—Hay q-que... c-cenar.

Luxemburgo se va un poquito detrás esta vez pero se ríe. Gales baja una mano para tocarle a él ahí abajo. Tampoco te creas que está tan tranquilo, se separa más cuando lo nota. Gales sonríe un poco y se sonroja.

—¿¡Qué haces!? —protesta un poco.

—Veo si estás tan perdido como yo.

—Mais non.

—Mais oui!

—Tú estás mucho peor

—Pues a ti solo te he dado un beso...

—Ya, claro.

—A mi llevas toqueteándome toda la obra —Gales se ríe tontamente.

—Y por lo visto crees que eso a mí no me afecta. Y solo fue durante la segunda parte.

—Detalles... detalles. Te afecta tenerme... ¿C-cómo has dicho?

—¿Cómo he dicho?

—Irremediable y...

—Inapropiadamente...

Gales se le acerca a darle otro beso porque no quiere que lo diga, que le da nosequé y Luxemburgo se lo devuelve.

—¿Ni siquiera aguantas que lo repita?

—¡Si lo aguanto! —se ríe otra vez.

—Que vas a aguantar —se vuelve a reír.

—E-Es que te traigo unas ganas... A-Anda, vamos a cenar —Gales se sonroja porque no es propio suyo estar diciendo esas cosas así. Carraspea un poco.

Otro beso. El británico se ríe, respondiéndole el beso y cerrando los ojos.

—Vamos ¿a dónde vamos? —Se separa, sonríe y asiente.

Gales se le acerca por otro beso… Así no os vais a ir nunca.

—Tengo... reservas en tres sitios diferentes —Se separa después de un poquito.

—¿Por quoi?

—Quería consultar contigo que preferías...

—O sea, que los tres sitios son un desastre.

—Mira, Galia... toleraba los tres —Gales hace los ojos en blanco y se ríe.

—Ehm... y qué tipo de comida son —Tuerce un poco el morro con el comentario anticlimático.

—Italiana uno, caribeña el otro... y francesa el tercero —Gales se humedece los labios.

—¿Y cuál prefieres tú?

—El que sea que vaya a gustarte a ti. También pensé...

—¿Aja?

—Hay otro sitio que... es mucho más informal y solo cocinan carnes. No es ni siquiera de hacer reserva. Y no sé si... bueno es que es un sitio así con bancos afuera y cerveza.

—¿Y te parece demasiado de... hija de barrendero?

Gales hace los ojos en blanco y se sonroja

—No es un lugar para una primera cita convencional. Debí dejar que tú organizaras esto de la primera bloody cita. Seguro estaríamos comiendo helado de oro y cortes de carne esos japoneses de miles de libras por un trocito.

—Ugh, non —arruga la nariz—. Anda, vamos.

—¿A cuál?

—Al que tú quieras.

—¿Te importa ir a comer al cuarto nivel inferior del Titanic? —Gales aprieta los ojos

—Solo si hay una fiesta tan divertida como esa.

—Lo dudo, pero seguro será la ruidoso que los otros. Venga, hay que apurarnos que se llena después del teatro.

Luxemburgo se ríe un poquito y asiente.

—La siguiente cita te toca a ti en cubierta.

—Ñañaña.

—Bueno, ¿te gustó la obra o qué?

—Ah, oui, es bonito.

—Bonito. Cielos...

—O sea, la manera en la que los personajes acaban enamorándose.

—Los actores ayudan.

—¿No es tan bueno el libro?

—La verdad, para variar, el timing de todo lo que estamos haciendo no es el mejor. Si yo pudiera haber elegido te habría llevado a ver algo quizás más clásico o innovador. Pero ya... ya iremos a más obras de teatro. Claro que... Ugh. Ninguna más como primera cita, si...

—Calma, calma, ha estado bien. No ha hecho falta algo más complicado, si no, no hubiera podido hacer...

El sonrojito otra vez. Manos a los bolsillos.

—Aunque ya veo que clase de libros son los de debes leer.

—¿Qué clase de libros?

—Pues estos de historias de amor ligeritas. Literatura de gasolinera.

—Buff, detesto esos libros. El que los lee es Alba.

Luxemburgo se ríe sin creerle del todo.

—Que por lo que se más bien es tú hermana. A ver si no será una cosa de familia.

—A ella le gustan los de vikingos, sí.

—Y a ti te gustan los chicos de Gales.

—Nah, solo uno —Se ríe otra vez.

—¿Lo pasas bien? —Gales sonríe un poco más.

—Pues... ahora mejor que cuando estabas haciendo drama porque llegábamos tarde.

—Pues llegamos SÚPER tarde. Esto... vamos a tener que mejorarlo.

—Oooootra vez.

—No. Ya, hoy salió mal pero... es que debía ser perfecta como primera cita y desde conseguir boletos fue complicado.

