Interactuar con Chat Noir e interactuar con Félix, eran dos cosas completamente distintas y que bien podía compararlas con el agua y el aceite.

Porque eran cosas que podían juntarse pero nunca mezclarse.

Lo descubrió amargamente por las malas.

Pues cuando entró al salón de clases y vio a Félix, quién estaba hablando con su primo. Al querer acercarse a saludar, lo único que recibió fue una mirada hostil de Félix que claramente decía «No te acerques».

Que la desconcertó tanto que su reacción fue retroceder instintivamente. La mirada que le dio, le había generado miedo e incluso, dolido un poco.

Pero no se dejó entristecer y cambiando rápidamente su expresión desconcertada, sólo saludó a la distancia a Adrien con una sonrisa quien por fortuna le correspondió de la misma forma. Quitando esa sensación de malestar.

De ahí, las clases transcurrieron normales y tranquilas. Ni siquiera había sido molestado por Chloé, lo cual le alivió bastante; y de ahí, se pasó el receso comiendo con Alya y las chicas con suma y aparente calma.

Y de vez en cuando, mirando furtivamente a Félix a la distancia. Quien hablaba con su primo o estaba sólo ahí mientras Adrien hablaba con Nino y los otros.

Sólo cuando lo vio alejarse de ahí para ir a la biblioteca, ella se excusó con que debía buscar un libro en la biblioteca para poder entender mejor la clase de matemáticas.

Tras entrar en la biblioteca y cerciorarse de que no había nadie más ahí, empezó a buscar a Graham que parecía haber sido engullido por los estantes que contenían diversos tipos de libros. Que sinceramente, no le llamaban mucho la atención.

Y una nueva interrogante surgió en su mente: ¿A Félix le gustaba realmente leer?

Tan concentrada estaba en buscarlo, que cuando el sonido de un libro siendo cerrado de golpe se escuchó a sus espaldas se sobresaltó y al querer voltear, sus pies se enredaron. Dando como resultado, que cayese sentón al piso.

Su trasero y espalda baja resintieron el impacto del golpe, pero no tuvo oportunidad de sumirse en el dolor que esto le provocó. Pues al levantar la mirada, se encontró con la mirada disgustada de Félix.

Que nuevamente, la confundió.

¿Por qué la miraba de esa forma?

— Sabía que me estabas mirando desde hace rato — dejó el libro en su lugar en el estante, inmutable ante la mirada sorprendida y avergonzada de Marinette —, y también sabía que ibas a seguir hasta aquí — la miró de perfil, impávido —. ¿Necesitas algo?

Su corazón latía, latía del nerviosismo y se apretaba dolorosamente contra su pecho ante su actitud tan fría hacia ella. Y... Ella no sabía por qué Félix se estaba comportando así.

¿Qué no eran compañeros? ¿Un equipo siendo los héroes de París?

—... ¿Por qué te comportas así?

— ¿Así cómo?

— Hostil, grosero... Cómo si no me quisieras cerca.

Graham sonrió, desviando su atención a los libros del estante en busca de otro que llamase su atención.

— Tú misma has contestado tu pregunta — tomó otro libro, abriendo y hojeando su contenido.

Marinette lo miró perpleja.

— Creí que...

— Tú y yo no estamos en buenos términos — la miró por sobre el libro, indiferente —. Yo le hice el favor a mi compañera Ladybug, no a Marinette — aclaró, pasando la página del libro, volviendo su atención a este.

Marinette se enserió —. Cuando hablas te "no estar en buenos términos", ¿Te refieres a...?

— Sí, me refiero a eso... Si tú te disculpas, yo me disculparé. ¿Fácil, no?

— ¿Pero por qué lo haría si fuiste tú quien empezó! — su reclamo resonó por toda la biblioteca, con evidente molestia e indignación.

Félix la miró, desinteresado.

— Estás en la biblioteca Marinette, baja la voz.

Marinette se estaba enojando y Félix la estaba provocando. Por lo que Tikki decidió intervenir por el bien de su portadora para que no fuese víctima de un Akuma.

— Lamento interrumpir y meterme pero, Marinette tiene razón — Félix la miró en silencio, atento —. Fue usted quien cometió la ofensa al pisar y romper las galletas que Mari llevó ese día. Por lo que es usted quien debería disculparse primero.

Félix la miró un instante más, antes de cerrar el libro y devolverlo a su lugar. Y antes de acercarse a la pelinegra, quién seguía en el piso se acercó al Kwami y susurrándole dijo —: La próxima vez, no quiero que te metas o romperé el Miraculous de tu portadora, ¿Quedó claro?

Tikki se estremeció ante su amenaza, pero no se dejaría amedrentar. Debía hacerlo por ella y por Mari.

— Me meteré las veces que sean necesarias por el bien de mi portador.

Félix sonrió de medio lado.

— Bien, entonces quedas advertida. Señorita Tikki.

Félix pasó de largo al confundido Kwami, agachándose a la altura de Marinette quien lo miraba expectante y recelosa.

Graham suspiró.

— Perdón por haber aplastado tus galletas ese día, pero de verdad me molestó mucho tu torpeza y no me encontraba de buen humor... Aunque no es excusa — su mirada era tranquila y seria al mismo tiempo —. De verdad, lo siento mucho.

No se esperaba una disculpa tan formal como la que Félix le ofreció, a decir verdad, ella esperaba algo parecido a sarcasmos o burlas de su parte; pero no, Félix le dio una disculpa de verdad.

Si era sincera o no, sería otra cosa. Y tal vez, sería pedirle mucho.

— Está bien... Te pido perdón por haberte dado esa cachetada y... Haberte respondido tan mal ese día, después de la escuela — bajó la mirada y con ello, la cabeza —. Lo siento, espero...

Unas palmaditas en la cabeza la interrumpieron y desconcertaron, junto a un pequeño bufido que la hizo levantar la mirada.

Encontrándose con la sonrisa ladina de Félix con una mirada burlona.

— Nos llevaremos bien, y acepto tus disculpas señorita torpeza.

Debería tener cuidado con Félix Graham de Vanily. Definitivamente.

— ¿Por qué siempre te gusta ponerme apodos tan feos?

Ella debería tener cuidado con él.

— No te los digo o pongo siempre, menos frente a los demás. Eso sería humillarte cruelmente, y los compañeros no hacen eso.

Pero entonces... ¿Por qué se siente tan feliz con estás nimias atenciones de su parte? Es patético.

Y es tan patético que, no puede evitar esbozar una sonrisa y reír.

— Ya, entiendo.


Nota: Digamos que esta historia es un poquito oscura... Sólo un poquito, creo. Aunque, no pretendo glorificar o romantizar el comportamiento agresivo de Félix. Y si se da a entender así, pido disculpas.