Gales pregunta unas cuantas cosas, costos, fechas... cosas útiles, no como otro que no hace nada.

¡Está sacando fotos de los pomos de las puertas! Y de los baños.

Parpadeo ¿Qué mierda de fotos son esas?

Son importantes. Fotos MUY importantes. Y de esa baldosa. ESA.

Ojos en blanco. Gales le toma una foto a Escocia haciendo el idiota y se la manda a Bélgica... y ve si Lux no ha escrito nada de casualidad.

No, no le ha escrito.

Ugh. Vacila y piensa en mandarle un "Hello"

—¿Ya estás? —pregunta Escocia.

—Ya. No sé si le va a gustar porque ponen una carpa. Creo que es un buen lugar para verano, pero en otoño... no sé. ¿Has tomado buenas fotos?

—¿No te gustan las carpas en la lluvia?

—A Belgium y su vestido blanco no van a gustarle.

—Y espera que sepas que el resto vamos a ir en kilt.

—¿El resto de los novios?

—¿Qué resto de los novios? —frunce el ceño preguntándose si acaso esto es una boda mormona y nadie se lo ha dicho.

Gales sonríe de lado porque era una buena forma de preguntar a que se refería con "el resto"

—¿Te refieres al resto de quienes?

—Al resto de gente que Belgium invite.

—Vamos a ir todos de... kilt? —Gales levanta las cejasy sonríe de lado pensando en Luxemburgo en kilt—. Uy.

—Yes.

—Pensé que solo los padrinos. Buff... —sonríe un poco más —. En realidad creo que tiene bastante gracia.

—No hay padrinos —le mira de reojo.

—Venga. Ya. Si soy tu invitado, no creas que voy a ir a resolver nada de lo que requieras.

—Eso hablalo con Belgium. a lo mejor eres uno de sus caballeros de honor.

—Eres tan insoportable tú también —medio protesta mirando alrededor y tomando un par de fotos más para Belgica porque Escocia no está haciendo nada puto útil—. Si lo hablo con ella vamos a ser tus padrinos. De todos modos... kilt para todo el mundo. Casi nadie va a tener un kilt

—Tú tienes uno, ¿no?

—Obviamente todos nosotros tenemos un kilt, no te hagas el que no sabes eso. Si siempre que venimos aquí a eventos oficiales lo traemos. Pero... Lux no va a tener uno.

—Bueno, ya... tampoco creo que lo tengan Spain, Italy, France o el resto de familia de ella. Ya se apañarán.

—Quizas podríamos... ir a comprarlo nosotros con los más cercanos. Podrías invitar a los hermanos de tu esposa a comer y vamos... a un buen lugar donde se los hagan.

—Si lo que quieres es despelotar a tu novio deberías buscarte excusas menos enrebesadas.

—Eso... también quiero —Gales hace los ojos en blanco—. Pero si vamos a ser tus padrinos...

—No vais a serlo. No míos. Insisto, no sé si ella os quiera.

—En serio, nadie va a traerte aquí solo por gusto el día de la boda.

—Belgium lo hará. Básicamente en eso consiste.

—Y vas a cuidar tu los anillos, a esperarla solo y a arreglarte solo... ya, claro —Gales le mira de reojo.

—Podría ir yo solo... Con Lux a buscar el kilt. Un plan de cuñados.

—Podrías, yes —Gales hace los ojos en blanco.

—Y contarle todas las cosas horribles, ridículas y vergonzosas que has hecho en tu vida, creo que aun no ha visto el video de tu despedida de soltero.

—My god. Lo que sí vió fueron los videos sexuales...

—¿Cuáles videos sexuales? —lo está buscando para mandárselo.

—¿Qué haces? Los videos que... olvídalo. Ningunos videos. No le mandes ese video.

—Eire hizo hasta un gif de ti gritando por una cucaracha... y cuando lloriqueabas por meter las manos en la mierda y tratabas que Charles no te viera desnudo.

—ODIÉ mi despedida de soltero.

—Y... compartir. What?

