Está todo más o menos hecho. Todo lo que me queda por hacer es dorar un poco la carne".
—"¿Cuánto crees que falta?", preguntó Rad.
—"Solo… Unos minutos más", calculó Bandit. "¿Estás hambriento?"
—"Bueno… ¿Un poco? Como todos"
Bandit se giró para ver a Wendy. "¿Tú estás hambrienta?"
Ella negó con cabeza.
—"¿Lo ves?", la señaló con el pulgar mientras miraba a su hermano, "Deberías ser paciente como ella".
—"¿Quién dijo que no lo era?", se cruzó de brazos, "Solo pienso que tal vez…"
Rad fue interrumpido por algo que le cayó en la cabeza: una rama. Rápidamente todos se asomaron por la baranda y vieron a las pequeñas jugando. Aparentemente intentaron bajar algunas hojas del arbol con el rastrillo y accidentalmente habían lanzado aquella rama a la terraza. Rad las regañó medio en broma mientras los demás se reían un poco.
Bandit se paró muy cerca de Wendy, llegando incluso a poner su mano en la parte baja de su espalda. Ella no reaccionó cuando él lo hizo y él pensó que tal vez lo estaba ignorando deliberadamente. Sintiéndose estúpido, estaba a punto de alejarse de ella cuando ella se inclinó hacia él y momentáneamente presionó el costado de su cabeza contra su hombro.
Su corazón dio un vuelco cuando sus ojos se encontraron con los de ella. A la luz resplandeciente de la luna y las luces tenue que habían sido colocadas sobre la terraza y el techo. Sus hermosos y profundos ojos brillaban como los de él. Intentó hablar, pero las palabras no lograron formar y antes de que ella supiera lo que estaba haciendo, tenía sus brazos alrededor de su cuello.
Frisky se sobresalta levemente. Quedó tan absorta que casi se quedó helada en el acto. ¿Estaba presenciando lo que parecía un acto de amor? ¿Realmente no se había equivocado? Ahora estaba más inquieta que antes. Le molesta y no le gusta el mero hecho de que su cuñado esté allí y sabe que probablemente debería mantenerse alejado de esa mujer, pero no puede porque Bandit era como un jodido imán y aparentemente Wendy estaba hecha de maldito metal.
"¿Quieres pruebas? Tendrás pruebas", pensaba Frisky para sí misma mientras intentaba poner en marcha su plan, empezando con hablar con Nana.
—"¿Podrías ir a vigilar a las niñas y ver si están bien?", pidió dulcemente.
—"Sí, ah... claro", se levantó mientras se ajustaba las gafas. "Espera…", se detuvo y miró a su hijo mayor. "Rad, ¿Crees que puedas acompañarme a ver a las niñas?"
—"¿Yo? Ah…", miró de reojo a su novia, quien ponía una cara inocente. Le preocupaba dejarla sola, porque estaba seguro de que algo se traía entre manos. "Claro, no hay problema". Aceptó. No podía decirle que no a su madre, así que la acompañó deseando que su prometida no se metiera en problemas.
Mientras Rad y Nana abandonaban el lugar, Frisky fue hasta la cocina y regresó segundos después con un vaso de agua. Acto seguido, camina hasta Bandit y Wendy y cruza el espacio entre ellos bastante rápido en un intento de parecer inocente e interrumpe su cómodo silencio, además de los pensamientos.
—"¡Wendy! Aquí está tu agua…", dice, con cuidado de mantener la emoción fuera de su voz.
—"Ahh… Gracias", responde algo extrañada mientras recibe el vaso.
—"Estoy segura de que nadie te ha dado nada de agua hasta ahora, ¿Verdad? Mil disculpas por eso"
—"Oh, no hay problema. Gracias", hizo un gesto con la mano mientras se bebía el vaso.
La Cocker Spaniel se permite una rápida mirada apreciativa.
—"¡Ten cuidado!", ella advirtió, "No queremos que haga demasiado frío para ti. Quién sabe qué tendremos que hacer para que... vuelvas a entrar en calor".
Tanto Bandit como Wendy se miraron confusamente. Ésta última no supo cómo responder.
—"Sí… ¿Quién sabe?"
—"¡Sí! ...", Frisky acerca un poco más a ella, "¿Quién sabe?"
Hay una breve pausa mientras ellas se miran fijamente a los ojos, cada uno con una reacción distinta. La Cocker Spaniel ni siquiera sabía cómo empezar. Si debería comenzar.
—"Dime…", pronunció Frisky. "¿Entrenas tanto a hombres como mujeres?"
—"Oh, sí", respondió cortésmente. "A ambos al mismo tiempo"
—"¿También a niños?"
Wendy asintió. "También a niños, aunque no tanto".
—"Y… ¿Cómo te calificarías?"
—"¡La mejor!", Bandit se metió en la conversación.
