Capítulo 9: El verdadero show
La tensión en el aire era palpable. Ambos adultos estaban desesperados. El sudor goteaba incesantemente por sus cuerpos. Bandit no sabe qué pensar o qué hacer. Wendy no lograba razonar con claridad. Ni siquiera podía respirar. Todo estaba tan confuso.
Con los ojos bien abiertos, los dos miraban hacia la puerta de la habitación. Bluey estaba hablando, su voz zumbando de fondo. Los ojos de ambos se abrieron aún más cuando se dieron cuenta de que la pequeña estaba intentando abrir la puerta.
Rápidamente el Heeler azul corrió y se apoyó con fuerza a la puerta, impidiendo cualquier tipo de ingreso.
—"¡Papá! ¿Qué pasa?", preguntó la pequeña, preocupada ante el estruendo.
—"¡Bluey! ¡Es que…!", respondió él, claramente nervioso. "¡Acabo de salir de la ducha!"
Bluey enarcó una ceja. "¿Te duchaste a la mañana?"
—"¡Sí!", vociferó, intentando parecer tranquilo. "Es… algo… ¡Algo nuevo que estoy probando para mantenerme despierto!"
—"Oh… Y ¿Funciona?"
—"Ah… No lo sé. Apenas acabo de probarlo, pero… Aún no he terminado y no estoy listo para salir"
—"Está bien, pero ¿Qué pasará con mamá?"
—"Atiéndela y habla con ella. Yo iré en un momento", ordenó, inquieto.
—"¡Claro! Lo haré"
Bandit suspiró aliviado una vez que escuchó los pasos de su hija alejarse por completo.
—"Bien hecho, y ¿Ahora?", cuestionó Wendy.
—"Escucha, este es el plan…", pronunció mientras se dirigía a ella. "Yo las distraeré para que puedas salir de la casa sin que te vean".
—"¿Qué?", soltó, extrañada.
—"Confía en mí, no tardaré mucho".
—"Ahá, y ¿Luego qué?", volvió a cuestionar, esta vez algo molesta.
—"¡No lo sé!", exclamó, sin gritar. "Te llamaré o algo"
Wendy se cruzó de brazos. "¿Me invitas a pasar la noche en tu casa y quieres echarme a la calle luego de estar en tu cama?"
—"¿Qué?", soltó, confuso.
—"¿Acaso tienes miedo de que nos vean juntos?", frunció el ceño.
Bandit hizo un facepalm y luego se frotó la cara. "Wendy, en primera, claro que te invité a pasar la noche; segundo, ni tú ni yo sabemos cómo terminamos aquí; tercero, entiende que esta situación es demasiado complicada para explicar. ¿Qué le voy a decir a las niñas? ¿Qué dormimos juntos? Y ¿Qué pasará si le dicen algo a Chilli? ¿Cómo lo tomará ella?"
Wendy no respondió, solo se le quedó mirando juzgadoramente.
—"Wendy…"
Ella no volvió responder. Miró a otro lado.
—"Escucha, solo haz lo que te digo…", pidió, agachándose hacia el borde la cama. "Al menos por ahora", intentó razonar. "O hasta que descubramos lo que pasó. Pero por favor, no me hagas esto"
La chow-chow se mostraba algo disgustada por la conducta de su vecino. Era extraño. El no poder recordar lo que ocurrió, acabar en la cama del Heeler azul y el que la hija de éste casi los descubre, realmente le preocupaba, pero ¿Por qué parecía molestarse ante la actitud de él de sacarla de la casa y querer ocultarla? Ella no parecía tener intenciones de cooperar y hasta seguía negándose, evitando dirigirle la mirada. Él, sin embargo, le tomó su mano por momento, disculpándose de lo ocurrido. Ella lo miró y vio su rostro arrepentido y angustiante. Reflexionó para sí misma.
—"Está bien…", soltó en un susurro.
Bandit levantó la cabeza. "¿Lo dices en serio?"
—"Sí…", respondió por lo bajo.
—"Gracias…", sonrió un poco.
—"Pero solo porque aún estoy confundida y quiero saber que pasó", aclaró.
Bandit asintió significativamente. "Lo entiendo. Yo también quiero lo mismo, y te prometo que lo descubriremos", dijo con confianza. "Ahora escucha…", empezó mientras se ponía de pie. "Ellas de seguro están hablando con Chilli. Yo intentaré reunirme con ellas en la cocina. Cuando no escuches a nadie será señal para que puedas salir".
—"¿Qué pasará luego de que salga de la casa?", fue su duda.
—"Pues… puedes ir a tu casa y esperar un rato", sugirió. "Luego podrías regresar y hacer de cuenta que viniste de visita".
—"Entiendo, pero… ¿Cuándo averiguaremos lo otro?", fue otra de sus dudas.
Bandit suspiró. "No lo sé. Por ahora necesito que ellas estén lo más distraídas posibles"
—"De acuerdo…", se quitó las sábanas y se levantó de la cama. "Estoy lista".
—"Gracias…", sonrió Bandit. "Oh, por cierto…"
El Heeler azul fue hasta el baño, abrió uno de los grifos y se escuchó salir el agua. Wendy pudo oír un pequeño chillido por parte de su vecino, para luego verlo regresar todo empapado.
—"¿Qué fue eso?", preguntó extrañada.
—"Te… tengo que parecer que… acabo de… de salir de la ducha", respondió, tiritando un poco mientras un escalofrío recorre su espalda. Wendy se rió entre dientes ante tu reacción.
El Heeler azul se acercó a la puerta de la habitación y, antes de abrirla, volteó para ver el rostro algo preocupado de su vecina.
—"No te pongas nerviosa, todo estará bien", aseguró él para luego abandonar su cuarto.
Si tan sólo supiera por qué estaba realmente nerviosa...
Cuando él se despide, ella piensa que esto es una locura y que definitivamente podría estrangular a alguien ahora mismo. Sólo quería liberar su mente, sus dudas y a su vecino mismo del estrés y la tensión en la que este asunto los había sumergido. Este lío no es lo que quería ni esperaba, aunque no puede evitar preguntarse por un momento si pasó lo que realmente pensaba. De ser así, había pasado la noche junto a un hombre, y no cualquier hombre, el esposo de su vecina, y más recientemente su amigo. Es irónico, piensa, que algo como eso no había ocurrido desde que estuvo con su ex. Ni siquiera lo logró con sus citas casuales. Acaso… ¿Ella lo disfrutó?" Sacude la cabeza y cierra los ojos con fuerza. Resistiendo y olvidando la tentación, se acerca hasta la puerta.