—No le mandes ese video. ¿Compartir quÉ? What... what?

—Nothing. Entonces... ¿vamos por el kilt mañana al acabar con esto? —¿En serio crees que vas a haber visto todos los castillos para mañana?

—¿Mañana? Pero ¿y Lux? —No, Gales está entendiendo mañana después de ver los castillos del día.

—No sé, pues que se venga. A la hora de comer si le va bien. ¿A qué hora bajaremos?

—¿Bajar a dónde?

—A Edinburgh, no vamos a ir al continente a por kilts.

—Pero mañana... ¿Crees que acabemos con los de Skye y las Highlands?

—Pues... sí, ¿no? Vamos a ver tres o cuatro y ya.

—Creo que no tienes ni idea. Hay más de tres o cuatro, ¡si tienes como mil castillos! Y no me habías dicho tú que ni siquiera le hable ¿y ahora quieres que venga?

—Pero no en todos se hacen bodas. ¡Tú eres el que quiere comprarle un kilt!

—Ya, sí que quiero comprarle un kilt. Yo... no tengo problema, pero no sé si pueda. Y Alba, yo he venido a más de veinte bodas y eventos en sitios distintos aquí.

—¡No vamos a ir a ver veinte castillos!

—Estoy entendiendo mal esta tarea. Yo pretendía ver cuatro o cinco al día, cada día de la semana.

—¿Esto es en serio? —protesta como si le hubiera dicho que tienen que llevar una piramide piedra a piedra.

—Well... yes! Igualmente le voy a escribir a Lux lo del Kilt, pero no creo que quiera venir.

—No, tú no vas a escribirle nada.

—¿Vas a escribirle tú?

—Nah

—Pues será en otro momento entonces. Venga, vamos al siguiente.

—Conduce, que voy a llamar a France.

—Voy a ir más al norte, a Armadale.

—Bien pensado, con el frío se le quedara tan pequeña y apretada que ni vaselina vas a necesitar.

—What the hell... —Gales le mira con esa cara que suele poner a veces de... joder, como es que se te ocurren idioteces tan...

Escocia se ríe porque las dice expresamente.

—No estaba pensando en ello, pero es bueno que te preocupes por ello —arranca.

—De hecho, a MI no me preocupa, pero es digno de considerarse.

—Ahorraré vaselina. Justo lo que necesitaba.

—¿O los niños ricos usan baba de caracol?

—No sé, no he ido tan lejos con él.

—¿No te trajo una bandeja de juguetes?

—Elegí algo exterior, si entra en pánico con lo otro... hasta los besos le ponen nervioso.

—A lo mejor si te lavaras más los dientes...

—¡No es falta de bloody higiene, entiende! ¡No es que no nos hayamos besado!

—Pues uno no va a decir que no le gusta algo sin haberlo probado —se ríe.

—No es que no le guste, es que es pronto y acaba de dejar a Mónaco y yo a Galia.

—Es pronto y aun así ha dejado a su novia ya... joder, mira que es difícil alegarle a eso —saca el teléfono, marcando.

—Eso es algo bueno, ¿no? Es un buen inicio.

El escocés se lleva el teléfono al oído y no le mira.

Francia se tarda lo bastante en contestar como para que sea llamada perdida, pero contrario a lo qué pasa casi con cualquiera, no pasa casi nada de tiempo antes de que le marque él.

Le hubiera insistido él, pero mejor.

—Ecosse!

—Mira, la rana, ¿qué haces con el teléfono?

—No hacerle mucho caso... —Francia se ríe un poco—, pero oí que me llamaban y he visto que eras tú y... bueno.

—Estoy aquí con Cymru... y estabamos hablando que es hora de contarte un secreto que llevamos siglos guardando.

—¿Un secreto?

—Yes

—¿Están juntos o algo? ¿Maman tenía razón? —Francia sonríe.

—Nah, escucha, no empieces a inventarte.

—Pues es que pones tanto misterio... ¿estoy en altavoz?

—Sep.

Gales mira a Escocia de reojo, nerviosito.

