Bélgica le salta a Escocia encima en cuanto le ve llegar por la puerta y casi le tira de espaldas, pero se sostiene con la maleta y el marco de la puerta, sujetándola de culo. Alguien te echaba un MONTÓN de menos.

—Mmmmte fue? —pregunta en el beso.

¡No le va a contestar mientras la besa! A penas si consigue no caerse.

¡Pues no va a separarse tan pronto!

Además, es uno de esos besos que acaba... Con la puerta cerrada nada más. Ha dicho mil veces que deberían acolchar la puerta.

Es que te ha extrañado muchooo.

Si no es queja.

Sonrisa, baja una pierna, sí, una, para ayudarle un poco. Ya le está arrancando el cinturón.

Eso ayuda porque si no tiene que sujetarla él puede ir a tocarle las tetas.

Bienvenido, estás en casa... dicen ellas al unísono. No trae sujetador además, así que libremente corren por ahí mientras su dueña le baja los pantalones y le busca con la mano. Como si Escocia necesitara mucho más para estar perfectamente predispuesto a cualquier cosa que quiera hacer en esta línea.

Ya podrían esperar a la noche a la cama y hacer esto como personas civilizadas...

Promete no ser así de precoz con todo pero es que ¡bloody hell con ella! Y... lleva con el idiota de Gales toda la semana.

¿Con ella? Contigo que te fuiste TODA LA SEMANA!

Pues ella le mandooooo.

¡Y luego le echó de menos! ¡Mucho!

Pues no haberle mandadoooo.

¡Era necesario ir! Se separa un poquito del beso y le mira a los ojos. Sonríe.

—I-I'm home... —susurra porque no le ha dejado ni saludar.

—You're home —Bélgica se ríe, suavecito.

Escocia le sonríe.

—Me gusta que estés aquí, ¿se nota?

—Tengo que contarte un millón de cosas y probablemente vas a odiarlas todas —se humedece los labios y asiente.

—Naaah, que va. Solo Odiare algunas —se ríe —. Pero quiero ESTO antes.

—Y yo —se muerde el labio y la levanta, llevándosela al sofá.

Bélgica sonríe más, ayudándole un poco y yendo a besarle el cuello. El escocés se quita del todo los pantalones mientras ella lo hace y luego la deja en el sofá para quitarle los suyos.

Bélgica le mira como Nala, así que él se sonroja y es que se le echa encima a comérsela.

Eso es justo lo que quería con esa mirada.

Vaaaale... uhm... diez minutos después (Tú sigue alardeando, como que vas a aguantar diez minutos. Será que acabas como tres o cuatro veces en diez minutos de las ganas que traías)

Gracias a Dios por lo multi. Como si Bélgica no fueras a acabar bastante pronto tú, si casi te lo comes nada más llegar. ¡Ni hola ha dicho!

—Eres mi... cosa. Persona. Entidad... lo que sea... favorita en todo TODO el universo.

Bélgica se ríe un poco contra su cuello, dándole un besito ahí, abrazándole más y acariciándole la espalda.

—Y tú la mía —le susurra de vuelta.

—Así te voy a presentar a partir de ahora. Mi persona favorita.

—Entidad — Bélgica sonríe más y le resigue las pecas con los dedos.

—Vale —Escocia se humedece los labios y ella se ríe.

—¿Cómo conseguí encontrarte? —susurra mirándole a los ojos y acariciándole ahora el mentón con un dedo.

—Pésima suerte —sonríe él.

—Que va. La mejor suerte de mi vida... de toda la gente qué hay tenías además tu que considerarme también tú persona favorita —le toca la nariz.

—La verdad, no es por echarme flores pero yo tengo más mérito. O sea, que tú seas la entidad favorita de alguien era una cosa obvia que nadie sabe cómo no pasa más a menudo, pero ¿conseguir yo eso? Pffff... Una tarea titánica, seguro hay algún truco que aún no acabo de encontrar.

—Naaaah, eso no es verdad. Es que quien no ve que tú eres el más interesante de todos es porque está ciego.

Escocia se ríe tan tontamente.

—Todo es mejor cuando estás aquí... siento que te hubieras ido seis meses.

—He traído un montón de cosas.

—Los brazos de Cymru... y las piernas, y los ojos y las orejas —Bélgica levanta las cejas.

—Ojalá. Haríamos una buena barbacoa.

—¿Con lo flacucho que está? No creo.

—Bueno, pero para nosotros dos... yo no como tanto.

