Un estallido retumbo tras la pareja de héroes que saltaban de techo en techo. Este akuma en particular no se veía muy peligroso, pero ya llevaban toda la noche lidiando con él.

Gigantitan.

El bebé reakumatizado estaba destruyendo esas bodegas abandonadas a las afueras de la ciudad. ChatNoir y Ladybug ya habían tenido que recargar a sus kuamis más de tres veces y no lograban encontrar el akuma.

-Vamos milady, así entrenamos para cuando nazca nuestro primer bebé.

-Calla gatito - le respondió la heroína de rojo mientras ingentaban, por enésima vez atar al bebé gigante usando el yoyo de Ladybug.

Habían cataclismado ya la pulsera del bebé, su babero y el chupete enorme que colgaba de su cuello. Escaparon por los pelos de que los convirtiera en mordedera o los aplastara pero a estas alturas, Marinette estaba demasiado cansada para seguir.

Gigantitan aprovechó ese hecho tomándola de una pierna, interrumpiendo su salto, para agitarla cual sonaja.

-¡Aaaaaaaaaah!

Gritó de dolor mientras sus huesos crujían y el gato negro invocaba su poder de destrucción una vez más, desesperado por rescatar a su lady.

-¡Suéltala! ¡Cataclismo!

Se lanzó sobre él, siendo desviado en el último momento y cataclismando accidentalmente el pañal gigantesco que cubría al bebé.

Con infinita sorpresa, ambos héroes vieron como el terrible villano desaparecía, dejando sólo a un bebe somnoliento en el piso y una triste akuma que vio terminada su maldad por obra de la guardiana.

El lugar quedó en silencio y tan solitario que dieron un salto cuando sonaron las alarmas de los aretes y el anillo al mismo tiempo.

Tal parecía que todo mundo, incluso ShadowMoth estaban durmiendo tranquilamente. Era el colmo que el villano hubiera aprovechado el disgusto de un bebé por un pañal mojado para hacer de las suyas y luego lo hubiera dejado destruir cosas a sus anchas.

Ladybug lanzó el amuleto encantado y las miles de catarinas salieron a limpiar y reparar todo, dejando al bebé dormido en brazos de ChatNoir.

-¿Estas bien milady? - le dijo el gato acercándose a ella para ponerle una mano en la frente - Te ves agotada. ¿Te llevo cargando?

- Gracias Gatito, estoy bien - respondió muy cansada pero sonriéndole con amor- pero lleva tú al bebé, porque temo tirarlo.

Ambos héroes se alejaron saltando de nuevo por los tejados, aún les tocaba dejar a bebé Augustus en su casa.


Marinette a duras penas podía mantener los ojos abiertos. Escuchaba a la señorita Bustier explicando la lección como si estuvieran a una enorme distancia dentro de agua. Toda la semana estuvo trabajando en la panadería, diseñando la portada de un sencillo de Jagged Stone y peleando contra los akumas cada vez más inverosímiles de ShadowMoth.

Ya no sabía si el villano estaba desesperado o perdiendo la razón, quizá sólo buscaba hacerla morir de agotamiento a punto de akumas. Durante la hora del almuerzo, había dormitado en el hombro de Adrien mientras él, Alya y Nino comían y conversaban de la próxima aparición de la joven reportera en el programa de Nadja Chamack.

En la última clase, con la señorita Mendeleyev, estaba literalmente dormida, con los ojos abiertos e inmóvil como estatua. Alya tuvo que sacudirla un poco al sonar la campana de salida para sacarla del trance.

Entró al baño de chicas con el propósito de lavarse la cara para despejarse un poco, pero no le dijo a nadie. Y entonces, se despertó un poco asustada al darse cuenta que se había quedado sobre el lavabo, dormida. No sabía durante cuanto tiempo, pero la escuela estaba sospechosamente en silencio.

Caminó a la salida, parpadeando la enfocar la vista en el celular, sólo para darse cuenta de que estaba apagado. Anoche había olvidado ponerlo a cargar y esta mañana se quedó sin batería. No tuvo ánimo ni para maldecir.

A pasos lentos se encaminó a la salida, sin darse cuenta de que no estaba yendo en línea recta.

No se percató de la luz verde que había iluminado tenuemente el pasillo a los baños, ni escuchó los pasos que se acercaban velozmente a ella. Aunque si escuchó, como a través de varios metros cúbico de agua, la voz conocida de alguien llamándola.

Girarse a la voz fue lo último que le permitieron sus fuerzas y se encontró rápidamente cayendo al suelo con sus rodillas fallando y su cerebro apagándose.


Adrien llevaba un bien rato buscando a su novia. Estuvo esperándola en la salida junto a Nino y Alya hasta que decidió regresar a buscarla. Salía del pasillo de los baños del primer piso cuando la miró a lo lejos, al parecer bajando la escalera. Se miraba claramente agotada y enferma. Tambaleándose lentamente hacia la salida.

-¡Marinette!

Trató de llamarla, pero ella parecía no escuchar. La vio ponerse más pálida y no pensó más. Se transformó llamando a Plagg mientras corría hacia ella. Llegó justo a tiempo para detener su caída.