Dejando escapar un suspiro de frustración, la chow-chow se volvió hacia un lado para comprobar que no hay nadie. Mientras camina con cautela hacia su destino, respira profundamente, dejando salir el aire lentamente, concentrándose en sus pasos. Izquierda, derecha, izquierda, derecha. Ya estaba cerca de la entrada. Sólo tiene que soportar un poco más así y luego podrá hablar con Bandit tranquilamente, esperando que ese horrible y confuso nudo en su cabeza desaparezca.
—"¡Buenos días, Wendy!", gritó una voz familiar detrás de ella.
La chow-chow se detuvo abruptamente. Ni siquiera tuvo que darse la vuelta para saber quién era.
—"¡Bingo!", dijo, girándose lentamente y dejando atrás su escape. "¡Hola!"
—"¿Qué estás haciendo?", preguntó curiosa.
—"Yo… ah… Acabo de llegar", respondió, arrastrando sus palabras.
—"¿En serio?"
Wendy asintió. "Quería… ¡Hablar con tu padre! Pero… creo que está ocupado, así que… ¡Volveré más tarde!", se expresó con nerviosismo para luego girarse y dirigirse nuevamente a la salida.
—"¡Espera!", Bingo le detuvo.
Wendy se dio la vuelta nuevamente. "Qué… ¿Qué sucede?", preguntó, algo asustada.
—"¿Por qué no te quedas para desayunar?", sugirió sonriendo.
La chow-chow casi se sobresalta con aquella pregunta.
—"Y… ¿Yo?"
—"¡Sí!", respondió mientras se dirigía alegremente a ella, acortando la pequeña distancia que las separaba. "Tienes que probar el desayuno que hace papá"
Wendy se frotó la nuca con nerviosismo. "Ah… no lo sé… Creo que sería mejor si yo…"
—"¡Por favoooooooor!", pidió, apoyándose en ella y poniendo ojos tristes.
A la chow-chow se le hizo difícil resistirse ante el rostro suplicante de la pequeña Heeler. Pensó para sí misma que quizás ya había cumplido con lo planeado con su vecino, por lo que en este momento ya no suponía un malentendido. Ella se encoge de hombros, sonríe y asiente. Bingo festeja y le toma la mano para guiarla hasta arriba, prometiéndole que será el mejor desayuno que probará. Wendy le sonríe, fingiendo estar algo ansiosa. Será un día para recordar.
Mientras se dirigen a la cocina, Wendy alcanza a ver a Bandit teniendo una pequeña pelea de comida con Bluey, y parecía que ésta última estaba ganando a pesar de la fuerza y habilidades de su padre. Tiene un recuerdo agradable de hace unos días, donde justamente ambos habían hecho lo mismo.
—"¡Papá! ¡Mira a quien me encontré!", Bingo anunció su presencia desde la entrada.
"Demonios…". Bandit se quedó helado. No esperaba para nada que su hija se topara con su vecina, y peor aún, que la trajera hasta él.
—"¡Oh, hola Wendy!", dice Bluey, corriendo hacia ella para recibirla. "¿Qué haces aquí?"
—"Yo…"
—"Vino a hablar con papá, pero yo la invité a desayunar", respondió Bingo.
—"Bingo…", pronunció Bandit, acercándose a ellas. "Me dijiste que ibas a buscar algo a la sala", exclamó con una sonrisa forzada.
—"¡Es cierto!", clamó, sobresaltada. "Pero no recuerdo que era…", intentó pensar, sin éxito. "Lo olvidé cuando me encontré con Wendy", fue su palabra final mientras sonreía inocentemente.
Bandit hizo un facepalm. "Oh, Bingo…"
—"Estás de suerte, Wendy. Papá está a punto de hacernos el desayuno", dijo Bluey, mirándola por encima de su hombro.
—"¿En serio?"
Bluey asintió. "Se suponía que tenía que haberlo preparado antes, pero se quedó dormido", le lanzó una mirada burlona a su padre.
—"¡Sí!", soltó Bingo. "Y casi nos perdemos de hablar con mamá"
Ese comentario puso algo incómodo a ambos adultos.
—"Pero… Pudieron hacerlo, ¿Verdad?", preguntó Wendy.
Bluey asintió. "Papá llegó a tiempo para saludarla, pero ella no se pudo quedar mucho tiempo"
—"Oh…"
—"Sí-sí, fue… agradable lo poco que duró", comentó Bandit, mirando a otro lado.
Wendy hizo una mueca.
—"Bueno… ¿Quién está lista para el desayuno?", preguntó Bandit, intentando pasar a otro tema, mientras las niñas daban gritos de entusiasmo.
—"Wendy, ¿Por qué no tomas asiento?", le dice Bluey, señalando la silla frente a ella.
—"Oh… ah… claro", respondió mientras se acercaba a la silla.
—"¡Espera!", Bingo corrió hasta ella, "Déjame ayudarte", dijo mientras le movía la silla hacia
atrás.
Wendy sonrió. "Gracias, Bingo", dice, luego se sienta.
—"¡Oh! Por cierto…", Bluey le acercó un papel doblado a la mitad que tenía varios dibujos. "Este es el menú del desayuno. Elige lo que te gustaría comer", indicó Bluey.
Wendy asintió significativamente. "De acuerdo…".
Al abrir el papel, la chow-chow descubrió que solo había tres opciones: panqueques, cereal con frutas y uno que no lograba descifrar.
—"¿Qué significa este último?", preguntó Wendy, señalando.
—"Oh…", Bluey se acercó para ver más de cerca. "Es un desayuno especial y dietético"
Wendy arqueó una ceja. "¿Dietético?"
—"¡Sí!", se metió Bingo. "Lleva huevos, tomate y queso collage"
—"Cottage, Bingo", corrigió Bluey. "Se pronuncia cottage".
—"¡Sí! Eso", se rió para sí misma.