—"¡Bandit!", lo regañó un poco avergonzada. "Estoy muy lejos de ser considerada como la mejor"
—"¡Pero es cierto!", insistió para luego ver a su cuñada, "Créeme que ella es bastante buena en lo que hace".
Wendy se sonrojo un poco ante el halago, detalle que Frisky notó.
—"Sí realmente es tan buena como dices... Yo… creo que hay muchas cosas que podríamos discutir".
—"¿Estás interesada?", dijo a sus ojos curiosos.
—"Pues… tal vez", mintió para seguir el hilo de la conversación. "Dicen que ese entrenamiento te ayuda a fortalecer el cuerpo y la mente"
—"¡Oh! ¡No tienes idea!", exclamó con emoción. "Deberías intentarlo si tienes la oportunidad. Créeme que puede hacer maravillas"
—"Creo que puedo imaginármelo…", soltó al aire.
—"Oh sí. A todos los que he ayudado han quedado satisfechos"
—"Satisfechos, ¿Eh?", dijo con cierto interés, "Cuéntame un poco"
—"Bueno, no hay mucho que contar", frunció un poco los hombros, "Solo me han felicitado por el trabajo que he hecho, e incluso me lo han agradecido varias veces"
—"Vaya, parece que Bandit sí estaba en lo cierto después de todo"
Wendy soltó una risita nerviosa mientras Bandit exclamaba un "¡Te lo dije!"
—"Realmente creo que es un entrenamiento interesante…", dijo, medio mintiendo, "Pero nunca llegué a practicarlo porque no tenía suficiente dinero para comprar las colchonetas, los aros, los bloques, las pesas o las pelotas de auto masaje"
—"Pareces que tienes algo de conocimiento" dijo, levantando un poco las cejas.
—"Digamos que me gusta informarme un poco", levantó las manos al aire, "Entonces, dime, ¿Fue hace mucho que empezaste a dar clases?"
—"Mmm sí, no lo sé. Es una larga historia", dijo, tratando de alejarse del tema.
—"Bueno... Escucha", dudó. Wendy la miró fijamente inquisitiva "Solo creo... creo que deberíamos ponernos al día. Parece que hay mucho que contar. Y odio ser portadora de malas noticias, pero tengo que...", hizo una pausa, "¡Ay!", se llevó las manos a la cabeza, como si hubiera olvidado algo "Realmente quiero seguir hablando, para saber tu historia".
—"¿En serio?", su rostro se iluminó, "A mí también me encantaría seguir hablando".
—"Sí, pero ¿Sabes qué? Olvidé por completo hacer las ensaladas"
—"¿Qué?", Bandit volvió a meterse en la conversación. "¿No las habían preparado?"
—"¡No!", aseguró ella, "Es que con todo este asunto de las cervezas… me olvidé", hizo un pucherito. "Pero… ¡Espera! ¿Qué tal si...?", Wendy la estaba mirando, leyendo su expresión. Casi sintió que ella esperaba que le hiciera la pregunta: "... ¿Qué tal si me ayudas a prepararlas? Será rápido y estaremos más tranquilas hablando en la cocina. Realmente quiero escuchar toda tu historia…".
Rad tose levemente detrás de su prometida. Ella no voltea al instante.
—"¿Está todo bien aquí?", preguntó el Heeler mayor, con cierto tono serio.
—"¡Rad!", Frisky volteó, manteniendo su mirada inocente. "¡Qué bueno que llegaste! Justo Wendy me iba a ayudar a preparar las ensaladas".
—"¿En serio?", arqueó una ceja.
Wendy asintió. "Me parece una buena idea para ayudar"
—"Bueno, será mejor que se apresuren", recomendó Bandit, "En unos minutos más esta carne estará lista".
—"Rad, ¿Qué te parece si mejor tú ayudas a Bandit a poner la mesa?", sugirió Frisky.
—"Ah… sí… seguro".
—"Solo no vayas a tirar ningún plato", dijo Bandit en broma.
Frisky y Wendy abandonaron la terraza, dejando solos a ambos machos. Ahora la Cocker Spaniel tendría un breve momento de privacidad con la chow-chow y debía darse prisa antes de que su prometido entrara. Wendy se volvió hacia ella.
—"Entonces… ¿Crees que todas estas verduras alcancen?", comenzó, enviándole a Frisky una sonrisa amable.
—"¡Oh! ¡Por supuesto! No tienes de qué preocuparte".
Ambas se enjuagaron las manos y se pusieron a preparar las distintas verduras. Wendy no paró de hablar en ningún momento sobre su profesión o de la gente a la que entrenaba, mientras comenzaba a preguntarse nerviosamente si las ensaladas que prepararían eran suficiente para alimentar a los ocho.
La Cocker Spaniel escuchó la suave voz de la chow-chow, además de su seductor acento, pero aun así no le prestaba atención a lo que decía. En todo momento estuvo pendiente de que su prometido no entrara a la cocina. Cuando había pasado un tiempo considerable, y al notar que estaría ocupado un buen rato, finalmente Frisky empezó con sus averiguaciones.