—Igualmente... no has traído a Cymru a trozos por lo visto. ¿Que has traído?

—¿Quieres verlo?

Bélgica asiente.

—Tengo que ir por la maleta que está en la puerta —lo que por lo visto ahora es como ir hasta marte.

—Ugh... —se le acurruca —. ¿Y si me cuentas?

—No lo podrás ver.

—Vaaaale, ve. Y así te veo el culo —Cejas, cejas.

—Uh... no quiero —el pelirrojo se sonroja con eso y se esconde.

—¿Que te vea el culito? —Bélgica sonríe y le abraza igual.

—No. Irme.

—Cuéntame entonces aquí, sin irte...

—Te vas a perder... Las mejores partes.

—Entonces veeeee —palmadita en el culo.

—Nnnnnnn —remolonea.

—¿Me traes agua cuando vayas? —Bélgica se ríe un poquito.

—Ugh. Yes, yes... vaaaale

—Y abre el refri y ve que hice de cenar —sí, tu comida favorita.

El escocés se levaaaaaanta arrastrándose un poco y se va a poner los calzoncillos al menos.

Noooooo

Siiii

—Calzoncillos noooooo.

—¡No voy a ir sin calzoncillos todo el rato!

—¿Por?

—Porque... ¿vas a ir tu sin bragas?

—No me las estoy poniendo —le sonríe.

—No quieres oír esto, ¿verdad?

—Nah, vale, sí que quiero... venga. Con calzoncillos pues.

—Era mejor que no quisieras —aprieta los ojos.

—Aun más me da curiosidad —se incorpora un poco.

Igualmente ahí se va a la nevera a por dos cervezas y se relame con lo que hay de cenar y luego va a por la maleta, volviendo al sofá.

Bélgica está de nuevo vestida para entonces.

Alaaaa. Eso no vale, pero bueno, le pasa la cerveza y se sienta a su lado, yendo a ir a abrir la maleta.

—Regalooos —Bélgica sonríe y le abraza de la cintura, recargándose en su hombro para ver

—No, no, espera.

Ella le mira, sin soltarle

—Hay una... presentación de Powerpoint de mierda que Cymru me ha hecho prometer que te mostraría —explica sacando el ordenador—. Pero no le digas nada porque me he negado y le he dicho que es un idiota y que no hacía falta que la hiciera —lo que pasa es que la ha hecho él y le da vergüenza.

—Ohhhh, una presentación de Power point! Que profesional — Bélgica le da un besito en el hombro.

—Nah, no tanto —igualmente se sonroja y aparta la maleta hacia otro lado para que no vea lo que hay dentro, poniendo en marcha el ordenador y el powepoint.

—Veamos.

—Ehm... bueno, este es el primer castillo que vimos, es el que está en Inverness. El idiota de Cymru no hacía más que decir a todos que era para una boda y mirarme raro hasta que todos pensaron que nos casábamos el uno con el otro.

—Bueno es que ustedes dos... —Bélgica se ríe de eso.

—No conseguimos convencerles que no, así que si este es el que eliges creo que se van a sorprender mucho.

—Bueno, la verdad es bonito. Me gusta que sea de piedra clara, ¿y esto es por dentro? Ohhhh

—Ehm... yes. Mira —va a rebuscar en la maleta —. Robé esto —le saca una servilleta y un tenedor y un jaboncito de baño.

Bélgica sonríe y le mira, porque es un tonto, pero es que miraaaa ¡ha robado cositas!

—Ohh… a ver —toma los tres.

—No sé si sirva de algo, pero... —se encoge de hombros.

—El tenedor me gusta, parece firme, no como esos que luego ponen tan feos y plasticosos. ¿Te gustó el lugar? Me gustan las vistas al lago...

—Yes, aunque creo que hará mucho frío en otoño. Pero... ¿estás preparada para lo más importante?

—Frío hace medio año allá arriba. A ver... lo más importante.

Pasa a la siguiente foto, que es la de la baldosa del suelo.

—Ajá? —Paaaaaarpadeo

—Este… ¡es el suelo! —sonríe.

—Wow!

—¿Qué te parece?

—Una foto brutal —se ríe, sarcástica.

—Sabía que lo entenderías —sonríe—. Cymru quería irse sin hacer fotos de las baldosas, pero yo le dije que era súper importante. De hecho, esta foto la hice yo porque él no estaba preparado para semejante responsabilidad.