—"Si quieres una recomendación…", Bluey se le acercó más para susurrarle al odio, "Entre desayunar panqueques con mucha miel y mantequilla, o un huevo con tomate y queso… prefiero los panqueques"
Wendy se rió entre dientes. "Tomaré esa recomendación entonces"
—"¡Y yo también!", exclamó bingo.
Bandit sonríe ante la hospitalidad de sus hijas con su vecina. Pensaba que ellas la pondrían en alguna situación incómoda, pero al verla tan tranquila e incluso participando de sus juegos le da la esperanza de que quizás pueden pasar un rato agradable.
Después de prepararle el desayuno a cada una, todos se ubicaron alrededor de la mesa. Mientras la chow-chow escuchaba a las pequeñas describir los sueños que tenían, no pudo evitar mirar la mano de su vecino, moviéndose sobre el tablero. Su mano fuerte y firme...
Levantó la vista, el Heeler azul también la estaba mirando. Rápidamente, ambos apartaron sus miradas a otro lado. Eso les hizo acabar con su calma interna y recordarles sobre el incidente. Los dos adultos todavía estaban en alerta máxima, ya que era muy inusual seguir como si nada después de un evento como ese.
Trataban de no pensar en eso por ahora. Una simple mirada, un movimiento erróneo o un comentario equívoco e instantáneamente todo se convertía en un desastre incómodo. Wendy se irritaba principalmente, lo que empeoraba la situación y terminaba mirando a Bandit como si fuera el responsable de todo. Si tan solo pudiera decirle lo que pensaba, pero cuanto más deseaba que su mente loca le dejara en paz, más deseaba estar con él.
Durante el desayuno, ambos reúnen energía para volver a tener conversaciones adecuadas. Bluey casi había terminado de agregar mantequilla a una creciente torre de panecillos cuando volvió a hablar.
—"¿Qué tal tu desayuno?", le preguntó a Wendy con curiosidad.
—"Bastante bueno", sonrió para luego a darle un mordisco a sus panqueques.
—"¡Te lo dije!", exclamó Bingo. "El desayuno de papá es el mejor"
—"Bueno, ¿Qué puedo decir?", Bandit puso las manos detrás de su cabeza, bien relajado. "Soy un extraordinario chef"
—"Sí… conozco gente que puede constar esto…", dice Wendy, mirando fijamente a Bandit, con un brillo travieso en sus ojos que hizo que le temblaran las rodillas.
—"Wendy, ¿Cómo es el papá de Judo?", Bluey preguntó al azar.
La chow-chow estuvo a punto de escupir la bebida que estaba tomando. "¿Umm que?"
—"Es que Bingo y yo queremos saber un poco sobre él", declaró Bluey mientras su hermana asentía en confirmación.
El Heeler azul se estremeció. Sus ojos están muy abiertos por la preocupación. "No creo que…"
—"Está bien, Bandit…", interrumpió ella, apoyando su mano con la de él. Luego le sonrió de una manera un tanto incómoda, pero que aun así logró convencerle.
Wendy se tomó un momento para procesar la pregunta, mientras elige cuidadosamente sus palabras.
—"Él es… un hombre importante que… siempre está trabajando…".
—"Eso ya nos lo dijo Judo", manifestó Bluey. "¿Nos puedes contar algo más sobre él?"
—"¿Cómo qué?"
—"No lo sé…", Bluey se puso pensativa por unos segundos. "¿Cómo es él?"
Bandit tragó saliva.
—"Bueno… él… él es… alguien muy… muy elocuente", tartamudeó en respuesta.
Bingo arqueó una ceja. "¿Qué significa eso?"
—"Significa que… es alguien que habla mucho y… a veces se expresa de manera elegante".
—"Oh… ¡Por eso lleva traje!", exclamó Bingo.
—"Osea que no solo se viste elegante, también habla elegante ¡Vaya!", dijo Bluey con asombro.
—"¿Qué más? ¿Qué más?", preguntaba Bingo con interés.
—"Bueno… Le gustan las fresas"
—"Ohh…", suelta Bingo con asombro.
—"Y ¿Él es tan perfecto como dice Judo?", preguntó Bluey.
—"Claro…", responde sin ánimos en su voz. "Es… alguien tan…", inhaló y exhaló, "Perfecto para Judo".
Bandit sabe por qué tiene cuidado. Aunque no le parece justo que, a pesar de las cosas negativas que ella le estuvo diciendo sobre su ex a lo largo de los días, prefiere fingir que es un buen hombre, sin ahondar mucho en el tema, claro.
—"Y, si es tan perfecto, ¿Por qué no estás con él?"
Hasta ese momento el ambiente estaba un poco tenso, pero la pregunta lapidaria de Bluey había hecho estremecer a ambos adultos. Wendy intentaba mantener la compostura a la vez que buscaba las palabras adecuadas.
—"Bueno… Porque… Porque… fue… una decisión que tomé", respondió con un notable nerviosismo.
—"¿Es porque no lo amas?", preguntó Bingo.
Los ojos de la chow-chow se abrieron como platos. "¿Qué?"
—"Eso fue lo que nos dijo papá", indicó.
—"¿Ah sí?", preguntó Wendy, mirando de reojo a Bandit, quien se asustó un poco por su reacción y la pregunta de su hija.
—"Papá nos explicó que si dos adultos que tienen hijos ya no viven juntos es porque no se aman", manifestó Bluey. "Y que no pueden fingir que todo está bien", dijo luego.
—"Oh…", la respuesta pareció calmar un poco a Wendy.
—"También nos dijo que a pesar de que no estén juntos las familias siempre están unidas"
—"Oh, bueno… supongo que tiene razón", dijo, con media sonrisa.
—"¿Por qué dejaste de amarlo?", preguntó Bingo.
Wendy entró en pánico. "Pues…"
—"¡Niñas!", se metió Bandit, golpeando la mesa con ambas manos. "¡Tengo una idea!", exclamó, con una sonrisa fingida. "¿Qué les parece si vemos una obra protagonizada por mí?"
Ambas niñas exclamaron positivamente, olvidándose por completo de las preguntas de hace unos segundos.
—"De acuerdo, solo… Vayan a ordenar su cuarto y yo me encargaré de organizar todo".
Las niñas obedecieron y abandonaron rápidamente la cocina. Bandit dio un largo resoplido.
—"Lo siento por eso…", dijo, mirando a Wendy.
