Cuánto tiempo, ¿eh? Lo sé, ha pasado un buen rato, pero como mencioné antes, nos veríamos nuevamente en 2025. Sé que es tarde, pero quiero aprovechar para desearles lo mejor. Espero de corazón que este año se cumplan todos sus sueños y metas, al igual que yo me esforzaré para alcanzar los míos. Que este nuevo capítulo de nuestras vidas nos traiga todo lo que hemos estado buscando, y que sigamos creciendo y superándonos cada día. ¡Vamos con todo este 2025!

Panzer693: Para este punto sabemos que el señor brócoli uso su esencia para esenciar el mundo de DxD, ¿Que más podría añadir? Supongo que si quieres saber que tan intensa fue su esencia tendrás que espera capítulos más.

Maximum Rhapsody: El especial es parte de la historia y créeme, el en siguiente capitulo, esto se va a descontrolar.


Capítulo 17: Bajo el Cielo Estrellado

Frio, demasiado frio…

Una figura enigmática se encontraba de pie en lo alto de un acantilado, rodeado por las montañas nevadas que se extendían hasta donde la vista alcanzaba. El viento helado azotaba su rostro llevando consigo la furia de la tormenta, pero él permanecía imperturbable, como si el frío no tuviera poder sobre él. Su figura, envuelta en una capa oscura que se ondeaba con el viento, se destacaba contra el gris y blanco del paisaje. Sus ojos verdes observaban el horizonte con una serenidad perturbadora, como si contemplara algo más allá de la fría extensión que se desplegaba ante él.

Este enigmático ser es una de las entidades más fundamentales de la mitología nórdica, el antagonista definitivo cuya existencia está marcada por un destino oscuro. Su llegada estaba predestinada a desatar una ola de miseria y sufrimiento, arrastrando consigo la destrucción allá donde pusiera un pie. La encarnación en persona del caos y la fatalidad

"Loki"

El dios del engaño no era un ser que necesitara el calor de un hogar o la comodidad de un refugio; el clima extremo, la tormenta interminable, eran solo una trivialidad para él, algo que ni siquiera merecía su atención. Para Loki, la naturaleza misma era solo otro juego en el que podía intervenir si quisiera hacerlo, una ilusión que él podía manipular a su antojo.

En su rostro se reflejaba una sonrisa enigmática, como si estuviera disfrutando de algún pensamiento oculto, uno que nadie más podría entender. La quietud de su postura, la calma con la que observaba el mundo helado a su alrededor, contrastaba con la turbulencia interna que él mismo generaba en los hilos del destino.

—Veo que has acabado mi encargo de manera satisfactoria —Respondió la deidad como si estuviera complacido, al escuchar unos ligeros pasos que se aproximaban detrás suyo, —. Parece ser que esta vez te tomo menos tiempo de lo esperado. A eso llamo profesionalismo y eficiencia...

Un enano, de complexión baja y de aspecto famélico, caminaba con pasos lentos, como si cada movimiento le costara más de lo que debería.

Llevaba una capa de terciopelo negro, bordada con hilos dorados que brillaban débilmente a la luz de la tormenta, y un cinturón de plata adornado con gemas oscuras que emitían un resplandor tenue, casi fantasmal. Pero lo que realmente llamaba la atención era su rostro: arrugado y marcado por cicatrices, como si hubiera pasado por innumerables batallas, pero también como si la muerte misma estuviera acechando en su aliento.

Su piel era muy pálida, y sus ojos estaban hundidos en sus órbitas, reflejaban una luz apagada, como si la vida misma estuviera desvaneciéndose de él. Su barba que en tiempos mejores había sido espesa y bien cuidada, ahora colgaba desordenada, con mechones de gris y blanco manteniéndose entrelazados, algunos cayendo en hilos finos que daban la sensación de que podría desmoronarse con el más mínimo toque.

A pesar de su demacrado aspecto, su porte no perdía su aire de dignidad, como si su alma aún conservara la nobleza que sus ropas reflejaban.

—Olvidemos las formalidades y el falso respeto —Respondió el aludido sin sentirse en lo más mínimo ofendido, pero con mucho desdén en sus palabras—. Sabes tan bien como yo que a tus ojos soy poco menos que basura, así que deja de intentar ser cortes.

El dios rio ante la contundente respuesta del enano, razón no le faltaba, el enano no decía nada más que la verdad.

—Primera vez que estamos de acuerdo en algo, anciano decrepito —Respondió Loki de manera mordaz, tratando de humillar lo más que se pueda al endeble ser frente a el—. Y además debo recordarte que todo lo que has hecho en tu miserable vida no ha sido digno de respeto.

El enano no mostró reacción alguna ante las palabras de Loki. Su rostro mantenía una expresión impasible, como si estuviera acostumbrado a los insultos y la burla no solo del dios en cuestión si no de muchos seres más a lo largo de los eones. No había ira en su mirada, solo una calma perturbadora que parecía desafiar la misma naturaleza del dios.

—El respeto es un concepto que esta prostituido hoy en día —Dijo el enano con voz rasposa—. Es muy difícil ganárselo con acciones heroicas e incalculables sacrificios, y muchas veces fracasas. Aunque algunos charlatanes se lo han ganado de forma más fácil través de discursos vacíos y carentes de valor. Es gracioso si lo vez de esa manera.

Loki arqueó una ceja, su mirada reflejo una mezcla de curiosidad y escepticismo. El enano hablaba como si tuviera más que una simple perspectiva de la vida, como si las cicatrices de su cuerpo fueran solo una pequeña muestra de la vasta oscuridad que albergaba en su alma.

Pero era un ser inferior, a fin de cuentas, lo que piense y lo que sienta, le importa entre poco y nada.

—Interesante tu teoría muy interesante... —murmuró Loki mostrando desinterés absoluto en las palabras del enano —. Aunque me encantaría más escuchar tu estúpida y fantasiosa pesuda filosofía digna de un don nadie que se cree más de lo que es. Temo que tengo asuntos mucho más importantes que atender. —Tras decir esas palabras, Loki extendió la mano con impaciencia—. ¿Y bien? ¿Puedo ver los frutos de tu trabajo?

El enano saco una misteriosa caja de su elegante atuendo dicha caja estaba de pieles y otros materiales de desconocida procedencia. Loki lo tomó con calma y lo desenvolvió con paciencia, una sonrisa de locura apareció en su rostro al ver el contenido. Era exactamente lo que había esperado obtener. Un poder tan inmenso que incluso Asgard temía.

Dentro, una caja azul y un anillo dorado. Este último artefacto, sin duda, era el más peligroso de todos. Loki lo tomó entre sus dedos, admirándolo con una mezcla de fascinación y desdén. Era hermoso, sí, pero al mismo tiempo, tan maligno. Una verdadera obra de arte, que brillaba con una luz propia, a pesar de la falta de sol o estrellas. Desbordaba una energía oscura, inmensa y peligrosa. Este era el poder que necesitaba para cumplir con su destino.

—Esos son los artefactos más peligrosos que he creado en todos mis siglos de existencia —dijo el ser con una parsimonia inquietante en su voz—. Son poderosos, majestuosos, y, sobre todo, malignos. Dignos de alguien como tú.

Loki observó el anillo dorado con una sonrisa demencial, como si el poder que emanaba de él comenzara a satisfacer una necesidad insaciable en lo más profundo de su ser. No era un simple objeto; era la manifestación tangible de todo lo que había anhelado:

"Poder absoluto, caos incontrolable, y una fuerza imparable que ni siquiera los dioses de Asgard podrían hacer frente"

No necesitaba palabras para comprender lo que el artefacto representaba. La magia que fluía de él era como una corriente subterránea, imparable y destructiva, un paso más hacia su ambición. Se mostró extasiado, como si el anillo le susurrara promesas de destrucción, de cambio, de un nuevo orden en el que Loki fuera el arquitecto de todo lo que existiera.

El dios del engaño giró el anillo entre sus dedos, dejando que la luz oscura y la energía negativa que lo rodeaban lo envolviera. Era, en sus propias palabras, una obra maestra. Los seres inferiores y sin valor, de vez en cuando, podían mostrar grandes hazañas como esta.

—Digno de alguien como yo, dices... —Murmuró Loki con sarcasmo, burlándose una vez más del enano —. ¿Y qué sabes tú de lo que soy capaz, enano? Este poder... es algo más que tu primitiva mente puede comprender. ¿No lo ves? Es la antesala de lo que estoy buscando con tanto esmero, la llave a mi destino que tanto se me ha negado por milenios.

El enano no mostró ni el más mínimo cambio en su expresión. Parecía completamente ajeno a la emoción que Loki estaba desbordando, como si ya hubiera anticipado las palabras del dios y las considerara poco menos que una estúpida verborrea de un mocoso caprichoso y consentido.

—No te equivoques, Loki, un poder como ese no es gratis. Nadie puede controlar lo que no comprende por completo. Y aunque creas que has encontrado la solución a todos tus problemas y creas haber encontrado la ambrosia para tus retorcidos deseos. El caos que deseas invocar no es algo que puedas dirigir a tu voluntad.

El dios esbozo una risa seca.