—Lo más importante de todo, que bueno que la tomaste. Mira, si voy con tacones altos seguro que se me mete ahí... es una foto básica.

—Exacto. Y por eso... decidí traer esto —busca en la maleta y saca una bolsa de tela con algo dentro, tendiéndosela.

—¿Qué es? —se asoma dentro de la bolsa.

—Oohhh! —Dentro hay unas deportivas converse de color blanco, con encaje a los lados y unos cordones del tartán que ella diseñó.

—Uhm... Cymru ha insistido —miente, sonrojándose.

—Son muy bonitos y son perfectos para el vestido... bueno ¡o lo serán! las agujetas son de tartaaaaaaan!

—P-Pero no le des las gracias. Son por... si hay que huir. O algo.

—Son para bailar y para la fiesta —Bélgica se ríe.

—Uhm... well...

Ella se le acerca y le da un besito en los labios.

—Regaloooos, ¡me gustaaaan los regalos! —se ríe abrazando sus tenis—. ¿Qué más?

Escocia se sonroja y se vuelve al ordenador para enseñarle el resto de castillos y de cosas que robaron de cada uno de ellos

Bélgica sonríe y... es que disfruuuuta esto, así todos relajados mirando la presentación. Chan Chan chaaaaan.

—¿Cual recomiendas tú?

—Pues el fantasma que más me gusta es el de... aquí pero... —La mira.

—Ya, bueno. ¿Cuál es el pero? —Bélgica se ríe.

—Este es más bonito —le enseña otro.

—¡Ah! ¡A mí también me parece ese el más bonito!

—Igualmente quería hablar con Galia —Sonríe con eso.

—¿Con Galia? ¿Para ver cómo está? Uff... de hecho yo también quería hablar con ella, quedamos de comer un día de estos.

—No, quería preguntarle cómo tiene que ser la ceremonia.

—Oh, ¿ella sabe?

—Sí, ¿no?

—No lo sé, preguntémosle. Mejor ella que tú madre.

—Por eso.

—Bueno, venga... llámala —Bélgica se le sonríe, pasándole su teléfono.

—¿A-ahora? —vacila, apanicándose un poco otra vez.

—¿No quieres?

—Si quieres, sí...

—Vale, a ver si nos contesta.

—¿Y qué le digo?

—Pues ponla en altavoz y ahora le pregúntanos por la boda, ¿no?

—Creía que querrías hablarlo en persona.

—Ohh ¿quieres invitarla a comer?

—Pues... es que no sé aun cuando vamos a ir por el kilt. Cymru dijo que le preguntaría a Lux...

—Ohh... ¿qué ha pasado con eso?

—Pues tienen que decirme.

—No, con Lux y tú hermano.

—Que es pesado de cojones.

—¿Qué te ha dicho?

—Que no quiere cagarla.

—Más le vale...

—Básicamente que esta es la última oportunidad que tiene de ser feliz y que si esto se va al garete se suicida y yo qué sé, la mierda de siempre.

—¿Pero han seguido hablando?

—Mi madre y Galia fueron a ver a Lux el... martes o el miércoles, no recuerdo. ¿No te contó?

—No, no he hablado con el aún... ¡tuve mucho trabajo! Uff y ¿¡qué?!

—Le dijo a Cymru que no iba a volver a hablarle y luego todo resulto ser mentira. La verdad, yo quería matarlo.

—Ohhh ¿y casi le da algo?

—¡Casi me lo da a mí!

—Así de histérico estaba? —Bélgica se ríe.

—Insoportable

—Sigh, no sé si... no sé. Me dijeron en la semana que soy con él como tú madre es conmigo

—What? Who?

—Pero sí me preocupa Lux —le mira con cara de circunstancias.

—¿Por?

—Pues no quiero que tu hermano vaya a... hacerle esto mismo que le hizo a Galia.

—¿Crees que mi hermano tenía... el más mínimo control sobre algo de lo que pasó con Galia?

—Pues quizás no, pero... Él se desesperó.

—¿Tú no lo habrías hecho?

—Yo no lo hubiera aceptado desde el principio.

—Pues imagina lo idiota que es Cymru.

—Pues idiota o no podría pasar lo mismo con Lux... y él, parece que no, pero él es dulce y suave y si Cymru no le va a tener paciencia...

—Cymru le va a tener paciencia hasta más allá de lo que cualquier persona cuerda la tendría y va a aceptarle las peores excentricidades y caprichos sin chistar. Justamente ese es el problema de mi hermano.