—"Descuida…", hizo un gesto con la mano. "Aunque no me gusta mucho hablar de eso, a veces tenía que prepararme mentalmente para cuando me hicieran preguntas sobre él"
—"Sí, bueno…", se levantó y empezó a recoger los platos. "Ya sabes cómo son ellas a esa edad"
—"Sí, lo entiendo, pero…", se cruzó de brazos. "¿Por qué les dijiste sobre que no lo amaba?"
Bandit hizo una mueca. "Solo les dije la verdad"
—"¿La verdad?", arqueó una ceja.
—"Así es", caminó hasta el lavabo. "Quería ser sincero. Explicarles sobre la separación"
—"Entiendo, pero… ¿Les dijiste algo sobre Richard?"
Bandit negó con la cabeza. "Nada de lo que me dijiste. Esperaba que tú lo hicieras"
—"Oh, bueno… te agradezco por eso"
Hubo un breve silencio entre ambos que solo fue acompañado por el sonido que hacía el Heeler azul al lavar los platos.
—"Y… ¿Qué se supone que harás ahora?", preguntó Wendy.
—"Pues lo obvio…", volteó para verla. "Les daré una obra a mis hijas".
La chow-chow se mostró confundida. "¿Es en serio?"
—"¿Qué tiene de malo?"
—"Bandit…", pronunció, poniéndose de pie y caminando lentamente hasta él. "¿Te olvidas que tenemos un asunto pendiente?"
El Heeler azul se asustó un poco ante el rostro algo molesto de su vecina, pero aun así trató de explicarse.
—"Wendy, claro que no me he olvidado de lo que pasó", aclaró, "Pero ahora mismo tengo algo que cumplir con mis hijas"
Wendy hizo una mueca. "¿Cuánto vas a tardar?"
—"No lo sé…", frunció los hombros, "Supongo que el tiempo suficiente para que se diviertan un rato".
La chow-chow resopló. "Ahá, y ¿Luego?"
—"Luego será cuestión para que se entretengan con otra cosa y podamos averiguar por nuestra cuenta sin que nos interrumpan"
La chow-chow pensó por un momento. "¿Qué haré yo mientras tanto?"
—"Bueno… puedes ir a tu casa y relajarte", sugirió. "A lo mejor estando más calmada puedes tratar de recordar algo. Y no te preocupes, le diré a las niñas que…"
—"Nada de eso", interrumpió abruptamente.
—"¿Qué?"
—"No pienso irme de esta casa hasta averiguar que pasó", sentenció.
El Heeler azul resopló. "¿En serio quieres quedarte aquí?"
—"Por supuesto", dijo con firmeza.
—"Pero… y ¿Si las niñas te vuelven a preguntar cosas como hace un momento?", cuestionó.
La chow-chow frunció los hombros y levantó las manos. "Me las apañaré", dijo como si no le importara. "Además…", se acercó más a él, "Quiero estar en primera fila para ver tu espectáculo", clamó, en un tono zumbón.
—"Ay, no puede ser…", exclamó Bandit por lo bajo.
Más tarde
La chow-chow, junto a las dos niñas, se habían reunido en la sala de juegos. Prepararon unas gradas improvisadas, además del escenario, mismo donde salió Bandit con un curioso disfraz: vestía una peluca algo torcida y alborotada, su sombrero parecía nuevo o de poco uso por la etiqueta que le colgaba, y había un agujero en la parte trasera de su sucio abrigo. Al verlo, Wendy se llevó las manos a la boca, intentando reprimir un ataque de risa.
El Heeler azul procedió a contar la historia de John Shallow, un forajido y hábil pirata que se la pasaba navegando y recolectando tesoros. La gente lo admiraba por su valentía al explorar lugares peligrosos y por su suerte en encontrar hasta las reliquias más inimaginables e imposibles para cualquiera.
A pesar de que se había dado la buena vida y que tenía una fortuna con la que podía descansar para siempre, nunca abandonó el agua, no del todo. No sentía que tuviera derecho a hacerlo. No después de todo lo que había hecho, de las vidas que había intercambiado en su peligrosa vida. Sentía que su corazón pertenecía al mar y que este mismo le correspondía. El Rey de los Piratas no respondía a nadie más que a sí mismo, por lo que se había condenado a sí mismo a una eternidad a viajar por el interminable océano.
En las noches en las que no se despertaba, que eran raras, aunque no del todo inauditas, soñaba con cosas más felices. Viejos recuerdos y buenos amigos, panes y carnes en las mesas de los banquetes, piratas borrachos de ron cantando canciones alrededor de las hogueras.
Un día se despertó por los sonidos de pájaros volando por el cielo. Vio la alegre mañana que era iluminada por el sol en una cálida playa caribeña, donde hubo alguien que le llamó la atención y decidió explorar.
—"Se embarcó en busca de otra clase de tesoro. No dinero, ni joyas, ni oro, sino… una novia", siguió narrando Bandit.
—"¿Una novia?", preguntó Bluey.
—"Así es", asintió él. "A pesar de ser un rufián de los mares, que no le temía a nadie y era despiadado con su espada…", relató, usando un paraguas para acompañar, "El rey pirata estaba solo. Jamás conoció a una mujer"
Bluey y Bingo se miraron sorprendidas.
—"¿No conoció ninguna chica?", preguntó Bluey.
—"Ni a una chica, ni a una dama, ni siquiera a su propia madre", aseguró Bandit.
—"Y ¿Qué pasó?", preguntó Bingo.
—"Bueno… como en todas las comedias, lo más obvio e imaginable: el rey pirata se enamoró de alguien cuyo corazón no le correspondía", alegó la chow-chow.
Bandit se rió entre dientes. "Excepto que esto no es una comedia, Wendy", aclaró, ante el asombro de su vecina.
El Heeler azul siguió relatando que el rey pirata había conocido a una bella damisela, llamada Melody, cuyo apariencia era la que cualquier hombre desearía. A pesar de su aspecto zarrapastroso y la poca educación que tenía a diferencia de ella, aquella damisela se mostró encantada con él. Sus brillantes ojos le guiñaban clandestinamente. Sus amplias y alegres sonrisas significaban entera y exclusivamente para él, incluso sus risas eran todas suyas para que las guardara.