—Allò, Cymru... ¿Has dejado a Lux respirar un minuto?

—Nah, ahora estamos agobiándole solo por telefono —explica Escocia.

—No estoy agobiándole —refunfuña Gales, bajito, sonrojándose.

—Ohhh... Bueno, es un adelanto —Francia se ríe—. Aunque tampoco victimícenos tanto a Lux...

—¿No? ¿Te parece que lo soporta estoicamente? —sigue el escocés.

—Me parece que... está buscando cómo encontrarse cómodo.

—Ese es un buen eufemismo para huir...

Gales mira a Escocia de reojito tratando de no moverse ni reaccionar y Francia se ríe.

—Pero... bueno, sé que las cosas tampoco están bien en el paraíso, así que huir, huir... quizás tiene síndrome de Estocolmo —sigue el francés.

—¿Por que no están bien? —pregunta Escocia.

—Me han contado que hubo una discusión tremenda y al parecer ya no hay una sino dos separaciones. Angleterre va a considerarte rompehogares ahora a ti también, mon amour —le suelta a Gales.

—Uuuh eses es un buen título —suelta Escocia. Gales hace los ojos en blanco otra vez.

—En realidad, a favor del romanticismo de Galles —valora Francia—, puedo decir que el que en una semana los dos se hayan no solo encontrado sino dejado a sus respectivas parejas para estar juntos para siempre es...

—No estamos juntos —aclara el galés.

—En fin, más alla de tus cuentos aburridos y predecibles de romance... —cambia el tema Escocia.

—Esto no era predecible en lo absoluto... —Francia se ríe—. Pero dime, vale.

—¿Viste el anillo que le di a Belgium? —sigue el pelirrojo.

—Oui.

—¿Y no te sonaba de nada?

—¿Sonarme? No... ¿es una reliquia histórica?

—De algún modo, sí, ¿no te dijo Belgium?

—Me dijo que tenía un gran significado para ti.

—Ehm... Yes, well. I mean. ¿No te contó de donde salió?

—Me dijo que era un regalo de mi madre a... ustedes.

—Es el anillo con el que tu padre le pidió matrimonio a tu madre.

Hay unos segundos de silencio al otro lado de la linea

—Galia renunció a él y se lo dió a nuestra madre como muestra de amor, por si alguna vez no teníamos con que comer, ella pudiera venderlo —sigue el mayor de los britanicos.

Gales sonríe un poquito de lado con eso y mira a Escocia de reojo. Siempre es un placer oír que alguien calle a Francia.

Escocia le mira también con complicidad, esperando la reacción antes de seguir con la historia.

—E-El anillo de bodas... se lo dió a tu madre para venderlo. Y no lo vendió. V-Vale —resume Francia.

—Claro que no lo vendió, mi madre no iba a vender la única posesión material de amor real y desinteresado que tenía. Siempre lo tuvimos nosotros, me dijo, a mi especialmente que NUNCA lo vendiera si no era un asunto de vida o muerte.

—¿Y te contó la historia del anillo entonces o te la acaba de contar ahora?

—Yo estaba ahí cuando Galia lo trajo, yo le ayudé a esconderlo. El único recuerdo tangible de su mejor amiga en el mundo. Y la prueba definitiva de amor de tus padres.

—¿Y me estás diciendo esto... ahora? ¿Sabes? Es peculiar...

—Hubiera podido ser tuyo.

—Ya, bueno. Definitivamente tú y yo nunca fuimos material de boda —ya no suena tan alegre—. Insisto, es bastante peculiar que a veces sienta que tú y yo nos conocemos desde hace sólo un puñado de años.

—No me refiero a mi, idiota. Se lo tiraste a aquí mi hermano el secuestrador a la cabeza, según acabo de enterarme.

—Q-Quoi?

—Cymru. Lo usó para pedirte matrimonio en una ocasión desesperada.

—Ehh! —protesta Gales.

Francia otra vez... en silencio unos cuantos segundos.