Luxemburgo frunce el ceño con eso y Gales le mira la cara.

—Venga, n-no pasa nada. Solo... es que...

—Eres tú el que no se lo está pasando bien.

—What? No! No, no —deja de caminar y le abraza otra vez.

Le mira aun frunciendo el ceño.

—Solo soy un histérico que tengo miedo de que no salga bien.

—Pues es lo que vas a acabar logrando siendo así.

Gales se humedece los labios.

—El libro, a diferencia de la obra, presta mucha más atención en los acontecimientos históricos de la época, que en sí la relación como tal —decide cambiar el tema.

—No es eso lo que te estoy diciendo.

El británico suspira.

—¿S-Siendo c-cómo? —pregunta cerrando los ojos.

—Pues tan crítico. Mónaco era así, todo tenía que estar siempre perfecto y acababa amargándome un buen lugar o un buen rato, solo porque no era capaz de relajarse un poco.

—No quiero amargarte solo porque no sea perfecto, ni me he enfadado realmente. Sólo es que... siento que tus expectativas de una primera cita quizás eran mucho más altas que un lugar común en el teatro y una cena en un sitio cualquiera y no quiero que se malinterprete esto como s-si no fuera importante.

—Pero es que yo te estoy diciendo que sí estoy bien.

—Entonces vamos a cambiar el tema y a relajarnos.

—¿Seguro?

—Mira... —suelta el aire y decide apostarle a la sinceridad—. Si yo ya había visto la obra, hombre. Quizás en otra obra que yo no haya visto, termine genuinamente irritado... pero si al final TÚ no pareces preocupado por esta, y estabas más enfocado en mis... partes que en ella. Soy un poco agobiado y tiendo a pensar que la gente no está TAN feliz a mí alrededor como imagino, pero, bloody hell... si fuimos a comer pollo en un estacionamiento... a veces sí que tengo un maldito palo en el culo.

Luxemburgo sonríe con eso.

—Estoy más agobiado por ti que por mi... yo estoy pasándolo bien. Llevo media cita bloody empalmado! Solo me da terror estar yo pensando "esta es la mejor cita de mi vida" y que tú... mañana te levantes pensando "esta es la bloody peor cita que he tenido, entre la gente mierda, llegando tarde, y el restaurante asqueroso sin meseros".

—Vamos a... vamos a llegar a un acuerdo, ¿vale?

—¿Cual acuerdo? —levanta una mano y le descubre el ojo que suele tener tapado

—Si... realmente hay algo que... no nos gusta. Una obra, una película, un restaurante o lo que sea, lo diremos con sinceridad y el otro no lo tomará como una crítica a si mismo por elegirlo, si no a lo que sea que critiquemos, ¿vale?

—¿Puedo agregar una idea?

—¿Cuál?

—Si algo no nos gusta, como el que tú hayas salido tarde hoy, en vez de solo protestar, hay que proponer una solución.

—¿Y cuál es tu solución?

—No vuelvo a ir por ti dos horas antes de la obra, desde luego —sonríe un poco —. Me parece bien que si hay algo que no nos gusta lo podamos decir en voz alta, y buscarle una solución. ¿Cuál es tu solución?

—¿Mi solución a llegar tarde?

—A mi ineptitud —Gales se ríe.

—¡Pues hablar contigo!

—Esperaba que hubiera besos dentro de la solución —Le sonríe.

—Mira que conveniente. A lo mejor podría haberlos con lo de la puntualidad.

—¿Si sales tarde hay besos a cambio?

—Exacto.

—Bien, vamos a hacer eso retroactivo, pero antes hay que ir a pedir un espacio en el restaurante, en lo que nos sientan puedes darme todos los besos que quieras.

—Ah, non, ¡me refería tú a mí!

—Excuse me?

—Mais oui.

—O sea quieres además de que salgas tarde, ¿quieres que YO te de besos a ti?

—Tú eres quien lo ha dicho —se encoge de hombros.

—La verdad no tengo problema en dártelos, pero eso no tiene ninguna justicia.

—Excepto la que dice que yo me salgo con la mía —le pone lo labios en forma de beso.

Gales se sonroja y se le acerca un poquito. Luxemburgo abre un ojo.

El británico le da un besito súper suave, pero no se quita y Luxemburgo le toma de la cintura y lo atrae más.

Gales le da otro, así bastante lánguido y suave.

—Un pensaría que después de dos semanas dando por culo con esto estarías un poco más motivado —el flamenco se separa y le mira.

—What? —levanta las cejas.

Luxemburgo le aprieta de la cintura y se balancea un poco de lado a lado.

—Eso fue suave, no desmotivado —se ríe.

—Oh...