—Yo sé cómo manejar mi destino, anciano, puedes ahorrarte tus lecciones de moral —dijo el dios, guardando la caja y el anillo en un sello circular con un gesto despreocupado—. Aun así, debo reconocer que, a pesar de ser un ser patético, has hecho un trabajo espectacular. Digno de un herrero de tu calibre.

El enano, con su rostro impasible, respondió con una calma que solo un ser de su naturaleza podía poseer.

—Aceptar tus halagos me harían perder lo poco que me queda de dignidad —exhaló un vasto vaho de aire frío antes de toser un poco y continuar—. Si no hay nada mas que pueda hacer por ti, procederé a retirarme a mi fragua, no me vendría mal un poco de calor.

Loki lo observó con diversión, disfrutando de la forma tan soez e indiferente con la que el enano le respondía. Era un ser curioso, sin duda, y aunque había resultado útil, ya no lo necesitaba más.

Antes de citarlo aquí, el dios del engaño había tejido un meticuloso plan para deshacerse de él y borrar toda evidencia de su existencia.

Con una calma aterradora, Loki comenzó a trazar los hilos de su intrincada estrategia. Su mirada se desvió hacia el horizonte, donde Heimdall vigilaba. Sabía que no podía permitir que el guardián del bifrost detectara lo que estaba a punto de suceder. Con un gesto sutil, el dios levantó una barrera invisible, un muro de energía que se extendió rápidamente alrededor del enano, atrapándolo en un campo del que no podría escapar.

Loki observó cómo el enano comenzaba a percatarse de que algo no iba bien. Al momento en que el ambiente se distorsionaba con ondas similares a unas piedras cayendo por un estanque, pero ya era demasiado tarde, el dios del engaño había asegurado que todo quedara en absoluto silencio, sin testigos ni rastros. No dejaría que nada quedara atrás, ningún vestigio que pudiera hacer tambalear sus planes. Esta vez, no habría margen de error.

—Si estás por hacer lo que creo que vas a hacer, déjame decirte una pequeña cosa, pequeño gigante —Respondió el enano, todavía de espaldas y con voz parsimoniosa—. Sería la decisión más estúpida y, sin duda, nada acorde con tu nivel.

Loki se detuvo de golpe. Sus ojos se abrieron por completo mostrando absoluta incredulidad, como si las palabras del enano hubieran tocado una fibra que ni él mismo había anticipado. Por un momento, el dios del engaño se quedó inmóvil, dejando de lado su fútil intento de asesinato.

—Así que lo sabías, ¿eh? —Preguntó Loki, la diversión en su tono apenas disimulada, pero también un toque de sorpresa. No había esperado que el maldito enano fuera tan perceptivo.

El enano aún estaba de espaldas, pese a saber en la delicada situación en la que estaba, no llego a mostrar ningún atisbo de terror.

—Tuve mis sospechas —respondió el enano, con un tono tan tranquilo que parecía como si no le sorprendiera en lo más mínimo—. ¿Por qué me citarías en el punto más recóndito de Nilfheim, específicamente donde la niebla de Ivaldi (1) impregna todo a su paso? —. El enano enumeraba todas las posibles pistas con sus dedos —. La atmósfera densa y opresiva, este lugar, tan apartado, tan desolado... era demasiado obvio para no darme cuenta —. El enano disfrutaba haber dejado en silencio al dios, aquí daría un golpe que lastimaría más su orgullo —. Parece que has perdido el toque, dios del engaño.

Loki estaba sin habla. El maldito enano había descubierto su plan, no podía entender como había pasado eso si había sido en extremo cuidadoso en planear todo.

—¿Qué veo aquí? —Continuó el enano, como si acabara de descubrir algo fascinante—. ¿Un sello especial de 128 tetragramas? Si que te tomaste tu tiempo, parece ser que no querías que Heimdall te viera, eso me hace pensar que no soy un simple ser insignificante como afirmabas —El enano se giró lentamente, y por primera vez, una sonrisa burlona se dibujó en su rostro. La expresión era tan cruel como sabia —. Pareces conmocionado y confuso como si buscaras respuestas —Loki solo se limitaba a gruñir por lo bajo —, está bien te las dire. Los objetos que he fabricado están ligados a mi vida.

Los ojos de Loki se agrandaron con incredulidad, su rostro palideció ligeramente al comprender lo que el enano insinuaba.

—¡¿QUE DIJISTE?!

—Como lo oyes, dios del engaño —Respondió el enano de mueva cuenta—. Están ligados, todos y cada uno de ellos. Toca una sola de mis canosas y descuidadas barbas y adiós a tus sueños retorcidos y ambiciones estúpidas.

El aire se tensó entre ellos, y el dios del engaño se quedó inmóvil, su mente estaba procesando la nueva realidad que se le presentaba. El enano no solo había anticipado sus movimientos, sino que parecía tener el control total de la situación. El dios del engaño había recibido una cucharada de su propia medicina.

—No servirá tampoco que apreses mi alma, si quieres que tus baratijas funcionen, debo estar vivo e ileso —respondió el enano con calma, chasqueando los dedos. Al instante, una barrera de alto nivel se materializó frente a él, cubierta de intrincados grabados que brillaban con una energía palpable. La barrera era tan densa que parecía absorber la luz misma, como si fuera un reflejo de la oscuridad que rodeaba su ser. —. Me tome la libertad de crear esta pequeña póliza de seguros, porque sabia desde un principio con quien estaba tratando.

¡Booooom!

Un estruendo violento sacudió el aire, y un poder inmenso explotó por todo el lugar, haciendo que el viento de la tormenta se desviara violentamente y las ropas de Loki se ondearan, como si estuvieran siendo arrastradas por una fuerza descomunal. Loki, estaba furioso más, sin embargo, el enano permaneció imperturbable, como si el caos a su alrededor no fuera más que una molestia menor.

—¿Sucede algo, Loki? —Preguntó el enano con su habitual calma, como si no estuviera frente a alguien capaz de desintegrarlo con un solo pensamiento, sino ante un niño caprichoso al que le habían negado su golosina—. Te noto tenso y molesto.

Loki apretó los puños con tal fuerza que sus palmas comenzaron a sangrar, pero al darse cuenta de que no llegaría a nada, respiró profundamente para tranquilizar sus pensamientos. Poco a poco, su poder incontrolable se fue estabilizando, y la calma volvió a reinar en el lugar.

—Si sabías que haría eso, ¿Por qué carajos me has ayudado? —Pregunto el dios con genuina curiosidad.

El enano suspiró y observó sus manos enguantadas, no quito su mirada en ellas como si estuviera eligiendo cuidadosamente las palabras que iba a decir.

—Estoy muriendo —informó el enano, y las palabras causaron un breve pero notable asombro en el dios nórdico. —. Una enfermedad está consumiendo mi vida. He consultado con santos, hechiceros, médicos de los 9 reinos, incluso de otras facciones, y todos han llegado a la misma conclusión: no hay cura.

La situación era absurdamente pintoresca, como si se tratase de un chiste de mal gusto. ¿Conque ese era el motivo por el que ese anciano decidió ayudarlo?

—¿Oh? Ya veo —Respondió con una sonrisa torcida, disfrutando de la ironía del momento—. ¿Acaso tu idea es que te ayude a curarte?

El enano lo miró con incredulidad como no creyendo las palabras que había escuchado para luego reír a carcajadas, falto poco para que empezara a rodar por el suelo.

—¿Acaso no escuchaste lo que dije? —El enano se limpiaba una lagrimilla producto de la risa —, nadie ha podido curarme ni siquiera los dioses de alto nivel ¿Qué te hace pensar que tus pobres habilidades serian útiles para ayudarme?

Loki resoplo con indignación, el maldito podía darse el lujo de pasarse de listo con el sin que haya consecuencias, tenía ganas de matarlo, pero para su desgracia necesitaba dichos objetos para poder cumplir su destino y ambición.

—¿Entonces qué quieres? —Preguntó Loki, manteniendo la calma, aunque sus ojos reflejaban el coraje que desde su interior.

El enano lo miró fijamente, y sin responder de inmediato, comenzó a acercarse a él. Loki no entendía qué quería lograr esa criatura, pero tampoco parecía importarle demasiado, no hasta que escuchó lo que el enano tenía que decir.

—¡Quiero irme de forma histórica! —Exclamo el moribundo enano con ímpetu, su voz resonó con fuerza mientras levantaba los brazos y dejaba que la brisa fría golpeara su rostro, como si decir tal cosa le quitara un enorme peso de encima —. No quiero que esta enfermedad me consuma sin más. No quiero morir de una forma tan miserable, quiero irme bajo mis propios términos, morir en un evento tan importante que haga eco en todos los mundos existentes. Ser una leyenda, un mito del que se hablará por siglos, milenios. Y hay solo uno que podría darme todo eso.

Loki, al principio confundido, pronto comprendió a dónde quería llegar el enano. Su rostro se endureció, y su tono se volvió frío y cortante. Lo había descifrado.

—El Ragnarök —Murmuró Loki, entendiendo finalmente las intenciones del enano—. ¡MALDITO VIEJO INFELIZ! ¡ESE EVENTO ES MI GLORIA, MI EVENTO CANONICO! ¡NO TIENES DERECHO A ARREBATARME ESO!