Desafortunadamente, el mar estaba celoso de esta reciente pareja, y quería reclamar lo que pertenecía. Fue así como, una noche en que el rey pirata descansaba en su navío, el mar murmuró en su lenguaje "Despídete de él. No pienso compartir su corazón". Nadie sabe con exactitud que pasó luego de eso, pero el rey pirata, así como su barco, desapareció por completo. La leyenda asegura que, cuando hay tempestad, las olas las provoca el propio pirata luchando con el mar.
La bella damisela siempre esperó por él, incluso se dice que una gran roca, cubierta de sal y de coral, que descansa en las orillas de las playas caribeñas es ella, aguardando por su amor.
Cuando el Heeler azul terminó de relatar la historia, las 3 presentes estaban con la boca abierta.
—"Es… ¿Es todo?", preguntó Bluey con algo de molestia. "¿Dónde está el final feliz?", manifestó.
—"En aquel mundo, al igual que el nuestro, no siempre es justo", intentó explicar Bandit. "Por eso, cuanto antes aprendamos a que, aunque nuestra realidad no sea justa, lo importante es cómo la vivamos y que nuestras acciones sí lo sean con respecto al mundo, antes viviremos mejor"
—"Aburridoooooo", exclamó Bingo.
—"¡Sí! Se supone que todas las historias deben de tener finales felices", profirió Bluey.
Bandit negó con la cabeza. "No, Bluey. No todo tiene por qué ser así"
—"¡Claro que sí!", clamó.
—"¡Uh! ¡Uh!", se sobresaltó Bingo. "Y ¿Si le pones música a la historia?"
Bluey se emocionó ante el comentario. "¡Es una gran idea! Una obra musical".
—"¿Qué?", Bandit reaccionó confuso.
—"Todo es mejor con música", dijo Bluey con convicción. "Ahora canta algo", ordenó.
Bandit se cruzó de brazos. "¿En serio pretenden que cante?"
—"¡Sí!", respondieron ambas al mismo tiempo.
Bandit rodó sus ojos con indignación. "Aunque me gustaría, no puedo improvisar ninguna canción con la historia…"
—" Parece ser que no se sabe muy bien,
Dónde fungió el descortés.
Nada nuevo intentó después "
Los tres Heeler reaccionaron absortos ante la inesperada actitud de Wendy. De la nada se había levantado de donde estaba y se puso a cantar. No es que se quejaran, al contrario, era extraordinario escucharla. Su voz, como de soprano, los había cautivado por completo. Quizás el más impactado era Bandit, quien no dejaba de pensar que su vecina era una caja de sorpresas.
—" Sentir, sintió que se aferra a querer
Tenía como cuestión
Bacilar al mar por su bien "
Continuó cantando mientras se acercaba poco a poco a su vecino quien, suavemente, levantó la mirada para encontrarse con los ojos de color marrón oscuro más expresivos que jamás había visto.
—" Tres eran tres desconsuelos a la vez
Dejar el mar y después
Comprender la notoria del desdén "
Cuando los ojos de Wendy se encontraron con los de Bandit, una amplia sonrisa se extendió por su rostro y envió un fuego a través de las venas de su vecino. Su corazón latía salvajemente en su pecho.
—" Algo fue mal al ir a explorar
Lo grande que era su afán
Mientras sentía
Un nuevo amor
Y la sustitución
Hizo indignar al tifón "
Siguió cantando, con los ojos brillando de diversión. Su reacción sugería que estaba disfrutando muchísimo de lo nervioso que se había puesto Bandit.
—" Cuánta afección y cuánta distinción
Había en su corazón cuando de pronto
¡Todo acabó! Entre aquellos dos
Pero su amor siempre permaneció "
Elevó un poco el tono y un brillo travieso en sus ojos que hizo que el Heeler azul se sintiera cálido por todas partes. Esos ojos cautivadores brillaban con una picardía que él deseaba desesperadamente comprender.
—" Tres eran tres desconsuelos a la vez "
El tiempo pareció alargarse mientras permanecían allí, viéndose cara a cara, hasta que fueron interrumpidos por las niñas que aplaudían y felicitaban a Wendy, mientras que Bandit finalmente se apartó, con el rostro algo enrojecido, y no por el calor.
—"¡Eso fue increíble!", exclamó Bingo sin dejar de aplaudir.
Wendy sonrió e hizo una pose en agradecimiento. "Gracias, muchas gracias".
—"¿Verdad que fue genial, papá?", preguntó Bluey.
—"S-sí", tartamudeó Bandit, con sus ojos revoloteando antes de regresar a los cautivadores ojos marrones de su vecina. "Sí, eres… todo un hallazgo, ¿No?"
—"¿Qué puedo decir?", frunció los hombros y levantó los brazos. "Me gusta cantar de vez en cuando"
—"¡Wendy! ¿Podrías enseñarnos un poco?", pidió Bluey con entusiasmo.
La chow-chow se sorprendió un poco al principio, pero luego pensó por un momento antes de aceptar, mientras las pequeñas celebraban ante la respuesta. Como única condición que puso fue ensayar afuera. Mientras abandonaban el lugar, Bandit detuvo a Wendy por un momento.
—"¿Qué crees que estás haciendo?", él siseó.
—"Mi buena acción del día", respondió ella.
—"¿Tú qué?", arqueó la ceja.
—"Yo me encargaré de mantenerlas ocupadas mientras tú encargarás de averiguar lo que pasó", informó, con seriedad en su tono.
—"Ohh…", comprendió, como si hubiera olvidado por completo el asunto. "Pero… ¿Cómo lidiaras con ellas?"
—"Me las apañaré", respondió secamente.
—"Pero Wendy…", intentó oponerse, pero su vecina le apuntó con el dedo.
—"¡Pero nada! ¡Haz lo que te dije!", ordenó, elevando un poco el tono.
Bandit tragó saliva. "Y… ¿Si no descubro nada?"
—"Entonces luego lo descubriremos juntos", sentenció para luego abandonar el lugar.
El Heeler azul dio un largo suspiro. Quería a toda costa desvelar lo que ocurrió anoche y despejar sus dudas de que no había pasado lo que pensaba. Primero intentó reconstruir el hecho yendo a la sala. Recordaba perfectamente haber dejado en el sofá a su vecina y luego irse a la cama. Todo estaba completamente borroso desde ese punto hasta que despertó con ella. Fue hasta su cuarto, no encontró nada inusual en la cama. ¿Acaso su vecina era sonámbula? Nunca le había comentado nada al respecto y es probable que ni siquiera ella lo supiera, así que podía ser una posibilidad.