—"Sabes que Bandit está casado, ¿Verdad?"
Wendy asintió sin mirarla. "Lo sé"
—"Y… También sabes que tiene dos hijas, ¿Verdad?"
Wendy volvió a asentir sin mirarla. "Sí, lo sé"
—"Y… supongo que también sabes que él ama mucho a Chilli y a sus hijas… ¿Verdad?"
La chow-chow permaneció inmóvil por unos segundos mientras intentaba descifrar lo que la Cocker Spaniel estaba parloteando.
—"Bandit tiene una familia hermosa que ha formado durante años gracias al amor, cuidado y cariño que le tiene, y estoy segura de que él haría todo por ellas…"
—"¿Qué estás tratando de decirme?", preguntó Wendy interrumpiéndola, alzando ligeramente una ceja.
—"¡Oh!", pronunció Frisky, inclinándose hacia adelante. "Creo que sabes perfectamente de lo que estoy hablando"
Hay una breve pausa mientras se miran fijamente a los ojos, cada una desafiando a la otra a ser la primera en moverse. Wendy simplemente volteó y continuó preparando las ensaladas.
—"Entonces…", dijo cruzándose de brazos, "¿Vamos a hablar de eso o no?"
—"¿Hablar de qué?", preguntó al aire, nuevamente sin mirarla.
—"Wendy, por favor, todos somos adultos aquí", había cierta contrariedad en su voz, pero también interés. "¿Acaso no estás saliendo con alguien?"
Wendy ladeó la cabeza. "Bueno… en cierto modo. Yo… es ciertamente complicado".
—"¿Complicado?", dijo Frisky, levantando una ceja. "¿Ciertamente no estás involucrada en nada peligroso?"
Ese tono. La forma en que levantaba la ceja. La Cocker Spaniel le insinuaba algo.
—"...Es una larga historia", pronunció Wendy después de un rato.
—"¿Qué? ¿Acaso no has tenido algún pretendiente?"
—"¡Claro que sí!", tuvo que contener la mirada ante eso. "He salido con varios..."
Frisky se burló. "¡Seguro que sí!", dijo. "Puedo imaginármelo perfectamente, pero ese no es el punto. La cuestión es que ahora te estás involucrando en algo peligroso: estár con un hombre casado"
Wendy se quedó sin palabras, lo cual fue peor, porque Frisky siguió hablando, a pesar de las débiles y ahogadas protestas de la chow-chow para que se detuviera.
La tensión en el aire ara palpable. La chow-chow se estremeció. La seriedad en la voz de la Cocker Spaniel y su mirada fulminante solo hicieron aún más aterrador el entorno.
—"Sea lo que sea que tengas con Bandit, se termina aquí mismo", dice en serio. No es una broma, ni un comentario sarcástico. Ella habla jodidamente en serio y se asegura de que ella entienda que lo hace mirándola directamente a sus grandes ojos marrones. "No quiero que nadie salga lastimado".
—"Frisky…", pronunció, pero ella la interrumpió.
—"Chilli es mi mejor amiga, y yo haría todo por ella. No me importa a quien tenga que enfrentarme, con tal de verla feliz soy capaz de todo".
—"Frisky…", intentó protestar, pero ella nuevamente la interrumpió.
—"Solo considéralo. Ella tiene una familia con quien pasarlo bien y nosotras también", dijo, señalando a su alrededor.
Wendy prorrumpió disgustada. "¿Qué te hace pensar que él y yo…?"
—"Los vi juntos", interrumpió. "Vi como lo mirabas y estabas tan pegado a él"
Ella inclinó la cabeza, entendiendo de dónde venía el asunto, pero no sabía si podría contestarle sin perder los estribos. Era un asunto tan grave y sólo pensarlo la asustó un poco. Ella no quería simplemente decirle lo que pensaba, también deseaba callarla a toda costa.
—"Ahora responde…", puso las manos en la cadera y le dedicó otra mirada fulminante. "¿Estás teniendo alguna aventura con él?"
Wendy levantó una ceja hacia Frisky
—"Ni siquiera voy a dignificar eso con una respuesta", respondió rotundamente, volviendo los ojos hacia las verduras antes de cerrarlos una vez más.
—"Eso es porque tengo razón", dijo con aire de suficiencia, y ella simplemente le dio la espalda, sin molestarse en moverse ni un centímetro. Era consciente de que la chow-chow parecía agotada, pero seguía tratando de sonsacarle información. "O ¿Es que acaso hay algo más?", sondeó.
Decir que una expresión de enfado apareció en el rostro de Wendy sería quedarse corto.
—"Para responder a tu pregunta…", dice, haciendo contacto visual y una pequeña sonrisa educada regresa a su rostro. "No hay nada entre él y yo".
—"No te creo…", Frisky negó con la cabeza, "¿Es que acaso no sabes que puedo detectar a las de tu tipo cuando esconden algo?", continúa preguntando mientras Wendy se frota la cara con la mano.