—¡Y TÚ NO TIENES OPCIÓN! —Replico el enano con el mismo tono de voz que uso Loki —, pasara lo que deba pasar te guste o no. —El herrero volvió a exhalar otra bocanada de vapor frio —. Así que te recomiendo que no pienses mucho en eso y haz los preparativos que tengas que hacer para que el Ragnarök se lleve a cabo, con gusto te ayudare en todo lo que requieras a pesar de tu fútil y rastrero intento de asesinato en mi contra—Respondió con una sonrisa burlona y con gesto despreocupado añadió —. Ahora, si no te importa ¿Me harías el favor de quitar tu barrera de mierda?

Loki apretó los dientes con fuerza, sintiendo cómo la furia ardía en su interior. Chasqueó los dedos con un gesto brusco, y la barrera que había levantado alrededor de su ser comenzó a desvanecerse lentamente, como si fuera absorbida por la misma oscuridad que envolvía el lugar. Cada segundo que pasaba, la arrogancia del enano seguía resonando en su mente, y esa sensación de ser superado lo irritaba más que nada.

Sin embargo, a pesar de la rabia que lo consumía, no pudo evitar reconocer que el enano, en su egocéntrica claridad, tenía razón. Había mucho más en juego, y si lo que el viejo decía era cierto, podría serle útil y hacer que cree más artilugios según convenga. El Ragnarök era un evento de magnitudes universales, una tormenta cósmica que podría cambiarlo todo.

Que el infeliz tenga el final que cree que merece, quizás así logre hacer algo relevante en su patética e insignificante vida.

—Estoy seguro que en el futuro nadie lograra recordar ni una mierda acerca de ti.

Tras escuchar las lamentables palabras de despecho por parte del dios, el enano le dio una última mirada desafiante para después girarse comenzar a caminar por donde había venido, desapareciendo lentamente entre los inmisericordes vientos gélidos del lugar.

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Trunks llevaba horas sentado en el mismo paraje, cerca del majestuoso palacio de Odín. La quietud del lugar lo envolvía, mientras la brisa fresca acariciaba su rostro y jugaba con sus cabellos. Su mirada permanecía fija en el horizonte, aunque su mente estaba perdida en sus pensamientos.

Tres días transcurrieron desde aquel desafortunado encuentro con Serafall.

A veces, interrumpía su aislamiento para comer en el Valhalla cuando tenía demasiada hambre, para después regresar al mismo lugar, como si el paraje ofreciera un consuelo silencioso que no encontraba en ningún otro sitio. Durante sus breves apariciones en el Valhalla, muchos de los guerreros que se reunían allí notaban el brusco cambio en él, lo que causaba una creciente preocupación. Algunos intentaban animarlo, pero Trunks respondía con frases evasivas, asegurando que se encontraba bien, aunque su tono y actitud no lo reflejaban.

Una vez que terminaba de comer, regresaba al paraje hasta las altas horas de la madrugada para finalmente volver a su habitación, donde la inquietud seguía acompañándolo.

Ahora, el atardecer en el valle era distinto. El sol comenzaba a ocultarse tras las colinas, tiñendo el cielo de tonos anaranjados, mientras las estrellas permanecían ocultas tras un manto de nubes. Una ligera bruma se extendía entre las colinas, envolviendo el paisaje en un aire etéreo. El viento frío descendía desde las montañas cercanas, susurrando entre los árboles y acariciando la hierba. El murmullo de un río cercano se mezclaba con el canto ocasional de algunos grillos, añadiendo una melancólica serenidad al lugar.

—Veo que disfrutas mucho contemplar nuestros paisajes.

Trunks reconoció al instante la voz que le hablaba. Levantó la mirada, cansada y vacía, para encontrar a la diosa madre. Aunque no lo demostraba, su presencia le ofreció un pequeño consuelo, una sensación de calma en medio de la tormenta interna que lo atormentaba en estos momentos.

—¿Te importa si me siento contigo a contemplarlo? —Preguntó la diosa con tono suave y dándole una sonrisa gentil al guerrero del futuro.

Sin decir palabra alguna, el saiyajin se apartó ligeramente para permitirle a Frigg sentarse junto a él.

—No es necesario que esté usted aquí —Murmuró Trunks, tras unos minutos de silencio mientras mantenía la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos no veían más allá de la niebla que se extendía ante él, como si todo a su alrededor estuviera sumido en una bruma emocional que no lograba disipar.

—Mi querido Trunks —Respondió la diosa con dulzura, con voz tan suave como el susurro del viento entre los árboles—, a veces, lo único que necesitamos es alguien que esté a nuestro lado, incluso si no decimos nada.

El joven Saiyajin la miró de reojo, sintiendo una mezcla de incomodidad y gratitud. No era fácil para él aceptar ayuda, menos aún de alguien como Frigg, que irradiaba una paz que él no podía comprender. Trunks suspiró, sintiendo cómo las palabras de la diosa calaban profundamente en su ser.

La opresión en su pecho era insoportable, como si un peso invisible lo aplastara desde dentro, mientras la culpa se retorcía en su ser, negándose a dejarlo en paz. Aún recordaba todo con claridad: las miradas cargadas de desprecio, los susurros a sus espaldas, los insultos que le lanzaban. Era como si el destino le susurrara constantemente que su existencia no era más que un error, que su simple presencia en este mundo era el peor de los pecados.

Pero ciertamente necesitaba desahogarse, que alguien le escuchara.

—Nunca la había conocido —Comenzó a hablar, refiriéndose a Serafall, mientras apretaba los puños sobre sus rodillas—. Desde el principio, me trató como si yo fuera su enemigo. No entiendo qué hice para merecer eso. Apenas crucé palabras con ella, y, aun así, su reacción fue… fue como si yo fuera un monstruo.

Las palabras parecían atoradas en su pecho, como si su garganta estuviera cerrada por el miedo a ser vulnerable, a mostrarse débil, pues un guerrero jamás debe mostrar debilidad. Pero, para su alivio, la diosa solo lo observaba con ternura, sin juzgarlo ni presionarlo. Su mirada no pedía respuestas, no era inquisidora, solo ofrecía consuelo y comprensión.

—Cuando la conocí, fue muy grosera conmigo, como si estuviera insinuando que querría hacerles daño o que buscaba algo a cambio por haber salvado a su hermana y a los demás chicos —de repente el chico esbozo una ligera risa —, de manera sarcástica me ofreció riquezas, territorios, sirvientes, mansiones…

Frigg lo observó en silencio, mientras miraba al joven de manera solemne, como si pudiera sentir la tristeza que sentía el guerrero del futuro en estos momentos.

—Al principio decidí dejarlo pasar, pensé que, si ignoraba sus sarcasmos y frases soeces, eventualmente se aburriría, pero no fue así. Al ver que sus palabras no tenían el efecto que buscaba, ella empezó a ser mucho menos discreta. Paso de frases fuera de lugar a insultarme y a humillarme en frente de sus subordinados e incluso de su compañero y hermana menor y al ver que aun así no provoco el efecto que quería, decidió optar por la agresión física. Como si buscara hacer que perdiera el temple para demostrarle a los demás que soy un ser MUY peligroso.

Trunks respiró profundamente, recordando el momento. No quería revivir esa confrontación, pero sabía que debía entender cómo manejar la situación.

—Creo que la mejor manera de haber manejado todo esto habría sido ponerle un alto, decirle que dejara de insultarme. Pero por razones que no pude comprender del todo, quise demostrarle que no era mi intención hacerle daño, pensé que eso le haría cambiar su percepción de mí, por eso no dije nada y aguante todas sus humillaciones —El guerrero suspiro con pesadez —. Note como veía que mi sola presencia le causaba un fuerte repelús, como si yo fuese la cosa mas asquerosa o repugnante que haya visto en su vida, así que opte por irme de ahí, para no causarle más disgustos… ¡PERO RESULTO QUE ME SIGUIO! ¡ME ESTUVO BUSCANDO POR TODOS LADOS!

La diosa observaba al abatido joven con detenimiento.

—Si realmente odias a alguien, no lo estarías buscando, ¿v-verdad?

Trunks, aún confundido, apretó los puños con fuerza, como si intentara aferrarse a algo que le diera sentido a la situación.

—Al final, me miró como si quisiera asesinarla… —Su voz se quebró, y una desesperación palpable se reflejó en su rostro—. S-su rostro… era de genuino t-terror. —Con una mano temblorosa, comenzó a revolver su cabello, buscando respuestas que no encontraba—. No lo entiendo… ¡NO LO ENTIENDO!

En un impulso, Trunks se acercó más a la diosa, tomándola de los hombros con urgencia. Frigg sintió el peso de su mirada, la intensidad de su confusión y dolor. El joven la miraba como si esperara que ella tuviera todas las respuestas, como si en su mirada estuviera buscando una forma de comprender el caos que se desbordaba dentro de él.

—¡¿Qué fue lo que le hice?! ¡¿Hice algo malo?! —La desesperación en su voz era palpable, y su mirada reflejaba la vulnerabilidad que normalmente ocultaba tras su expresión estoica. —. Por más que lo piense no logro comprenderlo a la perfección, por favor… ayúdeme a entender.