Tras un rato sin encontrar ninguna pista ni recordar algo que pudiera ayudarlo, fue hasta la cocina por algo de agua. Allí encontró su teléfono y, al darle un vistazo rápido, descubrió que tenía unas llamadas perdidas, además de mensajes, de su cuñada. Extrañado, se comunicó con ella mientras regresaba a su cuarto.
—"Frisky…"
—"¡Hola, Bandit! Que bueno que contestas. ¿Estás ocupado?"
—"Ehh… Algo, ¿Qué ocurre?"
—"Nada grave, solo quería decirte que olvidé mi cámara en tu casa"
—"¿Tú cámara?"
—"Sí, así es. Con lo que pasó ayer, yo creí que la traje, pero esta mañana me di cuenta de que no fue así. ¿Podrías buscarla? Creo que la dejé en la sala"
—"¿En la sala?"
—"Así es. Mira, en este momento estoy en el centro recogiendo unas cosas. Iré para allá en un rato, ¿De acuerdo?"
—"Ah… claro"
—"Genial, nos vemos luego".
Bandit resopló. Ahora tenía dos problemas que solucionar, aunque uno era más leve a comparación del otro. Primero decidió acomodar su cama y, mientras lo hacía, grande fue su sorpresa al encontrar la cámara de Frisky en su mesita de noche, junto a la lámpara. ¿Siempre estuvo ahí? ¿Cómo es que no la había notado hasta ahora? Y ¿Cómo fue que llegó ahí? Por si las sorpresas no acabaran, descubrió que estaba abierta. Intentó encenderla, pero no respondió. Supuso que le faltaba batería. Rápidamente fue hasta su estudio y buscó algún cable que le ayudara a conectar a su computadora. Afortunadamente, y tras un buen rato probando cables, halló uno que funcionaba. Estaba en lo cierto, la batería estaba muerta. Aun así, pudo acceder al material grabado en el dispositivo. Tenía muy pocas esperanzas con respecto a que la cámara le proporcionara algo con respecto a lo sucedido, pero tampoco tenía nada que perder al revisarlo.
Se puso unas gafas y, con paciencia, fue examinando los videos que había, uno por uno. Presionó el botón de reproducción a uno de los archivos. Inmediatamente la pantalla cobró vida con música y apareció una imagen temblorosa, Frisky manejando la cámara y filmando gran parte de la parrillada del día anterior. Hasta ahí todo normal.
El siguiente video lo extrañó un poco. La cámara mostraba un escenario donde no parecía haber nadie. Por el lugar, supo de inmediato que era su cocina, pero no entendía por qué la filmación estaba en un ángulo desde arriba. Parecía como si la hubieran ocultado. Le tomó un rato darse cuenta que estaba encima del refrigerador. Cuando no vio actividad alguna, adelantó un poco y vio cómo su cuñada y su vecina habían ido hasta el lavabo. Ahí supo que ese momento fue cuando ambas decidieron hacer las ensaladas, pero eso no explicaba por qué la cámara estaba como estaba. Adelantó un poco más y, para su asombro, Frisky y Wendy parecía que estaban discutiendo. Qué raro, pensó, cuando se reunieron ninguna de las dos parecía enojada o molesta, y ¿Cómo es que ni él ni su hermano las escucharon?
" Sea lo que sea que tengas con Bandit, se termina aquí mismo ", pudo oír de su cuñada, como si estuviera regañando a Wendy. Solo le bastó un poco más de revisión para darse cuenta lo que estaba ocurriendo. No podía creerlo. Sabía que Frisky podía llegar a ser un poco ruda a veces y su temperamento era similar al de Chilli, pero jamás pensó que llegaría a esos extremos.
" Solo tengo un poco de curiosidad por saber cómo una mujer tan bella como tú puede estar con alguien que es todo lo contrario a ti. Es decir, ¿Qué viste en Bandit? ", la prepotencia con la que lo dijo hizo molestar de sobremanera al Heeler azul. Parecía como si intentara provocar a su vecina para sonsacarle algo. Verla reaccionar tan angustiante no hizo más que enfurecerlo. Si hubiera estado ahí presente para impedirlo, quién sabe de lo que hubiera sido capaz.
" Yo no estoy enamorada, y no me voy a enamorar de alguien nunca más… ", aquella respuesta tajante de la chow-chow provocó algo dentro de Bandit, algo que le era difícil de describir.
El Heeler azul se calmó un poco cuando vio que la conversación no escaló a más y que ambas hembras empezaron a compadecerse.
" Él es un gran padre, un buen marido y… un estupendo amigo ", él sonrió a medias. La sinceridad de Wendy fue… aceptable, en cierto modo.
El siguiente video eran unas tomas de cuando estaban todos juntos a la mesa. Nada fuera de lo común. Seguía un video de los cuatro jugando al pictionary, hasta que se pusieron a bailar con la música y todo se detuvo abruptamente con la llegada del ex de Wendy.
Solo quedaba un último video. El Heeler azul inhaló y exhaló, sin saber que encontrarse, pero al mismo deseando que no fuera algo malo.
La imagen se centró en Wendy. Parecía que se despertó poco después de que Bandit la dejara en el sofá, había tomado la cámara y se puso a grabarse a sí misma.
" ¿Esto está grabando? ", dijo la apenas entendible voz de la chow-chow. Por su mirada, lucía dócil, somnolienta y desorientada.
" Parece que sí… ", tuvo un ataque de risa. Eso confirmaba que aún estaba bajo los efectos de la cerveza.
Wendy se pasó un rato diciendo incoherencias y cosas inentendibles a la cámara, hasta que en un momento preguntó por Bandit y decidió ir a verlo. La secuencia mostraba como Wendy se levantó como pudo, caminó a las rastras y subió las escaleras. Poco a poco, y con mucho esfuerzo, llegó hasta su destino: el dormitorio de su vecino. Cerró la puerta y se acercó a él.
" Bandido… ", decía mientras le apuntaba con la cámara a aquel macho que dormía plácidamente.