—Guardare esos besos para... después —susurra acercándosele a darle uno bastante guarro esta vez y... alguien les silba en la calle.

Luxemburgo no va a hacer caso. Gales va a sonrojarse un poco y a esconderse en su cuello. Porque los genes...

Vaaaaale vale, lo abraza y puede que baje las manos y se las ponga en el culo.

—Con eso seguro que nos dejan de silbar —Gales se ríe con eso.

—A lo mejor no quiero que paren —Luxemburgo le mira a los ojos.

—Ehhh, consíganse un cuarto —grita el chico.

—Pues vaya con la gente tolerante en este país —protesta Luxemburgo.

—Pronto se acostumbrarán a ser repentinamente gays —Gales se encoge de hombros.

—¿Gays? Yo no puedo ser gay —le mira de reojo.

—Con los BESOTES que me das, sí.

—Eso no tiene nada de Gay.

—Excuse me?

—Si no, no me gustarían

—¿Quiénes?

—Los besos.

—¿No te gustarían si fueras gay? Te gusta por... ¿la perversión de que soy chico?

—Non, tiene que ser otra cosa.

—¿Tiene que ser que soy yo?

—Tal vez.

—A mí tampoco me parece que... no me siento gay. De hecho me sentía yo más heterosexual que nunca.

—Ah, oui?

—Y luego llegas tú —se ríe, tirando del porque otra vez... quiere ir a pedir mesa.

—¿Y? —le sigue.

—Y me lo pones TODO de cabeza, hasta mi sexualidad.

Risita.

—Shut up, yo hice lo mismo contigo —le empuja un poco.

—Eso quisieras pero yo no soy gay.

—Esa es una ridiculez.

—Lo será, pero es cierta.

—Explícame esto.

—Pues es que me parece que es auto explicativo.

—No tiene sentido.

—¿Por qué no? —sonríe.

—Yo soy hombre. Tú eres hombre... te gusto. Me gustas. Repentinamente... contrario a cualquier idea previa que tuviéramos... somos gays.

—Mmm... Tú tal vez, yo no.

—Tu tolerancia me apabulla.

—¿Te parece que no soy tolerante? No es un problema que tú seas gay —se ríe.

—Vale, no seas... gay si no quieres —Gales hace los ojos en blanco—. Bastante tengo ya yo con el asunto de serlo yo.

—¿Ves? —le tiende una mano—. El primer paso es admitirlo.

—Sinceramente, si no estuvieran pasando tantas cosas ahora mismo, quizás sí tendría cierto tiempo de estar en absoluto shock por repentinamente sentirme así de atraído por un hombre.

—Nah, no creo. O sea, tú has sido siempre abiertamente gay, querías ya casarte con France.

—Yo era bastante idiota — Gales suspira con eso y le toma la mano.

—Ya empezamos con el auto desprecio —pone los ojos en blanco.

—Ojalá nunca hubiera... querido casarme con France.

—¿Por qué no?

—Toda mi vida habría sido considerablemente más simple... y con menos burlas.

—Y aburrido, no creas que no tiene cierta cuestión un poco inquietante que solo te hayan gustado dos personas.

—No solo me han gustado dos personas... solo me he "enamorado" de dos.

Gesto de... "es lo mismo".

—No, no lo es. Gustarte... Bueno, me han gustado muchas personas a lo largo de mi existencia en mayor o menor medida, desde luego. Y desde luego esta infatuación podría fácilmente confundirse o ser un poco de... enamoramiento, sí. Pero solo dos personas creo que se han robado mi corazón hasta el punto en que habría hecho cosas inimaginables por ellas y, sinceramente, creo que solo una ha sido amor de verdad.

Luxemburgo frunce el ceño con eso.

—Esos ceños fruncidos...

—Bueno, es lo que hay —ha dejado de sonreír.

—¿Qué pasa? —Gales se detiene.

—Nada. ¿Qué se come aquí entonces?

—No, nada de que nada —tira de él un poco, para que le mire.

El flamenco le mira sin sonreír porque le ha dado un repentino ataque de celos y Gales le mira con cara de circunstancias.

—No importa, vamos —suspira.

—No, si importa... please. No te estoy incluyendo a ti en eso que te estoy contando, obviamente... hablaba de lo de antes de ti. Galia, France. Y desde luego esto no es... ningún tipo de infatuación que esté confundiendo.

—No importa, de hecho sería lógico que lo consideraras así, no... No me conoces realmente.

—Cuando te digo que no hablaba con mi esposa hablo contigo... deberías creerme. Me refiero a él encandilamiento con algún actor o actriz o un ciudadano... una reina —Gales aprieta los ojos—. Lux, no puedes pedirme que me relaje y no quiera que todo sea perfecto, y luego castigarme por no medir y calcular...

—No te estoy castigando, te digo que es normal.