Frigg miró a Trunks con una calma serena, sus ojos reflejaban una comprensión profunda, como si pudiera ver más allá del dolor que él llevaba dentro. Con una suavidad que solo una madre podía transmitir, colocó sus manos sobre las de Trunks, que aún estaban temblando.

—No siempre podemos entender las acciones de los demás —Dijo ella con voz suave, casi como un susurro, pero al mismo tiempo con sabiduría—. A veces, las personas actúan por miedo, por inseguridad, o incluso por heridas del pasado que ni ellas mismas pueden lograr entender.

El joven Saiyajin se quedó en silencio, las palabras de Frigg calaban hondo en su corazón, pero la confusión seguía allí, sin resolverse por completo. Él quería creerle, quería encontrar una forma de aceptar que no todo dependía de él, pero la imagen de Serafall mirándolo con desprecio seguía rondando su mente.

—P-pero

—Quiero que entiendas esto muy bien, porque no lo repetiré 2 veces —Le interrumpía la diosa con voz firme y clara—. Lo que sea que esté pasando con Serafall, no es tu culpa. —Con suavidad, tomó la barbilla de Trunks, guiando su rostro para que la mirara a los ojos—. ¿Lo entiendes? No tienes por qué cargar con eso, y no tienes por qué soportar humillaciones.

—Lo... lo intentaré —Respondió ya más calmado, comprendiendo el mensaje de Frigg.

No era un silencio incómodo ni vacío, sino uno lleno de entendimiento, como si el universo mismo hubiera hecho una pausa para permitir que Trunks procesara sus pensamientos. La brisa ligera que movía las hojas de los árboles parecía acompañar ese momento.

—Etto… Frigg-sama.

—¿Que sucede querido?

Trunks trago saliva, aunque se mostraba un poco confundido el saber porque tenia tantos nervios de hacerle esta pregunta a la diosa aun sabiendo que ella es alguien muy comprensiva.

—Cómo puedo... ¿Cómo puedo demostrarle a Serafall que no soy una amenaza? —preguntó sintiendo incertidumbre

Frigg lo observó con una mirada profunda, como si pudiera ver más allá de su confusión y ver la esencia de lo que realmente necesitaba.

—No necesitas demostrarle nada, Trunks —La diosa se inclinó suavemente hacia él y sin decir palabra alguna, lo envolvió en un abrazo maternal, acunándolo entre sus enormes y mullidos pechos —. Lo que importa es que te mantengas fiel a ti mismo. Ella vera tu verdadero yo, solo cuando logre lidiar con sus demonios internos y esa es una lucha que ella misma debe librar.

Trunks se quedó inmóvil, sin saber cómo reaccionar al gesto. No estaba acostumbrado a ese tipo de contacto, y por un instante, su cuerpo se tensó como un resorte listo para romperse. Sin embargo, poco a poco, la rigidez comenzó a desvanecerse. Cerró los ojos con cautela, permitiéndose, por primera vez en mucho tiempo, bajar la guardia.

La calidez que emanaba de Frigg no era solo física; parecía envolverlo como un manto invisible, le recordaba mucho a su madre. Era una sensación extraña, casi desconocida para él, pero al mismo tiempo, profundamente reconfortante. Por un momento, el guerrero sintió que el peso que cargaba en su pecho se aligeraba, como si la simple presencia de la diosa pudiera disipar las sombras que lo atormentaban.

Trunks suspiró profundamente mientras se apartaba con delicadeza del abrazo de Frigg. Aunque una parte de él deseaba permanecer en esa calidez un poco más, sabía que debía mantener la etiqueta. Con un gesto casi automático, se pasó una mano por el cabello, intentando recomponerse, pero la incomodidad seguía presente. No estaba acostumbrado a ese tipo de cercanía.

Sin saber cómo reaccionar, desvió la mirada hacia el horizonte, buscando en la inmensidad del paisaje algo que le permitiera ordenar sus pensamientos. A pesar de todo, la calidez del gesto de Frigg le había brindado un respiro momentáneo, como si el peso que cargaba se aligerara, aunque solo fuera un poco.

—Le agradezco por sus palabras Frigg-sama —Trunks agradecía la amabilidad de la diosa, aunque su voz aún conservaba un tinte de vulnerabilidad —. Creo que es un poco tarde ya, m-me gustaría ver a Mai.

Frigg lo observó con una sonrisa comprensiva, inclinando ligeramente la cabeza.

—Mai está descansando ahora en su habitación —respondió la diosa mientras ponía su dedo indice en sus labios en pose pensativa. —. Parece ser que se encuentra muy cansada. No sería justo interrumpirla, ¿no crees?

Trunks reflexionó por un momento. En los últimos días, había notado que Mai se distanciaba de él. Las pocas veces que lograron entablar una conversación fueron durante el desayuno y la cena. Sin embargo, en ocasiones, Mai se ausentaba por largos períodos, argumentando que deseaba explorar el lugar con mayor profundidad. Aunque su nueva actitud le resultaba un tanto sospechosa, al escuchar las palabras de la diosa, Trunks comenzó a comprender que tal vez Mai simplemente necesitaba estar a solas.

Después de todo, la idea de no volver a ver a sus camaradas, a aquellos con quienes había compartido tantas alegrías y tristezas, era insoportable, el mejor que nadie conocía ese sentimiento. Quizás esa era la manera de Mai de lidiar con su propio duelo, tratando de asimilar todo lo que había sucedido. Trunks entendió que, de alguna manera, ella también estaba enfrentando sus propios demonios.

Sí, sería sabio darle su espacio.

—Tiene razón, Frigg-sama —Respondió el guerrero del futuro entendiendo perfectamente la situación —. Lo último que quiero es molestarla.

Frigg sonrió, claramente satisfecha con su respuesta. Su expresión reflejaba una mezcla de aprobación y calma.

—Perfecto —respondió complacida—. Y ahora que estás aquí, me gustaría pedirte un favor.

—¿Un favor? —Preguntó Trunks, algo confundido—. Claro, ¿por qué no? ¿Y de qué se trata?

—FRIIIG-SAMAAAAAAA

(High School DxD Born OST - 4 – Yuetsu)

Un sonido inconfundible de tacones resonó a lo lejos, interrumpiendo la conversación. El repiqueteo de los zapatos chocando contra el suelo captó la atención tanto de la diosa como del saiyajin.

Parecía que la persona en cuestión caminaba con cierta prisa, sin mostrar intención de detenerse. Trunks, al ver que la joven parecía dirigirse directamente hacia ellos, se levantó rápidamente, preocupado de que pudiera chocar con ambos. Estaba a punto de ponerse de pie para detenerla, pero antes de que pudiera hacer algo, la joven de cabello plateado frenó de golpe, deteniéndose justo a tiempo antes de que hubiera un accidente

—Ya... —Decía ella, jadeando mientras se apoyaba en una de las rocas del acantilado, intentando recuperar el aliento—. Logré... llegar...

—Ara... —respondió la diosa, colocando una mano suavemente sobre su mejilla, mientras sonreía con esa característica amabilidad que siempre la acompañaba—. Tan puntual como siempre.

Trunks no entendía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo, y mucho menos el motivo por el cual la guardaespaldas de Odín estaba allí, vestida de manera tan elegante, como si fuera a asistir a un evento importante.

—Lo lamento mucho, Ross-chan —Se disculpaba la diosa, aunque la diversión en su voz era evidente, pues la manera en que la chica había llegado le resultaba algo cómica—. Sé que te llame de manera repentina en tu día libre, pero prometo que te lo compensaré.

—¡No diga eso, Frigg-sama! —Interrumpió la joven de manera atropellada, mientras se enderezaba rápidamente—. ¡Si es un llamado de su parte, estaré muy gustosa de responder!

La diosa se había levantado de aquel acantilado indicándole con una mirada discreta a Trunks que hiciera lo mismo.

—¡Me alegra escuchar eso! Ahora que Ross-chan está aquí, te diré de qué se trata —Dijo la diosa con voz suave, pero su mirada y tono dejaban entrever que tramaba algo—. ¿Serías tan amable de pasar tiempo con ella?

—¿Pasar tiempo con ella? —Repitió Trunks, frunciendo el ceño, claramente confundido por la solicitud.

Frigg asintió con una sonrisa tranquila, como si estuviera disfrutando de la confusión de Trunks.

—Escuché que hay un festival cerca de aquí, y me preguntaba si serías tan amable de pasar tiempo con ella —Su tono era casual, pero había algo en su mirada que sugería que la solicitud no era tan simple como parecía—. No quería que ella estuviera sola, y por eso pensé en pedirte este favor a ti...

Rossweisse se mantuvo en silencio hasta ese momento, procesando lentamente las palabras de la diosa. Su mente se puso a trabajar como loca, poco a poco las piezas del rompecabezas comenzaban a conectarse, miró nuevamente su atuendo, dándose cuenta de que rara vez se vestía de esa manera, a menos que fuera para una ocasión especial o... ¿Sería posible? ¿O tal vez no?

De repente, se sonrojó al instante, como si fuera un tomate expuesto al sol. Sus ojos se abrieron con sorpresa, y en ese momento, sintió como si toda la atención del universo estuviera sobre ella. Por fin lo había entendido.

—¡E-ENTONCES F-FUE POR ESO QUE M-ME PIDIÓ VESTIR DE ESTA MANERA! —Exclamó ella con voz temblorosa y llena de incredulidad.