" Bandido… ", volvió repetir, acercándose cada vez más a él. Cuando terminó su camino, el rostro de su vecino llenó la pantalla. Dejó la cámara a un lado e intentó despertarlo moviéndolo un poco.
" mmm… ", pronunció él apenas, aún inmerso en su sueño profundo.
Cuando la chow-chow no pudo lograr su cometido, caminó hasta el otro lado de la cama, se subió y lo intentó nuevamente, pero poco a poco comenzó a quedarse dormida. La cámara se quedó ahí, grabando a ambos en todo momento hasta que se quedó sin batería.
Tras la finalización del video, el Heeler azul se quitó las gafas y resopló, mientras se frotaba la frente.
—"Aquí está la cámara", dijo Bandit, entregándole el objeto a su cuñada.
—"Gracias…", le dio un vistazo rápido. "¿La cargaste?"
—"Sí…", respondió, secamente.
—"Oh, bueno… te agradezco por eso". Miró un momento a ambos lados. "¿Dónde están las niñas?"
Bandit señaló con su pulgar. "Jugando en el jardín"
—"¿Está todo bien?", preguntó por la manera fría y reservada que hablaba.
Bandit asintió lentamente.
—"Bueno… supongo que debo irme", dijo, dándose la vuelta y caminando hasta la entrada.
—"He visto los videos", suelta Bandit.
Frisky cerró sus ojos con fuerza y se giró. "¿Qué viste exactamente?"
—"Frisky…", se cruzó de brazos. "Vi como trataste a Wendy"
—"Te juro que todo tiene una explicación…", dijo, sonando un poco a la defensiva.
—"¿Qué me vas a decir?", preguntó molesto. "¿Qué creías que tenía algo con ella?"
—"Pues… sí"
Bandit resopló. "No puede ser"
—"Entiende, tenía mis motivos para sospechar", espetó.
—"Te entiendo, pero no está bien lo que hiciste", replicó.
—"Y ¿Qué querías que hiciera? ¿Esperabas que te preguntara si engañabas a Chilli y luego decirme 'No' y creérmelo?", intentó justificarse. "Ponte en mi lugar"
Hay un breve silencio incómodo. El Heeler azul se siente ridículo al tener esta conversación con su cuñada. Ambos son adultos y se suponía que a la edad que tienen ya deberían aprender a lidiar adecuadamente con la culpa fuera de lugar. Pero aun así se sienten como si fueran niños regañados por sus madres.
—"Espera… ¿Por qué estabas revisando los videos?", pregunta la cocker spaniel después de un rato y al percatarse de ese detalle.
Bandit suspiró. "Ocurrió algo anoche", dijo, mirando a otro lado.
—"¿Ocurrió?", arqueó una ceja.
—"Fui a ver a Wendy…", comenzó diciendo. "Quería asegurarme de que estuviera bien. Sé que discutió con su ex y… por lo que ella me dijo, tiene una relación tormentosa con él aún después de separarse"
Frisky notó la manera angustiante en que su cuñado relataba los hechos.
—"La traje aquí. Intenté hablar con ella para que se sintiera mejor. Tomó… Unas cervezas y… luego…"
—"¿Luego qué?", le preguntó, y la expresión de sus ojos le provocó un escalofrío en la espalda.
Bandit suspiró. "No quería que volviera a casa luego de haber bebido tanto, así que la acosté en el sofá y… al día siguiente amaneció en mi cama"
—"¡No puedo creerlo!", exclamó, dándose un golpe en seco en las piernas. "¿No te advertí que tuvieras cuidado? ¿Acaso tienes una idea de lo grave que es esto?", le recriminó, elevando su tono. "¿Por qué tuviste que traerla? ¿Qué pasara cuando los demás se enteren? Y ¿Si ella queda emba…?"
—"¡NO PASÓ NADA!", vociferó, interrumpiéndola abruptamente.
La manera en que el Heeler azul le dijo eso a la cara, la hizo estremecer. Nunca lo había visto así de furioso.
—"Descubrí la cámara en mi cuarto", dijo, tratando de calmarse mientras se alejaba un poco de ella. "Al parecer se puso a grabar aún en ese estado. La grabación de lo que ocurrió está en la cámara. De no haber sido por eso nunca hubiéramos sabido que pasó", indicó. "Y sí, ya sé lo que vas a decir, que soy un tonto. Sí, tal vez lo sea, pero soy un tonto que también se preocupa por sus amigos. No pensaba abandonarla luego de lo que le pasó. ¿Acaso tienes idea de lo que ese sujeto le hizo?", manifestó, mirándola seriamente.
La cocker spaniel no respondió, solo se quedó mirando a su cuñado por un rato. Definitivamente nunca lo había visto en ese estado.
—"Escucha, depende de ti decirle a Chilli sobre esto o no", señaló. "Pero ten por seguro una cosa: Yo jamás le haría algo indebido a Wendy y menos en ese estado", dijo con firmeza.
—"Entiendo…", suelta ella como un susurro.
—"Y antes de que me preguntes: sí, lo volvería a hacer", exclamó. "La volvería a traer y la volvería a dejar aquí si es necesario. Haría cualquier cosa por ayudarla", sentenció.
Ella lo mira con esos ojos juzgadores y nota que él lo dice con toda honestidad. Lo sabe. Ella se siente culpable, pero no le importa, tiene que hacer algo para terminar con esto, rápido.
Ella se aclara un poco la garganta. "Bandit…", su tono es incierto. "Mira, yo… no diré nada si tú no dices nada".
—"¿Estás hablando en serio?", Bandit frunce el ceño, al igual que ella.
—"Por supuesto que sí", se apresura a responder.
Una mirada de confusión se forma en su rostro. "¿De qué se trata todo esto?"
—"Si viste el video completo ya sabrás que me disculpé con Wendy", empezó diciendo.
Bandit asintió. "Sí, lo sé, pero aun así…"
—"Aun así estuvo mal lo que hice", interrumpió, completando la oración. "Lo sé. Solo te pido que me entiendas. Así como tú harías lo que sea por tus amigos, yo haría lo mismo por Chilli", dijo con sinceridad. "O… ¿Acaso tú no harías lo mismo que yo si tuvieras las sospechas de que engaño a Rad?"
—"Tú nunca engañarías a Rad", respondió con convicción.
—"¿Cómo estás tan seguro de eso?", cuestionó, levantando una ceja.