—Por lo visto se lo lanzaste a la cabeza y acabó dentro de un río o algo así. Afortunadamente pudo recuperarlo a pesar de tus desprecios.

—¿Saben? —protesta Francia—. No tiene mucha gracia esta historia.

—Pues ya imaginamos que no para tí—se ríe.

—Crecí con ustedes sin NADA de información sobre mi madre y ¿ustedes tenían hasta su anillo de bodas? ¿Y lo sabían?

—Yes —resume el escocés.

—Y no solo es el anillo, es hasta como la llamas. Podrías haberme contado cientos de historias de tu segunda madre, ESO es peculiar.

—¿Eh? ¿Ahora vas a reclamarme que no te hablé de algo que nunca supe que querías saber?

—Oh, venga YA! Como si fueras idiota. ¿Cuantas horas pasamos juntos? Y no me vas a decir que no hablábamos. Éramos amigos, éramos... cómplices. Tantas malditas veces y...

—¿Y crees que no te hubiera hablado de eso si lo hubiera sabido?

—¿Nunca pensaste que podría interesarme saber esta misma historia que acabas de contarme sobre mi madre? Yo no sabía casi NADA, ¡y tú sabías casi todo!

—¡Pues qué sabía yo que te interesaba a ti! Hasta donde yo sabía eras France el despegado de todo a quien nada le importaba más que pasar un buen rato sin lazos afectivos o emocionales de ningún modo.

—Así que solo tenías sexo conmigo, como todos, ¿pensando como todos que en todos los aspectos de mi vida no tenia un ápice de interés por ninguna relación afectiva? Pensé que nos conocíamos un poco mejor que eso.

—Eso es lo que tú pregonabas una y otra y otra vez hasta el cansancio. Especialmente conmigo, supongo que para no correr riesgos que pudiera malentenderlo como Cymru o la larva.

—Y tú me decías que eras igual, y ¡los dos sabíamos que no era del todo cierto! ¿Desde cuando eres... Allemagne?

Escocia traga saliva y es que siente que suficiente ha dicho con Gales aquí... que le mira de reojo.

—Hablaremos de eso... otro día —decide.

—Vaya. Y es que hasta tú, Cymru. SABIAS por qué no quería casarme contigo, te lo expliqué muchas veces y aún así... es que casi nadie en el mundo me conoce mejor que ustedes... ¿y la única conclusión a la que llegan siempre es que no tengo corazón? Merde...

Escocia pone los ojos y mira a Gales.

—Pues no lo tienes —concluye Gales sonriendo un poco porque le han molestadoooo—. Ni eso ni el anillo, por tonto.

Escocia sonríe un poco con eso porque necesitaba esa respuesta. Gales mira a Escocia con complicidad, riéndose y Francia les odia un poco, la verdad.

—¡Así que ahí te quedas con un palmo de narices! —añade Escocia riendose también y le van a colgar.

Gales se ríe aún más, acelerando levemente, tan satisfecho.

Francia facepalm.

—Eso ha estado bien —decide Escocia.

—Seeeeh!

—Me hubiera gustado ver su cara.

—Mon coeur... est brisé —le imita en francés con una mano en el pecho haciendo falsa cara de drama

—Ma vie... fin —el otro se lleva una mano a la frente imitando el drama también.

—Para lo cabroncete que es, ¡sigue sin aguantar NADA! —Gales se mueeeere de risa.

—Una nenaza, completamente.

—Te apuesto lo que QUIERAS a que va a invitar a Belgium hoy mismo a tomar algo para ver el anillo...

—Como se lo robe le parto las piernas.

—No creo que sea su estilo, pero... la va a envidiar. Lo cual me alegra un poco —se ríe.

—Como mande a la larva y tenga yo que tener la conversación del incendio otra vez...

—Es que dale unas horas y todo el universo va a estar enterado —Gales se ríe.

—Ya, bueno, eso sí.

—Igualemnte... su cara de drama habría sido digna de video.

—Seh.

—Merecido —Gales sonríe—. Creo que necesitamos una cerveza antes del siguiente punto de interés.