—"No tienes tacto", dice con su mano. Frisky no retira su pregunta.
Cuando Wendy se limitó a mirarla, sintió una extraña especie de cosquilleo en el cuerpo. Frisky volvió a pincharla, suavemente.
—"Solo tengo un poco de curiosidad por saber cómo una mujer tan bella como tú puede estar con alguien que es todo lo contrario a ti. Es decir, ¿Qué viste en Bandit? ¿Acaso no ves que es…?", se detuvo un poco cuando su atención fue captada.
La Cocker Spaniel no pudo evitar captar la mirada rápida y aguda que la chow-chow lanzó hacia ella, como si algo horrible estuviera floreciendo en su pecho.
—"... ah", fue lo único que pudo decir antes de dar un exasperante suspiro y desviar su mirada.
Frisky ladeó la cabeza. "¿Wendy?", preguntó un poco preocupada al notar su reacción.
Wendy parpadeó rápidamente para contener unas lágrimas asomándose. "Creí que ya no tendría que pasar por esto", dijo, esbozando una pequeña y trémula sonrisa, dolorida y triste.
Sonaba muy melancólica. Rota. Frisky la miró por un momento, todavía algo preocupada, antes de que su rostro decayera como la cortina de un mago revelando el truco.
—"Yo no estoy enamorada, y no me voy a enamorar de alguien nunca más…", confesó, cabizbaja.
—"¿Por qué?", preguntó, frunciendo el ceño.
—"Porque no", respondió secamente. "Mejor no hablemos de eso. De todos modos, no me entenderías"
—"Y… ¿Eso por qué?"
Wendy dio un suspiro. "Para entenderme tendrías que vivir una traición…"
Hubo algo en aquella frase lapidaria que parecía que le envió una puñalada al corazón de Frisky. En parte sintió una cálida nostalgia y amor y en parte culpa y dolor. Le dolió tanto como la primera vez.
—"Solo imagínate que crees amar a alguien, confías en él con todo tu corazón, piensas vivir con él toda la vida… y él un día te mira a los ojos para decirte que se merece algo mejor… y resulta que te estuvo mintiendo todo el tiempo".
Wendy miró fijamente a nada en particular, ni siquiera había notado la mirada ligeramente alicaída de Frisky.
—"Odio a los mentirosos… así que no hay más amor ni dolor"
La Cocker Spaniel se sintió conmovida por su sentimiento. Lentamente se da vuelta para hablar con la chow-chow, quien le devuelve la mirada con una expresión ilegible. Su silencio y expresión melancólica es toda la respuesta que necesita.
—"Wendy…", pronunció apenas, sin saber cómo retomar la conversación luego de tanta incomodidad.
—"¿Ahora qué vas a echarme en cara?", protestó, mirándola fijamente.
—"Yo… ah…", tartamudeó con un evidente nerviosismo, "Escucha… Tú dijiste que yo no puedo entender los sentimientos ajenos porque no había sentido el dolor de la traición… Pero eso no es así".
Wendy se sorprendió un poco. "¿Te traicionaron? ¿Quieres hablar de eso?"
—"No, al contrario, yo… quiero escuchar tu historia"
—"No", respondió, con una expresión en blanco formándose en su rostro, "saqué al traidor de mi mente"
—"Y… ¿Cómo lo lograste?"
—"No lo logré. Yo empecé a llamar las cosas por su nombre. La mentira es la mentira. La traición es la traición. No hay que auto engañarse tratando de justificar la bajeza humana"
La Cocker Spaniel casi podía escuchar la palpable decepción en las siguientes palabras de la chow-chow.
—"Cuando te enfrentas a la verdad… todo cobra sentido. Aunque…", suspira, "El dolor en mi alma no ha sanado".
—"Wendy…", intenta acercarse a ella, "Créeme que sé…"
—"¡Sí, claro!", la interrumpió, alejándose un poco. "Para ti es muy fácil decirlo. Tú nunca has sentido lo que yo he sentido"
—"¡Estás equivocada!", murmura fuertemente para luego dar un largo suspiro. "Pasé por un período de desesperación", confiesa finalmente. "Tuve un novio hace tiempo, se llamaba Bosco. Yo… creí que lo amaba y… él decía amarme. Todo estaba bien entre nosotros… o eso creí hasta que…", se llevó las manos a la cara, intentando contenerse. "Él me engañó".
Wendy puede notar por su tono y su reacción que realmente hablaba en serio.
—"Para mí fue un golpe muy bajo", dictó, retirando sus manos. "Desde ese día cambié un poco mi manera de ver a los hombres. Para mí todos eran iguales", apartó la mirada un momento, "Me había hecho la idea de que no importaba lo que pasara, todos tarde o temprano te terminarían engañando", suspiró y se tranquilizó un poco. "Pero cuando conocía a Rad… Todo fue distinto".
