ADVERTENCIA: Referencias sexuales, Mención de traumas por abuso.


OOO

No sé porque, pero...

...este dibujo se parece a ti.

OOO

Sasuke sentía que no podía respirar.

Un mes era el tiempo suficiente para que los monstruos depravados y los carniceros que los servían fielmente huyeran a otra parte.

Su testimonio no sirvió de nada. Solo hizo más grande su agonía y la de los demás muchachos que fueron torturados y violados en ese maldito refugio.

Temblando, a nada de escupir su corazón por la boca, retrocedió. Dio media vuelta y salió de la sala sin que nadie lo notara, ya que los gritos de Sakura, Izumi y Naruto silenciaban cualquier sonido a su alrededor.

Ya en un pasillo exterior, teniendo una hermosa vista del bosque cubierto de nieve, apoyó sus manos en la barandilla de concreto, respirando entrecortadamente y manteniendo la mirada abajo.

En su trayecto, las expresiones de sus compañeros lo quebraron más, viéndolos como enemigos que se mofaban de su miseria y lo juzgaban con crueldad por ser tan patético.

Quejándose, se abrazó y se giró hacia las paredes, deslizándose al suelo para apoyar su espalda en la barandilla. Subiendo su cabeza y observando el techo, aún le costaba trabajo respirar. En especial, con las voces de las chicas de sus sueños acumulándose en su torre de malos pensamientos.

Cerró los ojos.

¿Quién era la chica que lo tomaba del brazo y lo conducía con gentileza por un campo abierto?

¿Quién era la doncella con quién se debatía si lo que hacía estaba bien o mal?

¿Quién era la mujer que lo llamaba con tanta dulzura mientras le hacía el amor?

-D-Disculpa.

De repente, una tímida voz lo hizo dar un respingo. Atónito, abrió los ojos y volteó a su izquierda.

-¿T-Te encuentras bien? - interrogó Hinata Uchiha, dando unos pasos hacia él antes de detenerse abruptamente en medio del pasillo.

Sasuke abrió los ojos como platos. En cuestión de segundos, su amable mirada se transformó en una desconcertante sonrisa que lo hizo entrar más en pánico.

Como si hubiera encontrado algo valioso que pudiera romper.

Era la misma expresión diabólica y desagradable que muchos monstruos del refugio ponían al tenerlo enfrente, despertando sus inagotables deseos por torturarlo.

Tratando de calmarse, aunque había comenzado a temblar y a sudar en frío, se arrastró a su derecha por el piso, sin quitarle los ojos de encima a su acompañante.

Hinata continuaba sonriendo, mostrándole sus inquietantes colmillos por el puro placer de incrementar su miedo.

Hace años que no se sentía tan excitada.

Bajo el corset de su vestido negro, los pezones de sus enormes pechos se pusieron duros y su cuerpo se calentaba con emoción.

Un extraño sentimiento se apoderó de todo su ser, gritándole que lo hiciera suyo. Que se lo llevara lejos del castillo de Izanagi y comenzaran una nueva vida juntos, olvidándose de las obligaciones que tenía con Naruto.

Ensanchando más su sonrisa, empezó a caminar de nuevo cuando lo vio de pie, estando a un metro de una puerta que daba hacia el interior.

-¡No te acerques! - exclamó Sasuke, retrocediendo.

Hinata no lo escuchó. Quería tocarlo, lamerlo, conseguir que gritara su nombre. Que le suplicara permanecer a su lado para siempre. Y el modo para conseguir aquello... era marcarlo. Dibujar su símbolo personal en su piel con una mordida hechizada que mantuviera a raya a otros monstruos.

Incluyendo a sus parientes.

Y estaba cerca de conseguirlo, extendiendo su mano derecha a su cara, cuando, de pronto, un fuerte destello rosa claro se interpuso entre ambos, seguido por la repentina aparición de Sakura. Al verla, Sasuke se apoyó en la pared a sus espaldas y Hinata retrocedió, cubriendo su boca con sus manos.

-S-Sakura... - musitó, asustada con el intenso brillo de sus ojos carmesí.

-Hinata. - la llamó con frialdad. - Recuerda que estás en el castillo de Izanagi. Y Aunque no te agrade, hay reglas que nunca se deben romper. - advirtió con autoridad, logrando que retrocediera otro paso. - La más sagrada de todas, es que no puedes tocar a ninguno de mis sirvientes. Incluyendo a mí querido Sasuke. - levantó su mano derecha y señaló el final del pasillo. - Si te quedó claro, ve al comedor. Naruto te está esperando.

Avergonzada, la mujer de cabello azulado dio media vuelta y se marchó. Sakura suspiró, aliviada por haber llegado a tiempo en esta ocasión. Sin embargo, el gusto le duró poco, ya que Sasuke cayó desmayado al piso. Al girarse y agacharse a su altura, llevó su mano a su frente. Hervía en una extraña fiebre. Lo tomó en sus brazos y lo llevó a su habitación.

OOO

Acostado en una cómoda cama con colchas rojo oscuro, Sasuke se quejaba, moviendo su cabeza sobre una almohada blanca y esponjosa.

En su sueño, veía a una mujer bajo su cuerpo, gimiendo de placer. Incluso podía sentir sus manos en su espalda, estremeciéndolo con la calidez de sus tímidos dedos.

