Alguien escogió ese momento para tocar en la trampilla del cuarto de Marinette.

-Pasa!- gritó angustiada la chica desde debajo de su almohada, con la que estaba cubriendo su cara sonrojada.

La Kwami de la creación se escondió rápidamente para no ser vista.

-Hola Princess

La suave voz de Adrien sorprendió a Marinette tanto que saltó sobre su cama, pegándose a la pared en el proceso y cubriéndose con la almohada de gatito.

-Wow! No te asustes, sólo soy yo

-Lo... lo siento Adrien, es que me sorprendiste, respondió la chica visiblemente sonrojada.

-¿Cómo te sientes? Estaba preocupado y tus padres me dijeron que estabas mejor, pero si aún estas cansada puedo volver después.

-No, no, quédate por favor. ¿Quieres subir al balcón un momento?

Subieron despacio, sobretodo porque Adrien tuvo que bajar por la merienda que llevó justo en ese momento el señor Dupain.

Los kuamis se quedaron en la habitación, vigilados por Tikki quien no los dejaba subir a espiar a los portadores.

-Segura de que estás bien? - cuestionó de nuevo el rubio sentándose en las mantas junto a su novia.

-Si, yo... sólo estaba muy cansada. Estos últimos días los ataques de ShadowMoth han sido de locos.

Puntualizó la frase recostando su cabeza en el hombro de Adrien, quien la abrazó protectoramente.

-No sé cómo logras estar despierto después de todos esos ataques.

-Es fácil milady, sólo tengo que pensar en tí y mi cuerpo se llena de energía.

Lo dijo mirándola directamente a los ojos, y eso lo llevó a acercarse lentamente a ella, hasta juntar sus labios en un beso que comenzó suave y lento pero que se convirtió rápidamente en un remolino de sensaciones para ambos.

Marinette, llena de valor y deseando más, subió para sentarse a horcajadas sobre las piernas de Adrien, quien se aferró a su cintura de inmediato, volviendo a atacar sus suaves labios. Sintió algo grande y sólido bajo su muslo y se retiró curiosa para bajar la vista y comprobar lo que era.

-Oh no, dijo el rubio sonrojándose y cubriéndose la cara con las manos.


En la cocina de la mansión Agreste, una pizza congelada era calentada en el horno de microondas. Paciente, pero enfocado, el guardaespaldas de Adrien vigilaba el reloj que mostraba el tiempo de cocción.

-¿Lo dejaste en casa de los Dupain-cheng?. Lo cuestionó la asistente de Gabriel entrando a la cocina.

-Mjm -gruñó él respondiendo sin dejar de observar la pizza girando dentro del microondas- hablaste?

-Si, le di la charla, pero creo que estaba aún poco preparado para toda la información.

-Él... tomó los..?

-Si ¿crees que tenga pensado...?

Nathalie se interrumpió no queriendo entrar en detalles en las áreas de la casa vigiladas por su jefe.

Como respuesta, el gorila sólo encogió los hombros y sonrió. La asistente sonrió de manera similar antes de ajustarse las gafas.

-Vamos a darle tiempo, espera a que nos llame antes de ir a recogerlo.


Marinette se quedó mirando desconcertada la redonda caja en su mano. Tenía la imagen de una cabeza de conejo de perfil.

-Adrien... ¿qué es

Se interrumpió porque sintió algo moverse bajo ella. Repentinamente, las manos de Adrien se aferraron a su caderas, acercándola a su cuerpo hasta que sus caras quedaron juntas. La respiración agitada de su novio hizo que sus pechos se frotaran lentamente sobre el pecho de él y la sensación hizo que tirara la caja sin prestarle más atención. Empezó a besarlo y subió las manos a sus hombros para deslizarlas por su pecho. Las manos de él hicieron el recorrido contrarió, subieron desde sus caderas, por los costados hasta llegar a la parte baja se sus pechos, donde se detuvieron.

Mary se separó de beso, respirando con necesidad de tomar aire y abriendo los ojos para ver los verdes ojos de su novio mirándola con intensidad. Las manos de la chica se separaron un momento de su novio, y este hizo ademán de soltarla, antes de que ella tomara sus manos y las llevara a su propio pecho.

-Tócame Gatito

*NOTA esta historia subirá de tono, evidentemente a partir de este momento, así que leed bajo su propia responsabilidad.