—Y lo he echado todo a perder... —Gales suspira, girándose al restaurante —. Venden carne.

—No has echado nada a perder, no seas dramático —ojos en blanco.

—Pues has dejado de sonreír al instante... —se guarda las manos en los bolsillos, un poco alicaído.

—¿Y eso qué?

—Nothing —le mira de reojo —. I'm sorry.

—No hay nada de que disculparte.

Gales se encoge de hombros, porque sabe que se ha cargado el ambiente.

—Vamos, ¿qué hay que hacer entonces en este sitio?

—Vamos dentro y hacemos fila mientras vemos que hay en el menú... luego pagamos y si encontramos dónde sentarnos nos llevan las cosas al sitio. Si no, hay que esperar a que nos llamen con una de esas cosas que vibran.

—¿Cosas que... qué?

—Unos cuadros... que tienen dentro como una de esas cosas que vibran de los teléfonos. Así nos podemos ir un poco más lejos, sentar por ahí y cuando haya un sitio y esté la orden vibrara y venimos por ello. Supongo que... no conoces estas cosas porque tú nunca esperas nada —le sonríe un poco.

—La verdad... non. El mundo suele esperarme a mí.

—Bueno, esto... ocurre cuando uno tiene un padre barrendero y está en el sótano diez del Titanic.

—Ya veo, supongo que es una experiencia gastronómica como podría ser otra. ¿Estuviste en el Titanic?

—Oh, my goodness... no. Fue Éire el que le echó la maldición cuando recaló en Queenstown.

—¿No? ¿Por qué no?

—Supongo que... de haber hecho más viajes, habría estado en el tarde o temprano.

—Nosotros casi vamos.

—Oh, really? Me parece que tanto England como France tienen también esa historia de... CASI ¿Por qué no fueron al final?

—Peleamos —se encoge de hombros.

—El... mejor pleito de su vida, quizás.

—De hecho, justamente íbamos a ir con France y Angleterre —asiente—. Pero el... trabajo y... bueno, las cosas se complicaron —se acuerda y saca el teléfono a ver sus mails.

—Todo mundo quería un boleto para ir... de hecho, recuerdo que después de eso el gobierno intentó prohibirnos subirnos a un barco sin que tuviera un montón de regulaciones.

Luxemburgo le mira de reojo solo un instante leyendo.

—Desde luego, rápidamente notaron que prohibirles algo a mis hermanos es como darles una orden rápida y precisa de que hagan exactamente lo que acaban de prohibirles.

—Mjm...

—Ponte... no te salgas de la fila, ¿vale? Voy a conseguir un menú —Gales suspira, mirándole.

Asiente con la cabeza aun mirando el teléfono.

Gales se humedece los labios… vacila un instante se le acerca y le da aún beso rápido en los labios, que le hace parpadear y olvidarse del teléfono, sin esperárselo.

—... Y-Y así fue como le devolví la sonrisa a-a Luxemburgo —suelta, como si le hubiera estado cobrando algo más largo y está fuera la conclusión.

Efectivamente sonríe con eso.

—Es ridículamente fácil robarte un beso mientras miras el teléfono —Gales sonríe un poco también.

—Solo te aprovechas porque estoy concentrado en otra cosa.

—Shut up... estoy teniendo una EPIFANIA sobre cómo resolver casi todos los problemas de captura de atención...

—¡Anda ya!

—¡Oh! ¡Creo que Charlotte te está llamando! –señala el teléfono.

—Quoi? —casi chilla, mirándolo de nuevo.

Gales se acerca de golpe a darle otro beso, abrazándole de la cintura.

—Ugh, lo has hecho expresamente!

—No vas a volver a ver ese teléfono en mi presencia nunca más sin llevarte un montón de besos —Gales se ríe.

—No, en serio, ¡tengo que contestar a esto!

—Claro, claro... anda. Contesta —la sonrisa.

—¿No ibas por... no sé qué?

—El menú. Así que si escuchas...

—Soy bueno en multitasking —vuelve a teclear.

—Besar y teclear está prohibido —susurra Gales acercándose otra vez a darle un beso rápido.

La verdad, no creo que sea capaz de ESE multitasking.

Gales sonríe otra vez, profundizando un poco el beso antes de separarse. Luxemburgo le abraza de la nuca con la mano que sostiene el teléfono

—Empiezo a querer un poco a tu teléfono... y esta ventana de oportunidad —le susurra sobre sus labios.

—Y yo estoy dejando de tener hambre.

—Espero que hables de la carne de res.

—No, no, venga...

—Voy por el menú. Aprovecha.

Luxemburgo se humedece los labios y le mira con una cara... Gales vuelve a besarle. No le mires así. Pues es que si le ha dicho que se le ha pasado el hambre no es por nada.