—"Tú… ¿Estás felizmente comprometida?", preguntó curiosa.
—"¿Qué?"
—"Dime, ¿Por qué decidiste casarte?", se acercó un poco, "¿Escuchaste trompetas y viste fuegos artificiales o…?"
—"Decidimos casarnos por decisión", fue su tajante respuesta.
—"Pero… cuando lo conociste… ¿Creíste que era el único hombre para ti que en cierta forma cósmica estaban destinados…?"
Frisky la interrumpió. "Wendy, mira…", hace una pausa y mira al techo como si intentara encontrar la respuesta que busca. "Cuando alguien te atrae significa que tu subconsciente es atraído por su subconsciente en forma inconsciente", explicó, "Y lo que consideramos amor son dos neuronas haciendo la pareja perfecta. ¿Entiendes?"
Wendy miró a todos lados, confusa. "Ah… un poco".
—"Por supuesto que yo tenía mis dudas con Rad al inicio, e incluso seguía pensando lo mismo sobre los hombres, pero él me demostró cuan equivocada estaba", le dio una sonrisa comprensiva. "Él me ha demostrado ser una buena persona y es todo lo que yo podría pedir"
Wendy sonrió un poco, pero se llevó la mirada al suelo al hacer una confesión.
—"Antes no me creía muy capaz. Pensaba que nadie creía en mí, pero…", suspiró mientras una sonrisa comenzaba a formarse en sus labios. "Cuando Bandit y yo nos hicimos amigos, todo eso cambio".
Frisky notó esa reacción. Las piezas parecían encajar entre sí.
—"No sé cómo lo hace, pero de alguna manera me ha motivado a creer en mí misma"
—"Sí… he comprobado que él es una buena persona".
—"Él es un gran padre, un buen marido y… un estupendo amigo", suspiró, "Tiene suerte de tener la familia que tiene"
Frisky vio en sus ojos y encontró sinceridad. El pensamiento que tenía de ella al inicio cambió en cuestión de minutos. Por un lado, se sentía bien al comprobar que se había equivocado, pero por el otro… Deseaba no haberlo hecho.
—"Wendy, escucha…", le agarró la mano mientras trataba de encontrar las palabras correctas. "Yo… Lamento haberte acusado de esa manera". Ella sonríe disculpándose, como si estuviera arrepentida.
La chow-chow sacude la cabeza con autocompasión. "Está bien…", le aprieta un poco la mano, "Te perdono".
La Cocker Spaniel murmuró abatida. "No lo digo de dientes para dentro, lo digo porque de verdad me siento mal por lo que hice. Creí que tú eras la…"
Wendy le puso el dedo índice en los labios para callarla. Por su expresión seria parecía que iba a regañarla, incluso Frisky se frunció de hombros para esperar sus filosos pero comprensibles comentarios. Pero todo lo que salió fue una sonrisa sincera y temblorosa, y un "...Solo no volvamos a hablar de eso".
Cuando Wendy retiró su dedo, ambas hembras estuvieron unos segundos en silencio.
—"Hay… ¿Hay algo que pueda hacer para compensarte?", preguntó Frisky, nerviosa, mientras le daba una mirada de disculpa.
—"Solo terminemos con esto, ¿Quieres?", propuso, señalando a las verduras.
Ambas hembras se dispusieron a seguir preparando la comida. Increíblemente, la charla que tuvieron luego fue bastante más tranquila, a pesar del tenso momento de hace unos minutos. Las dos descubrieron que, para su suerte, tenían muchas cosas en común. Compartieron algunas anécdotas, tanto interesantes como divertidas. En medio de la charla, uno de los Heeler entra irrumpiendo.
—"¡Hola, señoritas!", grita emocionado mientras la Cocker Spaniel gira la cabeza y su rostro se ilumina. "¿Cómo va todo?"
—"¡Rad!" ella grita de vuelta. "Las ensaladas casi están listas", sonríe y Wendy se suma a su expresión exuberante con sus ojos marrones brillando.
—"¡Ay! Eres la mejor"
Bandit dio vuelta a las últimas salchichas para comprobar si estaban cocidas y las colocó en una bandeja junto a la barbacoa con los filetes y el pollo. La mayor parte de la familia ya estaba reunida alrededor de la mesa al aire libre, mientras las niñas terminaron de jugar cuando fueron llamadas a comer.
Los miembros de la familia Heeler se habían quedado impresionados por las ensaladas que las mujeres prepararon. Frisky le dio todo el crédito a Wendy. Reconoció que era alguien que hacía cosas con las zanahorias que a nadie más se le ocurriría. Incluso admiraba sus rosas de rábano y los aderezos para ensaladas que creaba. Aunque la chow-chow agradeció el gesto, también se lamentaba no haber comenzado temprano a preparar algunas ensaladas saludables para acompañar la carne. Los demás le hicieron ver que no tenía nada de qué preocuparse.