El vestido que llevaba era largo y elegante que resaltaba exquisitamente su hermosa figura y belleza, confeccionado con telas que parecían capturar la esencia de los paisajes helados del norte. Tono suave y plateado, con detalles en tonos azul oscuro y gris, como si los colores del cielo y las montañas se hubieran fundido en una prenda única.

La parte superior del vestido era ajustada, pero deliberadamente hecha para resaltar sus pechos con delicados bordados que imitaban intrincados patrones de nieve y ramas de árboles en sus mangas largas, que se extendían hasta sus muñecas. La tela, ligera, pero con una textura que evocaba la suavidad de la nieve recién caída, se ajustaba perfectamente a su cuerpo, dándole un aire majestuoso y etéreo.

El escote, en forma de corazón, dejaba al descubierto su cuello, realzado por un delicado collar plateado que brillaba a la luz. La falda del vestido se expandía en capas suaves y fluidas, como si fuera una suave brisa que se eleva sobre el hielo, creando un contraste armonioso con la estructura más ajustada de la parte superior.

Y para complementarlo llevaba un par de zapatillas elegantes que parecían estar hechos de cristal con tacones delicados.

Están era las ínfimas ocasiones para cual lo usaba, pero nunca se le había pasado por la cabeza de que fuese para una cita.

—Ross-chan, no hay nada de malo en pasar un buen rato —Dijo la diosa con tono suave, como si fuera lo más natural del mundo —. Además, siempre andas trabajando arduamente me preocupa que no disfrutes de tu vida con plenitud. ¿Porque no te diviertes un poco?

Rossweisse aun con las mejillas rojas intentó calmarse, pero la situación era más de lo que podía manejar en ese momento. Miró a Trunks de nueva cuenta y la vergüenza que sentía no hizo nada más que aumentar. Quería que se la tragase la tierra.

—¡P-PERO Y-YO NO QUIERO ESA CLASE DE DIVERSION! —Respondía la valquiria de manera eufórica, haciendo que la diosa riera nuevamente

Trunks, por su parte, no sabía cómo sentirse al respecto. Miró a Rossweisse, notando su incomodidad, y luego dirigió una mirada a Frigg, quien parecía disfrutar del momento.

—Frigg-sama… no me importaría cumplir con su petición —. Comenzó el un poco nervioso buscando las palabras adecuadas para evitar hacer tal favor —, pero parece ser que ella no esta muy cómoda con la idea así que… etto… no sería mejor que…

Frigg sonrió con una expresión juguetona, interrumpió a Trunks antes de que pudiera terminar su frase. El tono tan condescendiente con el que hablaba denostaba la experiencia que tenia manejando esta clase de situaciones

—Tonterías, querido —Replico la diosa con entusiasmo haciendo que Trunks quedara mudo —. Mi linda Rossweisse simplemente necesita un pequeño empujón.

Como si no fuera posible, el rostro de la valquiria se enrojeció aún más, mientras se cubría la cara con ambas manos, como si de esa manera pudiera evitar ser observada. Las palabras de Frigg la habían dejado completamente desconcertada, sin saber qué hacer. No le gustaba la dirección que tomaría todo esto, y la incomodidad crecía dentro de ella. Sin embargo, una invitación de un superior no era algo que pudiera rechazar, y lo sabía bien. Rechazarla sería como una ofensa, una falta de respeto hacia alguien tan importante, alguien que, por cierto, había sido extremadamente amable con ella, tratándola con cariño y dulzura.

No había alternativa, forzosamente debía aceptar.

Trunks estaba en las mismas. No podía ser grosero. La diosa había sido increíblemente amable con él y con Mai, siempre asegurándose de cubrir todas sus necesidades y tratándolos con una hospitalidad. Sin mencionar también que, eran invitados en el territorio de alguien más, y como tal, rechazar su favor seria grosero de su parte. Finalmente, suspiró con un poco de pesadez. Después de todo, solo era una salida, nada del otro mundo. No habría nada de malo en hacerlo.

Quizás así podría olvidarse del amargo rato que paso en midgard.

—Bueno… si ella está de acuerdo… no tengo ningún problema —dijo Trunks con un poco de resignación repitiéndose en su mente que no habría nada de malo, aunque no estaba muy convencido al respecto.

—Perfecto —sonreía la diosa de nueva cuenta mientras tomaba las manos de su mas fiel ayudante y guarda espaldas de su esposo.

—¿Qué me dices tu Ross-chan?

Rossweisse miró a Trunks, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y duda, y luego, sin poder evitarlo, desvió la mirada. La presión de la situación se sentía palpable, y aunque intentaba mantener la compostura, su rostro no dejaba de mostrar el rubor que invadía su piel.

—E-este… —comenzó Rossweisse con voz titubeante, mientras comenzaba a jugar con sus dedos —. Yo… no sé… qué decir… —Murmuró ella como si las palabras se le atoraran en la garganta. La idea de estar en una cita, aunque fuera algo tan simple como una salida para disfrutar del festival, la ponía nerviosa.

A pesar de sus dudas, algo en su interior le decía que no podía rechazar la invitación. No cuando recibes una mirada llena de esperanza y anhelo por parte de una deidad que es tu superior y al mismo tiempo al prospecto que sería tu cita.

—No te preocupes, Ross-chan —Dijo con un tono tranquilizador, pero también con un deje de diversión en sus ojos—. Solo es una salida, nada que no puedas manejar. Además, no negarás que es un chico muy apuesto. —Dijo esto ultimo mientras le guiñaba un ojo.

Ambos se sonrojaron al instante por el comentario, pero por motivos completamente diferentes.

—Está bien… —respondió finalmente Rossweisse, así que, con timidez, se acercó hasta al guerrero del futuro—. N-no t-tengo e-experiencia, a-así que e-estoy a tu c-cuidado.

Trunks, al ver la timidez de Rossweisse, no pudo evitar sentirse un poco incomodo, pero rápidamente intentó calmarse para no hacerla sentir mal u ofenderla de otra manera. Aunque la situación era algo inesperada, intentó ser lo más amable posible.

—N-no te preocupes —dijo con entusiasmo algo forzado, levantando el pulgar mientras se giraba para prepararse para salir—. ¡V-vamos a disfrutar del f-festival!

Sus movimientos eran torpes y rígidos, como si fuera un robot sufriendo de artritis, dejando claro que no estaba acostumbrado a este tipo de interacciones, especialmente con alguien como Rossweisse, quien parecía tan reservada y seria.

—Muy bien, está decidido, pasen un rato agradable. —Dijo Frigg, mientras tomaba la mano de Rossweisse y la de Trunks, obligándolos a entrelazarlas. Al instante, ambos se sonrojaron profundamente rompiendo el contacto rápidamente.

—FRIIIIIIGG-SAAAAAAMAAAAAAAAAA —Gritaron ambos jóvenes demasiado apenados haciendo que la diosa riera para sus adentros.

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Trunks caminaba junto con la valquiria por una amplia vereda adornada con flora del lugar, completamente en silencio sin emitir palabra alguna. La atmosfera estaba un poco intensa pues aún estaban un poco incomodos por la situación en la que estaban metidos, ocasionalmente mirada del saiyajin ocasionalmente se desviaba hacia Rossweisse, intentado saber cómo se sentiría ella en estos momentos.

Cada vez que Trunks miraba hacia ella, notaba cómo Rossweisse desviaba rápidamente la vista, como si no quisiera ser vista o sentía la incomodidad de ser observada. El comportamiento de ella solo aumentaba la ansiedad de Trunks, que no estaba acostumbrado a este tipo de situaciones. Sabia que debía romper el hielo… ¿El obstáculo? Trunks era un pésimo conversador cuando se trataba de estas situaciones, como estaría a punto de suceder.

—Estas muy... muy bien… vestida —Dijo con una ligera sonrisa, pero al mismo tiempo sintiendo que algo no estaba bien con su elección de palabras—. Si digo, ese vestido te hace ver ¿bonita?

Rossweisse lo miró de manera extraña. Trunks se dio cuenta de que quizás había cometido un error

¡Demonios, me está mirando raro! ¿Será que dije algo fuera de lugar? —Pensó el saiyajin con la ansiedad poco a poco apoderándose de su ser.

—Bueno este… no digo que no seas bonita... es solo que... con ese vestido... —Las palabras se desmoronaban en su mente, y su rostro se ponía más rojo con cada intento de corregir lo que había dicho—. ¡No, no, espera! ¡Eso no fue lo que quise decir! —murmuró, pasando una mano por su cabello en señal de frustración.

Trunks comenzó a sentirse cada vez más incómodo con la mirada de Rossweisse fija en él, y su intento de halagarla para no hacerla sentir incomoda, solo estaba empeorando la situación. A medida que las palabras salían de su boca, se daba cuenta de lo torpes que sonaban, y cada vez que intentaba explicarse, la situación se volvía más y más enredada.

—. Es que... tú... No creas que no pienso eres bonita si usas otra cosa... *¡No, no, eso suena mas raro!* Etto… Lo que quiero decir es que esa bonita te hace ver... más... ¡vestido! *¿Acaso soy idiota?* ¡Pero no es que no fueras bonita antes, claro que no! ¡Es solo que ahora... es como si...!