—"Porque lo amas", dijo, con una sonrisa comenzando a formarse. "Y él también te ama"
Frisky sonrió y levantó las manos al aire. "Está bien, me atrapaste".
Ambos se rieron brevemente.
—"Gracias de nuevo por la cámara"
—"Ni lo menciones".
La cocker spaniel abandonó la casa y el Heeler azul la vio irse mientras suspiraba y reflexionaba sobre lo ocurrido.
Wendy estaba viendo el video junto a Bandit en la computadora de éste. Se sentía avergonzada por el principio, y cuando llegaron a la parte crucial, ambos se mantenían alejados el uno del otro.
—"Así que… eso fue lo que pasó…", dijo ella por lo bajo, mirando a otro lado.
—"Sí, parece que sí", dijo él sin mucha emoción.
Hubo un breve momento de silencio que Bandit rompió mientras se reía con cariño.
—"Si te soy sincero… quizás podrías entrar a un reality show", soltó a modo de broma.
Ella pone los ojos en blanco.
—"Quisiera recordarte que no estaba en mis cabales debido a la bebida", le recriminó.
Él se ríe mientras ella lo mira y él levanta las manos en señal de derrota. "Oye, tranquila nos pasa a todos".
—"Supongo…", susurró molesta y luego suspiro. "Bueno. Ya está todo claro. Supongo que ya no tengo nada que hacer aquí. Que tengas un buen día. Y saluda a las niñas mi parte, ¿De acuerdo?", dijo mientras comenzaba a caminar hacia la puerta.
—"¡Wendy, espera!", él la llama.
La chow-chow se detiene y voltea. "¿Sí?"
—"¿Adónde irás ahora?", preguntó, levantando la cabeza para hacer contacto visual.
—"A mi casa, ¿A dónde más?".
—"Bueno… ¿Qué te parece si…?", comenzó él, respirando profundamente. "¿Te quedas aquí?", suelta con un notable nerviosismo.
Ella piensa en la pregunta por un momento. Su corazón late con fuerza. Su piel hormiguea. Tiene la cara sonrojada.
—"¿Estás hablando en serio?", cuestionó en tono zumbón.
—"No, tienes razón. Lo siento. Sólo fue una idea descabellada", respondió rápidamente él para luego mirar a otro lado.
Dado que habían estado envueltos en una situación bochornosa y delicada, con sus propios pensamientos culpables, no es de extrañar que Bandit sintiera como si estuviera caminando hacia su tumba. Wendy lo vio intentando ocultar la vergüenza en su rostro, cosa que se le hizo adorable. Se acercó y extendió su mano para tomar la mano de su vecino y entrelazó sus dedos.
—"Bandit, no puedes hacer una pregunta como esa e inmediatamente pedirme que lo olvide".
El agarre de Wendy fue firme y confiado, su pulgar acarició suavemente el dorso de la mano de Bandit, provocando un agradable escalofrío por su brazo.
El Heeler azul suspiró. "Bueno... Pensé que… podía ser una buena idea. Digo… Solo sería hasta que volviera Judo"
—"Gracias…", resopló, "Pero ya me he acostumbrado a vivir sola".
—"Pero no tienes seguir haciéndolo", discrepó.
—"Y ¿Qué pasará si se repite lo de esta mañana?", cuestionó. "Tuvimos suerte de que esto no pasara a mayores"
Bandit volvió a suspirar. "Supongo que tienes razón…"
Hay un silencio en el estudio. Ambos se quedan ahí, completamente inmóviles sin decirse absolutamente nada. Sin embargo, el agarre de manos aún sigue presente. Ella mira el rostro de su vecino antes de apartar la mirada nuevamente.
—"¿Puedo preguntarte algo?"
Bandit asiente. "Por supuesto"
—"Si no estuvieras dormido y si yo…", ella duda un poco antes de continuar. "Si yo te lo hubiera pedido, tú… ¿Habrías aceptado?"
—"¡Por supuesto que no!", vocifera él, tropezando con sus palabras en su prisa por asegurarle que no pensó ni por un momento aquella pregunta. "¡Yo jamás-jamás-jamás haría…!"
—"Tranquilo, respira", interrumpe, preocupada. "Te creo, es solo que…", su voz se apaga y su rostro parece inusualmente inseguro.
—"¿Sí?", pregunta sin aliento.
La chow-chow suspira y sus ojos ruedan hacia varios lados antes de poder mirar al Heeler azul a los ojos con pena.
—"Ningún hombre había sido tan bueno conmigo sin… esperar recibir algo a cambio", confiesa, cabizbaja
Bandit puso una mirada angustiante. "Wendy, yo nunca me aprovecharía de ti, y menos en ese estado", dice con sinceridad.
La voz del Heeler azul atravesó sus pensamientos y, por un segundo, tuvo la certeza de que su corazón se detuvo.
—"Gracias", su voz es suave y sus ojos intensos.
Ambos se quedaron mirándose en silencio. Wendy sintió que una repentina calma la inundaba. Sin embargo, su tranquilidad se arruinó cuando su teléfono sonó, retirando su mano del agarre. Al revisarlo, hizo una mueca de disgusto.
—"Es él, ¿Verdad?", preguntó Bandit al notar su reacción.
Wendy asintió.
—"No lo atiendas", le recomendó.
—"La última vez que no lo hice, vino hasta aquí y arruinó la fiesta", le recordó para, acto seguido, contestar su teléfono. "Richard…", dijo y puso una mirada confusa con una aparente pregunta que su ex le hacía. "No. Claro que no. ¿Por qué?". Se quedó en silencio un rato y parecía que se había sobresaltado. "¿Qué?", preguntó como si estuviera horrorizada. "Por favor dime que es una broma…", se quedó en silencio por otro rato.
El Heeler azul notó como su vecina se había quedado de piedra. Le preocupaba lo que estuvieran hablando. A juzgar por su rostro, era obvio que nada bueno estaba pasando, lo cual lo hizo desesperar más.
El teléfono de la chow-chow cayó. Ella se llevó las manos a la cabeza y casi se tira al suelo, pero su vecino la detuvo rápidamente.
—"¡WENDY! ¿¡QUÉ PASÁ!?", preguntó asustado.
La chow-chow sollozaba. Le costaba respirar con normalidad.
—"Judo escapó…"