Ya era de noche y todos estaban rodeados de gran espíritu en la cena. Había una energía frenética zumbando en el estudio. La conversación fluyó con facilidad, aunque parecía estar compuesta principalmente por las cosas raras con las que la familia Heeler tenía que lidiar a diario. Pero considerando como eran ellos, lo extraño era normal.
Las niñas hablan mucho durante la comida. Los demás escuchan y Bandit hace un comentario o una broma absurda de vez en cuando. Wendy suelta una carcajada, fuerte y alegre y algunos no entienden por qué. Y es que a ella le gusta escuchar sus charlas sin sentido. Es relajante de una manera muy extraña. Ella siempre se ríe de los chistes de su vecino como si fuera un artista de monólogos disfrazado de hombre gruñón de mediana edad. Sin embargo, algunos nunca lo han considerado un tipo muy divertido. Como mucho, su sentido del humor sería igual al de un vampiro que duerme en un maldito ataúd y sólo ocasionalmente ve un poquito de luz solar. En cambio, a Wendy parece que no le importa. Se ríe y sonríe y lo hace con tanta facilidad y sin esfuerzo que es como si fuera la maldita diosa de la alegría o algo así. Porque es el hecho de que ella afecta incluso a un hombre como él, que frunce el ceño cada segundo como si su vida dependiera de ello y no ha conocido el significado de la risa hasta, bueno, hasta que Bandit entró en su vida hace exactamente una semana, eso le hace cuestionar la existencia misma de su propio yo.
—"¡Encontramos una flor rara!", dice Bluey con entusiasmo para luego dirigirse a su hermana. "¡Bingo! ¡Muéstrala!"
Bingo sacó de su asiento una flor tipo rosa, de color rojo, hojas simples, con largos pecíolos, lámina muy partida y raíz tuberosa.
—"¡La encontramos cerca de un charco!", dijo Bingo mientras la exhibía.
—"¿Qué tipo de flor será?", preguntó Nana.
—"Es un Ranunculus asiaticus", respondió Judo.
Todos se miraron confusos.
—"Rana… Asia… ¿Qué?", preguntó Rad arqueando las cejas.
—"Ranunculus asiaticus", repitió algo molesta.
Todos se volvieron a mirar confundidos. Rad le pidió la flor a su sobrina y la examinó más de cerca.
—"Es un… ranúnculo", fue su conclusión.
—"¿Qué es eso?", preguntó Bingo.
—"Lo que yo acabo de decir", clamó Judo.
—"Tú dijiste otra cosa", interpeló Rad.
—"Claro que no", prorrumpió la pequeña chow-chow. "Es su nombre verdadero, solo que llamarlo 'ranúnculo' no es muy… "
Wendy inmediatamente le tapó la boca a su hija y se disculpó, intentando pasar a otra cosa, esperando que el tema no escalara a mayores. Luego regañó a su hija en silencio y ésta intentó hacerle ver que no estaba haciendo nada malo, simplemente clarificar la corrección de una palabra. Una vez que la cena continuó sin problemas, Wendy miraba a Bandit y encontraba tranquilidad en su sonrisa y la confianza necesaria para calmarse y olvidar lo ocurrido recientemente. El sabía que ella estaba algo nerviosa, pero, como pasaba últimamente cuando ocurría un momento incómodo, le exudaba una confianza tranquila y sencilla que la hacía sentir segura.
Toda la atención cayó pronto en Rad y Frisky. Había pasado mucho tiempo desde que tuvieron la oportunidad de reír y disfrutar de lo que la vida tenía para ofrecerles. Y esa noche, incluso sabiendo que la boda estaba algo lejana, compartieron los sueños maravillosos que tenían, como el día en que finalmente pudieran reunirse y combinar esfuerzos para un futuro juntos.
—"Me gustaría poder adoptar un animal", dice Rad después de terminar de cenar. Luego coloca el codo sobre la mesa y apoya la mejilla en la palma. "Quizás una serpiente", añade después de pensar un momento.
Frisky se estremece ante la idea. "¡Eso jamás!".
—"Tranquila", pone las manos al aire, "Solo bromeaba", pone una mirada pícara mientras los demás se ríen.
—"¡Cuenten otra vez cuando se conocieron!", pidió Bluey con emoción.
—"¡Sí!", Bingo apoyó la idea.
Frisky no estaba realmente segura al inicio, pero no pudo negarse ante las insistencias de las niñas, por lo que, con ayuda de su prometido, finalmente relató sus hechos mientras se sentía muy orgullosa y feliz por ellos.
—"Yo creo que todo pasa por algo", afirmó tranquilizadoramente después de hablar un buen rato. "Si no me hubiera encontrado con Rad esa noche, y ambos no hubiéramos aceptado cuidar juntos a Bluey y Bingo… Creo que no estaríamos juntos aquí"
Él sonrió con orgullo
—"¿Eso crees? Todavía me siento afortunado de estar contigo". Dejó escapar un pequeño suspiro nostálgico.