Trunks se detuvo, horrorizado por las incoherencias que acababa de decir, y se pasó una mano por el rostro, avergonzado.

—¡Lo siento! ¡Tampoco pretendía decir eso! —exclamó mirando al cielo como si buscara una respuesta divina—. Lo que quiero decir es que... ¡Es que tú estás bien! ¡No, no, ¡espera! ¡Eso no tiene mucho sentido!

Rossweisse, al ver la creciente confusión de Trunks, no pudo evitar soltar una pequeña risa nerviosa. Nunca había visto a alguien tan perdido con sus palabras, y aunque la situación seguía siendo muy incómoda, no podía dejar de sentir simpatía por él. A pesar de que las palabras de él podrían hacerle pasar como un depravado sexual, la expresión de Trunks seguía siendo tan genuina que era imposible interpretarlo de esa manera.

—Trunks... —Dijo con suavidad, intentando calmarlo un poco.

—¡Ya lo tengo! —interrumpió el guerrero del futuro con entusiasmo chocando el dorso de su puño con su palma—. Lo que quise decir es que tú... tú siempre eres bonita, claro, pero con ese vestido... —Nuevamente Rossweisse le miro de esa manera —E-es como si el vestido fuera bonito y tú fueras... ¿más bonita? —Trunks rápidamente interrumpió su frase —¡No, no, eso tampoco suena bien! —Suspiro un poco mientras desviaba la vista hacia otro lado para evitar sentir la escrutadora mirada de la valquiria —, Mejor olvida lo que dije, ¿Podrías olvidar lo que dije por favor?

Rossweisse, aún sonrojada y tratando de mantener la compostura, no pudo evitar reírse suavemente ante la creciente incomodidad de Trunks. Aunque la situación era embarazosa para ambos, la sinceridad de sus intentos de halagarla no pasaba desapercibida. Pese a sentir pena ajena por los pobres intentos de mantener una conversación finalmente decidió apiadarse un poco de él.

—Trunks... —Dijo Rossweisse, su voz suave y tímida, acompañada de una sonrisa ligera—. Está bien, realmente no tienes que seguir explicándote. Sé que lo que intentas decir es amable, y no me molesta en absoluto.

Trunks sintió una mezcla de alivio y vergüenza al escuchar sus palabras. A pesar de que seguía tan rojo como un tomate, algo en su interior se relajó al saber que no había causado una mala impresión. Intentó mirar hacia otro lado para disimular su incomodidad, pero la sensación seguía pesando sobre él, como si su rostro ardiera por dentro.

—S-shi... —Fue lo único que logró articular, antes de seguir caminando por la extensa vereda, mientras guardaba las manos en sus bolsillos.

La valquiria se dio cuenta de inmediato de que Trunks había hecho un esfuerzo considerable para entablar una conversación, y por alguna razón, eso hizo que se sintiera aún más nerviosa. Era la primera vez que tenía una cita con un chico, y aunque la situación no era exactamente una cita formal, el simple hecho de estar a solas con él en un ambiente relajado la hacía sentir insegura. Empezó a dudar si hacerle una pregunta tan directa era una buena idea, pero después de meditarlo un poco, decidió que debía hacerlo. No quería que las dudas siguieran rondando en su cabeza.

—O-oye... —Dijo la valquiria con un tono vacilante llamando la atención del guerrero del futuro.—. ¿T-todo está bien... con M-Mai-san?

Trunks levantó una ceja, sorprendido por la pregunta, y su mirada se tornó un tanto suspicaz. ¿Por qué le preguntaría eso?

—V-verás... ya no te he visto con ella... —Continuó Rossweisse ella esperando que no se malinterprete la situación—. N-no pienses que pretendo algo, lo que daba la sensación de que ustedes tenían una relación y no quisiera que estoy llegara a mal interpretarse.

Su rostro se puso aún más rojo, como si el simple pensamiento lo avergonzara profundamente. Rápidamente negó con la cabeza, agitando las manos como si quisiera deshacer la idea de inmediato.

—¡Nosotros no tenemos esa clase de relación! —Exclamo casi a gritos, antes de corregirse rápidamente—. Solo somos buenos camaradas, nada más

—Y-ya veo —Dijo ella un poco sorprendida por el exabrupto del guerrero del futuro.

Trunks, al darse cuenta de lo fuerte que había gritado, se quedó en silencio por un momento, mirando al frente con una expresión aún más roja. La vergüenza lo invadió nuevamente, y ahora, además de sentirse incómodo por sus propios errores, tenía que lidiar con la sorpresa de Rossweisse.

—Lamento haberte asustado —Murmuró, rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa—. Lo que pasa es que me sorprendí… pero todo está en orden.

Rossweisse, que había quedado un poco sorprendida por su reacción, intentó calmarse. Aunque la situación era extraña, no podía evitar sentir una pequeña sonrisa en sus labios al ver lo genuino y torpe que era Trunks. Continuaron caminando, pero esta vez el silencio ya no era incomodo. Ambos continuaron caminando, pero esta vez el silencio ya no era incómodo. De alguna manera, el ambiente se había suavizado, y la tensión que antes había estado presente parecía haberse desvanecido, pasaron unos minutos mas hasta que de repente se vio cerca las luces de aquel festival.

—Es ahí —dijo ella señalándolo

Cuando llegaron al festival, ambos quedaron impresionados al ver cómo todo estaba iluminado y lleno de vida. El lugar, que ya de por sí tenía un aire festivo, parecía haber cobrado una nueva dimensión con la llegada de la noche. Trunks se mostró fascinado por cómo la oscuridad había transformado el ambiente. La energía que antes era alegre y vibrante ahora se sentía mágica, como si el mundo se hubiera detenido por un momento para dar paso a una especie de hechizo nocturno. Las luces de colores brillaban más intensamente, y las sonrisas de las personas se reflejaban en sus ojos.

—Es aún más bonito de noche... —Comentó Rossweisse, mirando a su alrededor con una encantadora sonrisa haciendo que Trunks se mostrara sorprendido. Por lo poco que conocía de ella, la mayoría de las veces la veía con una expresión de fastidio o enojo, especialmente cuando se trataba de regañar a Odín.

Era la primera vez que le veía sonreír.

—Y que lo digas —Dijo el guerrero del futuro igual de asombrado que ella —¿Y bien? ¿Qué te gustaría hacer?

—Eeh —Dijo un poco nerviosa —. yo… etto yo… no he ido a esta clase de cosas…

Trunks observó que Rossweisse bajaba la cabeza haciendo que un aura depresiva se formara al instante. Aunque no sabía exactamente qué le ocurría, sintió una fuerte necesidad de hacer algo para animarla. No estaba seguro de cómo abordar la situación ni si sus palabras serían las correctas, pero estaba decidido a levantarle el ánimo, aunque cometiera errores en el intento.

—¿Qué te parece si empezamos con esto primero? —dijo Trunks señalando aquel local donde vendían exóticos manjares que solo Asgard podría ofrecer un bocadillo y luego vemos otros locales te parece?

Después de probar algunos bocadillos, el resto de la cita transcurrió de manera tranquila, participando en actividades lúdicas y disfrutando del ambiente. De repente, el sonido de un cuerno resonó en el aire, captando la atención de todos los presentes. Trunks y Rossweisse intercambiaron miradas curiosas antes de notar que algo grandioso estaba por comenzar. Sin perder tiempo, ambos se apresuraron hacia el lugar del espectáculo, intentando adelantarse a la multitud para conseguir un buen sitio desde donde disfrutarlo.

El espectáculo resultó ser una representación teatral épica titulada "La Leyenda de Sigmund: El Guerrero Elegido", un relato clásico de la mitología asgardiana que capturaba la esencia de los antiguos héroes y sus hazañas.

El espectáculo comenzó con un impresionante despliegue de luces y efectos mágicos que transformaron el escenario en un bosque encantado. La narración giraba en torno a Sigmund, el legendario héroe de los Volsungos, quien descubría la espada mágica de Odín incrustada en un árbol, un arma que solo él era digno de empuñar.

Trunks y Rossweisse observaban con fascinación cómo los actores recreaban escenas de batallas épicas contra dragones y lobos gigantes, mientras la música envolvente intensificaba cada momento. El clímax llegó cuando Sigmund enfrentó al traicionero Rey Siggeir. El escenario se iluminó con destellos dorados que simulaban el poder divino de la espada, dejando a todos los presentes sin aliento.

Al terminar, el público estalló en aplausos, ovacionando la majestuosidad del espectáculo.

—Vaya, pensar que ese héroe pasó por tanto y aun así logró triunfar —comentó Trunks, impresionado por la historia.

Rossweisse sonrió ligeramente.

—Bueno, hubo algunas inconsistencias, y la historia no fue contada de manera completamente fiel... —Dijo la valquiria, cruzándose de brazos—. Pero debo admitir que ese final fue aceptable.

Trunks asintió, sonriendo con algo de vergüenza ante la observación de Rossweisse. Sabía que, como valquiria, ella tenía un conocimiento mucho más profundo de la historia y probablemente estaba analizando los detalles con una mirada crítica.

