(Todos los personajes son veinteañeros)

Años 90s, Ciudad de Tokio, Japón.

Y ahí estaba yo bailando con mi cita, bailamos algo de City Pop y bebemos muchos tragos, probablemente alguien pensaría que el intenta emborracharme para aprovecharse de mi pero la verdad es que no es el caso, suelo ser muy exigente, ¿quieres mi compañía? ¿Qué me ofreces a cambio?

Obviamente no soy así de directa, pero es algo implícito, estoy usando un collar y un par de pulseras cortesía de mi anterior cita de hace un mes creo que su nombre era Kuno, seré honesta él era muy pesado casi tan pesado como…

No tiene importancia, él no debe importarme, me dirijo al baño de la discoteca, las luces sumadas al alcohol, sumadas a las notas musicales dan como resultado una verdadera travesía para llegar.

Después de usar el inodoro me veo al espejo para acomodar mis cabellos y no puedo evitar pensar en que cuando era adolescente solía practicar artes marciales y ahora uso vestidos y blusa de encaje, es como si fuese otra persona, como si fuese una Akane Tendo 2.0.

Lanzo un par de golpes al aire y reviso mi postura en el espejo, aun lo hago bien y por eso sonrió, pero mi sonrisa se desase poco a poco cuando recuerdo que siempre intentaba conectar esos golpes contra Ran…él siempre tenia buenos reflejos, no estoy segura, pero creo que logre un empate una vez cuando hacíamos sparring en el dojo de mi casa.

La entrada de algunas chicas al baño de mujeres interrumpe mis recuerdos y que bueno que haya sido así, vuelvo a la pista y busco a mi compañero de baile el cual está cerca de la barra de tragos, me acerco por detrás y lo abrazo por los hombros, él se voltea con una sonrisa encantadora y exclama:

-oye, no vayas a caerte Akane.

-entonces no te alejes de mi Hyoga.

Al salir de la discoteca tomamos un taxi y nos dirigimos a mi departamento, las luces de la ciudad siempre han sido tan encantadoras para mí, cuantas veces abre caminado a medianoche y abre disfrutado de la vista junto a mis hermanas.

Estamos ya en mi departamento, entramos abrazados y sonriendo y eso que la mejor parte esta por llegar, busco en mi refrigerador algo para beber y mientras lleno las copas con vino miro por mi ventana, el reflejo de Hyoga en el vidrio se transforma poco a poco en el reflejo de él…Ranma, durante toda la noche intente evitarlo, pero ahora ya esta anclado en mi cerebro, no puedo evitar soltar mi copa, la cual cae al suelo y se rompe en mil pedazos como se rompió mi corazón años atrás.

-Akane, ¿estas bien?

Hyoga se preocupa por mí, es tan lindo, despistado pero sincero, no lo merezco, no planeo hacerlo mi novio ni nada, pero no merezco su atención, ni su tiempo, algunas lagrimas quieren salir de mis ojos…soy un desastre.

Miro a Hyoga y me siento tan culpable, el amor es un juego para mí, desde hace años y es que no quiero salir lastimada y ahora siento que puedo lastimarlo a él, mis ojos se encuentran con los de él y exclamo antes de que un nudo se forme en mi garganta:

-lo siento Hyoga, fue una linda noche, pero no creo que debamos seguir.

-¿qué te ocurre Akane? ¿Hice algo malo?

-no Hyoga, de verdad me divertí, pero quiero estar sola, de verdad lo siento.

él duda de mis palabras, sabe que le oculto algo, pero en vez de interrogarme o presionarme solo me responde:

-esta bien Akane, pero llámame mañana, solo para saber que todo está en orden, ¿quieres que te ayude a limpiar el suelo?

Nos despedimos con un beso en la mejilla y tan pronto el cruza la puerta yo caigo de rodillas, veo los trozos de vidrio, son tantos, tan pequeños y tan filosos, junto los más grandes con mis manos y recuerdo cuando Ranma se fue, llevábamos un par de años de noviazgo, pero eso no lo detuvo de tomar aquel avión para irse a China y no volver, caigo de espaldas al suelo y miro el techo de mi departamento…

-¡Te odio Ranma!...¡me odio! ¡Me odio por no poder superarte! ...me odio porque después de que te fuiste solo tengo amores superficiales, todo es dinero, joyas, ropa, nada de eso puede lastimarme, pero nada de eso puede llenarme, este "Amor Plástico" no puede llenarme.