Frisky sonrió ante los recuerdos mientras miraba a su novio, luego dirigió su mirada a la mesa. "Creo que nos ayudamos mutuamente. Pero sin él, dudo que estaríamos cenando juntos ahora".
—"¡Frisky!", Rad se quejó. La forma en que se subestimaba a sí misma le molestaba. "¡No digas cosas así! Tú eres mucho mejor que yo a la hora de tomar decisiones".
—"Eso es verdad", Nana se metió en la conversación. "Eres bastante buena a la hora de tomar la iniciativa, incluso participando en el tipo de juegos que les gustan. Y.… probablemente no debería decir esto, pero le ganaste a Rad en algunos de los juegos, y eso que eran para niños pequeños o para adolescentes".
—"¡Ay! Eso me dolió", sonrió. "Pero es cierto". Todos se rieron.
El Heeler mayor dirigió su mirada a la chow-chow.
—"Y ¿Tú, Wendy? ¿Quieres compartir algo sobre tu destino amoroso?"
Wendy se sobresaltó un poco ante esa pregunta, al igual que Bandit y Frisky.
—"La verdad es que… Yo no creo mucho en eso", dijo sinceramente. "Creo que el destino es algo que hemos inventado porque no soportamos el hecho de que todo lo que sucede es por accidente"
—"¡Eso no es cierto!", exclamó Rad.
—"¡Sí!", Bluey asintió. "Todo pasa por algo"
Rad asintió. "Bluey tiene razón. Mira, deja que te explique algo: aunque a veces no hay explicación a todo lo que nos ocurre, eso no significa que las cosas pasan sin razones suficientes. A veces es muy agradable pensar con el tiempo para entender por qué sucedió algo. ¿Me entiendes?"
Wendy puso una mirada neutral. "Creo que sí…"
—"¿Alguna vez has tenido algún momento donde pensaste que todo era una coincidencia?"
Wendy recordó automáticamente todas las veces que se encontró con Bandit y una sonrisa comenzó a formarse en sus labios.
—"Sí…"
—"¿Lo ves? Quizás no era coincidencia, quizás fue por alguna razón"
Wendy asintió lentamente mientras miraba a todos lados. "Puede que tengas razón…"
—"¡Lo de mamá y papá sí fue por algo!", prorrumpió Bluey. "Ellos estaban destinados a amarse"
—"Eso sí me lo creo", Rad asintió. "Sobre todo después de sus fracasos amorosos", todos jadearon al mismo tiempo.
Miran a Bandit, quien levanta las manos y sacude la cabeza. "¡Oigan! No me miren así".
—"¿Tenías novia antes de mamá?", pregunta Bingo completamente en shock.
Rad decide agregar: "Dinos, Bandit ¿Cuál es el número? ¿Seis?, ¿Ocho? O ¿Has perdido la cuenta?".
—"Ja, ja", dijo Bandit con sarcasmo. "Para información de todos, yo no he salido con nadie antes de Chilli", dice tajantemente. "No he tenido exactamente éxito en el departamento de romance, así que no soy un romántico empedernido".
Rad mira su habitual expresión aburrida y dice, con toda naturalidad: "Lo sé". Piensa por un momento. "Y… ¿Cómo invitarías a una chica?"
Bandit arqueó una ceja. "¿Qué clase de pregunta es esa?"
—"Solo por curiosidad"
—"Ah… ya no tengo edad para pensar en esas cosas…"
—"Pero si fueras más joven, ¿Qué harías?"
—"Pues… Prefiero frecuentar a alguien que me agrade… conocerla… e invitarle una copa o…"
—"¿Una rebanada de Pizza?", interrumpió Rad, bromeando.
—"No. A cenar no", Bandit le apuntó con el dedo. "Al menos no precisamente en la primera cita"
—"¿Por qué?", preguntó Frisky.
—"Porque a media cena puedes lamentar haberla invitado", comenzó a explicar, "Pero si es solo una copa… si te agrada… puedes invitarla a cenar", aclaró mientras tomaba agua. "Pero si no, entonces podrás decir 'Bueno, fue genial' y regresar a casa", sonrió, "¿Entienden lo que digo?"
Todos lo miraron extrañamente.
—"Me pregunto si aún funciona así…", puso una mirada nerviosa
—"Nada de eso", Frisky negó con la cabeza. "Es más, ellas invitan"
—"Ya empiezo a darme cuenta"
Después de que terminaron su comida, Frisky recogió los platos. "¿Quién quiere probar un poco de mi pastel de chocolate casero como postre?", preguntó con orgullo mientras las niñas pedían con entusiasmo.
La Cocker Spaniel fue a la cocina a dejar los platos y regresó poco después con apetecible y enorme pastel de chocolate, relleno de más chocolate, cubierto con nata de chocolate con suculentas fresas.
El pastel era sencillamente celestial en sus lenguas. "¡Esto es fantástico Frisky!" murmuró Rad.