—¿Ahora me estás diciendo que Lux podría aprovecharse de Cymru? —Bélgica le mira.

—CUALQUIERA podría aprovecharse de Cymru.

—Venga ya, ¡lo pones como si fuera un pobre niño abandonado!

—Lo pongo como si fuera retrasado. Que lo es bastante en este tema.

—Estas haciendo esto a propósito para que me sienta yo mal por Cymru, ¡pobrecito!

—¿Y funciona?

—Si lo hace, pero... es que Luxi también es un chico dulce que lleva años buscando enamorarse, como lo haga de Cymru...

—What?

—¡Cymru tiene que portarse bien con él!

—¿No lo hace?

—Pues no sé si no lo haga, pero ¡sí tiene que hacerlo! Y no me preocupa que le engañe o sea malo así con él, pero Lux no necesita un chico aburrido y borrachín.

—Borrachín —muere de la risa.

—Quoi?!

—Palabras que no esperaba oír sobre mis hermanos.

—¡Todos son borrachines!

Escocia se vuelve a reír.

—¡No seas tonto! —se ríe ella también y le da un empujoncito.

—Pues es que... oye como suena.

—¡Pues unos asquerosos borrachos imposibles no suena mejor!

—Suena más real.

—Es lo mismo, ¡yo no sé si quiero eso para Luxi!

—Por suerte, es Luxi quien decide.

—Ya, si... pero... a ver, dime en serio... ¿crees que Cymru es una buena pareja?

—¿A mí me preguntas? No, of course not.

—No estas ayudando —Bélgica le fulmina.

—¿Qué te puedo decir? ¿Me vas a creer si te sigo que sí?

—¡No! Solo me preocupa... y seguro a ti te preocupa Lux, venga... es algo natural con tu hermano pequeño.

—Lo que digo es que yo no soy mucho mejor tampoco y a ti no pareció importarte... o quizás nunca te diste cuenta

—¡Tú sí que eres mucho mejor!

—Nah, que va.

—Claro que sí, vamos... que si eres borrachín también, pero tú has aprendido... Cymru no. ¡Me da miedo!

—¿He aprendido?

—Pues ¡ya no llegas borracho todos los días! ¡Ni estás bebiéndote todos los días una botella!

—Uhm... —se revuelve incomodo con eso—. No... Tan así, pero igual, habrá que darle a él la oportunidad.

—De que ¿qué?

—Pues de... aprender —la pausa, así le llamamos ahora a no darse cuenta.

—Es que parece, casi, que estuviera yo EN CONTRA —Bélgica le mira con esa pausa y le acaricia la mejilla

—Pues un poco sí que lo parece.

—Por otro lado tendría cierta... gracia. Quizás veríamos más a Lux.

—¿Tú crees?

—¿Cuándo salimos socialmente con Lux?

—Ehm... cada vez que has... querido.

—Era complicado con Mónaco, ¿te acuerdas esa vez que fuimos con todos ellos a Cannes?

—La verdad... recuerdo a Luxembourg todo el rato al teléfono y a Mónaco todo el raro fulminándole.

—Es que tiene mucho trabajo, espero que eso no le moleste tanto a Cymru —Bélgica aprieta los ojos.

—De hecho, él dice que eso no le preocupa y que él puede distraerlo del trabajo mejor que nadie y no sé qué.

—Ya, claaaaro ¿Sabes? Quiero verles juntos.

—¿Quieres venir el día del Kilt? —se encoge de hombros—. Digo, ya no hay mucho secreto con eso así que...

—Sí —Bélgica sonríe—. Ver tu traje de novio.

—P-Pues... —se sonroja.

—¿Qué te ha dicho Cymru del tartán? —Bélgica sonríe.

—Que... estas loca —se sonroja más y aparta la cara.

—Eso no te lo dijo Cymru! ¿Loca por qué?!

—Por querer hacer esto —escocia se ríe.

—Cállate, es divertido —golpecito mientras se acaba su cerveza—. ¡Y tu tartán quedo bonito!

—Sí que queda —se ríe

—¡Y es romántico tener un tartán juntos! Es el tipo de regalos que te gustan, yo lo seeé

—Uhm, bueno... ¿Entonces? —Se sonroja de nuevo y aprieta los ojos pero sonríe.

—Entonces, llama a Galia para invitarla a comer mañana.

—¿M-Mañana?

—¿No?

—Ehm... Yes, yes... Ok.

—Voy a calentar la cena mientras —Bélgica le sonríe