—¡Vaya que inteligente eres! —Respondió el guerrero del futuro, rascándose la nuca—. Se nota que sabes muchas cosas.

La valquiria se sonrojó rápidamente, evitando mirar a Trunks. Rápidamente desvió la mirada, intentando disimular su incomodidad, mientras sus manos se entrelazaban nerviosamente frente a ella. Trunks, completamente ajeno a la reacción de Rossweisse, supuso que ella estaba distraída mirando los puestos a su alrededor, y no notó el leve titubeo en su postura.

Al notar que la conversación había quedado en silencio, Trunks comenzó a observar los puestos cercanos. Sus ojos recorrieron el bullicio de la festividad hasta que algo llamó su atención: un puesto de bebidas, con una amplia variedad de opciones que iban desde jugos naturales hasta opciones más exóticas.

Entre todas las bebidas, una en particular destacó por su vibrante gama de colores, como si fuera un cóctel de arcoíris. Trunks frunció el ceño, dudando por un momento. Si fuera una bebida alcohólica, la rechazaría sin pensarlo dos veces, pero si no lo era, la curiosidad por su sabor lo invadió. ¿Qué tan peculiar sería?

—Creo que voy a comprar algo para beber —Dijo el guerrero del futuro señalando el puesto—. ¿Te gustaría que te trajera algo?

Rápidamente la valquiria negó con la cabeza con fuerza, como si le estuvieran ofreciendo algo desagradable.

—N-no, estoy bien... —Respondió rápidamente, evitando mirarlo.

Trunks se quedó un momento en silencio, observando su reacción un tanto extraña, antes de responder con un tono vacilante.

Trunks se quedó un momento en silencio, observando su reacción un tanto extraña.

—Etto... ok... —Murmuró, sintiendo que algo en su respuesta había sido un poco raro. Mientras caminaba hacia el puesto de bebidas —. Es un poco rara —Pensaba el saiyajin para sus adentros.

Mientras Trunks se alejaba para comprar algo, Rossweisse se quedó allí, observando el ambiente del festival. Su mente comenzó a dar vueltas a las palabras de Trunks, que aún resonaban en sus oídos.

"E-ese vestido te hace ver… ¿bonita?"

"No creas que no pienso eres bonita si usas otra cosa, de hecho, lo eres, pero…"

"¡Pero no es que no fueras bonita antes, claro que no! ¡Es solo que ahora... es como si...!"

"¡Vaya que inteligente eres! se nota que sabes muchas cosas"

Un ligero rubor apareció en sus mejillas al recordar cómo Trunks le había dicho esas palabras. Aunque siempre había sido consciente de su inteligencia, nunca nadie antes la había halagado de esa manera, especialmente un chico. Eso le hizo sentir algo cálido en su pecho, una sensación que no estaba acostumbrada a experimentar. Pese a ser una prodigio en todas las artes y diciplinas de la facción nórdica, ella ciertamente tenía una autoestima baja, especialmente cuando todos sus compañeros incluyendo Odín quienes se burlaban de sus problemas amorosos.

Para evitar pensar en ello se concentró en su deber como protectora del Valhala, dejando de lado las preocupaciones sobre su apariencia y su situación amorosa, volviéndose con el tiempo una persona huraña y estricta.

Pero escuchar a Trunks decirle esas palabras la hizo sentirse especial, aunque fuera por un breve momento. La idea de que alguien pensara que era bonita le trajo una pequeña sonrisa. Sin embargo, esa misma sonrisa se desvaneció rápidamente cuando notó la incomodidad que sentía al pensar en ello. ¿Realmente un chico como el podría fijarse en alguien como ella?

Sumida en esos pensamientos, posó sus ojos en un pequeño estanque cercano. La superficie del agua reflejaba la luz cálida de las lámparas del festival, creando un brillo suave que lo invitaba a acercarse. Sin pensarlo demasiado, se acercó al borde, sintiendo una necesidad inexplicable de ver su reflejo, de comprobar si realmente se veía tan bonita como había Trunks le dicho.

Al mirarse en el agua, llevó instintivamente los dedos a su cabello, y rápidamente comenzó a arreglárselo, como si eso fuera suficiente para mejorar su apariencia y hacerla más linda. Esperaba que Trunks notara ese sutil cambio, pero, como bien sabía, los chicos podían ser unos completos imbéciles, por lo que consideró que tal gesto podría ser demasiado sutil.

Fue entonces cuando sus ojos se posaron sobre una flor cercana de pétalos delicados y colores vibrantes. La tomó con suavidad, pensando que tal vez podría usarla como adorno para su cabello. ¿Estaría siendo demasiada obvia? La duda la invadió, pero decidió que, de alguna forma, necesitaba probarlo.

—¿Rossweisse, eres tú? —Una voz femenina la sorprendió, y rápidamente dejó caer la flor, girándose con rapidez.

—Isolde, Eydis... —Respondió Rossweisse con desgano al reconocer a las dos valquirias, cada una acompañada de su respectiva pareja.

—Vaya, vaya, no esperaba verte por aquí —comentó Isolde, con una sonrisa burlona—. Pensé que estarías demasiado ocupada siendo un ratón de biblioteca, digo, como no tienes amigos...

—O un novio —añadió Eydis, con una mirada burlona—. Nos sorprendió verte en estos eventos tan... ¿cómo le llamas? Tontos e innecesarios.

Los chicos, que se suponían eran las parejas de las valquirias, soltaron una risa socarrona, disfrutando de la situación mientras se cruzaban de brazos. Rossweisse, aunque acostumbrada a las burlas, no pudo evitar sentirse incómoda. Intentó mantener la compostura, pero sus manos se apretaron involuntariamente, demostrando la tensión que sentía. No iba a dejar que esas palabras la afectaran, no frente a ellas. No les daría el gusto de mostrar debilidad.

—Estoy aquí porque quiero disfrutar del festival —respondió, con voz tensa, aunque sus palabras sonaban más frágiles de lo que quería admitir—. ¡No tengo por qué darles explicaciones!

Ambas valquirias estallaron a carcajadas

—Vaya, así que por fin te decidiste a buscar novio —Comentó Isolde riéndose—. Es muy audaz de tu parte, aunque no conozco a alguien tan tonto que quiera estar al lado de una persona tan aburrida y amargada como tú.

—Oh claro que sí, muy audaz, jajaja —Se burló Eydis, uniéndose a la risa.

Rossweisse sintió cómo la ira comenzaba a hervir en su interior, creciendo con cada palabra malintencionada que salía de las bocas de las valquirias. Poco a poco su mirada se endureció mientras que una vena se había formado en su frente. Su paciencia, ya había alcanzado el límite.

—¡Ah si! ¡¿Pues qué creen?! ¡SÍ TENGO NOVIO! —Exclamó, alzando la voz, dejando claro que ya no iba a quedarse callada. Su mirada era desafiante, y por primera vez en mucho tiempo, se sintió capaz de defenderse. —¡Y ESTOY TENIENDO UNA CITA CON EL AHORA MISMO!

Ambas valquirias quedaron sorprendidas por la reacción de Rossweisse. Ambas valquirias quedaron en silencio por un momento, sin saber cómo responder ante la inesperada declaración de la valquiria. Los chicos a su lado, igualmente desconcertados, intercambiaron miradas confusas, pues era la primera vez que veían a Rossweisse estallar de esa manera.

Pero la impresión no les duro nada. En un abrir y cerrar de ojos, el cuarteto de jóvenes estalló en carcajadas, como si lo que acababan de escuchar fuera la broma más graciosa del mundo.

—Así que tienes novio ¿eh? —Repitió Isolde con incredulidad, aun sonriendo de forma burlona—. ¿Y qué se supone que están haciendo ahora mismo? —Su tono se volvió más sarcástico—. Seguramente deben estar haciendo de niñera con los hijos de Odín-sama o Thor-sama ¿verdad? O mejor aún, están haciendo servicio comunitario recogiendo la basura del lugar.

Eydis, uniéndose a la burla, añadió con una sonrisa maliciosa:

—O tal vez están trabajando en el lugar como payasos de circo —Río con desdén—. Seguro que debe ser una cita muy romántica.

Rossweisse estaba a punto de soltar su repertorio de todos los insultos conocidos y por conocer que podía ofrecer este mundo, cuando de repente, la voz de Trunks la interrumpió.

—Ya regresé —Dijo él, apareciendo con ambas bebidas en las manos—. Sé que me dijiste que no querías nada, pero esta bebida es muy deliciosa y quería que la probaras… —Hizo una pausa al notar a las dos valquirias—. ¿Quiénes son ellas? ¿Son tus amigas?

Las valquirias se quedaron boquiabiertas ante la presencia de Trunks. Isolde, especialmente, lo observó de arriba abajo, examinándolo detalladamente, lo que hizo que el guerrero del futuro se sintiera incómodo. Lo mismo ocurría con Eydis, cuya mandíbula casi caía al suelo; no podía creer lo que sus ojos veían.

—Su nombre es Trunks —Respondió Rossweisse con furia, señalando a las parejas de las valquirias—. Y creo que no hace falta decir, que él es mucho más guapo y mucho mejor hombre que esos buenos para nada.

—Oye… — Murmuró Trunks, algo confundido—. ¿Te encuentras bien? —Por supuesto, fue ignorado olímpicamente.