Frisky se sonrojó. "Tengo una confesión que hacer…. Mi mamá me ayudó", hizo una mueca. "En realidad, ella hizo la mayor parte. Yo sólo me interpuse en el camino".
—"¡Oh! Bueno, eso no le quita lo exquisito que es"
El pastel estaba demasiado delicioso para que pudieran hablar más, así que terminaron de comerlo en silencio.
Una vez que se atiborraron, Wendy ayudó a Frisky a recoger los platos. Las niñas aprovecharon para ir al cuarto de Bluey a jugar un poco más, acompañadas de Nana. Por su parte, Rad invitó al resto a la sala de estar una vez que terminaran.
La Cocker Spaniel preparó té verde y, junto a la chow-chow llevaron la bandeja.
—"¡Ahora vamos a jugar!", ordenó Rad.
—"¿Por qué elegiste Pictionary?", preguntó Bandit.
—"¡Bueno, es divertido! Además, tengo un arma secreta esta noche". Rad miró fijamente a Frisky.
—"¿Qué estás tramando?", inquirió Frisky, cruzándose de brazos.
—"¡Vamos, cariño! Este es un juego divertido, especialmente cuando es con amigos", se rió Radley. "Solía jugarlo cuando era niño y me encantaba".
—"Sí. Hasta que perdías, especialmente contra mí, yo siempre te ganaba…"
—"Hemos crecido, Bandit", dijo Rad poniendo los ojos en blanco. "¡Apuesto a que puedo derrotarte ahora!"
—"¡No, nunca lo harás!", gritó Bandit con aire de suficiencia.
—"¡Claro que sí!" replicó, "Y, como dije, ¡Esta noche tengo un arma secreta!"
Ambas hembras se miraron algo molestas por las actitudes de sus compañeros.
—"Hombres…", murmuraron al mismo tiempo mientras se reían.
—"De acuerdo", Bandit sonrió desafiante. "Si tú haces equipo con Frisky entonces yo haré equipo con Wendy y ¡Te destruiremos!"
—"Un momento ahí, amigo", le dijo Wendy a Bandit, quien le sonreía dulcemente. "Sé lo que estás tramando, así que juega con Rad porque yo seré el equipo de Frisky".
—"¿Qué?", exclamó Frisky. Wendy le guiñó el ojo y supo lo que pretendía.
Wendy intercambió lugar con Rad, con una sonrisa de satisfacción que compartió con Frisky. "¡Te destruiremos! Ahora serán las mujeres contra los hombres", dijo con una sonrisa juguetona.
Rad miró a Bandit con incredulidad.
—"A mí no me mires", levantó las manos al aire, "Fue su idea", le dijo.
—"Ohhh ya veo", fue lo único que pudo decir Rad.
—"Vas primero", dijo Wendy sonriéndole a Bandit.
—"Claro, veamos qué me sale…", leyó la tarjeta, "¡¿QUÉ?! ¡¿Cómo diablos puede alguien dibujar esto?!"
Wendy sonrió con aire de suficiencia. "¡Hazlo o pierde!".
La noche transcurrió entre bromas amistosas y risas y, después de que los hombres fueran derrotados por completo, comieron y bebieron a satisfacción. Nana y las niñas se unieron poco después.
La sala estaba demasiado llena. Aunque el ritmo era fuerte y poco agradable, las niñas se movían sin ton ni son. Incluso el ritmo de la música parecía darle un color diferente. Había algo primordial, algo profundamente animal, pero muy humano, en la forma en que todos se movían como una ola, arriba y abajo, como la marea, pero pulsantes y fuertes.
De repente, el timbre comenzó a sonar con insistencia.
—"¿Esperaban a alguien?", preguntó Frisky extrañada al notar la hora.
—"Tal vez sea la pizza que Bandit ordenó", dijo Rad en broma.
El timbre seguía sonado, esta vez a intervalos cada vez más seguidos, y acompañados de fuertes golpes.
—"Iré a ver…", dijo Bandit, tratando de levantarse, "Debe ser un vecino molesto"
—"Espera", le detuvo Wendy, "No te levantes, yo iré a ver", se ofreció.
—"¿Estás segura?"
Wendy asintió. "Sea lo que sea, puedo manejarlo"
Ella tomó aire pidiendo paciencia antes de abrir la puerta, y le dieron ganas de cerrarla de nuevo de golpe. Un escalofrío le recorrió la espalda.
Estaba congelada. Su mandíbula se cierra. Sus hombros se tensan. Sus extremidades zumban y su pecho está apretado con respiraciones rápidas porque parece que no puede obtener suficiente aire debido al individuo que se encontraba frente a ella: Un chow-chow macho, de traje y con los brazos cruzados.
—"¿Ri… Richard?", preguntó temerosa mientras aquel macho la miraba furiosamente.
Bandit se asomó un poco. "¿Quién es él?"
Judo se acercó y tuvo casi la misma reacción que su madre. "¿Papá?"