No obstante, su apariencia estaba borrosa. ¿Quién era? ¿Por qué lo llamaba con tanta dulzura? ¿Por qué estaban teniendo relaciones bajo una intensa luz carmesí?

Antes de poder averiguarlo, despertó de golpe y se inclinó hacia adelante, respirando agitado. Sakura, sentada frente a su escritorio, movió la silla hacia atrás para ir con él, sentándose a su lado y abrazándolo.

Sasuke hiperventilaba. Era presa del pánico, tanto por sus sueños, como por los deseos enfermizos de la reina de Amaterasu, acercándose a él como un fantasma que deseaba poseerlo.

-Q-Quería tocarme... - susurró. - quería probarme, morderme... - agregó con impotencia, cerrando sus puños sobre la colcha rojo oscuro. - pude verlo en sus ojos. Era... como ellos.

Sakura lo escuchó en silencio, angustiada.

-"¡Tienes que decirle la verdad!"

-Sasuke... - lo llamó con cuidado, apartándose de él y tomando sus manos.

Temblaba tanto que le rompía el corazón, manteniendo su mirada agachada.

-Hay algo que tienes que saber.

Sin mirarlo y sin soltarlo, lo condujo fuera de la cama y lo llevó al baño, cerrando la puerta. Lo colocó frente al lavamanos y lo despojó de su chaqueta negra y su camisa blanca de mangas largas.

Sasuke la vio confundido, estando a unos pequeños centímetros de sus labios, hasta que ella lo tomó de los hombros y dirigió su mirada al espejo.

La imitó, observando por encima de su hombro izquierdo lo que tenía grabado en su piel desnuda. Una marca que se extendía desde el centro de su nuca a lo ancho de su hombro derecho, resplandeciendo en un brillante color rosa.

La rama de un árbol de cerezo.

-¿Qué...? - preguntó, inquieto. - ¿Qué es eso?

-Es una marca especial. - explicó la pelirrosa. - Un hechizo que te protegerá, siempre y cuando tú no quieras que te toquen. - hizo una pausa apretando levemente sus hombros. - También... te permite recordar cosas de tu vida anterior en forma de sueños. Entre más frecuentes sean, más pronto estarás de recuperarlos.

El joven la vio con desconcierto, recordando las palabras que le dijo aquella dama de largo cabello violeta oscuro, en su primer día en el refugio de los carniceros.

-"Puedo ver algo especial en ti. Un secreto que ha estado escondido desde hace muchos años. Y que solo saldrá en el momento indicado".

-¿Hace muchos años? - murmuró, quitándose las manos de la mujer, girándose y apoyándose en el lavamanos. - Si es así, tu no pudiste hacérmela, ¿Verdad?

Sakura se sobresaltó.

-No sé porque, pero... - llevó su mano izquierda a su espalda, atento a su reflejo. - este dibujo se parece a ti. Y me dice que tenemos una relación especial, más allá de la reina de un castillo y un sirviente leal y obediente. - pasados unos segundos en silencio, se rio como si hubiera escuchado un pésimo chiste. - Lo admito. Si, he tenido sueños raros en las últimas semanas, pero...

-¿Sueños raros? - saltó la pelirrosa, interesada.

-Donde me veo a mí mismo, haciendo el amor con una mujer.

Respondió, abriendo un incómodo silencio que sonrojó de golpe a Sakura y lo avergonzó profundamente.

¿De dónde sacó valor para ser tan descarado?

Aclarándose la garganta, se puso sus ropas de nuevo, tomándolas del lavamanos.

-Olvida lo que dije. - pidió, dirigiéndose hacia la puerta.

No obstante, al ver un segundo a la dama, recordó lo frías que estaban sus manos. Se quitó su chaqueta negra. Volvió con ella y se la puso sobre los hombros, despertándola de sus pensamientos.

-Gracias... por cuidarme y escucharme. - susurró, escudriñando los detalles brillantes que adornaban su vestido verde oscuro. - Buenas noches. - se apartó de ella y salió del baño.

Sakura sonrió, derramando, por primera vez en mucho tiempo, lágrimas de auténtica felicidad.

Fin del capítulo.


Mis agradecimientos más especiales para mariaclaralr1 por haber dejado un comentario en el capítulo anterior. Muchas gracias!!

Queridos lectores, había comentado que iba a actualizar la semana pasada. Pero ya no lo hice porque tengo que ocuparme de los problemas que tengo en mis muñecas. He realizado ejercicios que me sirven de mucho, así que, poco a poco, se me ha estado quitando el dolor. Pero, de todas formas, tengo que ser constante y poner atención en qué es lo que causa que me duelan tanto. Como no puedo usar mi computadora, he optado por instalar la aplicación de fanfiction, de forma súper temporal, para poder actualizar más fácilmente :) sin embargo en caso de no poder volver a hacerlo, es porque tengo que recuperar la movilidad de mis muñecas, descuidadas por muchos meses, debido al exceso de trabajo.

Y bueno, esto es todo por ahora. No prometo nada, pero es posible que también haya una actualización este viernes. Así que, por favor estén atentos. Muchísimas gracias por seguir leyendo mi historia. Cuídense mucho. Bye.

PD. Este mensaje fue redactado en voz alta con la aplicación de voz de Google.