—¿Y bien? —demandó la guardaespaldas de Odín—. ¡¿YA NO HAY MÁS RISAS?! ¡¿NO HAY MAS BURLAS?! ¡¿NO TIENEN NADA QUE DECIR?!

—¡Es demasiado guapo! ¡¿Como es posible que esta snob insípida tuviera tan buena suerte?! —Pensaba Isolde para sus adentros mientras se mordía la uña del pulgar —. Tenemos que humillarla.

Con la misma intención en mente, rápidamente Eidys localizó un vaso con licor a medio beber. Con un movimiento sutil, lo tomó entre sus manos. Bastó una mirada cómplice de ella para que Isolde comprendiera perfectamente lo que planeaba hacer…

—Está bien, está bien —Dijo Isolde, con un tono más calmado, pero claramente fingido—. No es necesario que te alteres, Ross-chan —añadió con una dulzura falsa en su voz—. Sabíamos que lo lograrías.

—Sí, Ross querida —Respondió Eydis de igual manera—.Teníamos fe en ti.

Rossweisse se mostró desconcertada por el cambio de actitud de las valquirias, pero no se dejó influir por sus palabras. A pesar de la tensión en el aire, trató de relajarse un poco. Sin embargo, justo cuando se sentía un poco más tranquila, Eydis hizo un movimiento rápido, tropezando de manera exagerada con el borde de la mesa. Con una sonrisa de satisfacción, lanzó el tarro de licor hacia el vestido de Rossweisse.

—¡Ooooooohh, nooooo! —Exclamó Eydis, fingiendo sorpresa—. Creo que me tropecé...

Trunks, utilizando su velocidad sobrehumana, desvió el tarro de licor con una ráfaga de aire. El líquido voló por el aire, pero en lugar de caer sobre Rossweisse, terminó derramándose directamente sobre las dos valquirias. Ambas quedaron paralizadas por un momento, observando cómo el licor caía sobre sus cabezas y vestimentas.

—¡No puede ser! —Gritó Isolde, horrorizada al ver cómo el licor comenzaba a corroer su maquillaje, dejando manchas oscuras en su rostro—. ¡Este vestido es nuevo! ¡Nuevo, por amor a Odín!

—¡Kyaa, qué asco! —Exclamó Eydis, sacudiendo las manos mientras trataba de apartar el licor de su cabello—. ¡Mi cabello está arruinado!

—Eeh, yo... lo siento, lo siento mucho —Se disculpó Trunks, visiblemente avergonzado, mientras levantaba las manos en señal de disculpa.

Cuando Trunks intentó acercarse para ofrecer ayuda, Rossweisse reaccionó con rapidez. Colocó una mano firme sobre su pecho, deteniéndolo en seco.

—No te disculpes —Dijo ella mirando a las dos valquirias empapadas y humilladas con desdén —. Fue un "accidente" después de todo, esto escapó de tus manos.

—P-pero... —intentó protestar Trunks no muy convencido.

—Parece que están teniendo un momento complicado —Añadió Rossweisse con una pizca de sarcasmo, mientras observaba cómo los novios de las valquirias se apresuraban a ayudarlas, solo para ser rechazados de manera grosera—. Así que sugiero que nos retiremos...

La guardaespaldas de Odín no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa de satisfacción al ver cómo las valquirias perdían su compostura. Luego, giró hacia Trunks, su expresión volvió a ser neutral.

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Tras el incidente, Rossweisse y Trunks caminaron juntos por los senderos iluminados por farolillos del festival. A medida que se alejaban de las zonas más concurridas, el bullicio de las multitudes se desvanecía, dejando solo un eco lejano de risas y música.

El cielo nocturno comenzó a iluminarse con destellos multicolores, anunciando el inicio de los fuegos artificiales. Trunks se detuvo al notar un pequeño mirador decorado con guirnaldas luminosas, un lugar perfecto para disfrutar del espectáculo.

—Mira eso —Dijo Trunks señalando el cielo, donde los fuegos artificiales comenzaban a estallar en formas y colores vibrantes.

Rossweisse miro al cielo con poco interés, más centrada en sus propios pensamientos. Sin embargo, al notar la expresión de asombro y entusiasmo de Trunks, algo en ella cambió. Poco a poco, su mirada se suavizó, y comenzó a notar que el espectáculo era, de cierto modo, bonito.

Ambos se sentaron en el césped cerca de un rio. Durante un rato, solo el sonido de las explosiones en el cielo rompía la tranquilidad. El saiyajin, con una sonrisa infantil, hizo algunos comentarios triviales sobre los colores y las formas. Rossweisse, aunque al principio negó con la cabeza todavía no acostumbrada a su entusiasmo, acabó explicándole con paciencia cómo funcionaban los fuegos artificiales, señalando las diferencias en los diseños y las técnicas que permitían las distintas explosiones de luz.

A medida que avanzaba la noche, Rossweisse comenzó a relajarse más. Habló de su infancia en Asgard, de cómo siempre había admirado los festivales, pero rara vez los había disfrutado plenamente debido a sus responsabilidades. Trunks escuchó con atención, asintiendo de vez en cuando y sin intentar interrumpirla en ningún momento.

Sin darse cuenta, Rossweisse fue inclinándose hacia él. Para cuando el último fuego artificial iluminó el cielo con un destello dorado, su cabeza ya descansaba suavemente sobre el hombro del saiyajin.

Trunks parpadeó, sorprendido por el gesto inesperado. Su cuerpo se tensó por un instante, incómodo ante la cercanía. Miró por todas partes como si kami tuviera la respuesta de salir de esa situación, pero al notar la expresión tranquila de Rossweisse, dejó escapar un suspiro. Su incomodidad comenzó a desvanecerse poco a poco.

Con cuidado, ajustó ligeramente su postura, asegurándose de no interrumpirla. Alzó la vista hacia el cielo estrellado, dejando que el momento transcurriera en silencio. Aunque no estaba acostumbrado a situaciones así, encontró cierta paz en la quietud compartida, mientras el eco lejano de los fuegos artificiales marcaba el final de la noche.

El espectáculo llegó a su fin con la última explosión, que iluminó el majestuoso castillo de Odín con un resplandor rojo, aún embelesado por el paisaje, Trunks giró la cabeza hacia Rossweisse, pero para su sorpresa, la valquiria ya se había quedado dormida.

¿Y ahora qué hago? —Decía el guerrero del futuro mirando a la chica dormir placenteramente —. Supongo que ni Odin-sama ni Friigg-sama tendrán inconvenientes si uso una de las habitaciones del castillo para que Rossweisse duerma.

Con cuidado, Trunks se inclinó ligeramente hacia adelante, y, sin hacer ruido, la levantó en sus brazos, de manera que quedara recostada contra su pecho, cargándola al estilo de recién casados. Una ligera sonrisa apareció en su rostro al verla tan tranquila y ajena a todo, completamente entregada al sueño y aunque la situación le resultaba algo incómoda, bajo ninguna circunstancia podía dejarla en medio de la nada.

Después de haber llegado al castillo de Odín y dejar a la valquiria descansar en una de las habitaciones, con sumo cuidado Trunks cerró la puerta suavemente, procurando no hacer ruido para no despertarla.

Para este punto ya eran las altas horas de la madrugada.

—Vaya, vaya, noche larga, ¿eh? —La inconfundible voz de Odín resonó en el pasillo. —Nada mal, muchacho, ya vas aprendiendo.

Trunks frunció el ceño, sin entender a qué se refería. Poco a poco, comenzó a comprender la insinuación. ¿Pero qué demonios había pensado ese anciano degenerado?

Con el rostro enrojecido, se giró rápidamente para decirle que no creara malos entendidos innecesarios. Sin embargo, se detuvo en seco al notar que había alguien más a su lado.

Se trataba de Azazel, el líder de los ángeles caídos, quien venía vestido con su típico traje y esbozaba su enigmática sonrisa.

—Debo decir que finalmente tengo el gusto de conocerte, Kenshi-kun (2) —Dijo Azazel de manera enigmática. Trunks frunció el ceño al notar que la esencia del ki de este tipo era muy similar al de Kokabiel. —Nos gustaría hablar contigo, si tienes tiempo, claro.

Fin del capitulo


Aclaraciones:

1.- Para este punto, utilizaré varias referencias al juego God of War, especialmente de la mitología nórdica, entre otras. Como habrán notado, la niebla de Ivaldi es una de esas referencias. En mi historia, tendrá una función un poquito diferente a la del juego, y es posible que incluso sirva como un medio para que Trunks desbloquee la runa que le permita viajar hasta Niflheim. Aún no lo tengo completamente decidido, pero lo definiré conforme avance la trama.

2.- Kenshi significa espadachin en japones.

Bueno, diría que hubo mucho ruido y pocas nueces. Supongo que me tomé mi tiempo para desarrollar este capítulo. En el siguiente, finalmente descubriremos por qué Serafall está tan traumada y cómo llega a su punto de quiebre. No diré más para evitar dar más spoilers.

Dentro de poco vendrá lo bueno, les pido sean pacientes, gracias por los reviews espero que mucha gente se anime a leer y comentar. Y si para este punto este capitulo fue una clara referencia al tomorrowland.